Géricault i Delacroix (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Art dels segles XVIII i XIX
Año del apunte 2014
Páginas 17
Fecha de subida 19/05/2014
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GÉRICAULT Y DELACROIX Ingres representa el seguimiento de las tradiciones académicas. Otros están marcando lo que va a ser el arte posterior. No podemos hablar de vanguardia hasta el siglo XX, pero encontramos un adelantamiento. Este clima estético nace en Francia en los años 20 y 30 y cada vez se va a extender más. Siempre tenemos presente el binomio de tradición o novedad, y elementos nuevos que sólo van a poder ser comprendidos más adelante. Son vías estéticas que se basan en la búsqueda.
Los orígenes de la pintura romántica en Francia: Théodore Géricault, 1791-1824 Géricault tiene un papel referencial en la historia del arte pese a su breve carrera. Representa un papel de pionero en la búsqueda de nuevas experiencias. Se relaciona con la sugerencia, con lo incierto y misterioso. Estos valores se vinculan a lo artístico de una manera casi esencial. Una cosa es la ciencia, la técnica, la investigación y la vida cotidiana, y otra es el arte, donde tiene lugar lo subjetivo, los caprichos, etc. Es una convención cultural. El Romanticismo otorga al arte estos aspectos de escapismo y de evasión del espacio vital.
Contribuyó a incorporar nuevos elementos al arte. Era importante conocer la tradición clásica.
Ya artistas ingleses habían dado importancia al otro Miguel Ángel, y Géricault amplia este bagaje sobre todo hacia la pintura flamenca y veneciana.
El papel del museo en el siglo XIX es clave. Hay una relación entre lo moderno, lo del momento, y los ejemplos de los museos. No hay disociación entre los museos históricos y los contemporáneos. Hay dos universos distintos. Se establecen puentes con el pasado, los museos no están hechos para turistas en búsqueda de modelos de un lugar, sino que es un centro de estudios. Los artistas van a contemplar y a establecer relación con el pasado. En un principio se trata de un diálogo mimético y admirativo. Todos los grandes museos tienen listas de copistas, podemos encontrar reproducciones de todo tipo y siempre gusta tener una copia de una buena obra en casa. "El pasado está presente en el gusto".
Coracero herido dejando el campo de batalla, 1814. Es una obra de gran tamaño que ilustra la derrota del ejército imperial en 1814 que produjo la caída definitiva de Napoleón.
1 Podríamos pensar que es la representación de derrota en un cambio político, pero es algo más.
Igual que cuando leemos una novela, tenemos unos códigos propios para saber a qué género pertenece, igual que en el cine. O lo sabemos o bien lo percibimos luego. Con la pintura, que era muy literaria, pasaba algo parecido. Era la expresión de un asunto.
Alude a un soldado de Napoleón, en principio estaría dentro del cuadro de historia, pero le falta un protagonista, un héroe a través del cual establecemos una empatía. El individuo concreto nos da la dimensión sentimental del asunto, del soldado no sabemos qué papel tiene.
Además, es una escena de retaguarda. No hay suficiente anécdota porque sea pintura anecdótica o de género y, además, es demasiado grande para serlo. Géricault está intentando romper la convención del género.
Otros aspectos interesantes son el interés de Géricault por lo patético o antiheroico. La cultura oficial siempre había pintado episodios gloriosos, de triunfos, que invitaban a estar orgulloso de la patria a la que hacían referencia. Géricault nos presenta el aspecto humano del hecho con un elemento de empatía. Este elemento no era totalmente nuevo, lo vimos en David, pero 2 estaba siempre ligado a un personaje sublime, ahora simplemente a un valor humano, representa la vertiente humana de la derrota, apela a unos sentimientos.
Desde el punto de vista formal, es una obra con inestabilidad compositiva, clave en el Romanticismo de Géricault i Delacroix. Estamos acostumbrados a ver escenas estables y ordenadas con historias determinadas. Aquí hay una asociación con el personaje que pierde la guerra y la inestabilidad compositiva, el caballo que puede desbocarse y el soldado que también se puede caer. Son recursos que el romántico coge de la tradición barroca, hay un puente compositivo. Los colores son brillantes, con contrastes, carácter tenebroso en el fondo, etc. Es un ambiente formal que va acorde con el episodio, es algo que en su conjunto produce una determinada emoción (no es el color que contribuye a definir la forma, como antes).
Se introduce la idea visual antes que la mental. Nuestro ojo se sensibiliza con unos determinados colores y formas, después comprendemos. Si en una fotografía hay personas que reconocemos, es distinta la percepción que si fueran personas desconocidas. La primera visión no es mental. Ahora aparece la idea del color como una emoción, vemos el color como una luz que forma una sinestesia entre los efectos de los colores, la sensación y el argumento.
Es una obra muy primitiva.
Géricault se presentó en el Prix de Rome pero fracasó. Existe la idea que el fracaso es un síntoma de genialidad, que el que no se somete a una normativa es un genio, que prefigura la necesidad del cambio, pero lo que se pedía en la Academia no era lo que Géricault hacía, desde luego. El imaginario de la víctima es muy importante en el mundo occidental.
Fue a Roma de todos modos y se interesó por el mundo de Miguel Ángel, sobre todo para saber cómo expresar aquello interior a través de la superficie. Se piensa que el cuerpo y la realidad son limitaciones, cárceles, y el alma intenta salir, es más importante aquello que va más allá de lo visible. El vio en Miguel Ángel unas metáforas visuales sugestivas, con la fuerza y la vitalidad de la naturaleza frente a la civilización, la fuerza de los animales, etc.
Esta es su poética, su obsesión. Hace algunas obras en este ámbito, también dibujos eróticos que tienen carácter mitológico, pero más que plenitud el erotismo es una fuerza en conflicto, como un instinto que entra en conflicto con un orden determinado del mundo. Son interesantes porque hablan de sus preocupaciones.
3 Carrera de caballos, 1817. Hay varios estudios de caballos. Las carreras eran un espectáculo habitual en muchas ciudades italianas. Tienen su origen en la Edad Media: no estaban limitadas a los hipódromos, eran algo festivo. En Roma se celebraban en Carnaval en la calle principal del Corso, eje del barrio histórico. Es una calle recta, hoy en día no muy ancha. El nombre que recibe es por estas carreras. Géricault era un amante de los caballos y le preocupaba encontrar un tema moderno y que encerrase una poética más allá de la circunstancia moderna. La interpretación de los caballos no es sólo descriptiva, transfigura el tema de los caballos en una contraposición de fuerzas que establece entre lo humano y lo animal (en lo taurino también pasa). Tiene sus raíces antropológicas, una tensión entre el instinto o el caos y el orden, el autor siempre busca esta frontera. Géricault se inspira en las carreras pero lo cambia un poco, el espacio pertenecería a un imaginario clásico.
La luz otra vez dramatiza la composición en determinados momentos. Se ve la inestabilidad de la composición, hay una fuerza vagamente contenida. Es el punto de partida para una obra maestra: La balsa de la Medusa, 1818-19. Debería llamarse La balsa del Medusa porque es el nombre de un barco, y la balsa es el refugio de los náufragos de dicho barco. En francés, el artículo está en relación con la palabra de detrás. De gran tamaño, es el cuadro que G trató de hacer en 4 Roma para presentar en el Salón de París. Quería llamar la atención, demostrar lo que podía hacer. Fue realizado en unas condiciones muy difíciles en el aspecto afectivo, de salud, etc.
Tiene una relación con su propia situación vital o personal.
El cuadro es histórico, dentro de la línea habitual que se pedía en el Salón. De todas maneras, es un tema histórico poco relevante y poco edificante. El Medusa era un barco naufragado en las costas de África en el 1816. La noticia llegó a Francia y se contó en la prensa. Hubo pocos supervivientes, se supo que el capitán había dejado los náufragos a su suerte, y los que llegaron contaron las muertes, los sufrimientos, la enfermedad, los asesinatos y enemistades, canibalismo, etc. Es la naturaleza humana puesta al límite, sometida a unas fuerzas extremas.
El instinto existe y allí se creó el clima. Géricault lo leyó y se inspiró.
El capitán del barco fue un realista. Estamos en la Restauración, debía de ser partidario del régimen y defensor de los Borbones. El hecho que tuviera este comportamiento deslegitima la acción política, para algunos en el cuadro subyace esta denuncia política. Es algo que en el mundo contemporáneo nunca podemos dejar de evitar. Si un personaje comete un acto inmoral, se habla de ello. De todas maneras, es un tipo de arte efímero. Esta pequeña o gran crítica del poder esta diluida en muchos aspectos, la dimensión política del cuadro no tiene importancia para nosotros, pero en la restauración no toda Francia era monárquica, había 5 muchas actitudes contrarias. Después de 1830 sí que hay asociaciones que veremos más adelante.
Géricault piensa en el tema y elige un momento de tensión, intenso, álgido, en el que los que están en la balsa perciben un barco, un punto de salvación, y agitan las manos para ser reconocidos. Tienen el punto de ilusión, nosotros no vemos el barco en el horizonte. Es algo que está más allá de ellos. Este es el asunto del cuadro. Tenemos una visión muy cercana, el primer plano teórico muestra el drama humano, lo primero que vemos es un cadáver. Es de gran tamaño, cuando nos acercamos a verlo lo primero que vemos es el horror de la muerte, y esto no representa una idea de belleza harmónica, impone respeto. Hoy en día ya no nos impresionan, pero esta actitud casi de renuncia a la salvación nos quiere decir que el mal es lo primero que percibimos. Cuando vemos una muerte, no pensamos en belleza, sino que se nos obliga a opinar. El arte introduce un elemento no racional, impulsivo.
Utiliza una composición en diagonal de la parte inferior izquierda a la superior derecha, llegando a la camiseta que agita un personaje. Esta composición se había utilizado en el mundo Barroco, y expande y prolonga la visión. Las líneas rectas nos suelen llevar al fondo, y la diagonal hace que la mirada se escape del cuadro, fuera del campo visual. Géricault introduce muchos elementos dramáticos, cosa no tan presente como hoy en día, que ya estamos preparados. El dramatismo no sólo está en los personajes muertos y suplicantes. La pintura de raíz académica era más estable. Destaca el viento que bate la balsa, las olas de un mar agitado, se ha hablado de la idea de ventana abierta a un espacio que continua como elemento clave del Romanticismo. Los gestos contribuyen a esa dramatización, son distintos, reacciones individuales distintas ante una determinada esperanza. Algunos personajes se resignan, otros están expectantes pero no entusiasmados, etc.
La interpretación de la imagen en su tiempo puede estar relacionada con la dimensión política, del rey o el jefe que deja el estado abandonado. Para algunos es el pueblo que tiene que saber gobernar la nave. En cierto modo se quiere escapar de la idea del rey que guía al pueblo, o bien el modelo del caudillo, muy presente en las artes visuales de estos siglos. No hay ningún líder que vaya a salvar el pueblo, el pueblo entero tiene la tarea. Es una interpretación que escapa a la situación francesa, los que están desesperados para la salvación 6 son quienes no tienen amparo en la sociedad francesa. Hay una ilusión fuera del cuadro, y esto es clave.
Además, tuvo una controversia estética. Está la relevancia de lo desagradable, era una obra sin esperanza clara, no está claro que acabe bien. Se inspiró en un momento anterior a la salvación porque se supone que muchos murieron, es un elogio del pesimismo, pero este lado perturbador de la naturaleza humana convirtió este cuadro en un icono del Romanticismo radical.
Después de esta obra, Géricault viajó a Londres y pintó escenas de carácter cotidiano y menos dramáticas.
Las carreras de Epsom, 1821. Tiene singularidad porque revela el engaño del ojo humano.
No podemos ver exactamente todo lo que sucede en realidad. La cantidad de elementos de nuestro campo visual se tiene que convertir en uno solo. No podemos ver la velocidad a la que corren los caballos, no podemos ver el movimiento exacto, y Géricault se "inventa" que los caballos vuelan. Esto demuestra que la pintura no es resultado de una visión, sino de una idea.
7 Después, de nuevo en París, entra en contacto con un médico, un psiquiatra, Georget, que le convenció para realizar diez diferentes retratos de personas con enfermedades mentales. Es algo que había preocupado a Goya y a otros artistas, de cómo representar la personalidad, los sentimientos, a través de lo visual, aludir a lo inaprehensible. En un principio, Georget quería proporcionar el recuerdo clínico como referencia de la enfermedad que tenían, como un repertorio de apariencias.
Se conservan sólo cinco ejemplares, quizá el Cleptómano es el más conocido. También tenemos el Maniático militar, algo familiar, que sigue orgulloso de sus medallas; el Ludópata, el Raptor de niños, pederasta, y la Obsesa, neurótica. Nacen de una patología cercana, se están planteando debates existentes, hablan de anomalías del orden, reconocerlos es separarlos, distinguirlos. Nos provocan compasión, no rechazo o prevención que estaba en 8 el objetivo de la serie. Es nuestra propia limitación, nuestro propio miedo, no son monstruos, nos inquietan porque son humanos y tienen algo de nosotros.
La pintura de Eugène Delacroix Delacroix es considerado el último pintor europeo que recoge toda la tradición clásica. Él mismo no se consideraba romántico, sino clásico, eterno, universal e intemporal. No quiso adoptar el término “romántico” porque en la Francia de su tiempo tenía una cierta condición de heterodoxo, diferente, sin el prestigio de hoy en día. La escuela de Delacroix es el Museo del Louvre, al pintura veneciana y la flamenca son los temas fundamentales. Delacroix es un pintor literario no sólo en el sentido visual, sino que tiene contacto personal con los escritores de su tiempo, había leído los grandes escritores de la tradición europea, como Shakespeare, Dante o Byron. Tenía la idea que en la percepción de una pintura confluían la capacidad sugestiva de lo literario con la capacidad sugestiva de las formas. Delacroix tiene una interpretación subjetiva de lo literario y trata que esta emoción pueda ser representada de una determinada forma.
El artista que quería hacerse camino buscaba una obra clave para llamar la atención.
Representar a Dante y a Virgilio era un tema consolidado.
9 La barca de Dante, 1822. Evidencia una deuda explícita con Géricault, está pensando claramente en él. Está la idea de espacio inestable, en permanente movimiento y con ambientación dramática en la escena. Géricault podría ser más avanzado porque representa un episodio más contemporáneo.
Es muy importante en Delacroix la idea de la tosquedad de la pincelada, que se note que está pintado. El Romanticismo empieza a valorar los bocetos o estudios más que los cuadros originales, los artistas trabajaban en fases. Para llegar hay un proceso de selección: leer el fragmento literario, por ejemplo la Divina Comedia; se toman notas y se hacen dibujos del asunto, se realiza un boceto del cuadro, etc. Son como borradores, sirven para ver lo primero que viene a la mente, el proceso. En la medida que el Romanticismo hizo hincapié en lo individual y lo auténtico, se dio importancia a ello. Este proceso tendrá muchas consecuencias.
Ya en esta obra destaca el contraste entre los colores. No es algo representativo, es la ejecución un poco tosca lo que está en relación con lo que estamos viendo, aquello irrepetible, las pequeñas pinceladas son la novedad en Delacroix. La crítica fue desigual.
La ejecución de un cuadro solía durar varios meses, se pensaban las pinturas de un año para el siguiente.
La matanza de Quíos, 1823-24. Sí que es un tema del momento, trata la independencia de Grecia frente al Imperio Otomano. Todo ese mito griego se produjo sin visitar Grecia. Era un mito fundacional de pensamiento europeo, con ideas de belleza, orden, democracia, libertad, paraíso, habían funcionado, pero nadie había ido allí a verlo. Las guerras de independencia implican las grandes potencias europeas. En ese momento, lo turco se ve como distinto y lo griego es lo peculiarmente europeo. No sólo tiene unas repercusiones políticas, sino también anímicas, en referencia a lo cultural. En Turquía la historia no se debe de contar así. Los nacionalismos crean conflictos entre sí. El nacionalismo está tan impregnado que no nos damos cuenta de las ideas que preconcebimos. La cultura puede ser un asesinato.
El cuadro muestra la complicidad con lo oprimido, típico del Romanticismo, pero que viene de actitudes previas, como el cristianismo. Es importante por este sentido político, los que 10 mueren y los derrotados son los griegos, los que imponen la matanza son los turcos. El victimismo siempre está en relación con la debilidad del que muere (p. ej., mujeres con hijos, jóvenes hermosas, niños). Es por esto que aparece una madre moribunda a la que se aferra su hijo, el esplendor del cuerpo destrozado, personas que ya están fuera del combate, derrotados en sí mismos. Es una imagen más expositiva, curiosa, nuestra mirada no se dirige en un punto concreto.
El tratamiento del color también destaca. Hay una gran riqueza, con el color dorado, es como si Grecia también fuera Oriente. Es una forma de evocar el momento, el fondo está cogido de un cuadro de Tiziano, no es un escenario real. Hay una composición alegórica.
La muerte de Sardanápalo, 1827. De los más interesantes. Es un tema literario inspirado en un poema de Lord Byron. Habla del ritual de suicidio de un monarca. Es un tema poco tratado 11 realmente, es tabú en el mundo occidental y no se aborda toda su dimensión. El suicidio tiene otro valor relacionado con el honor en Oriente, pero en Occidente es algo denigrante que se enmascara y todavía lo es. En la pintura, la idea del suicidio aparece bastantes veces, por amor o como reflejo de imposibilidad. Hubo románticos que se suicidaron, la idea de "yo no formo parte de este mundo" y como acto supremo de singularidad son propias del Romanticismo. Es la idea de destruir aquello que se ama y lo único que se tiene.
Lo que hace Delacroix es traducir toda la voluptuosidad del relato de Byron. El príncipe asirio destruye todo lo que tiene, todos sus bienes y fastuosidad, antes de suicidarse. Lo primero que hace es destruir los bienes materiales y hacer que sus soldados maten a sus amantes: es una orgía destructiva, da rienda suelta a la irracionalidad. La composición es muy extraña, no hay un orden. Como es un cuadro muy grande, nuestra vista no puede detenerse, no hay una escena única, se nos obliga a detener el cuadro en distintas direcciones. Con el dorado y el rojo hay una mezcla de sangre y lujo. Se carece de cualquier sentido identificado o referencia política. Es una orgía instintiva, un caos que no tiene moralidad ni sentido positivo. Reside todo en la sinestesia y la mezcla de sensaciones.
12 En 1830 se produjo la revolución en julio que destronó los Borbones en favor de los Orleáns.
El rey era llamado “rey pera” por la forma de su cara. En ese momento, él, Luís Felipe, obtiene un nuevo poder. Los cuadros claves del Romanticismo están pintados antes de 1830, de Géricault y de Delacroix. En 1830 toda esa línea se oficializa, es un triunfo aparente de esas ideas. Las promesas de libertad son más radicales cuando no se ve el poder. Los artistas del Romanticismo se habían abierto camino, pero a partir de 1830 se produce un fenómeno de contención.
La libertad guiando al pueblo, 1830. Representa esta contención. Delacroix se inspira en las jornadas de julio, en las barricadas. Cuando hablamos de revolución, en el mundo contemporáneo imaginamos una especie de destrucción masiva, pero entonces estaba muy mitificado desde la Revolución Francesa. La de 1830 fue un altercado urbano como tantos otros, pero se mitificó para intensificar el cambio. A partir de la III República al poder ya no le gusta hablar de revolución, simplemente de personas fuera del orden.
La Revolución de 1830, pues, consistió principalmente en barricadas. Delacroix hace una exaltación alegórica de lo que sucede en las barricadas. Es alegórica porque hay una representación de los dos tipos sociales que encarnan la Revolución. Todavía van de la mano 13 las clases obreras y los burgueses. Esta escisión no se producirá hasta más tarde, hacia la segunda mitad del s. XIX. Aparecen el burgués y el obrero como representantes de esa lucha.
Es una unidad nacionalista francesa contra la diferencia de clases, al menos la integración en la unidad nacional que supere la diferencia de clases. En imagen, también importa.
Luchan por la libertad de Francia, no la libertad a secas. Obviamente la mujer no habría participado en la Revolución, se trata de una alegoría. Lleva el gorro frigio y la bandera de Francia, por lo que encarna una idea, encarna la Libertad francesa o el símbolo de la Patria.
Los hombres son los únicos que son vistos como luchadores por la patria. Los personajes encarnan valores distintos. También hay muertos en primer término, como en Gross o Géricault. Por encima de ellos está la libertad y el sueño. Otra figura esencial es el niño con las pistolas, ya que una idea del nacionalismo es la continuidad intergeneracional. La importancia iconográfica ve los herederos de la patria. En ese momento se están gestando los nacionalismos, en el Romanticismo se construyen estos patrones. Hay un destino de una idea común pese a las diferentes clases.
Esta obra, que se pintó en los meses siguientes, forma parte de una revolución permanente.
Luís Felipe ocultó esta obra durante mucho tiempo, ya que se interpretó como una imagen subversiva.
Delacroix viajó por el Sur de la Península Ibérica. Realizó un cuadro de dibujos. Nada más atravesar los Pirineos, como muchos artistas europeos, empezó a imaginarse el Oriente. La idea de exotismo está muy presente en los viajeros. Se ha convertido en un atractivo turístico hoy en día, todo viajero construye una imagen del lugar con lo que ha leído de él. Delacroix se centra en aquello islámico y en lo femenino, que es clave de la época. Están la gitana, la dama negra de Baudelaire, va más allá de la belleza virginal, como si se aburrieran ya de este tipo. Buscan algo más carnal, donde aparezca lo distinto. Está muy presente en la literatura.
Delacroix ve estas imágenes a partir de las Majas de Goya, que tienen sonrisa y mirada pícara, atractivo para ellos.
El viaje lo hizo con el conde de Mornay, embajador francés. El artista va a investigar, a conocer, este mundo. Los cuadros inspirados están pintados a la vuelta, pero son resultado de una experiencia muy cercana.
14 Las mujeres de Argel, 1834. Es el cuadro más conocido de esta inspiración. Realiza una intromisión en el mundo de lo femenino, en la sensualidad de lo femenino a través de la intimidad. Nadie se presentaba en público de esta manera, no estaba bien visto posar así, hay una diferencia enorme entre lo privado y lo público. Parece que están en una playa, pero estarían en un ámbito privado, y esto lo hace atractivo, como también el pie desnudo. Lo distendido y la idea del confort, la mirada, etc. La sensualidad se transmite con los colores estridentes y la ejecución vibrante. Hay una asociación entre elementos formales y elementos simbólicos.
Entrada de los cruzados en Constantinopla, 1840. Al final, Delacroix se suele repetir bastante. Participa en un encargo del rey Luís Felipe para la Galería de Cruzadas, una sala del Palacio de Versalles. Las Cruzadas son vistas como el germen de la expansión europea, de recuperar Jerusalén para la Cristiandad. La recuperación del territorio es otro mito nacionalista. Este tipo de obra es un cuadro concebido inicialmente para estar en esa galería.
Los elementos formales, la idea de la emoción visual es similar a otras pinturas.
15 Crucifixión, 1846. Los temas religiosos en Delacroix son curiosos. No era muy religioso, pero le interesaba el aspecto antropológico y la interpretación de algunos episodios bíblicos.
Otro cuadro es Jacob luchando contra el ángel, en términos de personificación.
16 Otro tema interesante es las luchas de animales, como si de documentales se tratara, juega con la belleza y la destrucción de vida al mismo tiempo, es un gran contraste. Destacan La caza del tigre y León y caimán.
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