Ingres y el Purismo (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Arte siglo XIX
Año del apunte 2013
Páginas 12
Fecha de subida 20/10/2014
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Apuntes de arte con imágenes de las obras

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29.04 INGRES Y EL PURISMO La generación romántica que defiende el color, la pincelada suelta, los temas literarios… se presentan como románticos herederos de Delacroix, en frente de la tradición Davidiana.
Coexisten varios estilos, se crea a camino entre la modernidad i la retaguardia. Decir que algo se queda anticuado se gesta en esa época Des del siglo XIX hay un diálogo de reflexión sobre lo que significan los modelos artísticos.
El pasado es irrecuperable. La belleza ideal del renacimiento es aquella y ya no existe, pero hay una sacralización sobre el modelo, todos los artistas contemporáneos han intentado trabajar sobre ese ejemplo. Ese encanto misterioso y frágil.
Paisaje: el escenario es muy importante y ligamos a él determinadas historias o al menos a acentuar determinadas sensaciones. La idea de colocar un personaje en la naturaleza. En el Romanticismo esa presencia de la naturaleza está asociada con la feminidad. La naturaleza como espacio de los sentimientos en relación con este personaje 1) Importancia de Iban-Dominique Ingres 1780-1867 Los embajadores de Agamenón ante Aquiles, 1801.
El arte y la vida son dos cosas opuestas: en el arte, las pasiones que mueven la vida, tienen que estar completamente sublimadas.
Tensión entre orden y caos (aparece en muchos cuadros de Ingres), dicotomía entre razón naturaleza, etc. Está presente en toda la cultura de las luces, en Goya, pero en Ingres se articula en términos casi represivos: el desorden está contenido en el orden, no se impone (fascinación de lo reprimido, la capacidad de represión en Ingres puede ser más perturbadora).
El retrato es una de las actividades más comunes de un pintor hasta que se inventa la fotografía. Ser retratista es una forma de vida porque a las clases sociales más pudientes les gustaba tener uno.
Retrato de Philipert Rivière, 1805.
Retrato de Madame Rivière, 1805.
Contemporáneos a los retratos de David.
Realizó el retrato del matrimonio (y de la hija): retrato de matrimonio como núcleo familiar, a la vez núcleo social. Colocados en el salón principal donde la familia recibía las visitas (no tenían un uso totalmente privado). En el XIX hay una verdadera obsesión para diferenciar los papeles de los hombres y de las mujeres y de representar esa diferencia.
A veces están juntos, muy frecuentemente separados.
Hombre: vestido con ropas oscuras, austeras (sensibilidad de la época); espacio íntimo, piernas cruzadas, vuelto sobre sí mismo; mirada aguda, inteligente. Contraste entre las líneas rectas de la figura masculina y las corvas de la mujer. Las líneas rectas transmiten sencillez.
Mujer: voluntad de aludir a lo complejo de la condición femenina; presentación de lo femenino como una imagen enigmática, desconocida (mirada masculina de la pintura). Complejidad de las líneas que se interrumpen (no solamente hay la utilización del cuerpo como elemento de poder a partir del atractivo). Habilidad de Ingres para aludir a la textura del ropaje: imagen más bien sensorial (a diferencia de la intelectual del hombre).
Otro elemento importante es el marco, el formato de los cuadros. Lo habitual es un formato rectangular. De alguna manera, el formato, la línea, es un eco de las diversas líneas que están en el cuadro. Formato oval en la mujer, focalización en el retrato, paralelismo entre las formas curvas sinuosas (asociadas con lo femenino) y el marco. Ingres nos está hablando de un código, de un comportamiento social.
Mademoiselle Rivière, 1805.
Delicadeza, fragilidad del personaje. El rostro oval y también el cuerpo tienen un eco con el ropaje (piel que le rodea). Esa sensorialidad de los vestidos nos habla de la sensibilidad del personaje.
Este cuadro remite a un modelo de retrato: Gioconda (Mona lisa) de Leonardo da Vinci (esencial en los retratos posteriores: el arte no solo se nutre de la realidad, de la imaginación o de los descubrimientos; des del s. XIX hay un diálogo, una reflexión sobre los modelos históricos). Sacralización de ese modelo de reflexión: lectura personal sobre las obras. Entre el sentido inquietante que tiene la mona lisa y un personaje real hay un abismo: sin embargo, Ingres utiliza el modelo para aplicarla a la hija de los Rivière.
Los fondos neutros sirven para recalcar el personaje. La idea de situar a alguien en la naturaleza está asociada a la idea de feminidad: naturaleza como espacio de los sentimientos, de las emociones (idea a partir del Romanticismo). Relación entre la melancolía del personaje del fondo y el propio carácter de ese personaje. No está en el campo físicamente, es un fondo; pero asociamos esas tonalidades con la fragilidad de la chica.
Retrato de François-Marius Granet, 1807.
En Roma pinta también retratos. Granet es un colega artístico.
El primer elemento es el fondo es Roma. El artista que va a Roma está contento porque la ciudad es un mito: la ciudad forma parte de aquello que yo mitifico. Lo que quiere no es tanto dar la imagen de sí mismo, sino retratar de que ha estado en ese lugar: es el lugar comprendido por el artista. Sin embargo, es un fondo.
El segundo elemento importante es el cielo, oscuro y tormentoso: esa idea de tormenta hay que relacionarlo con la propia personalidad del artista: el artista romántico es alguien a quien las ideas surgen en su mente de forma desordenada.
El tercer elemento es la forma en qué va vestido: una capa que alude a una idea de viaje, de aire libre (no espacio interior, cómodamente sentado): es un artista viajero, es alguien que está ‘fuera de’. Por otra parte. Se retratan de forma austera, sin ostentación, pero con ropas que son de calidad; hay una voluntad de expresar la elegancia del personaje (la dignidad personal va unida a su forma de vestir).
El último elemento es la mirada. Siempre es uno de los elementos más expresivos de un ser Los artistas europeos ven Italia a través de la visión francesa, a través de la visión de Ingres.
Edipo y la Esfinge, 1808.
Es un tema mitológico. Tensión entre el orden y el caos: la esfinge representa la irracionalidad, la violencia, la muerte; Edipo la razón, la lógica, el conocimiento. En el cuadro la razón se impone sobre lo irracional.
Lo que finalmente adquiere la imagen es la figura de Edipo, el atleta, subrayando la posición geométrica que representa la razón. Esa es la imagen centrada. Lo demás (la muerte, el monstruo de la esfinge) queda apartado.
Otros temas que realiza son los desnudos femeninos, uno de los estereotipos de la tradición italiana. Él aborda esos tiempos des del imaginario de la idea de belleza.
La bañista de Valpinçon, 1808.
Figura femenina en el baño. Asociación del atractivo femenino con el aseo, con el agua (tradición histórica: Biblia, mitología: funde diversas tradiciones). La representación de ese deseo es la idea de que el arte es capaz de representar una belleza eterna que no es posible en la realidad (encarnar un ideal en el arte). Se otorga al arte la capacidad de preservar esa belleza (en él se hace inmortal); es un mundo ajeno a lo físico, a la realidad. No son imágenes que estén hechas para ser recreadas (no de manera pícara como la pintura galante), hay una idea intelectual (incluso no nos mira).
La piel como elemento esencial de la belleza femenina, suavidad y continuidad de la piel: sentido táctil que recoge muy bien Ingres.
Paralelismo con el agua (superficie del agua), con la tela sobre la cual está sentada la bañista. La belleza es algo que hay que tocar, que poseer: Ingres alude a eso a partir de las texturas.
Gran Odalisca, 1824.
Es una obra de encargo. Postura echada como las figuras de la tradición italiana. La mirada, no obstante, no se implica con el espectador; es una mirada ensimismada, poder absoluta de la belleza femenina. Texturas de las telas, abanico de plumas: aluden a la sensorialidad de la belleza. Hacer del erotismo un juego puramente intelectual.
Tema del Orientalismo: exotismo.
Cuadros de pequeño tamaño destinados a decorar el interior de las pequeñas viviendas.
Intimidades de la historia, vertiente humana de la historia. Ingres es un pintor más de esta corriente.
Rafael y la Fornarina, 1814.
Testimonio visual de la teoría del arte, casi es un ejercicio visual de la teoría de la creación. En vez de escribir, lo plasma en un cuadro. En principio es un cuadro anecdótico a partir de la obra de Vasari (Rafael y su amante).
Toda extravagancia moral es admisible en el artista.
Circunstancias que en una persona normal parecen fuera de lugar, ligadas al artista es una vinculación a la creación.
Rafael es el gran artista académico.
Rafael está pintando en su estudio y acaba de dibujar (idea de la pintura como dibujo) (sentido corporativo de Ingres: ‘yo soy como Rafael’). La manera de prestigiar un artista es compararse con el modelo histórico. La historia sirve para consolidar y ratificar el presente.
Dibujo como resultado de una pasión amorosa: Rafael está enamorado de la Fornarina, es su objeto de deseo, pero no la está mirando, sino que está mirando la sublimación de su amor en el cuadro.
Muerte de Leonardo da Vinci en brazos de Francisco I, 1818.
Demostración de la gran categoría social del artista. Arte como elemento de prestigio social.
Ruggiero y Angelica, 1819.
Tema de la doncella presa y asediada por un dragón y el héroe que llega a salvar esa doncella. Simboliza las tensiones del encuentro sexual.
Figura femenina hipersexualidada, vinculada a la idea del deseo como tortura, que resulta perturbador. El que libera a la mujer de esa angustia es esa figura de príncipe del renacimiento. Sentido fálico de la lanza y boca del dragón como una vagina. Sin embargo, todo está sublimado dentro de ese clima: es fría, hay una sensación de irrealidad.
Paolo y Francesca, 1819.
Temas amorosos trobadorescos.
Idea del amor como espiritualidad, como algo que solo se puede consumar en otro ámbito, en otro lugar. Tensión por conseguir o alcanzar el amor: en el relato literario romántico el amor es el motor, que solo puede alcanzarse fuera de la narración (ideal).
Simplicidad en los tonos, en la descripción del lugar, relacionado con ese amor primario.
Apoteosis de Homero, 1807.
Decoración de un techo del Louvre. Concibe la cultura como una especie de Olimpo: pasados y presentes vinculados, reunidos en un mismo lugar como una élite cultural. Idea de pensar que la cultura representa lo mejor de la sociedad.
Aún en el imaginario contemporáneo, se tiende a pensar que los humanistas están por encima de las circunstancias. Ese prestigio no existe antes de ese momento.
El lenguaje de la antigüedad (el tempo) adquiere el sentido simbólico del ‘templo de la gloria’: vinculación de los elementos clásicos como lo inmortal.
También hay una dimensión nacionalista: introduce humanistas franceses del s. XVII: vínculo entre pasado y presente y de orgullo nacional francés.
Retrato de Mr. Berton, 1882.
Personaje comprometido con Luís Felipe. Es un hombre hecho a sí mismo, alguien que actúa en la sociedad, que tiene un ímpetu a la hora de cambiar el mundo: sensación de seguridad. No está idealizado ni enorgullecido, pero tiene esa fuerza de ser consciente de que el mundo le pertenece.
Manos y rostro como elementos más expresivos.
Vizcondesa de Haussonville, 1845.
Baronesa de Rothschild, 1848.
Época de nuevos ricos. Necesidad de aparentar su riqueza. No hay una nobleza de sangre, no son aristócratas.
Posar para ser retratado es una convención; esa es normalmente una pose natural.
Realmente son retratos muy vacíos. Exploran más la belleza, el traje, el atractivo físico (hombros, antebrazo, manos y uñas cuidadas – idea de no trabajar–); idea de la mujer como una especie de rosa mística y siempre en entornos que ellas dominan.
Princesa de Broglie, 1853.
Madame Moitessier, 1858.
Importancia de la pose. Ingres conocía las pinturas romanas, conocía la figura de Juno (ideal del modelo antiguo también en los retratos). Mirada perdida (no actúa de manera coqueta o seductora, tiene un poder parecido a una actriz de Hollywood, admirada). El vestido es llamativo, caro, a la última moda: idea de utilizar la moda como idea de distinción de poder (aparece en el retrato femenino des del s. XIX).
En Ingres el retrato se concentra en el individuo, no hay dispersión. Los objetos aquí son pocos pero suficientes para remarcar su estatus social.
El recurso del espejo es utilizado como una forma de presentar el retrato femenino desde un punto de vista que no se ve frontalmente: podemos acceder al peinado y ver el perfil como un cuadro dentro del cuadro, imagen ideal (imagen que fascinó a Picasso durante la época rosa).
Ingres está iniciando esa idea de plantear una doble imagen (a diferencia de la concepción occidental de un solo punto de vista).
En los últimos años de su vida, realizó varios cuadros de desnudos femeninos, ideales. Se ha dicho, no obstante, que hay un mayor grado de sensualidad.
La fuente, 1856.
Fusión de sensaciones.
En el tema de la fuente hay un doble sentido: idea del cuerpo femenino como fuente de vida, también la fuente como el cántaro (está en el imaginario poético del x. XIX). Idea de la madre tierra y de su personificación a través de un cuerpo femenino. El cuerpo, pues, es ideal, no natural. Por eso esas imágenes tienen cabida dentro de los salones, porque no dejan de ser morales: la mujer es alegórica.
El baño turco, 1862.
Dentro de esta serie de pinturas, la obra más llamativa, encargado por el primo de Napoleón III (Khalil Bey) es ésta.
Imaginario occidental de la ley, todo más lúbrico, más grande, mejor (doble moral del mundo burgués del XIX, donde todo se escapa de lo cotidiano, que se encuentran en el arte, en la novela).
Feminidad redundante a la que accede el espectador (masculino) como si fuera un mirón (formato del cuadro); idea del hormigueo de deseo.
El varón está ausente pero implícito.
2) El purismo. Entre el mundo germánico y Roma: los nazarenos.
Su modelo es la pintura de Rafael e influyen decisivamente en las academias europeas.
Italia y Germania, Overbeck.
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