Resumen capitulo 5 (2014)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Història del Dret
Profesor J.F.V.
Año del apunte 2014
Páginas 6
Fecha de subida 07/04/2015
Descargas 1
Subido por

Descripción

Resumen bloque 1

Vista previa del texto

CAPITULO 5 1. PLANTEAMIENTO GENERAL Y VÍAS DE TERRITORIALIZACIÓN JURÍDICA. LOS TEXTOS JURÍDICOS COMO EJEMPLOS DE LA ASPIRACIÓN GENERALIZADORA.
Como ya hemos visto, el derecho altomedieval tenía casi siempre una vigencia limitada a un ámbito muy restringido. A este fenómeno se le ha denominado localismo jurídico.
Pero frente a la excesiva fragmentación del Derecho hubo varios correctivos. Ya hemos mencionado algunos de ellos al aludir a la tendencia del Derecho consuetudinario a configurarse como usus terrae, como el Derecho propio de una comarca; en la misma línea hay que situar al fenómeno de la difusión de los fueros de un lugar a otros. Hubo diversas manifestaciones de la resistencia o de la activa lucha contra la dispersión normativa propia de los siglos VIII al XII y comienzos del XIII. Todo ello puede agruparse con cierta sistemática en tres grandes epígrafes: 1. La Existencia De Una Primitiva Legislación Regia.
León: en León, el rey Alfonso V tuvo, con los magnates del reino, una amplia asamblea el día 28 de julio de 1017, en ella se promulgaron unos preceptos o decretos con validez general para todo su reino. Estas leyes se referían a problemas generales de la organización y funcionamiento del poder real en el reino, a la prestación del servicio militar, al Derecho penal, o a la administración de justicia, así como también a la condición jurídica de los campesinos y a su relación con la tierra. Los cronistas cortesanos del siglo XIII aluden a estas leyes en 1017 indicando que in regno legionis etiam hodie observatorum.
Años después, en 1055, el rey leonés Fernando I reunió en Coyanza un concilio (asamblea o sínodo de naturaleza eclesiástica) donde se aprobaron una serie de disposiciones canónicas, algunas de las cuales afectaban a instituciones jurídicas no estrictamente eclesiásticas, sino de carácter penal, procesal, o incluso de carácter político, que tuvieron vigencia en todo el reino.
Alfonso IX celebró una importante reunión de la curia regia plena en el año 1188, a la que acudieron ciudadanos representando cada uno de ellos a la ciudad de su procedencia.
Tradicionalmente la presencia en las asambleas regias de procuradores de las ciudades se ha considerado como criterio para señalar el nacimiento de las Cortes, de ahí la importancia atribuida a esta reunión de 1188. Lo que interesa ahora es aludir a unos decretos o leyes en ellas promulgados con validez general para todo el reino de León. El rey se comprometía a no hacer la guerra sin previo consejo de los obispos, los nobles y los hombres buenos de su reino, y garantizaba algunos derechos individuales de sus súbditos encaminados a hacer efectivo un mínimo grado de seguridad o de paz para ellos.
Cataluña: partiendo de que las capitulares carolingios y el Liber tuvieron gran validez en los condados catalanes, se puede observar que no hay una aglutinación de derecho general y de arraigo prologando, pero a partir del siglo XI, al comenzar la decadencia del Liber, es cuando se encontraba afianzado el poder independiente de los condes catalanes. El conde de Barcelona comenzó a promulgar normas generales. Las primeras de ellas se dictan en reuniones mixtas (asambleas de paz y tregua), compuestas por obispos, abades, nobles feudales. Pero el primer texto importante, base de la secular legislación catalana, fueron los Usatges de Barcelona.
Los Usatges no significaron la derogación del líber, es más, el legislador catalán autor de ellos fundamente su capacidad legislativa precisamente en la autoridad que en este sentido confería el Liber a los antiguos reyes godos. La mayoría de los preceptos tratan de problemas feudales, penales y procesales, pero también hay algunos relativos al Derecho privado. Por su importancia en relación con el Derecho feudal, y por su relación con algunos textos temprano de la recepción o renacimiento del Derecho romano, los Usatges han merecido la atención de estudiosos extranjeros, además de la procedente de historiadores catalanes.
En los Usatges puede observarse una dinámica textual. Tal y como ha llegado a nosotros, son el resultado de un complejo proceso de formación. Hubo un núcleo originario compuesto por unos 130 capítulos promulgados como Usatges de Barcelona por Ramón Berenguer I hacia el año 1060 o 1068. A partir de entonces se fueron añadiendo otros preceptos correspondientes bien a nuevos decretos reales de Alfonso II, Pedro II o Jaime I; bien a decisiones de las asambleas de paz y tregua; o bien a fragmentos de obras de la tradición visigoda o de la nueva corriente jurídica puesta en circulación por juristas europeos de formación basada en el estudio del Derecho romano, recientemente resurgido en distintas ciudades de Europa. Esta labor de acarreo vino a cerrarse hacia mediado del siglo XIII, aunque inicialmente redactados en latín, se tradujeron luego al catalán.
Pero, dada la supremacía del conde de Barcelona sobre los demás condes catalanes, los Usatges pronto se aplicaron en otros territorios. En el siglo XII se extendieron a Urgel, Lérida y Tortosa; en el siglo XIII a Rosellón, la Cerdaña y Ampurias; más adelante a Besalú y parcialmente a las Islas de Mallorca y Cerdeña. Como consecuencia de este proceso de expansión, a mediados del siglo XIII los Usatges constituyen el Derecho general de todo el Principado de Cataluña.
2. La Aparición De Redacciones Anónimas y Espontáneas De Derechos Consuetudinarios De Amplio Ámbito De Vigencia.
El Derecho de Castilla La Vieja: por factores ya conocidos, Castilla tuvo un Derecho consuetudinario ajeno a la tradición del Liber, y resultado en buena parte de la actividad creadora de los jueces. Aunque con frecuencia se habló de ciertas “leyes” castellanas, lo cierto es que Castilla ha vivido sin leyes hasta el siglo XIII, lo cual no significa que no hubiera un cierto Derecho propio de Castilla y que fuera reconocido como tal y, por eso mismo es distinto al de León. Así, el capítulo VIII del Concilio de Coyanza confirma en algunos aspectos el Derecho de Castilla y ordena que en tal territorio se siga aplicando el Derecho que allí regía ya en tiempos del conde Sancho García, lo cual no quiere decir que tal conde fuese el autor del Derecho castellano, sino que éste ya tenia cierta consistencia y peculiaridad de su época. Después, a la hora de repoblar Toledo, ya sabemos que Alfonso VI y Alfonso VII confirmaron a los castellanos venidos a Toledo su derecho propio, lo que implica una señal de que había un Derecho de Castilla.
La raíz de este Derecho fue consuetudinaria, y por estas vías creció, manifestándose como Derecho general de Castilla. En el siglo XIII existía ya en Castilla una masa considerable de preceptos de difusión general en todo el país. Faltaba fijar por escrito ese Derecho, y en fechas no bien conocidas, pero situables hacia mediados del siglo XIII, se realizó esta tarea en Burgos o en lugares de su comarca y gracias a la labor de juristas privados. En nuestros días ha puesto de relieve el contenido de carácter señorial propio de los textos castellanos del siglo XIII, según esta interpretación, en Castilla habría unos Derechos municipales de ámbito local y un Derecho general en cuanto a su difusión y señorial en cuanto a su contenido, que es el recogido en los textos que ahora nos ocupan.
Los textos más amplios e importantes son el Libro de los Fueros de Castilla y el Fuero Viejo de Castilla, hay otro cuerpos textuales menores como la regulación de los derechos que tenían los hijosdalgo castellanos sobre los hombres de behetría, unos que hacen referencia a las supuestas Cortes de Nájera y de León que reciben el nombre de Pseudo Ordenamiento de Nájera y de León.
En cuanto al Libro de los Fueros de Castilla cabe decir que se redactó a mediados del siglo XIII y en él hay preceptos que por contener un Derecho general en Castilla van encabezados con la rubrica de “Esto es por Fuero de Castilla”. Otros preceptos se refieren a costumbres locales originadas en Sepúlveda, o en Cerezo o en Belorado, o en algún otro lugar de la comarca de la Extremadura castellana o de la Rioja, ya que su comienzo así lo indican (fuero de Sepúlveda, de Cerezo, etc).
El Fuero Viejo de Castilla presenta el problema de cuando fue redactado y promulgado, pero conocemos una forma recopilada del mismo que data de 1356. Gran parte de su contenido está dedicada a recoger privilegios de la nobleza castellana, concretamente de los fijosdalgo.
Ahora bien, este Derecho propio de Castilla redactado en el siglo XIII no logró mantenerse vivo durante los siglos posteriores. Al contrario de lo ocurrido con los Usatges catalanes, el Derecho de Castilla ni se extendió a otros territorios, ni perduro hasta el siglo XIV. Poco a poco la individualidad jurídica de Castilla se perdió, y el Derecho contenido en estas fuentes fue olvidándose o fue sustituido por otras normas.
Ello se debió a la existencia de una política real creadora de un Derecho nuevo por vía legal: 1. La presencia del Derecho de juristas de raíz romanista y nueva elaboración 2. A la difusión de nuevas instituciones más convenientes en algún caso para la nobleza.
3. Y a la falta de apoyo por parte de los reyes a la redacción de estos textos y al Derecho contenido en ellos.
Hacia La Formación Del Fuero De Aragón: Aragón tuvo más éxito que Castilla a la hora de conservar un Derecho supralocal. Las bases de ese Derecho o Fuero de Aragón se ligan al proceso de difusión del Derecho de Jaca.
Con fundamentos mas legendarios que científicos, algunos historiadores que hubo un Fuero Antiguo de Sobrabe, dado por Sancho Ramírez hacia 1137, y que este constituyó un texto de vigencia general en el Aragón originario. Algunos autores niegan esta vieja opinión, pero existieron unos primigenios fueros de los nobles infanzones de Sobrabe, pero no conocemos su contenido directamente, sino a través de su incorporación, en 1117, al Fuero de Tudela. En todo caso Sobrabe no constituyó un foco aglutinante del Derecho aragonés.
Jaca si que es relevante para el Derecho aragonés, su Derecho municipal se concedió a muy diversos lugares, pero la influencia del Derecho jacetano siguió, demás, otros cauces privados, a través de los juristas de Jaca, el Derecho de Aragón pirenaico se difunde al sur de la sierra de Guara, informa las instituciones de la planicie aragonesa e influye hasta en las tierras nuevas del Ebro, hasta en Zaragoza. Ahora bien, al bajar el Derecho pirenaico hasta esas latitudes recibe también la influencia de moros y mozárabes. Con estos tres elementos, pero con gran predominio del Derecho altoaragonés, se realiza una unificación progresiva del Derecho de Aragón y los textos comienzan a hablar de un Fuero de Aragón, de un Derecho propio, no legal, no impuesto por los reyes, y constitutivo de la idiosincrasia jurídica de Aragón.
El Derecho así elaborado se plasmó en varias recopilaciones privadas redactadas por juristas anónimos en el primer tercio del siglo XIII. En ellas se reunía un material jurídico de diversa procedencia, compuesto por preceptos sacados de fueros locales, por costumbres comunes a varios lugares, por fazañas del rey o de jueces municipales y por algunas, aunque pocas, disposiciones tomadas del Liber Iudiciorum.
2. EL INCIPIENTE AUMENTO DEL PODER REAL Y SU IMPULSO EN LA TERRITORIALIZACIÓN DEL DERECHO. ESPECIAL ESTUDIO DE LA POLÍTICA REGIA Y SU INFLUENCIA EN LOS ORDENAMIENTOS JURÍDICOS CASTELLANOS: FUERO JUZGO Y FUERO REAL.
La política real tendente a unificar los Derechos locales se apoya en Castilla bajo los reinados de Fernando III (1217-1230-1252) y Alfonso X (1252-1284) en dos textos: el Liber (Fuero Juzgo) y el Fuero Real.
Fuero Juzgo: el Liber se tradujo al castellano oficialmente en una fecha no conocida,pero quizás todavía en el reinado de Fernando III con el nombre de Fuero Juzgo, denominación que desde entonces sustituirá a la latina. La elección de este texto para ser difundido por Andalucía y Murcia, como Derecho local de sus más importantes ciudades, se debió probablemente a varias razones: 1. Su tradición romanista bien vista por los reyes del siglo XIII.
2. La necesidad de otorgar Derechos locales a ciudades de una tradición mozárabe, con la que el Fuero Juzgo encajaría bien.
3. Su carácter de texto amplio, de ordenamiento completo.
4. El éxito y arraigo del Liber como fuero de Toledo en zonas vecinas a las reconquistadas por Fernando III.
5. Su carácter de código procedente de la actividad legislativa de los reyes y en cuanto tal más propicio para fortalecer el poder del rey que no a las autonomías municipales.
El eje demográfico y económico en tierras de la Corona castellano-leonesa se desplazó hacia el Sur después de la victoria de las Navas de Tolosa. En las importantes ciudades incorporadas, los reyes trataron de conjugar la típica concesión de un Derecho local con la preocupación política por fortalecer el poder real. El Fuero Juzgo fue el instrumento elegido para ello.
Fernando II confirmó a Toledo en 1222 su Derecho municipal constituido por el Liber y por los sucesivos privilegios reales. Sabemos que, por lo menos hasta 1480, subsistió una dualidad de jurisdicciones: alcalde de los castellanos y alcalde de los mozárabes. Aquél juzgaba según el Fuero de los castellanos, expresión de sentido equívoco, pero que posiblemente se refería a un Derecho consuetudinario de raíz castellana que acabó por redactarse en un texto semejante por su contenido al Fuero Viejo de Castilla y por su estructura formal al Fuero Juzgo. Por su parte, el Fuero Juzgo continuó siendo el Derecho aplicado por los mozárabes y por el alcalde de esta jurisdicción hasta finales del siglo XV. Y no sólo por ellos, pues la abundancia de contratos de otros documentos jurídicos privados redactados conforme a las prescripciones del Fuero Juzgo viene a demostrar la tesis de la preponderancia que tomó en la práctica el Fuero Juzgo entre toda la población cristiana de Toledo. Esta persistencia en la ciudad y reino de Toledo de la tradición visigoda, facilitó la temprana asimilación allí mismo de la romanización jurídica bajomedieval, notoria ya en documentos toledanos a finales del siglo XIII.
En las décadas centrales de aquella centuria se concede el Fuero Juzgo a:   Córdoba en 1241.
Cartagena 1246.
     Sevilla 1250.
Carmona y Alicante 1252.
Orihuela 1265.
Murcia 1266.
Niebla 1283.
La denominación de Fuero de Toledo sólo se aplicó al Derecho de dicha ciudad; los de estas otras ciudades fueron reconocidos con su nombre propio, pero todos ellos eran una misma cosa: la versión romanceada del Liber, el Fuero Juzgo, el cuál se afianzó en todos estos lugares y resistió los embates del Derecho nuevo mejor que la mayoría de los fueros castellanos y leoneses de la mitad septentrional de la Península.
Fuero Real: Alfonso X elaboró y concedió una importante sistemática obra conocida como Fuero Real. Alfonso X comenzó a reinar en 1252 y el Fuero Real fue concedido a Aguilar de Campoo y a Sahagún en 1255, parece ser que fue redactado entre esas dos fechas aunque se cree que la redacción del texto podría ser de 1249, todavía en vida de Fernando III, durante una estancia del entonces príncipe Alfonso en Burgos.
En el prólogo y en algún lugar del texto, Alfonso X recuerda que el rey puede hacer leyes y que ello es conveniente. Sin embargo no promulgó el Fuero Real con carácter de ley de validez general para todos sus reinos. En el mismo prólogo dice el rey que en la mayor parte de sus reinos no tenían fueros, sino que “juzgábase por fazañas e por alvedríos”; y que como esto daba lugar a muchos males y daños, los pueblos le habían pedido que les diese un fuero, a lo cual accedía él otorgándoles este Fuero Real, aunque esta solicitud no parece cierta.
Si es cierto que Alfonso X quiso con este texto combatir tanto la carencia del Derecho local escrito en algunos lugares y la consiguiente necesidad de juzgar por fazañas. Con este código realizó una política semejante a la que hizo Alfonso VIII con el formulario de fuero municipal y a la de Fernando III con el Fuero Juzgo. Concedió el Fuero Real a gran número de ciudades y villas, la mayoría de ellas castellanas y situadas en las zonas antiguas de sus reinos, es decir, no en las de reciente conquista, pues para éstas ya utilizó su padre el Fuero Juzgo. De este modo ambos textos fueron utilizados complementariamente como instrumentos de una misma política real : la de unificar los Derechos municipales.
El Fuero Real se concedió como Derecho municipal a Aguilar del Campoo y Sahagún en 1255, a Burgos, Soria, Alarcón y Peñafiel en 1256, a Talavera en 1257, a Escalona en 1261, a Madrid y Guadalajara en 1262, a Niebla en 1263, a Valladolid en 1265, a Vitoria y a otros lugares de Alava y Briviesca en fechas posteriores.
El Fuero Real fue concedido a lugares que ya tenían fuero propio y extenso (Madrid y Guadalajara), por lo que la resistencia a su aplicación fue notable en alguno de estos lugares. La “concesión” del fuero real supuso una clara restricción de la autonomía municipal y de la vigencia de los Derechos municipales, y un notable fortalecimiento del poder del rey en los municipios.
El Fuero Real está muy influido por el Liber, que fue utilizado como modelo para muchos de sus preceptos. También hay en él claras influencias de las Decretales del papa Gregorio IX.
Las semejanzas entre el Fuero Real y un tardío y extenso fuero castellano, el de Soria, son también evidentes. Unos autores entendieron que el Fuero de Soria sirvió de modelo al Fuero Real, en cambio otros autores mostraron sus dudas acerca de la influencia del Fuero de Soria en el Fuero Real y apuntaron como más creíble la posibilidad inversa, es decir, que el Fuero de Soria es posterior al Fuero Real y esta influido por él.
Lo cual fortalece la interpretación de que Alfonso X con el Fuero Real no quiso dejarse influir por ningún fuero municipal castellano, por el contrario, trató de uniformar los Derechos locales sobre la base de influencias ajenas a éstos. Por ello utilizó como modelo el Liber y otras obras del nuevo Derecho romano-canónico, preparando de este modo la recepción de la misma en Castilla.
...