Apuntes asignatura Fundamentos de la Historia y la Teoría del arte (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 1º curso
Asignatura Fonaments de la Historia i la Teoria de l’Art
Año del apunte 2014
Páginas 14
Fecha de subida 12/11/2014
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Conjunto de apuntes de todas las sesiones plenarias de la asignatura.

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1. La Muerte del Arte.
A lo largo de la historia del arte, ha habido diversos dogmas que definían qué era el arte, también ha habido diferentes artistas como Kandinsky o Duchamp, que han llevado a cabo verdaderas revoluciones en el campo artístico que acaban llevando a la muerte del arte, explicitada en el título, antes de la misma, el arte iba definido y limitado a tres parámetros: - El arte consistía en imitar una realidad perteneciente al mundo natural.
- Las obras de arte estaban hechas por personas de habilidad singular, especialistas que convertían la obra en genuina, única e irrepetible.
- Las obras de arte estaban hechas con el fin de producir un placer sensorial al espectador.
En el s. XX el arte tocó su fin. Hasta el momento había habido diferentes posturas y movimientos, pero jamás el arte en sí mismo se había visto afectado. ¿Qué ha pasado con el arte? El arte tal y como lo conocíamos y entendíamos, ha muerto. El filósofo y crítico de arte Arthur Danto nos explica que en el arte ha habido tres épocas muy diferenciadas: En primer lugar, el Renacimiento, esta primera época va marcada por el nacimiento de una conciencia de arte y artista que hasta entonces no se había dado, a partir de este momento, existe una voluntad de mejorar el arte, de estudiar cada objeto de la naturaleza para poder hacer con él arte y reproducir la belleza y la realidad.
En segundo lugar, encontramos la época de las vanguardias, el momento en que se realizan diferentes manifiestos de cada movimiento artístico como el futurismo, el surrealismo, el dadaísmo, el ultraísmo, etc., en esta época se discute qué arte es más arte que los otros.
Y en último lugar, encontramos la época de la desdefinición del arte, época que nace cuando en 1964 Andy Warhol, el precursor del “pop art”, presenta un conjunto escultórico formado por cajas de jabón en polvo de la marca “Brillo”. A partir de este momento, de ésta época, el arte queda desdibujado, ha pasado a estar en estado gaseoso, evaporado, dada esta desdefinición, no hay límites, la esencia del arte ha desbordado toda antigua definición para llevar a cabo una estatización del mundo por la cual todo puede ser considerado arte, el crítico de arte Harold Rossenberg nos habla de un arte contaminado por campos como la sociología o la publicidad, entre otros.
A partir de esta situación, el arte queda descargado y transfiere toda responsabilidad a la filosofía y se ve superado por la misma, dado que al 1 haberse desdefinido, al haber muerto, el pensamiento es el que debe dictaminar y plantearse la siguiente pregunta: ¿qué es el arte? 2. Teorías Miméticas.
El arte siempre se ha caracterizado por la relación que existe entre la obra y su correlativo en la naturaleza (relación que no se da en el arte contemporáneo). De modo que el fin del arte es reproducir, representar, copiar el mundo visible, el mundo real tal y como se presenta. Un ejemplo de la imitación de la naturaleza en el arte es el mito de Pigmalión, en el que la obsesión del artista por imitar la realidad lo lleva a lograr una escultura que cobra vida.
En definitiva, el arte es una imitación, consiste en imitar, en hacer presente lo ausente. Imitar proviene de la palabra griega mímesis, y era una palabra utilizada sobre todo en la liturgia y la religión, donde mediante la imitación, la divinidad se hacía presente mediante el sacerdote, lo ausente se hacía presente.
Hasta entonces el arte griego siempre había imitado el arte egipcio, un arte que buscaba imitar lo que las cosas eran, no obstante, la época en que vivió Platón, fue una época en que el arte evolucionó de forma considerable por artistas como Policleto, Praxíteles o Fídias, que marcaron un seguido de cánones por los que el arte griego pasó a imitar la apariencia de las cosas.
Platón es el primero en utilizar la palabra mímesis para hablar de la naturaleza de las artes plásticas dándole un nuevo sentido, un sentido por el que el arte imita la parte más aspectual de la realidad. Al darse cuenta de esto, Platón, en el libro X de La República, condena el arte y a los artistas, dice de ellos que son farsantes.
Platón, en su teoría metafísica de las ideas, cuenta que las ideas son la esencia de las cosas, el verdadero conocimiento, y que los objetos físicos son representaciones o sombras de esas ideas inmutables; de modo que si el arte imita a una imitación física de las ideas que son la verdadera realidad, aún se aleja más de dicha realidad y dicho conocimiento, por eso, nos dice que “el artista es alguien con un espejo a sus espaldas”. Para Platón, el arte es maligno y detestable, sombra de la sombra, confunde los sentidos.
Aristóteles nos habla no de una mímesis perfecta como Platón, sino de una mímesis que busca la belleza y el placer estético corrigiendo el objeto imitado y buscando su idealización. Propone la imitación del objeto de la 2 realidad mostrando sólo la parte bella del mismo (Belle-nature), la realidad queda corregida por la belleza y el placer sensorial.
Plotino, en cambio, propone otra visión distinta de la mímesis diciendo que lo real no es lo visible, sino lo invisible, en la Edad Media el arte busca mostrar realidades que no son materiales, quiere alejar las cosas del espacio y el tiempo, representando únicamente lo extracorpóreo, haciendo una imitación de la belleza espiritual.
Las vanguardias del s. XX también proponen la mímesis como otro concepto distinto, proponen una mímesis de la idea pura.
La mímesis es una vía del arte que en occidente se ha puesto en práctica durante muchos siglos, ha sido una vía o un camino lleno de ilusiones y engaños y jamás se ha seguido al cien por cien excepto en el Realismo o el Naturalismo del s. XIX. También cabe decir que el sistema de las Bellas Artes de hoy en día viene construido por la idea de mímesis.
3. Teorías Expresivas.
Del mismo modo que tenemos interiorizada la idea de que el arte imita la realidad, también debemos tener interiorizada la idea de que el arte expresa sentimientos. Hay ciertos momentos en que las teorías miméticas pierden fuerza y surge la idea de que el arte debe expresar sentimientos, emociones, estados de espíritu, etc. Expresar es hacer presión hacia fuera, hacia el exterior, por tanto se exteriorizan y proyectan los sentimientos. La música en el s. XVIII deja de ser imitación, es expresión; la poesía es la expresión desbordada de sentimientos. Se dejan de copiar las cosas, se copia en modo de hacer de la naturaleza, “el arte imita la naturaleza, pero no en el producto, sino en la producción”.
Dada la expresión de sentimientos y de la relación interior y comunicación con la divinidad aparece junto al protestantismo la idea del Yo, un espacio interior de cada uno. En la expresión de sentimientos el arte es inseparable del artista, del genio (de genital, el que engendra o genera) que exterioriza aquello que está en lo más profundo de su alma. En este momento, también aparece el género de los retratos, dado que se toma conciencia de que el individuo es alguien singular y único.
En las teorías expresivas ya no es un espejo lo que el artista lleva, sino una lámpara, una lámpara que proyecta e ilumina el exterior, porque esta concepción del arte expresa la vida o el mundo interior de uno mismo, el paisaje es el estado de ánimo, el estado del alma, el arte pasa a ser una manifestación de la vida interior, del Yo en torno al cual, según Kant, ahora todo gira.
3 4. La Deshumanización del Arte.
A principios de s. XX Basili Kandinsky, un estudiante de derecho ruso, deja el derecho para dedicarse al arte. A menudo, viaja a Munich, un lugar muy importante en ese momento en lo que al mundo intelectual refiere. Se influencia de impresionistas, cubistas y fauvistas entre otros. Un día en una exposición impresionista de Monet, Kandinsky se sobresalta con una de las obras, no le gusta, es incapaz de reconocer el objeto que en ella se dibuja, se sorprende de la fuerza que puede tener la pintura, el objeto estaba rebajado y minimizado de modo que la pintura respiraba y sugería por sí misma.
Esto y alguna otra experiencia, lo marcó lo suficiente como para percatarse de que el objeto estropeaba su pintura. A partir de aquí Kandinsky rompe las normas y abandona por completo cualquier objeto, así empieza a aproximarse al lenguaje de la música en su capacidad de expresar, las obras ya no reciben titulaciones concretas, sino que pasan a ser composiciones.
Llegados a este punto, el cuadro ni expresa, ni imita, el cuadro es. Por vez primera, el cuadro es una realidad, Kandinsky dice: “por vez primera veía un cuadro, no un objeto”. El arte se ha vuelto autónomo, deja de regirse por normas del mundo exterior y del hombre y pasa a regirse por sí mismo, por sus propias normas. El cuadro pide ser disfrutado por sí mismo, se representa a sí mismo, se dice. Ortega y Gasset, nos cuenta como el arte se sostenía del contenido y de la parte humana, por eso, nos habla de deshumanización del arte, porque el arte nuevo se desprende del tema humano, queda purificado de todo aquello que no es arte. El arte pasa a ser lo indecible y lo inexpresable, pasa a ser el lenguaje capaz de decir aquello que está más allá de toda forma y palabra concretas. Al no tener un objeto que le aporte un significado determinado, da pie a tener uno infinito.
5. Doctrina Tradicional del Arte.
En las culturas tradicionales del arte, el arte no es una actividad relacionada al placer, es una actividad cognoscitiva o intelectual, conectado con alguna forma de saber, acompaña en el camino de la perfección intelectual. En un contexto tradicional del arte, los artistas han preservado el uso de unos esquemas que permanecen constantes y se transmiten de generación en generación dado que tradición en latín es tradere, y significa entrega o transmisión. Se ha dicho que el arte tradicional ahoga al artista, aunque no tiene porqué, dado que sin romper con la pauta heredada desde generaciones anteriores, siempre puede incluir matices personales propios. Por tanto, podemos ver como las artes plásticas, pertenecían a campos más mecánicos y 4 físicos, estando por debajo de artes como la música y la literatura, que eran más intelectuales.
En el Renacimiento se recupera el pasado y las teorías platónicas y aristotélicas sobre el artista son recuperadas, afirmando que el artista sigue en su interior, en su alma, una voz que dicta lo que crea, independientemente de la tradición. Se creía que los artes intelectuales estaban unidos a los dioses, que esa clase de artistas eran hombres escogidos por Dios para la creación, estaban predestinados, como dijo Baudelaire más adelante “el artista es un escogido de Dios” y era una persona singular, con la llamada bilis negra, tenebrosa y melancólica. En el siglo XVII, aparece la primera escuela de bellas artes, y finalmente las artes plásticas pasan a ser también intelectuales, dado que requiere conocimientos como el matemático o geométrico haciendo que los artistas sean intelectuales y sean también elegidos para la inigualable creación artística. Un ejemplo de ello es que los artistas a parte de artistas, tienen un trabajo, a diferencia del artesano que es su oficio, además aparecen los libros biográficos en que se narra la vida del artista, en el caso del artesano, jamás se narraría su vida dado que aquello que hace, se ha llevado haciendo siempre de generación en generación, el artista ha implicado originalidad y novedad.
6. Teorías del Genio.
Antiguamente la noción de genio venía siendo la de una entidad espiritual a medio camino entre hombres y dioses que se dedicaba a mantener o cuidar determinadas cosas o lugares; acompaña a una cosa desde que nace hasta que muere. Esto es revisado y la idea de genio empieza a ser más propia de un ingenio especial, el genio pasa de ser aquello semidivino a ser un talento creador de cosas nuevas y originales que está durante toda la vida en el interior del artista, de modo que nos queda claro que el artista nace, no se hace. En la primera enciclopedia que se hizo, Diderot escribe el artículo de genio contraponiéndolo al gusto: dice que el gusto pertenece a aquel que ha estudiado y se ha cultivado con mucha dedicación para desarrollar cierta sensibilidad mientras que el genio es la originalidad y no se adquiere ni se 5 hace, se tiene. No se debe olvidar que la palabra genio viene del latín ingenium y entre otras cosas hace referencia a genital, que es aquello de la naturaleza que sirve para crear.
Kant dice que el genio es aquel talento o don natural que da regla al arte.
También da una segunda definición complementaria que dice que genio es la capacidad espiritual innata mediante la cual la naturaleza de la regla al arte.
Kant atorga tres valores al genio: el de la originalidad, el genio jamás imita; el de modelo, dado que las obras de un genio se convierten en productos ejemplares que pueden orientar a otros genios; y el de naturaleza y no ciencia, por el que no puede comunicar a nadie las reglas a las cuales produce su arte, se distingue de la ciencia porque en ella se pueden aprender contenidos difíciles con esfuerzo y buenos maestros, pero como se trata de una capacidad innata, la genialidad no se puede enseñar ; el artista nace, el científico se hace.
El artista tiene como modelo la naturaleza porque él mismo actúa con naturalidad, trabaja con irreflexión, involuntad, inconsciencia, aunque el resultado siempre es satisfactorio, hace fácil lo difícil. Picasso nos dice: “yo no busco, encuentro”, eso es lo que hace el genio.
Las conclusiones de Kant respecto al genio son, en primer lugar, que el genio, el artista, es aquel que no sabe lo que hace, ni sabe que sabe; en segundo lugar, el genio en el momento creativo no es enteramente consciente de sí mismo, si lo fuera, no podría hacer obras geniales; y en tercer lugar, el atributo principal del genio es la originalidad dado que al no ser consciente de lo que hace, siempre parte de cero, siempre hace algo nuevo.
Para Kant el genio venía siendo algo de la naturaleza, para Freud el inconsciente o para Sócrates el démon, en muchas épocas ha habido conciencia de este genio, no obstante, cincuenta años después de que Kant formulase sus teorías del genio, el concepto de éste derivó a algo negativo, degradó y acabó en lo patético, Honoré de Balzac nos dice: “la imagen del genio se ha convertido en una moda y puede adoptar un carácter grotesco, ha degenerado”. Tras un abuso y un exceso de la gran popularidad del genio, vino su decadencia.
7. La Reproducción Técnica.
Las reglas del genio aceptadas en un momento dado entran en crisis en manos de Marcel Duchamp en los años veinte del s. XX con la llamada “apariencia desnuda”. Octavio paz afirma que los dos artistas más importantes del s. XX son Picasso y Duchamp a pesar de lo contrarios que parecen dado 6 que Picasso era un artista con continuos cambios de estilo, exultante, con muchas obras y toda una vida como artista, mientras que Duchamp es más bien discreto, tiene pocas obras y una vida como artista más bien corta dado que deja el arte para dedicarse al ajedrez.
Marcel Duchamp se introduce en el arte aprendiendo la gramática de las primeras vanguardias e irrumpe en el mundo del arte con una obra presentada en USA llamada Desnudo bajando una escalera donde plasma una mezcla de cubismo y futurismo al plantear una mujer hecha de formas geométricas que se desplaza de arriba a abajo de la escalera elogiando el movimiento. Con esta obra ha minimizado la tradición de los desnudos haciendo algo tan común y antierótico como bajar unas escaleras.
Rompe con la época del genio, está interesado en un arte que habla a la inteligencia, cree en un arte hecho para que la inteligencia disfrute. Se da una inteligencia crítica, no está poseído por ninguna fuerza interior de la naturaleza como se decía antes. Sintió asco del carácter visceral que formaba al artista y decidió llevar el arte hacia un camino más espiritual en que lo importante es la idea, sus obras ya están hechas, el artista no hace más que tener la idea, titular el objeto que ha decidido que será arte y firmarlo. Titular la obra es muy importante dado que es un objeto al que el artista se limitará a cambiar de significado, con el título juega al sarcasmo y a darle nuevos sentidos a una obra. Marcel Duchamp vuelve a romper las normas del juego, decide ir más allá del artista manipulando objetos y significados, la obra es la idea y juega con dichos significados. El artista deja de hacer actividades manuales y pasa a ser alguien que piensa y se dispone a hacer algo por encima de los tópicos.
Las obras de Duchamp suponen una revolución, en un primer nivel, las obras son asequibles para cualquiera, tan sólo es necesario reconocer un objeto, no obstante, en un nivel más profundo cualquier persona no es capaz de entender la obra; algunos expertos han afirmado que en las obras de Duchamp había un sentido mitológico. Duchamp nos obliga a replantearnos la naturaleza del artista y de la obra de arte, se declara hijo de Dadaísmo. Tanto el arte y el artista pierden el valor y se llega al punto en que “si todo es arte, nada lo es”.
Walter Benjamin nos habla en La obra de arte en la época de la reproducción técnica sobre la reproducción de las obras de arte desde la aparición de elementos técnicos (como los utilizados por Duchamp) como el cine o la fotografía. Dice que las obras pasan a ser infinitamente reproducibles con la tecnificación y nos cuenta sus consecuencias. Nos habla del aura de una obra original, es el elemento que la identifica de las copias, su autenticidad, algo que no es manipulable y que mantiene una distancia eterna. También nos 7 dice que antes las obras mantenían una jerarquía respecto a la original. En la época de la reproducción técnica desaparece cualquier diferencia jerárquica entre el original y las copias, lo importante es el progreso, no importa disfrutar de una réplica, una copia puede superar a la original gracias a los medios técnicos, de éste modo, la idea de lo original desaparece, las obras pierden el aura y las personas pierden conciencia de la autenticidad, las obras, debido a su fácil alcance, dejan de impresionar, las funciones de autor y espectador serán intercambiables creando un nuevo panorama artístico, aunque el aura y la singularidad del artista desaparezca, será más encumbrado y más objeto de culto con el tiempo (casi todo esto pasa con Duchamp) y además la obra queda supeditada a la política.
8. La Norma del Gusto.
Siempre ha existido alguna forma de disfrutar de una obra de arte independientemente de la convención social; no todos somos artistas pero sí destinatarios potenciales. Es fácil preguntarse si en alguna ocasión ha existido la experiencia estética singular libre de convencionalismos políticos o religiosos. Cuando la experiencia estética depende de alguna de estas cosas y depende de factores externos, decimos que existe una heteronomía de lo estético, mientras que si la obra depende exclusivamente de sí misma y no de cosas externas, hablamos de una autonomía de lo estético.
Lo estético durante mucho tiempo ha sido algo muy separado del hombre, muy diferenciado de éste. A lo largo de siglos encontramos como el goce exclusivamente estético no existe, las obras pertenecían a ámbitos estrictamente religiosos o políticos, teniendo un carácter litúrgico o propagandístico. Hasta el s. XVII la contemplación estética no ha existido por la falta de instituciones, museos o lugares donde reunir arte para disfrutarlo y contemplarlo, por la falta de formas o medios dado que no había cuadros y se pintaba donde se podía, en paredes o maderas, y por la falta de vocabulario artístico. En el 1667 se organizó el primer salón de arte en Francia donde se exponían las obras que los artistas habían hecho durante el año.
Poco a poco, se abre paso a la noción del gusto como una capacidad subjetiva de valores, tanto en lo artístico como en la sociedad en general. El buen gusto suele relacionarse al del buen cortesano que debe saber discriminar entre las obras de arte buenas y las malas, del mismo modo que saber de política o de tratar a las damas. De éste modo, podemos ver como a mediados del s. XVII se empieza a disciplinar el gusto, no obstante, esta enseñanza del gusto tiende a ir unida a enseñanzas externas, por ejemplo, el buen gusto se relaciona mucho con lo modelos de la Antigüedad, este tipo de 8 gusto es, por tanto, un gusto poco personal y poco relativo a las experiencias del sujeto. Se llamaba el gran gusto la valoración acorde con los grandes modelos. Se plantea una norma del gusto en que todo el mundo debe estar de acuerdo, es una cuestión de razón por la que nos gusta y nos parece bello aquello que se encuentra dentro de unos parámetros racionales. En definitiva, podemos ver como los comienzos de la norma del gusto fueron heterónomos.
En la Crítica del juicio, Kant es quién escribe las normas del arte moderno y el juicio del gusto y sobre la belleza. Dice que la experiencia artística no se hace para obtener un resultado inmediato, sino que el desinterés debe ser el elemento definitivo de la experiencia estética. Kant establece las características básicas de esta experiencia mediante cuatro procesos definidos mediante la misma experiencia artística en conceptos universales: - Cualidad: en los juicios de gusto experimentamos y expresamos una satisfacción desinteresada. Según Kant la belleza es desinteresada.
- Cantidad: se caracteriza por ser una sensación universal pero sin ningún concepto. Kant separa lo estético del placer que provoca lo que es agradable (a los sentidos), separa el placer de la belleza del de conocer ya que vienen únicamente de los conceptos.
- Relación: apreciamos en el objeto la forma de una finalidad sin fin.
La belleza es fuente de una satisfacción que no se liga a ningún fin pero que en este objeto denota una finalidad general, una conformidad sin un fin concreto. Si en el objeto estético vemos una finalidad general y no concreta, la obra nos estimula sin llegar a la cumbre del estímulo, suscitando el pensamiento, jamás dejaremos de interpretarlos porque los objetos estéticos no mueren nunca.
- Modalidad: afirma que la satisfacción estética se caracteriza por una necesidad de tener entre sus atributos la necesidad sin ninguna ley, sin universalidad ni concepto.
Nuestras facultades participan en el conocimiento pero sin conocer, juegan a conocer pero sin llegar a hacerlo realmente en el caso de la experiencia estética. Nuestras facultades desean sin ningún deseo concreto, la experiencia estética es una experiencia integral de nuestras facultades que nos permite sentir que estamos hechos de acuerdo con el mundo y que en el mundo interior y exterior existe una armonía. Descubrimos una raíz común, un punto de contacto entre el mundo y el Yo, descubrimos un absoluto y es que no 9 hay contradicciones. La satisfacción puramente subjetiva que no es la belleza de la teoría clásica, sólo se aprecia de forma subjetiva, todo es común ya que todos tenemos las mismas facultades, es decir, no es la subjetividad lo que limita el Yo. La experiencia estética es, por tanto, un juego libre de nuestras facultades Kant supera las antiguas definiciones basadas en las sensaciones, lo bello no es sólo agradable, es más, el juicio de lo bello tampoco es algo intelectualizado dado que no hay una idea de belleza puramente intelectual.
9. El Juicio Estético En 1785 publica Kant, cerrando el sistema kantiano, la tercera de sus críticas, la Crítica de la razón práctica, donde expone que las verdades son absolutas y universales y que hay otro dominio relacionado con la satisfacción, dice que la totalidad de nuestras facultades entra de manera harmoniosa, no somos seres prácticos ni cognoscitivos, no somos presa de los apetitos, tampoco los sometemos; no sólo sabemos, somos seres humanos en su plenitud.
Schiller, un crítico y estudioso de Kant y nos dice que la experiencia estética es un dominio independiente de la moral y del conocimiento intelectual.
La belleza estética no nos da ningún conocimiento ni norma, no nos hace buenos o malos, sabios o ignorantes, aunque a la vez y de forma indirecta sí lo haga, lo que nos quiere decir con esto, es que la experiencia estética no enriquece al ser humano desde un punto de vista moral ni intelectual, pero que sin embargo, sí lo predispone a ello. Schiller también relaciona la tercera crítica de Kant hacia la política diciendo que la libertad ha estado mal utilizada y que nos debemos volver más sensibles desde un punto de vista estético.
Schopenhauer, también intérprete de Kant, es la pura manifestación de un gran pesimismo vital que recorre por Europa a finales del s. XIX y a principios del s. XX. Dice Schopenhauer que nunca seremos felices, que la vida no merece ser vivida dado que todas las cosas viven impulsadas por el deseo, todos quieren algo, y dice que no se tendrá lo que se desea, y aunque se tuviera, dejaría de disfrutarse para desear otra cosa, jamás dejamos de desear, 10 dice, plantea el mundo como voluntad de representación. Oscar Wilde dice al respecto: “al hombre le pueden pasar dos desgracias: que no consiga lo que quiere y que lo consiga”. Como vemos, el ser humano vive encadenado al peso del querer, está condenado a la insatisfacción, no obstante, hay momentos en que la vida merece ser vivida y dejar en un segundo plano el dolor, el mal, la frustración y el absurdo, y estos momentos son los del éxtasis de la experiencia estética, lo único que hace la vida soportable es el arte (religión del arte). Vale la pena vivir por la experiencia estética dado que en ese momento, somos inmortales. Somos inmortales porque en la experiencia estética dejamos de desear, y eso supone no tener consciencia del tiempo, ya que esta surge entre el deseo y la satisfacción del mismo, por tanto, al no tener consciencia del tiempo, podemos conocer la eternidad, desafiamos a la muerte y nos desprendernos de las cadenas del tiempo.
Como hemos podido ver, en manos de Kant se construye un dominio completamente autónomo e independiente de la experiencia estética.
Hay una experiencia de una cosa más bella e interna, la vida en plenitud.
Siempre está más allá, el hombre busca otra experiencia, un ejemplo es el de Adán y Eva, que buscan más allá. No nos conformamos nunca, siempre creemos poder vivir más intensamente. Siempre deseamos más de lo que tenemos. George Stainer escribió La nostalgia de lo absoluto donde decía que el hombre es hijo de Dios y que eso suponía que aspirase a más.
10. La pérdida del aura La experiencia estética debía cambiar ante las nuevas condiciones que planteaba una época en que se daba la reproducción técnica y mecánica de las obras de arte. A partir de esto, nos preguntamos cómo afecta a la experiencia artística una obra que ha dejado de ser única, que se ha convertido en algo normal y corriente tras tanta reproducción.
En la segunda mitad del s. XX, Andy Warhol, importante publicista, entró en 1960 en el mundo del arte en una exposición en que presentó varias obras, entre ellas Before & After, que reflejaba la operación de una nariz mediante cirugía estética. A partir de este momento, el publicista entra en el mundo del arte y su trabajo consistirá en introducir el arte a las preocupaciones y expectativas de la población americana con sus objetos cotidianos. Danto, interpreta a Warhol y dice que de su arte acaba naciendo la famosa pregunta de “¿Qué es arte?”. Hasta entonces siempre había algo que era are y algo que no, Warhol cambia el asunto y ahora la pregunta también es qué diferencia existe entre un producto de consumo y una obra de arte. Warhol entiende su 11 obra como una reutilización de las imágenes que entonces corrían por los medios de comunicación.
A raíz de todo esto, cambia considerablemente la forma de ver las imágenes. Walter Benjamin nos cuenta que siempre han existido medios técnicos, aunque ahora, en muchas ocasiones las reproducciones superan el original. La diferencia entre la copia y el original desaparece, resulta irrelevante, así como el concepto de originalidad, por tanto, desaparece también el aura de las imágenes, aquello que envolvía y hacía especial una obra de arte, su autenticidad. Dado que las imágenes han perdido su aura, con ella ha desaparecido la tradición, ahora la obra ya no está lejana al espectador y hay una reproducción constante a nuestro alcance. Dice que nunca las obras habían estado contempladas de una forma tan masiva.
11. ¿Un arte transestético? Baudrillard nos da una nueva perspectiva paralela a la de Danto a la afirmación de la muerte del arte. Dice que si el arte ha muerto, queda un arte transestético. La obra principal de Baudrillard es El complot del arte y nos habla de que Kandinsky ha eliminado un objetivo, que Duchamp ha hecho un dadaísmo y que Warhol ha cambiado la publicidad y la propaganda sacralizando los símbolos publicitarios y suprimiendo objetos.
Nos cuenta que ha desaparecido la ilusión estética porque se ha producido una reducción de una realidad a una reproducción que creo nuestra expectativa. Desaparece la dualidad entre objeto e imagen y el arte estético apesta a desilusión, es un arte que apunta más allá de la experiencia estética, es tranestético. Las imágenes han ocupado el lugar de los objetos. “Lo real es lo representado”, las imágenes son la realidad, estamos sumidos en la desilusión. En definitiva, el arte es transestético porque le falta el ingrediente de la ilusión.
Categorías Estéticas: Moderno, Sublime, Desestetizado, Kitsch.
12. Moderno.
Etimológicamente procede de la palabra latina modernus. Es aquello relativo a la moda. Es circunstancial y depende de una época y un tiempo concretos. Engloba todo lo concerniente a esa época determinada, desde los gestos, hasta la moral, pasando por las vestimentas, las costumbres y 12 cualquier otro aspecto de ese momento y lugar definidos. El poeta y crítico francés Charles Baudelaire, desde el epicentro de la modernidad dijo que una obra de arte presenta una dualidad componiéndose de este factor circunstancial y de un factor eterno por el que se goza de una obra a pesar de no pertenecer a su época.
También Octavio Paz hablaría de lo moderno, afirmando que es efímero y se renueva constantemente, que se construye y destruye sucesivamente ante un espíritu crítico. Es un término occidental, y la idea de nuevo que se tiene en occidente va relacionada a aquello que es bueno –se tiene una fuerte esperanza puesta en el futuro y el progreso– de este modo, la modernidad está en la vanguardia de cada época.
13. Sublime.
Etimológicamente procede de la palabra latina sublimis. Es aquello eminente, ilimitado y sin forma que proporciona un placer indirecto dado que, por sus atributos, en primera instancia es capaz de dejar sin hálito y paraliza las facultades vitales; seguidamente, proporciona un abrumador desbordamiento de sentimientos, emociones y sensaciones, pura vitalidad. Se basa en un fuerte contraste entre dos opuestos –el primero desagradable y el segundo vehemente– que proporciona un placer negativo inefable. Lo define Immanuel Kant en su Crítica del juicio comparándolo con lo bello, afirmando que, éste se diferencia con lo sublime en que consta de forma, simetría y límites que proporcionan una satisfacción directamente ligada al estímulo vital.
También lo sublime ha sido tratado por poetas, un ejemplo son los versos del italiano Giacomo Leopardi, en su composición “El Infinito”, donde expresa: En esta inmensidad se anega el pensamiento, y el naufragar en este mar me es dulce.
14. Desestetizado.
13 Es aquello que pasa los límites de lo estético siendo grotesco, feo y antiestético, aquello que no da placer. El sociólogo y filósofo Theodor W.
Adorno plantea desde su ideología marxista que el arte debería cumplir el ideal de lo negro, ser feo y no dar placer, que el arte que así lo hace es hasta inmoral, dado que de éste modo, se hace cómplice de un sistema que se ha aprovechado de la cultura para mantener al pueblo calmado mientras en todo momento y lugar se desarrollan todo tipo de hechos atroces e injustos. Adorno explica los hechos atroces que se dan en el siglo XX hablando de un racionalismo instrumental por el que la razón se utiliza como un medio para una finalidad irracional; un buen ejemplo sería el nazismo, hecho que lo marcó amargamente dado que era judío y alemán.
15. Kitsch.
Kitsch, según Clement Greenberg, es un concepto que aparece cuando la revolución industrial permitió a muchos campesinos a residir en las ciudades como proletariado y nueva burguesía, para ser más efectivos, éstos se alfabetizaron, perdieron el gusto por la cultura popular, pero no lograron acceder a la cultura tradicional de la ciudad, en definitiva, descubrieron una nueva capacidad para aburrirse que los llevó a reclamar una cultura adecuada a sus necesidades y consumo, esta cultura es la del Kitsch, la cultura de masas destinada a los insensibles de la cultura genuina.
Esta cultura no exige nada a sus consumidores, sólo dinero. Utiliza operaciones de la verdadera cultura y cultiva la insensibilidad, es mecánico y actúa mediante fórmulas Propone imágenes inmediatamente evidentes que no exigen esfuerzo al espectador, es arte en inferior escala, en una obra Kitsch, se da el “efecto reflejado” por el que se incluye en el cuadro lo mismo que en un cuadro de cultura pero sin tener que esforzarse en interpretarlo, se trata de un goce irreflexivo. Hasta resulta una tentación para los artistas de la vanguardia.
Greenberg nos dice: “toma (de la cultura verdadera) sus artificios, sus trucos, sus estratagemas, sus reglillas y temas, los convierte en sistema y descarta el resto. Extrae su sangre vital”.
Proviene del adjetivo alemán kitschig y tiene diversos significados como comprar barato o baratija. Calinescu Broch lo definió como una mentira en el sistema de valores en el arte y Theodor W. Adorno como una felicidad fácil.
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