Pensar como un abogado. Capítulo 1 (2017)

Resumen Español
Universidad Universidad de Girona (UdG)
Grado Derecho + Ciencias Políticas y de la Administración - 1º curso
Asignatura Teoria del derecho
Año del apunte 2017
Páginas 2
Fecha de subida 08/10/2017
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Resumen del Capítulo 1 de Pensar como un abogado de Frederick Schauer

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Pensar como un abogado: Capítulo 1 Las facultades de derecho afirman que estudiar derecho no se trata de aprender un cúmulo de leyes. Pero se dice que lo que realmente distingue a los abogados de otras clases de personas es su capacidad de desplegar un talento para argumentar y tomar decisiones que con frecuencia se describe como razonamiento jurídico. Las propias facultades sostienen que su misión primordial es entrenar a los estudiantes en las artes de la argumentación jurídica de la toma de decisiones jurídicas y del razonamiento jurídico.
Lord Coke sostuvo que en el derecho había una “razón artificial”: una distinción entre la simple racionalidad y los métodos especiales del derecho y, particularmente, de los jueces. Sin embargo, eso que los abogados tienen además de sus habilidades técnicas y su conocimiento del derecho no es tan fácil de identificar. Es relativamente fácil decir qué es no pensar como un abogado. Se dice que el hecho de que los abogados y los jueves sean seres humanos explica mucho más acerca de los métodos de razonamiento jurídico y judicial que lo que pudieran haber aprendido en la facultad de derecho, adquirido en la práctica jurídica o captado al ejercer su magistratura.
En la medida en que esta visión más escéptica refleje de manera adecuada la realidad, el razonamiento jurídico será menos particular y menor importante de lo que habíamos creído. Pero si la posición tradicional es sostenible, y si los abogados y los jueces, aun reconociendo que su manera de razonar comparte muchos elementos con la del resto de los seres humanos, posee métodos de pensamiento que son característicamente jurídicos, será importante explorar cuáles podrían ser esos métodos y características especiales.
La afirmación de que existe algo como el razonamiento jurídico es la hipótesis de que los abogados tienen métodos diferentes a los que los de otras personas para enfrentar problemas y toma decisiones. A veces, la gente sostiene que la habilidad especial del abogado es una facilidad para manejarse con los hechos y las pruebas, otros han pretendido caracterizar al razonamiento jurídico en términos de una capacidad privilegiada para ver el otro lado de un argumento, para ser empático con los demás y ponerse en su lugar.
Pero no deberíamos plantearnos desde el comienzo expectativas irreales respecto de la pretensión de que el razonamiento jurídico es especial. El derecho no puede ser visto de manera plausible como un sistema cerrado. No solo la ley depende necesariamente de numerosas habilidades además de aquellas entendidas explícitamente como jurídicas, sino que está inevitable y especialmente conectada a la complejidad impredecible de la condición humana.
No solo sucede que el derecho no es un sistema cerrado, sino que sus métodos característicos de razonamiento, tampoco son completamente propios del derecho.
Pero no es plausible negar que aun las formas más características de razonamiento jurídico se pueden encontrar fuera del sistema jurídico. El derecho es también una institución caracterizada por el razonamiento basado en la autoridad esto tampoco es difícil de hallar fuera del sistema jurídico.
Del mismo modo, tomar una decisión solo porque la misma ha sido toma antes resulta interesante, sobre todo, cuando de otro modo habríamos tomado una decisión diferente. Y decimos que obedecemos o seguimos a la autoridad solo si lo que hacemos porque la autoridad lo exige no es lo mismo que habríamos hecho si hubiéramos podido decidir qué era lo mejor sobre la base de nuestro propio criterio.
1 Si estas formas de razonamiento de algún modo contraintuitivas son preponderantes en el derecho pero de alguna manera excepcional en todos los demás ámbitos, entonces estaríamos en condiciones de concluir en que existe algo que podemos llamar “pensar como un abogado”. Esta matriz de métodos de razonamiento no es exclusiva del sistema jurídico, y estos no son los únicos métodos que usa el derecho.
Las formas de razonamiento jurídico se encuentran por todas partes y los métodos que podríamos llamar “ordinarios” de razonamiento. Pero si resulta ser que hay métodos de razonamiento que pueden encontrarse por todas partes pero que están particularmente concentrados y son preeminentes en los argumentos y las tomas de decisiones jurídicas, la afirmación de que existe algo llamado razonamiento jurídico estará, finalmente, justificada.
Para Coke es mejor llegar a un resultado equivocado en una controversia particular que adoptar una regla que conduciría al que apariencia sería el resultado correcto para este caso, pero a costa de conducir a resultados incorrectos en muchos otros.
La mejor norma jurídica puede ser, a veces, aquella que dé lugar a un resultado injusto en un caso particular, pero resultados mejores en un gran número de casos, a pesar de la solución que apareje para el caso bajo estudio.
La existencia del razonamiento jurídico está lo suficientemente extendida como para decir que existe, descriptivamente, algo que podemos caracterizar de manera adecuada como “pensar como un abogado”. En una sociedad gobernada por los sabios y los buenos, el razonamiento jurídico parece ser, simplemente un obstáculo. Y en esa sociedad, si pudiera existir alguna vez el Imperio de la Ley sería por lo menos superfluo y pernicioso.
El razonamiento jurídico en particular y el Imperio de la Ley en general serán un impedimento para las políticas sabias y la discrecionalidad sólida de los líderes, si bien no perfectos, iluminados. El objetivo de este libro es identificar, describir, analizar y evaluar los métodos característicos de razonamiento jurídico.
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