Tema 2. Funciones del lenguaje (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Psicología - 2º curso
Asignatura Psicología del lenguaje -Igoa
Año del apunte 2014
Páginas 10
Fecha de subida 17/07/2017
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APuntes de Matricula de Honor

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TEMA 2. Funciones del lenguaje En su libro de 1934, K. Bühler afirma que el signo lingüístico tiene tres funciones: 1) Representación. El lenguaje está relacionado con el mundo: representa cosas, objetos, relaciones, acontecimientos, personas, etc. El lenguaje es un sistema simbólico. ¿Cómo representa el lenguaje el mundo? El lenguaje puede representar las cosas de múltiples formas y niveles. 2) Expresión (emisor). El signo tiene entre sus funciones la de servir de expresión al emisor; expresa determinados estados, ideas, emociones. El lenguaje es una manifestación de los estados internos del hablante. ¿Qué expresamos cuando utilizamos el lenguaje? Podemos expresar intenciones y emociones, pero también expresamos una perspectiva con la cual hablamos sobre el mundo. 3) Apelación (receptor). El lenguaje sirve para apelar al receptor (señal dirigida). Cuando hablas con otra persona, intentas modificarla (en un sentido humano). El ajuste al interlocutor es algo muy importante para entender la comunicación humana; hay que ajustar nuestro discurso a las características, expectativas, de nuestro interlocutor (volumen de la voz, conocimientos compartidos, etc.) También es importante la ostensión, pues además de decir cosas con el lenguaje, nosotros mostramos cosas, enseñamos cosas. La ostensión es mostrarle al interlocutor diversos aspectos de la comunicación que no se pueden decir o representar de forma explícita (“y esto de aquí” y señalar una imagen). Función de representación Taxonomía de signos Cuando hablamos de lenguaje, hablamos de un tipo particular de signo. La definición clásica de signo es algo que representa otra cosa para alguien. Vehículo de significación Significante Significado Intérprete “Algo que representa otra cosa para alguien” En esta definición está presente el concepto de intencionalidad, e implica que el objeto como tal no tiene significado, que se lo atribuimos nosotros por convención social. Taxonomía de signos según C. S. Peirce: • Arbitrarios: aquellos signos en los cuales hay una relación no natural (artificial, convencional, inventada) entre el significante y el significado. A estos signos arbitrarios Peirce les llama símbolos, los cuales son un subconjunto de los posibles signos que existen. Por ejemplo, las banderas de los países son símbolos, la paloma de la paz, etc. • Motivados: son aquellos signos en los que la relación entre significante y significado es natural. Son todos aquellos signos que no se han construido artificialmente: o Índices (señales): son aquellos signos en los que hay una relación de causa-efecto entre el significante (efecto) y el significado (causa). Por ejemplo, el humo (causa) y el fuego (efecto). En los gestos de señalar no se puede hablar de una relación causa-efecto, pero se consideran índices porque señalan a un origen determinado. Los signos lingüísticos deícticos también son índices (allí, ahí, adverbios de lugar y de tiempo, pronombres personales, preposiciones, etc.). o Iconos: son aquellos signos en los que la relación entre significante y significado es de varias clases de semejanza (onomatopeyas). Los signos icónicos están convencionalizados: de todas las múltiples formas mediante las cuales se puede representar un concepto, se convencionaliza uno de ellos en cada cultura o idioma. Tenemos tres subtipos: 1 § § § Diagramas: representan relaciones entre conceptos en función de distintos criterios. Siempre son más abstractos que las metáforas y las imágenes. Metáforas: el objetivo de la metáfora es la utilización de un objeto concreto para referirse a un hecho menos concreto. Imágenes: se distinguen de las otras porque son más concretas; poseen un menor nivel de abstracción. Por ejemplo, las fotos, caricaturas, dibujos, mapas, etc. Un mapa representa un territorio seleccionando ciertas propiedades del mismo para incluirlo en el mapa. Hay diferentes tipos de mapa dependiendo de las propiedades del significado que queremos representar. Signos comunicativos (Burling) Signos visuales Signos orales (sin nombre) Sistema de gestos-llamadas Analógicos Paralingüísticos Gesticulación Entonación emocional No lingüísticos Gestos referenciales Vocalizaciones Digitales Lingüísticos Lenguas de signos Lenguas habladas • Analógicos: hace referencia al hecho de que hay una relación de analogía, parecido o semejanza. Los signos analógicos se distinguen de los digitales porque son más difíciles de segmentar, son signos más continuos y menos arbitrarios o más naturales. o (sin nombre) à el sistema de gestos-llamadas lo encontramos en diferentes especies animales; tiene un carácter biológico y universal (risa, llanto, gestos faciales emocionales). o Paralinguísticos à acompañan al lenguaje. Dentro de la gesticulación, encontramos: § Signos no referenciales: acompañan a las vocalizaciones. Tienen un carácter espontáneo pero no tienen significado. § Signos referenciales: son ostensivos, como la pantomima. • Digitales: los signos en los cuales hay una relación menos directa. Son discretos, aislables, separables, que se pueden individualizar, son abstractos y segmentables. o No lingüísticos § Los gestos referenciales tienen un contenido; se refieren a algo y están convencionalizados, aunque no tienen por qué ser icónicos. Por ejemplo, saludar o llamar con la mano, la V de victoria. § Entre las vocalizaciones encontramos los m-hm, chst, chasquear la lengua, etc. o Lingüísticos § Las lenguas de signos son lenguas porque los signos son claramente lingüísticos. La principal diferencia entre lo arbitrario y lo convencional es que hay signos convencionales que no son arbitrarios, pero todos los signos arbitrarios son convencionales. Es decir, la arbitrariedad es un subconjunto de la convencionalidad. Función representacional ¿Cómo representa el mundo el lenguaje? En función de las relaciones entre el signo y el significado. Las características de los signos son las siguientes: • Arbitrariedad: la mayoría de los signos lingüísticos son arbitrarios, pero todos son convencionales. 2 • Desplazamiento referencial: el lenguaje es un sistema de signos que permite que nos refiramos a objetos o eventos que no están presentes ni en el espacio ni en el tiempo. • Semanticidad: los signos tienen significados permanentes, es decir, no dependen del contexto. Los signos tienen significados por sí mismos. Los deícticos son el típico ejemplo de palabras que no tienen semanticidad. • Ambigüedad: los signos tienen significados que dependen del contexto. Por ejemplo, vino de bebida alcohólica y vino del verbo ‘venir’ son palabras homónimas. La ambigüedad es un problema porque puede plantear problemas de interpretación y comunicación. Las formas de representación en orden creciente de complejidad son las siguientes: • Señalar: la función deíctica (de señalar) es una función elemental que desarrollamos primero fuera del lenguaje y que poco a poco vamos incorporando al lenguaje. Lo primero que señalamos son situaciones presentes, aunque no tiene por qué ser así; podemos referirnos a cosas ausentes: ayer, mañana, etc. Es decir, el lenguaje nos permite utilizar la función deíctica fuera del contexto espaciotemporal presente. Es un primer sistema de señales porque el signo tiene una relación directa con el mundo (o con el referente). Por ejemplo, las imágenes y conceptos que los niños utilizan para representarse el mundo. • Nombrar: la función nominativa se usa para categorizar los fenómenos de los que estamos hablando, por lo que estamos nombrando los objetos y no tanto señalándolos. Implica un grado mayor de abstracción, por lo que representa el segundo sistema de señales. Este sistema de señales se refiere al primer sistema de señales, las cuales se refieren al mundo. • Predicar: es la capacidad de utilizar dos dignos distintos, de los cuales uno de ellos es un predicado. Una proposición es una representación en la que predicamos algo. Los monos vervet no pueden predicar porque ellos no avisan de que haya 2 ó 3 leopardos, sino que lanzan la llamada leopardo independientemente del número de ellos, de la distancia a la que se encuentren, etc. Gracias a la función predicativa, el lenguaje también puede utilizarse para influir sobre el mundo. El lenguaje no es simplemente un reflejo de la realidad, sino que tiene un carácter normativo. Es decir, el lenguaje no sólo describe el mundo sino que también lo puede modificar. Por ejemplo, las promesas y las leyes son una manera de modificar la realidad. Las dos características del significado del lenguaje son la referencia (denotación o significado extensional) y el sentido (connotación o significado intensional), ya comentadas anteriormente. Estas formas de significación caracterizan al lenguaje entre otros sistemas de comunicación. Según esta distinción, podemos encontrar palabras que tienen sólo uno de los dos tipos de significado: palabras con referencia pero sin sentido (deícticos —no tienen significado propio sino que adquieren su significado en función del contexto— y nombres propios) y palabras con sentido pero sin referencia (hay conceptos inexistentes en la realidad: unicornios, el actual rey de Francia, los trabajos de Hércules). También hay muchos ejemplos sobre expresiones que no está claro si tienen referencia o no: El Quijote, la 5ª sinfonía de Beethoven, los operadores lógicos, etc. ¿Qué relación hay entre el pensamiento y el lenguaje? Se puede hablar de dos posturas: • Concepción comunicativa: el lenguaje es un mecanismo auxiliar, un esclavo, un vehículo de expresión del pensamiento. El lenguaje es un sistema excéntrico (que está fuera del centro) de cómputo que media entre el pensamiento y el mundo (Fodor, Pinker). Estos autores predican una independencia entre pensamiento y el lenguaje: el pensamiento tiene un papel dominante, mientras que el lenguaje es dependiente del pensamiento. Significados (pensamiento) Lenguaje 3 Percepción y acción • Concepción cognitiva: el lenguaje está formando parte del pensamiento, por lo que el lenguaje es facultad constitutiva del pensamiento. El lenguaje articula, construye el propio pensamiento. Es decir, el pensamiento es dependiente del lenguaje. La hipótesis del relativismo lingüístico consiste en decir que el lenguaje determina el pensamiento, el cual está construido a imagen y semejanza del lenguaje. Y no sólo eso: las características de la lengua nativa influyen o determinan el modo de pensar. En el campo del color se ha desarrollado esta hipótesis ya que, en diferentes lenguas, existen diferentes categorías de color. La hipótesis que se plantea es que el vocabulario del color determina la percepción del color, pero hoy en día esta idea está desacreditada. Identificar algo relacionado con el nombre del color y decir si dos colores son iguales. Cuando se presentaban colores con nombres claros, se activaban áreas del lóbulo temporal izquierdo. Cuando se presentaban colores con nombres ambiguos no se daba esta activación. La tarea consiste en contar la historia de principio a fin. Un hablante de inglés tiende a fijarse más en la modalidad de la acción (flotando) mientras que el español se fijaría más en la trayectoria de la acción (bajan). Por ejemplo: (Ellos) bajan flotando por el río They are floating down the river Relación de colores que aparecen en las lenguas en orden de izquierda a derecha: a medida que las lenguas añaden más palabras a su vocabulario del color. Si tienen el marrón, tendrán las de la izquierda pero no las de la derecha. ¿Cómo nos ayuda el lenguaje a pensar? Otra idea extendida es que el pensamiento es un lenguaje “interiorizado”, es decir, que pensamos en palabras. Si extrapolamos esta idea, implica que en el lenguaje exterior no hay pensamiento, lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿existe una relación causal entre el hecho de que pensemos en palabras y que el pensamiento sea un lenguaje interiorizado? Además, hay ciertas formas de pensamiento que sólo son posibles en formato lingüístico. Por ejemplo: • El lenguaje hace posible el pensamiento proposicional (Dennett, Carruthers). Las proposiciones son combinaciones de varios argumentos en torno a un predicado. Un pensamiento proposicional es un pensamiento estructurado, combinatorio, con recursividad infinita y metarrepresentacional (‘pensamientos sobre pensamientos’). Esto sólo es posible si tenemos lenguaje. Un ejemplo de pensamiento no proposicional es la imaginación, medida con tareas de rotación mental, figuras imposibles, tareas de conservación de la sustancia, etc. El lenguaje no proposicional es no predicativo (“aquí”), no expresa actitudes proposicionales (“uff”, “ay”), como las expresiones emotivas, las enumeraciones y las ecolalias. 4 • • El lenguaje selecciona y organiza conceptos e ideas. Según Slobin, pensamos de manera diferente cuando tenemos que comunicar algo que cuando no tenemos ese propósito. Por ejemplo, si en una lengua como el español se diferencia entre pretérito perfecto e imperfecto, los pensamientos de las personas españolas respetarán esa distinción, al contrario que los pensamientos de personas inglesas, que no distinguen entre ambos pretéritos. En otras palabras, la conceptualización de eventos está dirigida por la activación de información lingüística: “pensamos lo que decimos (o podemos decir)”. El lenguaje permite el acceso consciente a los productos del pensamiento (Jackendoff). Es decir, el lenguaje ayuda a mantener accesible a la conciencia los resultados de los procesos del pensamiento. El lenguaje mantiene ideas o conceptos activados y en el foco de atención: las salidas “visibles” de los procesos de inferencia son representaciones lingüísticas. Función autorreguladora Formación de la acción voluntaria Vygotsky y Luria son dos de los muchos autores que proponen que el lenguaje es una herramienta muy buena para organizar los pensamientos, por lo que se centran en estudiar el uso del lenguaje como instrumento de control metacognitivo. ¿Cómo llegan los niños a tomar control de sus acciones voluntarias? Estos autores defienden que el proceso de autorregulación lleva mucho tiempo en desarrollarse, aproximadamente unos 7 años. El comienzo de la función reguladora viene desde fuera, es decir, de una regulación verbal externa. El final del proceso de autorregulación implica la capacidad que tiene cada uno de regularse internamente a través de su voz interior (regulación verbal interna). Según Vygotski, si este proceso tiene su génesis en el contacto social, la conciencia reflexiva es un producto del contacto social con otros. Entre medias existen etapas y procesos, pero el más importante es el monólogo infantil, que se da principalmente en el contexto de juego. El monólogo infantil, también llamado habla privada, posee un carácter aparentemente no comunicativo, aunque es muy sensible a la presencia de otras personas. Por tanto, los niños se van a someter a la regulación verbal externa para sufrir un conflicto entre dos fuerzas contrarias: • El primer sistema de señales. Los niños se dejan llevar por las señales visuales que más les llaman la atención. Cuando el lenguaje entra en contradicción con este primer sistema de señales, la regulación verbal externa tarda un tiempo en surtir efecto. Este fenómeno se conoce como inercia de la acción, pues la orden inhibitoria tiene que luchar con la acción. Esto se traduce en la conducta perseverativa, muy característica de personas con demencia. • El segundo sistema de señales. Es un proceso bastante lento el de superación de la etapa anterior. Los niños anticipan lo que va a ocurrir mediante el lenguaje, lo que puede categorizarse como planificación (dominada por el lenguaje interior). El lenguaje como regulador de la acción puede inhibir la acción, planificar acciones futuras, controlar la atención, mantener información en la memoria, resolver problemas, etc. Una vez que el niño adquiere el lenguaje, su pensamiento se modifica enormemente. El lenguaje interior también sufre una modificación: simplificación fonológica à eliminación de constituyentes (tópicos o argumentos), yuxtaposición y supresión de palabras, aglutinación de significación, etc. El lenguaje interior coexiste con el lenguaje externo, comunicativo, pero cada uno de ellos cumple funciones diferentes. 5 Desarrollo interdependiente del pensamiento y el lenguaje En este apartado se puede relacionar la teoría de Vygotski con lo visto hasta ahora sobre los signos. La idea que procede de Vygotski es que el pensamiento se modifica al hacerse lingüístico: el lenguaje confiere al pensamiento propiedades ‘digitales’, en contraste con las propiedades ‘analógicas’. Según Dennett, el lenguaje digitaliza el pensamiento; el pensamiento adopta representaciones amodales, discretas, generales, abstractas y estructuradas (composicionales), que no dependen del vehículo por las que las hemos construido, en contraste con las formas de pensamiento ‘analógicas’, que adoptan representaciones modales, continuas, particulares, icónicas y holísticas. Por ejemplo, mediante la frase “una taza de café” nos podemos referir a: Lo que perdemos en información específica lo ganamos en abstracción, lo que nos proporciona unas ventajas inigualables. De esta forma, el pensamiento lingüístico se hace lineal, se temporaliza, se estructura. En otras palabras: el pensamiento es amorfo cuando está antes del lenguaje, pues el lenguaje le da forma, lo codifica. Otra idea importante es que el lenguaje es una herramienta para la creación y transmisión de memes. Los memes son el equivalente a los genes en el terreno de la cultura: igual que los genes se transmiten de generación en generación, encontramos una analogía en estos símbolos (memes) que se transmiten de generación en generación. Los memes son todo aquello que expresa actividades culturales y se comparten en una comunidad. Función comunicativa ¿En qué consiste la comunicación lingüística? El concepto de comunicación es muy polisémico, pero podríamos quedarnos con la idea de que la comunicación es la transmisión de información. Shannon y Weaver (1949) se plantearon cómo se podía conseguir la máxima eficacia en la codificación y descodificación de un mensaje, es decir, partieron de un problema práctico, no teórico. Para operativizar el concepto de “comunicación” partieron de la idea de que cuando le decimos algo a alguien, el receptor está en una situación de incertidumbre. La idea de Shannon es que habrá tanta más información cuanto mayor sea la reducción de la incertidumbre. El ejemplo más clásico es lanzar una moneda al aire: el estado de incertidumbre previo es el de elegir entre dos opciones (cara o cruz). El proceso de comunicación es el siguiente: Mensaje Señal Señal recibida Mensaje recibido Fuente Codificador Canal Descodificador Destino Ruido La fuente emite el mensaje, mientras que el destino recibe el mensaje y lo interpreta. Codificar el mensaje consiste en convertirlo en señales. Esta teoría ha sido muy eficaz en los sistemas de ingeniería, por lo que algunos autores han tratado de proyectarla al terreno de la comunicación lingüística. Sperber y Wilson (1986) estudiaron qué ocurre cuando tenemos una comunicación entre personas: pensamos un mensaje que queremos transmitir, lo codificamos lingüísticamente, lo transmitimos mediante señales acústicas, etc. Pero para poder llegar a descodificar el significado del mensaje original tenemos que hacer inferencias, reconstruir el mensaje, porque éste llega desvirtuado e incompleto. Al codificar lingüísticamente una información nos dejamos cosas fuera, por lo que los seres humanos habitualmente hacemos inferencias, es decir, buscar información más allá. 6 Inferencias en la comunicación Las inferencias implican un recorrido por los diferentes niveles de significado: partimos de un significado lingüístico, hacemos una inferencia sobre el significado proposicional y finalizamos infiriendo el significado del hablante. La idea de inferencias implica necesariamente la adición de información que no está explícita en el mensaje o en la señal. Las inferencias que nos pueden llevar del significado lingüístico al significado proposicional son las siguientes: • Explicaturas: se usan para deshacer la ambigüedad léxica, es decir, desambiguar el significado de las palabras. También se usan para fijar o acotar el referente de ciertas explicaciones y explicar el contenido proposicional. o “En NYC las manzanas son más grandes”: hay que desambiguar el significado de la palabra manzana porque el referente de las manzanas es impreciso à ¿se refiere a todas las manzanas de comer o a las de Manhattan? o “Está lloviendo muy poco este invierno”: es necesario fijar cuál es la referencia, pues el significado de la frase depende de cuándo se dijera. • Inferencias de enriquecimiento pragmático: dependen de la intención del hablante, es decir, de los usos que un hablante puede hacer de las palabras. Para comprender estas expresiones hay que atribuir una intención al hablante, por lo que son un medio para descubrir el significado proposicional. o “Eso es muy bueno para los bichos”: puede significar dos cosas: ¿es bueno para los bichos o para deshacerse de ellos? Hay que asignar el papel correcto a los bichos: ¿son las víctimas o los beneficiaros del producto anunciado? o “La mesa está cubierta de libros”: la mesa podría estar literalmente cubierta de libros, de forma que no viéramos ni el cristal ni la madera o podría tener muchos libros encima. Las inferencias que son necesarias para pasar el significado proposicional al significado del hablante son: • Implicaturas no conversacionales: las implicaturas son inferencias comunicativas que se realizan para entender cuál es la intención del hablante. También se las llama implicaturas semánticas, porque nos referimos a inferencias que se hacer sobre hechos del mundo: se ocupan de la relación entre el lenguaje y el mundo. Por lo tanto, estas implicaturas tienen que estar basadas en nuestro conocimiento sobre el mundo. o “¿Te ha devuelto María el dinero? Se olvidó de ir al banco.”: podemos inferir que María no le devolvió el dinero porque al no ir al banco no pudo sacar dinero. • Implicaturas conversacionales: tienen un carácter pragmático, pues se refieren a las relaciones entre el lenguaje y los usuarios del mismo. Son un medio para descubrir el significado del hablante. Son iguales que las inferencias de enriquecimiento pragmático, pero en términos funcionales son diferentes. 7 Estrategia intencional La estrategia intencional es la atribución de estados internos e intencionales como “estrategia” para comprender a los demás y explicar su comportamiento. Los niveles de intencionalidad son de: 1) Primer orden — creencia: “A pretende que yo vaya al cine con él”. 2) Segundo orden — atribución de creencia: “B quiere que yo crea que le duele la cabeza”. 3) Tercer orden — atribución de un estado de creencia del receptor sobre un estado de creencia del emisor: “B pretende que yo piense que él quiere ir al cine”. La metarrepresentación es una representación de otra representación, es decir, yo creo/quiero/espero que p, lo que sin duda es una forma de Teoría de la Mente. Inferimos que la relación que mantienen ambos personajes es conyugal, pero podrían ser hermanos, amigos, compañeros de piso, etc. La “tienda china” puede referirse a la tienda que vende artículos de China, que vender artículos fabricados en China, que está dirigida por un matrimonio chino, etc. También hay que inferir el significado de “abajo”, pues podría tratarse del sótano, de la tienda del final de la calle, de la tienda justo debajo de su edificio, etc. ¿Cuál es el principio medular de la comunicación verbal humana? Según J.P. Grice, el principio medular de la comunicación verbal humana es el supuesto de cooperación entre los interlocutores. Esta teoría conlleva los siguientes supuestos: 1) Compromiso con la verdad. Calidad, ser veraz. 2) Compromiso con la cantidad. Dar la cantidad justa de información. 3) Compromiso con la relevancia. Dar información pertinente. 4) Compromiso con la manera de presentar la información. Ser ordenado y evitar ambigüedades. Si queremos ser cooperativos, la manera de demostrarlo es cumpliendo estos supuestos, estas máximas conversacionales. No obstante, la cooperación se presupone incluso cuando no se cumplen estas máximas. Se asume que el interlocutor tiene la intención de crear un efecto comunicativo, por ejemplo, como ocurre con el lenguaje figurado (metáforas, ironías): el interlocutor no pretende ser no cooperativo. Para Grice la comunicación es un proceso inferencial que se da en etapas discretas: 1) Descodificación lingüística à significado literal Se ha comprobado que este supuesto es erróneo: estos procesos están mucho más 2) Contrastación con el contexto à significado explícito entrelazados, ocurren casi simultáneamente. 3) Implicaturas conversacionales à significado figurado Según Sperber y Wilson, el principio medular de la comunicación verbal humana es el supuesto de relevancia de los mensajes: los beneficios cognitivos serán superiores a los costes de procesamiento. Un mensaje que nos lleva mucho tiempo comprender va a tener menor relevancia que otro que nos lleva menos tiempo, pero siempre en función del beneficio que obtenemos de él. Un mensaje muy relevante es aquél que nos da muchos beneficios sin gran esfuerzo. Por lo tanto, la comunicación se rige por un principio de relevancia (pertinencia) y la comprensión de mensajes se basa en el cálculo de su relevancia: Obtener el máximo beneficio cognitivo (modificación del contexto) a costa del mínimo esfuerzo (recursos cognitivos). Hay una valoración temporal de costes y beneficios: si los beneficios se mantienen, bien, pero si los costes lo superan, mal; no podemos retomar la relevancia de los mensajes. El criterio de relevancia hace innecesario un contexto compartido entre los interlocutores. Lo que regula la comunicación es la valoración que el receptor hace de los costes y beneficios. 8 Según Sperber y Wilson, la comprensión no tiene lugar en etapas discretas: es un proceso simultáneo de descodificación de signos y selección de información del contexto para integrar su significado. El rasgo común a las teorías de la cooperación y la relevancia es la metarrepresentación como requisito de la comunicación: la comunicación es ostensiva. La metarrepresentación indica que en todo acto comunicativo hay dos intenciones: una intención informativa de segundo orden (informar de algo al interlocutor) y una intención comunicativa de tercer orden (hacer que el interlocutor reconozca una determinada intención informativa del emisor). Es decir, no basta con manifestar la intención de que el otro reconozca algo, el otro tiene que reconocer que tú tienes esa intención. En las situaciones de comunicación no ostensiva, hay o no hay intención informativa de segundo orden y no hay intención comunicativa de tercer orden. Por ejemplo, la comunicación de intenciones involuntaria mediante gestos. Metarrepresentación Ya sabemos que una metarrepresentación es la representación de una representación. Los antecedentes evolutivos que nos proporcionan dicha capacidad son: • El hecho más temprano que se pone de manifiesto (9 meses) es el mecanismo de atención conjunta. Consiste en organizar nuestra atención en función de la atención de otra persona. Es “darse cuenta” de los estados atencionales del otro. El fenómeno de triangulación (madre señala a un objeto para el niño le preste atención) es una manifestación de este mecanismo de atención conjunta. • Poco después de este primer fenómeno (12-18 meses) aparecen los actos protodeclarativos, que son gestos comunicativos que realizan los niños y que tienen el propósito de compartir información. Estos gestos no tienen ninguna finalidad práctica, a diferencia de los actos protoimperativos (intento de conseguir algo). Esto marca la diferencia entre la especie humana y otras especies de primates. • Unos meses después, a partir de los 18 meses, aparece el juego de ficción, que consiste en actuar “como si” para representar eventos que no están ocurriendo. Así, el niño empieza a crear mundos que no se ajustan a la realidad. Más adelante hay otras manifestaciones de esta capacidad de metarrepresentación. Los niños empiezan a realizar una serie de conductas en las que distinguen el mundo real del imaginario: • Reconocimiento de la falsa creencia (4 años): darse cuenta de que alguien está equivocado y que el mundo mental de esta persona no coincide con el mundo real. Esta capacidad se observa en el engaño deliberado. • Uso de verbos mentales o epistémicos (pensar, creer, suponer, deducir), que empiezan a aparecen en el vocabulario de los niños a una edad bastante temprana. Los niños los utilizan en oraciones subordinadas y, generalmente, los utilizan correctamente. Riviere propone un modelo de suspensión. Lo que tienen en común las siguientes actividades humanas es la suspensión: dejar sin efecto alguna propiedad de dicho fenómeno. • Las preacciones son acciones instrumentales incompletas que realiza el niño. Cuando el niño alza el brazo para alcanzar un objeto, transforma la acción instrumental en una acción comunicativa dejando en suspenso una propiedad. • Acción de soplar en la foto de un mechero/vela. La interpretación que se le da no es que el niño pretende apagar el fuego, sino que el niño comunica utiliza de manera desplazada una acción simbólica. • Muchas veces utilizamos el lenguaje de manera no literal (lenguaje figurado). Así creamos un nuevo conjunto de rasgos para darle un valor figurado a dicho concepto. Leslie (1987) estableció un paralelismo entre el juego de ficción y los enunciados de creencia. Ambos comparten una propiedad común: en ambos estamos desacoplando representaciones, es decir, nos damos cuenta de que ambas representaciones son diferentes pero al mismo tiempo las relacionamos. Este 9 desacoplamiento se da por la suspensión de propiedad, lo que también se conoce como opacidad referencial, y que consiste en que el referente no se puede analizar desde el punto de vista referencial. Un ejemplo de juego de ficción que pone de manifiesto esta propiedad es la posibilidad de atribuir propiedades falsas (utilizar un plátano como teléfono) y sustituir y simular objetos (convertimos un plátano en un teléfono). Un ejemplo de enunciados de creencia que pone de manifiesto esta propiedad es el siguiente: aunque no halla un rey de Francia, no implica que Juan no lo crea. Se está dejando en suspensión la verdad de la proposición subordinada (rey de Francia calvo) y de proposiciones sinónimas (el duque de Anjou es calvo). Es decir, lo que importa es que es un objeto de creencia, independientemente de que Juan esté en lo correcto o no. Nosotros tenemos unas creencias, y aunque podemos estar equivocados, eso no quita para que lo sigamos creyendo. También queda en suspenso la existencia de enunciados subordinados (hay un rey de Francia), pues el hecho de que halla o no halla rey es irrelevante. Para Leslie no hay posibilidad alguna de que el niño aprenda la opacidad referencial por la experiencia. 10 ...

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