teorías integradas (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Teorías criminológicas
Profesor .O.D.U.
Año del apunte 2014
Páginas 14
Fecha de subida 31/03/2015
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1. INTRODUCCIÓN Pueden integrarse teorías criminológicas: tomar distintas teorías preexistentes y que tienen elementos propios, extraer de las mismas las partes más convincentes y tratar de construir una nueva teoría, resultado de la combinación de partes de otras teorías y superior a éstas.
La propuesta de teorías criminológicas integradas parte de que las teorías unitarias tradicionales han fracasado a la hora de explicar el delito y proponer políticas criminales eficaces. La integración, por lo tanto, podría reducir el número de teorías relevantes en criminología.
El modelo integrado más conocido es el modelo modificado del control social-desorganización social.
2. EL MODELO MODIFICADO DEL CONTROL SOCIAL-DESORGANIZACIÓN SOCIAL Este modelo es una combinación de la teoría del control social, la frustración y la asociación diferencial/aprendizaje.
Este modelo tiene en buena medida una naturaleza secuencial, en el sentido de que los elementos de cada teoría entran en juego uno a continuación de otro, en una secuencia: - En primer lugar la teoría integrada viene conformada por que una inadecuada socialización, así como la frustración determinan que en un individuo existan unos controles sociales débiles.
La teoría del control social hace referencia a una inadecuada socialización de la familia y a que la frustración contribuye al debilitamiento de los vínculos que unen a la sociedad. No todo el efecto de la frustración es mediado por unos vínculos débiles, sino que también influye directamente en la delincuencia, así que la frustración favorece la delincuencia tanto a través del debilitamiento de los vínculos como directamente. Así se integra la teoría del control social y la de la frustración.
- Una vez que los vínculos familiares y los de la escuela son débiles, el individuo tiende a frecuentar grupos de iguales que favorecen la comisión de hechos delictivos y desviados y a vincularse con ellos. Así la vinculación a pares delincuentes se encuentra influida por los vínculos sociales previos.
- De acuerdo con el modelo integrado, la delincuencia es el resultado conjunto de vínculos débiles a grupos y normas convencionales y de vínculos sólidos a personas y grupos desviados.
De la investigación empírica llevada a cabo por ELLIOT (y otros) se dedujo: a) Quienes tienen vínculos convencionales débiles y sólidos a pares delincuentes son los que más tienden a delinquir.
b) Relacionarse con iguales delincuentes es un factor importante para un aumento de la delincuencia individual pero sólo cuando la vinculación a grupos y actividades convencionales es débil.
c) Los individuos con una vinculación débil a iguales delincuentes tienden a delinquir relativamente poco independientemente de que la vinculación a grupos y actividades convencionales sea débil o robusta.
Los autores consideran que el apoyo empírico de su modelo es superior al de las teorías unitarias en general, y en concreto al de las 3 que ellos recurren.
3. LA TEORÍA GENERAL INTEGRADA AGNEW ha propuesto una brillante teoría de naturaleza integrada que aspira a explicar por qué los criminales delinquen. El mismo autor reconoce que la frustración no tiene necesariamente que resultar en comportamientos desviados o delictivos, y que de hecho existen importantes diferencias individuales en dicha tendencia a responder con el delito.
El autor parte de la base de que las teorías propuestas en criminología son incompletas.
Una teoría debería incorporar respuestas para cuestiones que hoy se sabe que son importantes: 1) El listado de todas las causas del delito, y no sólo de parte de ellas.
2) La explicación de cómo estas aumentan la probabilidad de que se cometa un delito.
3) Cómo se relacionan e interaccionan estas causas entre sí y con el propio delito.
4) Cuánto tardan las causas en tener un impacto sobre el delito y en qué forma.
5) Qué influencia tienen factores externos o cómo se explica la concentración de la delincuencia en jóvenes y hombres.
AGNEW muestra una gran preocupación con que la teoría mantenga un grado aceptable de simplicidad para que pueda ser comprendida y testada empíricamente.
Puesto que las teorías tradicionales están incompletas y tratar de ampliarlas implicaría un grado de complejidad poco recomendable, AGNEW propone el recurso a la integración de teorías, es decir, de variables y mecanismos etiológicos procedentes de distintas teorías criminológicas. Aunque las teorías clásicas del aprendizaje, el control y la frustración −con una cierta presencia de la teoría general de la frustración− son las que desempeñan un papel más destacado en la teoría general integrada.
3.1. Elementos de la teoría De acuerdo con la teoría general integrada, el delito tenderá a aparecer cuando los impedimentos para delinquir sean bajos y las motivaciones altas.
La mayor parte de las teorías tienden a concentrarse en uno u otro lado de la ecuación. El propio autor propone y desarrolla una tipología de impedimentos y motivaciones: 1) AGNEW afirma que las limitaciones contra el delito "pueden ser vistas como un muro ubicado entre el individuo y el delito".
Se trata del control externo para detectar y sancionar el comportamiento criminal. Otros individuos gozan de objetos, situaciones, expectativas, etc. que desean conservar y que podrían perder en caso de incurrir en el delito. Estas personas tienen un elevado interés en la conformidad, que actúa como limitación al delito. Por último, para ciertos sujetos, el delito es tan inmoral, que ni siquiera consideran la posibilidad de incurrir en él. Esta limitación es denominada control interno en la terminología de la teoría general integrada.
2) Las motivaciones para el delito se derivan de variables que arrastran (pull) o empujan al delito.
• En el primer caso se trata del aprendizaje del delito en el sentido de las teorías clásicas del aprendizaje y la asociación diferencial. A los individuos se les puede enseñar que el delito es bueno o al menos justificable bajo ciertas condiciones como cuando de su comisión se logra algo valorado positivamente o bien se logra evitar algo negativo; y a modelos criminales exitosos que pueden tender a imitarse.
• En segundo lugar, existen variables que empujan (push) hacia el delito. Esto tiene cuando los individuos se encuentran en una situación de frustración porque se les ha impedido alcanzar metas deseadas; se les ha quitado o amenazado con quitarles cosas valiosas que poseen.
Todas las variables relevantes para la explicación del delito han de afectar bien a las limitaciones bien a las motivaciones para el delito. La teoría general integra aquí variables y procesos tradicionalmente utilizados por cada una de estas tres familias, aunque, en menor medida, también de otras.
El concepto de "interés en la conformidad" fue introducido por Toby, en el marco de las teorías del control social. Toby se refería a que el nivel de delincuencia varía de una comunidad o barrio a otro, pero que dentro de cada uno de ellos existían diferencias individuales en el grado de interés en la conformidad que explicaban cómo es que no todos los chicos expuestos a los ambientes sociales más criminógenos delinquían. El núcleo fundamental de la teoría se encuentra constituido por qué variables individuales y sociales influyen en las limitaciones y motivaciones del delito recién señaladas; también pueden incidir indirectamente en el delito.
AGNEW las clasifica en cinco grupos de variables, grupos relacionados con esferas de la vida de las personas: 1) Bajo autocontrol e irritabilidad, también denominados rasgos personales. Entre estas variables se incluyen la impulsividad, altos niveles de actividad, problemas de atención, bajo aprendizaje a través del castigo, gusto por la búsqueda de sensaciones, irritabilidad, insensibilidad hacia los otros, pobres habilidades sociales y de resolución de conflictos y creencias favorables a la comisión de delitos.
2) Variables familiares. Como es el caso de unos vínculos negativos con los padres, conflicto familiar, abuso infantil, supervisión pobre y ausencia de disciplina, padres, hermanos o pareja delincuentes, escaso apoyo social, soltería y vinculación negativa con la esposa.
3) Variables escolares. Mal rendimiento escolar, vínculos negativos con la escuela, poco tiempo dedicado a la realización de los deberes y estudio en casa, trato negativo por parte de los profesores, metas educativas y laborales modestas y ausencia de una educación positiva.
4) Variables relativas a los pares. Asociación con pares delincuentes, pertenencia a una banda juvenil, pasar mucho tiempo con los pares sin ningún tipo de supervisión, abusos por parte de los pares y victimizaciones por delito.
5) Variables relativas al trabajo. Variables como las siguientes: mal rendimiento laboral, desempleo de larga duración y compañeros delincuentes.
Estas variables influyen en el delito porque afectan a las limitaciones o motivaciones para el delito. Cada una de estas variables, sin embargo, puede incidir en más de una limitación o motivación para el delito. La influencia de las anteriores variables sobre el delito puede ser directa o indirecta. Tanto el efecto como el tamaño del mismo de las distintas variables pueden depender enormemente de la etapa vital en que se encuentre el individuo, o sea, de su edad. AGNEW distingue tres períodos en la vida de las personas: 1) Infancia, las variables más decisivas son las relacionadas con los padres y el autocontrol e irritabilidad.
2) Adolescencia, los pares despliegan su máximo peso, mientras que el del autocontrol e irritabilidad se mantiene.
3) Edad adulta se unen como influencias más destacadas a las de la adolescencia las relativas al matrimonio y al trabajo −esto es, o estar soltero y/o desempleado, o tener matrimonio y/o trabajo pobres.
Puesto que, en efecto, cada una de las esferas se relaciona con todas las demás y además retroalimentan sus efectos recíprocamente, formando un complejo entramado, AGNEW habla de la tela de araña del delito.
El problema con muchos delincuentes tienden a coincidir la mayoría de las variables relacionadas etiológicamente con el delito, de este modo se ven atrapados en la tela de araña y les es muy difícil salir de ella y terminar o desistir de sus carreras delictivas. Ello explicaría la existencia de delincuentes crónicos: sujetos en los que coinciden innumerables causas del delito y con graves dificultades en distintos ámbitos, dificultades que se refuerzan mutuamente haciendo cada vez más complicado abandonar el delito.
La teoría general integrada añade que las esferas de la vida que desempeñan un papel en la causación del delito se ven afectadas a su vez por factores externos de naturaleza ambiental.
Estas variables ayudan a explicar en parte cómo es que una persona se ve sometida a unas ciertas condiciones en cada una de las esferas vitales. Estos factores son heterogéneos, pero destacan los socio-demográficos: la edad, el sexo, la raza, el estatus socioeconómico de los padres y las características de la comunidad.
Dentro de estos factores externos se incluye influencias biológicas, y se concede gran importancia a las diferencias individuales. El mismo autor insiste en que los seres humanos somos en buena medida libres y no nos encontramos determinados −ni por influencias biológicas ni ambientales− para delinquir.
Entre estos factores externos también se incluyen algunos relacionados con la cultura y la estructura social, es decir, variables de nivel macro.
3.2. Política criminal y evaluación la teoría general integrada tiene también una vocación de control y prevención del delito. La mejor estrategia para la teoría integrada general son programas de intervención que introduzcan mejoras en las distintas esferas de la vida de los individuos y los criminales, tales como la familia, el trabajo o las personas con las que se relaciona.
4. LA TEORÍA DEL EQUILIBRIO DEL CONTROL 4.1. Estrategia teórica Otra importante teoría es la del equilibrio del control, propuesta por TITTLE. Plantea un enfoque integrador específico que denomina enfoque sintético y que se caracteriza por la existencia de un único proceso causal central, el cual sirve de canalización a diversos argumentos teóricos.
Este proceso causal central debe ser suficientemente abstracto como para permitir inputs de otras teorías "sin absorberlas ni expulsarlas"; ser aplicable universalmente; proponer principios causales genuinos, y, por supuesto, resultar verdadero. La teoría del equilibrio del control, por lo tanto, tiene una naturaleza integrada.
4.2. Elementos de la teoría Las personas controlan o pueden controlar a otras y son o pueden ser controladas por otros. El control puede también referirse a circunstancias u otras figuras o instituciones en vez de a personas en concreto. Este control que se sufre o se disfruta puede encontrarse más o menos equilibrado o bien más o menos desequilibrado. A la relación que existe entre ambas formas de control, TITTLE la denomina razón del control.
Definido en sus propias palabras: "La extensión en la que un individuo puede potencialmente ejercitar control sobre circunstancias que inciden sobre él, en relación al control potencial que puede ser ejercitado por entidades y condiciones externas contra el individuo".
No es una entidad fija, sino que puede variar de una situación a otra, de un lugar a otro y de un momento a otro. Por lo tanto, TITTLE habla de una razón del control general, que se refiere a la probabilidad medida de una persona de ejercer o ser sujeto de control; y de razones del control situacionales, referidas a casos específicos. Las razones del control dependen de características individuales y de características sociales u organizativas.
TITTLE mantiene que las mujeres tienen en las sociedades mucho menor control potencial que los hombres y que por ese motivo, como es bien sabido también, delinquen significativamente menos. Pero en realidad, las mujeres ocupan como grupo las posiciones sociales con menos capacidad de control, lo cual también se relaciona en la teoría con la desviación. Esta es precisamente la imagen que ofrece TITTLE: las mujeres también tienden a incurrir en comportamientos desviados, concretamente incurren en sumisión.
Una razón del control desequilibrada es una condición necesaria pero no suficiente para la aparición de la desviación, en alguna de sus manifestaciones. La predisposición según la teoría procede de la convergencia de tres inputs: • El deseo de autonomía, • El desequilibro ya mencionado de la razón del control • El bloqueo de metas.
La teoría asume, en primer lugar, que todo el mundo tiene un deseo latente de autonomía.
Que todas las personas desean escapar del control a que están sometidos y, a la vez, extender su propio control.
TITTLE sugiere que el ansia de autonomía aparece ya durante la primera infancia, ya que durante la misma los bebés dependen completamente de sus padres o cuidadores, quienes tienen un poder absoluto sobre ellos, hasta el punto de que llegan a detestar esa sujeción; a la vez, quieren ser como son sus padres o cuidadores para con ellos, y extender, en la medida de sus posibilidades, su control sobre otras personas o situaciones. Incluye el deseo de autonomía en su teoría como una constante. Según sea mayor el desequilibrio entre el poder que uno tiene y que uno sufre, más probable será que una persona se muestre motivada para la desviación. Finalmente, un individuo debe encontrarse con que sus metas se encuentran bloqueadas, ya que si una persona estuviese logrando lo que se propone sería muy difícil que recurriese a la desviación.
Para que esto ocurra, el individuo ha de ser consciente del desequilibrio de su control y darse cuenta de que un acto desviado o el comportamiento desviado pueden cambiar ese desequilibrio. El paso a la motivación suele provocarse por medio de algún hecho que conlleve algún tipo de emoción negativa para el individuo, por ejemplo, que sea humillado.
La motivación, que en realidad consiste en que el individuo percibe que la desviación es una forma prometedora para alterar su situación, es una variable. También se incluye el elemento de la oportunidad. Un acto desviado sólo se puede llevar a cabo si existe la oportunidad para ello.
El individuo que tiende a cometer un acto desviado ha de tener en cuenta los costes asociados con el mismo. Los costes más importantes son los constreñimientos, son formas de control tradicionales tales como las derivadas de la familia; de los riesgos situacionales, tales como la posibilidad de ser descubierto, de la existencia de mecanismos de prevención situacional como un lugar bien iluminado, etc.; y de la gravedad que se percibe que el acto va a ocasionar en la víctima. Estos constreñimientos influyen en que efectivamente se lleve a cabo un acto desviado o no.
Si un acto desviado conlleva un gran riesgo para el delincuente, este tenderá a abstenerse de llevarlo a cabo aunque su razón del control esté desequilibrada, se encuentre motivado y tenga la oportunidad. Otro fenómeno que en la teoría del equilibrio del control constituye un coste es la potencial respuesta que provoque el acto desviado. Esto es, que cuando se lleva a cabo un acto desviado para equilibrar la razón del control, es perfectamente posible que este acto sea respondido por otro acto que perjudique al agente. La teoría también tiene consecuencias a nivel macro. En una sociedad pueden favorecerse razones del control más o menos equilibradas o más o menos desequilibradas. Ello repercutiría de modo directo en las tasas de desviación y delito de esa sociedad. En sociedades equilibradas tenderá a haber menos desviación y delito que en lo que TITTLE denomina sociedades represivas. Y lo mismo puede decirse respecto a las instituciones de una sociedad.
4.3. Política criminal la idea clave pasa por equilibrar las razones del control de las personas. Por ejemplo, medidas de prevención situacional sólo afectan a los constreñimientos, aunque pueden tener una cierta eficacia. En muchas ocasiones, estrategias de control y prevención del delito que se fijan en los mecanismos secundarios de la teoría serán mucho más eficaces, ya que a veces tratar de equilibrar las razones del control de las personas exigiría operar cambios profundos en las sociedades, lo cual es poco realista. TITTLE se refiere a la delincuencia juvenil. Como hemos visto superficialmente, los jóvenes delinquen de modo desproporcionado porque en las sociedades contemporáneas se caracterizan por tener déficits en sus controles. Si fuese capaz de conceder más control a los jóvenes, se podrían prevenir muchos delitos. Sin embargo, muchas veces esta opción resultará muy difícil y poco realista.
4.4. Evaluación La teoría ha recibido algunas críticas. Algunas de ellas se centran en el concepto de desviación que utiliza TITTLE (=cualquier comportamiento que la mayoría de un grupo dado considera inaceptable o que de modo típico evoca una respuesta colectiva de tipo negativo).
Los críticos han mantenido que se trata de una definición vaga e imprecisa, así como difícil de operacionalizar y medir.
SAVELSBERG critica la asunción antropológica que hace la teoría del deseo de autonomía.
La idea de que el ser humano es completamente diferente de otras criatura en el sentido de que puede, por ejemplo, desear hacer lo que debe, contradiciendo con ello potenciales tendencias naturales como las que describe TITTLE. Este último ha respondido que la validez de una teoría, como ya sabemos, debería juzgarse sobre todo por su grado de apoyo empírico.
Uno de los primeros tests de la teoría es el que realizan HICKMAN Y PIQUERO.
HICKMAN Y PIQUERO han sugerido que la teoría del equilibrio del control podría extenderse para explicar no sólo la desviación, sino también la victimización. La idea fundamental de lo que proponen es que también las personas con excesos o déficits en su control, esto es, con razones del control desequilibradas, tienen un mayor riesgo de victimización.
Finalmente, PIQUERO Y PIQUERO han aplicado la teoría de personas de estatus social relativamente alto, concretamente que trabajaban en empresas. La teoría del balance del control predice que un exceso de control en estos sujetos debería conducir a un tipo de desviación concreto, la explotación. Ahora, de modo perfectamente consistente con la teoría, un exceso de control predecía la explotación, mientras que un defecto en el control no guardaba ninguna relación con dicho resultado.
5. EL MODELO DEL TRIPLE RIESGO DELICTIVO El modelo del triple riesgo delictivo (TRD) de REDONDO ILLESCAS no es una teoría de la delincuencia en el sentido de que no propone mecanismos etiológicos específicos distintos a los ya conocidos por otras teorías. Lo que propone es una forma de ordenación de factores explicativos ya propuestos por diversas teorías.
Estos mecanismos son bien conocidos en la disciplina y gozan de un amplio respaldo derivado de sólidas investigaciones empíricas. En este sentido, puede hablarse de un enfoque metateórico en el sentido de que es aplicable a distintas teorías individuales o bien de un enfoque integrado. Esta segunda opción es la que hemos seguido aquí sobre la base de la flexibilidad que tiene la idea de integración en la criminología contemporánea. Propone una clasificación en tres grupos de los riesgos relevantes.
1) En primer lugar aparecen los riesgos A o riesgos personales.
2) Los riesgos B, los segundos en aparecer en la propuesta que nos ocupa, se encuentran derivados del apoyo prosocial.
3) El último conjunto de riesgos, los denominados C, incluyen una constelación bien conocida en la criminología más reciente: las oportunidades para el delito.
Uno de los argumentos centrales de la tesis es que sean los específicos mecanismos criminógenos los que conduzcan al delito en los diversos casos posibles, el delito y los procesos que conducen al mismo se hacen más probables cuando se aúnan riesgos de las tres clases mencionadas. Cuando habla de específicos mecanismos criminógenos se está refiriendo a los especificados por diversas teorías tradicionales en criminología, tales como las del aprendizaje, la desvinculación social, la tensión, el etiquetado... o varios de ellas.
El modelo TRD añade que estas tres dimensiones mencionadas no sólo encierran riesgos para el delito, sino que también ofrecen mecanismos protectores frente al delito.
El modelo TRD sugiere que el riesgo delictivo de un individuo particular en un tiempo 't' depende de la combinación en él de facetas riesgo-protección procedentes de tres fuentes etiológicas diferenciadas: 1) 'disposiciones y capacidades personales' 2) 'apoyo social' recibido 3) 'oportunidades para el delito' Señala entre los factores de riesgo individuales o personales la impulsividad, la tendencia al riesgo, la baja inteligencia, la baja motivación para el logro, etc.; y entre los factores de riesgo sociales, los bajos ingresos familiares, el conflicto con los padres, el alcoholismo de estos, la crianza inconsistente, amigos delincuentes, etc. Factores protectores individuales o personales son el autocontrol, la motivación de superación, la autoestima realista, la capacidad de culpa, la buena empatía… y sociales, los modelos positivos, los amigos prosociales, el control informal, vivir en barrios no delictivos, etc. El modelo TRD agrupa en realidad los factores de riesgo y protectores en constructos o variables unitarias, como las amistades: este constructo puede constituir un factor de riesgo cuando las amistades son delincuentes; de protección cuando se tienen amigos prosociales.
Una distinción en la que este autor insiste es en la de factores riesgos estáticos y dinámicos.
La diferencia fundamental es que los primeros no cambian o no pueden cambiarse a lo largo de la vida de las personas −por ejemplo, ser hombre o mujer−, mientras que los dinámicos sí pueden cambiar −la tolerancia de la ira. Si se actúa sobre los factores que pueden cambiar −los dinámicos− puede ser prometedor reducir las tasas de delincuencia de una comunidad a nivel macro y reducir la tendencia al delito o a la reincidencia de individuos o grupos de individuos concretos.
Para el modelo del triple riesgo delictivo, una buena estimación del riesgo de un individuo o un grupo pasa por la consideración de riesgos derivados de las tres fuentes, en vez de solamente una, de modo aislado.
4. LA TEORÍA DE LA ACCIÓN SITUACIONAL WIKSTRÖM, uno de los teóricos europeos más importantes, parte de la crítica a las teorías criminológicas tradicionales cuando intentan explicar las causas del delito. A su juicio, los problemas de las teorías criminológicas no sólo dificultan explicaciones del delito plausibles e investigaciones sólidas, sino que sobre todo ponen en peligro las posibilidades de unas políticas de control y prevención del delito prometedoras.
Su propuesta se caracteriza por una crítica a las teorías tradicionales así como al enfoque de los factores de riesgo. Según él, una buena teoría necesita incorporar todo lo que se sabe −así como todo lo que puede hacerse− no sólo en materia de las causas del delito, sino también en materia de control y prevención del mismo.
WIKSTRÖM se preocupa por la teoría y la política criminal, así como sobre las relaciones que existen entre ellas. Considera que muchos de los esfuerzos que se han llevado a cabo en política criminal hasta ahora han sido ineficaces.
Según WIKSTRÖM la teoría criminológica tradicional es insatisfactoria, debido a: 1) La ausencia de una teoría de la acción.
2) Una insuficiente integración de los niveles de explicación o análisis.
3) Una definición poco clara del delito. Delitos son para WIKSTRÖM actos de ruptura de normas morales definidas en las leyes penales. Aunque la naturaleza humana pueda ser egoísta y autointeresada, las normas morales desempeñan un rol importante a la hora de guiar la acción humana. Por eso, el reto de una explicación criminológica es qué lleva a los individuos a romper normas morales tal y como se describen en las leyes penales. Las acciones morales son actos intencionales que se realizan bajo la guía de reglas que prescriben lo que está bien o está mal en circunstancias particulares. La explicación del delito es una parte de una teoría más amplia sobre la ruptura de normas morales. Esas normas morales no tienen que ser justas ni legítimas −la cuestión no es por qué tenemos las normas y leyes que tenemos, sino por qué la gente acata o infringe esas normas. Para cometer un delito el sujeto debe verlo como una acción posible. Del mismo modo, aun cuando alguien ve el delito como una opción no tiene necesariamente que delinquir. Los individuos, según WIKSTRÖM, difieren tanto respecto a cómo ven las alternativas de que disponen como respecto a las decisiones que toman dependiendo de cómo son ellos mismos, de las oportunidades que afrontan y los contextos sociales en que se desenvuelven: El argumento central de la teoría de la acción situacional es que los actos delictivos son el resultado de un proceso por el cual un individuo percibe alternativas para la acción y elige (por hábito o por deliberación) qué alternativa seguir".
Para estudiar el delito es imprescindible conocer las características de los individuos y las experiencias a que se han visto expuestos, las propensiones individuales y las circunstancias ambientales. Se necesita comprender los mecanismos situacionales que ligan al individuo con el escenario del delito.
La conducta humana en general y la delictiva en particular puede responder a un patrón habitual. El hábito es una dimensión de la acción humana que habitualmente ha sido pasado por alto por los teóricos de esta tradición.
WIKSTRÖM recurre a menudo a la acción de fumar. Aunque dependiendo del contexto en que se encuentre, uno puede encender un cigarrillo simplemente porque tiene ese hábito, y lo hace de modo próximo a lo mecánico. En otras ocasiones, por ejemplo en un contexto determinado en el que hay otras personas presentes y pudiera ser que se molestase a alguien, entra en juego la deliberación. La elección humana puede ser habitual (prefijada) o deliberada (elegida voluntariamente), dependiendo de las circunstancias.
En los últimos años, algunos teóricos han venido llamando la atención sobre la necesidad de que la criminología dejara de ver al delincuente como un sujeto dirigido de modo determinista por fuerzas que no puede controlar e incorporara la dimensión de su propia voluntad para hacer cosas o para hacer que pasen cosas.
"La teoría de la acción situacional reconoce que el comportamiento humano muestra elementos de libre albedrío y otros que son predecibles e incorpora procesos voluntaristas y deterministas a su explicación del delito".
Otro elemento importante que incluye nuestro autor en su teoría es el de autocontrol. Es bien sabido que la teoría del autocontrol o teoría general del delito ha tenido un impacto impresionante en la teoría criminológica de los últimos casi veinte años. Para la teoría de la acción situacional, el autocontrol no es un rasgo de la personalidad ante la que los sujetos no pueden hacer nada, sino que es un fenómeno que puede ser ejercitado por el individuo.
Cuando un individuo está suficientemente motivado en un contexto determinado, puede ejercitar su autocontrol precisamente para abstenerse de infringir las normas morales.
En el delito tienen influencia factores macro o sistémicos tales como la desigualdad y la segregación. El papel de estos factores no es el de si un individuo va a delinquir o no, sino el de ayudar a explicar por qué los individuos son distintos entre sí y por qué operan en ambientes distintos. Es decir, las causas de las causas del delito. Esto es importante porque quiere decir que existe una relación entre estos factores macro y los delitos que cometen los individuos y, por lo tanto, los índices agregados de delincuencia, pero esta relación no puede ser directa, de modo que es imprescindible aclarar el modo en que estos factores macro o sistémicos se relacionan con los individuales.
Wikström insiste en que la relación entre factores sistémicos y tasas agregadas del delito se encuentra mediada en su totalidad por tres mecanismos.
1) Mecanismos sociales influyen en los individuos creando interacciones entre ellos y sus ambientes.
2) Mecanismos situacionales ligan a los individuos y ambientes con las decisiones de los primeros, que pueden incluir el delito, o sea, que estos factores no ubican ahora a un individuo en un ambiente determinado, sino que influyen en que se decida a actuar.
3) Mecanismos transformativos que afectan a las denuncias, al registro de las mismas, etc.
influyen en que las tasas del delito de una comunidad o nación sean unas u otras.
Con este esquema se puede comprender cómo WIKSTRÖM concede a las ideas de acción y de decisión una importancia tal como para incluso mediar la influencia de factores macro o sistémicos en las tasas de delincuencia que ha de soportar una comunidad.
La teoría está siendo testada. Por ejemplo, con datos recogidos en Cali, Colombia, en una investigación todavía en curso, Serrano Maíllo encontró que, tal y como predice la teoría: 1) Que las creencias y los sentimientos morales son un predictor poderoso de la frecuencia con la que alguien considera el delito como una posibilidad de acción.
2) Que considerar el delito como una posibilidad de acción es el mejor predictor de los delitos que ha cometido un joven.
3) Que el autocontrol sólo interviene en los sujetos que ven más a menudo el delito como una posibilidad de acción. Dicho con otros términos más técnicos, existe una interacción en el sentido predicado por la teoría entre estas dos variables.
II. EL PARADIGMA DE LAS CARRERAS CRIMINALES 1. LA IMPORTANCIA DEL FACTOR EDAD La edad es uno de los dos factores correlacionados con la comisión de hechos delictivos. Los jóvenes son responsables de un número desproporcionados de delitos.
La curva de la edad en la que se cometen delitos asciende desde edades tempranas y hasta los 20, desde ese momento empieza a descender. Se discute si la curva es debida a que más gente delinque de joven que de mayor o bien, a que si siempre delinquen los mismos pero con una frecuencia variable con el paso del tiempo.
2. LOS ESTUDIOS DE CARRERAS CRIMINALES Las carreras criminales de diversos sujetos pueden ser distintas entre sí, pueden depender del delito de que se trate, la propia relación entre delito y edad puede depender del tipo de delito.
El enfoque de las carreras criminales ha inspirado numerosos estudios que han arrojado importantes hallazgos empíricos sobre la evolución que tiende a seguir la vida activa de los delincuentes. No debe confundirse el concepto de carrera criminal con el de delincuente de carrera, que se refiere a delincuentes especialmente activos. Las etapas que pueden distinguirse en la carrera criminal son: - Qué porcentaje de la población delinque en un determinado período de tiempo. Esto se conoce como prevalencia o participación. Ya sabemos que la delincuencia se concentra en los jóvenes, de modo que es de esperar que la prevalencia sea alta entre estos.
- Número de delitos que comete un delincuente activo en un periodo concreto de tiempo, es decir, la frecuencia individual.
- Una carrera criminal debe tener un inicio o una activación. El inicio suele producirse pronto.
- Las carreras criminales pueden caracterizarse por la comisión de hechos delictivos de distinta naturaleza o por la concentración de delitos semejantes. En el primer caso hablamos de versatilidad y en el segundo de especialización.
- Con el desarrollo de las carreras criminales puede existir una tendencia a cometer delitos cada vez más graves, con lo que se hablaría de una agravación de la carrera, o puede que no se de esta tendencia.
- Cuando se ha cometido el último delito se habla de finalización. Para estar seguros de ello el individuo tendría que haber fallecido, es por ello que se utiliza más frecuentemente el término decaída, que hace referencia a que durante un cierto periodo no se han cometido delitos de gravedad.
- La duración de la carrera criminal se refiere al tiempo que hay desde la comisión del primer delito a la finalización o hasta que empieza a desistir y sólo se delinque de manera esporádica.
El enfoque de las carreras criminales encuentra su origen en la idea de que un pequeño grupo de delincuentes es responsable de un porcentaje desproporcionado de los delitos que se cometen en una comunidad.
2.1. Política criminal Si fuese posible identificar a dichos individuos a una edad temprana e impedir que delinquieran, evitar que prosiguieran sus carreras delictivas, entonces el delito de una comunidad disminuiría en gran medida. Esta política criminal se conoce como inocuización selectiva. Esta política no ha tenido éxito ya que no es posible predecir con una mínima seguridad quienes van a ser delincuentes de carrera y quiénes no. Además, los Ordenamientos jurídicos de nuestro ámbito europeo no son compatibles con la imposición de sanciones por encima de lo que es justo.
III. LA CRIMINOLOGÍA DEL DESARROLLO 1. EL PLANTEAMIENTO DE LA CRIMINOLOGÍA DEL DESARROLLO La criminología del desarrollo considera que los factores relevantes para la criminalidad pueden ser distintos según la edad de las personas, y así pueden construirse tipos siguiendo criterios como la fase de la vida en que alguien se encuentra, la edad a la que se comenzó a delinquir, patrones de agravación, especialización, desistencia… que pueden tener causas diferentes.
Esta criminología parte de la base de que las teorías criminológicas tradicionales son estáticas, en el sentido de que recurren a causas que quedan fijadas en un momento determinado. Son estáticas porque las causas o procesos causales no cambian ni se ven afectados por el paso del tiempo o por nuevas vivencias.
LOEBER Y LE BLANC utilizan el término Criminología del desarrollo para referirse a cambios intra-individuales temporales en los delitos que cometen. Esta teoría reconoce diferencias notables entre los distintos individuos y asume que ello puede responder a causas genéticas.
Estos autores mantienen que la criminología debe recurrir a conceptos dinámicos que sean capaces de aprehender el desarrollo de las actividades delictivas. Proponen el análisis de 3 etapas: - Activación: Proceso que siguen las actividades criminales de un sujeto cuando éstas han comenzado ya. Estas pueden acelerarse (cuando aumenta la frecuencia de delitos), estabilizarse o diversificarse (cuando se cometen distintas actividades delictivas).
- Agravación: Con el paso del tiempo se puede producir una escalada en los delitos que se cometen, o que cada vez sean más graves.
- Desistencia: Descenso en la frecuencia de delitos, una especialización o una reducción de la gravedad.
Las causas que influyen en cada uno de los procesos pueden ser diferentes. La criminología del desarrollo está vinculada al enfoque de los factores de riesgo.
Lo importante es que las carreras criminales de los individuos pueden seguir diversas trayectorias, éstas no quedan fijadas y determinadas desde el principio. Pueden existir, múltiples trayectorias de naturaleza dinámica.
La criminología del desarrollo ha demostrado una gran sensibilidad por la prevención y tratamiento de la criminalidad.
2. LA PROPUESTA DESARROLLO DE COMPORTAMIENTOS ANTISOCIALES LIMITADOS A LA ADOLESCENCIA Y PERSISTENTES A LO LARGO DEL CURSO DE LA VIDA PATTERSON introduce una tipología dual de delincuentes en la que distingue aquellos que comienzan pronto a cometer delitos y aquellos que comienzan más tarde.
La teoría de MOFFITT es una de las más conocidas. La autora toma como punto de partida de su trabajo correlación que existe entre edad y delito y las dificultades que existen para explicar de manera satisfactoria la ya mencionada curva de la edad. A continuación propone distinguir entre: 1) Delincuentes cuya actividad delictiva se limita a su adolescencia.
2) Delincuentes persistentes, que delinquen a lo largo de su vida.
Esta autora insiste expresamente en que se trata de una taxonomía de dos tipos cualitativamente diferentes de personas cuyos actos delictivos responden a explicaciones etiológicas distintas: las causas de la delincuencia son distintas.
Las de los que dejan de delinquir al final de su adolescencia tenderán a ser próximas y específicas de este período, mientras que las del otro grupo se ubican en sus infancias; como los propios nombres señalan, los primeros dejan de delinquir con el paso del tiempo, mientras que el cambio en los otros es difícil.
Una gran mayoría de sujetos sólo delinque mientras dura su adolescencia, y por este motivo la curva de la edad encuentra su moda hacia la edad de veinte años. A partir de esta edad, la curva desciende vertiginosamente puesto que este primer grupo comienza a desistir y terminar su carrera delictiva y sólo van quedando quienes delinquen a lo largo de todo el curso de su vida. La clave de la curva se encontraría en que hay relativamente más personas delinquiendo en esas edades, no en que un cierto número de sujetos sean especialmente activos hacia los veinte años.
Pero la propuesta de esta autora se inscribe de lleno en la criminología del desarrollo en el sentido de que reconoce que las tendencias delictivas no quedan fijadas de forma más o menos determinista, o sea, de una vez por todas en los primeros años o incluso en el nacimiento, sino que acontecimientos de la vida de las personas son decisivos para las carreras delictivas. Aunque para esta autora las posibilidades de cambio no son tan abiertas como para otros autores y los delincuentes que tienden a ser persistentes es difícil que cambien, la posibilidad de cambio también está presente a lo largo de la vida de los criminales.
El origen de la criminalidad de los delincuentes persistentes tiene una naturaleza neuropsicológica.
La evidencia empírica apunta en la dirección de que mínimas anomalías biológicas que se han encontrado pueden ser reflejo de problemas neuronales ocultos, o sea, que todavía no han sido observados. El desarrollo neuronal durante el embarazo puede verse alterado por muy diversas razones entre las que se incluyen el uso de drogas por la madre, una mala alimentación del feto o la exposición a agentes tóxicos antes o después del nacimiento.
Por neuropsicológico la autora entiende estructuras anatómicas y procesos fisiológicos en el sistema nervioso que pueden influir en características psicológicas tales como el temperamento, el desarrollo del comportamiento, las habilidades cognitivas o las tres a la vez.
Niños y niñas con estas características tienden a verse envueltos en supuestos como: 1) Pueden interaccionar negativamente con los padres, los cuales pueden a su vez modificar sus estilos de crianza o educación.
2) Pueden tender a definir ambientes, gestos, etc. equívocos como intentos de agresión o desprecio, y a reaccionar en consecuencia, o sea de manera agresiva.
3) Pueden tender a relacionarse con jóvenes semejantes a ellos y por lo tanto problemáticos, o a ubicarse en ambientes criminógenos.
En determinados ambientes estas tendencias e interacciones pueden empeorar todavía más: éste sería el caso de hogares, escuelas o barrios desfavorecidos en los que las respuestas al comportamiento de los niños sean contraproducentes. Por el contrario, en ambientes favorables las tendencias pueden suavizarse.
De este modo, estos individuos tienden a comenzar a delinquir antes en el tiempo y también a mantener una continuidad en su comportamiento antisocial.
La gran mayoría de quienes delinquen en su adolescencia dejan de hacerlo. Estos sujetos, limitan su criminalidad a su adolescencia, y este es el patrón más común de los jóvenes que delinquen. La causa del comportamiento desviado y delictivo de estos jóvenes no tiene nada que ver con disfunciones neuropsicológicas, sino que responde a un proceso de mimetismo.
El mimetismo consiste en copiar, imitar un comportamiento que proporciona recursos valiosos: estos jóvenes, entonces, imitan el comportamiento delictivo que ven en otros porque ello les proporciona algo valioso para ellos como es el "estatus adulto, con su consiguiente poder y privilegio".
Con el paso del tiempo y en el momento de alcanzar la madurez en la sociedad, la tendencia es a abandonar los comportamientos desviados y delictivos. Ello es una consecuencia lógica de que ya no precisan de los mismos para alcanzar lo que desean. Lo que antes se veía como ventajoso ahora pasa a verse como perjudicial en cuanto que puede poner en peligro aspectos relacionados con su estatus.
3. LA TEORÍA GENÉRICA DEL CONTROL Esta teoría ha sido propuesta por LE BLANC. Se define como una teoría del control social. LE BLANC trata de asociar la integración (construir teorías nuevas a partir de elementos de teorías ya existentes) y la elaboración (partir de teorías ya existentes e ir desarrollando algunos de sus puntos).
En un ambiente y entorno favorable los mecanismos de control social operan de modo eficiente y cambian de armonía con las expectativas sociales, de modo que aparece la conformidad y se mantiene a lo largo del tiempo. Por el contrario, cuando el contexto es desfavorable los mecanismos de control resultan insuficientes e inapropiados con la consecuencia de que el fenómeno criminal emerge y persiste. Esta teoría identifica 4 tipos de mecanismo de control: - La vinculación: Formas mediante las que los individuos se encuentran unidos entre sí.
- La extensión: Desarrollo natural hacia un estado deseable.
- El modelaje: Ciertos patrones pueden moldear la oportunidad.
- El constreñimiento: Límites directos o indirectos impuestos por la comunidad o por la red social de los individuos y que pueden regular la conformidad de éstos.
Estos mecanismos interaccionan simultáneamente para producir conformidad y un nivel general de control.
4. LA TEORÍA INTERACCIONAL Propuesta por THORNBERRY. Su principal sugerencia es la interacción que se produce mediante los mecanismos causales responsables de la aparición den delito y la comisión de hechos delictivos. Trata de integrar elementos de las teorías del control social y del aprendizaje social. La causa fundamental de la delincuencia se encuentra en un debilitamiento de los vínculos sociales, pero para que se produzca un patrón estable todavía es preciso que el individuo se encuentre o caiga en un ambiente social donde aprenda a delinquir y donde comportamientos de ese tipo sean reforzados. Los distintos elementos del vínculo ejercen influencias entre sí.
Esta teoría es una teoría del desarrollo. Mantiene que existen distintas etapas en la vida de las personas y que las causas de la delincuencia pueden variar de una etapa a otra, e incluso dentro de la propia adolescencia. THORNBERRY dice que a menudo es posible distinguir varias fases en las carreras criminales, la más fundamental de las cuales son el inicio, mantenimiento y terminación.
5. EVALUACIÓN El problema que plantea la criminología del desarrollo es la gran complejidad que introduce para la explicación del delito.
La teoría de MOFFITT ha sido sensible a la introducción de hipótesis refutables de su teoría.
Por ejemplo, deriva predicciones sobre los distintos tipos de delincuentes en que incurriría cada grupo de delincuentes. Este ha sido, uno de los motivos de la gran acogida que ha tenido.
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