T4 Hechos y acciones en el derecho (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Alicante (UA)
Grado Derecho + Administración y Dirección de Empresas - 2º curso
Asignatura Filosofia del Derecho
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 11/04/2016
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TEMA 4: HECHOS Y ACCIONES EN EL DERECHO 1. HECHOS 1.1 El concepto de «hecho» 1.2 Hechos naturales – hechos institucionales 2. ACCIONES 2.1 Ambigüedad del término «acción» 2.2 Las acciones y el derecho 2.3 Algunas intuiciones sobre la acción 2.4 Los elementos de la acción 2.4.1 La secuencia de movimientos corporales 2.4.2 Los cambios 2.4.3 La conexión 2.4.4 La intención 2.4.5 La interpretación 2.5 Tres perspectivas de la acción 2.6 La omisión 2.6.1 Omisiones y movimientos corporales 2.6.2 Omisiones y cambios 2.6.3 Omisión y conexión causal 2.6.4 Omisión e intención 2.6.5 Omisión e interpretación Hechos El concepto de «hecho» Para muchos filósofos, hechos son eventos que ocurren en el mundo de manera que nuestras creencias son v/f de acuerdo con estos hechos.
Para Russell, hecho se refiere a “aquello que hace verdadera o falsa una proposición”. Ej: está lloviendo, verdadero en unas determinadas condiciones y falso en otras.
Es obvio que hechos y objetos son cosas distintas, porque los objetos no hacen v/f a nuestras creencias.
Entendidos así, la categoría de los «hechos» es muy variada: estados de cosas, sucesos, acciones, omisiones, relaciones de causalidad, estados mentales como emociones, creencias, intenciones, etc.
Los juristas adoptan una noción más estricta de «hecho» contraponiendo hechos y acciones. Así, los hechos son eventos independientes de la voluntad humana (terremotos, sequías…) y las acciones son aquellos eventos que dependen de la voluntad humana (matar, mentir, estudiar…).
Hechos naturales y hechos institucionales Hechos naturales: ocurren con independencia de la existencia de normas Hechos institucionales: dependen lógicamente de las normas, no existirían o no podrían ser interpretados de la misma forma s no existirán esas normas.
Precisiones:  Hechos institucionales no podrían ser descritos como hechos institucionales sin referencia a ninguna norma. Ej.: cumplir 18 años es un hecho natural pero alcanzar la mayoría de edad es un hecho institucional. Si no existiera la norma que determina que la mayoría de edad se alcanza a los 18, no podríamos hablar del hecho institucional mayoría de edad.
 A las reglas de las que depende el carácter institucional de un hecho las llamamos reglas o normas constitutivas, porque constituyen los hechos y acciones institucionales. Los hechos institucionales solo pueden entenderse en términos de las reglas constitutivas subyacentes a ellos.
Acciones Ambigüedad del término «acción» El término acción es muy ambiguo y no todos los sentidos de esta palabra tienen la misma importancia para el derecho. Una distinción especialmente relevante es entre:  Acciones individuales: lo que un agente ha hecho en un lugar y momento concreto  Acciones genéricas: conjuntos de acciones que tienen alguna propiedad común Las acciones que nos van a interesar son las que el agente es un ser humano, que sean externas (pretendan producir un cambio en el mundo físico) y voluntarias (conexión entre la intención de producir el cambio y el movimiento corporal que se realiza para ello).
Entre las acciones y las normas jurídicas existe una triple relación: a) Relación regulativa o directiva: las normas son guías para la acción, tratan de dirigir la conducta de sus destinatarios creando razones para la acción de diverso tipo.
b) Relación constitutiva: las normas nos dan esquemas de interpretación de la conducta, permitiendo descripciones de las acciones que no estarían disponibles si no fuera por tales normas. Ej.: solo si tenemos en cuenta las reglas del ajedrez podemos describir ciertos movimientos con las piezas en el tablero como hacer jaque mate.
c) Relación valorativa: las acciones son valoradas como correctas o incorrectas por el derecho desde el punto de vista del sistema normativo que se tome como referencia. Suele decirse que el criterio último de valoración de las acciones son las normas morales, pero también se puede valorar desde el sistema de reglas de un juego, reglas de cortesía, jurídicas, etc.
Esta triple relación convierte el concepto de acción en un concepto básico del derecho. En el dº penal el concepto de acción cumple una importante función en la definición de delito, en el dº civil ocupa un lugar central en la teoría de los actos jurídicos y en el dº procesal ocupa un importante lugar en la teoría de la prueba de los hechos.
Algunas intuiciones sobre la acción Partimos de la idea de que ACTUAR consiste en producir a voluntad un cambio en el mundo.
Esquema de muchas de nuestras acciones: el agente se forma la intención de producir un det cambio y esto se lleva a la práctica mediante movimientos en el cuerpo del agente. La intención pone en marcha el cuerpo del agente, que realiza unos movimientos que sabe que conectan con el cambio pretendido.
Ahora bien, esos movimientos también pueden dar lugar a cambios que no habíamos querido ni previsto.
Siempre que actuamos iniciamos una cadena de consecuencias aunque muchas veces no somos conscientes de ello.
Podemos distinguir los siguientes elementos en las acciones: a) Secuencia de movimientos corporales b) Cambios o efectos en el mundo c) Conexión entre los movimientos corporales y tales cambios d) Una intención e) Una interpretación o significado Gráficamente vendría a ser: I -> MC -> C1 -> C2 -> C3 -> … -> Cn +significado Los elementos de la acción a) La secuencia de movimientos corporales Forman parte de la acción todos los movimientos corporales que es necesario realizar para producir el cambio vinculado a la acción. Esto se puede ver desde dos puntos de vista: Desde el punto de vista del observador, cuando un agente actúa vemos una secuencia de movimientos de su cuerpo y quizás, los cambios que le siguen que nosotros interpretamos de una u otra forma. Desde el punto de vista del agente, son el único medio que este tiene para generar acciones.
No todos los movimientos de nuestro cuerpo forman parte de las acciones, solo debemos centrarnos en los voluntarios.
b) Los cambios Conviene distinguir dos tipos de cambios: -Los cambios naturales son aquellos que se producen con independencia de un sistema de reglas.
-Los cambios institucionales son aquellos cuya producción depende de la existencia de una regla. Ej.: muerte de una persona – homicidio o asesinato.
c) La conexión Entre los movimientos corporales y el cambio en el mundo debe existir un vínculo o conexión.
En las acciones naturales, el vínculo consiste en una relación causal que solo depende de la naturaleza, pero en las acciones institucionales el vínculo es una relación convencional o normativa. Las relaciones convencionales son puestas por reglas o convenciones (constitutivas). Estas reglas vinculan la ocurrencia de un cierto estado de cosas con un determinado cambio institucional.
d) La intención Una intención puede verse como un tipo de deseo con las siguientes características peculiares: -Una acción o suceso que es posible producir.
-Expresa una actitud favorable hacia una acción que vence a posibles razones en contra.
-Por lo anterior, la intención implica cierto compromiso con la acción.
La intención, por tanto, es el punto en el que comienza la acción, o al menos, lo que le da sentido. Si el origen de una acción no puede ser explicado por referencia a una intención la consideramos un acto reflejo. Esa conexión entre la intención y los movimientos corporales es lo que permite que hablemos de acciones voluntarias.
e) La interpretación Consiste en la posibilidad de clasificarla como uno u otro tipo de acción genérica o clase de acciones. Interpretar, pues, es el proceso de subsunción de una acción individual en una acción genérica o clase de acciones, o más fácil: decir de qué tipo de acción se trata.
La interpretación de la acción puede ser: -Interpretación intencional, es la que se realiza asumiendo la perspectiva del agente que persigue un objetivo. La acción se describe a partir del cambio que el agente quería producir.
Se trata de reconstruir la intención a partir del contexto en el que el agente actúa.
-Interpretación no intencional, es la que hacemos cuando existen ciertas circunstancias que hacen que la acción desborde los límites de lo puramente privado. Pierden importancia las intenciones para ponerse en primer plano los efectos no intencionales. Esta interpretación depende de criterios muy vagos y difíciles de tipificar como la longitud de la cadena de efectos o la relevancia social de la consecuencia: cuanta + relevancia tiene la consecuencia, estamos dispuestos a aceptar mayor extensión en la cadena de efectos atribuibles al agente.
Tres perspectivas de la acción Se trata de un fenómeno que puede ser abordado desde distintas perspectivas: 1. Perspectiva CAUSAL Las acciones son interferencias en el mundo, por lo que tienen una dimensión causal, es decir, son un fenómeno natural mas, aunque con la peculiaridad de que están dirigías no por fuerzas ciegas, sino por la intencionalidad de un agente. Adoptando este enfoque, los aspectos de las acciones que emergen con más fuerza son los movimientos corporales, los cambios causados por ellos y la relación de causalidad entre unos y otros. Es la perspectiva que ha adoptado la teoría causal de la acción de la doctrina penal.
2. Perspectiva INTENCIONAL Pero como ya hemos visto, la acción es un proceso dirigido por nuestra voluntad que persigue un objetivo. Desde esta perspectiva, las nociones que emergen con más fuerza son la de intención y acción intencional. En ese carácter intencional de la acción y en su sentido teleológico encontramos una de las diferencias esenciales entre las acciones y los sucesos naturales. En el campo del dº penal, Hans Welzel definió la acción desde esta perspectiva, dando origen a la teoría finalista de la acción.
3. Perspectiva SOCIAL Por último, los cambios que producimos al actuar pueden afectar a terceros. Nuestras acciones son de interés para los demás, porque se ven afectados por sus consecuencias, porque las valoran, porque han de determinar nuestra responsabilidad, etc. Desde esta perspectiva lo que importa son las consecuencias socialmente relevantes de nuestras acciones, sean intencionales o no. El sentido de la acción depende de la interpretación que los demás hagan de nuestras acciones a la luz de las reglas sociales. Por ejemplo, la distinción entre acciones intencionales y no intencionales ahora tienen como referente los patrones normales de conducta: matar a alguien es una acción intencional si el sujeto hubiera previsto el resultado, y una acción no intencional si no era posible para el sujeto haberlo previsto.
La omisión Es usual referirse a las omisiones como un tipo de acción. Algunas omisiones tienen relevancia jdca como la omisión del deber de socorro, que se castiga haya o no daño; otras veces, lo que se castiga es causar un daño por omisión, por ejemplo no impidiendo, pudiendo hacerlo, que alguien tome un veneno.
Debemos distinguir la “omisión” de lo que llamamos “no hacer algo”, pues no todo aquello que no hacemos constituye omisión. Para que un comportamiento negativo sea omisión deben darse las siguientes circunstancias:  Debe haber una oportunidad de actuar  Debemos tener la capacidad de realizar la acción que hemos omitido  Debe haber alguna razón para haber hecho la acción que hemos omitido Ej.: omisión de ceder el asiento a una persona mayor. Oportunidad: estar sentados. Capacidad: no tenemos ninguna disfunción que nos impide hacerlo. Razón para hacerlo: existencia de una norma de cortesía o moral que nos obliga a ello.
Las acciones (positivas) y las omisiones pueden ser las 2 caras del comportamiento humano, aunque el paralelismo no es completo. Una manera de compararlas es analizar la relación de las omisiones con cada uno de los elementos de las acciones: a) Omisiones y movimientos corporales Lo importante no es si estaba haciendo o no otra cosa (ni si mi cuerpo se movió o no), sino que no hice lo que tenía que haber hecho. Lo característico de las omisiones consiste en una ausencia: el no haber puesto en marcha, por medio de nuestros movimientos corporales, los cambios que conducirían a la acción que ha sido omitida. Las omisiones consisten en no interferir en los acontecimientos que se producen en el mundo.
b) Omisiones y cambios El estado de cosas que se imputa a mi omisión es precisamente el hecho que ha tenido lugar porque yo no lo he impedido. Si al no impedir que una persona tome un veneno esta muere, la muerte es un cambio que se imputa a mi omisión.
c) Omisión y conexión causal ¿En qué sentido puede existir una relación causal entre una omisión y un estado de cosas que se vincula con ella? Cuestión muy debatida. Sin embargo, si se asume la noción ordinaria de causa y se distingue entre contexto causal (conjunto de condiciones del estado de cosas) y causa (la condición que aparece como relevante porque es extraña en ese contexto) entonces puede explicarse. Para que se produzca un incendio hace falta que se dé un conjunto de condiciones, todas ellas son el contexto causal, pero solo consideramos causa del incendio a una de ellas: aquella cuya presencia en el contexto sea anormal, por ejemplo un cigarrillo encendido. La condición anormal en el contexto puede ser también una omisión.
d) Omisión e intención El no realizar determinada acción que debo realizar puede ser el resultado de una decisión y ser plenamente intencional, o puede ser algo que ha ocurrido por despiste, etc. Se considera que para que haya responsabilidad por una omisión debe haber alguna posibilidad de vincular esa omisión con alguna intención o algún estado mental del agente. Ej.: el guardavías se duerme y omite bajar la barrera del paso a nivel cuando pasa el tren es responsable de su omisión, pues aunque no fue intencional, sí fue consecuencia de haberse ido a dormir sin poner la alarma, etc.
e) Omisión e interpretación También en las omisiones hay un elemento interpretativo que depende de nuestra perspectiva sobre ellas y de nuestra valoración de las circunstancias. Las omisiones se interpretan a la luz de las razones para realizar la acción omitida. Es decir, la identificación de la omisión requiere identificar primero la acción para la que había una razón. En el caso del dº la razón para actuar consiste en el deber jurídico de haber actuado, de manera que siempre que hay un deber que se ha incumplido hablamos de omisión. Pero en otros contextos no siempre tiene que consistir esta razón en un deber o una norma. En los casos en los que la razón para actuar consiste en un deber, la omisión se valora negativamente, pero en los demás casos no. Omisiones pueden ser valoradas positivamente, negativamente o ser indiferentes.
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