Tema 9 - La formación de un hábito y el sentido común (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Grado Pedagogía - 1º curso
Asignatura Didáctica
Año del apunte 2013
Páginas 6
Fecha de subida 16/02/2015
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Tema 9 La formación de un hábito y el sentido común.
La noción de currículo oculto origina regularmente aprendizajes no descubiertos, ajenos a los que la escuela conoce y declara querer favorecer.
Jackson, identifica el currículo oculto con las rutinas cotidianas que, en el funcionamiento de la clase y del establecimiento escolar, hacen que algunos aprendan generación tras generación, a vivir en un ambiente superpoblado, a ser juzgados constantemente por profesores o compañeros, e incluso a obedecer a quienes detentan el poder.
Eggleston, inspirándose en Jackson, señala siete tipos de aprendizaje que favorecen el funcionamiento de la escuela; 1. Se aprende a vivir dentro de una masa, como concentración de individuos en un espacio relativamente exiguo, lo que supone una intimidad muy débil, la necesidad de vivir siempre bajo la mirada de los demás, por tanto se aprende también a aislarse, a no prestar atención o tolerar las interrupciones, a diferir la satisfacción de los deseos personales o a renunciar a ellos.
2. Se aprende a matar el tiempo, a esperar, a acostumbrarse al aburrimiento y la pasividad. En una palabra se aprende la paciencia; se soporta esperar porque uno se acostumbra a no hacer en clase proyectos cuya realización no admitiría ningún retraso.
3. Se aprende a dejarse evaluar por otros. Aprendemos a ser evaluados de la forma que mejor sirva a nuestros intereses y proteja de la mejor manera nuestra tranquilidad.
4. Así mismo, se aprende, a satisfacer las expectativas del profesor y de los compañeros.
5. Se aprende a vivir en una sociedad jerarquizada y estratificada.
6. Se aprende, de acuerdo con los otros alumnos a controlar o influir sobre el ritmo de trabajo escolar y sobre el progreso en el programa, mediante diversas estrategias de distracción: plantear nuevas preguntas, pretender que no se entiende, no encontrar el material necesario.
7. Se aprende a compartir y emplear los valores y códigos de comunicación.
Pero sin duda también habría que hacer referencia a; a) Una referencia al tiempo, a través de los horarios y la división del tiempo escolar.
b) Una referencia al espacio público y privado(interiorización distancias adecuadas en interacción social).
c) Una referencia a las reglas y saberes(fronteras invisibles que han de respetarse).
También sería oportuno distinguir en el currículo real; 1. Lo que contribuye a hacer interiorizar representaciones, creencias, gustos, ideologías, modelos conscientes.
2. Lo que induce a una formación del hábito como sistemas de esquemas de percepción, pensamiento, evaluación y acción.
Después de esto sería interesante analizar la formación de los esquemas de pensamiento, del sentido común, ¿Cómo analizar esos aprendizajes ocultos? - Según Bourdieu; Los esquemas que organizan el pensamiento de una época no pueden comprenderse por completo sino por referencia al sistema escolar, el único capaz de consagrarlos y constituirlos mediante el ejercicio como hábitos de pensamientos comunes a toda una generación.
Este enfoque de la cultura escolar, tal como es interiorizada por los alumnos, ha sido desarrollada a propósito de la enseñanza secundaria o universitaria. Se trata por tanto más allá de los saberes y saber hacer particulares, de construir categorías y esquemas de pensamiento. Esta comunidad de hábitos permite a quienes han hecho los mismos estudios, pertenecen al mismo cuerpo o a la misma escuela, reconocerse y comunicarse.
¿ Puede encontrarse algún equivalente en la escuela primaria? Los maestros contribuyen, sin duda, a, hacerla interiorizar por las nuevas generaciones, por el sólo hecho de que son junto con los padres, los adultos que en nuestra sociedad, pasan la mayor parte del tiempo con los niños y adolescentes. Aunque tampoco esto significa que la escuela constituya un lugar específico de formación de sentido común.
Un niño que no asistiera a la escuela y no recibiera una instrucción equivalente, es probable que no aprendiera a escribir, ni a leer, tendría conceptos de gramática,...en el sentido en que esos saberes forman parte del currículo. ¿ Este niño pensaría de otra manera? Seguro que no porque el sentido común es difuso, es decir, la escolarización no es una condición necesaria de la formación del sentido común, aunque está inscrito también en las prácticas escolares, en las formas de trabajo y de la evaluación, en la disposición del espacio, el empleo del tiempo, en las formas de relación y de comunicación que prevalecen en la escuela. La escuela, en la medida en que se encarga ampliamente de los niños y los enfrenta con problemas intelectuales, desempeña un papel fundamental en la adquisición de ciertos aspectos del sentido común, en la formación de las rutinas intelectuales gracias a las cuales damos por sentadas, evidentes e indiscutibles múltiples facetas de la realidad, así como hasta el punto de transformarlas.
El aprendizaje del sentido común es el mejor componente del currículo oculto, por esto ¿ es consciente el maestro de que lleva a los niños a compartir el sentido común? Sin duda se da cuenta si se enfrenta a niños que manifiestan una proporción suficiente de insensatez, o sea de locura, que le hacen comprender, de forma dispersa, que el sentido común no nace de modo espontáneo.
Desde los 8 ó 9 años, el niño parece tener el suficiente ¨ buen sentido ¨ para funcionar normalmente en una clase. El maestro se preocupa más bien de utilizar esta adquisición para invertirla en las actividades de aprendizaje, la asimilación de saberes o de saber hacer específicos que se apoyan en el sentido común, la lógica natural, los esquemas generales de pensamiento, pero que aspiran a un acervo cultural específico.
En definitiva, el aprendizaje del sentido común forma parte del aprendizaje del oficio del alumno.
APRENDER EL OFICIO DEL ALUMNO Para asimilar la unidad de los aprendizajes ocultos, podríamos atenernos a; a) El aula constituye un medio de vida especial, inserto en una organización burocrática; las experiencias anteriores a la primera escolarización preparan en parte a la vida en este medio, por lo demás hace falta aprender sobre la marcha, en el transcurso de los años el escolar adquiere los saberes y el saber hacer, valores y códigos, costumbres y actitudes que lo convertirán en el perfecto ¨ indígena ¨ de la organización escolar, le permitirá vivir bien gracias a haber comprendido las maneras adecuadas. En la escuela se aprende el oficio de alumno.
b) El aprendizaje de la vida en un grupo, prepara también más allá de la escolarización, para vivir y funcionar en otras organizaciones. Lo que vive un adulto no es una reproducción estricta de su experiencia escolar, pero esa experiencia es trasladable a otros tipos de grupos o organizaciones. En este sentido la escuela prepara para la vida, a través del hábito de actor social.
Esos dos tipos de aprendizaje no se oponen, aunque unos se refieran a la vida del alumno y otros a la vida adulta, porque aprendiendo el oficio de alumno, se aprende también el de ciudadano, actor social o asalariado.
En efecto, el período de escolaridad no constituye sólo un medio, una preparación sobre la vida, sino un momento de vida en sí mismo.
Todo grupo social algo duradero y organizado construye su propia cultura, es decir un conjunto de saberes, saber hacer, reglas, valores, creencias, que contribuyen a afirmar la identidad colectiva y el sentimiento de pertenencia de cada uno y permiten el funcionamiento estable del grupo u organización.
Cuando se habla de cultura escolar, de ordinario no se designa lo equivalente respecto a las personas que se encuentran en la escuela, sino los saberes o saber hacer, costumbres y actitudes que no pertenecen en sí ni a la escuela ni a las personas de la escuela.
En la escuela no hay ninguna demarcación clara, porque lo que deben aprender los alumnos de acuerdo con los objetivos generales de la enseñanza encubre, lo que deben aprender para mantener durante nueve años o más su papel dentro de la organización escolar para desempeñar adecuadamente su oficio, por ejemplo; - Aprender a leer y a escribir constituyen objetivos fundamentales de la enseñanza primaria en todos los países, pero también son condiciones de participación para proseguir la escolaridad, un alumno que no sepa ni leer ni escribir no puede desempeñar su papel de alumno, es decir un alumno que con 10 años no sepa leer ni escribir es un ¨ inadaptado escolar ¨ , aunque sea completamente dócil, prudente, limpio, ordenado, comunicativo y pacífico.
- El alumno tiene la necesidad de aprender a aprender.
A parte de todo esto es importante que exista una demarcación clara entre la cultura escolar y la de la organización escolar, es importante especificar entre lo que son objetivos y contenidos del plan de estudios y las exigencias funcionales de la organización escolar.
EL TRABAJO ESCOLAR COMO CONJUNTO DE RUTINAS En el transcurso de sus estudios académicos, un alumno debe por tanto adaptarse cada año no sólo a un programa nuevo, sino también a la cultura de un nuevo grupo, a las exigencias de un nuevo maestro, a un nuevo estilo de autoridad, a un nuevo tipo de actividades y trabajo escolar.
En las escuelas en las que los docentes trabajan de manera estrictamente individual, la aleatoriedad de la formación de las clases hace que un alumno pueda seguir su escolaridad con una continuidad bastante grande o, por el contrario, vivir experiencias muy contrastadas, pasando de un maestro muy experimentado a un principiante, de una pedagogía muy tradicional a otra más activa, de un aula en la que se escribe durante todo un tiempo a otra en la que se discute sin cesar.
-Características propias de un buen trabajo para cada uno de los profesores, o sea las normas de excelencia propias, normas de las que no siempre el maestro tiene en mente una formulación explícita; 1. MOMENTOS DE EVALUACIÓN FORMAL; abarcan las actividades sometidas a un juicio por excelencia, por lo tanto trabajar bien consiste en: - Tomar en serio el trabajo, hacerlo lo mejor posible.
- Trabajar con bastante rapidez y de manera organizada.
- Resolver los problemas, dar las respuestas correctas.
- Cuidar la presentación y la ortografía.
2. DEBERES PARA CASA; están preparados y controlados, y se suponen que prolongan o preparan directamente el trabajo que se efectúa en la escuela, de modo que trabajar bien consiste en; - Hacer uno mismo los deberes, sin copiarse de otro ni ayudarse más allá de límite razonable de los padres.
- Organizarse el conjunto de la semana para repartirse el esfuerzo y atenerse a los plazos.
- Realizar el trabajo por completo y bien.
- Cuidar la presentación y la ortografía.
- Superar con éxito el control sistemático de los deberes.
3. EJERCICIOS INDIVIDUALES; incluso en las clases más activas, los alumnos pasan una parte del tiempo haciendo ejercicios que aparecen en su libro o cuadernos, de modo que trabajar bien consiste en; - Leer con atención las instrucciones.
- Ponerse a trabajar con rapidez sin plantear preguntas inútiles.
- Hacer todos los ejercicios encomendados en el tiempo preescrito.
- Hacerlos completamente bien.
- Cuidar la presentación y la ortografía.
4. TAREAS DISCURSIVAS MENOS ESTRUCTURADAS; ya se trate de redactar textos, informes sobre tema libre,.. que trabajar bien consiste en; - Tomar la iniciativa cuando el maestro lo estimule.
- Comprometerse personalmente en el trabajo.
- Dar muestras de una relativa originalidad, de cierta imaginación.
- Interesar al maestro y a otros alumnos.
- Cuidar la expresión, presentación y la ortografía, si se trata de un texto escrito.
5. SITUACIONES DE INVESTIGACIÓN; se pone a los alumnos ante un problema que no tiene una respuesta exacta, sino que implica un proceso de reflexión individual, de manera que trabajar bien consiste en; - Interesarse por el problema, manifestar el deseo de resolverlo.
- Dar pruebas de imaginación y curiosidad.
- Trabajar con método y perseverancia.
- Expresar con seguridad y precisión las hipótesis y soluciones deducidas.
6. PARTICIPACIÓN EN CLASE Y DISCUSIONES COLECTIVAS; son los momentos en que el maestro estimula al conjunto del grupo de clase, bien para explicar un concepto, introducir un trabajo, de manera que trabajar bien consistirá en; - Manifestar interés por el tema tratado o discutido.
- Escuchar con atención al maestro o a los demás alumnos y tener en cuenta lo que dicen.
- Intervenir de manera activa en la conversación cuando el maestro pide la participación del alumno.
- Pedir la palabra y no extenderse demasiado.
- No salirse del tema, observar cierta disciplina que facilite los intercambios.
7. TRABAJOS EN GRUPOS; los alumnos trabajan en grupos de dos o tres en una tarea común, esta tarea puede consistir en hacer los ejercicios que se realizarían en otros momentos o clases de manera individual, de forma colectiva, pero algunos maestros se esfuerzan para inventar tareas que exijan la cooperación de varios alumnos, que les impulsen a ponerse de acuerdo sobre el camino a seguir, compartir el trabajo y a ponerlo en común.
Entonces trabajar bien consistiría en; - Comprometerse en los aspectos intelectuales de la tarea.
- Participar en el juego del trabajo en equipo, sin individualismo, sin tratar de llevar la voz cantante, sin suscitar conflictos.
- Efectuar una parte equitativa del trabajo de reflexión y de realización.
Este inventario no abarca todos los tipos de actividades. Hemos dejado de lado las actividades creativas, el teatro o el deporte, porque en estos terrenos, las normas de excelencia no son las típicas del trabajo escolar.
Para el maestro en el trabajo diario, el buen alumno no es sólo el que domina el currículo, también, y quizá más, el que se compromete en las actividades propuestas o impuestas y respeta las reglas. A estos criterios se añaden; - - - Respeto a las convenciones y normas de presentación, escritura, confección, corrección, todo trabajo escrito exige guardar las formas, algunos maestros son intransigentes al respecto, y otros menos, pero ninguno permanece indiferente a estos aspectos formales.
Respeto a las reglas de cooperación y de comunicación; el trabajo escolar no es solitario, se desarrolla en el seno de un grupo cuyo funcionamiento depende de la disciplina de cada uno, la manera de hacer importa tanto como la calidad del trabajo: silencio, rapidez, organización, limpieza, calma, precisión y educación en la expresión.
Compromiso con la tarea; interés, perseverancia, esfuerzo y participación.
UN TRABAJO DISTINTO A LOS DEMÁS El trabajo escolar no es como los demás porque carece de utilidad inmediata. Su principal razón de ser consiste en favorecer o consolidar los aprendizajes. En la práctica tiene también la función de ocupar y disciplinar a los alumnos.
- CLAPARÈDE habla de educación funcional.
- FERRIÈRE; las corrientes de la escuela activa se esfuerzan para suscitar actividades que tengan como motor un proyecto personal.
- FREINET; el movimiento de la escuela moderna se esfuerza para hacer del trabajo escolar un trabajo creador y útil.
Pero en la escuela primaria pública, esas corrientes no son mayoritarias, aunque en muchas aulas se trate de preservar momentos en los que el trabajo no sea una coacción arbitraria, sino la consecuencia de una elección personal.
El trabajo escolar no procura remuneración monetaria, sino que garantiza de inmediato la aprobación de los adultos y quizá a más largo plazo, el éxito escolar. En la escuela hacer un buen trabajo consiste en realizar un trabajo que uno no ha escogido y por el que uno no tiene porque sentir el mayor interés.
El carácter repetitivo de las tareas escolares no contribuye a acrecentar el interés. Muchos alumnos, cuando descubren una actividad nueva, manifiestan curiosidad. En esos precisos momentos tienen la impresión de descubrir y aprender algo. Pero ese interés se esfuma, en la medida en que la escuela tiene el secreto de la repetición y del ejercicio.
En la escuela, por tanto, un buen trabajo consiste en hacer el encomendado, aunque sea repetitivo y aburrido, es decir por ejemplo aceptar construir un rombo desde las 8 a las 8:30, responder a preguntas sobre un texto desde las 8:30 a las 9:05, hacer a continuación 10 minutos de cálculo mental y después 30 minutos de lectura continuada. Este despropósito permanente exige no sólo unas mínimas competencias en cada materia, sino la capacidad de movilizarlas en unos minutos. Algunos alumnos lentos o distraídos dan a menudo la impresión de empezar a comprender lo que hay que hacer en el momento en que los más rápidos casi han terminado y cuando el maestro se apresta a anunciar una nueva actividad.
Con lo que podemos concluir que hacer un buen trabajo en la escuela también consiste en razonar, escribir, calcular, dibujar, expresarse, leer permaneciendo constantemente bajo la mirada del maestro y, a veces de otros alumnos.
El papel del maestro consiste en hacer que los alumnos trabajen y mantener su compromiso con la tarea a pesar de la fatiga, del deseo de hacer otra cosa del aburrimiento o de la falta de sentido de ciertas actividades para el alumno. Ése es el papel principal de la evaluación informal que el maestro practica a diario.
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