Convenios Colectivos (I) (0)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho del Trabajo y la Seguridad Social
Año del apunte 0
Páginas 7
Fecha de subida 05/06/2014
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TEMA 5. LOS CONVENIOS COLECTIVOS (I) I.
CUESTIONES GENERALES. EL PAPEL DEL CONVENIO COLECTIVO Y DEL CONTRATO INDIVIDUAL DE TRABAJO La negociación colectiva, fruto u origen de los Convenios colectivos, constituye una de las principales características del DT, hasta el punto que se ha llegado a afirmar por la doctrina que en el reconocimiento por el Estado de la autonomía colectiva de los agentes sociales para la regulación de las condiciones de trabajo se encuentra buena parte de la justificación de la autonomía científica del ordenamiento jurídico-laboral.
El reconocimiento y consagración constitucionales en los distintos Estados del carácter sociales de los mismos supone el reconocimiento de un poder regulador de las relaciones laborales a los agentes sociales, posibilitando su intromisión en la fijación de las condiciones de trabajo.
Se llega así a un sistema de fuentes en el DT un tanto peculiar respecto al sistema general pues, mientras por un lado, el papel del Estado se encuentra especialmente ampliado en detrimento de la autonomía individual, por otro lado, coexiste una fuente singular de creación de normas, la negociación colectiva.
La coexistencia de esta pluralidad de fuentes materiales y formales demanda de unos principios de articulación entre las mismas que den respuesta a la necesaria concurrencia de normas. En este punto, también, el DT denota su singularidad, al existir principios aplicativos específicos que, al principio general de jerarquía normativa (art. 3.2 ET) se añade el principio de norma mínima (art. 3.3 ET), a su vez matizado por el principio de norma más favorable (art.
3.3 ET in fine).
Se deja en manos del poder de dirección del empresario o ius variandi empresarial algunas de aquellas materias que antes estaban atribuidas a la negociación colectiva, rompiendo así el equilibrio de fuerzas que el DT, a través, entre otros mecanismos, de la negociación colectiva, venía a establecer.
Por lo se refiere a las relaciones entre el contrato de trabajo y la norma estatal es preciso acudir a dos principios fundamentales: a) La NC no puede anular la autonomía individual, que es garantía de libertad personal b) No puede en modo alguno negarse la capacidad de incidencia del convenio colectivo en el terreno de los derechos o intereses individuales, porque ello equivaldría a negar toda virtualidad a la NC, en contra de la precisión constitucional que configura como un instrumento esencial para las relaciones de trabajo y contradiría el significado del convenio en cuya naturaleza está el predominio de la voluntad colectiva sobre la individual y de los intereses de la colectividad sobre los concretos de los individuos que la componen, siendo en ocasiones precisa la limitación de alguno de estos para la efectiva promoción de aquéllos.
II.
PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES EN MATERIA DE NEGOCIACIÓN COLECTIVA Y SUS CONSECUENCIAS El precepto nuclear en materia de NC lo constituye el art. 37.1 CE, según el cual la ley garantizará el derecho a la NC laboral entre los representantes de los trabajadores y los empresarios, así como la fuerza vinculante de los Convenios. Dada su ubicación –en la Sección II del Capítulo II del Título I) se trata de un precepto dotado de eficacia directa e inmediata, es decir, que por mandato constitucional los representantes de los trabajadores y empresarios tienen reconocido el poder de la autonomía colectiva. Existiera o no una ley de desarrollo, nadie puede negar tal derecho a esos sujetos, bajo pena de situarse en una posición contraria a la CE.
A la señalada eficacia se añade la existencia de una reserva material de ley que, además, cuenta con un límite adicional, que no es otro que el respeto al contenido esencial del derecho. No solo el desarrollo del derecho deberá hacerse por ley, sino que, además, dicha ley deberá respetar lo que la CE denomina “contenido esencial”, entendido como aquellas facultades o posibilidades de actuación necesarias para que el derecho sea recognoscible como pertinente al tipo descrito y sin las cuales deja de pertenecer a ese tipo, desnaturalizándose, también entendido como aquella parte del contenido del derecho que es absolutamente necesaria para que los intereses jurídicamente protegibles, que dan vida al derecho, resulten real, concreta y efectivamente protegidos.
¡! Cabe destacar que forma parte del contenido esencial del derecho de libertad sindical el derecho a la NC. Esto tiene una importancia singular dada la restrictiva regulación que del derecho a la NC llevó a cabo el ET, restringiendo la legitimación para negociar convenios colectivos a las organizaciones sindicales que reúnan determinados requisitos de “representatividad”.
Finalmente, el art. 37 CE plantea dos cuestiones fundamentales:  LA TITULARIDAD DEL DERECHO CONSTITUCIONAL A LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA La tesis que ha prevalecido en la doctrina y en la jurisprudencia es la amplia, es decir, aquella que considera que la CE reconoce el derecho a la NC a cualquier instancia representativa de intereses de los trabajadores y empresarios, sin mayores exigencias. El ET, únicamente, ha establecido una restringida limitación para negociar convenios colectivos, limitando tal posibilidad a instancias representativas estables (sindicatos, asociaciones empresariales y representantes unitarios y sindicales de la empresa) y exigiendo, respecto a éstas, determinados requisitos adicionales de representatividad, restringiendo así el amplio reconocimiento llevado a cabo por el texto constitucional.
 CUÁL SEA EL SIGNIFICADO DE “FUERZA VINCULANTE” A QUE SE REFIERE EL QUE PREDICA DE LOS CONVENIOS COLECTIVOS El análisis de esto se puede llevar a cabo desde dos perspectivas distintas, por un lado, desde el punto de vista del contenido obligacional del Convenio y, por otro lado, desde el punto de vista del contenido normativo del mismo. La divergencia doctrinal y jurisprudencial persiste sobre este tema, y mientras el TC pareció inclinarse en un primer momento por la tesis de equiparación entre “fuerza vinculante” y “eficacia normativa”, con posterioridad mantuvo posiciones más ambiguas, falta de claridad; a lo que se añade la clara opción del TS negando a los Convenios colectivos extraestatutarios su carácter normativo.
III.
LOS CONVENIOS COLECTIVOS EXTRAESTATUTARIOS Juntamente con los convenios colectivos estatutarios, existe otra manifestación de la negociación colectiva constituida por los convenios colectivos extraestatutarios. Su fundamento constitucional se halla tanto en el derecho constitucional de libertad sindical –art.
7 y 28.1 CE- (pues la negociación colectiva forma parte del contenido esencial del mismo), como en el art. 37.1 CE, que al reconocer el derecho a la negociación colectiva lo reconoce en términos amplios, otorgando la legitimación negocial a un amplio colectivo de “representantes de los trabajadores y empresarios”.
Los art. 82.3 y 90.1 ET se refieren a convenios colectivos regulados en la presente ley y convenios colectivos a los que se refiere la ley, lo que interpretado en sentido contrario, permite concluir en la posibilidad de otro tipo de convenios colectivos. La LO de libertad sindical reconoce, dentro de ésta, con independencia de la representatividad, el derecho a la NG, entre otros argumentos.
A este tipo de convenios no le es de aplicación ninguno de los preceptos del Título III del ET, rigiéndose con carácter general por el art. 37.1 CE y por la voluntad de las partes negociadoras que gozan de gran autonomía, con el único límite del respeto a las normas superiores de carácter indisponible y con sometimiento a las reglas del CC relativas a los contratos en lo que respecta a los requisitos de capacidad, consentimiento, objeto y causa.
¡! El TC señaló que la singularidad más relevante de este modelo de negociación de eficacia limitada se cifra en la absoluta libertad de que goza la empresa a la hora de proceder a la selección de su interlocutor.
Respecto a su eficacia jurídica, la jurisprudencia ordinaria, en general, les atribuye eficacia contractual. Las consecuencias que se derivan de la eficacia contractual de estos convenios son las siguientes: - No crean derecho objetivo, sino simples derechos subjetivos para las partes contratantes - No rige ni el principio de publicidad (no se exige su publicación oficial), ni el principio de automaticidad (lo que significa la necesidad, para que se produzca su aplicación a trabajadores y empresarios individuales, de una incorporación expresa o tácita de las cláusulas de los contratos individuales de trabajo como condiciones contractuales) - No rige el principio de imperatividad relativa, que se concreta con los principios de inderogabilidad singular e irrenunciabilidad - El incumplimiento de lo pactado en el convenio solo genera una responsabilidad de tipo contractual con la parte incumplidora, en tanto en cuanto no existen cláusulas normativas, concretable en una indemnización por daños y perjuicios - La infracción de un convenio no puede motivar un recurso de casación o suplicación por infracción de ley Respecto a su eficacia personal, está claramente limitada a los trabajadores y empresarios representados por las partes contratantes. Esta eficacia limitada en ningún caso supone un atentado al principio de no discriminación por razones sindicales, y así lo viene reconociendo la jurisprudencia.
Por lo que se refiere al control judicial de estos convenios, la vía adecuada sería el proceso de conflicto colectivo cuando se trate de determinar el sentido de una cláusula o disposición entre varias opciones interpretativas posibles. Pero cuando se solicite la nulidad de determinados preceptos por violación de la legalidad, la única vía procesal adecuada es la modalidad de impugnación de convenio colectivo, incluso aunque se trate de convenios extraestatutarios. Está legitimado para impugnarlos cualquier sindicato con representatividad suficiente aunque no hubiera suscrito el convenio porque, de lo contrario, violaría el derecho a la libertad sindical.
IV.
LOS ACUERDOS DE EMPRESA SUSTITUTORIOS DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA ESTATUTARIA El ET se refiere en numerosos preceptos a “acuerdos entre empresa y los representantes de los trabajadores” que regulan distintas materias: - En materia del sistema de clasificación profesional - En régimen de ascensos - Recibo de salarios - Devengo de pagas extraordinarias - Distribución irregular de la jornada laboral a lo largo del año - Límite de 9 horas diarias de trabajo efectivo - Ejercicio del derecho a la protección social integran de la víctima de violencia doméstica - Acomodación de la representación de los trabajadores a las disminuciones significativas de plantilla.
Las características de estos acuerdos, denominados “impropios” por la doctrina son, fundamentalmente, dos: · Por un lado, su clara subsidiariedad, pues el ET siempre se refiere a ellos “en defecto del Convenio colectivo”. Debido a éste carácter subsidiario, algún sector doctrinal concluya en la eficacia normativa y general de estos convenios, así como la necesidad de que los sujetos negociadores reúnan los requisitos de legitimidad que para la negociación estatutaria exigen los art. 87 y 88 del ET.
· Por otro lado, la informalidad de su procedimiento, al no prever nada al respecto la ley No obstante, se asemejan a los convenios extraestatutarios en el régimen relativo a su impugnación, pues solo podrán ser impugnados por la vía del procedimiento especial de conflicto colectivo, siendo imposible impugnación judicial de oficio.
¡! Distintos de los acuerdos sustitutorios están los acuerdos modificatorios, previstos para los siguientes supuestos: - Movilidad geográfica de carácter colectivo - Suspensión del contrato o reducción de jornada por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, o derivadas de fuerza mayor - Despido colectivo - Modificación sustancial de condiciones de trabajo previstas en convenios colectivos estatutarios ...