Gènere i etnicitat. Resums breus de les lectures de gènere. (2013)

Resumen Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Sociología - 2º curso
Asignatura Gènere i etnicitat
Año del apunte 2013
Páginas 27
Fecha de subida 05/11/2014
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RESUM LECTURES.
1.- FAUSTO-STERLING. DUELO A LOS DUALISMOS.
¿Macho o hembra? Debía dejar constancia delante de las autoridades olímpicas que era mujer.
Patiño solo tenía que informar al centro de control de feminidad, raspar unas cuantas células de la cara interna de su mejilla y todo estaría en orden. No había pasado el control de sexo. Los exámenes revelaron que las células de Patiño tenían un cromosoma y, que sus labios vulvares ocultaban unos testículos. No tenía ni ovarios ni útero. Se le prohibió competir con el equipo olímpico femenino español. La despojaron de sus títulos y de su licencia federativa para competir. Su novio le dejó. Insensibilidad a los andrógenos. Aunque tuviera un cromosoma y sus testículos produjeran testosterona de sobra, sus células no reconocían esta hormona masculizante. Su cuerpo nunca desarrolló rasgos masculinos. Al cabo de dos años y medio, la IAAF la rehabilitó y en 1992 se reincorporó en el equipo olímpico español. La primera mujer que desafiaba el control del sexo para las atletas olímpicas. En parte, las reglas del COI reflejan las ansiedades de la guerra fría. Las autoridades olímpicas se apresuraron a certificar la feminidad de las mujeres que dejaban pasar, porque el mismo acto de competir parecía implicar que no podían ser mujeres de verdad. En contexto de la política de género, el control de sexo tenía mucho sentido.
¿Sexo o género? Hasta 1968, a menudo se exigió a las competidoras olímpicas que se desnudaran delante de un tribunal examinador. Muchas mujeres encontraban degradante este procedimiento. Por la acumulación de quejas, el COI decidió recurrir al test cromosómico, más moderno y científico. El sexo de un cuerpo es un asunto demasiado complejo. Etiquetar a alguien como varón o mujer es una decisión social. Solo nuestra concepción de género, y no la ciencia, puede definir nuestro sexo. Nuestra concepción del género afecta al conocimiento sobre el sexo producido por los científicos en primera instancia. La relación entre la expresión social de la masculinidad y la feminidad y su fundamento físico ha sido objeto de acalorado debate en los terrenos científico y social. En 1972, los sexólogos Money y Ehrhardt popularizaron que la idea de que sexo y género son categorías separadas. Sexo. Atributos físicos – determinado por la anatomía y la fisiología. Género. Transformación psicológica del yo, la convicción interna de que uno es macho o hembra (identidad del género). Las feministas dicen que el género es distinto al sexo. (las instituciones sociales, diseñadas para perpetuar la desigualdad de género, producen la mayoría de diferencias entre hombres y mujeres).
Aunque cuerpos masculinos y femeninos cumplen funciones reproductivas diferentes, pocas diferencias más vienen dadas por la biología y no por las vicisitudes de la vida. Si las chicas tenían más dificultades con las matemáticas que los chicos, el problema no residía en los cerebros, sino en las diferentes expectativas y oportunidades de unas y otros. Money, Ehrhardt y las feministas de los setenta establecieron que el sexo representaba la anatomía y la fisiología y el género representaba las fuerzas sociales que moldeaban la conducta. Pero las definiciones feministas de sexo y género dejaban abierta la posibilidad de que las diferencias cognitivas y de comportamiento pudieran derivarse de diferencias sexuales. Al ceder territorio del sexo físico, las feministas dejaron un flanco abierto al ataque de sus posiciones sobre la base de las diferencias biológicas. El feminismo ha encontrado una resistencia masiva des de los dominios de la biología y medicina. La experiencia no es individual y fija sino social y procesal.
¿Real o construida? Des de la perspectiva biológica, aparte de los términos homosexual, heterosexual y bisexual, por ejemplo, hablan de ebofilia (la preferencia por los jóvenes púberes), ginofilia (la preferencia por las mujeres adultas), androfilia (preferencia por los varones adultos). La teoría feminista contempla el cuerpo no como una esencia sino como un armazón desnudo sobre el que la ejecutoria y el discurso moldean un ser absolutamente cultural. La cultura moldea y crea efectivamente el cuerpo. Como feminista creo que lo que llamamos hechos del mundo vivo no son verdades universales sino que como dice Haraway, están enraizados en historias, prácticas, lenguajes y pueblos específicos. La ciencia del cuerpo ha cambiado junto con nuestros puntos de vista sociales. Nos hemos convertido, dice Foucault, en una sociedad de la normalización. La norma de género es una imposición social, no científica. Debería haber solo dos categorías: macho o hembra. Los intersexuales, como María Patiño tienen cuerpos disidentes, incluso heréticos. No encajan de manera natural en la clasificación binaria. Para mantener la división de géneros debemos controlar los cuerpos que se salen de la norma. La identidad sexual se presenta como una realidad fundamental: una mujer es o inherentemente heterosexual o inherentemente lesbiana. Y el acto de revelarse como lesbiana puede anular una vida entera de actividad heterosexual. La sexualidad era una característica individual, no algo producido dentro de las relaciones en contextos sociales particulares. La escala lineal de Kinsey sigue reinando en los trabajos académicos. La actividad sexual está ligada a contextos históricos. En la antigua Grecia los varones cambiaban de rol homosexual con la edad, de femenino a masculino. Hacia el siglo XX, en cambio, cualquiera que participara en actos homosexuales era un homosexual. La proliferación de informes médicos proporcionó a los homosexuales un marco para sus propios retratos de sí mismos.
Dos tipos de lecturas: esencialista (tendencia homosexual innata, independencia del momento histórico); construccionista (una persona con una constitución genética x podría volverse homosexual o no depende de las circunstancias –cultura, contexto…).
¿Naturaleza o crianza? Herdt distingue entre homosexualidad estructurada por edades, homosexualidad de inversión de género, homosexualidad especializada, movimiento gay. Con independencia de su situación en el espectro construccionista, la mayoría asume que existe una división entre naturaleza y crianza, entre los cuerpos reales y sus interpretaciones culturales.
No a los dualismos. Sexo/Género, Naturaleza/Crianza y Real/Construido. La sexualidad es un hecho somático creado por un efecto cultural. El dualismo sexo-género limita el análisis feminista. Hablar de sexualidad humana requiere una noción de lo material. Pero la idea de lo material nos llega ya teñida de ideas preexistentes sobre las diferencias sexuales. Sin la socialidad humana no puede desarrollarse la sexualidad humana. Psique. Dominio donde tienen lugar traducciones entre cuerpo y mente y viceversa.
Más allá de la biología. Los seres humanos son biológicos y sociales. La teoría de los sistemas ontogénicos niega que haya dos tipos fundamentales de procesos: uno guiado por los genes, las hormonas y las células cerebrales y otro por el medio ambiente, la experiencia, el aprendizaje y las fuerzas sociales. Solo el conjunto tenía poder (Taylor). El enfoque antiguo para comprender el cerebro era anatómico. La función podía localizarse en partes concretas del cerebro. En última instancia, función y anatomía eran una sola cosa. En cambio, los modelos conexionistas asumen que la función emerge de la complejidad e intensidad de múltiples conexiones neuronales actuando a la vez. A menudo las respuestas no son lineales.
En la mayoría de discusiones públicas y científicas, sexo y naturaleza se entienden como reales, mientras que género se entiende como construido. Son falsas dicotomías.
2.- SCOTT. EL GÉNERO: UNA CATEGORÍA ÚTIL PARA EL ANÁLISIS HISTÓRICO.
Las feministas, de una forma más literal y seria, han comenzado a emplear el "género" como forma de referirse a la organización social de las relaciones entre sexos. Rechazo al determinismo biológico implícito en el empleo de términos tales como "sexo" o "diferencia sexual". Género" fue un término propuesto por quienes afirmaban que el saber de las mujeres transformaría fundamentalmente los paradigmas de la disciplina. En el caso de género, el uso ha implicado un conjunto de posiciones teóricas como también de meras referencias descriptivas a las relaciones entre sexos. Las historiadoras feministas han buscado pese a ello de forma creciente, formulaciones teóricas de posible aplicación; así lo han hecho, al menos, por dos razones. La primera, la proliferación de estudios concretos (case estudies) en la historia de las mujeres parece hacer necesaria alguna perspectiva de síntesis que pueda explicar las continuidades y discontinuidades, y las desigualdades persistentes, así, como experiencia sociales radicalmente diferentes. Segunda, la discrepancia entre la alta calidad de la obra reciente en la historia de las mujeres y la persistencia de su status marginal en el conjunto de este campo. En el caso de la historia de las mujeres, la respuesta de la mayor parte de los historiadores no feministas ha sido el reconocimiento y luego la marginación o el rechazo. Los enfoques que utiliza la mayor parte de los historiadores pertenecen a dos categorías distintas. La primera es esencialmente descriptiva, esto es, se refiere a la existencia de fenómenos o realidades, sin interpretación, explicación o atribución de causalidad. El segundo tratamiento es causal; teoriza sobre la naturaleza de los fenómenos o realidades, buscando comprender cómo y por qué adoptan la forma que tienen. "Género", como sustitución de "mujeres" se emplea también para sugerir que la información sobre las mujeres es necesariamente información sobre los hombres, que un estudio implica al otro. Este uso insiste en que el mundo de las mujeres es parte del mundo de los hombres, creado en él y por él. Este uso rechaza la utilidad interpretativa de la idea de las esferas separadas, manteniendo que el estudio de las mujeres por separado perpetúa la ficción de que una esfera, la experiencia de un sexo, tiene poco o nada que ver con la otra. Además, género, se emplea también para designar las relaciones sociales entre sexos. Es una forma de referirse a los orígenes exclusivamente sociales de las identidades subjetivas de hombres y mujeres. Género es, según esta definición, una categoría social impuesta sobre un cuerpo sexuado. Si bien los estudiosos reconocen la conexión entre sexo y (lo que los sociólogos de la familia llamaron) "roles sexuales", no asumen una relación sencilla y directa. El uso de género pone de relieve un sistema completo de relaciones que puede incluir el sexo, pero no está directamente determinado por el sexo o es directamente determinante de la sexualidad. Las historiadoras feministas han empleado diversos enfoques para el análisis del género, pero pueden reducirse a una elección entre tres posiciones teóricas. La primera, esfuerzo completamente feminista, intenta explicar los orígenes del patriarcado. La segunda se centra en la tradición marxista y busca en ella un compromiso con las críticas feministas.
La tercera, compartida fundamentalmente por posestructuralistas franceses y teóricos angloamericanos de las relaciones-objeto, se basa en esas distintas escuelas del psicoanálisis para explicar la producción y reproducción de la identidad de género del sujeto.
Los teóricos del patriarcado han dirigido su atención a la subordinación de las mujeres y han encontrado su explicación en la "necesidad" del varón de dominar a la mujer. El principio de continuidad generacional restaura primacía de la paternidad y oscurece la función verdadera y la realidad social del trabajo de las mujeres en el parto. La fuente de la liberación de las mujeres reside en "una comprensión adecuada del proceso de reproducción", la apreciación de la contradicción entre la naturaleza de la función reproductora de las mujeres y la mistificación ideológica (que el varón hace) de la misma.
Sin embargo según su análisis, más materialista, la libe ración se alcanzaría con las transformaciones en la tecnología de la reproducción, que en un futuro no demasiado lejano podría eliminar la necesidad de los cuerpos de las mujeres como agentes reproductores de la especie. "La sexualidad es al feminismo lo que el trabajo al marxismo: lo que nos es más propia, pero más quitada". "La objetificación sexual es el proceso primario de la sujeción de las mujeres, Asocia acto con palabra, construcción con expresión, percepción con imposición, mito con realidad. MacKinnon, en lugar del materialismo dialéctico, proponía la promoción de la conciencia como método del análisis feminista.
Las teóricas del patriarcado se han enfrentado con la desigualdad de varones y mujeres desde vías interesantes, pero sus teorías presentan problemas para los historiadores. En primer lugar, mientras ofrecen un análisis desde el propio sistema de géneros, afirman también la primacía de ese sistema en toda organización social. Pero las teorías del patriarcado no demuestran cómo la desigualdad de géneros estructura el resto de desigualdades o, en realidad, cómo afecta el género a aquellas áreas de la vida que no parecen conectadas con él. En segundo lugar, tanto si la dominación procede de la forma de apropiación por parte del varón de la labor reproductora de la mujer o de la objetificación sexual de las mujeres por los hombres, el análisis descansa en la diferencia física. Cualquier diferencia física comporta un aspecto universal e inmutable, incluso si las teóricas del patriarcado tienen en cuenta la existencia de formas y sistemas variables de desigualdad de género. Sistemas duales (que afirma que los dominios del capitalismo y el patriarcado están separados pero interactúan recíprocamente) o bien se desarrolle un análisis más firmemente basado; en la discusión marxista ortodoxa de los modos de producción, la explicación de los orígenes y cambios en los sistemas del género se plantea al margen de la división sexual del trabajo, Al final, familias, hogares y sexualidad son todos productos de modos de producción cambiantes. Las primeras discusiones entre feministas marxistas giraron en torno al mismo conjunto de problemas: el rechazo del esencialismo de quienes argumentaran que las "exigencias de la reproducción biológica" determinan la división sexual del trabajo bajo el capitalismo; la futilidad de Incluir los "modos de reproducción" en las discusiones de los modos de producción (sigue siendo una categoría por oposición y no asume un status análogo al de los modos de producción); el reconocimiento de que los sistemas económicos no determinan directamente las relaciones de género, y de que realmente la subordinación de las mujeres precede al capitalismo y subsiste en el socialismo; y a pesar de todo lo anterior, la búsqueda de una explicación materialista que excluya las .diferencias físicas naturales. "La relación entre los sexos actúa de acuerdo con y a través de las estructuras socioeconómicas, como también la relación sexo/género.
En contraste con la escuela anglo-americana, la escuela francesa se basa en la Iectura estructuralista y posestructuralista de Freud en términos de teorías del lenguaje. Ambas escuelas están interesadas en los procesos por los que se crea la identidad del sujeto; ambas se centran en las primeras etapas de desarrollo del niño en busca de las claves para la formación de la identidad del género. Los teóricos de las relaciones-objeto hacen hincapié en la experiencia real (el niño ve, oye, se relaciona con quienes cuidan de él, en particular, por supuesto, con sus padres), mientras que los posestructuralistas recalcan la función central del lenguaje en la comunicación, interpretación y representación del género. Sin significado, no hay experiencia; sin procesos de significación no hay significado (lo que no quiere decir que el lenguaje lo sea todo, sino que una teoría que no lo tiene en cuenta ignora los poderosos roles que los símbolos, metáforas y conceptos juegan en la definición de la personalidad y de la historia humana). El lenguaje es el centro de la teoría lacaniana; es la clave para instalar al niño en el orden simbólico. A través del lenguaje se construye la identidad de género. Según Lacan, el falo es el significante central de la diferencia sexual. Como las propias palabras, las identidades subjetivas son procesos de diferenciación y distinción, que requieren la eliminación de ambigüedades y de elementos opuestos con el fin de asegurar (y crear la ilusión de) coherencia y comprensión común.
Los deseos reprimidos están presentes en el inconsciente y son una amenaza constante para la estabilidad de la identificación de género, al negar su unidad y subvertir su necesidad de seguridad. Además, las ideas conscientes de masculino y femenino no son fijas, ya que varían, según el uso del contexto. Existe siempre conflicto, pues, entre la necesidad del sujeto de una apariencia de totalidad y la imprecisión de la terminología, su significado relativo y su dependencia de la represión. Esta clase de interpretación hace problemáticas las categorías de "hombre" y "mujer", al sugerir que masculino y femenino no son características inherentes, sino construcciones subjetivas (o ficticias). Esta interpretación implica, también que el sujeto está en un proceso constante de construcción y ofrece una forma sistemática de interpretar el deseo consciente e inconsciente, al señalar el lenguaje como el lugar adecuado para el análisis. . "La naturaleza construida históricamente de la oposición [entre varón y mujer] produce entre sus efectos precisamente ese aire de oposición invariable y monótona hombres/mujeres”.
Los problemas derivados de esa apropiación son numerosos y están relacionados lógicamente. El primero es un deslizamiento que se produce a menudo en la atribución de la causalidad: el razonamiento se mueve desde una afirmación como "la experiencia de las mujeres les lleva a hacer elecciones morales contingentes a contextos y relaciones", a esta otra "las mujeres piensan y escogen de este modo porque son mujeres". La historia del pensamiento feminista es la historia del rechazo de la construcción jerárquica de la relación entre varón y mujer en sus contextos específicos y del intento de invertir o desplazar su vigencia.
Dentro de estos procesos y estructuras, hay lugar para un concepto de agencia humana como intento (al menos parcialmente racional) de construir una identidad, una vida, un entramado de relaciones, una sociedad con ciertos límites y con un lenguaje, lenguaje conceptual que a la vez establece fronteras y contiene la posibilidad de negación, resistencia, reinterpretación y el juego de la invención e imaginación metafórica. El núcleo de la definición reposa sobre una conexión integral entre dos proposiciones: el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder. Los cambios en la organización de las relaciones sociales corresponden siempre a cambios en las representaciones del poder, pero la dirección del cambio no es necesariamente en un solo sentido. El género comprende cuatro elementos interrelacionados: primero, símbolos culturalmente disponibles que evocan representaciones, múltiples (y menudo contradictorias). Segundo, conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos, en un intento de limitar y contener sus posibilidades metafóricas. El género se construye a través del parentesco, pero no en forma exclusiva; se construye también mediante la economía y la política que, al menos en nuestra sociedad, actúan hoy día de modo ampliamente independiente del parentesco. El cuarto aspecto del género es la identidad subjetiva. El género es una forma primaria de relaciones significantes de poder. Las estructuras jerárquica cuentan con la comprensión generalizada de la llamada relación natural entre varón y mujer. Podemos escribir la historia de ese proceso únicamente si reconocemos que "hombre" y "mujer') son al mismo tiempo categorías vacías y rebosantes. Vacías porque carecen de un significado último, trascendente. Rebosantes, porque aun cuando parecen estables, contienen en su seno definiciones alternativas, negadas o eliminadas.
3.- CARRASCO. INTRODUCCIÓN HACIA UNA ECONOMÍA FEMINISTA.
Desigualdades salariales para las mujeres. Relación dialéctica entre género y clase visible.
Se cuestiona el sesgo androcéntrico de la economía. Economía feminista. Feminismo – liberal, radical, socialista. Necesidad de construir un frente común. Se pretende un cambio radical en el análisis económico.
Las mujeres en el pensamiento económico. Crítica a la invisibilidad de las mujeres en el pensamiento clásico, recuperación de las ideas de algunas economistas silenciadas por la historia y la corriente dominante de la disciplina. División sexual del trabajo, obligación de las mujeres como madres y esposas. Incompatible o no recomendable con el hecho de tener un empleo. Se acepta como un hecho natural el acuerdo al rol familiar de las mujeres. Separación entre esfera mercantil y producción doméstica con el surgimiento de la escuela marginalista. Problema central en la elección racional. Crítica des de el género.
Se categoriza el trabajo en casa de las mujeres como no-trabajo.
El llamado debate sobre el trabajo doméstico. Intento de integrar el análisis de la actividad de las mujeres en las categorías conceptuales del paradigma marxista. La discusión sobre la caracterización del trabajo doméstico como modo de producción giró en torno a la tesis básico de Delphy: el trabajo doméstico constituye un modo de producción específico, distinto y autónomo del modo de producción industrial en el que los hombres explotan la fuerza de trabajo femenina. En este modo de producción patriarcal las mujeres constituyen una clase social.
Patriarcado y capitalismo: un dualismo teórico. Feminismo radical (el patriarcado es el sistema contra el que las mujeres deben luchar). Patriarcado susceptible de ser relacionado con el sistema capitalista, de tal manera que ambos sistemas de refuerzan mutuamente. Patriarcado como término polisémico. El problema del dualismo metodológico toma forma en economía en el análisis del trabajo de las mujeres en sus dos vertientes: doméstico y asalariado. Desde la tradición marxista, la subordinación de las mujeres es considerada como funcional al capital. La existencia del trabajo doméstico reduce el valor de la fuerza de trabajo lo que repercute en un mayor beneficio para el capital y, por otra, las mujeres pueden ser usadas como mano de obra flexible según las necesidades de la producción.
Desde el feminismo socialista se reconocen algunas ventajas y limitaciones que ofrece la utilización del concepto de patriarcado. 1.- Se acepta que permite realizar una distinción entre relaciones de género y relaciones de clase, que muestra la insuficiencia del análisis ortodoxo marxista y que deja constancia de que la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción no garantiza la aparición de una sociedad sin desigualdades entre los sexos. 2.- Tiende a utilizarse de modo transhistórico con insuficiente análisis de la realidad concreta y que ha potenciado una tendencia a la separación de la teoría y la práctica feminista del resto de los problemas de la sociedad.
El concepto de trabajo y la valoración del trabajo doméstico. Problemática de medir y valorar el trabajo doméstico. Criterio de la tercera persona: Se considera trabajo doméstico aquella actividad que pueda ser realizada por una persona distinta de la que se beneficiará su servicio. – Que pueda ser intercambiada. Los métodos de valoración del trabajo doméstico más extendidos son los llamados referidos a los inputs que toman como referente alguna tasa salarial. Si no se asocia valor de mercado a las actividades del hogar se corre el riesgo de que dichas actividades permanezcan olvidadas y junto a ellas se mantenga la invisibilidad de las mujeres.
Mercado de trabajo y relaciones de género. Término de ejército de reserva de Marx dedicado a las mujeres. Salario familiar. Salario suficiente que permite al hombre mantener esposa e hijos. El género representa todo aquello que en hombres y mujeres es producto de procesos sociales y culturales. Se entiende reproducción social como un proceso dinámico que implica la reproducción biológica y de la fuerza de trabajo, la reproducción de los bienes de consumo y de producción y la reproducción de las relaciones de producción.
Distinción tradicional entre esfera de producción y reproducción. La esfera de reproducción mantiene una autonomía relativa en relación a la esfera de producción, y la familia debiera ser considerada como elemento central del análisis. Segregación de los empleos por sexo.
La falsa neutralidad de las políticas económicas. Las políticas de ajuste conducen a una precarización del mercado laboral, drástica reducción de los beneficios sociales, endurecimiento de las condiciones de vida de las rentas bajas. Feminización de la pobreza.
Crítica metodológica y nuevas perspectiva de análisis: la falacia del homo economicus. La familia altruista no solo sirve para legitimar las desigualdades entre mujeres y hombres sino también justificar que dicho supuesto no puede ser usado en el mercado. La familia se define como una institución de conflicto cooperativo.
4,5- DE BEAUVOIR. INTRODUCCIÓN I INFANCIA DE EL SEGUNDO SEXO.
4) Las ciencias biológicas y sociales ya no creen en la existencia de entidades fijadas de forma inmutable que definan caracteres dados como los de la mujer, el judío o el negro, consideran que el carácter es una reacción secundaria ante una situación. El hombre representa al mismo tiempo el positivo y el neutro, hasta el punto que se dice los hombres para designar a los seres humanos, pues el singular de la palabra vir se ha asimilado al sentido general de la palabra homo. La mujer aparece como el negativo, de modo que toda determinación se le imputa como una limitación, sin reciprocidad. La hembra es hembra en virtud de una determinada carencia de cualidades. Ningún colectivo se define nunca como Uno sin enunciar inmediatamente al Otro frente a sí. (Hegel) el sujeto solo se afirma cuando se opone, pretende enunciarse como esencial y convertir al otro en inesencial, en objeto. Siempre han estado subordinadas al hombre. El vínculo que la une a sus opresores no se puede comparar con ningún otro. La división de los sexos es un hecho biológico, no un momento de la historia humana. Las necesidades biológicas que hacen que el macho dependa de la hembra no han liberado socialmente la mujer.
El hombre que considera a la mujer como una Alteridad encontrará en ella profundas complicidades. La mujer no se reivindica como sujeto, porque carece de medios concretos para hacerlo, porque vive el vínculo necesario que la ata al hombre sin plantearse una reciprocidad, y porque a menudo se complace en su alteridad. La mala fe consiste en darle un valor sustancial, cuando tiene un sentido dinámico hegeliano: ser es llegar a ser, es haber sido hecho tal y como le vemos manifestarse; sí, las mujeres en su conjunto son actualmente inferiores a los hombres, es decir su situación les abre menos posibilidades: el problema es saber si este estado de cosas debe perpetuarse. Tampoco hay que confundir la idea de interés privado con la de felicidad.
Ahora bien, lo que define de forma singular la situación de la mujer es que, siendo como todo ser humano una libertad autónoma, se descubre y se elige en un mundo en el que los hombres le imponen que se asuma como Alteridad; se pretende petrificarla como objeto, condenarla a la inmanencia, ya que su trascendencia será permanentemente trascendida por otra conciencia esencial y soberana.
5) No se nace mujer, se llega a serlo. El conjunto de la civilización elabora este producto intermedio entre el macho y el castrado que se suele calificar de femenino. Solo la mediación ajena puede convertir un individuo en Alteridad.
Importancia de la afirmación de identidad. (a partir de que se percibe el reflejo de los espejos). Cuando el niño crece trata de negar la separación – exige las caricias de la madre.
Los besos y las caricias se niegan sobre todo a los niños, a la niña se la sigue mimando. Al niño le prohíben incluso la coquetería. Vemos que el pene no se descubre como un privilegio inmediato del que el niño obtenga un sentimiento de superioridad, sino que su valoración aparece como compensación. La suerte de la niña es diferente. Es como si no tuviera sexo. Complejo de castración femenino. Para orinar, tiene que agacharse, desnudarse y por lo tanto esconderse: es una servidumbre vergonzosa e incómoda. Para las niñas el privilegio urinario del niño es algo demasiado secundario para generar directamente un sentimiento de inferioridad.
Al tener un alter ego en el que se reconoce, el niño puede asumir osadamente su subjetividad; el objeto mismo en el que se aliena se convierte en un símbolo de autonomía, de trascendencia, de poder. La niña, sin embargo, no se puede encarnar en ninguna parte de ella misma. En compensación, le ponen entre las manos, para que haga las veces de alter ego, un objeto extraño: una muñeca. La muñeca representa el cuerpo en su totalidad y por otra, es una cosa pasiva. El hombre se enorgullece de sus músculos y de su sexo, a la mujer se le enseña que para gustar, hay que convertirse en un objeto. Se le prohíben ejercicios violentos. Que no pierda su feminidad. La niña observa como el cuidado de los niños es propio de la madre. Su vocación se le dicta imperiosamente. Ignora el papel del padre aunque se lo cuestiona a menudo. Cuando más madura el niño, más se afirma su superioridad masculina. Complejo de Electra. (no es deseo sexual sino abdicación profunda del sujeto que acepta convertirse en objeto de sumisión y adoración.
Al estar la niña más dominada que su hermano por la madre, también sufre más influencias religiosas. La suprema necesidad para la mujer es fascinar a un cuerpo masculino. La fealdad se asocia con la maldad. La rebelión es tanto más violenta en la medida en que la madre a menudo ha perdido su prestigio. (prototipo de la insulsa repetición). Su hija no quiere parecerse a ella. La niña avanza hacia la pasividad, el niño hacia un futuro abierto. La operación sexual se percibe como sucia (las niñas suponen a menudo que el hombre orina en la mujer). La niña se revela cuando comprende que es virgen y está sellada, que para transformarse en mujer tendrá que ser penetrada por un hombre. Manifiesta pudor. Adivina la dependencia que le espera al hombre. Con mucha frecuencia, la actitud de los padres contribuye a inculcar en la niña la vergüenza de su apariencia física. Menstruación como tabú. Intentan ocultarla. No les dan explicaciones suficientes. El veredicto sangrante las fulmina. La regla inspira horror en la adolescente.
Curiosidad y sensibilidad en las zonas erógenas.
El joven reivindica sus tendencias eróticas porque asume alegremente su virilidad, presume. La vida sexual de la niña clandestina. Sufre la excitación como una enfermedad vergonzosa. Comprende que está condenada a la posesión. La idea de la penetración toma su sentido obsceno, humillante. Idea de la violación puede llegar a obsesión. La joven está consagrada a la inocencia, pureza.
6.- MILLET. TEORÍA DE LA POLÍTICA SEXUAL.
Política como conjunto de relaciones compromisos estructurados de acuerdo con el poder, en virtud de los cuales un grupo de personas queda bajo el control de otro grupo. El sexo es una categoría social impregnada de política. Opresión de algunos grupos. Dominio de un grupo natural sobre otro. El grupo subordinado recibe ayuda insuficiente de las instituciones políticas existentes. Relación de dominio y subordinación. La prioridad natural del macho sobre la hembra. El dominio sexual es, tal vez, la ideología que más profundamente arraigada se halla en nuestra cultura. Carácter patriarcal de nuestra sociedad. Todas las vías del poder en manos masculinas. Los valores como masculinos.
Principios patriarcado. El macho ha de dominar a la hembra, el macho de más edad debe dominar el joven.
Aspectos ideológicos. El prejuicio de la superioridad masculina garantiza al varón un estatus superior en la sociedad. Todo lo que constituye la actividad propiamente humana se le encomienda preferentemente al varón. Tres categorías: Estatus (componente político), Papel (componente sociológico) y Temperamento (componente psicológico). Las personas que gozan de un estatus superior suelen asumir los papeles preeminentes, debido, en gran parte, al temperamento dominante que se ven alentadas a desarrollar.
Aspectos biológicos. La religión patriarcal, la opinión popular, y hasta cierto punto la ciencia suponen que tales distinciones psicosociales descansan sobre diferencias biológicas observables entre los sexos, manteniendo que, al modelar la conducta, la cultura no hace sino cooperar con la naturaleza. Ni la diversidad de temperamentos creada por el patriarcado, ni los papeles y estatus parecen derivar de la naturaleza humana.
La supremacía masculina no radica en la fuerza física sino en la aceptación de un sistema de valores cuya índole no es biológica. La institución patriarcal fue precedida por el prepatriarcado. El argumento de la fuerza física no basta para explicar los orígenes del patriarcado. En un momento determinado los cultos relativos a la fertilidad se orientaron hacia el patriarcado, subestimando y degradando la función de la mujer y atribuyendo el principio vital únicamente al falo. Resulta casi imposible valorar las desigualdades existentes, por hallarse saturadas de factores culturales. El carácter cultural del género definido como estructura de la personalidad conforme a la categoría sexual. Se cree hoy que lo que Stoller denomina identidad genérica especial queda constituido hacia los dieciocho meses de edad. Sexo. Componentes biológicos. (Stoller) Género. Componentes no biológicos (Stoller). Otras investigaciones han demostrado que la identidad genérica constituye una identidad primaria del ser humano: es decir, no solo la primera que adquiere sino también la de mayor alcance y duración. Aunque los órganos genitales externos favorecen la conciencia de masculinidad, ninguno de ellos representa imprescindible para que esta se produzca. Inmediatamente después del nacimiento, no cabe observar ninguna diferencia psicosexual entre ambos sexos. La personalidad psicosexual es, por tanto, un conjunto de rasgos adquiridos en virtud de un aprendizaje. El género se establece con la adquisición del lenguaje (Money). La cultura fomenta la creencia según la cual los indicadores del sexo masculino, es decir, los testículos, el pene y el escroto son la base de los impulsos agresivos “este chico tiene cojones”. Agresividad masculina y pasividad femenina. Instinto de unión en los varones, en virtud del cual estos se verían impulsados a ejercer un control político y social sobre la sociedad humana (Tiger). Dudosa existencia del instinto de unión. El hombre no posee instintos sino reflejos e impulsos.
Aspectos sociológicos. La familia facilita el estado patriarcal. Tres instituciones que son la familia, la sociedad y el Estado se hallan íntimamente ligados entre sí. El padre tenía la propiedad casi absoluta de la esposa e hijos. Dominio incondicional en la familia patriarcal arcaica. Numerosas pruebas demuestran que la autoridad patriarcal absoluta, y, en particular, la patria potestes, constituye un fenómeno tardío, fruto de una erosión gradual del estatus de la mujer.
Influencia de la clase social. Un hombre siempre puede respaldarse en su virilidad y sino en la violencia. La división de las clases sociales es, por lo general, impermeable a la hostilidad individual. Menos clase, más impulsado a reclamar la autoridad que le corresponde en virtud de su sexo. Amor cortés como juego. Amor como instrumento de manipulación emocional. Uno de los efectos de la clase social en el patriarcado es enemistar a las mujeres entre sí. La mujer no guarda una relación inamovible con su clase. Las mujeres viven al margen del sistema de clases. Estatus superior del blanco al de color. La supremacía masculina puede anteponerse a la supremacía blanca.
Aspectos económicos y educacionales. Dominio económico de las mujeres. No hay retribución económica por las tareas del hogar. Dependencia económica. Empleos de tipo servil. Mano de obra de reserva. Las duras tareas que realizan las mujeres de clase obrera se aceptan como una necesidad. Discriminación laboral. Límite de cultura para la mujer.
No tenían acceso a las universidades. Asignaturas femeninas y masculinas.
La fuerza. Control ineficaz del patriarcado al no ser por la fuerza. La fuerza es un componente colectivo de la mayoría de patriarcados contemporáneos. Relación de sadismo con el macho y víctima con hembra. La literatura misógina tiene el fin de reforzar el estatus de ambas facciones sexuales.
Aspectos ideológicos: mito y religión. Los mitos religiosos y literarios corroboran la conveniencia política de las convicciones patriarcales relativas a la mujer. El hombre creó la imagen de la mujer adaptándola a sus necesidades. Mujer como otro. Las creencias del patriarcado deterioran el concepto que la mujer tiene de su propio cuerpo hasta convertirlo en una carga que pasa por ser. La teoría freudiana describe la sexualidad femenina en función del complejo de castración. Segregación sexual. Casas de hombres.
Fortalezas de mentalidad patriarcal, destinadas a reforzar la vida comunitaria de los varones mediante danzas, comadreos, muestras de hospitalidad, actividades de recreo y ceremonias religiosas. Almacenamiento de armas, rituales de iniciación. Se caracteriza por la valoración del esfuerzo físico, la violencia, el aura del homicidio y la homosexualidad latente. Los adolescentes tienen que convertirse en hombres. Muchachos de poca categoría, se les llama esposas. Estatus de objeto sexual. Estado fálico. Intensa actividad homosexual. Tabú. Los dos mitos principales: Pandora (malignidad femenina) relato bíblico del pecado original.
Aspectos psicológicos. El estatus, el temperamento y el papel sexual son, de hecho sistemas de valores dotados de infinitas ramificaciones y reforzados por el matrimonio y la familia, merced a su jerarquía y división de las funciones, basadas en la superioridad económica del varón. Tendencia a la cosificación de la mujer en virtud de la cual esta representa más a menudo el papel de un objeto sexual que el de una persona. Se ha llegado a incluirla entre los bienes inmuebles. Mujer como ciudadano marginado. Grupo inferior. Las niñas quieren ser niños, los niños quieren ser niños. La mayor arma del patriarcado es su universalidad y longevidad.
7.- DELPHY. EL ENEMIGO PRINCIPAL.
Desde el momento del nacimiento de un Movimiento de Liberación de las Mujeres, el punto de vista marxista ha estado representado por una línea elaborada fuera del movimiento. Esta línea es común a todos los partidos comunistas tradicionales y a los grupos de izquierdas y militantes procedentes de estos últimos grupos la difunden dentro del movimiento. Para el conjunto de mujeres del Movimiento esta línea en general resulta insatisfactoria tanto en términos de teoría como en términos de estrategia ya que no explica la opresión de las mujeres y no se centra en esta sino en las consecuencias de esta opresión para el proletariado.
En efecto, el materialismo histórico se basa en el análisis de los antagonismos sociales en términos de clases, clases que se definen según el lugar que ocupan dentro del proceso de producción. Se pretende aplicar estos principios al estudio de la situación de las mujeres, en tanto que mujeres, se prescinde pura y simplemente de analizar las relaciones específicas de las mujeres con la producción, es decir, que no se realiza un análisis de clase. Resultados: la opresión de las mujeres se concibe como una consecuencia secundaria y derivada de la lucha de clases y se atribuye a causas puramente ideológicas la opresión de las mujeres en aquellos lugares donde el capitalismo en tanto que tal ha sido destruido.
La dinámica del movimiento consiste en la toma de conciencia por parte de las mujeres de una doble exigencia teórica y política: describir las causas estructurales por las cuales la abolición de las relaciones de producción capitalistas en sí no es suficiente para liberar las mujeres y constituirse en una fuerza política autónoma. Búsqueda de las causas de la opresión específica. Para sobrevivir, toda sociedad debe crear bienes materiales (producción) y seres humanos (reproducción). Las tareas domésticas y de crianza y educación de las criaturas son responsabilidad exclusiva de las mujeres y no remunerada, relación que es asimilable a la servidumbre.
Relaciones de producción en las que entran las mujeres. Todas las sociedades se basan en el trabajo gratuito de las mujeres para la crianza de las criaturas y los servicios domésticos.
Excluido del dominio del intercambio y carecen de valor. La única obligación del marido es subvenir a las necesidades de su mujer – mantenimiento de su fuerza de trabajo.
Dos postulados según las cuales las mujeres serían: no responsables de la producción de las mercancías, estarían excluidas del mundo del plusproducto y estarían aisladas en actividades que solo producirían valores de uso y no valores de cambio y que no crearían plusproducto.
I.
Las relaciones de producción antes descritas (no remuneración) como características del trabajo doméstico no se limitan a los productos consumidos dentro de la familia (crianza de las criaturas, servicios domésticos) sino que también se aplican a los productos destinados al mercado cuando estos se producen en el seno de la familia.
Usaban las mujeres para trabajar en el campo – sin cobrar-, la crisis del campo se debe en gran parte al hecho de que las jóvenes ya no querían casarse con agricultores. Servían para criadas para todo. Trabajo gratuito de la mujer – explotación. La familia está basada en la explotación por parte de un individuo de todas las personas emparentadas o afiliadas a él a través del matrimonio. La categoría de auxiliar familiar es la consagración de la explotación familiar ya que institucionaliza que el hecho de que unos productores no sean remunerados. Se critica duramente la gratuidad del trabajo de los hombres, mientras se institucionaliza la gratuidad del trabajo de las mujeres. El trabajo de la mujer pertenece a su marido.
II.
No existe ninguna diferencia entre los servicios domésticos que producen las mujeres y los demás bienes y servicios llamados productivos que se consumen dentro de la familia.
El autoconsumo campesino está considerado como un ingreso por parte de los interesados y como una producción por parte de la contabilidad nacional. Hombres y mujeres crean conjuntamente unos valores de uso que virtualmente son valores de cambio, se contabilizan dentro de la producción y los valores de uso productivos no se diferencian de los no productivos creados por el trabajo puramente doméstico; ambos se hallan insertos en el mismo proceso de creación y transformación de los productos brutos.
III.
Igual que existe una continuidad sin cortes entre las actividades que tienen como finalidad el autoconsumo y que se denominan productivas y las actividades que tienen como finalidad el autoconsumo y se denominan no productivas (las domésticas), también existe una continuidad entre los servicios que prestan gratuitamente las mujeres y los servicios comercializados.
Las empresas de confección venden en estos momentos un trabajo que antes era realizado gratuitamente por las mujeres. De hecho, todos los servicios domésticos existen en el mercado. La unidad doméstica utiliza esencialmente trabajo (doméstico), maquinaria (bienes duraderos de consumo) y materias primas (productos intermedios) que la propia unidad doméstica transforma con ayuda de cierta cantidad de trabajo y de capital. La familia solo se diferencia de la empresa por el hecho de que añade a la producción una actividad de consumo. Trabajo interior (cantidad determinada de bienes directamente consumibles) y trabajo exterior (determinados ingresos monetarios).
IV.
Actualmente la apropiación de la fuerza de trabajo de las mujeres tiende a limitarse a la explotación (la prestación gratuita por su parte) del trabajo doméstico y del cuidado y crianza de los hijos.
La industrialización significa principalmente que la producción destinada al mercado ya no puede efectuarse en el ámbito de la familia. El trabajo gratuito de la mujer ya solo puede aplicarse a las producciones no destinadas al intercambio. Se trata de un intercambio por parte del marido. Quien dispone de la fuerza de trabajo de la mujer es el marido. El trabajo fuera de casa no solo no la exime del trabajo doméstico sino que además no debe obstaculizarlo. La servidumbre del ama de casa. Realizan trabajo doméstico a cambio de nada. Se deducen exclusivamente de su salario los gastos de cuidado de las criaturas, los impuestos suplementarios, etc, en vez de deducir estos gastos de los ingresos obtenidos por la pareja. Lo cual demuestra que se considera que estos consumos deberían ser gratuitos; también se considera que estos consumos deberían ser producidos exclusivamente por la mujer. La mujer no gana casi nada.
V.
A partir de estos datos, podemos empezar a esbozar ya los principios del análisis de clase. Se constata la existencia de dos modos de producción en nuestra sociedad: 1.- la mayor parte de las mercancías se producen según el modo industrial. 2.- los servicios domésticos, la crianza de los hijos y determinadas mercancías se producen según el modo familiar. El primer da lugar a la explotación capitalista, la segunda es patriarcal.
La mayoría de las mujeres sometidas a explotación. El trabajo doméstico gratuito lo realizan exclusivamente las mujeres, en su condición de mujeres del jefe de familia. La mayoría no tienen ingresos independientes. La única solución para ellas, para tener más prestaciones o mejor calidad de vida, es prestar sus servicios a un hombre más rico.
VI.
La prestación gratuita de trabajo en el marco de una relación global y personal (el matrimonio) constituye, precisamente, una relación de esclavitud.
Se ve que todas las mujeres que no trabajan fuera de casa están fuera del sistema de clases. Solo se puede reintegrar a las mujeres en el sistema de clases a base de determinar la pertenencia de clase a partir de criterios no marxistas (la clase de su marido).
Perspectivas políticas. La explotación patriarcal constituye la opresión común, específica y principal de las mujeres. La liberación de las mujeres no se logrará sin la destrucción total del sistema de producción y de reproducción patriarcal. Se debe combatir los problemas de falsa conciencia, la conciencia de clase determinada por la pertenencia a las clases capitalistas más que a las clases patriarcales y la identificación con la clase patriarcal antagónica bajo este pretexto y evidenciar de qué modo esta falsa conciencia favorece los intereses del patriarcado y obstaculiza la lucha.
8.- RUBIN. EL TRÁFICO DE MUJERES.
El análisis de las causas de opresión de las mujeres constituye la base de cualquier estimación de lo que habría que cambiar para alcanzar una sociedad sin jerarquía por géneros. El programa feminista requeriría ya sea el exterminio del sexo delincuente o bien, un programa eugenésico para modificar ese carácter. Si el sexismo es un producto secundario del despiadado apetito de beneficios del capitalismo, entonces se marchitaría en caso de una revolución socialista exitosa. La parte de la vida social que es la sede de la opresión de las mujeres, las minorías sexuales y algunos aspectos de la personalidad humana en los individuos es el sistema sexo/género. Conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas. Fracaso del marxismo. No estaba interesado en el sexo.
Marx. No hay ninguna teoría que explique la opresión de las mujeres. Ha habido intentos de aplicar el análisis marxista a la cuestión de las mujeres. Reserva de la fuerza de trabajo para el capitalismo, salarios más bajos, generan más plusvalía, sirven a los fines del consumismo capitalista en sus papeles de administradoras del consumo familiar, etc .
Otros señalan el trabajo doméstico como reproducción de la mano de obra. El capitalismo es un conjunto de relaciones sociales en que la producción adopta la forma de conversión del dinero, las cosas y las personas en capital. Y el capital es una cantidad de bienes o de dinero que, intercambiada por trabajo, se reproduce y aumenta a sí misma extrayendo trabajo no pagado o plusvalía de la mano de obra para sí misma. Si el valor total de las cosas hechas por el obrero supera el valor de su salario, el capitalista recupera el costo del salario más un incremento: la plusvalía. El salario es el valor de lo necesario para mantener el obrero con vida. La plusvalía es la diferencia ente lo que la clase trabajadora en conjunto produce y la cantidad de ese total que se reciela hacia el mantenimiento de la clase trabajadora. El trabajo doméstico es un elemento clave en el proceso de reproducción del trabajador del que se extrae la plusvalía. Es a través de la reproducción de la fuerza de trabajo que las mujeres se articulan en el seno de la plusvalía que es el sine qua non del capitalismo. La opresión de la mujer es anterior al capitalismo y se da también en sociedades no capitalistas. Es precisamente ese elemento histórico y social lo que determina que una esposa es una de las necesidades del trabajador, que el trabajo doméstico lo hacen las mujeres y no los hombres y que el capitalismo es heredero de una larga tradición en que las mujeres no heredan, en que las mujeres no dirigen y en que las mujeres no hablan con dios.
Engels. Ve la opresión sexual como parte de la herencia del capitalismo de formas sociales anteriores. Integra el sexo y la sexualidad en su teoría de la sociedad. Economía. Sistema por el cual los cimientos del mundo natural son transformados en objetos de consumo. El sexo es el sexo, pero lo que califica como sexo es también determinado y obtenido culturalmente. También toda sociedad tiene un sistema sexo-género, esto es, un conjunto de disposiciones por el cual la materia prima biológica del sexo y la procreación humanos es conformada por la intervención humana y social y satisfecha en una forma convencional. El sexo, tal como lo conocemos, es en sí un producto social. Todo modo de producción incluye reproducción. El término patriarcado se introdujo para distinguir las fuerzas que mantienen el sexismo de otras fuerzas sociales, como el capitalismo. Pero el uso de patriarcado oculta otras distinciones. Toda sociedad tiene algún tipo de economía política, ese sistema puede ser igualitario o socialista. Los sistemas de parentesco son y hacen muchas cosas, pero están formados por y reproducen, formas concretas de sexualidad socialmente organizada. Son formas empíricas y observables de sistemas de sexo/género.
Parentesco. Los sistemas de parentesco varían ampliamente de una cultura a otra.
Parentesco como imposición de la organización cultural sobre los hechos de la procreación biológica. Hacer regalos como crear vínculos entre los miembros del intercambio (Mauss).
Puede ser también el lenguaje de la competencia y la rivalidad. El matrimonio como el más precioso de los regalos (Lévi-Strauss). El tabú del incesto es como un mecanismo para asegurar que tales intercambios tengan lugar entre familias y grupos. El tabú del incesto divide el universo de la elección sexual entre permitidos y prohibidos (Lévi-Strauss).
Parentesco es organización y la organización otorga poder. Las mujeres no están en condiciones de recibir los beneficios de su propia circulación. Los beneficiarios son los hombres. Si los hombres pueden dar a las mujeres, es que estas no pueden darse a si mismas. Tráfico de mujeres. Estas prácticas parecen volverse más pronunciadas y comercializadas en sociedades más civilizadas. También hay tráfico de hombres, pero como esclavos. Las mujeres son objeto de transacción como esclavas, siervas o simplemente, como mujeres. Se puede decir que la derrota histórica mundial de las mujeres ocurrió con el origen de la cultura y es un prerrequisito de la cultura. El programa feminista tiene que deshacerse de la cultura y sustituirla por algún fenómeno nuevo sobre la faz de la tierra. Un sistema de parentesco es una imposición de fines sociales sobre una parte del mundo natural. Subordinación de las mujeres.
La división del trabajo por sexos se propone que una unidad económica viable contenga por lo menos un hombre y una mujer. Mecanismo para generar dependencia entre los sexos. La división del trabajo puede ser vista también como un tabú contra los arreglos sexuales distintos de los que contengan por lo menos un hombre y una mujer, imponiendo el matrimonio heterosexual. La organización social del sexo se basa en el género, la heterosexualidad obligatoria y la constricción de la sexualidad femenina. El género es una división de los sexos socialmente impuesta. Producto de las relaciones sociales de sexualidad. La identidad de género requiere represión en los hombres de cualquiera que sea la versión local de rasgos femeninos y en las mujeres de la versión local de rasgos masculinos. La mujer no puede disponer de si misma. La asimetría del género implica la coerción de la sexualidad femenina. El psicoanálisis es una teoría sobre la reproducción del parentesco.
El psicoanálisis i sus malestares. Reparar individuos que han perdido el camino hacia su objetivo biológico. Imponer la convención sexual. Psicoanálisis como teoría feminista frustrada. Teoría de Edipo y Electra. El niño ama a su madre pero desiste de ella por miedo a la amenaza de castración por parte del padre. La niña, supuestamente, ama a su padre pero desiste de él por temor a la venganza materna. Ambas criaturas estaban sujetas a un imperativo biológico de heterosexualidad. Antes de la fase edípica de los niños, estos ya son hombres y mujeres pequeños. Fase preedípica en la que son descritos como bisexuales. Para los niños de ambos sexos el objeto de deseo era la madre. La niña se aparta de la madre y reprime los elementos masculinos de su libido como consecuencia de su reconocimiento de que está castrada. (complejo de castración, envidia del pene).
El parentesco, lacan y el falo. Lacan sugiere que el psicoanálisis es el estudio de las huellas que deja en el psique del individuo su conscripción en sistemas de parentesco. El parentesco es la conceptualización de la sexualidad biológica a nivel social, el psicoanálisis describe la transformación de la sexualidad biológica en los individuos al ser aculturadora.
Antes de la fase edípica la sexualidad del niño es maleable y poco estructurada. El complejo de Edipo es un aparato para la producción de personalidad sexual. Distinción entre el pene y el falo, distinción entre el órgano y la información. El falo es un conjunto de significados conferido al pene. La castración es no tener falo. En cierto sentido, el complejo de Edipo es una expresión de la circulación del falo en el intercambio intrafamiliar, una inversión de la circulación de las mujeres en el intercambio interfamiliar. El falo es la encarnación del estatus masculino y le da derechos sobre la mujer.
Revisión de Edipo. La iniciación del intercambio de mujeres constituye el origen de la sociedad. El niño renuncia a su madre por miedo a la castración. Cambia a su madre por el falo. El contrato social que ha aceptado reconocerá eventualmente sus propios derechos y le dará una mujer propia. La niña solo puede ser amada por alguien con falo. El pene es indispensable para la posesión de la madre y solo los que tienen falo tienen derecho a una mujer. Freud sugiere que hay tres caminos alternativos para salir de la catástrofe edípica.
La niña puede reprimir la sexualidad y volverse asexual o bien aferrarse a su narcisismo y volverse masculina u homosexual o simplemente enloquecer. La niña acaba deseando la castración porque sabe que es indispensable para el amor de un padre. Los sistemas de parentesco requieren una división por sexos. La fase edípica divide los sexos. Los sistemas de parentesco incluyen conjuntos de reglas que gobiernan la sexualidad. La crisis edípica es la asimilación de esas reglas y tabúes. La heterosexualidad obligatoria es resultado del parentesco. La fase edípica constituye el deseo heterosexual. El feminismo debe intentar una revolución en el parentesco. La evolución cultural nos da la oportunidad de tomar el control de los medios de sexualidad. La mujer sigue siendo signo y valor. Los componentes ordinarios de la personalidad femenina son el masoquismo, el odio por uno mismo y la pasividad. El sistema sexo/género no es inmutablemente opresivo y ha perdido buena parte de su función tradicional. Debe ser reorganizado a través de la acción política. No debemos apuntar a la eliminación de los hombres, sino a la eliminación del sistema social que crea el sexismo y el género. Eliminación de las sexualidades y los papeles sexuales obligatorios. Sociedad andrógena y sin sexo.
La economía política del sexo. Los sistemas de sexo/género son emanaciones históricas de la mente humana: son productos de la actividad humana histórica. El parentesco y el matrimonio siempre forman parte de sistemas sociales totales y siempre están ligados con ordenamientos económicos y políticos. Los sistemas de matrimonio podrían estar implicados de varios modos: en la acumulación de la riqueza y el mantenimiento del acceso diferencial a recursos políticos y económicos, en la formación de alianzas… 9.- WITTIG. El pensamiento heterosexual.
Hay una multiplicidad de lenguajes que producen constantemente un efecto en la realidad social. La importancia del lenguaje como algo reciente. Porque la semiología política constituye un arma (un método) precisa para analizar lo que llamamos ideología. La lingüística engendra la semiología y la lingüística estructural, la lingüística estructural engendra el estructuralismo el cual engendra el Inconsciente Estructural. Psique idéntica para cada uno porque está programada genéticamente. La aparición de los símbolos en la psique exige interpretaciones múltiples. Solo los psicoanalistas, les está permitido organizar e interpretar manifestaciones psíquicas que harán surgir el símbolo en su sentido pleno. En la experiencia analítica hay un oprimido, que es el psicoanalizado, cuya necesidad de comunicar se explota. Al psicoanalizado no le queda más elección. Los discursos que nos oprimen muy en particular a las lesbianas, mujeres y a los hombres homosexuales dan por sentado que lo que funda la sociedad, cualquier sociedad es la heterosexual. Todo aquello que los pone en cuestión en seguida es considerado como primario. Cuando se recubre con el término generalizador de ideología todos los discursos del grupo dominante, se relegan estos discursos al mundo de las Ideas Irreales. Se desatiende la violencia material (física) que realizan directamente sobre los y las oprimidos/as, violencia que se efectúa tanto por medio de los discursos abstractos y científicos como por medio de los discursos de los medios de comunicación de masas. El discurso pornográfico forma parte de las estrategias de violencia que se ejercen sobre nuestro entorno, humilla, degrada es un crimen contra nuestra humanidad. Este poder que tiene la ciencia o la teoría de actuar material y realmente sobre nuestros cuerpos y mentes no tiene nada de abstracto, aunque el discurso que produzcan sí lo sea. Es una de las formas de dominación, su verdadera expresión. Las categorías de las que se trata funcionan como conceptos primitivos en un conglomerado de toda suerte de disciplinas, teorías, ideas preconcebidas, que yo llamaría pensamiento heterosexual. En el seno de esta cultura encontramos la relación obligatoria entre un hombre y una mujer. Carácter opresivo. El pensamiento heterosexual en su tendencia a universalizar inmediatamente su producción de conceptos, a formular leyes generales que valen para todas las sociedades, todas las épocas, todos los individuos. Es incapaz de concebir una cultura, una sociedad, en la que la heterosexualidad no ordenara no solo todas las relaciones humanas, sino su producción de conceptos al mismo tiempo que todos los procesos que escapan a la conciencia. Revistiéndose de mitos. Así, el lesbianismo, la homosexualidad, y las sociedades que podemos crear no pueden ser pensadas o enunciadas, aunque siempre hayan existido. Oprimo a todas las mujeres y a numerosas categorías de hombres. Mujeres como otros o diferentes. Hombre y mujer son conceptos políticos de oposición. Es la lucha de clases entre hombres y mujeres que abolirá los hombres y las mujeres. Hay que llevar a cabo una transformación política de los conceptos clave. Este conjunto de mitos heterosexuales es un sistema de signos que utiliza figuras de discurso y, por tanto, puede ser estudiado políticamente desde la ciencia de nuestra opresión. Las lesbianas no son mujeres.
10.- CASTELLS. CRÍTICAS FEMINISTAS A LA DICOTOMÍA PÚBLICO/PRIVADO.
La dicotomía público/privado es una característica universal, transhistórica, transcultural de la existencia humana. La perspectiva feminista se refiere a la separación y a la oposición entre las esferas pública y privada en la teoría y la práctica liberal. Emergencia del individualismo como teoría general de la vida social – individuos libres y iguales. No todas las feministas son liberales; otras creen que la estructura del liberalismo es el problema político – carácter patriarcal del liberalismo.
Liberalismo y patriarcado. Benn y Gaus aceptan que lo público/privado son categorías centrales del liberalismo. Los liberales también acostumbran a considerar la sociedad civil como privada. Las feministas sostienen que el liberalismo está estructurado tanto por las relaciones patriarcales como por relaciones de clase, y que la dicotomía entre lo público y lo privada oculta la sujeción de las mujeres a los hombres dentro de un orden aparentemente universal, igualitario y individualista. La teoría liberal presenta una separación entre público y privado, como si fuese aplicable a todos los individuos por igual. Ambas esferas son independientes, pero igualmente importantes y valiosas.
Creencia de que la naturaleza de las mujeres es tal que lo correcto es que estén sometidas a los hombres y que el lugar que les corresponde es la esfera privada, doméstica. Locke: El dominio de los maridos sobre las esposas. La subordinación de la esposa a su marido se basa en la naturaleza. La subordinación natural es contraria al libre individualismo. El liberalismo conceptualiza la sociedad civil prescindiendo de la vida doméstica. La separación entre privado y público se vuelve a establecer como una división dentro de la propia sociedad civil, dentro del mundo de los varones. A medida que se desarrollaba el capitalismo las mujeres se vieron confinadas a unas cuantas tareas de bajo estatus o totalmente apartadas de la vida económica, fueron relegadas a su lugar natural y dependiente de la esfera familiar, en la esfera privada. (Locke). En la conciencia popular la dualidad de femenino y masculino sirve a menudo para encapsular o representar la serie de oposiciones y separaciones característicamente liberales.
Naturaleza y crianza. El patriarcalismo recurre a la naturaleza y al supuesto de que la función natural de las mujeres consiste en la crianza de los hijos, lo que prescribe su papel doméstico y subordinado en el orden de las cosas. Las que se entienden como características naturales de las mujeres en realidad son, como dijo Wollstonecraft, un producto de la educación de las mujeres o de su carencia de ella. Las mujeres y la vida doméstica simbolizan la naturaleza. La naturaleza siempre se considera como algo de orden inferior a la cultura. Para Ortner, la oposición mujeres/naturaleza y hombres/cultura es en sí misma un constructo cultural y no algo que se da naturalmente. Las obras de las feministas radicales sostienen que la naturaliza es la única causa del dominio de los hombres.
Moralidad y poder. Se afirmaba que mujeres y hombres tenían, por naturaleza un lugar social separado, pero complementario e igualmente valioso. La ciudadanía para las mujeres podía considerarse una elaboración de sus tareas privadas y domésticas. El voto era necesario de proteger y fortalecer el ámbito concreto de las mujeres. La oposición entre moralidad y poder contrapone la fuerza física y la agresión al amor y al altruismo.
Atributos masculinos vs femeninos. El voto significaba que, al menos en un aspecto, las mujeres deberían ser aceptadas como individuos. Mill: la plena e igual participación de las mujeres en la vida pública es imposible sin que se produzcan cambios en la esfera doméstica. La reforma legal debería transformar la familia, que convertiría una escuela de despotismo en una escuela de compasión y de igualdad , en una verdadera escuela de las virtudes de la libertad. La consigna más popular del movimiento feminista actual es lo personal es político.
Lo personal es político. El impacto principal de esta consigna ha sido desenmascarar el carácter ideológico de los supuestos liberales sobre lo privado y lo público. Los problemas personales solo se pueden resolver a través de medios y de acciones políticas. Si esta es también una trabajadora asalariada tiene que dedicar una jornada complementaria a estas actividades naturales. Los mundos liberales separados de la vida privada y la vida pública están interrelacionados, conectados por una estructura patriarcal. Dos caras en las que se puede dividir la sociedad civil : lo social (privado) y lo político público). Lo personal se convierte en político. Las feministas radicales intentas eliminar la naturaleza. Se sostiene que lo político es el ámbito de los valores y de la ciudadanía compartidos. Lo personal no es lo político pero las dos esferas están interrelacionadas.
Condiciones de una alternativa feminista al patriarcalismo liberal. La separación de lo público y lo privado se deriva de dos concepciones totalmente incompatibles pero igualmente plausibles de la naturaleza humana. Si las mujeres han de participar plenamente, como iguales, en la vida social, los hombres han de compartir por igual la crianza de los hijos y otras tareas domésticas. Mientras a las mujeres se las identifique con este trabajo privado, su estatus público siempre se verá debilitado. Los supuestos del liberalismo patriarcal solo permiten estas dos alternativas (sustituir la oposición por la negación o bien, dar por supuesto que la alternativa a la oposición es la armonía y la identificación), pero las feministas consideran que hay una tercera. Hombres y mujeres como seres biológicamente diferenciados pero como criaturas no desiguales.
11.- IZQUIERDO. La producción social de la existencia.
La posición liberal comporta tomar como unidad de análisis el individuo. El individuo es anterior a lo social. Cada humano sería el producto de un cierto orden social. Sociedad como agregado de individuos en movimiento que se acercan o se repelen en virtud de sus intereses. Lo social solo requiere una cesión mínima de soberanía estableciendo un contrato mediante el cual cada individuo cedería su fuerza a la colectividad. Un modelo con tres aspiraciones: al propio ser humano como hacedor de la sociedad, la libertad no genera caos, sino que produce armonías y regularidades y la historia ha llegado a su fin ya que no se concibe una sociedad mejor. El todo social es anterior al individuo y permanece después de su muerte. Lo que es anterior a cada persona es el hecho de que hay posiciones sociales. La herencia favorece que ocupen los lugares de dirección personas que no han accedido a los mismos por propios méritos y que por ello no están capacitadas para ejercer la función que detentan. La lucha de clases, siguiendo a Durkheim, se origina debido a la división forzada del trabajo y esta viene causada por la herencia. Importancia de la adscripción. Parsons combina meritocracia y adscripción. A las mujeres se las adscribe como amas de casa – papel expresivo. La desigualdad social es e producto de un sistema de recompensas desiguales que estimulan a competir por ocupar los lugares mejor premiados y que garantiza que sean los mejores los que ocupen los lugares más importantes. Una sociedad abierta sería aquella en que uno podría ir promocionando desde posiciones poco valoradas socialmente a posiciones más valoradas conforme aumentan sus conocimientos, capacidades y experiencia. El grado de modernidad de una sociedad viene marcado por dos factores, el grado de especialización y el grado de interdependencia de las partes. Los intereses legítimos tienen carácter corporativista, no se trata de poner en cuestión el conjunto, sino de delimitar cuál es la función, el lugar atribuible a cada colectivo. Nuestras capacidades, aspiraciones o conocimientos no son la pura expresión de una voluntad autónoma, sino un producto social como lo somos nosotros mismos. La desigualdad de retribuciones o premios por el desempeño de las distintas funciones sociales carece de legitimidad. Herencia simbólica. A la que no se puede renunciar ni queriendo, porque no es lo que tenemos y a lo que podemos renunciar, sino lo que somos. Igualdad de oportunidades. Se presenta como una manera de evitar la desigualdad cuando la desigualdad ya se ha producido. Solución falsa. Los miembros de una clase están desposeídos porque los de la otra clase son poseedores. Los mismos méritos o deméritos son el resultado de esas relaciones. La opresión o la explotación no tienen lugar fuera de nuestra voluntad, sino con nuestra participación. La sociedad es el resultado de las relaciones entre clases antagónicas. Ese todo, superior a la suma de las partes, es el producto de los intereses particulares , de la confrontación de intereses en conflicto.
Concepciones del ser humano y modelos de relación social: del sexo al género. Libertad individual abstracta entendida como ausencia de restricciones, sobre todo a la circulación y la contractación. La concepción del ser humano como individuo autónomo , cuyo vínculo social principal es el contrato laboral, comporta la disolución de los vínculos comunitarios, y por ello la disolución de las responsabilidades personales. El liberalismo, llevado al límite, no puede prescindir de la familia. La concepción familista del ser humano comporta que las diferencias sexuales organicen la división del trabajo, y que la unidad de estudio no sea el ser humano individual, sino la pareja y sus hijos. Dependencia funcional entre el hombre y la mujer. El modelo familista del ser humano es dominante en el estructuralfuncionalismo, por entender que se adecua mejor a las exigencias que pesan sobre el trabajador asalariado. La familia es tomada como subsistema y el representante de la totalidad es el hombre que ocupa el lugar de cabeza de familia , por lo que es su posición social la que se toma cuando se asigna posición social a las mujeres.
Concepción familista. Visto desde la situación de la mujer, el modelo familista definiría al hombre como patriarca y a la mujer y a los hijos como patrimonio del patriarca. Sociedad autoritaria. Contratación de los hombres con familia dependiente. Ganador del pan y ama de casa. Ingresos de la mujer como complementarios. El trabajo de atención a la familia es responsabilidad principal de las mujeres; modelo de familia fusional (proyecto común del hombre y la mujer, división sexual del trabajo), traumática una disolución del matrimonio, niveles sociales muy altos o bajos. Concepción individualista. Igualdad de oportunidades.
La determinación salarial no está vinculada a la situación familiar. Toda persona es autónoma desde el punto de vista de las tareas domésticas; modelo de familia asociativo, desaparece la división sexual del trabajo, cada miembro tiene su proyecto de vida cuando hay una disolución, modelo que aún no se ha implantado.
Trabajo remunerado como derecho individual; trabajo doméstico desregulado. Tanto el salario como el trabajo doméstico, han de contemplar las necesidades de uno, más la parte proporcional que le corresponde para garantizar la continuidad de la sociedad, y por ello, la continuidad de la especie.
Revisión conceptual: patriarcado y capitalismo. La desigualdad de las mujeres, primera en la historia, sostiene las restantes desigualdades y las hace posibles. El patriarcado y el capitalismo no son objetos separados de sus productores, su realidad objetiva está sostenida por los seres humanos en su práctica vital , y tienen tanta duración como la práctica vital de los humanos encarnan esa estructura de relaciones. Las posiciones sociales son el efecto de redes de relaciones. El patriarcado es el efecto de las relaciones que se establecen entre las mujeres, los hombres y su descendencia.
El concepto de patriarcado. Polisémico. El patriarcado también se puede considerar desde una perspectiva materialista, entendiendo que su fundamento se halla en las condiciones de producción. (Delphy). La subordinación de las mujeres a los hombres tiene una base material, la explotación a la que están sometidas a través del trabajo doméstico.
Perspectivas: materialista(condiciones materiales), culturalista (situación en función de las ideas, posiciones y situaciones sociales). Relaciones: de explotación (unos se quedan lo que los otros producen), dominación (unos se someten a la voluntad de otros), de poder (unos imponen, en contra de la voluntad de otros, conductas, relaciones de violencia física). Posiciones: patriarcas/esposas (vínculo matrimonial, el hombre depende de su título de patriarca), patriarcas/patrimonio (relaciones basadas en sexo y edad, propiedad).
Entendería por patriarcado una estructura de relaciones sociales que se apoya en las diferencias físicas de edad y de sexo y al mismo tiempo las dota de su significado social, por lo que quedan reificadas y producen subjetividades. El patriarcado se refiere a dos dimensiones económicas: la social y la libidinal. Está dotado de una infraestructura doble, lo social y la psíquica inconsciente. Separación básica entre patriarca y patrimonio.
Patriarca no es el padre biológico, de hecho se puede reconocer la paternidad en una sociedad que no sea patriarcal. El patriarca no siempre ejerce el poder, aunque sus condiciones objetivas le permitan hacerlo. La frontera entre ser o no ser ama de casa no viene dada porque se realice alguna o ninguna actividad asalariada, sino porque su existencia dependa del trabajo asalariado o del doméstico.
El concepto de capitalismo. Para el ser humano los seres humanos son una necesidad. Un ser humano solo lo es si establece relaciones con otros seres humanos y en tanto se relacione con ellos porque los necesita, como humanos, como sujetos, no como instrumentos.
12.- RODRÍGUEZ MARTINEZ. Feminismos periféricos.
Los feminismos de la segunda ola, tanto los de la igualdad (liberal, socialista) como los de la diferencia (radical, psicoanalítico o postestructuralista) contribuyeron a cuestionar la división social entre hombres y mujeres, tanto en su vertiente teórica como práctica. Sin embargo, asumieron un concepto de patriarcado que inducía a borrar las diferencias entre mujeres, en orden a salvaguardar para el análisis dos categorías sociales exclusivas y claramente delimitadas: hombres y mujeres. Necesidad de terminar con los privilegios de los hombres sobre las mujeres. Batalla al patriarcado: las radicales pusieron el ojo en la familia, las marxistas socialistas en el mercado de trabajo, las liberales en la política, las psicoanalistas en la mente y las postestructuralistas en la cultura.
España campañas relacionadas con las reformas legales: ley del divorcio, del aborto, pasando por la reforma del código civil hasta llegar a la ley sobre la violencia de género.
Otras protagonistas y otros feminismos. Destacar junto las lesbianas, las mujeres mayores, las prostitutas, transexuales, discapacitadas, jóvenes, negras, gitanas, de otros grupos étnicos, migrantes y mujeres del Tercer Mundo. Cuestionan algunos de los lugares comunes de las feministas occidentales, jóvenes, sin discapacidades, blancas, heterosexuales y de clase media. Reclaman la ciencia en el feminismo. Cuestionan la idea de que la sociedad esté dividida en dos grupos sociales coherentes. Dos frentes: feminismos postmodernos, niegan la posibilidad teórica de una identidad de género unificada y esencializadora y por otra parte, las que plantean las desigualdades entre mujeres como punto de partida, y defienden que las alianzas en y entre los grupos deben hacerse manteniendo también criterios como la edad, la discapacidad, la clase social… Si atendemos a la raza o la nacionalidad, las propuestas más sugerentes parecen provenir de los feminismos post-coloniales que pretenden, por un lado, racializar la teoría feminista dominante, y, por otro, introducir los asuntos feministas en las conceptualizaciones sobre el colonialismo y el postcolonialismo. Esto significa ocuparse del análisis de las relaciones entre las mujeres occidentales y las indígenas. Feminismos periféricos. Planteamientos que, desde los años ochenta y sobretodo, en los noventa, ponen en cuestión los planteamientos de las feministas del centro. Reclaman específicamente una presencia en la esfera pública de las mujeres del tercer mundo como categoría social.
Reconstruyendo la historia desde los feminismos periféricos. Se caracterizan por poner énfasis en el carácter relacional del sexo-género, la raza y la clase social. La discriminación de género no es adicional sino relacional, lo que significa que colorea y es coloreada por otras divisiones sociales, como la clase social y la raza. El establecimiento de leyes igualitarias no ha traído como consecuencia un cambio real en las relaciones de hombres y mujeres. La igualdad ante la ley no comporta el fin de las desigualdades, sino una nueva articulación de las mismas.
Importancia de la localización, interseccionalidad e identificaciones. Las relaciones entre el género, la clase y la raza pueden ser entendidas de varios modos. La primera, sería centrarse en una de las categorías, y derivar las otras de ella. Una segunda manera, considerar que es posible adicionar las desigualdades, de manera que afirmaríamos que las mujeres están discriminadas, doblemente discriminadas o triplemente discriminadas.
Nuestras experiencias no se viven de manera separada y luego se adicionan, sino que el conjunto nos ubica en situaciones sociales concretas donde los efectos de una división social se pueden multiplicar o evitar los efectos de otra división social. El estatus social se constituye a través de una complicada interacción entre clase, cultura, religión y otras instituciones y marcos de referencia. La interseccionalidad se refiere específicamente a la interacción entre el género, raza y otras características de diferencia en los distintos individuos, prácticas sociales, disposiciones individuales e ideologías culturales y los resultados de estas interacciones en términos de poder. Los feminismos de la segunda ola habían asumido que existe una causalidad unilineal entre los atributos culturales, las identidades sociales y la conciencia social.
Características de los feminismos periféricos. Las identificaciones de sexo-género que defienden las colonizadas son primordialmente relacionales e históricas. Las diferentes perspectivas de análisis liberal, marxista-socialista, psicoanalítica e incluso postestructuralista giraban en torno al análisis crítico sobre las relaciones entre hombres y mujeres en las familias de clase media, nucleares. ; los feminismos de la segunda ola daban por sentada la existencia de intereses comunes en el grupo de mujeres y el grupo de hombres mientras que los feminismos de la tercera ola no tienen tan clara la focalización en ese grupo social de referencia. Algo semejante habría que decir de las mujeres occidentales de las clases bajas, del mundo rural, o de aquellas que son madres solteras.
Los feminismos periféricos destacan también el rol crucial de los Estados hegemónicos ala hora de circunscribir las vidas cotidianas de muchas mujeres a luchas por su permanencia y supervivencia, y no se preocupan por considerar únicamente los efectos que produce esa situación en las relaciones familiares de las mujeres. El mestizaje y la multiplicidad se contemplan como elementos ligados a las posibilidades de resistencia y liberación de las mujeres. Centralidad de la cultura anglófona al tiempo que designan a las otras culturas como autónomos y subculturas. Podríamos decir que nos hallamos ante identidades con un cierto pasado turbio. La mutilación y el oscurantismo como parte del patrimonio legado aparece explícitamente en algunos casos. La modernización, en esos países, no ha supuesto un aumento de la seguridad diaria y una reducción de las responsabilidades tradicionales de las mujeres. Los feminismos periféricos todavía están poco articulados con la teoría social. Lo que se persigue no es representar, sino articular nuevos colectivos a partir de plétoras de actores humanos y no humanos, siendo conscientes de que, todos estamos en zonas fronterizas quiasmáticas, en áreas liminales en las que se están gestando nuevas formas y tipos nuevos de acción y responsabilidad en el mundo.
13.- CONELL. La organización social de la masculinidad.
La masculinidad no es un objeto coherente acerca del cual se pueda producir una ciencia generalizadora.
Definiendo la masculinidad. La propia conducta es el resultado del tipo de persona que se es. Es decir, una persona no masculina se comportaría diferentemente: sería pacífica en lugar de violenta, conciliatoria en lugar de dominante, casi incapaz de dar un puntapié a una pelota de futbol, indiferente en la conquista sexual, y así sucesivamente. Creencia en las diferencias individuales y en la acción personal. La masculinidad solo existe en contraste con la feminidad. Mujeres vistas como seres incompletos o inferiores. Estamos haciendo género en una forma culturalmente específica. Cuatro enfoques principales: 1.
Esencialistas (rasgos de los hombres, masculinidad actividad – feminidad pasividad); 2.
Positivista (lo que los hombres realmente son; acciones masculinas y femeninas, mujeres masculinas?); 3. Normativas (lo que los hombres debieran ser; teoría de los roles, grados); 4. Semióticos (lugares masculino y femenino, masculinidad como no-feminidad). Ninguna masculinidad surge, excepto en un sistema de relaciones de género.
El género como una estructura de práctica social. Forma de ordenamiento de la práctica social. El género no es una práctica social reducida al cuerpo. No determina lo social.
Visión dinámica. Masculinidad y femineidad como proyectos de género. El género se organiza en prácticas simbólicas que pueden permanecer por más tiempo que la vida individual. La masculinidad, así como la femineidad, siempre está asociada a contradicciones internas y rupturas históricas. Modelo de estructura de género; tres dimensiones: a)poder b)producción c)cathexis. A) Relaciones de Poder (subordinación general de las mujeres, patriarcado); B) Relaciones de Producción (asignación de tareas, división genérica del trabajo, reparto desigual de los productos del trabajo social, división por género del trabajo); C) Cathexis (el deseo sexual es visto como natural tan a menudo que normalmente se lo excluye de la teoría social). El género intersecta –interactúa- con la raza y la clase. Las relaciones de género son un componente principal de la estructura social considerada como un todo, y las políticas de género se ubican entre las determinantes principales de nuestro destino colectivo.
Relaciones entre masculinidades: hegemonía, subordinación, complicidad y marginación.
La masculinidad hegemónica no es un tipo de carácter fijo, el mismo siempre y en todas partes. Es más bien, la masculinidad que ocupa la posición hegemónica en un modelo dado de relaciones de género, una posición siempre disputable. Hegemonía se refiere a la dinámica cultural por la cual un grupo exige sostiene una posición de liderazgo en la vida social. Cualquier tiempo, exalta culturalmente una forma de masculinidad en lugar de otras. Configuración de práctica genérica que encarna la respuesta corrientemente aceptada al problema de la legitimidad del patriarcado, la que garantiza la posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres. Correspondencia entre el ideal cultural y el poder institucional (necesario). La masculinidad hegemónica encarna una estrategia corrientemente aceptada. La dominación de cualquier grupo de hombres puede ser desafiada por mujeres. La hegemonía es una relación históricamente móvil.
Subordinación. La dominación de los hombres heterosexuales y la subordinación de los homosexuales. Los hombres gay están subordinados a los hombres heterosexuales por un conjunto de prácticas cuasi materiales. Las prácticas incluyen la exclusión política y cultural, abuso cultural, violencia legal, violencia callejera, discriminación económica y boicots personales. Desde el punto de vista de la masculinidad hegemónica, la homosexualidad se asimila fácilmente a la femineidad. Complicidad. La relación de complicidad con el proyecto hegemónico. Las masculinidades construidas en formas que permiten realizar el dividendo patriarcal, sin las tensiones o riesgos de ser la primera línea del patriarcado, son cómplices en este sentido. Marginación. La hegemonía, la subordinación y la complicidad como acabamos de definirlas, son relaciones internas al orden del género. Las relaciones de raza pueden también convertirse en una parte integrante de la dinámica entre masculinidades. Aunque el término marginación no es el ideal, no puedo utilizar uno mejor para referirme a las relaciones entre masculinidades en las clases dominante y subordinada o en los grupos étnicos. La marginación es siempre relativa a una autorización de la masculinidad hegemónica del grupo dominante.
Dinámicas históricas, violencia y tendencias de la crisis. Reconocer al género como un patrón social nos exige verlo como un producto de la historia y también como un productor de historia. Un sistema de género donde los hombres dominan a las mujeres, no puede dejar de constituir a los hombres como un grupo interesado en la conservación y a las mujeres como un grupo interesado en el cambio. El género dominante es el que sostiene y usa los medios de violencia. Muchos miembros del grupo privilegiado usan la violencia para sostener la dominación. Se usa el terror como medio de establecer las fronteras y de hacer exclusiones. La violencia puede llegar a ser una manera de exigir o afirmar la masculinidad en luchas de grupo. La violencia forma parte de un sistema de dominación, pero es al mismo tiempo una medida de su imperfección. El concepto de tendencias de crisis requiere ser distinguido del sentido coloquial en que las personas hablan de una crisis de la masculinidad. La masculinidad es una configuración de práctica dentro de un sistema de relaciones de género. El control patriarcal de la riqueza se sostiene por mecanismos de herencia, los cuales, sin embargo, incorporan a algunas mujeres como propietarias.
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