Tema 4. El problema del conocimiento en la primera infancia (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Psicología - 2º curso
Asignatura Desarrollo cognitivo y linguistico
Año del apunte 2014
Páginas 4
Fecha de subida 17/07/2017
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TEMA 3. El problema del conocimiento en la primera infancia El enfoque de Piaget En un proceso adaptativo podemos distinguir dos aspectos que son indisociables, es decir, que los distinguimos para clarificar las cosas, pero teniendo presente que no pueden darse el uno si el otro: • Asimilación: la incorporación que el organismo hace del medio, o, más en general, la acción del organismo sobre el medio. • Acomodación: la modificación del organismo, desencadenada por efectos del medio, que tiene como fin incrementar la capacidad de asimilación del organismo y, en definitiva, la adaptación. Desde esta perspectiva, el proceso de la alimentación es el siguiente: un organismo incorpora una parte del medio, por ejemplo, un perro come un trozo de carne, la incorpora, la asimila. Pero la carne no permanece igual, sino que es sometida a una transformación, es triturada, digerida y eliminada. Esa incorporación supone a su vez que el perro se modifica, acomodándose a lo que ha incorporado. Este modo de intercambio aparece no sólo en las relaciones materiales con el medio, sino también en los intercambios mentales. El niño, por ejemplo, coge un objeto (asimilación) y actúa sobre él moviéndolo, golpeándolo, pero tiene también que acomodarse a sus propiedades, a su forma, textura, tamaño, de tal manera que si se trata de un objeto grande tendrá que cogerlo con dos manos y no con una. Así se va formando un conjunto de acciones, que llamaremos un esquema, adecuadas para manipular el nuevo objeto. Si lo consigue, de ahora en adelante el niño podrá coger objetos grandes y redondos (si se trata de una pelota) aplicando el mismo esquema de prensión con dos manos, que supone una acomodación nueva, que no existía antes. Así, cuando el organismo no está sometido a ninguna forma de tensión no necesita actuar, pero apenas aparece una modificación es necesario que actúe para contrarrestarla. Para resolver el desequilibrio aplica los medios de que dispone y que ha utilizado en situaciones anteriores, pero la situación puede ser diferente, y eso le lleva a buscar nuevas soluciones. Por este procedimiento se van formando nuevos esquemas que van permitiendo nuevas adaptaciones, es decir, la posibilidad de establecer el equilibrio en situaciones nuevas, y eso constituye el desarrollo intelectual. Por tanto, podemos definir un esquema como una sucesión de acciones (materiales o mentales) que tienen una organización y que son susceptibles de repetirse en situaciones semejantes. El esquema está compuesto por una serie de acciones encadenadas, Sucesión de acciones que se suceden en un orden establecido. Los esquemas pueden ejecutarse mediante acciones reales de tipo Reales o mentales motor que modifican materialmente el ambiente o de forma mental, sin acciones externas Las acciones se suceden en un orden establecido, y en general no Tienen una organización pueden alterarse. La capacidad de asimilación de un esquema puede ejercerse en una Pueden aplicarse a situaciones situación semejante a otra anterior siempre que no difiera mucho de semejantes aquélla. En otro caso tendrá que modificarse o no podrá aplicarse. Elemento desencadenante y Un elemento del ambiente selecciona un esquema y a continuación se efector ejecuta. Se realizan de una manera automática, sin necesidad de una actividad Son automáticos constante. No son una pura forma de almacenar el conocimiento, sino que sirven Son esquemas de acción para actuar sobre el mundo real o mental. Periodo sensorio-motor 1 El progreso que se produce en este periodo es enorme, y el sujeto construye a lo largo de él los conceptos prácticos de espacio, tiempo, causalidad, así como un mundo dotado de objetos permanentes y regido por unas leyes, en el cual está inserto el propio sujeto como un objeto más sometido a las mismas leyes. Durante el periodo sensorio-motor, los intercambios del sujeto con el medio son puramente prácticos, motores. El niño sólo resuelve los problemas con acciones, sin que la representación desempeñe todavía un papel esencial en su conducta. Estadio I (0-1 mes) En el caso de los seres humanos, uno de los problemas para explicar el desarrollo es entender cómo se pasa de los reflejos de que disponía al nacer, y que son conductas rígidas, simples y poco variadas en comparación con lo que se conseguirá luego, a acciones más complejas, flexibles, nuevas, y mucho más adaptadas a las diferentes situaciones. Por ejemplo, el recién nacido ejecuta el reflejo de prensión cuando algo estimula la palma de su mano, y en ese caso la cierra. Durante los días posteriores a su nacimiento, el bebé ejercita el reflejo y lo aplica a numerosos objetos que caen accidentalmente en su mano. La prensión se va convirtiendo más y más en una conducta voluntaria, pues el niño busca objetos para cogerlos. Los objetos son el alimento para la actividad de los esquemas y el niño no sólo agarra sino que también araña, rasca o empuja las cosas sobre las que su mano actúa. Haciendo eso asimila los objetos a sus esquemas y los va modificando. Al principio, el niño coge todos los objetos de la misma forma, pero poco a poco va siendo capaz de anticipar el tipo de prensión que tiene que realizar según el objeto de que se trate. Por tanto, los esquemas no tienen las mismas características a lo largo de toda la vida. Los primeros esquemas son sólo perceptivos y motores, sirven para obtener información, reconocer y actuar materialmente sobre el entorno. El bebé al nacer no dispone más que de un limitado repertorio de respuestas reflejas, que se irán diferenciando progresivamente en un número creciente de esquemas, y que van a constituir la base de la capacidad de acción del organismo psicológico. • Ejercicio de los reflejos. El recién nacido comienza ejercitando sus reflejos, esas respuestas que le permiten actuar, responder y relacionarse con el medio exterior. • Cambio de los reflejos a los esquemas. Los reflejos iniciales tienen todas las características que hemos atribuido a los esquemas, pero no se adaptan a situaciones distintas en las que no pueden aplicarse sin más. Aplicando los esquemas a las cosas el bebé descubre sus propiedades y cómo puede producir resultados interesantes. De esta forma, el niño modifica sus esquemas para acomodarlos a las propiedades de los objetos (a los pocos meses anticipa esas propiedades y aplica preferentemente unos esquemas a cada objeto), pero por otro lado, los objetos empiezan a diferenciarse y descubre esas propiedades, los explora y experimenta con ellos. Estadio II (1-4 meses) • Regularización de los estados internos y cambios en la visión (patrones de exploración, acomodación, velocidad de procesamiento). Por ejemplo, se regulariza el estado de vigilia-sueño, lo que tiene que ver con el desarrollo cognitivo y no sólo con el desarrollo biológico. Esto es porque el bebé no podría aprender si durmiera tantas horas como cuando es un recién nacido. Estos cambios se traducen en un mayor contacto del bebé con el mundo externo, físico y social. • Las conductas del bebé están muy centradas en su cuerpo (con los esquemas sensorio-motores de los que dispone) y en el de los adultos. ¿Por qué? Porque no se pueden sentar erguidos, no pueden andar, no pueden gatear, etc. Si no te puedes sentar autónomamente está restringido el campo de la visión, de la prensión, de la succión, etc. 2 • Desarrollo intelectual. Aquí aparecen las reacciones circulares primarias, que consisten en la conservación de un resultado nuevo referido al propio cuerpo y a la propia actividad. Es la repetición de conductas centradas en el propio cuerpo; no buscan el conocimiento del objeto. Por ejemplo, el intento de succión sistemática de la mano que, inicialmente, se ha producido por azar. Otro ejemplo es cuando el niño descubre que puede mover una pierna de arriba abajo y continúa repitiendo esa acción por el placer que la repetición le produce, lo cual tiene el efecto de afianzar ese movimiento. La primera vez que se produce sucede de manera fortuita, pero posteriormente el niño trata de reproducirla. Lo interesante es que se trata de una adaptación que tienden a conservarse por repetición, y que, al mismo tiempo que se consolida, da origen a nuevas conductas. La obtención del resultado desencadena de nuevo la acción una y otra vez. Las reacciones circulares son la repetición de un ciclo de acciones adquirido, o que se está adquiriendo, y que inicialmente se ha producido por azar. Se repiten una y otra vez hasta que la acción se consolida. • • No hay permanencia del objeto. Mundo social: contacto ocular directo, sonrisa social, intercambios vocales (gorjeos, emisión de sonidos), juegos circulares (nanas), etc. Los juegos que los adultos compartimos con los niños van cambiando a medida que el niño crece, ya que cada vez la intervención del niño es mayor. Estadio III (4-8 meses) • El desarrollo de la manipulación permite al bebé ampliar sus acciones sobre el medio, suministrarse su propia estimulación y descubrir las posibilidades de los objetos. Hay un principio de autonomía porque no dependen del adulto para que les agarre las cosas. • El bebé conoce mejor el mundo gracias a las respuestas circulares secundarias, que consiste en la repetición de conductas dirigidas al exterior. La acción del bebé tiende a mantener el resultado producido incidentalmente en el medio. Por ejemplo, se intenta repetir el efecto del movimiento de un objeto colgado sobre la cuna con la mano. Otro ejemplo es que el niño tira por casualidad de la capota de su cochecito y esto produce en la capota un movimiento. El niño va a tratar de reproducir este movimiento tirando una y otra vez para observar los movimientos. Nuevamente se trata de algo fortuito que el niño tiende a conservar. La RC primaria ahora es secundaria, porque no se produce centrada en el cuerpo del niño, sino centrada en los objetos. • Comienzan nuevos tipos de interacciones sociales: papel importante de los objetos (co-orientación visual, gesto de señalar, manipulación de objetos). Relaciones triádicas: dos personas y un objeto. • Sigue el objeto más allá del punto de desaparición y lo reconoce si está parcialmente oculto. Estadio IV (8-12 meses) • El bebé es menos reactivo y más proactivo. Es capaz de coordina acciones hacia personas y objetos. • Muestra intencionalidad al coordinar medios-fines (llorar para que le cojan). Para Piaget, hay una intencionalidad clara en este estadio y una planificación de acciones. • Observa los efectos de sus acciones y las corrige en su caso. También hay una anticipación de lo que va a ocurrir después. • Recupera un objeto oculto totalmente sin desplazamientos, lo que se conoce como error de a – no b. • Interacciones con iguales a través de objetos, imitación y suministro de contingencia. Por ejemplo, uno se ríe, se ríe el bebé. • Vinculación estable con personas. 3 Estadio V (12-18 meses) • Aparecen las reacciones circulares terciarias, que consisten en introducir modificaciones en una actividad ya conocida para observar qué es lo que sucede (experimentos “para ver”). Es decir, es la repetición de conductas casuales introduciendo modificaciones en la acción. Los bebés llevan a cabo una exploración muy activa e intencionada de las propiedades y potencialidades de los objetos. Por ejemplo, dejar caer objetos desde distintas posiciones para ver dónde caen. Aquí ya hay una auténtica experimentación, y no sólo una conservación de algo fortuito. No obstante, la repetición de la misma conducta no tiene por qué ser una RC terciaria. • Descubrimiento de medios nuevos para alcanzar objetivos familiares: conducta del soporte, el cordel y el palo (coordinación medios-fines). • Recupera el objeto con desplazamientos visibles. Estadio VI (18-24 meses) • Capacidad de representación simbólica • Recupera objeto con desplazamientos invisibles • Enriquecimiento de la interacción al aparecer el lenguaje Concepto de objeto “Poseemos una concepción implícita de que otros objetos físicos y nosotros mismos somos igualmente reales y <<objetivos>> habitantes de un mundo espacial común, que ocupamos un volumen de ese espacio y de que la existencia y conducta de otros objetos es fundamentalmente independiente de nuestro contacto motor y perceptivo de ellos.” - Flavell (1977) La noción de objeto permanente según Piaget es que el niño va descubriendo que los objetos siguen existiendo cuando deja de verlos, oírlos o tocarlos. Este concepto no es innato, su adquisición es larga (durante los primeros 12-18 meses de vida) y dicho proceso sigue una secuencia fija y universal de estadios. Estadios en la noción de objeto permanente: • Estadios I y II. Seguimiento de un objeto en movimiento hasta que desaparece de su campo de visión • Estadio III. Anticipación de posiciones futuras en el seguimiento de la trayectoria de un objeto. Reconoce y alcanza un objeto familiar parcialmente visible. Si el objeto está totalmente oculto, no hay búsqueda manual. • Estadio IV. Si el objeto está totalmente oculto, hay búsqueda manual. Aparece el error si el objeto se desplaza, aunque sea visiblemente. Es decir, si el objeto lo movemos de A a B, el bebé busca el objeto en A (error A no B). Esto indica que todavía no existe una acción independiente del objeto de contemplación; no se ha completado todavía la diferenciación entre la acción y el objeto. • Estadio V. Aparece el error A no B si el objeto se desplaza de forma no visible para el bebé. • Estadio VI. Permanencia del objeto con objetos totalmente ocultos, con desplazamientos visibles e invisibles, en cualquier localización. A los 4 meses no se encuentra la permanencia del objeto; es el movimiento lo que les da una pista. Tiene que moverse el objeto, no el oclusor. El problema de las edades en que se llega a cada uno de estos estadios es secundario; lo fundamental es que el orden de sucesión de las adquisiciones permanece constante. 4 ...

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