Tema 2 - El Contrato: Requisitos (II): Objeto y Causa (2015)

Resumen Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Civil II - Obligaciones y Contratos
Año del apunte 2015
Páginas 9
Fecha de subida 24/03/2015 (Actualizado: 24/04/2015)
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Apuntes tomados de clase+ampliaciones de manual. Alguno elaborado por mi. Muy completos.

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Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 Lección II. Requisitos del Contrato (II): Objeto y Causa. Condición, término y modo. Clases de contratos.
El objeto del contrato: la prestación.
El objeto del contrato son las prestaciones. El artículo 1.254 del CC nos hace referencia a las obligaciones (El contrato existe desde que una o varias personas consienten en obligarse respecto de otra u otras a dar alguna cosa o a prestar algún servicio), que según el artículo 1.088 consisten en un dar, hacer o no hacer.
El contenido de tales prestaciones será objeto de estudio en posteriores lecciones (ver infra lección VII), limitándonos, entonces, a estudiar ahora el los requisitos del objeto. Los artículos que nos indican tales requisitos los hallamos en la sección 2ª del Capítulo II, del Título II del Libro IV del Código Civil (artículos 1.271 a 1.273).
Establece el Código: “1.271 Pueden ser objeto de contrato todas las cosas que no esán fuera del comercio de los hombres, aun las futuras.
 Sobre la herencia futura no se podrá, sin embargo, celebrar otros contratos que aquellos cuyo objeto sea practicar entre vivos la división de un caudal y otras disposiciones particionales, conforme a lo dispuesto en el artículo 1.056.
 Pueden ser igualmente objeto de contrato todos los servicios que no sean contrarios a las leyes o a las buenas costumbres.
1.272 No podrán ser objeto de contrato las cosas o servicios imposibles.
1.273 El objeto de todo contrato debe ser una cosa determinada en cuanto a su especie. La indeterminación en la cantidad no será obstáculo para la existencia del contrato, siempre que sea posible determinarla sin necesidad de nuevo convenio entre los contratantes.” En resumen, en definitiva, los requisitos del objeto pueden resumirse en 3: a) Que sea posible el objeto desde un punto de vista físico (no jurídico). De todos modos el ordenamiento jurídico permite celebrar contratos cuyo objeto sean cosas presentes o futuras.
b) El objeto debe ser, además, lícito. No basta con la posibilidad física, hace falta también que el objeto no sea contrario a la ley o a las buenas costumbres.
c) La prestación debe ser determinada o determinable (si sienta las bases de la prestación, el contrato, no estando la prestación totalmente determinada ésta pero dejando su determinación para el futuro.
— 20 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 La imposibilidad o la ilicitud pueden ser de carácter originario o sobrevenido; y éstas pueden ser totales o parciales, en función de si afecta a toda la prestación o a una parte de la misma; además, en tercer lugar, también puede ser la ilicitud o imposibilidad de carácter absoluto, si afecta a todos los deudores; o relativa, en el caso de que sólo afecte a una de las partes contratantes y no a la(s) otra/demás.
La causa del contrato: planteamiento, concepto, defectos causales; en especial, la simulación.
La causa es el tercer de los requisitos del contrato (art. 1.261 CC), que no tienen otros ordenamientos jurídicos; mientras que los otros dos suelen estar en todos. El requisito de la causa ha ido variando a lo largo de la tradición histórica de cada ordenamiento.
Los requisitos que se refieren a la causa son del 1.274 al 1.277 del Código Civil. Numerosas teorías han tratado de explicar si la causa se predica del contrato como un todo, o bien, respecto de cada una de las obligaciones que emanan del contrato. La pregunta que nos hacemos, pues, es si el contrato tiene una causa o si cada una de sus obligaciones la tiene en particular. El Tribunal Supremo ha zanjado tal debate afirmando la primera de las opciones: la causa lo es del contrato en su totalidad, no de cada una de las obligaciones que de él emanan. Así pues, cada contrato tiene una sola causa, según la doctrina jurisprudencial de nuestro Tribunal Supremo, si bien cabe indicar que otros juristas no opinan del mismo modo.
La definición de la causa que nos proporciona el Código es “para cada parte contratante, la prestación o promesa de una cosa o servicio por la otra parte” en el caso de los contratos onerosos, mientras que para los remuneratorios la causa es “el servicio o beneficio que se remunera” y en los de pura beneficiencia “la mera liberalidad del bienhechor.” (art. 1.274).
Numerosas teorías tratan de explicar qué es la causa: A. Teoría objetiva. Según la Escuela de la exégesis francesa, y una parte de los españoles hasta épocas recientes, la causa es, en los contratos bilaterales, “el fin inmediato que se deduce de la estructura del acto y es común a todo contratante” fin típico, independiente de las motivaciones personales. Se trata pues, de un elemento del contrato, objetivo, que en los contratos bilaterales, es la obligación de la otra parte; en los unilaterales, la entrega de la cosa; y en la donación el mero animus donandi.
B. Teoría anticausalista. Varios juristas criticaron tras la promulgación del Código Napoleónico la causa como requisito del contrato, pues carece de sentido que en los contratos recíprocos, cada obligación sea a la vez causa de la otra y efecto suyo; y además cada una es causa final de la correlativa, dado que en los contratos de carácter real la causa es la entrega de la cosa lo — 21 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 cual supone que a la vez es un supuesto necesario para que se cumpla el contrato, dando lugar a una confusión del objeto con la causa.
C. Teoría subjetiva. Juristas como CAPITANT sitúan la causa en la subjetividad de los contratantes, es decir, en el fin que persigue cada uno de los contratantes al contratar. En los contratos sinalagmáticos (ver infra) la causa de la obligación no es la obligación de la otra, sino la representación intelectual, sicológica de la ejecución de dicha obligación.6 D. Teorías modernas. Identifican la causa con la función social del contrato. La causa cumple una función, como instrumento de calificación del contrato. Según RUGGIERO es “el fin económico y social reconocido y protegido por el Derecho”, o dice DE CASTRO que es “el valor social del negocio que le hace acreedor de la tutela del ordenamiento”; mientras que CLAVERÍA GOSÁLVEZ lo califica como la “función práctico-social concreta querida por los contratantes al celebrar el negocio.” Estas teorías fueron adoptadas por nuestra Jurisprudencia (v. pág. 421 LACRUZ Tomo II vol. I).
E. Teoría ecléctica. La más reciente y dominante adoptada por juristas como DÍEZ-PICAZO que identifica la causa con el motivo común determinante (subjetivo) de ambos contratantes: todos los contratantes saben, conocen y acpetan que el contrato se celebre fundamentalmente por un motivo o razón (objetiva). Motivo que justifica la eficacia del contrato. Mezcla pues, las vertientes subjetiva y objetiva.
Un ejemplo para ilustrar estos conceptos obscuros es un contrato de compraventa en garantía (fiducia cum creditore). A le presta 100.000€€ a B. A le podría pedir a B constituir una garntía inmobiliaria sobre su casa, una hipoteca. No obstante, celebran una compraventa en la que B vende el inmueble y A le da 100.000€€. No obstante, se pacta una recompra en un plazo de 4 años en la que B tendrá que pagar 120.000€€ a A. Toda esta operación es ilícita para el ordenamiento civil por tener problemas de causa. La función del contrato escogido no se adapta y no es la propia del motivo que persiguen las partes, pues lo que buscan las partes es un préstamo con una garnatía, no una compraventa, pues es B la que sigue comportándose como propietaria. Este negocio es una simulación relativa (ver infra).
Requisitos de la causa.
Los requisitos causales son: a) La existencia de la causa.
b) La licitud de la causa.
c) La veracidad de la causa.
En definitiva, la causa debe, en todo caso, ser existente, lícita y verdadera. Si hay ausencia de causa nos encontraremos ante un caso de simulación absoluta, mientras que si hay causa falsa se tratará de una simulación relativa. La ilicitud se entiende dada cuando la causa es contraria a la ley o a la moral.
6 Vénase págs. 419ss. de LACRUZ ed alter— Elementos de Derecho Civil, Tomo II : Derecho de obligaciones volumen I : Parte general y teoría general del contrato.
— 22 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 Es menester que la causa cumpla con todos lo requisitos para sr válida, pues en caso contrario el contrato es directamente nulo. El artículo 1.277 del CC dispone que, a pesar de no verse reflejada en el contrato, la causa se presume, iuris tantum, que existe. El interesado en alegar que carece, la causa, de cualquiera de los 3 requisitos deberá entonces probarlo.
Por existencia de la causa nos referemios sencillamente a que el contrato debe contenerla.
Normalmente el contrato tiene causa, pero hay contratos que se celebran sin ella (simulación absoluta, como en le caso de los alzamientos de bienes. Es posible que la ausencia de causa sea sobrevenida y no originaria.
En cuanto a la licitud, se refiere el Código a que sea ésta conforme al ordenamiento y a la moral. Normalmente si la causa es lícita también lo será el objeto, pero no necesariamente será así. Un ejemplo sería un contrato en virtud del cual A contrata a B para que mate a C. El objeto del contrato es nulo, y por lo tanto carece de validez, pero tampoco es la causa de este contrato de obra lícita, pues el cumplimiento del contrato daría lugar a la muerte de otra persona y a la comisión de un delito. Puede, sin embargo, suceder que el objeto sea lícito pero no la causa, por ejemplo si A contrata a B para que no mate a C. El objeto es, sin lugar a dudas, lícito, pero no puede pedirle no hacer algo que ya es inmoral y prohibido por el ordenamiento, luego al carecer de sentido carece de causa tal contrato, luego también de validez.
Por la autenticidad nos referimos sencillamente a que la causa sea verdadera; pues si no es así se apreciará la simulación relativa. En el caso de la simulación relativa las partes quieren y desean celebrar un contrato, pero lo esconden o disfrazan en otro; mientras que en la absoluta ninguna de las partes quiere celebrar un negocio. Generalmente estos supuestos se dan cuando se desea engañar a un tercero, por ejemplo, al encubrir una donación con una compraventa.
Según el TS el contrato celebrado en simulación relativa es nulo, no obstante, el disimulado es válido sólo si cumple los requisitos requeridos para su plena validez; por ejemplo, la donación de un inmueble requiere escritura pública (art. 633 CC) Naturalmente, si la escritura establece que se trata de una compraventa es nulo el contrato de compraventa y el de donación, pues se estaría reinterpretando los términos de la escritura pública.
La causalización de los elementos accidentales: condición, término y modo.
El ordenamiento jurídico prevé figuras que permiten a los contratantes supeditar la eficacia del contrato a sus motivos. Dichas figuras son las que conocemos como condición, término y modo.
Pasaremos a estudiar cada una de ellas en particular: — 23 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 La condición.
La condición aparece regulada en el Código Civil en los arts. 1.113 a 1.124 y entendemos por condición aqué lsuceso incierto y futuro del cual se hace depender la eficacia de un contrato. El rasgo particular que realmente califica a la condición es la incertidumbre, el no saber si un determinado hecho jurídico va o no a suceder. En consecuencia, no puede ser una condición un suceso si se sabe con certeza que va a ocurrir, aunque se ignore cuándo (cfr. infra Término). El Código Civil admite, no obstante, que la condición pueda referirse a un suceso pasado que las partes ignoren.
“1.113 Será exigible desde luego toda obligación cuyo cumplimiento no dependa de un suceso futuro o incierto, o de un suceso pasado, que los interesados ignoren.
 También será exigible toda obligación que contenga condición resolutoria, sin perjuicio de los efectos de la resolución.” Los hechos en los que puede consistir la condición son, entonces: a) Una circunstancia natural, en cuyo caso se trataría de una circunstancia casual.
b) La actividad de un tercero, que también es casual. (v. 1.115 CC) c) También se ha añadido que en la actividad de una parte contratante puede encontrarse la condición, siempre y cuando no sea arbitraria (cfr. 1.115 CC). En tal caso sería una condición potestativa.
d) La condición puede ser mixta, si es a la vez potestativa y casual.
La condición puede ser, además, positiva o negativa en función de si consisten en que algo acontezca o no.
Requisitos de la condición.
No puede ser cualquier cosa una condición, pues ésta debe ser posible y lícita (véase art.
1.116 CC).
“1.116 Las condiciones imposibles, las contrarias a las buenas costumbres y las prohibidas por la ley anularán la obligación que de ellas dependa. La condición de no hacer una cosa imposible se tiene por no puesta.” Clases de condiciones.
Distingue la Doctrina tres clases de condiciones, a saber, las suspensivas, las resolutorias y las extintivas.
a) Se entiende por condición suspensiva aquella que hasta que no sea cumplida deja suspendidos total o parcialmente los efectos del contrato. Verbi gratia, sería una condición — 24 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 suspensiva en un contrato de compraventa la condición supeditada a que el emptor recibiera financiación bancaria para poder pagar el precio de la compraventa.
b) Es resolutoria la condición que supone que su cumplimiento deja sin efectos un contrato preexistente, incluso retroactivamente. Sería, v. gr. una condición resolutoria aquella que se produciría al celebrarse una compraventa de un inmueble supeditada a que el comprador permanezca en la ciudad donde se localiza el mismo durante un tiempo determinado.
c) Es extintiva una condición que, aunque no contemplada en el CC, supone que el cumplimiento de ella extingue el contrato pero sin suprimir sus efectos, por lo tanto, no se retrotrae a anular los efectos previos, tan sólo extingue el contrato. Ejemplo de esta condición puede ser un contrato de arrendamiento supeditado a la condición de que si el arrendatario contrae matrimonio el arrendamiento será extinguido, pero sin anular los efectos previos a tal hecho.
Las fases del contrato con condición son la pendencia y el cumplimiento o no de la obligación.
Procederemos pues a analizar cada una de las clases de condiciones y su naturaleza y efectos a lo largo de la vida del contrato.
a) En cuanto al contrato con condición suspensiva, éste se perfecciona con el consentimiento (1.254 y 1.258), pero deja suspendida la eficacia del contrato hasta que se produzca la condición. Si se cumple la condición, a partir de ésta, el contrato despliega todos sus efectos. Es recomendable que los contratantes establezcan un plazo para la condición, pero no es un requisito para que ésta sea válida (art. 1.118). También es preciso tener en cuenta que se tendrá por cumplida la condición cuando el obligado impidiese voluntariamente su cumplimiento, amén del art. 1.119 del CC. Si no se cumple la condición el contrato sencillamente se extingue, habiendo sido perfeccionado válidamente, pero sin haber llegado a producir efectos.
b) En lo que respecta al contrato con condición resolutoria, éste se ha perfeccionado y ha desplegado plenos efectos desde entonces. Ahora bien, si se cumple la condición, se resuelven todos los efectos, pasados, presentes y futuros, como si nunca hubieran existido y se vuelve a la situación inicial; en caso contrario, el contrato queda consolidado en sus efectos.
c) Finalmente, en cuanto al contrato con condición extintiva, éste también se perfeccionó y empezó a desplegar sus efectos desde que existió el consentimiento, sencillamente se extinguirá en el momento en el que se produzca la condición, conservando todos los efectos que hubieran existido hasta entonces, y en caso de no producirse la condición el contrato seguirá produciéndolos, hasta que se extinga por cualquier causa.
El término.
— 25 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 El término es un suceso que se sabe con certeza que ocurrirá, pero se desconoce cuándo sucederá. De él se hacen depender los efectos del contrato, y, a pesar de no estar regulado, el Código Civil regula el plazo y el cumplimiento. El término se distingue igual que la condición, pero se habla de término a) Inicial, siendo análogo a la condición suspensiva.
b) Final, siendo análogo a la condición resolutoria.
De modo que sencillamente se aplicarán las reglas de la condición per analogiam.
El modo.
Muy distinto a las dos figuras anteriormente desarrolladas, el modo está regulado muy generalmente, tanto en derecho contractual como en derecho de sucesiones. Uno de los requisitos que tiene es que única y exclusivamente puede incorporarse a los negocios jurídicos de carácter gratuito, pues se trata precisamente de una obligación que se impone a la parte adquirente en los negocios gratuitos. Es, pues, una carga o compensación que se coloca en los contratos gratuitos y se impone a la parte adquirente. Por ejemplo, puede donarse un inmueble con el modo de que el donatario no pueda disponer de él.
Clases de contratos.
Podemos distinguir entre varias clases de contratos en función de qué criterio de distinción utilicemos. Pasaremos a analizar cada uno de ellos.
Podemos distinguir: a) Entre contratos unilaterales, bilaterales y plurilaterales7: a) Serán unilaterales aquellos contratos en los que solo surjan obligaciones para una de las partes. El ejemplo más común es la donación, cuya única obligación suele ser la del donante de entregar la cosa donada. 8 Con carácter general los contratos unilaterales son gratuitos.
b) Serán bilateral aquellos contratos en los que las dos partes tengan obligaciones, como es el caso de la compraventa, la permuta, etc. Generalmente son de carácter oneroso c) Serán plurilaterales los contratos en que haya más de dos partes y todas ellas tengan obligaciones. El ejemplo más ilustrativo es el de una sociedad civil con más de dos socios.
b) En función de la onerosidad, entendiendo por onerosidad el sacrificio patrimonial de las dos partes, distinguimos entre: a) Contratos gratuitos, que son aquellos en los que sólo para una parte supone un sacrificio patrimonial.
7 Debe tenerse en cuenta que todo contrato, por definciión, tiene un mínimo de dos partes. No debe confundirse el término de negocio jurídico unilateral con el de contrato unilateral, pues el contrato, en cuanto que negocio jurídico es bilateral.
8 Sin perjuicio de que pueda establecer el donante un modo, en cuyo caso el donatario estaría obligado a hacer o no hacer algo, por lo que el contrato sería bilateral en tales casos.
— 26 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 b) Contratos onerosos, que son aquellos en los que ambas partes deben hacer un sacrificio patrimonial. Dentro de los onerosos distinguimos entre: a) Contratos onerosos no sinaglagmáticos, que son aquellos en que todas las partes tienen obligaciones con sacrificio patrimonial, sin haber equivalencia entre las prestaciones, pues la de una parte sería de carácter principal y la de la otra accesoria.
b) Contratos onerosos sinalagmáticos 9, que son aquellos en que ambas partes se obligan a realizar una prestación que es esencial y supone el intercambio de la otra.
Son cruzadas, las prestaciones, por lo que ambas partes contratantes se convierten en acreedor y deudor.
c) En función del momento en que se perfeccionan, distinguimos entre: a) Contratos consensuales, que representan a la inmensa mayoría de contratos, que se perfeccionan por el mero consentimiento (1.254, 1.258, 1.280 a contrario) b) Contratos reales, que son aquellos que se perfeccionan con la entrega de la cosa.
Tradicionalmente había muchos contratos reales en el ordenamiento, pero la autonomía privada los ha venido configurando (préstamo, prenda o depósito).
c) Contratos formales, que son aquellos que se perfeccionan con la prestación del consentimiento de una forma determinada (generalmente mediante escritura pública, art. 1.280 CC) d) En función de la certeza de las obligaciones, hay: a) Contratos conmutativos, que son aquellos en que todas las prestaciones son ciertas en su existencia y cuantía.
b) Contratos aleatorios, que son aquellos en que alguna de las prestaciones es incierta en su existencia o en su cuantía (seguros, contratos de renta vitalicia, etc.) e) En función de su aptitud para transmitir la propiedad de las cosas: a) Son contratos obligatorios aquellos que no son aptos para transmitir la propiedad de las cosas (por ej. el comodato) b) Son transmisivos aquellos que son aptos directa o indirectamente para transmitir la propiedad de las cosas.
f) En función de la discusión previa a la celebración del contrato existen: a) Contratos de negociación, que son aquellos cuyo contenido ha podido ser discutido o elabroado por ambas partes.
b) Contratos de adhesión, que son aquellos cuyo contenido ha sido impuesto por una de las partes. La Jurisprudencia del TS ha venido afirmando que los contratos de 9 El ejemplo más claro es el contrato de depósito, en la que el depositante entrega la cosa al depositario para que éste la guarde. El depositante tendrá la obligación de pagar el precio y el depositario la obligación de guardar la cosa, por lo que prima facie parece un contrato sinalagmático, y lo es, sin embargo puede ser no sinalagmático o incluso gratuito, en caso de que eliminemos la obligación de pagar el precio. Ya que guardar la cosa es también conservarla, si hubiera gastos eventuales de conservación el depositante estará obligado a pagarlos, y si fuera gratuito el contrato, en tal caso, se trataría de un contrato sinalagmático; pero al ser las obligaciones eventuales, habrá un sacrificio patrimonial por ambas partes, pero la obligación del depositante será accesoria y por lo tanto el contrato no tendrá carácter sinalagmático.
— 27 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 adhesión no son aquellos en los que no se ha negociado el contrato, sino aquellos que no han podido ser negociados.
g) En función de la norma que los regula: a) Contratos civiles, son aquellos regulados por el Código Civil, si bien el Código Civil fue elaborado con posterioridad al Código de Comercio.
b) Contratos mercantiles, son generalmente mercantiles aquellos contratos en los que como mínimo interviene un empresario (en sentido amplio) y además su contenido se destina a actos de comercio, es decir, actos cuyo contenido no revierte en la economía personal o familiar sino en el mercado. 10 h) En función de si tienen una causa dependiente o no: a) Contratos coligados/vinculados son aquellos contratos que se celebran entre las mismas partes, que pueden recaer incluso en el mismo objeto pero que no se mezclan. Todos conservan su autonomía pero tienen una causa dependiente, por lo tanto, cada contrato tendrá sus prestaciones pero al estar ligados si uno es nulo también lo serán los demás. El ejemplo más claro es el de una estación de servicio, que arrienda un espacio y tiene contratos de abastecimiento de gasolina y de los productos que vende (bebidas, comida…). Los tres contratos están ligados al tener una causa en común.
b) Los demás son contratos independientes.
i) En función de si es o no mixto: a) Son contratos complejos o mixtos aquellos en que se fusionan dos o más tipos contractuales. La Jurisprudencia ha venido reiterando que se está ante un solo contrato. El ejemplo más claro es el leasing.
10 La Doctrina ha discutido si el contrato de consumo es un contrato de naturaleza civil o de otra naturaleza propia, si bien parece haber un consenso: siempre que el contrato lo celebren un empresario y un consumidor que contrata al margen de su actividad profesional o empresarial, es decir, contrata para su interés y beneficio particular, estaremos ante un contrato de consumo. El contrato de consumo es, sin duda, de carácter civil, aunque tal afirmación no es compartida por toda la doctrina y es objeto de una discusión no pacífica.
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