Apuntes (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 4º curso
Asignatura Hª Moderna España
Año del apunte 2014
Páginas 120
Fecha de subida 09/10/2014
Descargas 19
Subido por

Vista previa del texto

HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA Apuntes del profesor Jaume Danti Riu 17-09-2012 Explicación de la asignatura.
Bloque 1. De la época medieval a la época moderna. El reinado de los Reyes Católicos.
18-09-2012 1.1. El proceso de integración territorial.
La recuperación de la crisis en la Alta Edad Media, se puede analizar desde los siguientes factores: A) Demografía; b) Economía; C) Sociedad y D) Política.
Demografía: A partir de 1348, se inicia un periodo de crisis demográfica, debido a las sucesivas epidemias de peste. Este fenómeno será diferente en las distintas regiones y reinos de la Península Ibérica.
En relación a la Corona de Castilla, donde tuvo más impacto fue en Andalucía, por lo tanto la crisis afectará a toda la Península Ibérica pero con distinta intensidad. La recuperación efectiva de la población habrá que situarla en la mitad del S. XV.
En Castilla, la población empieza a estabilizarse en 1450, y será a partir de 1470 cuando se iniciará un crecimiento. En la Corona de Aragón, este crecimiento no se producirá hasta el S. XVI.
Para conocer los movimientos demográficos tenemos que acceder a las fuentes existentes como los censos, aunque no siempre son fiables. El censo de Alonso de Quintanilla realizado en Castilla en 1482, contabilizaba 1.500.000 vecinos (7.500.000 habitantes), pero este censo queda invalidado ya que peca por exceso, considerando el recuento que se hizo en el S. XVI, según el cual la población vendría a ser la misma que en el censo de Alonso de Quintanilla. Miguel Ángel Ladero Quesada, realizará una estimación a partir de un censo más fiable como el de Castilla de 1530, y estima que en 1490 había en Castilla 4.000.000 de habitantes y 700.000 en Aragón.
Estas cifras nos dan las diferencias de las dos coronas que se unieron en un único reino.
Además de estas cifras globales es importante conocer la densidad de población, siendo de 20 habitantes por Km2 en Castilla y de 10 habitantes por Km2 en Aragón.
La situación en el espacio de esta población es fundamentalmente rural, y que vive bajo una economía agraria. No obstante, en Castilla se generará un desplazamiento de 1 población del campo a la ciudad, estos movimientos darán paso a los procesos de urbanización. También hay que tener presente, que estos movimientos en periodos de crisis, pueden darse a la inversa, afectados sobre todo en los casos de alta mortalidad debido a las epidemias.
Por lo tanto en el de lo Reyes Católicos, el crecimiento de la población no es uniforme en todo el territorio, debido a la mortalidad de las epidemias y a la expulsión de los judíos. Es por esto que la recuperación efectiva no será hasta los inicios del S. XVI: 25-09-2012. Continuación bloque 1.
1.2. Las bases económicas, sociales y políticas de la nueva monarquía.
La base económica es la agricultura, donde predomina en su conjunto la gran propiedad.
Con respecto a la propiedad hay que distinguir entre: a) Jurisdicción, que la facultad que tiene el propietario de ejercer la justicia y el control político, sobre las personas que viven en sus tierras; b) la Propiedad, que puede ser directa, o útil o de uso.
La propiedad de uso se ejercía mediante la realización de un contrato, en el cual se definían una serie de pactos y/o cláusulas, según las cuales mediante el pago de una renta el propietario útil tenía derecho al uso de las tierras para su explotación.
En la segunda mitad del S. XV y principios de XVI, asistimos a una estructura agraria donde predomina la gran propiedad. En el caso de la Corona de Castilla, se produce una concentración a través de un recurso jurídico conocido como ‘’privilegio de mayorazgo’’, que permitía mantener un conjunto de bienes vinculados entre sí de manera que no pudiera nunca romperse este vínculo. Los bienes así vinculados pasaban al heredero, normalmente el mayor de los hijos, de forma que el grueso del patrimonio de una familia no se diseminaba, sino que sólo podía aumentar.
La institución del mayorazgo fue la culminación de una serie de privilegios otorgados a los nobles castellanos por Enrique IV de Castilla, quienes fueron luego los principales favorecidos en el otorgamiento de cargos de gobierno por los Reyes Católicos. El estamento nobiliario castellano se hizo así más poderoso e influyente que el de los otros reinos que componían sus dominios.
Es una opinión generalizada que el mayorazgo fue una concesión real a los hidalgos castellanos a fin de permitirles conservar o acrecentar su poderío económico, que en esa época y lugar, era principalmente la propiedad fundiaria. Además de esto, también influyó en la decisión de crear este privilegio, la circunstancia histórica de la Reconquista y la necesidad de afirmar la propiedad fronteriza dejando fuera cuanto 2 fuera posible los litigios sucesorios y la división de la tierra. La institución mantuvo su prestigio también por presentar ventajas económicas generales en un territorio de fronteras cambiantes y que requería la afirmación de emprendimientos económicamente viables, estables y permanentes.
Cuando hablamos de la gran propiedad. Nos referimos a la Alta Nobleza. La Baja Nobleza, en muchos casos disponía más de la Jurisdicción que de la propiedad.
Fuera de estos dos grupos privilegiados, nos encontramos con pequeños propietarios, fundamentalmente de propiedad útil o de uso (un 5%).
La producción agraria comienza a cambiar de tendencia en Castilla, en la segunda mitad del S. XV, a través de incremento de la superficie de cultivo, y de la especialización en determinados cultivos como la viña. También nos encontramos con un incremento de la ganadería trashumante.
A pesar de este crecimiento de la producción agraria, existían periodos de crisis, por lo tanto no podemos decir que el crecimiento fuera continuo en el tiempo.
Esta primera y temprana recuperación de la producción en Castilla, no se daría en la Corona de Aragón, hasta finales del S. XV y principios de XVI.
Comercio e Industria. En Castilla se produce un aumento de la manufactura de la lana, existiendo algún centro importante de calidad textil, como Cuenca. Esta manufactura de alta calidad iba acompañada de una posibilidad de exportación, vía los puertos del Cantábrico. Al lado del sector de la lana, tenemos una manufactura de la seda, la cual está concentrada en Valencia y en el Reino de Granada. También existen otros productos de exportación como aceite y sal.
Esta recuperación comercial se verá favorecida por una serie de instituciones, como la Feria de Medina del Campo, donde se concentraba tanto el comercio interior como el exterior. Otras instituciones son los consulados de comercio en el exterior (Nantes, Londres, Florencia, etc.), cuya primera función era la de controlar y facilitar la distribución de productos en el exterior.
También se crean consulados en el interior, Burgos (1494), y Bilbao (1511), estos consulados tenían una función diferente a los del exterior, estos daban preeminencia a los comerciantes locales, que estaban asociados al mismo objetivo social, el segundo objetivo era más económico, y trataba de concentrar el producto que era puesto a la venta en Burgos (sobre todo la lana). La solicitud por parte de Bilbao de la concesión de 3 la institución de consulado, fue debido a la importancia que tenía esta ciudad, ya que por sus puertos salían todas las mercancías hacia el exterior.
Otra institución es La Casa de Contratación de Sevilla (1503), pero su función era exclusivamente el comercio con los recientes territorios descubiertos en América, y funcionaba como un monopolio real.
En este contexto de recuperación existen algunos puntos débiles: a) la falta de capital local, daba como consecuencia la dependencia de capital extranjero, b) el encarecimiento de los recursos.
La sociedad: En este periodo a finales del S. XV e inicio del XVI (Reyes Católicos).
La nobleza y en concreto la alta nobleza, mantendrá el poder que había tenido anteriormente. Aunque la nueva monarquía intentará reducir este poder, sin embargo la alta nobleza aumentará su preeminencia social y el poder económico, quedando limitado en algunos ámbitos el poder político. De toda la nobleza, será la pequeña nobleza la que tenga mayores limitaciones en el ámbito social.
Otro grupo privilegiado era el clero, que estaba dividido entre el alto (obispos, arzobispos, etc.), y el bajo clero, tanto regular (es decir que seguían una regla), como secular. Este grupo privilegiado tiene una serie de rentas provenientes de concesiones tributarias, pero en algunos casos como en el bajo clero, su capacidad de renta era pequeña. El alto clero pertenecía a la nobleza. Con respecto al bajo clero, el Cardenal Cisneros realizará una reforma (1495-1497), para mejorar su nivel de formación y comportamiento moral.
La clase media, está compuesta fundamentalmente: por mercaderes; profesionales liberales (abogados, etc.), artistas, (que son unos pocos oficios artesanos que debido a su especialización específica (orfebres, etc.) debido a su mayor cualificación, y se organizaban en colegios); jefes de los gremios. Este sector de clase media, es reducido, pero genera un dinamismo en el desarrollo económico.
La clase baja, está compuesta por menestrales (gremios), los cuales estaban muy jerarquizados, y su posición social y económica dependía de su posición jerárquica.
Los campesinos, su situación social dependía de la relación que tenían con la tierra, en función de la jurisdicción bajo la cual ejercían su trabajo. Los había con contratos indefinidos de uso, (Treudo: Lo mismo que catastro; Censo enfitéutico cuyo canon paga el dominio útil al directo unas veces en dinero y otras en frutos), cuyas condiciones solían ser mejores que los que los contratos a término (arrendatirios) o la de los 4 jornaleros. Por lo tanto cuando hablamos de campesinos, debemos tener en cuenta a que grupo del campesinado pertenecen.
Los cambios políticos: La primera cuestión a tener en cuenta, es que la creación del Estado, está precedida de una serie de conflictos entre la aristocracia/alta nobleza, y los reyes, tanto de Castilla como de Aragón.
En el caso de Castilla, se llama Guerra de Sucesión Castellana al conflicto bélico que se produjo de 1475 a 1479 por la sucesión de la Corona de Castilla entre los partidarios de Juana de Trastámara, hija del difunto monarca Enrique IV de Castilla, y los de Isabel, hermanastra de este último.
La guerra tuvo un marcado carácter internacional porque Isabel estaba casada con Fernando, heredero de la Corona de Aragón, mientras que Juana se había casado con el rey Alfonso V de Portugal. Francia también intervino, apoyando a Portugal para evitar que Aragón, su rival en Italia, se uniera a la poderosa Castilla.
A pesar de algunos éxitos iniciales para los partidarios de Juana, la escasa agresividad militar de Alfonso V y las consecuencias políticas de la batalla de Toro, llevaron a la desintegración del bando juanista entre 1476 y 1477. El matrimonio de Isabel y Fernando fue reconocido en las cortes de Madrigal (abril-octubre de 1476) e Isabel jurada heredera de la corona de Castilla.
A partir de entonces el conflicto consistió esencialmente en una guerra entre Castilla y Portugal, cobrando gran importancia la guerra naval en el océano Atlántico. Las flotas portuguesas se impusieron a las castellanas en la lucha por el acceso a las riquezas de Guinea (oro y esclavos), donde se libró la decisiva batalla naval de Guinea.
La guerra concluyó en 1479 con la firma del Tratado de Alcáçovas, que reconocía a Isabel y Fernando como reyes de Castilla y otorgaba a Portugal la hegemonía en el Atlántico, con la excepción de las islas Canarias. Juana perdió su derecho al trono y tuvo que permanecer en Portugal hasta su muerte.
En Aragón, la Guerra Civil Catalana es el enfrentamiento armado (1462-1472) entre el rey Juan II de Aragón, que por estrategia política se une a los campesinos y menestrales y una vez conseguida la victoria se aliará con el grupo dirigente catalán y por el otro lado las instituciones catalanas: Diputación General (Generalitat y Consejo de Ciento) por el control político de Cataluña. La muerte del príncipe Carlos de Viana, protegido de Cataluña y enfrentado con su padre Juan II, será la excusa para formalizar el inicio de una contienda que, de hecho, se venía esperando desde tiempos de su predecesor, Alfonso V el Magnánimo.
5 Con todo, la guerra es el resultado de una controversia política que enfrenta dos modelos opuestos: la monarquía y la oligarquía, el estilo absolutista y el pactismo.
También está sobre el tablero la capacidad política de la Generalitat por asumir la soberanía y gobernar. Al empezar las hostilidades, toda la sociedad se ve obligada a optar por uno u otro bando en función de sus intereses e ideologías.
La guerra acabará con el reconocimiento mutuo, la aristocracia reconocerá a Juan II como rey, y este reconocerá los privilegios de la aristocracia catalana.
Segunda cuestión, este nuevo Estado, es la consecuencia del matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (1469), que será consolidado en 1479 con la victoria de Isabel en la Guerra de Sucesión y la muerte de Juan II.
01-10-2012 continuación Bloque 1.
Este nuevo Estado, es una unión de derechos pero no de hechos, ya que en la práctica esta unión es relativa, en la medida que los dos antiguos reinos, mantienen sus instituciones y sus propias leyes.
De otro lado existían instituciones que no perdían sus privilegios, como las Órdenes Militares, y las provincias Vascas.
En la firma de los documentos por parte de los reyes, a veces se hacia por separado.
Isabel como reina de Castilla y Fernando como rey consorte. También la relación del rey con el reino era diferenta: en Castilla, la actuación era de carácter autoritario; en Aragón, la relación era más regulada, (‘’constitucional’’).
En Castilla, el proceso de convocatoria de la Cortes, normalmente era para obtener ingresos (‘’servicios’’), y se seguía el siguiente procedimiento: b) Inmediatamente después se vota el ‘servicio’. (Obtención de recursos económicos) c) Al final se los asistentes planteaban al rey sus peticiones, privilegios, etc.
Al plantear este punto después de aprobado el ‘servicio’, podría darse el caso del poco interés del rey en su aprobación. De hecho, en algunos el rey abandonaba la reunión después de haberse aprobado el punto b, que era lo que a él realmente le interesaba.
En Aragón, el proceso tiene también tres pasos, pero en orden diferente.
a) El monarca hacía una presentación de los objetivos, para los cuales eran necesarios la aprobación de los ‘donatius’. (Obtención de recursos económicos) b) Se presenta por parte de los asistentes ‘los greuges’, que son reclamaciones sobre abusos, actos ilegales y malos usos, con el objetivo de obtener una reparación, o una rectificación.
c) Se votaba el ‘donatiu’.
6 Por lo tanto, este cambio de orden daba más poder de decisión a los nobles de Aragón, ya que podían votar negativamente en el caso de que el rey no hubiera atendido sus reclamaciones y/o agravios.
También existía la figura del ‘disentimiento’ que podían plantear los nobles, y en ese momento las Cortes se suspendían hasta que el problema sobre el que se disentía quedaba solucionado. Como podemos ver esta nueva monarquía tiene un funcionamiento distinto en Castilla y Aragón.
La estructura sinodal política, significa que la acción de la misma se organiza políticamente a través de Consejos, de dos tipos: a) unitarios, que tienen competencias sobre todos los territorios; b) territoriales, que tiene competencias sobre un territorio específico. Los unitarios en principio eran pocos. El primero fue el Consejo de la Inquisición (1483). Después de los Reyes Católicos, Carlos I creará en 1521 el Consejo de Estado con competencias en las relaciones exteriores y los conflictos interiores.
Los consejos territoriales en un inicio serán dos: Consejo Real de Castilla, que era el antiguo Consejo de Castilla, pero que en 1480 se reorganizará. Tiene competencias muy amplias: ejecutivas, judiciales y legislativas. Indirectamente tiene competencias sobre otros territorios (Indias). Cada vez tomará mayor importancia debido a su gran extensión territorial; Consejo de Aragón, se reforma en el año 1494, es un consejo del Rey con atribuciones correspondientes a su reino y lugar donde residía la corte.
Nuevos consejos se irá creando de forma progresiva: el de Indias (1524), el de Italia (1556).
Por lo tanto se ha creado una nueva estructura política, pero de lo que se trata es de una restructuración de las antiguas instituciones de ambos reinos. Con el tiempo, la monarquía hispánica, tendera hacia una unidad mayor.
La existencia de un sistema sinodal, hacia que la tarea burocrática fuera poco ágil. Se crearán unos nuevos cargos claves para mejorar el funcionamiento, estos eran ‘los Secretarios Reales’, cuya misión era la coordinación dentro del Consejo y la relación entre éste y el monarca. Esta relación le dará al cargo una gran importancia, según se avanza en los siglos, llegando a su máxima importancia con Felipe II, (Antonio López).
7 Expansión territorial.
Nos encontramos ante una expansión territorial que se dirigirá hacia: a) Granada en la península; y en el ámbito internacional al Norte de África; el Mediterráneo; y el Atlántico (Indias).
a) La conquista de Granada. Este era el último territorio que quedaba por conquistar.
Debido a la estabilidad que se produce en Castilla y Aragón bajo el reinado de los Reyes Católicos, La conquista se inicia como respuesta a un ataque de los sarracenos en 1481, en 1482 se produce un contraataque por parte de los Reyes Católicos y en 1483, se produce la captura del Boabdil, hijo del Sultan Muley Hacen. Esta acción coincide con una conflictividad interna en el Reino de Granada entre dos grupos: los abencerrajes y los zegries. Esta conflictividad, es aprovechada por los ejércitos cristianos, y se firmará el ‘Pacto de Córdoba’, por el cual se devolvía su libertad a cambio de que Boabdil gobierne en Granada como reino tributario del Reino de Castilla y ceda parte del territorio nazarí en poder de Muley-Hacén, y le permita a los ejércitos cristianos entrar en las ciudades.
Una vez en libertad, Boabdil reanudó la guerra contra su padre. El hermano de Muley Hazan, El Zagal (el Bravo) tomo el mando del bando de su hermano e hizo frente al bando de Boabdil, aliado de los Reyes Católicos. Boabdil no pudo derrotar a su tío y perdió la plaza de Guadix.
1483. Se levanta un campamento militar, de carácter provisional, en la Vega de Granada, en los Ojos de Huecar, junto a la alquería de Gozco, cercana al río Genil, que se llamaría Santa Fe y desde donde se divisa la ciudad de Granada.
1484. La Corte de los Reyes de Castilla y Aragón se instala en Córdoba.
1485 Comienza la segunda fase de la guerra. El Zagal consigue expulsar a Boabdil de Granada. Los cristianos consiguen tomar Ronda y su serranía, en estas escaramuzas resultó decisiva la acción de la artillería. Poco más tarde los castellanos lograron la conquista de Marbella y su puerto, que se convirtió en la base de la flota de los Reyes Católicos. No se logró el avance de la frontera hasta Málaga debido a la fortaleza de la resistencia musulmana que costó más de 1.000 bajas cristianas.
1485. Muley Hacen muere en el castillo de Mondújar. Le sucede su hermano el Zagal.
1486. Conquista castellana de Loja y Moclín.
1486. Septiembre, Boabdil regresa a Granada y vuelve a sublevarse con el apoyo de los Reyes Católicos, que le suministraron armas y comida. Su tío, El Zagal no pudo 8 expulsarlo de Granada. Los Reyes Católicos, aprovechan el levantamiento de Boabdil, para tomar varias ciudades leales Al Zagal.
La hábil política de división de los Reyes Católicos llevó a Boabdil otra vez a Granada. Los Reyes Católicos, apoyaban al partido de la Paz, cuyo líder y representante máximo era Boabdil. Un levantamiento del barrio del Albaicín de Granada le hizo cambiar de opinión y se unió otra vez a su tío, El Zagal, para luchar contra los cristianos. Boabdil reconoció a su tío el título de emir del Reino de Granada mientras que él se quedaba con el dominio del resto del territorio.
1487. El Zagal huye y se refugia en Almería. Boabdil firma un acuerdo con los Reyes Católicos por el que se les cedía la soberanía del reino, mientras que Boabdil se asignaba la señoría de gran parte del reino. Además ambas parte se comprometía a luchar contra El Zagal.
1487. El Papa Inocencio VIII concede a la guerra de Granada la Bula de Cruzada Los Reyes Católicos consideran roto el acuerdo con Boabdil y desencadenan nuevamente las disputas. En abril de 1487 toman Loja y Boabdil cayó otra vez prisionero. Esta ofensiva produce un movimiento de musulmanes hacia Granada para refugiarse de las tropas cristianas. La llegada masiva de refugiados hace todavía más penosa la vida en la capital del reino.
1487, en abril, el ejército castellano, ayudado por las naves catalanas, ataca Vélez Málaga, que se incorpora a la Corona de Castilla y se producen las conquistas castellanas de Málaga.
Málaga tenía fuertes murallas “Castillo de los Genoveses” unido al castillo de Gibralfaro para proteger a sus 15.000 habitantes. El jefe de la ciudad, Hamet Ez Zegrí, fiel a El Zagal, se resistió a entregar la ciudad a los castellanos lo que motivó la dura reacción del ejército de Fernando. El rey Fernando hizo rodear la ciudad y sus suburbios mientras la flota bloqueaba el puerto. La reina Isabel hizo acto de presencia junto a sus tropas para motivarlas y transmitir a sus soldados confianza y seguridad en la victoria definitiva para el asalto final a Málaga.
El caudillo malagueño rechazó las reiteradas ofertas de rendición, mientras que El Zagal trató de hacer llegar refuerzos a la ciudad sitiada. Un prisionero que se hizo pasar como renegado musulmán, cuando estaba en la tienda de la reina de Castilla, confundió a una cortesana con la reina de Castilla y le asestó una puñalada ocasionándola la muerte inmediata. El musulmán fue atado a la boca de un cañón y un disparo dispersó sus restos sobre la ciudad asediada. Los malagueños, después de la intensa y reiterada 9 acción artillera que ocasionó la brecha en la muralla, presentaron propuesta de negociaciones a las fuerzas del rey Fernando, que rechazó cualquier trato que no fuera rendición incondicional.
El 18 de agosto se rinde Málaga y el rey ordenó la ejecución de los cristianos renegados la quema en la hoguera de los judíos relapsos y la venta como esclavos del resto de los habitantes. Se repetía de esta forma la estrategia, generosidad con las ciudades rendidas y la absoluta firmeza con las que ofrecían resistencia al avance de los cristianos.
1488. Ataque de los cristianos a Guadix, Baza y Almería. Con la conquista de Almería el reino Nazarí se quedaba sin puertos.
1489. Rendición del Zagal. Un tratado establecería que éste conservaría el título real y se le entregaría en herencia y señorío los valles de Lecrín y Andarax, 20.000 vasallos moros y una renta de 4 millones de maravedíes al año.
1490. El Zagal, en situación difícil ante sus mal sometidos vasallos, vende sus estados al rey Fernando de Aragón y se traslada a Tlemecén.
1491. Los castellanos acumulaban fuerzas cerca de Granada para el asalto final a la fortaleza. En 80 días se levantaría la ciudad de Santa Fe en el valle del Genil, protegida por una muralla, torreada y con 4 puertas. Esta ciudad sería la base de operaciones militares de los castellanos. Con la presencia de los reyes en Santa Fe, manifestaron su decisión al enemigo de llegar hasta el final con el asedio a Granada. Los cristianos no iniciaron ningún bombardeó ni asalto, sino que querían rendir la ciudad mediante su aislamiento; si la cosa funcionaba la fruta caería sola cuando estuviera madura.
En otoño, Abulcasim y Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, iniciaron secretamente las negociaciones para la Capitulación de Granada. El 25 de Noviembre, el rey Fernando de Aragón envía una carta al sultán Boabdil con el texto de la Capitulación.
1492. El 2 de Enero, el sultán del Reino de Granada, Boabdil, entrega la ciudad en conformidad con el pacto de Capitulación a las tropas castellanas y los Reyes de Castilla y Aragón toman la ciudad de Granada y el sultán Boabdil se retira al Señorío de Andarax, en la Alpujarra almeriense. Granada quedaba definitivamente en manos castellanas. 1492 el 5 de Enero, los Reyes Católicos hacen entrada triunfal en Granada.
10 1.3. La unidad religiosa: cristianos, judíos y musulmanes.
En un inicio en el Reino de Granada, se crea una estructura militar y religiosa, donde se les da libertad religiosa a los musulmanes que vivían en Granada. La intención inicial es que estos musulmanes se vayan convirtiendo al cristianismo de forma voluntaria, pero al producirse esta conversión en el año 1499 se cambia esta política de libertad religiosa. El Cardenal Cisneros planteará una presión sobre los musulmanes para que estos se convirtieran, esta presión llevará a un levantamiento en el Albaicín que será duramente reprimido. A éste le seguirán otros levantamientos en distintas partes como en la Alpujarras (1568). En el año 1502, se dictará una pragmática sanción que obligaba a los musulmanes que habitaban en sus reinos a convertirse obligatoriamente al cristianismo. Durante la Edad Media, a los musulmanes que vivían de acuerdo a su credo y costumbres en territorios gobernados por cristianos se los llamaba ‘mudéjares’; a partir de la pragmática sanción de 1502, los mudéjares dejaron de ser musulmanes y se convirtieron en ‘moriscos’, o en cristianos de origen árabe, para diferenciarlos de los ‘conversos’, o cristianos nuevos de origen judío. El problema, tanto en el caso de unos como de otros, fue el de distinguir dónde acababan las especificaciones religiosas de su credo y dónde comenzaban las costumbres sociales largo tiempo adquiridas.
La existencia de un conflicto entre la población cristiana vieja y los moriscos, llevará a Felipe III a decretar su expulsión en el año 1609.
02-10-2012 continuación Bloque 1.
1.4. La política exterior y la expansión territorial e internacional: Norte de África, Mediterráneo y América.
La expansión en el Norte de África.
En el Norte de África la expansión se hará mediante la ocupación de puertos costeros, donde se establecían guarniciones militares y presidios.
El Mediterráneo.
En el mediterráneo, será en Italia donde se producirá esta expansión, donde la Corona de Aragón, ya tenía presencia. Esta presencia en esos territorios tenía como objetivo el comercio, pero también Francia tenía intereses en la zona. Esto llevará a un conflicto con los franceses mediante las denominadas ‘guerras italianas’.
Estos conflictos que se inician durante el reinado de los Reyes Católicos, no acabarán hasta el reinado de Carlos I.
En el año 1493, se firma ‘el Tratado de Barcelona’, entre Francia y España, por el cual Francia restituía a España el Rosellón y la Cerdaña, entregados mediante el tratado de 11 Bayona de 1462 por Juan II de Aragón a Luis XI de Francia en garantía del apoyo militar y económico que el rey francés prestó al aragonés en la guerra civil catalana.
Además, Francia pagaría a España una indemnización económica.
Creyendo haber neutralizado a Fernando el Católico mediante el tratado de Barcelona (1493), tras la muerte de Fernando I de Nápoles (1494) Carlos VIII de Francia intenta obtener para sí, esgrimiendo su parentesco con Renato de Anjou, la soberanía de ese reino. Al no acceder el Papa Alejandro VI a coronarle, decide satisfacer sus pretensiones manu militari: En una rápida campaña, en la que sólo Venecia y el Papado se le oponen, sus ejércitos recorren toda la Península Italiana y ocupan la capital napolitana.
En abril de 1495 se forma la llamada Liga de Venecia (Milán, Venecia, el Sacro Imperio Romano Germánico, España y los Estados Pontificios) para combatir contra el invasor. Esto se conseguirá en el año 1496, instaurándose la monarquía napolitana.
En el año 1497, se firma una tregua con Francia (Tratado de Alcalá de Henares), que Francia no cumple y ocupa Milán.
Por eso en el año 1501, se firma ‘el tratado de Granada’, que fue una alianza militar pactada entre Luis XII de Francia y Fernando II de Aragón para repartirse entre ambos el territorio del reino de Nápoles. En base a los acuerdos, el norte del reino quedó en poder de Francia, y el sur en manos del reino de Aragón. Las discrepancias entre ambos firmantes llevaron dos años después al enfrentamiento armado, en el que las tropas aragonesas de Gonzalo Fernández de Córdoba expulsaron al ejército francés, quedando todo Nápoles en poder de Aragón.
En el año 1505, se firmará el ‘Tratado de Blois’, que confirmará la pertenencia de Nápoles a la corona española, pero va más allá con el acuerdo de un matrimonio entre miembros de ambas monarquías.
América.
Otra vía de expansión será el Atlántico. La conquista de las Islas Canarias por parte de la Corona de Castilla se llevó a cabo entre 1402 y 1496. Se pueden distinguir dos periodos en este proceso: la Conquista señorial, llevada a cabo por la nobleza a cambio de un pacto de vasallaje, y la Conquista realenga, llevada a cabo directamente por la Corona, durante el reinado de los Reyes Católicos El descubrimiento de América debemos ponerlo en el contexto de los precedentes anteriores de Portugal y los avances de técnicos en los medios de navegación.
12 A finales del siglo XV parecía claro que los portugueses se habían adelantado a los castellanos en la conquista de la ruta de las especias y de los metales preciosos, gracias al dominio que ya ejercían sobre la costa occidental africana. En este momento, Cristóbal Colón, que había estado a las órdenes del rey de Portugal, ofreció a los Reyes Católicos el proyecto de llegar a las Indias siguiendo una ruta hacia el oeste en lugar de bordeando todo el continente africano. Para poner en práctica su proyecto, Colón partía de la idea de la esfericidad de la Tierra, cuestión controvertida en la época. Finalmente, por las Capitulaciones de Santa Fe, los Reyes Católicos acordaron con Colón el inicio de la expedición, la cual llevaría un objetivo de evangelización.
El 3 de agosto de 1492 Colón inició su viaje saliendo del puerto de Palos de la Frontera en Huelva. La expedición de tres naves llegó a una pequeña isla de las Antillas el 12 de octubre de 1492.
Las Capitulaciones de Santa Fe, firmadas el 17 de abril de 1492, en las que Colón pidió los títulos de Almirante Mayor de la Mar Océana, Virrey y Gobernador General de las tierras que descubriera, el derecho de terna (presentación de tres nombres) en los nombramientos de regidores, el décimo o 10% de todas las mercancías que se negociaran en las Indias, derecho de exclusividad en los pleitos que surgieran por las mercadurías indianas, y de contribuir con un ocheno u octava parte (12,5%) de los gastos de armar naves comerciales, obteniendo entonces el mismo porcentaje de los beneficios.
Los Reyes aceptaron todas las mercedes solicitadas, excepto el derecho de exclusividad en los pleitos, que dejaron pendiente de verificación, y entregaron a Colón una serie de documentos para su comisión, tales como una carta de presentación (en latín) para los príncipes cristianos que pudiera encontrar, otra (también en latín) para el Gran Khan que reinaba en China, los privilegios pedidos por Colón (nombramientos de Almirante y Virrey), una merced del título de don, y cinco provisiones para la puesta en marcha de la expedición.
Como podemos ver Colón tenía un gran poder en todo lo relativo a las tierras descubiertas, pero debido a los conflictos con los colonos, los monarcas le irán disminuyendo sus atribuciones.
Durante mucho tiempo Colón siguió creyendo que había llegado a Asia por la ruta occidental, pero en realidad se había encontrado con la existencia de un continente desconocido en Europa: América.
13 La partición de las zonas de expansión y navegación entre Castilla y Portugal se acordó por el Tratado de Tordesillas (1494). Un meridiano situado a 370 leguas de Cabo Verde separó las dos zonas de influencia: la occidental para Castilla y la oriental para Portugal.
De esta manera la costa africana y el actual Brasil quedaron en manos portuguesas, y el resto de América en manos castellanas.
Para controlar el territorio los monarcas empezaran a nombrar secretarios, que controlen todo lo relativo a las nuevas conquistas.
En el año 1511 los Padre Dominicos, trasladan a los reyes los abusos que se ejercía sobre el territorio, por parte de los colonos.
En 1512 se reunieron en el convento de San Pablo de Burgos, a instancias reales, una Junta de teólogos y juristas al objeto de estudiar las denuncias que sobre el trato que se infringía a los indígenas, habían presentado los dominicos.
Las Leyes de Burgos o Reales ordenanzas dadas para el buen Regimiento y Tratamiento de los indios fueron sancionadas por el rey don Fernando el 27 de diciembre de 1512 y poseen un valor extraordinario, por cuanto constituyen el primer cuerpo legislativo de carácter universal que se otorgó para los pobladores del Continente americano, siendo consideradas como la primera declaración de Derechos Humanos.
Aquellas leyes fueron consecuencia política y jurídica del sermón pronunciado por Fray Antonio de Montesinos en la isla de Santo Domingo, el cuarto domingo de Adviento de 1511, y en el cual se planteaba la cuestión ética de la conquista, de la condición humana de los indígenas y su sentido de libertad intrínseco a dicha condición. Fue esta la primera vez que la Corona convocó a teólogos y juristas para que le aconsejaran sobre el problema del Nuevo Mundo.
Las Leyes de 1512 constan de 35 ordenanzas, muy exhaustivas, cuyo denominador común es la función protectora y humanizadora del indígena, al objeto de conformar su propio estatuto civil, basado en la dignidad, el trabajo y la libertad.
La explotación económica de los nuevos territorios es llevada a término por los primeros colonos, mediante la distribución de las tierras.
La encomienda consistía en la asignación, por parte de la corona, de una determinada cantidad de aborígenes a un súbdito español, encomendero, en compensación por los servicios prestados. Tras esto, el encomendero se hacía responsable de los nativos puestos a su cargo, los evangelizaba, y percibía los beneficios obtenidos del trabajo que realizaban los nativos 14 Las encomiendas, eran concesiones a largo plazo normalmente de dos o tres vidas o generaciones. Y existía de dos tipos: a) de servicio, donde los indios tenía que pagar un tributo en especias o trabajo; b) de tributo, donde se pagaba una cantidad en metálico.
La distribución del territorio iba en paralelo con el desarrollo del mundo urbano.
El significado de esta vía de expansión hacia el Atlántico que inician los Reyes Católicos, no sólo significa un nuevo territorio, sino un flujo de ingresos para la hacienda real, que llegará hasta el S. XVII.
En la segunda mitad del S. XVI, la haciendo real empieza a tener problemas, y como consecuencia de ello a parecen los ‘arbitristas’.
El arbitrismo es un movimiento de pensamiento político y económico surgido durante la segunda mitad del siglo XVI con el objetivo de aumentar los ingresos monetarios y reducir la presión financiera de la Monarquía española. Basada en planes tendentes a diagnosticar y solucionar la decadencia económica que sufría el Imperio, el arbitrismo estuvo relacionado con la Escuela económica de Salamanca. Supuso la aparición de la primera literatura económica, precedente del mercantilismo de otras naciones europeas, como Francia e Inglaterra.
La figura del arbitrista o memorialista es aquella persona que expone al monarca un plan político, económico o social de carácter reformista, es decir un arbitrio.
El memorando o real arbitrio podía ser atendido o rechazado tras previo análisis por una Comisión o Junta sin recurso posible por parte de su autor, hasta llegar a manos de los Consejos Reales. El solucionador expone su memorial con una retórica típica de fiel vasallo a su majestad, aunque hay casos en los que intentan sacar provecho particular a su propuesta.
En la década de 1560 las necesidades de liquidez aumentaron ya que la Corte se trasladó a Madrid y la Guerra de Flandes se recrudecía, con la consecuente propuesta del uso de arbitrios para encontrar posibles soluciones. En 1588 se producía el desastre de la Armada Invencible en aguas británicas. Los memoriales fueron cada vez más abundantes y los visionarios fueron creciendo en cantidad y en calidad.
En torno a 1595, aparecieron los expedientes más importantes, redactados por profesores de la Universidad de Salamanca, aunque también provienen de Valladolid y Toledo entre otras ciudades. Se trataba de un grupo de teólogos y juristas que terminarían estableciendo las bases de la economía moderna en el siglo XVIII.
La falta de fondos de la monarquía refleja la poco productividad interior.
15 Bloque 2. El siglo XVI. La hegemonía hispánica.
2.1. Mundo rural y mundo urbano.
¿Fue el S. XVI un siglo de crecimiento? Tradicionalmente la historiografía, ha dividido la Historia Moderna de forma simple: el S. XVI de expansión imperial y crecimiento; el S. XVII de decadencia; y el S: XVIII de recuperación con la entrada de la nueva monarquía borbónica.
El S. XVI, tiene factores y estructuras que todavía eran del periodo anterior (medieval), pero también es verdad que asistimos al desarrollo de una serie de cambios ya anunciados en el S. XV y que se consolidad en este nuevo periodo.
La historiografía marxista, va a acuñar una expresión ‘la transición del feudalismo al capitalismo’.
Estamos en un momento de cambios significativos, algunos de cuyos elementos son: crecimiento demográfico; en el sentido económico, aspectos del desarrollo del comercio con América; la revolución de los precios; en el ámbito social, los cambios no son notorios, pero se irán concretando con dos movimientos: las Comunidades de Castilla y las Germanías e Valencia; en el ámbito político, se llega a una consolidación del Estado fundado por los Reyes Católicos, también durante el este siglo el monarca hispano es también emperador; en el ámbito cultural, la influencia del Renacimiento y de la Reforma Protestante, que llevará a una división de la cristiandad entre católicos y protestantes, siendo la monarquía hispana la que encabezará la Contrarreforma o Reforma Católica, a partir del Concilio de Trento.
Por lo tanto, podemos decir que el S. XVVI, fue un siglo compuesto de problemas y de grandes movimientos de cambio.
La población.
Llegar a conocer con exactitud la población que habitaba los reinos hispánicos bajo el gobierno de Carlos I y Felipe II es una operación que, por desgracia, resulta bastante complicada y que parece condenada a moverse en el resbaladizo terreno de las estimaciones. Sin embargo, la causa a la que, en último término, se puede achacar la falta de resolución que padece el análisis demográfico de la época resulta enormemente ilustrativa de su particular construcción social y política.
Bien sea por lo mucho que nos enseña acerca del modo en que las teóricas divisiones internas de la sociedad de estados se hacían prácticas y tangibles -vecinos exentos frente a vecinos pecheros, por excelencia-, bien porque documenta la efectiva multiplicidad 16 territorial de la Monarquía Hispánica -traducida, por ejemplo, en una multiplicidad de fuentes documentales que reproducen idéntico esquema-, la demografía histórica constituye, en sus dudas y vacilaciones, una excelente perspectiva desde la que mirar al siglo XVI hispánico en su irrepetible complejidad.
Pese a las dificultades que encuentran los estudiosos, sí resulta posible llegar a establecer con cierta precisión la tendencia demográfica general que, en términos seculares, resultó favorable, convirtiendo al XVI en un período de saldo demográfico positivo, aunque quedan por resolver cuestiones como la correcta cuantificación del crecimiento que supuso y el ritmo que adoptó a lo largo de la centuria.
Una muestra de lo expansivo del período sería la vitalidad demográfica que testimonian las numerosas nuevas roturaciones de tierras, la fundación de algunas poblaciones de nueva planta, la emigración castellana con destino a las Indias y la recepción aragonesa de inmigrantes transpirenaicos. En suma, el signo demográfico del siglo vendría definido por la capacidad no sólo de recuperarse de los efectos de la crisis tardomedieval, sino también por la posibilidad de afrontar una auténtica repoblación.
Al acabar la centuria, la población española en su conjunto rondaría entre los siete y ocho millones de habitantes, lo que supone un elevado crecimiento secular superior al 40 por ciento. Estos, no obstante, son cálculos algo optimistas y que van siendo retocados a la baja a medida que, de un lado, se reinterpretan registros documentales de forma más depurada y que, de otro, cambia la consideración de la crisis del XVII. De hecho, una de las maneras de explicar por qué el siglo XVII no supuso en realidad la sangría demográfica que siempre se le había achacado pasa por reducir el volumen de la población de que se habría partido al comienzo de la centuria.
Como se ve, es éste todavía un campo presidido por la necesidad de moverse entre estimaciones y, quizá, lo sea siempre. Sin embargo, el principal escollo para conocer con una exactitud algo mayor la población española del siglo XVI no estriba en que los especialistas no dispongan de suficientes fuentes de valor demográfico para poder contar el número de sus habitantes. Ni tampoco consiste en que las técnicas que se emplearon en la confección de dichos registros fueran poco adecuadas o declaradamente imperfectas, puesto que los demógrafos históricos han desarrollado métodos que les permiten enfrentarse con ciertas garantías a las fuentes de un período caracterizado por su condición pre-estadística -condición esta que no se define tanto por la precariedad o mala realización de su estadística, sino por la existencia de una finalidad que todavía no es con propiedad estadística.
17 El verdadero problema radica en que los recuentos, censos y registros de población hechos en la época pretendían saber algo más que cuál era el número de habitantes que poblaban éste o aquel territorio. Ninguna de las autoridades (eclesiásticas, concejiles y reales) que, de una forma u otra, nos han dejado fuentes cuyo valor demográfico es indudable (libros parroquiales, padrones, vecindarios, censos, etc.), estaba interesada en conocer los movimientos y oscilaciones de población en sentido estricto, tal como los estudia la demografía. Sus fines eran otros y, sin duda, bien alejados de ese objetivo, pues estaban presididos por la consecución de una utilidad concreta y práctica, ya fuera, por poner tres ejemplos, el control de los fieles por sus párrocos, la formación de levas militares o la recaudación fiscal por parte de la Corona o de los concejos.
Es cierto que también encontramos muchas noticias sobre el estado y evolución de la población durante este período en las obras de historiadores locales y corógrafos, dedicados éstos a la descripción pormenorizada de ciudades y reinos. A ellas hay que añadir las informaciones que aparecen en los textos de índole política o económica que compusieron los llamados arbitristas. Sin embargo, también en las observaciones, datos y noticias que nos ofrecen unos y otros -por supuesto, después de ser sometidos a la crítica técnica de los demógrafos históricos- no deja de observarse el peso de factores ajenos a lo que se puede tener por estrictamente demográfico.
Las historias y descripciones locales se hallan dominadas por la idea de exaltación del propio espacio que describen y, en muchos casos, su génesis responde a un encargo efectuado por las mismas autoridades de esos lugares. No se debe olvidar que una de las creencias más extendidas en la época era suponer que el volumen poblacional de un territorio constituía un índice de su prosperidad y, en consecuencia, la más lastimosa muestra de la decadencia era lo que hoy calificaríamos como escasa densidad de población.
Por tanto, la afirmación en las corografías del "estado populoso" -de lo muy pobladas que están o estuvieron- de esta villa o aquel reino pueden ser debidos tanto a la real objetividad como a la retórica de la glorificación urbana o regnícola. Y, asimismo, la insistencia en la despoblación, que será característica del arbitrismo, le deberá una parte de su vehemencia a esa vinculación ideológica entre potencia, perdida o en riesgo de perderse, y volumen demográfico.
En cualquier caso, y en términos generales, la razón última de las dudas y vacilaciones en que se debaten los demógrafos que se ocupan del siglo XVI tiene que ver con el modelo de sociedad de estados entonces imperante. Recuérdese que, en ese modelo de 18 organización, la caracterización social y política de las personas no respondía a lo individual, sino a su condición de miembros de un estado u orden determinados, en función de lo cual compartían un estatuto jurídico particular que, para cada uno de ellos, señalaba deberes y derechos distintos. Se basaba, por tanto, en la desigualdad ante la ley, derivada y expresada en la existencia de privilegios que eran estamentales, es decir, por definición supraindividuales.
En esas circunstancias, la escala de percepción social no era el individuo, sino el estado al que éste pertenecía y, por tanto, la manera de concebir el compuesto de la población no se fundamentaba en el habitante, como unidad demográfica individual, sino en categorías como el clero, la nobleza, los pecheros o los padres de familia y vecinos.
Si ahora tenemos en cuenta que una de las razones básicas para querer contar la población era de índole tributaria y que gozar de exención fiscal era definitorio de la pertenencia a estamentos privilegiados, entenderemos que la cuantificación de la población se dirigiera con prioridad a aquel segmento -los pecheros, por excelenciaobligado a contribuir y que, a su vez, para efectuar los recuentos y censos se recurriera a una unidad supraindividual como era el fuego (hogar, fogatge), expresión fiscal de la figura del vecino y que podría equivaler a unos 4-4,5 habitantes -o, incluso, algo menos, 3,75, como recomienda Alfredo Alvar en su estudio Demografía y sociedad en la España de los Austrias.
El que existiera esta utilidad impositiva resulta hoy de especial importancia gracias a la riqueza y extensión de las averiguaciones que su puesta en práctica llevó aparejadas.
Así, las dos mayores fuentes documentales de que se dispone para el conocimiento de la población de la Corona de Castilla (el llamado recuento de 1530 -en realidad 15281536- y el gran censo de 1591), tienen su origen en trabajos destinados a preparar la recaudación del servicio y los millones concedidos a Carlos I y a Felipe II por las Cortes castellanas.
De esta manera, el recuento de la población se convertía, en realidad, en un recuento de presumibles contribuyentes. Esto hace que para el correcto empleo de las fuentes que tengan este carácter fiscal, que son las más numerosas y las más utilizadas, sea indispensable tener en cuenta quiénes deberían pagar -sólo pecheros; pecheros y exentos- y el sistema de recaudación a que se recurriría para hacer efectivo su cobro. Si la cantidad que iba a ser exigida a una localidad se estimaba sobre el cálculo del número de contribuyentes, se abría el camino a la ocultación, que, por otra parte, no debió ser muy difícil de lograr; por contra, si la cantidad que debía pagarse en un lugar 19 determinado ya estaba fijada de antemano y su cobro se efectuaba mediante el reparto entre vecinos, podía resultar atractivo hacer crecer sobre el papel el número de éstos para, así, obtener una cantidad menor de pago por fuego o unidad contribuyente.
Una vez señalado el porqué de tomar tantas reservas y precauciones, recordemos que al terminar el siglo XVI se ha calculado que la población española se habría acercado a los ocho millones de habitantes, aunque todavía debemos tomar la cifra con cierta cautela.
Para esas mismas fechas, se ha estimado que, por ejemplo, Francia rondaría los dieciocho millones de habitantes, Italia los trece, Alemania los quince, los Países Bajos los tres y las Islas Británicas los seis. Esto supone que, dada su área, la población española habría sido relativamente baja en comparación con otros territorios de las zonas central y occidental de Europa, cuyo conjunto continental se elevaría hasta unos noventa o cien millones de personas.
La densidad de población habría resultado baja en términos generales, pudiéndose considerar como media los 15-16 habitantes por kilómetro cuadrado, llegándose a alcanzar densidades muy superiores, de casi 40 habitantes por kilómetro cuadrado, en comarcas santanderinas, e inferiores en diez puntos, como en numerosas zonas del Reino de Aragón.
08-10-2012 continuación Bloque 2 La primera cuestión que tenemos que decir sobre la población peninsular, es que no tenemos datos fiables, los recuentos son separados en Castilla y Aragón, y además no coinciden en cronología. Por lo tanto, solo se pueden hacer aproximaciones.
A pesar de estas dificultades en cuanto a las fuentes, a través de los registros parroquiales, podemos tener una visión sobre la tendencia de la población, y que seguirá la misma que los nacimientos. Pero no debemos olvidar, que será sólo a partir del Concilio de Trento (1545), cuando se obligará a las parroquias a registrar los nacimientos y las defunciones.
De manera general, podemos decir que existe un importante crecimiento en el periodo 1530-1570/75. Este crecimiento está confirmado por otras fuentes no demográficas: crecimiento de la producción agraria; alza de los precios debida a la mayor demanda.
Otros tipos de información que abundarían en confirmar este crecimiento, sería el repoblamiento de las zonas sur de la península.
Dentro de este periodo, nos encontramos con diferencias significativas en las distintas áreas regionales de la península. Estas diferencias se confirmarán en el futuro en relación al crecimiento económico de las distintas regiones.
20 Algunas cifras: en el caso de Castilla, se tiene diversos recuentos de vecindarios, es decir el número de vecinos. Entre ellos nos encontramos con el recuento de 1541, que se considera bastante fiable, y otro que abarca al periodo 1591-1594.
Con base en estos dos recuentos, se puede deducir que la población castellana pasa de 4.300.000 habitantes a 6.600.000. A pesar de lo que estas cifras demuestran, en la segunda mitad del S. XVI aparecerá una crisis de mortandad debido a las epidemias.
Respecto a la Corona de Aragón, nos encontramos con menores recuentos y además dentro de los distintos territorios, no coinciden en las fechas. En concreto en Cataluña, el último recuento se realizó en 1553. A pesar de estas dificultades, se cree que en la mitad del S. XVI, la Corona de Aragón podría tener 1.000.000 de habitantes.
Otra información que deberíamos analizar, es la densidad de población. Este análisis, nos dará una información sobre la movilidad de la población.
En el año 1591 tenemos una densidad de a) Castilla, 16,5 habitantes por Km2.
b) País Vasco, 29,0 habitantes por Km2.
c) Navarra, 14,4 habitantes por Km2.
d) Aragón, 07,5 habitantes por Km2.
e) Cataluña, 11,0 habitantes por Km2.
f) Valencia, 20,0 habitantes por Km2.
Con esta distribución, vemos que la densidad media estría cercana a la de Castilla, pero tenemos una superior en el País Vasco e inferior en Aragón. Cataluña estaría en la banda baja, y Valencia por encima de la media.
Estas aproximaciones de distribución de la población, también se transmiten a las diferencias de los tipos de poblamiento. En el Norte, nos encontramos con una gran cantidad de pequeños pueblos. Según vamos bajando hacia la meseta, nos encontramos con poblaciones más grandes pero con mayores distancias entre ellas. En Andalucía, nos encontramos con ciudades con un volumen de población mayor, y que se denominan ‘ciudades rurales’, al estar compuestas en su mayoría por habitantes agrícolas. En el área mediterránea, nos encontramos con pequeños grupos todavía alejados de la costa, debida a la inseguridad que la costa producía por los ataques de los piratas. Finalmente, nos encontramos con muy pocas grandes ciudades. La mayor en Sevilla con 120.000 habitantes, Barcelona con 35.000.
21 También hay que afirmar que en el S. XVI, se producirá un proceso de urbanización, cuyo crecimiento es mayor en los núcleos urbanos que en los rurales, debido a los procesos migratorios.
Lo principales movimientos migratorios son: Interiores, cuyo objetivo es la redistribución de la población; Norte-Sur, se produce de forma general, cuando se está en contacto con áreas de mayor densidad, con otras de densidad inferior, dentro de este movimiento, existe un movimiento temporal de ida y vuelta, aunque a veces dará lugar a desplazamientos definitivos; Campo-ciudad, este desplazamiento es típico en el momento que la ciudad ofrece mejores oportunidades.
Exteriores, el movimiento principal que se produce hacia el exterior es la salida hacia las indias, cuya principal característica será la permanencia en el tiempo. Esta corriente afecta a las distintas áreas de la península, siendo las más importantes Andalucía y Extremadura.
En un principio solo podían salir hombre de forma legal, y esto se realizaba a través de la Casa de Contratación d Indias.
Las causas de esta emigración, era las de salir huyendo de una vida precaria en la península en busca de una mejor. Teniendo en cuenta que en un inicio es emigración masculina, esto tendrá como efecto negativo unas dificultades de reproducción en las áreas de salida.
La emigración hacia las indias, fluctuará en el tiempo en función del crecimiento y decrecimiento, por lo tanto podemos decir que no es causa de la crisis demográfica peninsular.
La emigración afectará sobre todo a la Corona de Castilla, y muy poco a la de Aragón, ya que en ésta, existía poco población.
También existe una corriente de inmigración francesa occitana en las primeras décadas, pero se acentúa en la segunda mitad del S. XVI, afectando a la Corona de Aragón principalmente, con mayor importancia en Cataluña y Aragón, y en menor cantidad en Valencia, y de forma excepcional en Castilla. Esta inmigración se produce por la alta densidad de población en el área norte (Francia-Occitania), en contraposición con la baja densidad de la Corona de Aragón, donde había necesidad de mano de obra para el desarrollo de la agricultura. Aunque también existían otros sectores productivos que se beneficiarán de esta inmigración occitana. Otra causa, son las guerras de religión en Francia, lo que hará huir a los católicos franceses hacia el sur. Ante esta situación Felipe II pondrá interés en controlar, en que no se infiltren los hugonotes en la península.
22 Algunos autores (Nadal y Giralt), proponía que el incremento demográfico catalán, era debido a la inmigración francesa, pero posteriormente, se ha demostrado que esto no era totalmente cierto, aunque si tuvo importancia en determinadas parroquias.
Cambios económicos. En el mundo rural de la España del S. XVI, cuando hablamos de este mundo rural, debemos tener en cuenta, que no se aleja mucho del mundo urbano, ya que ambos se interaccionan, en sectores económicos y sociales.
Dicho esto, el 85 % de la población vivía en el ámbito rural.
Lo primero que debemos tener en cuenta, es la situación de tenencia de la tierra. Se mantiene el mundo señorial, y los grandes propietarios. Con una pequeña variación y desaparición relativa de los privilegios medievales (derecho de cabalgada, etc.). A cambio de anular estos privilegios, se produce un cumplimiento por medio de la entrega de una cantidad de valor económico.
Progresivamente, en el S. XVI, cambiará la tenencia indefinida de la tierra, por contratos e arrendamiento, y cada vez que el arrendatario debía renovar el contrato, el señor aumentaba la carga al arrendatario, generando un gran beneficio para el señor.
También aumentan las tierras de cultivo, así como la superficie, debido a la venta de las tierras de ‘realengo’, que pertenecían a la Corona. Como resultado, nos encontramos con un incremento de las tierras señoriales, y de su extensión.
Una de las formas por las que el propietario exigía para cambiar el contrato indefinido a temporal, era la exigencia al arrendatario de la prueba documental del mismo, donde al arrendatario le costaba mucho probarlo. También, las nuevas tierras que adquiría el señor, no se incorporaban a contratos indefinidos.
09-10-2012 continuación Bloque 2.
Al lado de estas grandes propiedades, nos encontramos con otro tipo de propiedad que algunos han denominado ’burguesas’, ya que son los burgueses los que compran estas tierras como inversión, pero su objetivo no será tanto económico, como el de obtener beneficio social, para poder acceder a los privilegios que tenían los señores.
También existe una propiedad mediana de pequeña nobleza, denominados como ‘los poderosos’, ya que al estar presentes en el territorio, ejercen una influencia sobre el mismo. Este grupo también obtendrá un beneficio.
La pequeña propiedad, se irá reduciendo a lo largo del tiempo hasta su desaparición, debido al endeudamiento de los propietarios, los cuales deben solicitar financiación a través de los ‘censos al quitar’ (hipoteca sobre la tierra). Bajo una coyuntura estable, el propietario podía cumplir con la devolución del préstamo, pero si no podía 23 devolverlo, perdía la propiedad de la tierra. Otra forma de perder la propiedad, estaba en la reducción de los bienes comunales, el pequeño propietario perdía el derecho de la parte que tenía.
Esta reducción de los bienes comunales, no se puede decir que va a desaparecer, ya que en algunos casos no se reducen, sino que llegan hasta el S. XX: Los cultivos. Tradicionalmente, el cultivo predominante era el cereal, pero también nos encontramos con un crecimiento del olivo y la vid.
Este incremento tiene que ver con la posibilidad de comercialización de estos productos.
Pasando de una economía de subsistencia, a una economía de excedentes para su venta.
Sin embargo, no hay cambios significativos en las técnicas de cultivo. Se sigue con el barbecho, que es la técnica agrícola que tiene la característica de dejar una parte de la tierra sin cultivar cada año, para que así se regenere y obtenga la materia orgánica y la humedad propia del tipo de suelo que sea. Un cambio que se dará en la sustitución de forma progresiva, del uso del buey por el de la mula, para el arado de la tierra.
Cuando hablamos de crecimiento agrario, esto se debe principalmente al aumento de tierras cultivadas, y esto dará lugar que la productividad sea inferior, pues las tierras nuevas producen menos. (Ley del rendimiento decreciente).
El crecimiento se produce entre los años 1560-1570, a partir de estas fechas el crecimiento se estancará, y entrará en un descenso progresivo de la producción, debido a la continuidad de malas cosechas. Aunque este fenómeno no se produce de igual manera en todos los territorios, ni en la misma cronología.
La ganadería. La producción ganadera, también crece en esta época, aunque su impacto en la economía era pequeño, ya que la producción ganadera era aproximadamente del 15 %. Una novedad del S. XVI, es la introducción de ‘rebaños riberiegos’, (aquellos pastores y sus ovejas que no practicaban la trashumancia, permaneciendo en su lugar habitual de pastoreo junto a las riberas de los ríos, realizando las duras labores del campo), en contraposición a los ‘rebaños trashumantes de la mesta’.
La monarquía dará apoyo y privilegios a la ganadería, lo cual dará como resultado que el crecimiento se dará hasta los años sesenta del S. XVI, a partir de esta fecha, la ganadería declinará debido a: la falta de pastos, ya que muchas de las tierras de pasto pasarán al cultivo; el descenso del comercio de la lana; y la reducción del apoyo de la monarquía.
24 También existe un crecimiento de la ganadería estable, aunque de este tipo de ganadería tenemos poca información y siempre de fuentes indirectas.
Manufacturas del S. XVI. Características generales: este es un sector de importancia relativa en su conjunto; fundamentalmente la producción se realiza de forma artesanal en pequeños talleres; tiene una producción baja; técnica poco desarrollada por parte de los gremios; y existe una falta de capital para invertir en este sector.
Con este marco, estamos ante una manufactura que está llamada a abastecer las necesidades de la población, y con poca presencia en la exportación.
La organización gremial, se extenderá de forma territorial, y con una cierta especialización. Por lo tanto, aumenta el número de gremios, debido a esta especialización. Por ello, se ha dicho que el S. XVI, es el Siglo de Oro de los gremios.
En esta extensión de los gremios, hay una intervención real, ya que debían conseguir el privilegio real para su creación. Este apoyo, era por que los gremios daban una estructura organizada y jerarquizada, dando un control social y político.
Otras formas alternativas de organización, eran las de la industria doméstica o dispersa, y el sistema fabril.
Industria doméstica. Nos referimos a una forma de trabajo manufacturera, donde el mercader aportaba la materia prima, y recuperaba el resultado para su venta, una vez procesado. Esto procuraba un producto de menor coste, debido a la menor cualificación de la mano de obra, y de la menor calidad. Este sistema se extiende, a los largo del S.
XVI, debido al control que sobre la producción ejercían los gremios. Esta industria se ubicará tanto en los alrededores de las ciudades, como en el entorno rural.
Sistema fabril. Significaba, la concentración de mano de obra considerable, y una clara separación entre el capital y el trabajo. En el S. XVI, se encuentra de forma escasa en el ámbito textil de Segovia, y con más frecuencia lo encontramos en los sectores en los que la inversión era más grande: minería, metalurgia, construcción naval, etc.
La producción manufacturera. El sector que tiene mayor importancia, es el textil de la lana, donde cabe distinguir una producción de mayor alta calidad, que encontramos en Castilla, y en concreto en Segovia. Esto estaba relacionado con la exportación de los tejidos segovianos a Europa. Por otro lado, el producto de menor calidad quedaba en el país. Esta producción disminuirá, por la entrada en la península de productos extranjeros de menor precio, y la dificultad de exportación. Sin embargo la de menor calidad, mantendrá su producción durante todo el S. XVI.
25 El sector de la seda. Está concentrado en los territorios donde existía población morisca (Valencia, Granada, Málaga, etc.). Toda la seda que se producía en bruto, no se podía manufacturar, exportándose parte al exterior.
El sector metalúrgico. Situado en la zona del norte peninsular, y asociado al hierro. Se procesaba en las ‘ferrerías’, En las ferrerías la transformación del mineral de hierro en metal de hierro se realiza en un horno bajo en donde se van alternando capas de mineral, material fundente y un combustible normalmente carbón vegetal. Esta masa es calentada mediante la inyección de aire proveniente de algún artilugio de soplado, normalmente fuelles, pistones o dispositivos de Efecto Venturi. La masa alcanza una temperatura de entre 800 y 1.200ºC y se mantenía allí en esas condiciones durante varios días. Pasado este tiempo se sacaba y mediante golpes se iba despojando de la escoria e integrando el hierro. Esta función se realiza mediante un gran martillo o mazo que suele ser movido hidráulicamente, una vez conseguido el metal de hierro se le daba una forma determinada para, posteriormente, trabajarlo en la herrería o en la forja.
Normalmente las ferrerías se construían al lado de los ríos ya que utilizaban la fuerza del agua para mover sus ingenios. La pieza central es el martillo que golpea contra el yunque que se sitúa al lado del horno, detrás del cual se encuentran los fuelles (u otros ingenios de soplado). Los ferrones, operarios de estas instalaciones, ponen en marcha los ingenios abriendo los chimbos de la antepara (deposito de agua que se llena desde una presa) y dejando caer el agua a las ruedas hidráulicas que al girar van levantando y dejando caer el mazo sobre el yunque y abriendo y cerrando los fuelles de soplado.
Según la cantidad de agua que cae sobre la rueda esta gira más o menos rápido modificando la frecuencia de golpeteo del mazo o la cantidad de aire que se inyecta al horno bajo o a la fragua.
La energía para el movimiento de las máquinas se saca del agua en su caída, como se ha visto, y para ello hace falta siempre una infraestructura hidráulica que se compone de la presa, el canal de alimentación, los depósitos o anteparas y el canal de desagüe.
La energía para el calentamiento del mineral se saca quemando carbón, normalmente vegetal, que provenía de lugares cercanos. Por estos dos motivos las ferrerías se solían situar a las orillas de los ríos y cerca de los bosques y de los yacimientos de hierro. El único elemento que no se puede traer de fuera es el agua.
También existen otras zonas menores en Castilla y en el Pirineo catalán.
26 15-10-2012 continuación Bloque 2.
Sector naval. Tiene también un crecimiento en el S. XVI, en las zonas del norte peninsular, y en otras áreas costeras. El crecimiento es debido, a la demanda del comercio en general y al americano en particular.
Como conclusión podemos decir, que este sector manufacturero tenía una serie de deficiencias para poder expandirse: falta de inversión, ya que la burguesía manufacturera, dedicaba la inversión a otro tipo de riqueza, como la compra de tierras para tratar de subir en la escala social; falta del potencial del comercio exterior, debido a los conflictos que la Corona tenía con Europa.
El Comercio. Si hemos hablado de crecimiento a agrario y manufacturero, el comercio seguirá la misma tendencia, y se incrementará con la vía abierta hacia el nuevo mundo.
Comercio exterior, podíamos definir dos características: la centralización en Sevilla, de todo el comercio con las indias; y la intervención del Estado (la monarquía), sobre este tipo de comercio, que se desarrollará con el establecimiento de una serie de tasas (intervención fiscal de control).
La política exterior de la monarquía, será contradictoria con relación al comercio, ya que los conflictos generados en Europa, penalizarán el comercio externo.
Vías del comercio exterior: a) Europa, tanto en el norte como en el mediterráneo, crece de manera importante hasta 1566, momento en que se sublevarán los Países Bajos, afectando al flujo comercial con la Europa del norte. Esta situación le dará mayor importancia al comercio realizado a través del mediterráneo, aumentado el mismo como consecuencia, de la reducción de la vía del norte. Con este crecimiento se verá beneficiada Cataluña.
También el comercio del dinero, utilizará la vía mediterránea por ser ésta más segura que la atlántica. B) América, esta vía es donde la actividad comercial se desarrollará de forma más continuada, llegando hasta finales del S. XVI. Al ser un monopolio de la monarquía, sólo podían participar comerciantes situados en Sevilla. La monarquía, conseguía ingresos a través de dos tributos: a) Almojarifazgo, impuesto aplicado en España para las mercancías que entraban o salían de los puertos andaluces con destino u origen en las Indias. En el siglo XVI este impuesto comenzó a gravar también las mercancías que entraban o salían del puerto de Santo Domingo a otros puertos de las colonias españolas en América (Cuba, Cartagena de Indias, etc.); b) Avería, antes de la salida de cada flota, al efectuar el registro de las mercancías transportadas, los funcionarios de la Casa de la Contratación calculaban el costo mínimo de la protección 27 a fin de recaudarla. El cálculo se hacía tanto para los viajes de ida como para los de vuelta. En principio la tasa oscilaba entre el 1 y el 2 por 100. Sin embargo, años más tarde llegaba al 5 por 100. Era un tributo, que la monarquía cobraba para poder proteger a los barcos que cruzaban el mar, ante los ataques de los piratas. La concentración de barcos para cada viaje, facilitaba dicha protección.
Estos dos impuestos, suponían una gran parte de los ingresos de la monarquía, a los que hay que añadir el quinto real (1/5), sobre toda la producción de los metales obtenidos en las explotaciones mineras americanas.
Sobre las cifras de este comercio con las América, sólo tenemos referencia a las reflejadas en los registros oficiales, pero también existía contrabando, que algunos autores calculan en un 50% de las cifras totales.
Los sectores productivos peninsulares, crecerán debido al aumento de la demanda, esto llevará a: un aumento de precios; entrada de productos extranjeros; beneficios para comerciantes extranjeros. Por lo tanto el beneficio peninsular, fue relativamente importante.
Comercio interior. También crecerá, y esto se verá reflejado en la implementación de y reformas de mercados y ferias, así como en el desarrollo de algunas ferias, que articularán el comercio interior y lo vincularán con el exterior.
Los mercados, tenían una periodicidad normalmente semanal. Las ferias, se celebraban anualmente, donde un gran volumen de transacciones se concentraba en un determinado periodo de tiempo.
Como ferias importantes tenemos: Medina del Campo; Medina de Rioseco; y Villalón.
De estas tres sobresale la de Medina del Campo, ya que es una villa real, y tendrá el apoyo de la Corona. Esta feria sobrepasa el territorio de Castilla, y se transforma en el S. XVI en feria financiera, donde se negocian préstamos, seguros marítimos, etc.
Este perfil financiero irá ganando con el tiempo un mayor volumen, llegándose a decir que en Medina del Campo sólo circulaba papel, La forma de materializar estos préstamos, será a través de la Letra de Cambio, bajo unas condiciones: a) que exista un cambio de moneda; y b) que éste cambio esté en el mismo sitio. Con estos se trataba de combatir la usura.
La feria de Medina del Campo estaba relacionada con la de Amberes, ya que ambas coincidían en el tiempo, siendo en ambas donde se ejecutaban las letras de cambio (las de una feria en la otra y viceversa).
28 Debido a este valor financiero, la Corona tendrá una presencia importante, a través de los representantes de la hacienda real. Esta situación que inicialmente fue importante para los comerciantes, tendrá dificultades, cuando la hacienda real estaba falta de dinero, que optará por ampliar la feria para así conseguir el dinero que necesitaba. Esto dará lugar a una inseguridad para los comerciantes extranjeros, así como una reducción de la importancia de la feria de Medina del Campo (1570). Las otras dos ferias, Medina de Rioseco y Villalón, mantendrán su importancia a lo largo del S. XVI, ya que no tenían componente financiero.
La revolución de los precios. Será una realidad económica en toda Europa, pero en España aparecerá antes y con mayor intensidad.
Para el análisis de este fenómeno partimos de dos trabajos: 1. ‘La revolución de los precios en España’, de Hamilton (1934); y 2. El artículo publicado por Jordi Nadal en la revista Hispania (1959), titulado, ‘La revolución de los precios en España. Estado de la cuestión’.
Hamilton: Todo comenzó cuando Hamilton comenzó a trazar diferentes curvas basándose en estadísticas del período. Construyó así, por ejemplo, una curva dedicada al aumento de los precios y otra dedicada al arribo de metales preciosos a Europa (oro y plata) desde las recientemente descubiertas minas americanas. Para su sorpresa, Hamilton encuentra que el superponer ambos gráficos, las curvas coinciden de manera casi absoluta. La conclusión resultaba obvia: el responsable de la persistente subida crónica de precios en el siglo XVI había sido el arribo masivo de toneladas de metal precioso, consecuencia del descubrimiento y conquista de América. La teoría se reforzaba por el hecho de que las estadísticas demostraban que en el siglo XVII, siglo de baja de los precios, habían también disminuido notablemente los arribos de metal precioso desde América.
Hamilton se basaba, a su vez, en las teorías económicas de Irving Fisher y Lord Keynes.
Del primero extrajo el fundamento de su hipótesis, la denominada "teoría cuantitativa de la moneda", que suponía la existencia de una relación directa entre la masa monetaria circulante y el nivel de los precios.
Durante 25 años la teoría de Hamilton se convirtió en la explicación canónica del fenómeno de la revolución de los precios, aceptada y reproducida por la mayoría de los grandes especialistas internacionales.
29 Jordi Nadal. Sin embargo, cuando parecía que el gremio de los historiadores había logrado ya resolver uno de los más complejos problemas de la historia económica europea, fueron publicadas nuevas evidencias que comenzaron a demostrar las debilidades de la teoría cuantitativa de Hamilton.
En el número 77 de la revista Hispania, publicada en 1959 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, el historiador catalán Jordi Nadal Oller debilita profundamente los fundamentos del libro del norteamericano.
Luego de una serie de críticas menores, Jordi Nadal arremete con la artillería pesada: ¡ la curva y los gráficos realizados por Hamilton están mal construidos ¡. Hamilton utilizó un método aritmético o de base fija, en el que los aumentos de los precios de cada año del siglo se comparan con los precios bases del año 1500. Pero de esa manera, si bien lograba establecer el incremento en términos absolutos, no lograba medir los ritmos del crecimiento de los precios. Para ello era necesario utilizar otro método estadístico para la construcción de las curvas: un método logarítmico o de base móvil. En este caso, los precios de cada año son referidos, ya no al año 1500, sino al comienzo de cada década.
Los precios de 1543 son comparados con los de 1540, los de 1567 son comparados con los de 1560, y así sucesivamente.
Sorprendentemente, los resultados de esta nueva curva fueron absolutamente diferentes que los obtenidos con la curva de Hamilton. El resultado final seguía siendo el persistente aumento de los precios a lo largo de la centuria. Pero el gráfico de Jordi Nadal demostraba que el ritmo de crecimiento había sido mucho mayor en los primeros cincuenta años (1500-1550) que en la segunda mitad del siglo. ¿Y por qué esta constatación afectaba duramente a la teoría de Hamilton? Pues, porque las mayores remesas de metal precioso llegan a Europa en el último tercio del siglo, cuando a partir de la década de 1570 se implementan en las minas de plata de los Andes Centrales un nuevo procedimiento para el refinamiento del mineral argentífero.
En consecuencia, no existía una relación tan directa entre arribos de metal precioso y suba de precios, por cuanto éstos subieron más y a mayor velocidad cuando todavía no llegaban a Europa cantidades significativas de oro y plata; en tanto que, cuando los arribos comenzaron a ser masivos, el ritmo de crecimiento de los precios comenzó a disminuir.
30 2.2. Organización del poder. De la España Imperial de Carlos I (V) a la monarquía de Felipe II.
La primera afirmación que debemos hacer en este contexto, es que la estructura sinodal creada por los Reyes Católicos continúa, pero con una estructura más compleja.
Desarrollándose en un proceso de incremento de la burocratización del Estado (Archivo de Simancas), hasta el punto que algún biógrafo, a denominado a Felipe II, como el ‘Rey burócrata’.
Las primeras reformas de la organización del poder, vienen propiciadas por la incorporación de nuevos territorios a la Corona, y será llevada a cabo en el año 1522, por el Canciller Gatthinara, al que Carlos I-V, trajo de Flandes. Se creará el Consejo de Estado. También reformará el Consejo de Castilla, en dos nuevos, el de Hacienda (1523) y el de Indias (1524). Esta creación de Consejos se irá ampliando hasta Felipe II (1556) el Consejo de Italia, Consejo de Flandes), Consejo de Guerra.
Dos aspectos que definirán la organización de la monarquía: 1. Mantenimiento de las peculiaridades de los territorios que se incorporaban a la Corona; y 2. Mayor grado de centralización, a través de la relación del monarca con los gobernadores o virreyes de cada territorio. Esto dará lugar a conflictos.
16-10-2012 continuación Bloque 2.
En la estructura sinodal, un aspecto a tener presente son las personas que participaban en estos Consejos. Eran personas que venían de la pequeña nobleza y de las ciudades: La excepción era el Consejo de Estado, que estaba integrado por la alta nobleza.
Cada Consejo tendrá su correspondiente secretario, siendo el más importante el Secretario del Consejo de Estado, por su relación directa con el rey.
Esta estructura del poder da como resultado la poca eficiencia en toma de decisiones, debido a la gran burocratización existente.
Debido a la importancia de los Secretarios, se organizará en torno a ellos unos ‘clanes o familias’, y alguno de éstos se enfrentarán a parte de la nobleza que tenía influencia sobre el rey.
Al principio del reinado de Carlos I-V, se produce la aparición de secretarios extranjeros, estas personas venían con el como parte del séquito flamenco. Esto llevará a una crítica por parte de los castellanos, aunque esta situación se irá modulando con el tiempo. El primer secretario castellano será, Francisco de los Cobos (1516), que acumulará los cargos de Secretario de Estado, Hacienda e Indias. A partir de aquí, y enlazando con el reinado de Felipe II, alguno de estos cargos se harían hereditarios.
31 Entrando en la época de Felipe II, la influencia de los secretarios irá en aumento, así como la organización de los ‘clanes’, existiendo una rivalidad entre dos bandos, pertenecientes a importantes familias: Príncipe de Éboli; y Duque d Alba.
El primer secretario de Felipe II fue, Gonzalo Pérez (1500-1567). Secretario de Estado.
Fue hijo de Bartolomé Pérez, secretario de la Inquisición en Logroño. Se formó con Francisco de los Cobos. No procedía de la nobleza, pero tenía estudios universitarios.
Padre del conocido Antonio Pérez, el cual también fue secretario de Estado con Felipe II, todos ellos representaban al bando de Éboli. Por otro lado Gabriel de Zayas, que pertenece al bando de Alba.
A la muerte de Gonzalo -ocurrida el 12 de abril de 1566- Zayas, que hacía tiempo que se encontraba al frente de la Secretaría de Estado, tiene que compartirla con Antonio Pérez.
Desde octubre de ese mismo año, ambos forman parte de las sesiones del Consejo de Estado, aun sin tener el cargo de secretarios reales, nombramiento que Felipe II les confirma en 1567.
Pronto, a instancias del rey, la Secretaría Real se dividió en dos, asignándose a Zayas la encargada de los asuntos de Francia, el Imperio e Inglaterra y a Antonio Pérez la que se ocupaba de los negocios de Italia. Zayas, que influyó mucho en la designación de Antonio "por gratitud a la memoria de su padre Gonzalo", se vio desde el principio comprometido por la ambición de éste. En 1576, por presiones de Don Juan de Austria, se le retira de las negociaciones en los asuntos de Flandes.
Los objetivos de estos bandos nobiliarios, es conseguir el favor real, y conseguir cargos.
Aunque también existían diferencias políticas o de criterio sobre determinadas situaciones políticas. Siendo más partidarios de la negociación la casa de Éboli, y de la acción directa la de Alba. Esto se vio reflejado en el conflicto de los Países Bajos.
Será el Duque de Alba el que se impondrá en este conflicto, y Felipe II le enviará al mando de un gran ejército para resolverlo. Lo cual conseguirá mediante una gran represión. Estableció el «Tribunal de los Tumultos» (popularmente conocido como «Tribunal de la sangre») para juzgar a los responsables de los disturbios del año anterior. El Tribunal actuó con extraordinario rigor y fueron muchos los ajusticiados.
El enfrentamiento entre los dos bandos, acabará con el asesinato del secretario Escobedo. Se sospechará de Antonio Pérez, estas sospechas le llevarán a la cárcel, pero escapará hacia Aragón donde la Justicia Real no tenía competencias, excepto si el fugado era acusado por la Inquisición.
32 El alzamiento de Aragón es consecuencia directa del enfrentamiento de los bandos de Éboli y Alba.
A una situación ya algo deteriorada en Aragón desde 1588 por el pleito del virrey extranjero y los problemas en el condado estratégico de Ribagorza, en abril de 1590 y ayudado por su esposa, Antonio Pérez escapó de su prisión en Madrid y huyó a Zaragoza, dónde pidió la protección de los fueros aragoneses y fue acogido al Privilegio de Manifestación - protección de la justicia aragonesa-. En Aragón encontró el apoyo del duque de Villahermosa (al que se expropiarían sus dominios en Ribagorza), el Conde de Aranda, y principalmente Diego de Heredia (de la baja nobleza). Felipe II usó un tribunal contra el que los fueros aragoneses y la Justicia aragonesa no podían oponerse: La Inquisición. En septiembre de 1591 se trasladó a Antonio Pérez a la prisión de la Inquisición. Heredia y sus seguidores lo sacaron y lo dejaron libre, dirigiendo una revuelta, cuya extensión quedó limitada casi exclusivamente a Zaragoza capital, debido a que el campesinado y las villas no apoyaron la subversión, manifestándose a favor de Felipe II, tal vez dolidos por el uso del Privilegio de los Veinte por parte de la ciudad y el miedo de enfrentarse al rey por unos motivos no muy claros.
Felipe II ordenó a un ejército de 12.000 soldados cruzar la frontera con Aragón, y en octubre de 1591 se acabó con el levantamiento armado, para el cual la Diputación del General del Reino de Aragón había reunido un contingente de dos mil hombres encabezados por el Justicia de Aragón, Juan V de Lanuza, que avanzaron hasta Utebo para presentar batalla. Sin embargo, ante la gran superioridad de los Tercios reales, el ejército aragonés se disgregó, huyendo hacia el sur. Pérez y sus seguidores huyeron a Béarn (Francia) desde donde intentó una invasión fallida con la ayuda de Enrique de Navarra. A Heredia se le capturó en Francia y fue ejecutado, Juan V de Lanuza fue decapitado en la plaza del mercado, la misma suerte que corrieron muchos de los que apoyaron la revuelta. Villahermosa y el Conde de Aranda fueron apresados en Épila, junto al Justicia y enviados a Castilla donde murieron misteriosamente en prisión. Pérez escapó a Francia y más tarde a Inglaterra, lugares en donde estimuló la leyenda negra contra el monarca y murió en 1611. En diciembre de 1593 se retiraron las tropas de Felipe II de Aragón.
Para cerrar el apartado de la organización del Estado, podemos acudir al trabajo que bajo el título ‘La corte de Felipe II’, el catedrático José Martínez Millán ha realizado con la ayuda de un grupo de investigadores.
33 En éste trabajo se afirma, que el reinado de Felipe II, no se puede entender sólo como los enfrentamientos Éboli-Alba en la primera parte de su reinado, ya que existirán otros clanes en la segunda parte de su reinado.
Ésta primera parte tenía, diferencias políticas, religiosas, etc.
Éboli, en el aspecto político, tenía una actitud más transigente y dada a la negociación, sobre todo en el conflicto de los Países Bajos; en el plano religioso, tenían una concepción muy intimista y de recogimiento; y desde el punto de vista cultural, una visión romanista-renacentista.
Alba, en política su actitud era de intransigencia, y utilizará la imposición de la fuerza ante cualquier conflicto; en religión era partidario de que ésta tuviera una visibilidad pública; y en temas culturales, estaba preocupado por identidad propia, en contra de las influencias extranjeras.
En la segunda parte del reinado se mantiene esta situación de bandos o familias, pero existirá una diferencia entre el sector hispanista, representado por los Alba, y el sector romanista, representado por los Éboli, que aceptaban la influencia provenientes del exterior, sobre todo del Papado y el hispanista-castellano que está mas preocupado por la identidad católica de la monarquía.
Esta confrontación entre facciones, dará lugar por parte de Felipe II, a la creación de las ‘Juntas’, que tomarán decisiones ejecutivas, sin pasas por los Consejos.
El mantenimiento del poder financiero en relación con la política exterior, dará lugar a una serie de frentes abiertos, algunos de los cuales coinciden en el tiempo.
A) Conflictos con Francia, sobre los territorios de Italia, y Borgoña; B) Frente turco, la lucha contra el Islam, abarca todo el reinado de Carlos I-V, parte del de Felipe II; C) Frente contra los príncipes alemanes, que se producirá a partir de la Reforma de Lutero; D) Frente de los Países Bajos (1566), que no acabará hasta el S. XVII con la Paz de Westfalia; E) Frente de Inglaterra, será un conflicto latente que tendrá un final con la derrota de la flota española (Escuadra Invencible), en su intento de invadir Inglaterra.
En la época de Carlos I-V, había dos territorios que pertenecían a la monarquía, y que aportaban grandes ingresos a la hacienda real (Nápoles-Sicilia; y Países Bajos). En cambio en la época de Felipe II, los ingresos venían prioritariamente de los territorios de Castilla, y de los americanos.
Estos ingresos provenían de tributos ordinarios como: Aduanas; Almojarifazgo; Servicios y Montazgo (mesta); Alcabalas, que se pagaba por cualquier compraventa, y 34 era de un volumen importante, en el año 1525, se cambia la forma de cobro al denominado ‘encabezamiento’, que consistía en una estimación sobre el volumen a aplicar, y aunque el montante del cobro podía ser menor, era más fácil de recaudar; también había impuestos de procedencia eclesiástica como la Bula de cruzada; el Subsidio sobre rentas eclesiásticas, y el Excusado de cada parroquia.
Tributos extraordinarios: Servicios, que se votaban en las Cortes, y que irán creciendo a lo largo del tiempo, la mayor parte de esta estructura fiscal caerá sobre los grupos menos privilegiados de la sociedad; Venta de cargos; Venta de señoríos de realengo.
A pesar de todo se pone de manifiesto la insuficiencia de los ingresos, y se tiene que recurrir al endeudamiento por distintas vías: La Corona se apropia de los metales que venían de indias para los particulares, a cambio de ‘Juros’, que eran una especie de deuda pública. La monarquía pagaba un interés sobre el capital, pero se reservaba la devolución del capital para cuando la hacienda pudiera devolverlo; Prestamos de banqueros extranjeros, denominados ‘Asientos’.
22-10-2012 Continuación Bloque 2.
Todos estos ingresos, serán insuficientes lo que llevará a la monarquía a declararse en banca rota, en concreto se producirán tres: 1557, 1575, y 1596-97.
La banca rota, significaba que los acreedores perdían parte de los que la Corona les adeudaba. Esto supondrá, que la capacidad de endeudamiento se volvía más difícil., y más cara. Esta situación supondrá un debilitamiento de la economía interior al poder los acreedores recuperar toda la inversión realizada en deuda (‘Juros’), debido a la falta de capital. Además la Corona, incrementará la presión fiscal sobre el territorio, lo que mermará la capacidad financiera.
Felipe II, declarará la primera banca rota en el año 1557. La política del rey Carlos I agotó la Hacienda de Castilla. Cuando Felipe II accedió al trono todos los ingresos del monarca estaban empeñados y el monarca carecía de ingresos libres para emitir más deuda. La salida fue consolidar la deuda flotante (con vencimiento a corto plazo) en títulos a plazo más largo plazo, con un menor tipo de interés de la deuda. Ante esta situación Felipe II, abordará una serie de reformas para luchar contra la banca rota, también modificará algunos impuestos tales como: Los Impuestos eclesiásticos; La Alcabala (se llegará a doblar); Recuperación del Impuesto de explotación de las salinas; Convocatoria más frecuente de las Cortes (Trianual), para solicitar Servicios; 35 Apropiación del metal particular llegado de Indias, mediante la obligación de los propietarios de convertirlos en ‘Juros’.
Tampoco estas reformas obtendrán el resultado perseguido, entre otras causas: debido a los ataques que los piratas ingleses infringían a los navíos españoles procedentes de América; el levantamiento de los Países Bajos, y levantamiento de las Alpujarras. Por lo tanto la Corona, declarará una nueva banca rota en el año 1575-1576.
Produciéndose un enfrentamiento entre la Corona y los banqueros. La quiebra más importante fue la de 1576, que afectó de forma extraordinaria a la ciudad de Amberes y a la banca de los Fugger.
A partir de año 1575, el conflicto latente que se mantenía con Inglaterra, se visualizará con el intento de ataque contra Inglaterra por la Armada Invencible (1588), y que condujo a la destrucción de la misma. La pérdida económica para la Corona es inmensa, no sólo por el coste de los barcos perdidos, como por que muchos de ellos servían para la protección de la ruta de Indias.
Los conflictos con Francia, sobre querellas de religión también llevarán a un incremento de los gastos de la Corona. Todo ello, llevo a Felipe II a declarar la tercera banca rota de su reinado (1596-1597).
En este contexto de necesidad de ingresos, Felipe II creará en el año 1590 un nuevo impuesto llamado de ‘millones’. Los «Millones» eran durante los siglos XVI y XVII un impuesto indirecto sobre la alimentación instaurado por Felipe II y aprobado por las Cortes de Castilla el 4 de abril de 1590.
En un principio este impuesto se creó como respuesta temporal al desastre de la Grande y Felicísima Armada para construir una nueva Armada y costear el esfuerzo militar que llevaba a cabo en ese tiempo España fuera de sus fronteras. El impuesto consistía en proveer a la corona para tales efectos de ocho millones de ducados al año por seis años (de 1590 a 1596) extraídos a los contribuyentes castellanos a través del vino, la carne, el aceite y el vinagre. El impuesto fue renovado por las cortes en 1596. Los responsables de su recaudación eran los municipios.
Algunos de los préstamos que la Corona obtenía como los ‘Juros’, tenían una garantía que solía ser un determinado impuesto ordinario (Alcabala), del cual una parte de este impuesto se reservaba para pagar los Juros. Esto dará lugar a la banca rota, ante la deuda acumulada y con los ingresos hipotecados.
36 Ante este panorama nos podemos preguntar ¿No había oposición ante esta política? En la época de Carlos I-V, la oposición política será las de las ‘comunidades/comuneros, y las germanías’, pero más enfocada a otros elemento de la política del monarca, y en menos medida a la presión fiscal, ya que este movimiento se realizó al inicio de la política de presión fiscal.
En la época de Felipe II, la oposición se presentará en las Cortes, en el momento que por parte de la Corona se presente la aprobación del impuestos de ‘millones’.
También nos encontramos con algunos sectores intelectuales que publicarán críticas contra esta política.
En el año 1558, Luis Ortiz economista español, precursor de la corriente económica denominada arbitrismo. Fue funcionario de la Hacienda de Castilla durante el reinado de Felipe II. Debió de ser un hombre instruido, que tal vez cursó estudios superiores en alguna universidad.
Investigó las actividades económicas que se desarrollaban en España, así como sus interrelaciones, y escribió una obra que muestra una gran erudición y agudas reflexiones: Memorial al Rey para que no salgan dineros de España. Fue publicada en 1558 y no tuvo demasiado eco, ni en el momento de su aparición ni con posterioridad, pese a lo esclarecedor del diagnóstico realizado sobre los males del reino.
En ella intuyó el concepto de estructura económica en su profunda descripción de la España de su tiempo y, de forma consecuente, propuso un amplio abanico de iniciativas, casi un “plan de desarrollo”. Entre otras, indicó la necesidad de aumentar la productividad, fomentar el crecimiento demográfico, extender los regadíos y repoblar forestalmente el reino. Por otra parte, fue consciente del problema derivado de las remesas de oro y plata que llegaban de América, y propuso restringir la expansión monetaria y desincentivar el consumo.
Se está haciendo una política, económica, social, y de reformas religiosas, pobre, torpe, e injusta.
37 Política exterior. Algunos historiadores habían apuntado, que la monarquía actuaba en política exterior, en función de las circunstancias, es decir que no tenía una política propia estructurada. Actualmente se piensa, que realmente existía una política exterior definida. (Trabajo de los profesores Fernando González de León y Geoffrey Parker, con su obra ‘La gran estrategia de Felipe II y La revuelta holandesa’.
Estos autores, presentan la tesis de que no se puede hablar de una estrategia general, pero si de que existían una serie de principios que guiaban la política exterior: 1. Principios Político-Militares. La monarquía adoptaba una posición defensiva, del territorio.
A) Jerarquía de prioridad territorial: 1) La Península y las Indias; 2) Italia y el Mediterráneo; 3) Países Bajos y Mar del Norte; B) Teoría de sucesión de desastres (teoría del dominó). La pérdida de un territorio comportaría la caída del Imperio de forma progresiva.
C) La guerra era inevitable, en alguno de los territorios, y por lo tanto lo que había que hacer, era exportarla fuera de la Península.
D) Enlaces dinásticos. La idea de buscar uniones con otras casas reales, para obtener la solidaridad familiar (Habsburgos), si esto no iba en contra de otros principios.
2. Principios Religiosas-Ideológicos: La monarquía defendía a la Iglesia Católica Apostólica Romana.
A) La defensa del Catolicismo; B) La justificación teológica y ética de la política exterior, mediante el apoyo de teólogos y expertos para apoyar las intervenciones en el exterior.
C) Un cierto Providencialismo, donde el concepto era que la providencia ayudaría a la mismísima monarquía.
D) La reputación de la monarquía, como reconocimiento del honor, a partir de la presencia pública, donde la política exterior es uno de los elementos para obtener esta reputación.
38 La política exterior se va a reflejar en tres frentes: 1. Guerras con Francia, por los territorios de Italia (1521). Estos conflictos llegarán hasta la muerte de Carlos I-V. La Batalla de Pavía, tuvo lugar el 24 de febrero de 1525, en la ciudad de Pavia, entre el ejército francés al mando del rey Francisco I y las tropas imperiales españolas del emperador Carlos V, con victoria de estas últimas.
En la batalla murieron los más granado de la nobleza franceses, como Bonnivet, Luis II La Tremoille, La Palice, Suffolk, y Francisco de Lorraine.
12 de agosto de 1525. Prisionero de los españoles, Francisco I fue llevado a Madrid, quedando prisionero inicialmente en la Torre de los Lujanes, situada en la actual Plaza de la Villa de Madrid.
14 de enero de 1526. Por imposición de Carlos I-V, Francisco I firma el Tratado de Madrid. Por el tratado, Francisco I renunciaba a sus derechos sobre Milanesado, Génova, Nápoles, Flandes, Artois y Borgoña en favor del emperador Carlos I-V.
Además, Francisco I se comprometía a casarse con la hermana de Carlos I-V, Leonor, y a enviar a dos de sus hijos a España como garantía del cumplimiento del tratado.
Firmado el tratado, Francisco I quedó en libertad, pero nada más pasar los Pirineos, el tratado fue papel mojado e inmediatamente los franceses volvieron a atacar las posesiones españolas en Italia. Carlos I-V confió en el honor del francés y la verdad pecó de inocente. Incluso se alió con el Papa para luchar contra el imperio español.
6 de mayo de 1527. El Saqueo o Saco de Roma “Sacco di Roma”. Después de su liberación, como era de esperar, Francisco I se alió con el Papa Clemente VII para luchar contra el Imperio español, lo que produjo que Carlos I-V atacara y saqueara Roma el 6 de mayo de 1527. Las tropas Imperiales entran en Roma sometiendo a la ciudad a un saqueo.
Casi toda la Guardia del vaticano fue pasada a cuchillo por las tropas imperiales en las mismas escalinatas de la Basílica de San Pedro. De los 189 guardias sobrevivieron.
La acción heroica de la guardia vaticana, permitió a Clemente VII escapara a través un corredor secreto que todavía une la ciudad del Vaticano y el castillo de San Ángelo.
Después comenzó el saqueo de las iglesias y monasterios no españoles y los palacios de los cardenales fueron destruidos y despojados de todo objeto precioso.
El 6 de junio de 1527, Clemente estando prisionero en el castillo de San Ángelo, se rindió y acordó pagar un rescate de 400.000 ducados a cambio de su vida; las 39 condiciones incluían la cesión de Parma, Piacenza, Civitavecchia y Módena al Sacro Imperio Romano Germánico. Y el Emperador será coronado por el Papa.
La tercera guerra entre Carlos I-V de España y Francisco I de Francia comenzó con la muerte de Francesco María Sforza, duque de Milán. Cuando Felipe (el hijo de Carlos) heredó el ducado, Francisco invadió Italia, conquistando Turín, pero fracasando en su intento de tomar Milán. En respuesta a la invasión francesa Carlos invadió Provenza, la campaña de Francia de 1536, avanzando hacia Aix-en-Provence, pero prefirió retirarse hacia España antes que atacar la fortaleza de Avignon. La guerra terminó con la tregua de Niza, dejando Turín en manos francesas pero sin más cambios significativos en el mapa italiano.
Sin embargo, los problemas para el emperador no terminaron con la firma del Tratado de Niza. El avance turco en el mar -con destrozo de la flota genovesa y veneciana (1538) -y en el Continente- con la ocupación casi completa de Hungría (1541)-, el fracaso en Argel (1541), y la revuelta de Gante (1539), dieron facilidades a Francisco I para intentar mermar aún más a su enemigo. Al mismo tiempo, la investidura en 1540 del príncipe Felipe como duque de Milán le decidió a intervenir. La alianza con los príncipes protestantes alemanes, dispuestos, sobre todo el duque de Clèves, a atacar los Países Bajos, y con Solimán II, muy fortalecido tras las últimas victorias, le proporcionó los medios. Carlos I-V, contando al menos con la ayuda de Enrique VIII, una vez desaparecido el problema de la reina Catalina, muerta en 1536, marchó hacia los Países Bajos, derrotando al duque de Clèves (1543), y acordó con la Dieta de Spira una tregua religiosa a cambio de la financiación de la guerra contra Francia. Pudo dirigirse entonces con las manos libres contra ésta, que con ayuda de la flota turca de Barbarroja, había sitiado Niza (1544). La invasión por la frontera norte francesa consiguió la firma de la paz en Crépy (1544), por la que Francia renunciaba a la alianza turca y a sus pretensiones sobre Nápoles y los Países Bajos, mientras que Milán se entregaría como dote a la sobrina del emperador, Ana de Austria, que casaría con el duque de Orleáns, segundogénito de Francisco I, matrimonio que no llegó a efecto por la muerte del duque. Con la paz, se pudo reunir al fin el Concilio en Trento, que había tenido que ser aplazado.
A la paz de Crépy sucedió en Italia una tregua inusitadamente larga. Los contendientes, agotados, tendrán otros problemas que atender. El emperador, el problema de los príncipes alemanes, el descontento creciente en los Países Bajos y la perenne amenaza turca. Y el nuevo rey de Francia, Enrique II (1547-1559), la guerra con Inglaterra, que 40 terminó en 1546, y su intervención en el Imperio como aliado de los príncipes protestantes y defensor de las libertades germánicas.
La inestabilidad interna italiana no va a tardar en reproducir el conflicto, que rebrotará con motivo de la posesión de los ducados de Parma y Plasencia, que Carlos deseaba reunir a Milán para contar con las cuantiosas aportaciones económicas que esperaba de ellos. Enfrente encontró la lógica oposición de Francia, que no quería un mayor engrandecimiento de su rival, y del papa Paulo III, que los deseaba para su hijo Octavio Farnesio, casado con la hija natural del emperador, Margarita. El conflicto no tardará en solucionarse, ante la reproducción de la guerra en 1552 con los príncipes alemanes, que deseaban atajar tanto el Papa como el emperador.
En enero de ese mismo año habían firmado en Chambord un tratado de alianza militar los jefes de la Liga de Esmalcalda y el rey de Francia, que reconocía a éste el derecho a apoderarse de Cambrai, Metz, Toul y Verdún, lo que inmediatamente hizo, mientras Mauricio de Sajonia atacaba por el Tirol y los turcos aprovechaban la ocasión para avanzar por el banato de Temesvar. Carlos tuvo que huir de Insbrück y aceptar en junio de 1552 el tratado de Passau, que permitía a los príncipes protestantes el ejercicio de su religión a cambio de romper la alianza con Francia y luchar contra el turco. Con las manos libres en este sentido, el emperador se dirigió contra el ejército de Enrique II, y durante los años siguientes la guerra transcurrió con fortuna desigual. La paz de Augsburgo (1555) ratificaba en el Imperio la ruptura religiosa. Se añadieron a los conflictos de estos años el ataque francés a Córcega (1553), que era de Génova, a la que el príncipe Felipe socorrió desde España para asegurar la amistad de la fiel república italiana, y la rebelión en el mismo año de Siena, alentada por los franceses, que terminó en 1555 con la independencia de ésta. Con la mediación del Papa y de Inglaterra, cuya reina María había desposado al futuro Felipe II en 1554, terminaron los enfrentamientos hispano-franceses en frentes tan diversos por la paz de Vaucelles de 1556, que estableció una tregua de cinco años sobre la base del statu quo en el momento inicial de la guerra, situación que beneficiaba a Francia.
41 2. Conflictos con los Príncipes alemanes, como consecuencia de la Reforma de Lutero.
Comienzan en el año 1521, y el desencadenante será la reunión presidida por el Emperador Calos V. El aspecto históricamente más relevante de la Dieta fue la comparecencia de Martín Lutero quien fue convocado para que se retractara de sus famosas tesis. Del 16 al 18 de abril Lutero habló delante de la asamblea, pero en vez de abjurar, defendió con energía su actitud protestante. Esto no era aceptado por la Iglesia Católica, y el emperador en apoyo a la misma se opondrá a la Reforma de Lutero.
’La Liga de Esmalcalda’ fue una liga de príncipes protestantes del Sacro Imperio Romano Germánico que se creó en el siglo XVI para defender sus territorios y luchar contra el emperador y rey Carlos V, defensor del catolicismo frente a la Reforma luterana. Toma su nombre de la ciudad de Esmalcalda (Schmalkalden), en Turingia (Alemania).
La liga fue creada por Felipe I de Hesse y Juan Federico, Elector de Sajonia y Esmalcalda en 1531 y a la que se le añadieron los territorios de Anhalt, Bremen, Brunswick-Luneburgo, Magdeburgo, Mansfeld, Estrasburgo y Ulm. A los miembros originales se les añadieron Constanza, Reutlingen, Memmingen, Lindau, Biberach an der Riss, Isny im Allgäu y Lübeck. Se destinaron 10.000 infantes y 2.000 caballeros con fines defensivos. En 1532 se alió con Francia y en 1538 con Dinamarca.
Aunque la Liga no declaró la guerra al emperador de forma directa, su apoyo y seguimiento de la Reforma luterana y las confiscaciones de tierras a la Iglesia y las expulsiones de Obispos y Príncipes católicos hicieron que Carlos V decidiera enfrentarse a la Liga, en la denominada La Guerra de Esmalcalda (en alemán: Schmalkaldischer Krieg) que se desarrolló en Alemania entre 1546 y 1547, y enfrentó al ejército del emperador Carlos V, comandado por Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba; contra el ejército de la Liga de Esmalcalda, formada por la mayor parte de los estados luteranos del Sacro Imperio Germánico y dirigida por Juan Federico I de Sajonia y Felipe I de Hesse.
La guerra terminó aparentemente con la victoria del bando católico en la batalla de Mühlberg, que permitió al emperador imponer una solución al conflicto en el Interim de Augsburgo (1548); pero las hostilidades se reanudaron en 1552 (la denominada Guerra de los Príncipes) y el resultado final fue el reconocimiento de la potestad de los príncipes alemanes de imponer su religión a sus súbditos (Paz de Augsburgo, 1555).
42 Aunque el enfrentamiento fue una guerra de religión, lo cierto es que hubo destacados protestantes en el bando imperial (Mauricio de Sajonia, que pasó a liderar el bando protestante en 1552); mientras que el reino católico de Francia terminó interviniendo decisivamente en apoyo de los príncipes luteranos. Los aspectos políticos, económicos y sociales estuvieron muy presentes en la explicación de los sucesivos alineamientos. En cuanto al enfrentamiento social entre privilegiados y clases bajas, había tenido su expresión más violenta veinte años antes, cuando tanto los príncipes católicos como los protestantes habían reprimido el anabaptismo en la guerra de los campesinos alemanes (1524-1525).
Por su parte el emperador Carlos V, dio su apoyo al Papa para que se convocara el Concilio de Trento. Fue un concilio ecuménico de la Iglesia Católica Romana desarrollado en periodos discontinuos durante 25 sesiones, entre el año 1545 y el 1563.
Tuvo lugar en Trento, una ciudad del norte de la Italia actual, que entonces era una ciudad libre regida por un príncipe-obispo, y su objetivo principal era luchar contra la Reforma de Lutero, mediante la llamada Contrarreforma, y así consolidar la unidad de la Iglesia Católica.
3. El alzamiento de los Países Bajos.
Este alzamiento se producirá en un contexto en que el lo Países Bajos: 1. Existía una fuerte presión fiscal; 2. Se estaba produciendo una gran difusión del Calvinismo. Todo esto llevará a un incremento la tensión entre los representantes del emperador y los nobles locales.
En 1566 se iniciaron los primeros disturbios, de gran agresividad anticatólica. La respuesta fue el envío, en 1567, del duque de Alba, al mando de un gran ejército, con la misión de aplastar la oposición política y religiosa desde su cargo de nuevo gobernador.
La ejecución de los principales cabecillas, los condes de Egmont y Horn, el 5 de junio, fue continuada por el enjuiciamiento por parte del "Tribunal de los Tumultos" o "Tribunal de la Sangre", con poderes absolutos para la represión de la herejía y la disidencia política y presidido por el propio gobernador, de 12.000 personas y la condena de más de 1.000, en los años siguientes. Guillermo de Orange abanderó la rebelión, reclutando un ejército en Alemania, con el que inició los ataques en 1568. El Sur permaneció fiel a Alba, sin rastros de rebelión popular, pero en el Norte la insurrección se generalizó y los piratas de aquellas provincias, los "gueux" o mendigos 43 del mar, atacaron las costas y obstaculizaron las comunicaciones con la Península Ibérica.
Ante su fracaso frente a los rebeldes del Norte, el duque de Alba fue sustituido en 1574 por don Luis de Requesens, proclive a los métodos moderados, aunque sin variar los objetivos. Aun así, las dificultades no se aminoraron: los motines del ejército español, impagado, se repetían, mientras se multiplicaban las revueltas y los calvinistas del Norte se hacían fuertes. En 1576, Holanda y Zelanda se dieron un poder político y militar único, que entregaron a Guillermo de Orange. En noviembre, los católicos del Sur y los calvinistas del Norte llegaron a un acuerdo, la Pacificación de Gante, por el que exigían la retirada de las tropas extranjeras.
En ese mismo año fecundo de hechos, don Juan de Austria se convirtió en el nuevo gobernador. Por el "Edicto Perpetuo" de 1577, impuesto por los Estados Generales, aceptaba la mayor parte de las reivindicaciones de los rebeldes, iniciando la evacuación de su ejército. Sin embargo, la pervivencia de la oposición le llevó a volver a la línea dura y solicitó más tropas. En 1578, los refuerzos militares enviados al mando de Alejandro Farnesio se impusieron al ejército de los Estados Generales. La inesperada muerte de don Juan de Austria este año convirtió en gobernador a Farnesio, que fomentó la división entre el Norte, calvinista y democratizante, y el Sur, católico y nobiliario. Por la Unión de Arras de 1579 las provincias del Sur (Artois, Henao y Douai) reconocieron el poder real y la fe católica y poco después el gobernador prometía el respeto a las libertades tradicionales. Las siete provincias calvinistas del Norte (Holanda, Zelanda, Frisia, Güeldres, Utrecht, Overijsel y Groninga) se confederaron en la Unión de Utrecht (1579), oponiéndose a la soberanía española y declarándose independientes.
En los años siguientes, Farnesio deshizo la conspiración de Orange, Isabel I y el duque de Alençon, hermano del rey de Francia, para deponer a Felipe II y se impuso militarmente sobre los focos de resistencia del Sur, conquistando Bruselas y Amberes (1585), aunque el Norte resultó inexpugnable. Llegados a este punto de equilibrio militar, lo que podía desnivelar la balanza era la guerra marítima y de ahí la importancia de Inglaterra para ambos contendientes.
El término de Paz de Westfalia se refiere a los dos tratados de paz de Osnabrück y Münster, firmados el 15 de mayo y 24 de octubre de 1648, respectivamente, este último 44 en la Sala de la Paz del Ayuntamiento de Münster, en la región histórica de Westfalia, por los cuales finalizó la Guerra de los Treinta Años en Alemania y la Guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos. En estos tratados participaron el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (Fernando III de Habsburgo), los Reinos de España, Francia y Suecia, las Provincias Unidas y sus respectivos aliados entre los príncipes del Sacro Imperio Romano.
La Paz de Westfalia dio lugar al primer congreso diplomático moderno e inició un nuevo orden en Europa central basado en el concepto de soberanía nacional. Varios historiadores asignan una importancia capital a este acto, pues fue en Westfalia que la integridad territorial se erigió como un principio que consagra la existencia de los Estados frente a la concepción feudal de que territorios y pueblos constituían un patrimonio hereditario. Por esta razón, marcó el nacimiento del Estado nación.
Hasta la instauración de la Confederación del Rin en 1806, los reglamentos de Westfalia pasaron a formar parte de las leyes constitucionales del Sacro Imperio Romano. Las garantías del Tratado fueron asumidas por los países fronterizos con el Sacro Imperio: Francia y Suecia. Sin su autorización no podía cambiarse ninguna disposición. Así, los alemanes, que vivían en más de 300 Estados independientes, sólo podían fusionarse con otro Estado si contaban con la aprobación de Suecia y Francia.
Otro conflicto que tenía la Corona española era con Inglaterra, pero éste no se puede poner al mismo nivel de los tras anteriores, ya que no hay declaración de guerra. Nos encontramos ante un conflicto latente. Pero se verá acentuado, cuando la monarquía inglesa de apoyo al levantamiento de los Países Bajos.
Como consecuencia, se preparará la creación de la ‘Gran Armada’, para invadir Inglaterra, que por diversas circunstancias acabará en fracaso. Esto tendrá serias consecuencias económicas para la Corona española, ya que al coste de las perdidas, muchos de estos barcos eran utilizados, para proveer seguridad a los barcos provenientes de las Indias.
Otro acontecimiento que hay que remarcar del este periodo, es la incorporación del reino de Portugal a la Corona española, debido al matrimonio de Felipe II, por su matrimonio con su prima hermana María Manuela de Portugal (1527-1545).
45 23-10-2012 continuación Bloque 2.
El frente turco, se sitúa dentro de los principios de defensa del catolicismo que regían en la monarquía española ‘La lucha contra los infieles’.
A partir de 1521 vuelve a existir una expansión turca, pero será a partir de 1525 cuando Solimán el Magnifico atacará el Imperio.
Durante el reinado de Carlos I-V, las actividades berberiscas aparecen ligadas a la figura de Kayredín Barbarroja, mientras que los turcos contaban con un caudillo temible en la persona del sultán de Constantinopla, Solimán II el Magnífico, que en 1520 había sucedido a su padre Solimán I. El nombramiento de Barbarroja como almirante de Solimán y la alianza de ambos con Francia resultaron en un constante predominio turco.
Barbarroja se apodera del Peñón de Argel (1529): Punto estratégico clave para el dominio de la ciudad de Argel. Quedaban establecidos, bajo la protección turca, los cimientos de un estado argelino, que proporcionaba la base ideal para los ataques de piratería contra las rutas mediterráneas.
Barbarroja de apodera de Túnez (1534): Aunque un año más tarde Carlos V logra poner en el trono tunecino a su vasallo musulmán Muley Hacén.
Ante esta capacidad expansiva de los turcos, se creará una liga en 1570 para luchar como cruzada contra ellos. ‘La Liga Santa’, encabezada por Juan de Austria, estaba integrada, por España, el Papado y Venecia.
Con ella llevarán a cabo la Batalla de Lepanto, donde vencerán a los turcos. Con esta victoria dará la impresión de que se podría controlar el mediterráneo, rebajando así la tensión en el mismo, aunque no acabará del todo.
La batalla de Lepanto (1571): La armada aliada estaba formada por 70 galeras españolas (sumadas las propiamente hispanas con las de Nápoles, Sicilia, y Génova), 9 de Malta, 12 del Papado y 140 venecianas. Los combatientes españoles sumaban 20.000, los del Papa 2.000 y los venecianos 8.000. La flota estaba confiada teóricamente a Juan de Austria y dirigida efectivamente por jefes experimentados como Gian Andrea Doria y los catalanes Juan de Cardona y Luis de Requesens. Marco Antonio Colonna, condestable de Nápoles y vasallo de España, era el almirante del papa. Las naves venecianas estaban al mando de Sebastián Veniero.
Preparativos: La preparación de la cristiandad para enfrentarse de una forma decidida con el peligro turco fue muy laboriosa. El único hombre que vio clara la situación desde el primer 46 momento fue el papa Pío V. Incluso Felipe II, que tan amenazadas veía sus posesiones peninsulares por el enemigo, tardó mucho en convencerse de la necesidad de afrontar el peligro de frente y de asestar un golpe definitivo a los turcos. Las capitulaciones para constituir la Liga Santa se demorarían hasta el 25 de mayo de 1571 debido a la disparidad de intereses y proyectos. La unión de escuadras cristianas que el Papa había convocado en respuesta a la toma de Chipre (1570) había resultado un fracaso del que los jefes se culpaban mutuamente. La Sublime Puerta lanzó un ataque a fondo contra Famagusta, último reducto de los venecianos en Chipre. Fuerzas turcas se apoderaron de Dulcino, Budua y Antivari, e incluso llegaron a amenazar la plaza de Zara. La escuadra española estuvo ya preparada el 5 de septiembre con la llegada de Andrea Doria, Don Alvaro de Bazán y Juan de Cardona. El 29 de agosto, el obispo Odescalco llegó a Mesina, dio la bendición apostólica en nombre del Papa y concedió indulgencias de cruzada y jubileo extraordinario a toda la armada. El 15 de septiembre, Don Juan ordenó la salida de la flota y el 26 fondeó en Corfú, mientras una flotilla dirigida por Gil de Andrade exploraba la zona.
Las armadas se encuentran en el golfo de Lepanto: Don Juan de Austria constituyó una batalla central de 60 galeras en las que iban Colonna y Veniero con sus naves capitanas, flanqueada por otras batallas menores al mando de Andrea Doria, Alvaro Bazán y el veneciano Agustín Barbarigo. A Cardona se le dio una flotilla exploradora en vanguardia. A bordo iban cuatro tercios españoles de Lope de Figueroa, Pedro de Padilla, Diego Enríquez y Miguel Moncada. La infantería italiana era también de gran calidad. La desconfianza hacia los venecianos era tal que don Juan repartió 4.000 de los mejores soldados españoles en las galeras de la Señoría e hizo que éstas navegasen entreveradas con las de España. El 29 de septiembre abordó a la capitana de don Juan una fragata de Andrade con el anuncio de que los turcos esperaban en el golfo de Lepanto. La flota de la Liga salió el 3 de octubre del puerto de Guamenizas en dirección a Cefalonia, y el sábado 6, a la caída de la tarde, llegaba al puerto de Petela. Bazán aconsejaba entrar en el golfo y Andrea Doria temía aventurarlo todo en una jornada. En el Consejo se aprobó el plan de Bazán de presentar combate en la madrugada del día siguiente, frente al golfo de Lepanto. La maniobra ordenada permitió cerrar el golfo y dio tiempo a una perfecta colocación de la armada.
El combate (7 de octubre de 1571): Al alba del día 7 la flota cristiana estaba situada en las islas Equínadas. Poco después avistaron a la turca adelantándose hacia la boca del golfo de Lepanto. Alí estaba al 47 mando de 260 galeras y contaba con las naves del corsario argelino Luchalí. A las diez de la mañana las escuadras se hallaron frente a frente. Cerca del mediodía la galera del Amirante Alí Bajá disparó el primer cañonazo. Alí concentró el esfuerzo sobre las galeras venecianas, que suponía menos aguerridas. El primer ataque turco fue neutralizado por Barbarigo, que fue herido de muerte.
Durante dos horas se peleó con ardor por ambas partes, y por dos veces fueron rechazados los españoles del puente de la galera real turca; pero en un tercera embestida aniquilaron a los jenízaros que la defendían y, herido el almirante de un arcabuzazo, un remero cristiano le cortó la cabeza. Al izarse un pabellón cristiano en la galera turca arreciaron el ataque las naves cristianas contra las capitanas turcas que no se rendían; pero al fin la flota central turca fue aniquilada. (Marqués de Lozoya) En la galera Marquesa combatió Miguel de Cervantes con gran valor. Tenía entonces veinticuatro años y continuó combatiendo después de ser herido en el pecho y en el brazo izquierdo, que le quedaría inútil. El consejo de don García de Toledo de recortar los espolones hizo más eficaz el empleo de la artillería. La arcabucería española resultó decisiva en el combate cuerpo a cuerpo causando gran número de bajas. En muchas de las galeras turcas los cautivos cristianos se rebelaron en lo más recio del combate. Fue un galeote cristiano quien cortó la cabeza del almirante Alí con su hacha de abordaje.
Sólo 50 de las 300 naves turcas pudieron escapar. El argelino Luchalí combatió con fortuna en el ala derecha y logró escapar hacia la costa de Morea. La persecución que llevó a cabo Bazán cesó al caer la tarde sin conseguir darle alcance.
Carácter decisivo de la victoria y consecuencias: Se celebró un Consejo después de que la flota se retirarse a Petela y prevaleció el parecer de dar por terminada la campaña de aquel año. Pío V y el Dux de Venecia reconocieron que la victoria se debió principalmente a España y a Don Juan de Austria.
Aunque Lepanto aparentemente fue una victoria total para los miembros de la Liga Santa, el carácter definitivo de la victoria cristiana ha sido discutido por muchos historiadores.
Pocas veces, si alguna, en la historia de los tiempos modernos, los frutos de una bella victoria han sido más vergonzosamente desperdiciados.(Merriman) Aplazamientos, desconfianzas entre los aliados y la muerte del papa San Pío V provocaron la malversación del triunfo de Lepanto. Felipe II se sentía temeroso de un nuevo afianzamiento de la alianza francoturca; los venecianos se hallaban dispuestos, al 48 cabo de cierto tiempo, a hacer una paz separada: si no hubiese sido por el entusiasmo de Don Juan de Austria, la Liga se habría deshecho... Pero las desconfianzas de Felipe -sus celos- hacia Don Juan de Austria, sus lentitudes características, dieron por resultado, al cabo de pocos meses, la caída de Túnez y la Goleta en poder de los turcos (1574). Así quedaba desvanecida la gloria de Lepanto. (Soldevila) La victoria de Lepanto abría la puerta a las mayores esperanzas. Sin embargo, de momento, no trajo consigo ninguna clase de consecuencias. La flota aliada no persiguió al enemigo en derrota, por diversas razones: sus propias pérdidas y el mal tiempo, a quien el imperio turco, desconcertado, debió tal vez su salvación. En este sentido, fue fatal la larga demora española del verano de 1571, pues, al colocar a los aliados victoriosos en los umbrales de la estación del mal tiempo, vinieron a interponerse ante la victoria, como treguas obligatorias, el otoño, el invierno y la primavera... Pero si, en vez de fijarnos exclusivamente en lo que viene después de Lepanto, paramos la atención en lo que precede a esta victoria, nos daremos cuenta de que viene a poner fin a un estado de cosas lamentable, a un verdadero complejo de inferioridad por parte de la Cristiandad y una primacía no menos verdadera por parte de los turcos. La victoria cristiana cerró el paso a un porvenir que se anunciaba muy próximo y muy sombrío.
(Braudel).
2.3 Los movimientos sociales. Comunidades y Germanías.
Comunidades de Castilla (1520-1522).
El contexto en que se sitúa este movimiento, es que Castilla, se haya en una coyuntura favorable, la cual, se había producido por un crecimiento demográfico, económico y de actividad comercial. Así mismo, existía una estructura social jerarquizada donde la nobleza mantenía sus privilegios, y una burguesía que era el grupo más dinámico.
En este contexto, se producen una serie de tensiones sociales entre algunos grupos que encuentran una barrera para cambiar de clase social. También existen tensiones dentro de los distintos sectores de la nobleza, y de ésta con la monarquía.
En este sentido, se puede entender, que la llegada del nuevo monarca Carlos I-V, hubiera abierto expectativas, en relación a los cambios sociales que se hubieran podido producir. Estas expectativas, se verán inmediatamente truncadas. El nuevo monarca, llega con una corte de asesores extranjeros, que serán los que ocupen los cargos más importantes.
49 Causas del levantamiento comunero en Castilla.
1. La pretensión pactista de alguno de los sectores sociales, que tenían como objetivo que Las Cortes Castellanas, tuvieran una función más representativa y de mayor fuerza. La nobleza, era la estaba detrás de esta idea política, así como los representantes de las ciudades, ya que querían ver reconocidos sus privilegios. Con esto lo que se trataba, era de limitar el poder del monarca.
2. De carácter fiscal, aparecerá en la primera convocatoria a Cortes, donde el rey solicita una reforma para aumentar el impuesto de la Alcabala. Dentro de Castilla, se tenía el temor de que el incremento de la fiscalidad, no fuera para los súbditos castellanos, y se desviara hacia otros territorios.
3. Extranjería del monarca y su entorno, llevará a los castellanos a desconfiar de que la preocupación del monarca, fuera más europea que castellana.
4. Las rentas de las ciudades de realengo, para conseguir ingresos. Esto generará, que estos dominios pasen a ser dominios señoriales. Aquí aparecen dos puntos a tener en cuenta: por un las la decisión real, y por otro el engrandecimiento de los señoríos.
El nombre de comunidades, quería reflejar que se organizaban de forma horizontal. En la primera parte del movimiento existía apoyo de la nobleza, pero éste decaerá durante el proceso, convirtiéndose en un movimiento antiseñorial. La nobleza, dejará de apoyar al movimiento, en el momento que se incorpora al mismo, el mundo rural.
La composición social: el sector dominante, es la clase media urbana (mercaderes, artesanos, y profesionales liberales); en segundo lugar, tenemos a la nobleza urbana o baja (hidalgos); en tercer lugar, nos encontramos con el bajo clero (secular y regular), el cual se siente más cercano al pueblo, además, también influyo en que Carlos I-V, interviene fiscalmente contra este último grupo, incluido en los diezmos; por último, el campesinado que participará en la segunda parte de la revuelta. Esta entrada de un gran número de fuerzas, dará un impulso a la revuelta.
A lo largo del movimiento, aparecerán diferencias y objetivos contrapuestos, dando lugar a que algunos sectores, cambien de bando.
El bando anticomunero, estará formado por: el poder real, la alta noblezas y en menor medida por el alto clero.
La Guerra de las Comunidades de Castilla fue el levantamiento armado de los denominados comuneros, acaecido en la Corona de Castilla desde el año 1520 hasta 1522, es decir, a comienzos del reinado de Carlos I. Las ciudades protagonistas fueron 50 las del interior castellano, situándose a la cabeza de las mismas las de Toledo y Valladolid. Los concejos de las ciudades son sustituidos por comunas. Los disturbios se multiplicaron por las ciudades de la meseta, especialmente tras la llegada de los procuradores que votaron afirmativamente al servicio que reclamaba el rey, siendo Segovia el lugar donde se produjeron los primeros incidentes y los más violentos, donde el 29 y el 30 de mayo los segovianos ajusticiaron a dos funcionarios y al procurador que concedió el servicio en nombre de la ciudad. Destacaron también por incidentes de similar magnitud ciudades como Burgos y Guadalajara, mientras que otras como León, Zamora, Salamanca, Toro y Ávila sufrieron altercados menores. Por el contrario, no se registraron incidentes en Valladolid, principalmente por la presencia en la ciudad del cardenal Adriano y del Consejo Real.
Ante el descontento generalizado, el 8 de junio, Toledo propuso a las ciudades con voz y voto en Cortes la celebración de una reunión urgente con cinco objetivos: 1. Anular el servicio votado en La Coruña. 2. Volver al sistema de los encabezamientos para cobrar los impuestos. 3. Reservar los cargos públicos y los beneficios eclesiásticos a los castellanos. 4. Prohibir la salida de dinero del reino. 5. Designar a un castellano para dirigir el reino en ausencia del rey El segundo paso será entorno a julio de 1520, con la unificación del movimiento y la creación de ‘La Santa Junta de Ávila’. A partir de aquí, las revueltas tomarán más fuerza, también influirá la decisión del ejército de arrasar Medina del campo (agosto1920), que dará más fuerza al movimiento. En septiembre de 1520, por el reino ya circulaba la idea de destronar a Carlos I y el acudir a Tordesillas para devolver a la reina Juana todos sus privilegios e importancia. Por lo tanto el planteamiento, es de oposición a la política de la monarquía, no de rompimiento con ella.
A partir de este momento, existe por parte de Carlos I-V, un intento de bajar la tensión con la incorporación de varios cargos castellanos a su gobierno, pero no lo conseguirá.
En octubre de 1520, se produce la radicalización de la revuelta, que coincidirá con la entrada de la masa campesina. Los comuneros se negarán al pago de los tributos, esto propiciará la salida del movimiento de los sectores nobiliarios de Burgos. Esto será significativo, ya que Burgos tenía un papel importante en el mercado de la lana, el cual había obtenido el apoyo real, y entiende que la revuelta ya no sirve a sus intereses.
Las primeras derrotas políticas de los comuneros llegaron en octubre de 1520, al conseguir instalarse los miembros del Consejo Real con total facilidad en Medina de Rioseco, con la capacidad de actuación bajo la protección del Almirante de Castilla, 51 Fadrique Enríquez de Velasco, Señor de la Villa. De igual manera, las esperanzas que se habían depositado sobre la reina Juana no fructificaron, ya que ésta se negaba a sellar algún compromiso o a plasmar su firma a modo de regente.
En noviembre de 1520, el Almirante de Castilla comenzó una campaña para intentar convencer a los comuneros de su derrota y que no había más remedio que entregar las armas y evitar una represión armada. Bajo esta actitud, se escondía una gran carencia de fondos en el bando real, que terminó subsanándose con la ayuda financiera venida desde Portugal y el retorno de la confianza perdida por parte de los banqueros castellanos, que vieron buenos indicios en el cambio de bando de Burgos.
Durante octubre y noviembre de 1520, ambos bandos se dedicaron activamente a recaudar fondos, reclutar soldados y organizar a sus tropas. Los comuneros organizaban sus milicias en las principales urbes con el objetivo de asegurar el éxito de la rebelión en la ciudad y sus alrededores, sufragando los gastos con el dinero recaudado en impuestos y en imposiciones.
La batalla de Villalar, fue el episodio decisivo de la Guerra de las Comunidades en la que se enfrentaron las fuerzas imperiales de Carlos I y las de la Junta Comunera capitaneadas por Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, ocurrida el 23 de abril de 1521 en la localidad de Villalar (hoy Villalar de los Comuneros, provincia de Valladolid, España).
La batalla fue ganada por las fuerzas imperiales y puso fin a la Guerra de las Comunidades en el norte de Castilla, donde fueron decapitados el 24 de abril los tres capitanes comuneros.
Interpretación del conflicto: José Antonio Maravall. ‘La primera revolución de carácter moderno’. Así caracteriza Maravall, el movimiento de los comuneros castellanos. Nos encontramos, ante un movimiento de carácter burgués y urbano, y que los protagonistas serán los patricios de las ciudades. Maravall, no señala a los campesinos.
El concepto de movimiento moderno, Maravall, lo adjudica a que existe una idea sobre la limitación real, a través de dar mayor presencia a las Cortes. Una segunda idea, es que el movimiento no tendrá un fuerte componente nacionalista, en la medida que se oponía a la idea imperial.
Finalmente Maravall señala, la consideración de las reivindicaciones de los gobiernos de las ciudades. Este cambio vendría relacionado por que muchos de los Concejos 52 estaban controlados por la nobleza y sus cargos eran comprados. Por lo tanto el cambio que se proponía era de dar mayor presencia a los sectores sociales de la ciudad.
Para Maravall, se plantea la reforma del poder real, y el poder de los municipios. Así como la exigencia de más atribuciones a las Cortes.
Joseph Pérez.
Coincide en algunos aspectos con Maravall. Pero insiste en el carácter ‘constitucionalista’ de la revuelta. Es decir lo que quieren los comuneros, es reformar las Cortes, como control del absolutismo real y de la alta nobleza.
También subraya, el carácter antiseñorial, y por contra le quita importancia a la presencia inicial de miembros de la nobleza, así como a la extranjería de la corte del monarca.
Finalmente, incorpora un aspecto sugerente. Se puede interpretar el movimiento, como el conflicto del sector social de la manufactura-agricultura por un lado, contra el de la ganadería-burguesía mercantil. Esta diferencia entre intereses, dará lugar a cambios de bando.
Por otro lado, Pérez apunta que la revolución fracasa, porque va a ser prematura, debido a que los objetivos eran de ruptura, pero la base social no estaba consolidada.
29-10-2012 continuación Bloque 2.
También podemos tener en cuenta el capítulo ‘Las comunidades de Castilla y la Corona de Castilla y la formación del Estado absoluto. Sobre el Estado y la Corona de Castilla S. XVI’ del profesor Benjamín González Alonso. He aquí la sinopsis del libro.
‘En el terreno político-jurídico, la singularidad de Castilla residió en la temprana articulación de determinadas técnicas organizativas, resortes ideológicos y fórmulas institucionales que desembocaron en la creación de un verdadero Estado, en el sentido clásico y estricto de la palabra. Lo que confiere unidad a los escritos agrupados en este volumen es la preocupación, común a todos ellos, por esclarecer desde diversos ángulos algunas manifestaciones de ese Estado de la Corona de Castilla, con el objetivo de contribuir a iluminar algunos aspectos especialmente relevantes de la organización política y administrativa de los territorios castellanos en el curso del Antiguo Régimen. El libro se abre con un ensayo sobre las Comunidades, cuyas conclusiones cuestionan la presunta modernidad de las metas comuneras, poniendo así en dudas algunas de las más recientes concepciones del problema. Se analizan también el régimen municipal en los siglos XVI y XVIII, los conceptos y valores imperantes en la Castilla de Felipe II -a través de un estudio de la Política de Jerónimo Castillo de 53 Bobadilla-, y el control y la responsabilidad de la burocracia real en el siglo XVIII. El artículo final del volumen retorna al tema de la génesis y desenvolvimiento del Estado castellano, desde la perspectiva abierta en la España de nuestros días por la irrupción del fenómeno autonómico’.
La conclusión, es que hay muchos elementos de aproximación entre la nobleza y los comuneros, en la medida que no se cuestiona el privilegio como diferenciación social, y se plantea el reconocimiento por la monarquía de los privilegios existentes. Por lo tanto este movimiento no se puede ver como moderno, ni como revolucionario.
Las Germanías (1519-1523).
Para la ampliación de este tema, podemos acudir al libro ‘Les Germanies als Països Catalans (1982)’, de Eulalia Durán.
Con relación a este movimiento, nos debemos situar en el contexto de este levantamiento que se inicia en Valencia. Existen unos momentos de tensión social tanto en el campo como en la ciudad, en ésta última entre mercaderes mercantiles y los gremios, cuyo objetivo el controlar el poder y el Concejo Municipal.
Existía una crítica a la gestión financiera en general, y más concreto a la de la deuda que gestionaba el poder municipal. Otra idea, es que le poder está a favor de aprobar las exigencias de la fiscalidad real. En el campo lo que se produce, es una tensión en torno a un régimen señorial fuerte y una convivencia no siempre buena entre la población, en función de si ésta era morisca o cristiana.
Ante este panorama, cualquier factor podría propiciar el levantamiento.
Causas. En los años previos, se produce un descenso de la producción agraria y manufacturera. Esto llevará, como consecuencia lógica a la necesidad de importar grano por parte de los Consejos Municipales, y dará como resultado, un alza en los precios del trigo. En el campo, el decremento de la producción lleva aparejado la bajada de las rentas señoriales, lo cual lleva al señor a poner más presión sobre los campesinos.
Así mismo existe una gran tensión entre moriscos y cristianos, por las diferencias con las que proporcionaban sus servicios, siendo los de los moriscos más baratos.
Otra causa a tener en cuenta, es el incremento de la presión fiscal real y municipal. A esto, tenemos que añadir la presencia de mercaderes extranjeros, ya que su competencia aumentará la tensión.
También hay que destacar, que en 1519, se declarará un brote de peste, y esto dará una cierta inestabilidad, que unido a as otras causas, dará lugar al inicio del levantamiento.
54 Composición social de las Germanías: 1) Grupos de artesanos que participaban en la organización gremial, y concretamente los gremios menores o de segunda categoría. Así como algunos mercaderes cercanos a estos gremios; 2) El bajo clero, tendrá un papel muy activo en la difusión del levantamiento; 3) El campesinado cristiano, que se sentía discriminado ante el campesinado morisco.
Bando anti-germanías. La composición social del bando contrario está formado por : 1) El poder real; 2) La nobleza; 3) La burguesía mercantil, 4) Los campesinos moriscos.
La localización de este movimiento estará disperso por todo el territorio, y no solo por las ciudades.
Las reivindicaciones: A) El reforzamiento de la organización gremial (más poder y privilegios) para enfrentarse a los mercaderes que ostentaban el poder; B) Participación en el gobierno de la ciudad, con la exigencia de que en el Jurado (Consejo permanente), existiera siempre un artesano, y que el consejo pudiera tener más competencias; C) Reorganización del abastecimiento del trigo, para evitar los fraudes que se producían; D) La creación de la Junta de los trece síndicos, como un poder de control del Consejo; E) Saneamiento de la hacienda municipal, mediante la abolición de los ‘censales’, y reducción de la presión fiscal; F) Oposición directa a los nobles y privilegiados, hacer obligatorio el bautismo de los no cristianos, lo cual llevaría a que la nobleza los tratara a todos de igual manera, sin discriminación alguna.
Proceso de la revuelta. A finales del año 1519, los gremios ante el peligro de un ataque por mar de la piratería berberisca, reclamaban que se puedan armar y agrupar en germanías, y que se creara la Junta de los trece síndicos; en el año 1520, las hermandades consiguen el control de los Consejos Municipales, mediante su presencia en los mismos. Ante la inactividad del poder real, el movimiento se extenderá. Esto llevará a su radicalización. El año 1521 fue pródigo en sucesos relevantes, alcanzándose en su transcurso el momento álgido de la protesta. La dirección de los sectores radicales amotinados llegó a decretar la supresión del pago de los impuestos en el mes de febrero (medida que luego se revocaría), produciéndose meses después saqueos de propiedades de los caballeros y el incendio del arrabal de la morería. Precisamente iban a ser los moriscos víctimas inocentes de la lucha de los agermanados contra los señores territoriales, descargándose sobre ellos una violencia desmesurada acompañada del bautismo forzado a que se vieron sometidos tras ser acusados de infieles y aliados de la nobleza.
55 En este momento el campesinado domina el movimiento y se producirá un enfrentamiento con el ejército real, el 30 de agosto de 1521 en la batalla de Orihuela, donde las tropas agermanadas serán derrotadas. Esto dará lugar a la caída de otras ciudades como Valencia.
En pleno conflicto bélico las fuerzas agermanadas, lideradas por el radical Vicenç Peris, obtuvieron algunos éxitos frente a las tropas del virrey, pero en septiembre de 1521 se produjo la derrota de Peris en Sagunto, que marcaba el principio del fin, aunque posteriormente en la primavera de 1522 se diera un rebrote de la subversión popular, esta vez gracias a la aparición de un extraño personaje, el Encubierto, que no tardaría en ser asesinado, acabándose definitivamente con su muerte la insurrección agermanada.
A partir de aquí, la represión de las autoridades y de los grupos privilegiados no se hizo esperar, fomentándose una especie de terror blanco que se dejaría sentir de forma intermitente a lo largo de varios años. Sin embargo, las represalias oficiales tras el fracaso de la rebelión no produjeron un elevado número de penas de muerte ni de castigos físicos; fueron sobre todo de tipo económico, realizadas por medio de las confiscaciones de bienes a muchos agermanados, de multas a lugares que habían apoyado la revuelta y a todos los gremios que en ella habían intervenido, imponiéndose también bastantes a individuos concretos. Tras la pacificación, Germana de Foix fue nombrada virreina en marzo de 1523, dándose a comienzos de 1524 un nuevo pregón contra los agermanados, seguido por la continuidad de las persecuciones, prueba de que la revuelta no se daba aún por superada. Hasta mayo de 1528 no se obtuvo el perdón general del rey, fecha muy tardía si se tiene en cuenta lo lejos que quedaba ya la derrota de los amotinados.
Los triunfantes serán, el poder real, y sobre todo la nobleza, donde el régimen señorial, que de por sí ya era duro, se endurecerá mucho más.
Consecuencias: A) Huida de la población morisca; B) Descenso de la producción; C) Triunfo de la burguesía mercantil, con un elemento de cambio, ya que alguno de éstos burgueses pasará a invertir en tierras.
Sobre este episodio, algún autor habla de ‘refundación medieval del campo valenciano’, aunque esta visión es cuestionable.
Finalmente en algún sector de la nobleza valenciana, se producirá un entroncamiento con la nobleza castellana.
56 Interpretación de las Germanías.
De un lado la versión más generalizada, es que este movimiento no planteaba una ruptura, ni un cambio de estructura. El conflicto se puede considerar entre la miseria y la propiedad, así como un conflicto de intereses entre los distintos gremios.
Por lo tanto es difícil encontrar elementos revolucionarios, aunque se puede apreciar en el momento de la radicalización. Así que estamos ante una revuelta.
La Germanía mallorquina. Es similar a la valenciana, será a partir de mayo de 1521 cuando se desarrollará. Se inicia de forma moderada, pero existía un presión mayor sobre la nobleza. Será en septiembre de 1522, cunado se producirá una radicalización de la revuelta y enfrentamientos con los ejércitos reales hasta abril de 1523.
Mientras estaba ocurriendo en el marco castellano la rebelión comunera, se desarrollaba paralelamente la revuelta de los agermanados valencianos. Sin embargo, las germanías de los Países Catalanes, tuvieron una dimensión social muy particular, con características propias, y una evolución bien distinta al movimiento de las Comunidades.
57 Bloque 3. El declive hispánico del S. XVII. Crisis económica y crisis política.
3.1 Crisis y decadencia.
Introducción.
De la misma manera que en el S. XVI nos planteábamos el crecimiento como duda del desarrollo del mismo, en relación al S. XVII se podría platear una pregunta.
¿Se puede hablar de la crisis en la España del S. XVII? Esta pregunta también se puede aplicar a la Europa occidental.
Sobre este tema ha existido un gran debate historiográfico. Trevor Aston, ‘Crisis en Europa’, que recoge artículos publicados en la revista Past & Present. Otra obra es la del profesor Jaume Dantí, Las crisis del S. XVII’.
El tema de la crisis del S. XVII se ha convertido en un cierto tópico historiográfico, esta definición hay que ponerla en parte en entredicho, en el sentido de que todo el S. XVII fuera de crisis en su totalidad.
En cuanto a las causas, hay visiones contrapuestas naturales: como el cambio climático (la pequeña edad del hielo, Martín y Olcina en Clima y tiempo señalan en España cuatro períodos de sucesos catastróficos (mitad del siglo XV, 1570–1610, 1769–1800 y 1820– 1860) señalados por lluvias intensas, nevadas y tormentas en el mar. Éstos se mezclaron con los interludios de severas sequías.); malas cosechas continuadas; y el incremento de epidemias.
Otra línea de explicación general, es la causa política, donde el coste del mantenimiento de la monarquía absoluta, afectará a la fiscalidad y el proceso productivo, y como resultado el aumento de la conflictividad. Otra vía de análisis económico sería la caída de la llagada de metales de América.
30-10-2012 continuación Bloque 2.
Existen otras cuestiones que han sido debatidas: la cronología y el concepto de crisis.
La impresión general, es que el cambio de coyuntura comienza a finales del S. XVI.
El concepto de crisis. El profesor Henry Kamen ‘cuestiona la utilización del término crisis, y apuesta por un descenso del crecimiento, ya que entiende que cuando se habla de crisis se hace en contra posición a la expansión del S, XVI.’ Por su parte Pierre Vilar, ‘considera que el concepto de crisis se debe aplicar al momento preciso en que se produce el cambio de tendencia, y lo sitúa entre 1590-1620.
58 En 1590 coincide con la ida de la producción agraria, y el 1620 con la caída de la entrada de metales de América. A partir de este momento se habla de decrecimiento’.
Desde 1598 a 1621, periodo del reinado de Flipe III, es generalmente considerado como el periodo de cambio de tendencia.
Diversos aspectos afectados por la crisis: A) Población del S, XVII. Continuamos utilizando los parámetros del Antiguo Régimen, pero tendremos dos factores demográficos relevante; 1) mayor incidencia de la mortalidad, se produce una sobre mortalidad; 2) los movimientos interiores de la población. (Ver obra de Vicente Pérez Moreda ‘La crisis de la mortalidad en la España interior’.
El cambio en la evolución demográfica, se empieza a notar a finales del S. XVI, en concreto la podríamos ver en una crisis epidémica que acentuaría el propio cambio (en Castilla 1597-1602, y en Cataluña (1589-1592), a partir de este momento, la evolución de la población peninsular, estará marcada por una sobre mortalidad que aparecerá con cierta continuidad.
B) Crisis de mortalidad: 1) Entre 1629-1631, se produce la denominada ‘Peste Milanesa’, que afectará fundamentalmente a la Corona de Aragón, en el resto del territorio, la crisis de mortalidad se producirá, más por causas de subsistencia (hambre).
Las consecuencias serán distintas, en el caso de la peste son cortas en duración pero abundantes; en el caso de las de subsistencia, se mantendrán más tiempo; 2) Entre 16471651, dentro del carácter epidémico se ha considerado como ‘La mayor catástrofe que se ha abatido sobre España en la tierra’. Comenzó en el centro peninsular, y se desplazará primero hacia el sur y luego hacia el norte. Se habla de la pérdida de un 50 % de la población. Sólo se salvará una pequeña parte del centro de la meseta; 3) Entre 1676-1685 ora nueva epidemia vuelve a recorrer el mismo espacio geográfico que la segunda, pero con menor intensidad.
Esta periodicidad de estas crisis, es lo que dará lugar a un descenso demográfico. Las crisis epidémicas tiene un mayor impacto en los entornos urbanos, que en los rurales, pero en algunos casos también tendrán impacto en el mundo rural, debido a que las poblaciones rurales se desplazarán a las ciudades, compensando poblacionalmente la mayor mortalidad urbana.
Por muchas causas, estas crisis, afectan en mayor medida a las clases menos favorecidas, pero sobre todo por su falta de capacidad de desplazamiento.
59 El hecho de que en primera estancia, el mayor impacto fuera en la ciudad, afectará negativamente al comercio y al desarrollo del mismo.
Tenemos dificultad para saber de que cifras estamos hablando, por lo que hay que acudir a estimaciones. Algunos autores, apuntan que en su conjunto la pérdida total de población llegaría a ser de un 25%. También, apuntan que a finales del S. XVII, en algunos lugares peninsulares, la población se habría recuperado a los números de finales del S. XVI.
C) Los desplazamientos de población: De un lado, tenemos los movimientos internos, donde el principal será ‘del interior hacia el litoral’, que a finales del S. XVII, se habría producido como resultado de un cambio de redistribución en el conjunto peninsular. Éste cambio de correlación entre población de interior y de litoral, se mantendrá fijo hasta llegar a los tiempos presentes. Estos desplazamientos se explican, debido a que en estas áreas litorales, es donde más se desarrolla la economía.
Otro movimiento es el proceso de expulsión de los moriscos, que será diferente en Aragón que en Castilla.
En Castilla afectará aproximadamente a unos 80.000 lo que significaba el 1,3& de la población. Sin embargo en la Corona de Aragón en su conjunto afectará a unos 182.000.
En el reino de Valencia, serán unos 120.000 los que suponía entre el 25 y el 26% de la población; en Aragón, el impacto porcentual será del 15 %, y en Cataluña la cantidad será más pequeña. En su conjunto la Corona de Aragón perderá en total un 12,6 % de su población.
El impacto será importante en los sectores de productivos a los que pertenecían estas personas, lo cual llevará a una reducción de la economía.
Otra creciente salida de población será la que emigrará hacia Indias, pero a partir del año 1620 se reducirá notablemente, aunque se mantendrá en cantidades menores. Otra característica de esta emigración es, que a partir del S. XVII se producirá de forma familiar en lugar de forma individual.
Otra pérdida de población, son efectos de participación en los ejércitos reales en Europa, debido a las bajas que se producirán sobre todo en el periodo 1635-1659 coincidiendo con la entrada en la Guerra de los treinta años, y L a Paz de los Pirineos (280.000 muertos, según Domínguez Ortiz).
Finalmente Hay una corriente de inmigración francesa ocitana, que se había iniciado en el S. XVI y se mantendrá hasta 1620-1625, y se parará en el año 1640. Esta inmigración afecta principalmente a la Corona de Aragón, y especialmente a Cataluña.
60 Las causas de estos movimientos migratorios, son debidas a los descensos en Occitania de todos los sectores económicos.
Como resumen podemos decir, que a lo largo del S. XVII, se habrá producido un descenso de la población como consecuencia de las epidemias y los movimientos migratorios, lo que dará lugar a un fenómeno, ‘los despoblados’, áreas que quedarán abandonadas principalmente en el centro de las provincias.
05-11-2012 continuación Bloque 3.
Crisis económica.
Existía una tendencia de descenso en todos los sectores productivos, con ritmos diferentes en las distintas áreas peninsulares. Esta diversidad de ritmos, son los que marcará la economía peninsular.
Causas: 1) Retroceso de la producción agraria. Aunque, en los momentos actuales, esta idea es cuestionada. La población empieza a descender antes de la disminución de la producción agraria; 2) Los efectos de la inversión rentista. Desviación de recursos para conseguir proyección social con la compra de tierras; 3) La política económica se caracterizaba de un lado por una fuerte presión fiscal sobre todo entre las capas menos favorecidas, y por otro, las alteraciones monetarias provocaban una fuerte inflación y un alza de los precios; 4) La caída de la llegada de metales de la Indias. Con un doble efecto: sobre el sector vinculado a este comercio; y sobre la hacienda real debido a los menores ingresos.
Ante esta situación, aparecen reflexiones, críticas, y propuesta de salvación aportadas por los arbitristas, mediante un análisis de la situación.
Algunos autores han planteado que la aportación de los arbitristas fueron importantes para la monarquía. Uno de los más sobresalientes, ‘Francisco Martínez de Mata; En razón del despoblamiento de España y su remedio (1650)’. Constata una situación de crisis demográfica y de pobreza, y propone como solución los ‘arbitrios’. Su recomendación, es la de potenciar los procesos productivos agrícolas y manufactureros.
Algunos ponen como ejemplo a lo que está realizando Holanda en el desarrollo del comercio.
La economía agraria. Hay que hablar del descenso de la producción agraria, pero depende del territorio. Ya que este descenso será muy fuerte en algunos territorios, pero no en otros.
Se ha apuntado que una de las causas de este descenso: A) Habría que buscarla en el cambio climatológico, que se produce en el S. XVII. Ver libro ‘Las crisis agrarias de la 61 España moderna’ de Gonzalo Anes; B) Abandonamiento de tierras, debido al despoblamiento rural; C) El agotamiento de las tierras, ya que no se implanta mejoras técnicas, para incrementar la producción, sino que se aplica la ley de rendimiento decreciente; D) Otro elemento, es el hecho de la reducción de tierras dedicadas al trigo, a favor de cereales secundarios como cebada, centeno y maíz. En este sentido, cuando se mide la producción agraria, se hace en función del producto principal, que estos momentos era el trigo; E) Otro motivo sería, la concentración de la propiedad, que se acentuará en este siglo debido al endurecimiento y la presión que sufría el pequeño campesino, así como por la reducción de tierras comunales. Esto generará el aumento de los jornaleros. ‘Producían más, muchos pequeños, que pocos grandes’, expresión utilizada por los arbitristas, como consecuencia de esta concentración de la propiedad, Al lado de todas estas causas o motivos, habría que añadir un descenso de la ganadería ovina trashumante en la primera mitad del S. XVII, produciéndose una cierta recuperación en la segunda mitad del S. XVII, de la ganadería estable como elemento de complemento de la renta agraria.
Este panorama de reducción, se produce en la siguiente cronología: A partir del año 1660 se produce un cambio de tendencia en la España periférica, toda la zona cantábrica, en la zona occidental de Andalucía, y en el área mediterránea. Por el contrario en el interior de las dos Castillas, se mantendrá una situación de estabilidad de la caída de la producción agraria del periodo anterior. Las últimas investigaciones, demuestran que hay distintas periferias y distintos interiores.
La economía manufacturera. Si el primer sector está en caída, éste otro le sigue, sobre todo por el descenso de la capacidad del mundo rural, ya que se dedicarán los recursos a los productos de subsistencia y no a los manufacturados. También estos productos y sus materas primas, se verán afectados por el aumento de la fiscalidad y el encarecimiento de los precios, provocando que afecte al conjunto de los sectores textil, naval e industrial, En este contexto, hay que añadir la competencia de los productos extranjeros.
Este contesto, tendrá un factor que no facilitará la recuperación, debido al descenso de la población urbana, perdiendo mano de obra cualificada, lo que afectará al momento en que la coyuntura cambie, Al lado de esta producción manufacturera aparecerá la producción doméstica, la cual se incrementará debido a la crisis global. Esta producción manufacturera doméstica de baja calidad, servirá para incrementar los recursos de la familia.
62 En algunas zonas de Castilla, Rioja, y Burgos, donde hay una gran presencia de ganadería, y que necesita menos mano de obra, es donde se dedicarán más personas a la producción manufacturera doméstica. Produciéndose en estas zonas un incremento en este periodo, en contra la reducción generalizada.
A partir de 1670-1680, se producirá un cambio en la tendencia que tendrá dos características: A) El hecho de un mayor proteccionismo por parte de la monarquía (diferente tratamiento fiscal); B) Interés por la innovación, que se manifiesta por la comparación entre los productos que se hacían fuera y en España. Se harán venir técnicos extranjeros para mejorar e innovar en la producción.
El comercio. Nos encontramos con que ha caído la producción agraria y la manufacturera, por ende también cae el comercio, tanto el interior como el exterior (Indias y Europa). La caída del comercio de Indias, tendrá consecuencias fiscales, políticas y monetarias. En cuanto a la evolución la cronología es clara, el año 1600 es cuando la llegada de metales fue mayor, entre 1600 y 1620, se producirá una frenada, pero será a partir de 1620, cuando comienza la caída, acentuándose entre 1640 y 1660.
En el año 1670, se producirá una cierta recuperación.
Causas: 1) La menor dependencia de la economía americana respecto a la metrópoli.
Aunque esta no será la principal. Tenemos otras dos más importantes; 2) Fuerte participación extranjera en contraste con el monopolio anterior. Sancho de Moncada, escribía en 1610 ‘De las diez partes del negocio con las Indias, nueve las hacían los extranjeros’; 3) La poca capacidad de exportación de la economía peninsular.
Todo esto afectará a Sevilla, y el comercio se ira desplazando hacia Cádiz.
También existía una caída con el comercio europeo, el cual queda limitado a las dos terceras partes, y sólo se mantendrá el comercio inglés. Este descenso también afectará al comercio mediterráneo.
Respecto al comercio interior, se produce un descenso que se constata en la menor actividad de los mercados y ferias, y en concreto un reflejo es, un cierto nivel de ruptura entre el interior y el litoral, con la excepción de Alicante, ya que ésta ciudad se convierte en el principal puerto por donde entran los productos de importación que se dirigen a Madrid, donde la corte mantiene todavía un cierto poder adquisitivo.
Esto dará lugar a una cierta red de proveedores que se extenderá a casi toda la península. Esto se puede ampliar con el libro de David Ringrose, ‘Madrid en la economía española’.
63 Esta situación de descenso tiene un cambio de tendencia en el último cuarto del S.
XVII, produciéndose un repunte a partir del año 1670.
La cuestión monetaria. ‘La revolución del cobre’.
Como consecuencia de la caída de la llegada de metales (oro y plata) de las Indias, y aunque la plata seguirá siendo el patrón monetario, para la circulación de monedas en el interior se utilizará la acuñación en cobre. Este proceso será muy numeroso hasta 1680.
Las consecuencias de este cambio serán en primer lugar la inflación y la subida de precios. También la cantidad de moneda acuñada será determinante. La diferencia entre el coste del metal comprado, y el del proceso de acuñación, con la cantidad de moneda acuñada, significará un beneficio para la Corona. Por ello, se acuñarán un gran volumen de monedas, y esto también ayudará a la subida de precios, debido a la gran cantidad de monedas en circulación. También la Corona cambiará el valor de la moneda, produciéndose una devaluación de la misma.
06-11-2012 continuación Bloque 3.
A los inicios del S. XVII, el coste del metal podría ser de 38 maravedíes, y el coste de la producción de otros 38, en total 76 maravedíes. Ordinariamente la Corona, transformaba la moneda de cobre en un valor nominal de 140 maravedíes. La diferencia entre el valor de producción y el nominal, nos dará una idea de la calidad de la moneda. En algunos casos durante el S. XVII, fue normalmente, de baja calidad. Esto disparaba los precios y se producía un incremento de la inflación. Éste proceso se realizó desde 1599 hasta 1680.
Entre los años 1599 y 1627, se producirá el primer proceso inflacionario (monedas de vellón). En el año 1627, la monarquía declarará la banca rota, y Olivares, tomará el compromiso de no acuñar más monedas, produciéndose una devaluación, esto provocará un periodo de deflación entre 1627-1634. Entre los años 1634-1656, tendremos otro periodo de inflación, pero será durante el periodo 1656-1680, cuando se producirá una inflación galopante. Como resultado se tomará la decisión de devaluar la moneda en un 50 %, y de no acuñar más monedas de cobre, llegando al final del siglo con una mayor estabilidad monetaria.
Este proceso no va a afectar de igual manera a todo el territorio. Afectará más a Castilla que a Aragón, ya éste último actuaba con moneda propia.
A pesar de la moneda mayoritaria es la de cobre, también existía monedas de plata, que se utilizaban fundamentalmente para pagar los productos del exterior.
64 3.2. Del declive al fracaso de la reforma. De Felipe III a Felipe IV.
Crisis política.
Aspectos que podrían justificar esta idea de crisis política: 1) El hecho de que el poder político de la monarquía pasase a mano de los ‘validos’.
La fuerza y la presencia de estos validos en el ejercicio del poder, significa también la presencia de la más alta nobleza en los centros de decisión del poder.
2) Fracaso de la política exterior ofensiva de la monarquía hispánica, dejando de ser un poder principal en Europa, pasando a ser una monarquía de segundo orden a partir de la Paz de Westfalia (1648) que daba fin a la guerra de los treinta años.
3) Continuidad de la crisis de la hacienda real.
4) El cuestionamiento de la integridad territorial de la monarquía, debido a las revueltas que se producen a la mitad del S. XVII, Portugal (1640); Cataluña (1640); y Nápoles –Sicilia (1647). De estos tres conflictos, sólo Portugal conseguirá la independencia.
5) Resistencia social a la política real, otro tipo de movimientos fundamentalmente contra determinadas medidas dictadas por la monarquía. Principalmente, se trata de temas fiscales (el impuesto sobre la sal, en Andalucía), y de subsistencia. Revueltas nobiliarias, que será protagonizadas en muchos casos, por alguna familia de la alta nobleza como oposición a las decisiones de la Corona, que les perjudicaban (rivalidad entre familias nobiliarias).
Existe un coincidencia en ver que le momento de cambio se daría durante el reinado de Felipe III (1598-1621). En este periodo se produce un cambio de la política ofensiva, hacia una política más de estabilización y de negociación de procesos de paz. Al terminar este periodo se pasará de nuevo a un ciclo bélico, con la Guerra de los treinta años, y el levantamiento de los Países Bajos.
Los validos.
Existe una bibliografía muy extensa sobre este tema, de la que podemos destacar la obra de Francesco Benigno titulada ‘La sombra del rey. Validos y luchas políticas en la España del siglo XVII’, de John Elliott ‘El mundo de los validos’ y la de Antonio Feros, ‘El Duque de Lerma. Realeza y privanza en la España de Felipe III’.
Es importante tener presente que la aportación de los validos es debida a la relación cercana entre la nobleza y la monarquía. Tomando mayor protagonismo la denominadaza ‘nobleza cortesana’, esto coincide con un pensamiento denominado, ‘el estilo de la nueva grandeza’, que se refleja, por el incremento de los gastos de la corte.
65 En este marco, existe un elemento que ira ligado al valido, la posibilidad de conseguir cargos y favores par él y su propia familia.
Esta forma de concesión, tendrá como resultado el enriquecimiento de la familia, un ejemplo de esto es el Duque de Lerma.
El triunfo de los validos se visualiza en la aparición en los Consejos, de miembros de la alta nobleza, en detrimento de otras jerarquías sociales. Existirá una diferencia con la época de Felipe II, en relación a los conflictos entre las clientelas de los dos principales bandos (Príncipe de Éboli; y Duque de Alba). Este enfrentamiento pasará a familias nobiliarias, y se crea una nueva burocracia para proveer de cargos a las personas ligadas a los validos. Se crearán unos órganos paralelos de los Consejos, que será las Juntas, donde los validos colocarán a sus hombres de confianza para controlarlas más directamente.
Al lado de la figura del valido, hay que tener en cuenta la relación que éstos tenían con el monarca. De Felipe III, se decía que ‘era un rey débil de carácter y poco trabajador’, por lo tanto, el valido tendría más poder e influencia para conseguir el beneficio personal. Pero el elemento claro que tenían los validos era conseguir ‘El Patronazgo’, cuyo derecho era el de conseguir favores y cargos. Esto le proporcionaba al valido mayor protagonismo.
El Duque de Lerma conseguiría trasladar la Corte a Valladolid desde 1601 a 1606. En el año 1612, Lerma conseguirá una cédula real, por la cual el Rey explicita la preeminencia de Lerma y le delega la firma real.
La preeminencia del valido, es la concesión de un poder que hace personalmente el monarca, y que supera al de Secretario de Estado.
Lerma sería el prototipo del ascenso fulminante del valido con todas sus consecuencias.
Estos tipos de actuaciones crearán movimientos de oposición a la figura de los validos.
12-11-2012. continuación Bloque 3.
Felipe IV. El gran valido de Felipe IV, fue el Conde-duque de Olivares. Entre la bibliografía existente podemos citar a John Elliott con su obra biográfica ‘El condeduque de Olivares’. Gregorio Marañón es otro de los biógrafos de este personaje en su libro ‘El conde-duque de Olivares. La pasión de mandar’, define al Felipe IV como ‘un rey con parálisis de voluntad’.
La principal diferencia que Olivares presenta sobre Lerma, es que intentará mantener las formas sobre el patronazgo, dando la impresión de que el rey lo ejercerá también, pero a 66 Olivares le dominaba, la pasión de mandar. Según avanza el tiempo, Olivares tendrá una gran oposición por parte de la nobleza.
Olivares seguirá creando Juntas, que son las que reforzarán su poder. Pero la presión de la oposición y sus fracasos, le obligarán a dimitir en 1643.
Cuando dimite Olivares, no se produce una sustitución inmediata del valido, y el rey manifiesta una reticencia a su sustitución. ‘Yo tomo el remo’, frase que el rey le pone en una carta a Olivares.
Felipe IV tardará cuatro años en nombrar un nuevo valido. En el año 1647, nombrará a Luis de Haro, pero su poder estará muy lejos del ejercido por Olivares.
Con Carlos II la figura del valido se difuminaría, hablándose más de la figura del Primer Ministro.
Continuidad de la crisis de la hacienda real.
La política económica. En los diferentes trabajos que hay sobre esta temática, existe una dificultad para comparar la política económica llevada a cabo en los reinados de Felipe III y Felipe IV, con el resto de Europa.
En el análisis peninsular, se puede hablar con poca precisión de ‘política económica’, mas bien se habla de ‘medidas necesarias’, es decir de improvisación.
De otro lado se plantean dudas, si se puede hablar de una política mercantilista. Por una parte, la debilidad política de la monarquía, y por otra la política mercantilista que tenía una máxima de tener poca dependencia de la exportación, y además estábamos ante una baja producción.
Algunas propuestas que se plantearon podrían tener un carácter mercantilista. En tiempos de Felipe III se propone, crear una Junta para pensar una ‘Reformación (1619), aunque esta Junta no empezará a funcionar hasta el año 1623.
Algunas propuestas de esta Junta: A) Prohibir la importación de determinados productos; B) Poner altas aranceles a los productos de importación; C) Producir sobre unos modelos prefijados, de esta forma existe una intervención sobre la producción; D) Aplicar austeridad al gasto público, tanto para la monarquía como para la nobleza; E) Reducción del gasto en los centros de educación; F) Creación de una red de ‘Banca pública’, cuyos fondos se obtendrían a través de prestamos forzosos, que aportarían los grandes propietarios, pero esta medida nunca se llevó a cabo.
La monarquía recurrirá otra vez más a la venta de tierras de realengo.
Otra preocupación que plantea Olivares, es la de impulsar el comercio como base del desarrollo del país.
67 La necesidad de combatir la expansión holandesa, mediante las actuaciones corsarias y la creación del ‘El Almirantazgo del Norte’, que impulsaría el comercio hacia el norte de Europa.
En este contexto Olivares, plantea una máxima ‘convertir a todos los españoles en mercaderes’, siendo el comercio el sector principal a proteger, ya que de esta forma se beneficiarían todos los sectores productivos.
También propone la creación de compañías comerciales, aunque tampoco esta medida se llevará a implantar.
Olivares plantea la creación de la Junta de Población de Agricultura y Comercio.
Este título refleja el pensamiento y preocupación de Olivares.
Se empezaba a producir un descenso de la población, y esto tendría que cambiar, mediante el desarrollo de los sectores agrícolas y comerciales.
No obstante Olivares tiene que aplicar medidas inmediatas para obtener recursos. Planea una centralización del poder real, para así poder exigir la aportación de todos los territorios. Para ello prepara un memorial en 1624, bajo el título Unión de Armas.
En la introducción dice ‘Tenga V. M. por el negocio más importante de su Monarquía, el hacerse Rey de España; quiero decir, Señor, que no se contente V. M., con ser Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, Conde de Barcelona sino que trabaje y piense con consejo mudado y secreto, por reducir estos reinos de que se compone España, al estilo y leyes de Castilla sin ninguna diferencia, que si V. M. lo alcanza será el Príncipe más poderoso del mundo’ ‘. . . conociendo que la división presente de leyes y fueros enflaquece su poder y le estorba conseguir fin tan justo y glorioso, y tan al servicio de nuestro señor / extender la Religión Cristiana /, y conociendo que los fueros y prerrogativas particulares que no tocan en el punto de la justicia (que ésa en todas partes es una y se ha de guardar ) reciben alteración por la diversidad de los tiempos y por mayores conveniencias se alteran cada día y los mismos naturales lo pueden hacer en sus cortes, (...) se procure el remedio por los caminos que se pueda, honestando los pretextos por excusar el escándalo, aunque en negocio tan grande se pudiera atropellar por este inconveniente, asegurando el principal (...).
Tres son. Señor, los caminos que a V. M. le pueden ofrecer la ocasión (...) El primero. Señor, y el más dificultoso de conseguir (pero el mejor pudiendo ser ) sería que V. M. favoreciese los de aquel reino, introduciéndolos en Castilla, casándolos en ella. Y los de acá, allá y con beneficios y blandura, los viniese a facilitar 68 de tal modo, que viéndose casi naturalizados acá con esta mezcla, por la admisión a los oficios y dignidades de Castilla, se olvidasen los corazones de manera de aquellos privilegios que, por entrar a gozar de los de este reino igualmente, se pudiese disponer con negociación esta unión tan conveniente y necesaria.
El segundo sería, si hallándose V. M. con alguna gruesa armada y gente desocupada, introdujese el tratar de estas materias por vía de negociación, dándose la mano aquel poder con la inteligencia y procurando que, obrando mucho la fuerza, se desconozca lo mas que se pudiere, disponiendo como sucedido acaso, lo que tocare a las armas y al poder.
El tercer camino, aunque no con medio tan justificado, pero el más eficaz, sería hallándose V. M. con esta fuerza que dije, ir en persona como a visitar aquel reino donde se hubiere de hacer el efecto, y hacer que se ocasione algún tumulto popular grande y con este pretexto meter la gente, y en ocasión de sosiego general y prevención de adelante, como por nueva conquista asentar y disponer las leyes en conformidad con las de Castilla y de esta misma manera irla ejecutando con los otros reinos.
(...) El mayor negocio de esta monarquía, a mi ver, es el que he representado a V. M.
y en qué debe V. M. estar con suma atención, sin dar a entender el fin, procurando encaminar el suceso por los medios apuntados.
Tomado de DÍAZ PLAJA, F.: La Historia de España en sus documentos: El siglo XVII. M. 1.957, pp. 119-121’.
IDEAS PRINCIPALES 1. Olivares expone al Rey que la única forma de aumentar el poder de la monarquía pasa por gobernar a todos los territorios siguiendo el estilo y las leyes de Castilla.
2. Expone inmediatamente después que la multiplicidad de leyes y fueros entorpece el gobierno. Acabar con ellos es fundamental para la Monarquía. Pero será un grave problema por la oposición de los reinos pero el fin y el beneficio último será superior a los perjuicios.
Tres formas de limitar los fueros y poderes de los reinos propone Olivares al Rey: • mezcla social de las clases gobernantes hasta asimilarse y disfrutar de los privilegios de Castilla • negociando la cesión de poderes pero desde una posición de fuerza del Rey • generando disturbios en esos reinos que impongan la intromisión e intervención de la Corona y la imposición de un modelo de gobierno.
69 Algún autor ha considerado que esta tercera vía de Olivares, tiene relación con el levantamiento del Els Segadors, aunque no está clara esta relación.
En el año 1626, se convocarán Cortes en la Corona de Aragón con los objetivos de obtener más ingresos y conseguir la unión de armas. Esta convocatoria no tiene éxito, ya que Aragón y Valencia no aceptarán la unidad de armar, y los ingresos que consiguen serán inferiores a los solicitados. Por su parte en Cataluña, las cortes se pararán, y se retomarán en 1633 sin ningún acuerdo en cuanto a la unión de armas, y en cuanto a los ingresos serán muy inferiores a los solicitados. Ante este fracaso, se recurre a recursos más inmediatos como la emisión de moneda de cobre.
En el año 1627 se declarará la banca rota, lo que llevará a una reducción obligatoria de la deuda. Se sacará como prestatarios a los banqueros genoveses, ya que se les achacaba parte de la situación de quiebra debido a los intereses que imponían, en sustitución se incorporarán a los banqueros portugueses (judíos conversos, marranos). Se devaluará la moneda en un 50 % para luchar contra la inflación.
Entrada la década de 1630 los compromisos y conflictos en el exterior (guerra de los treinta años), complicarán la situación económica ante esta situación adversa. Ante ello Olivares, aumentará la presión fiscal, que en algún caso provocará la contestación social, como el tumulto de Vizcaya por el aumento del impuesto de la sal. Se duplica el servicio de millones. Se incrementa la alcabala. Se ponen algunos tributos a la nobleza como el de lanzas. Se confisca a los cargos, parte del sueldo del primer año.
Otra medida para obtener recursos, será la venta de cargos, sobre todo de regidores. Se aplicarán donativos forzosos provenientes de la incautación de la plata proveniente de Indias y su transformación en Juros. Toda esta presión fiscal afecta a todas las clases en mayor o menor medida, llevando a un fracaso de la política económica de Olivares.
Todas estas medidas y el fracaso de su política, supondrán el refuerzo de la oposición a Olivares, y le llevarán a su dimisión.
A lo largo de estos reinados encontramos la continuidad de la deficiencia de la hacienda y su agravamiento.
70 El fracaso de la política exterior ofensiva de la monarquía.
Hay un artículo de John Elliott en su obra ‘España y su mundo (1500-1700)’, Titulado, ‘Política exterior y crisis interna (1598-1659)’ donde plantea la relación entre la política exterior y la crisis.
‘La monarquía sigue las pautas del pensamiento político que existía en Europa’ Giovanni Botero en su obra La Razón de Estado, donde plantea dilema de cual ha de ser la tarea del más importante del monarca: A) Aumentar; o B) Conservar. Su respuesta es que lo más difícil para el monarca es conservar.
Con esta tesis podría considerarse que la actuación de Felipe III estaba la opción de conservar, llevando una política exterior pacifista (Paz de Londres, Tregua de los doce años en los Países Bajos). Esta postura también venía forzada por la falta de financiación de la Corona.
Esta situación de los primeros años del reinado de Felipe III, llevará un malestar a las clases privilegiadas de la nobleza, y sobre todo a los que tenían cargos en los territorios (virreyes, gobernadores, etc.), ya que perjudicaba la reputación de España y la debilitaba frente a otros países.
13-12-2012. continuación Bloque 3.
La conciencia de que la situación es de ‘declinación’. Para resolver la declinación, se realizaba la reformulación, para obtener la reputación.
En esta situación provocada por las protestar de la nobleza, la monarquía realizará un acto bélico para acallarlas con la ocupación de La Valtelina, que tenía una importancia estratégica y así daba una respuesta a las acusaciones de debilidad que se hacían a la monarquía. ‘La guerra de la Valtelina (1621-1639) fue un conflicto armado provocado por el control del valle de la Valtelina, región militarmente estratégica por ser una vía de transporte utilizada por los tercios españoles, que comunicaba el norte de Italia con los Países Bajos y Alemania.
La alianza formada por España, bajo cuyo dominio se encontraba el vecino ducado de Milán, con las repúblicas de Génova y Lucca y los ducados de Parma, Módena y Toscana, se enfrentó contra la formada por Francia, el cantón suizo de los Grisones (bajo cuyo gobierno se encontraba la Valtelina), el ducado de Saboya y la república de Venecia, en el contexto de la guerra de los Treinta Años. La caída de la Valtelina en manos españolas supondría la separación física de Venecia y Saboya y la ampliación del ya de por sí amenazante poder español. Geográficamente era el punto de 71 intersección entre Venecia, francófila, los grisones antiespañoles, los príncipes protestantes alemanes y los Países Bajos’.
En el año 1640 esta política de mantener la reputación no se podrá mantener debido a los levantamientos de Portugal y Cataluña.
Con la reanudación del conflicto de los Países Bajos podemos decir que existe un punto positivo para la monarquía española con la rendición de Breda, hecho reflejado en el cuadro del mismo título de Velazquez. Pero poco a poco el poder militar español irá declinando. Las derrotas más importantes españolas fueron; Rocroi (1643), las Dunas y Lens. El agotamiento era general y España se aviene a la paz con los holandeses y el 24 de octubre de 1648 en la ciudad de Münster, Westfalia, concedieron la independencia de Holanda (casa de Orange). Para Europa supuso la libertad religiosa para los principados alemanes y la pérdida de la hegemonía de los Habsburgo. Pero la guerra con Francia continuó y no acabaría hasta la Paz de los Pirineos (1659), en la que España tuvo que ceder algunos territorios de Flandes (Artois), el Rosellón y la Cerdaña. Para sellar la paz se concertó la boda entre la infanta María Teresa con Luís XIV.
A partir de aquí, España será considerada como una potencia de segundo orden en el plano militar.
72 3.3. Revoluciones y revueltas. Portugal, Cataluña, Nápoles y Sicilia.
La otra manifestación de la crisis política es la que se va a denominar ‘El cuestionamiento de la unidad de la monarquía’.
Esto se dará con motivo de los levantamientos de Cataluña y Portugal en el año 1640, y el de Nápoles y Sicilia (1647-1648).
Bibliografía: John Elliott y otros, ‘1640. La monarquía hispánica en crisis’, que recoge cada uno de estos levantamientos.
Eva Serra y otros, ‘La revolución catalana de 1640’, es una obra que rompe con la visión clásica de la Guerra dels Segadors.
María Ángeles Pérez Samper, ‘Cataluña y Portugal 1640’, esta obra presenta un análisis comparado entre los dos levantamientos.
Levantamiento de Cataluña. Sobre este tema sólo se dará una información general, ya que está tratado en profundidad en la asignatura de Historia Moderna de Cataluña.
Según Eva Serra, se puede hablar de revolución ya que la revuelta puede tener caracteres más postmodernos. Aunque desde su punto de vista existe la creencia de que sólo se debe llamar revolución si ésta triunfa y revuelta en caso contrario. Ver su posicionamiento en la introducción de su libro.
La revuelta de Portugal.
Bibliografía: Rafael Valladares, ‘La rebelión de Portugal 1640-1680’, Fernando Bouza, ‘El Portugal de los Felipes’.
Para analizar este levantamiento debemos hablar de los precedentes.
El Motín de Evora (1637), es un levantamiento de carácter fiscal que intenta frenar la presión existente. El aldabonazo del motín de Evora hubiese tenido que alertar a Olivares del peligro que corría la Corona en Portugal, pero la guerra con Francia acaparaba toda su atención y las medidas adoptadas dejaron sin resolver los problemas existentes en el reino.
Además se ponen de manifiesto alguno de los elementos que se verán más adelante: A) Malestar de la nobleza portuguesa, ya que consideraba que tenía poca presencia, y que la monarquía hispánica no defendía el imperio ultramarino portugués, ante los ataques que éste estaba sufriendo por parte de los holandeses.
B) Voluntad de recuperar la monarquía propia, y que por herencia estaba asociada ala casa de Braganza.
C) Enfrentamiento en los Consejos de Portugal y de Estado entre miembros castellanos y portugueses.
73 Es resultado del motín es que el ejército español se impondrá por la fuerza. Se condenará a muerte a los cabecillas, y se proclamará un perdón general para el resto.
Causas de la revolución portuguesa de 1640.
1) El malestar de la burguesía mercantil portuguesa, por las limitaciones que tenía a la hora de participar en el comercio colonial español.
2) Dentro de esta misma preocupación, coinciden con la nobleza portuguesa, sobre la falta de ayuda castellana en la defensa de los territorios portugueses de ultramar, que están siendo atacados por lo holandeses.
3) Exigencia de monarquía española, para que la nobleza portuguesa participara en el ejército contra la revuelta de Cataluña de ese mismo año.
4) El hecho de que algunas privilegios y leyes portuguesas, no eran respetadas por la monarquía hispánica.
La conspiración de 1640 fue planeada por los hidalgos D. Antão de Almada, D. Miguel de Almeida y por el Dr. João Pinto Ribeiro entre otros.
El sábado 1 de diciembre de 1640 entran en el Palacio de Lisboa, situado en la Plaza del Mercado, matando al secretario de Estado Miguel de Vasconcelos y aprisionando a Margarita de Saboya, duquesa de Mântua, que gobernaba entonces Portugal en nombre de su primo, Felipe IV. En su lugar aclamaron al Duque de Braganza como Rey de Portugal, con el título de Juan IV (1640-1656), dando inicio a la cuarta dinastía, la Dinastía de Braganza.
El momento fue bien escogido, ya que la casa de Habsburgo afronta en esa época los problemas derivados de la Guerra de los treinta años (1618-1648) y la Revuelta de los Catalanes, por lo tanto existe poca reacción por parte de la monarquía española.
A pesar de que hubo alguna batalla como la de Montijo (1644), los enfrentamientos armados, de forma más continuada, se iniciarán una vez firmada la Paz de los Pirineos (1659), y se desarrollaran en las siguientes batallas: Batalla de las Líneas de Elvas en 14 de enero de 1659, Batalla de Ameixial o de Estremoz en 8 de junio de 1663, Batalla de Castelo Rodrigo o de Salgadela en 7 de julio de 1664, Batalla de Villaviciosa o de Montes Claros en 17 de junio de 1665. Los portugueses ganaron todas estas batallas.
El triunfo del levantamiento portugués se considera desde el punto de vista portugués como, ‘La Restauración portuguesa’.
El hecho de que la voluntad principal era la de restaurar la monarquía y reestablecer la legalidad portuguesa, dio como resultado que la revuelta fue bien aceptada en general 74 por los portugueses, con algunas excepciones entre los nobles que no apoyaban a la Casa de Braganza. La independencia será reconocida con el Tratado de Lisboa de 1668.
Con la firma del tratado de Lisboa de 1668 España reconocía implícitamente la independencia de Portugal, poniendo fin a la unión personal que ambos países habían mantenido entre 1580 y 1640.
Los principales puntos del acuerdo incluían: • Cese en las hostilidades y compromiso de paz perpetua; • Restitución mutua de las plazas tomadas durante la guerra, devueltas al estado en que se encontraran antes de ésta; Ceuta quedaría excluida de este punto, siendo devuelta a España.
• Libertad de circulación y de comercio para los súbditos de ambos países en el país vecino; • Amnistía para los prisioneros tomados por ambos bandos durante la guerra; • Restitución a sus dueños originales de las propiedades tomadas durante la guerra; • Portugal sería libre de formar alianzas con quien quisiera.
Existe un interés común entre Portugal y Cataluña sobre el desenlace de estos levantamientos. Aparece la conciencia del ‘poder pactado y la voluntad de dios’, ante el hecho de que el monarca que rompa esta relación, se le puede considerar un tirano.
‘El mal gobierno. Viva el rey muera el mal gobierno’. Eran algunos de los eslóganes que se propagaban durante estas revueltas.
Revuelta de Nápoles y Sicilia.
La obra más interesante sobre este tema el la obra ‘La revuelta antiespañola en Nápoles’, del profesor Rosario Villari.
Cuando se habla de este levantamiento, se la denomina como la Nápoles y Sicilia, pero en Sicilia, se trata sólo de un conflicto entre Palermo y Mesina de poca importancia.
Siendo Nápoles, el que intentará romper con la unidad de la Corona.
Este moviendo tiene un carácter antinobiliario, ya que la nobleza controlaba las instituciones y colaboraba con el poder real, y además el parlamento no era representativo. Por lo tanto existía un conflicto interno (esto sería un hecho diferencial con las otras revueltas), coincidiendo con el levantamiento contra la monarquía.
Causas.
1) Absolutismo real; 2) Presión de la fiscalidad real, la cual era muy dura sobre Nápoles, a la que se añadía la presión fiscal local; 3) La fortaleza del régimen señorial napolitano, el cual utilizará actuaciones violentas para ampliar sus dominios. También 75 controlaba el poder municipal; 4) En este contexto hay que añadir, el impacto de la crisis económica, que será el detonante del levantamiento. En esta crisis se intentará imponer un impuesto sobre la fruta.
19-11-2012 continuación Bloque 3.
El levantamiento sigue el proceso tradicional en dos fases, una más moderada y otra radical. El movimiento es encabezado por Masaniello con el apoyo de los gremios y la burguesía. Masaniello será asesinado a la edad de 27 años, y la revuelta se radicalizará declarando la República de Nápoles (1647-1648). Los napolitanos entonces buscaron el apoyo francés llamando a Enrique de Guisa para confiarle el mando del nuevo estado.
El duque de Guisa que se encontraba en Roma en aquel momento aceptó la oferta, impaciente por ceñir una corona y rehabilitar la influencia francesa en la Italia meridional después de dos siglos. El 15 de noviembre de 1647, el duque llegó a Nápoles y se hizo con las riendas de la República.
La República Napolitana, no obstante, no tuvo ninguna esperanza de perdurar desde sus mismos comienzos. Fuerzas españolas controlaron la línea de castillos alrededor de la ciudad, mientras que la nobleza dominaba las provincias desde su base de Aversa, controlando así las líneas de aprovisionamiento de Nápoles. En 1648 el duque de Guisa logró tomar Aversa, pero la situación no cambió mucho. Los españoles, otra vez bajo el mando de Juan José de Austria, llevaron a cabo una estrategia prudente y llenaron Nápoles de espías, agitadores y otros agentes para persuadir a la nobleza restante.
Después de una serie d batallas, las tropas españolas triunfarán y esto llevará a la disolución de República y la vuelta a la situación anterior.
Sin embargo se producirá un cambio en el ámbito urbano con el distanciamiento entre la burguesía y la nobleza. En el mundo rural no se producirá ningún cambio.
Sobre estos movimientos se han planteado distintas versiones sobre la década de la crisis política hispánica. ‘Cuadernos de la historia moderna, Nº 11 de la universidad complutense de Madrid. Las revoluciones periféricas y declive de la monarquía española. VILLARI, Rosario’. Según el profesor Villari, ‘El relieve de estas revueltas es significativo la alta participación social de todos los ámbitos. La revuelta de Nápoles tenía el déficit de no tener implicada a la nobleza’.
Existen otras reflexiones de determinados autores, en las que se resalta el sentimiento comunitario de pertenencia territorial.
76 Resistencia social a poder real, también denominados movimientos menores y de tipologías distintas.
Motín de la sal de Vizcaya (1631-1634).
Las políticas centralistas de Olivares tendieron a unificar las provincias de la monarquía hispana obligándolas a contribuir más. Esto es importante de señalar ya que, pese a la unificación efectuada por los Reyes Católicos, diversas regiones mantuvieron una serie de importantes derechos y peculiaridades tanto en materias fiscales como institucionales. Tal era el caso de los reinos de Aragón, Portugal y Navarra y el de las Provincias vascongadas. Por lo tanto el motín tiene un origen antifiscal.
Recibe este nombre la rebelión popular que aconteció en Vizcaya, principalmente en Bilbao, entre 1631 y 1634 como consecuencia del estancamiento de la sal por la Corona española, estancamiento que vulneraba la foralidad vasca constituyendo un contrafuero.
Desde el punto de vista foral se entendía que este tributo era ilegal, al no haberse pactado con las Juntas Forales.
El primer incidente de consideración tendrá lugar en Bilbao en octubre cuando el nuevo Corregidor, Juan Calderón de la Barca, haga publicar nuevas Reales Órdenes y ordenanzas tendentes a aminorar el precio de la sal. El anuncio venía a significar el acto formal de la reinstitución del impuesto sin tener en cuenta a la Diputación. Por lo tanto el levantamiento plantea la negativa a pagar dicho impuesto.
La explosión popular fue intensa y violenta. En primer lugar fueron quemadas por la multitud las Reales Órdenes en la plaza mayor de Bilbao, frente al edificio en el que se celebraba la sesión de la Diputación. A continuación los amotinados (principalmente gente de extracción social baja) asaltó los depósitos de sal y durante más de tres días se desarrolló una auténtica cacería de elementos reales obligados a esconderse en domicilios particulares y en sagrado. Sólo hubo un muerto -Domingo de Castañeda, procurador de la Audiencia del Corregidor- pero varias casas fueron saqueadas y/o quemadas. Los rebeldes impugnaron primero una Junta a la que no precediera una declaración de respeto de los Fueros. Luego, allanado este problema por el Duque, interrumpieron la misma, tomaron el control de la asamblea e hicieron aprobar una serie de 24 decretos contra el sistema impositivo central, de los cuales, sólo uno se refería al estanco de la sal, lo cual confirma el carácter general de la protesta.
Ante esta situación, la monarquía optó por una aproximación apaciguadora, el envío de personas apreciadas tales como Morales o el Duque de Ciudad Real, éste último perteneciente a la importante familia de los Idiáquez. Sin embargo, el hecho de que 77 apenas diera directrices claras de lo que debía de hacer o negociar trajo aparejado el fracaso de esta primera misión. Después de un proceso de enfrentamientos con los amotinados, la rebelión será derrotada. Sin embargo, el impuesto será derogaban el estanco de la sal. Se restablecía, pues, de esta forma el orden pero también la legalidad foral. Aunque se planteará una mayor exigencia de los derechos arancelarios sobre los productos que salían hacia Castilla y Europa.
Las revueltas andaluzas (1647-1652).
Estas revueltas serán fundamentalmente de subsistencia, aunque también tendrán un componente antifiscal.
Se trata de movimientos que se desarrollaron principalmente en el ámbito urbano, y en menor medida en el rural.
La escasez y el alza de los precios de los productos de primera necesidad fueron las principales causas, unido al enfrentamiento de los Concejos Municipales, los cuales estaban en convivencia con los terratenientes, que especulaban con el precio de referencia de los productos de subsistencia. A esto de le unió la presión fiscal que agravará la situación de penuria de las clases populares.
Los participantes serán: las clases bajas urbanas (artesanos, jornaleros operarios, etc.); los jornaleros agrícolas en las zonas rurales; el bajo clero como difusor del levantamiento; puntualmente aparece algún burgués o algún miembro de la nobleza media, que se convertirá en jefe de la revuelta.
Al otro lado están: la burguesía mercantil; los funcionarios reales; y la nobleza Entre todas las revueltas a modo de ejemplo comentaremos las de Granada y Córdoba, pero todas ellas tendrán una serie de puntos comunes.
Granada (1648-1562).
A partir del año1648, el hambre se extendió por Andalucía, unida a una mortífera epidemia de peste. En Granada se sublevó la plebe urbana, imponiendo un nuevo corregidor designado por el pueblo, el cual tomó medidas para abaratar el trigo.
En 1651 y 1652 el grano volvió a faltar y su precio se disparó. Durante el último de estos años se produjeron numerosos motines de hambre en las ciudades andaluzas. La carestía se vio agravada por las actividades de los especuladores, que sacaban provecho de la situación acaparando trigo y logrando hacer subir artificialmente los precios.
Como podemos ver existen dos reivindicaciones, la sustitución del corregidor y la bajada del precio del trigo. Este levantamiento fracasará.
78 Córdoba (1652).
Acuciados por el hambre, los cordobeses se amotinaron en 1652, en protesta contra la presión fiscal y los acaparadores de grano. En este caso los amotinados conseguirán un cambio en el poder municipal y una bajada del precio del trigo Sevilla (1652).
Ante el éxito de Córdoba, la revuelta terminará por extenderse a Sevilla.
Más inquietud aún produjeron en las autoridades gubernamentales los tumultos originados en Sevilla el mismo mes de mayo de 1652, que tuvieron comienzo en el popular barrio de la Feria, donde predominaban los artesanos tejedores. La ciudad estuvo a punto de ser totalmente controlada por los amotinados, los cuales intentaron asaltar diversas casas de comerciantes en las que se sospechaba podía haber trigo almacenado. Los sublevados se hicieron fuertes en el barrio de la Feria, pero fueron fácilmente reducidos, sufriendo más de un centenar de bajas, entre ellas las de algunos de los principales líderes. Ciertos clérigos tomaron también parte en el motín.
En Sevilla, se obtuvo el mismo resultado exitoso que en Córdoba.
Para Domínguez Ortiz, ‘Los levantamientos andaluces de mediados del XVII tuvieron principalmente un carácter urbano y espontáneo, y deberíamos entenderlas como un enfrentamiento entre ricos y pobres en un momento de penuria y hambre’.
Revueltas nobiliarias.
Andalucía (1641).
Esta revuelta está protagonizada por el Duque de Medina-Sidonia y el Marqués de Ayamonte. Estos nobles, consideran maltratados por los abusos fiscales a los que les somete el Conde-duque de Olivares. Además los nobles están afectados por la crisis de las rentas nobiliarias, hasta el punto que alguno de ellos tenían que solicitar a la monarquía una ayuda para alimentos.
A esta revuelta se le han atribuido muy diversas motivaciones, entre las que está la posibilidad de entenderla como una simple conjura nobiliaria de carácter estamental o particularista, o como un intento secesionista o independentista, siguiendo el ejemplo catalán o el portugués, por el que se pretendía sublevar Andalucía contra el rey para instaurar en ella una monarquía en la persona del citado duque.
El duque estaba emparentado con la corona portuguesa, y se planteaba el apoyo de Portugal y Francia.
Los planes de ambos nobles quedaron al descubierto en verano de ese año, por lo que el intento fue abortado. La monarquía española actuará con mayor dureza sobre el 79 marqués de Ayamonte que era el punto más débil de la conspiración, que tras un prolongado juicio fue condenado a la confiscación de sus bienes y a la pena de muerte.
Mejor parado saldrá el Duque de Medina-Sidonia. El rey perdonó la vida al Duque de Medina-Sidonia por su alto rango y fortuna pero no olvidó la traición. Tuvo que pagar una multa de doscientos mil ducados como "generoso donativo" al rey. Además fue desterrado de sus dominios andaluces y se le impidió ir a la corte.
Aragón (1648).
Esta conspiración está encabezada por el Duque de Híjar, y el levantamiento hay que entenderlo en el marco de enfrentamiento de un sector de la nobleza aragonesa, y la monarquía hispana. Híjar tenía la pretensión de sustituir a Olivares, hecho que no sucedió, el sucesor fue Luis Méndez de Haro, Marqués del Carpio. Ante este revés se siente maltratado y planea la conjura.
Los conjurados pensaban que contarían con el apoyo de Francia y Portugal, y sobre todo se prevé que si triunfa la revuelta Aragón se separaría de la corona hispánica y cedería a Francia Navarra, El Rosellón, y la Cerdaña. Sin embargo el apoyo previsto no se producirá, ya que pensaban que el movimiento fracasaría.
La conspiración fue delatada, y los conspiradores tendrían un final desastroso.
Pedro de Silva y Carlos Padilla, fueron ejecutados en la Plaza Mayor de Madrid el 5 de diciembre de 1648. Por su parte el Duque de Híjar, que nunca confesó su participación en la conspiración, le fueron confiscados todos sus bienes y fue condenado a prisión perpetua, muriendo después de quince años en la cárcel de León.
Consecuencia de la crisis política de estos movimientos.
1) Todo esto llevará a una mayor debilidad del Estado, que se manifestará en el reinado de Carlos II.
2) Existirá un incremento del poder de la Alta Nobleza, con su posicionamiento en los principales órganos del poder real, en contra de la figura de los validos, ya que estos favoritos no tendrán el mismo poder.
3) La nobleza media se consolidará en el poder municipal (Concejos, Regidurías, etc.).
Como resultado de que la alta y mediana nobleza tenga más poder, será la limitación del poder real en determinados ámbitos.
A todo esto hay que añadir los enfrentamientos con Francia, que agravarán la situación de la monarquía española. También aparece un cierto cambio en las relaciones del poder real y los territorios que tenían su propia legitimidad anterior (territorios forales), frenándose la presión existente en el periodo de Felipe IV.
80 Algunos autores hablan de ‘Neoforalismo’, concepto que explicaría este cambio, pero esto no se puede justificar.
20-11-2012 continuación Bloque 3.
3.4. Entre la quiebra y la recuperación. Reinado de Carlos II.
Dentro de la bibliografía para este periodo tenemos la obra ‘Carlos II el hechizado.
Poder y melancolía en la corte del último Austria’, de Jaime Contreras. De la colección ‘Historia de España’ de Menéndez Pidal, el capítulo titulado ‘’La transición del S. XVII al S. XVIII’ del profesor Pere Molas, y ‘La España de Carlos II’, de Luis Antonio Ribot García.
El elemento más significativo de la crisis política es la continuidad y las consecuencias de la misma.
La sucesión. A la muerte de Felipe IV el heredero Carlos II, tenía sólo cuatro años, por lo tanto existirá un periodo de regencia que gobernará su madre Mariana de Austria (1665-1675). Esto se producirá en un periodo de tensiones, que se acentuarán durante la regencia donde los distintos grupos tratarán de acercarse al joven monarca.
No obstante Felipe IV ya había previsto esta situación, con la creación de una Junta de Gobierno para asegurar el control del poder político y que actuará en paralelo con los Consejos existentes que en estos momentos estaban dominados por la nobleza. También se contempla la no existencia de un valido, y que sea la Regente y La Junta de Gobierno los que gobiernen, aunque la Regente utilizará a su confesor Nithard como si fuera un valido.
La Junta de Gobierno estaba constituida por: el Presidente del Consejo de Castilla; el Presidente del Consejo de Aragón; el Arzobispo de Toledo; el representante de la Inquisición; un miembro del Consejo de Estado; y el Secretario del Consejo.
La figura del monarca Carlos II, llega a ser contestada con críticas, sátiras y mofas.
Otro elemento a tener en cuenta será Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, que también presionará sobre la regente, hasta el punto que en el año 1669 entrará y conseguirá la caída de Nithard, ya que consideraba que éste tenía demasiada influencia sobre Mariana de Austria. Como solución al conflicto se le concederá un título que no existía vicario general y virrey de Aragón (1669-1677) hacia donde se trasladará.
La Regente elegirá a Fernando de Valenzuela como nuevo asesor principal.
Hijo de un capitán español con destino en Nápoles, ingresó en la casa del duque del Infantado como paje. Regresó a Madrid en 1659 y dos años después contrajo matrimonio con una dama de la reina Mariana de Austria, siendo nombrado caballerizo.
81 Desde ese momento se convirtió en confidente de la reina y puso en marcha una meteórica carrera culminada con el nombramiento de marqués de Villasierra. No ostentó ningún cargo público pero dirigió los asuntos del país desde su posición de consejero. Intentó ganarse la voluntad del pueblo madrileño abaratando los productos de primera necesidad y organizando continuas fiestas, pero no consiguió mucha popularidad. La crisis política de 1675 envió a Valenzuela a Granada, regresando a Madrid en abril de 1676. Desde ese momento recuperó la confianza de la reina y fue nombrado primer ministro el 4 de noviembre de 1676. Adquirió un enorme poder y decidió disolver la Junta de Gobierno, por lo que se tuvo que enfrentar a la alta nobleza, apoyada por don Juan José de Austria.
La Regencia de Mariana de Austria termina al cumplir su hijo catorce años en 1675.
Desde ese momento será el rey el que gobernará. Pero los conflictos de la nobleza con Mariana de Austria se agravarán, lo cual se plasmará en el ‘Documento de la Grandeza’, donde se expresa su oposición contra Mariana de Austria y de Valenzuela.
La presión nobiliaria y la popularidad de don Juan José provocaron la huida de Valenzuela a El Escorial el día de Navidad, siendo detenido y encarcelado en el mes de enero. Despojado de sus dignidades, fue desterrado a Filipinas, intentando regresar a España en 1689 pero la muerte le sorprendió en México.
Juan José de Austria, desde su destierro zaragozano, e insistentemente rogado por Madrid a embarcarse para Nápoles, órdenes que desoye contando con el apoyo de los Grandes, ataca al valido Valenzuela y a su gran enemiga Doña Mariana hasta derribarlos (1676), consiguiendo el encarcelamiento y destierro del ministro, así como el destierro a Toledo de la reina-madre. El 23.I.1677, Don Juan José entraba triunfalmente en Madrid escoltado por los Grandes de España, calurosamente acogido por Carlos II. A partir de entonces se convierte en el único detentor del poder. Esta acción se ha denominado como ‘el primer golpe de Estado’.
El gobierno de Juan José de Austria (1677-1679). En su paso por el gobierno, conseguirá una mejora de la estabilidad financiera, no se producirán abusos, y tomará decisiones sobre la inflación existente declarando una banca rota. Morirá en Madrid, 17 de septiembre de 1679.
En el año 1680 se iniciará la última fase del gobierno de Carlos II con el paso de varios primeros ministros. Estos cambios de primeros ministros era debido a la tensión existente entre la nobleza. Entre estos cambios, podemos destacar al del duque de Medinaceli (1680-1685) como su valido, y posteriormente en el conde de Oropesa 82 (1685-1691), ambos miembros de la alta nobleza y que tenían el apoyo de algunos de sus miembros.
El duque de Medinaceli realizó algunas propuestas entre las que podemos destacar: Devaluación de la moneda, para frenar el proceso inflacionario. Con esta medida se conseguirá el inicio de la estabilización monetaria.
Por su parte el conde de Oropesa entre otras propondrá: La reforma en profundidad del sistema de financiación de la monarquía, a través de la creación de la Superintendencia General de la Real Hacienda, presidida por el marqués de Vélez, que, aunque no funcionó como era de esperar, marcó el comienzo de las futuras reformas borbónicas; Divide el territorio en 21 términos para poder controlar la recaudación de una forma más centralizada. Durante éste reinado no se convocan Cortes, y hay que buscar un nuevo mecanismo de obtención de recursos, esto se hará a través de este nuevo organismo, que llevará una negociación bilateral con los 21 términos; Otra medida propuesta es una idea innovadora, la creación de un impuesto único, que partía de la idea de que Castilla tenía una serie de impuestos diferentes y por ello era difícil la recaudación de los mismos, y la medida trataba de unificarlo en uno sólo. Pero la medida no llegará aplicarse.
Al lado de la figura del Primer Ministro, encontramos la figura del Secretario del Despacho Universal, y que se convertirá en Secretario Privado del Rey, algunos de los cuales tendrá un papel muy relevante (Manuel de Lira, Juan Angulo, López de Zárate).
Estos cargos debido a la influencia que podían tener sobre el monarca, llevará de nuevo a tensiones entre la nobleza.
A partir del año 1698, esta tensión se convertirá en un conflicto sobre la sucesión del monarca. En 1698 se produce un motín contra Oropesa denominado el ‘motín de los gatos’, cuya máxima era ‘pan y viva el rey’. Este motín llevará a cambiar e Oropesa y al Corregidor de Madrid.
Un segundo aspecto a tener en cuenta son los conflictos con Francia, debido a la política ofensiva de Luis XIV. Algunos datos puntuales. Después de la Paz de los Pirineos, la conflictividad retorna en el año 1665. Luis estaba casado con la hermana de Felipe IV, y la monarquía española se había comprometido a dar una dote. Esta será la escusa que utilizará el rey francés para ocupar plazas en los Países Bajos. Esto llevará a una triple alianza formada por Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos y Suecia contra Luis XIV de Francia decidió al monarca francés a entablar negociaciones de paz.
83 La Paz de Aquisgrán (1668).
El Tratado de Aquisgrán o Paz de Aquisgrán, también conocido como tratado de Aix-laChapelle, fue un tratado firmado el 2 de mayo de 1668 entre España y Francia (representadas respectivamente por el barón de Bergeick y Jean-Baptiste Colbert) por el que se puso fin a la Guerra de Devolución habida entre ambos países.
Según los términos del acuerdo, España recuperaba el Franco Condado y a cambio cedía a Francia Lille, Tournai, Douai, Charleroi y otras plazas de los Países Bajos Españoles.
En el año 1674, Francia llevará una nueva ofensiva ocupando zonas de los Países Bajos y que llegará hasta el año 1678 con la firma de los Tratados de Nimega en los que Luis XIV devolvió a España Courtrai, Oudenaarde, Gante, Charleroi y Limburgo; España cedió a Francia el Franco Condado y diversas plazas de los Países Bajos españoles; Holanda recuperó Maastricht y obtuvo ventajas financieras y comerciales; el Imperio cedió Breisach y Friburgo a cambio de Philipsburg. Pero a pesar de estos tratados la política francesa sigue siendo ofensiva, dando lugar a la tregua de Ratisbona (1684), donde se estableció la cesión por parte de España durante veinte años de la fortaleza de Luxemburgo y algunas plazas de los Países Bajos, además del reconocimiento de la ocupación francesa de Estrasburgo.
En el año 1686, se creará la Liga de Augsburgo. La coalición estuvo formada (en distintos momentos) por: España, Austria, Baviera, Brandeburgo, el Sacro Imperio Romano Germánico, Inglaterra, los Países Bajos, el Palatinado, Portugal, Sajonia, Suecia y las Provincias Unidas. Entre sus objetivos estaba el asegurar el cumplimiento de los tratados firmados. La Liga se consolidará. A pesar de todo, las acciones francesas no paran. Entrarán en España en el año 1692, y esta ofensiva llegará hasta el año 1697 con la toma de Barcelona. En ese mismo año se firmará el Tratado de Ryswick el cual dará término a los conflictos con Francia.
Esta política ofensiva francesa va a procurar un esfuerzo bélico a la monarquía hispánica en un momento en que ésta no tenía medios económicos ni un ejército suficientemente preparado. Esto llevará a una agudización de la crisis.
La última cuestión es relativa a saber si hay un cambio o no, entre el poder real y los territorios como con la Corona de Aragón. En este periodo existe una cierta distensión comparado con la situación anterior. Algunos autores han hablado de ‘Neoforalismo’, según el cual, el monarca habría aprobado nuevos elementos forales. Esta idea surgía de la concesión de un gran número de privilegios particulares a ciudadanos de Cataluña.
84 Otro aspecto sería la concesión de otros privilegios concedidos a la actividad mercantil, lo cual facilitará la recuperación comercial. Narcis Feliu de la Penya, fue un abogado, economista y publicista español. Representó intelectualmente los intereses de la burguesía catalana, especialmente los textiles, en un momento de inicio de la recuperación económica tras la crisis del siglo XVII. En su obra ‘Anales de Cataluña, 1709’, tiene un capítulo ‘El Fénix de Cataluña, donde simboliza el renacimiento de Cataluña y consideraba a Carlos II como el mejor rey para Cataluña. Estudios recientes han demostrado que no se trataba de un cambio (Neoforalismo) impulsado por Carlos II, sino que era la debilidad de la monarquía la que lo habría propiciado al no poder imponerse en los territorios.
Revuelta de las Barretinas (1687-1690). La revuelta fue un conflicto originado por un malestar social vinculado a una crisis agraria y a un entendido abuso de poder contra la población campesina, que se circunscribió a zonas rurales de la actual provincia de Barcelona, si bien los actores de esa revuelta se presentaron ante la capital del principado. Uno de los motivos de la revuelta era luchar contra la obligación de dar alojamiento y manutención al ejército desplegado por su territorio, debido a los costes que ello comportaba y a los abusos que el ejército provocaba.
Los insurgentes tendían una serie de reivindicaciones políticas: Recuperación del derecho de Insaculación (fiscalización por parte del rey sobre las instituciones catalanas), reclamando la anulación del control real; Que la presencia militar sea de acuerdo con las Leyes Catalanas; Juramento de las Constituciones Catalanas por parte del Rey. La revuelta acabará con la intervención del ejército y será aplastada.
26-11-2012. No asistí a clase.
Apuntes de Yanina.
El reinado de Carlos II -Cambia la relación entre la monarquía y la Corona de Aragón. En este contexto se producen las revueltas de las Barretinas en Cataluña (1687-1690) y la revuelta de la Segunda Germania en Valencia (1695-1614). Son revueltas fundamentalmente campesinas y populares. La principal causa es el problema de los alojamientos militares y sus efectos sobre la población y la economía de los municipios.
Se revueltan quieren volver a conseguir este derecho otra vez. Es una revuelta en la que se levantan 20.000 campesinos que son mucho más que los que se levantaron durante la Guerra dels Segadors .Esta revuelta se acaba con la imposición de la fuerza por parte del ejército, se ejecutan a los dirigentes y la corona otorga un perdón general.
85 La monarquía se ve forzada a reducir el alojamiento militar, algunos de los objetivos de la revuelta se consiguen y esto refleja la debilidad de la monarquía.
La monarquía veía como indispensable el control, el poder real sobre las instituciones.
La monarquía quiere controlar a la Corona de Aragón con una fuerte presencia militar y con el control político de las instituciones.
La segunda Germania -Es un levantamiento campesino que se da en un contexto de reacción ante el fenómeno del régimen señorial fuerte que había caracterizado desde el s.XVI y también en contra de estos derechos. Después de la expulsión de los moriscos (1609), se produjo un aumento del poder señorial. La presión señorial limitaba el crecimiento. Debemos destacar que no es una revuelta de subsistencia. El apoyo de la monarquía al poder señorial que acaba con la revuelta.
La relación entre el poder real y la monarquía.
Se constata un debilitamiento del poder real, pero no cambia el concepto de centralización del poder.
Siglo XVIII La Guerra de Sucesión Esta es una guerra que tiene causas que provienen del pasado inmediato. La tensión en torno al poder real, porque no había un sucesor directo por parte de Carlos II.
Este no es un conflicto solamente hispánico, sino que se sitúa en el contexto geopolítico del momento.
La actuación importante de Luis XIV, que adopta una posición ofensiva que amenaza a otros territorios.
El resultado de la guerra y de la sucesión: es que se entra en un periodo político bastante nuevo que es la España Borbónica.
¿Cómo se configura? La primera cuestión es que va ser el resultado de tres conflictos diferentes (tipologías).
Un conflicto dinástico, por la falta de herencia directa de Carlos II. Estaban los borbones franceses, los Austrias. Dos candidatos Fernando de Baviera y el Archiduque.
Una rama de Baviera y otra rama del imperio.
Conflicto de relaciones internacionales. Por un lado, el interés de la política ofensiva de Francia que pretende el dominio de Europa. El resto de países Europeos como Inglaterra que quieren conseguir un cierto equilibrio europeo. Hay objetivos políticos contrapuestos.
86 Las tensiones internas dentro de la monarquía hispánica entre la nobleza y la burguesía, pero también dentro de la misma nobleza que ha compartido parte del poder real a los largo del siglo XVI.
La burguesía que también había ascendido, por el comercio con América y Europa.
Las relaciones entre el poder real y los territorios periféricos. La tendencia de los Austrias de respeto a la diversidad legal de cada uno de los territorios. En cambio, la monarquía borbónica se caracterizaba en Francia por el centralismo.
Felipe IV --- Isabel de Borbón ------------ Mariana de Austria que tiene dos hijos- Carlos II y Margarita Leopoldo I.
Leopoldo I - Leonor de Neoburgo (sus dos hijos, José I y el Archiduque Carlos) La otra rama es Felipe IV --con María Teresa - Luis XVI - su hijo Luis -- Luis de Borgoña y Felipe de Anjou.
Alrededor de Carlos II a partir de 1698, hay diferentes tensiones por las influencias de parte de la Madre de Mariana de Austria, que apoya al candidato de Baviera. También la influencia de la segunda esposa de Carlos II, Mariana de Neoburg (hermana de Leonor) y partidaria del archiduque Carlos.
La nobleza castellana en la que hay divergencias entre la posibilidad francesa y también la posibilidad austriaca. En el testamento de Carlos II aparece el candidato de Baviera, aunque este no es el último testamento que deja. En su último testamento se decanta por Felipe de Anjou, lo hace presionado por un sector de la nobleza castellana que pensaba que la monarquía francesa era la única que podía mantener el imperio.
La tensión entre los miembros de la nobleza castellana cuando se proclama a Felipe de Anjou que huyen de la corte.
Otro aspecto son las relaciones internacionales, se había producido por el efecto de la política francesa la decisión de la mayor parte de las potencias (Inglaterra, Holanda y el imperio) de que de que el candidato será José Fernando de Baviera aunque luego este muere. Lo preferían antes que a Carlos II, José Fernando de Baviera era el único en el que no había peligro de que pudiera incrementar su poder. Porque no tenía la posibilidad de unir el imperio con la monarquía hispánica. Pero después deciden que sea el archiduque Carlos el candidato.
87 En el testamento de Carlos II, es el sucesor Felipe de Anjou. En cambio los aliados piensan que es una afrenta.
Las primeras reacciones son pequeños incidentes en los territorios italianos. A partir de 1702, se inicia a nivel europeo y a nivel peninsular en 1705. Mientras tanto, Felipe V inicia su reinado, convocando a cortes en 1702.
La guerra tiene dos grandes periodos Desde el inicio hasta 1707 Desde 1707 hasta 1711 1711 a 1714 (periodo en el que la guerra esta decantada , solo hay la resistencia interior en la península) -1702 -1703 - ofensiva borbónica, aunque los aliados se imponen.
-1704-1705 - la ofensiva aliada, se encuentran en la entrada de tropas aliadas en España. Llegan a Gibraltar, Valencia y Cataluña. También entran sobre el Milanesado y Mallorca.
-En 1707 se produjo la entrada del Archiduque de Carlos en Madrid. El fracaso de esta conquista por la entrada y la batalla de Almansa (1707). Las primeras manifestaciones borbónicas, principalmente sobre Valencia.
A partir de aquí se entra en la segunda fase, En Europa los aliados se imponen, en cambio en la Península se imponen las tropas borbónicas.
La segunda fase de la guerra entre 1707 y 1714, tiene otro momento importante que es la segunda expedición del archiduque de Carlos a Madrid que acaba con la derrota austriaca en la batalla de Brihuega y la batalla de Villaviciosa (1710). Es cuando se producía la entrada de la última fase en la que Europa estaba decantada a favor de los aliados, pero en la península en cambio estaba decantada por las tropas borbónicas. La guerra acaba en 1714 con el triunfo borbónico.
Es producto de dos hechos consustanciales que en Inglaterra (1710) se imponen los Tories y estos son partidarios de la paz.
El segundo es que en 1711, se produjo la muerte de José I, el emperador. Tiene que sucederlo el archiduque Carlos y se convierte en el emperador Carlos VI. Esta es la concentración del poder que los aliados no querían y por la posible unión entre el imperio y la monarquía hispánica. Por lo que los ingleses se decantan por la paz. En 1713, se firma la Paz de Utrecht y la paz de Raastat. Se producen un conjunto de pactos durante estos años.
88 El resultado es que la monarquía hispánica pierde el dominio de algunos territorios en Europa que van a parar mayoritariamente al imperio. (Los países Bajos, Nápoles, Milán y Sicilia en manos de Saboya) En relación a Francia, esta renuncia a sus privilegios comerciales que tiene con la monarquía hispánica para comercias con las indias. Estos privilegios comerciales pasan a Inglaterra. Estos privilegios eran el Navío de permiso y el asiento de negros (comercio de los esclavos).
Inglaterra se quedaba con otros territorios como Gibraltar y Menorca. En cambio, Francia no tuvo ganancias territoriales. También se acuerda que las coronas de Francia y España no se unificarían.
Felipe V intenta poner en cuestión el tratado de Utrecht con el intento de no rendirse a las condiciones impuestas en el mismo.
La guerra en el interior Se produce una clara diferenciación entre la aceptación del nuevo monarca y la oposición de los aliados, la disponibilidad de decantarse por el bando austriaco por los territorios de la Corona de Aragón. Se produce una cierta guerra civil porque en Castilla la monarquía estaba controlada por los borbónicos y en cambio la corona de Aragón por los aliados, Cataluña a partir de 1707 es el núcleo principal de la presencia austracista que dan apoyo a la entrada del archiduque Carlos.
La expedición de 1707 con la derrota austracista en Almansa, la recuperación de Valencia por parte borbónica y se inicia la represión militar, pero también la represión institucional y política. Se produce la abolición del consejo de Aragón y de los fueros aragoneses y valencianos. Aquello que sucede en Valencia con la supresión de todas las instituciones propias, constituyen el precedente del decreto de nueva planta de 1717.
27-11-2012. continuación Bloque 3.
La guerra de sucesión española (1714).
La Corona de Castilla, se decantará fundamentalmente por el bando borbónico, con la excepción de algunos miembros de la nobleza que se decantarán por el bando austracista, en alguna medida influidos por el entorno francés que acompañaba a Felipe V, lo que generaba animadversión entre estos nobles.
La Corona de Aragón, la imagen que da es de apoyo al Archiduque austriaco Carlos, pero este apoyo no será uniforme al principio. Se temía que la nueva monarquía borbónica más centralista y con la experiencia anterior sobre el comportamiento de las tropas francesas, así como el posicionamiento de Francia ante la ‘Guerra del Segadors’.
89 Todo esto, les hacía ver con mejores ojos al pretendiente austriaco.
Sin embargo, para la mayoría de la población el hecho de que el sucesor fuera Felipe o Carlos, no les importaba demasiado ya que el pueblo no obtenía ningún privilegio en ninguno de los casos.
El posicionamiento en general será por cuestiones puntuales. Un ejemplo es la población de Centellas que es una villa señorial y el conde se declara seguidor del bando austracista, y el pueblo que ya había tenido conflictos con el conde durante la revuelta de las barretinas, apoyará al bando borbónico. En realidad este decantamiento se produce cuando los ejércitos estén a las puertas de las ciudades. Esto explicaría que Felipe V fuera bien recibido en la Corte de Cataluña.
Más allá de este decantamiento general, en Aragón la presencia de mercaderes franceses que hacían la competencia a los aragoneses, también tuvo influencia en el posicionamiento. El Valencia, serán los conflictos del campo con los señoríos, donde el archiduque se posicionará a favor de estos. También el bajo clero apoyará al bando austracista, debido a que los franceses habían atacado los templos.
A partir del año 1705 las tropas aliadas penetraron en la península.
‘El ritmo de la vida cotidiana de la ciudad de Barcelona se vio alterado por el asedio de las tropas aliadas a fines del verano de 1705. Se cerraron las puertas de la ciudad y desde el 22 de agosto dejaron de sonar las campanas de las iglesias, salvo para señalar ceremonias muy concretas en la catedral: los maitines, la elevación de la hostia consagrada y dos toques de oraciones.
Para la mayoría de habitantes que permaneció en la ciudad la urgencia mayor para los ciudadanos: escapar del bombardeo que sufrió la ciudad durante varias semanas por tierra y por mar, de día y de noche. La gente salía de sus casas a medio vestir, descalza, llevando consigo a niños y enfermos. Fueron alcanzados por las bombas los edificios de la Generalidad y del Consejo de Ciento, el Hospital general y la iglesia de la Merced, lo que obligó al traslado de imágenes y del cuerpo de una santa barcelonesa: María de Cervelló, cuya canonización se había celebrado con gran solemnidad tan sólo hacia doce años.
A principios de octubre el virrey aceptó la capitulación y se previó la salida de las tropas. La infantería debía salir “en batalla por la brecha”, caballería montada, “tocando cajas y trompetas”, con banderas desplegadas y todo el bagaje. Pero a pesar de estas disposiciones, el día prefijado, el 14 de octubre, estalló un motín que estuvo a 90 punto de costar la vida a los partidarios de Felipe V. (Vida cotidiana en la Guerra de Sucesión. Pere MOLAS RIBALTA’.
Uno de las batallas importantes en ésta guerra fue la de Almansa, tuvo lugar el 25 de abril de 1707 en las proximidades del puerto del mismo nombre en Albacete. La batalla se llevó a cabo entre los partidarios de Felipe V de Borbón y los seguidores del Archiduque Carlos de Austria. Los primeros o tropas borbónicas estaban comandadas por el duque de Berwick y los segundos o austracistas eran dirigidos por los generales Galway y Das Minas.
Dada la proximidad de las tropas borbónicas que habían conseguido controlar varios territorios como Caudete, Villena, Elda, Novelda, Elche, etc., y ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos a principios de 1707, el Archiduque Carlos decidió abandonar la ciudad de Valencia donde se encontraba para marchar hacia Barcelona con la intención de instalar su corte en estos territorios.
Los generales austracistas Galway y Das Minas se anticiparon al ejército borbónico y elaboraron un plan para asestar un duro golpe a las tropas de Berwick. Éste se encontraba en las proximidades de Almansa esperando los refuerzos que tenían que llegar por el norte a cargo del duque de Orleans. El factor sorpresa fue insuficiente para contrarrestar la superioridad de la caballería borbónica que acabó con el inexperto, variopinto y desorganizado ejército austracista. Su derrota despejó y allanó el camino de las tropas borbónicas hacia Valencia que cayó un mes más tarde, junto a numerosas ciudades y villas de toda la región, hasta llegar a Barcelona.
Tras la derrota de los partidarios del Archiduque en Almansa, se produjo toda una reorganización política y administrativa de los territorios controlados. Las regiones que habían combatido al lado del Archiduque pagaron muy pronto su apoyo al oponente de la Casa de Austria. El primer decreto de Nueva Planta vio la luz en junio de 1707, poco después de la derrota de Almansa y afectaba a los reinos de Aragón y Valencia. Esta primera medida sirvió de modelo a las restantes. Por ello la Nueva Planta no fue más que la consecuencia directa de la victoria del ejército borbónico y de la entronización de Felipe V como nuevo monarca español.
También la derrota llevará a un represión de las zonas de Valencia, se suprimirá el Consejo de Aragón. Esta será la primera visión de cómo sería en el futuro la política borbónica con respecto a la Corona de Aragón.
La segunda expedición del archiduque se producirá en el año 1710. Carlos tomó la iniciativa con un imponente ejército internacional con tropas valenciano-catalanas al 91 mando del príncipe austríaco Guido von Starhemberg. Rompió el frente en la batalla de Almenar y lo derrotó en la batalla de Zaragoza, volviendo a tomar Zaragoza, donde restituyó los fueros de Aragón derogados por Felipe V en 1707, y posteriormente hizo una segunda entrada en Madrid (entonces fue cuando hizo su famoso comentario: «Esta ciudad es un desierto», y decidió alojarse extramuros). Felipe se había retirado con su mujer y su corte a Valladolid. Pero esto será una victoria puntual, ya que la ofensiva borbónica se hará más patente con las victorias en Brihuega y Villaviciosa.
El archiduque Carlos de Habsburgo heredó en 1711 el Imperio alemán y se desinteresó de su aspiración a reinar en España, debilitando las posiciones de sus aliados, hasta el final de la guerra en 1714.
Consecuencias de la guerra de sucesión española.
1) Ámbito demográfico. Como consecuencia de la guerra se perderá una parte de la población, tanto por número de hombres que participaron y murieron en la contienda, así como las bajas que se produjeron por los efectos de la misma (huida de población ante el avance de los ejércitos). Este cambio demográfico tuvo más impacto en las zonas de resistencia como en la Corona de Aragón que en la de Castilla.
2) Ámbito económico. El conflicto llevará a un paro de la capacidad comercial española, debido principalmente a la presencia de mercaderes franceses en la península, y a la aceptación de la participación extranjera en el comercio con América, principalmente comerciantes ingleses; pérdida de territorios estratégicos para el comercio hispánico (Menorca, Gibraltar, Italia, y Países Bajos). También los efectos del arrasamiento en los recursos que producen todas las guerras.
3) Ámbito político. Desde la perspectiva de la monarquía hispánica, ésta se siente reforzada, ya que se consigue una unificación de los territorios y ello llevará a una mejora de la hacienda real; se establecerán nuevas instituciones de poder real para controlar mejor la fiscalidad como la ‘Intendencia General’, que se encargará de la recaudación fiscal y del suministro de los recursos económicos del ejército; reformas administrativas más amplias: el Consejo de Castilla será el único que representará a toda la nación, ya que el de Aragón ha sido eliminado, creación de cuatro Secretarías de Despacho Universal, que actuarían de forma paralela a los consejos, pero con más ascendentes políticos, ya que actuaban de forma más ejecutiva; se creará la Veeduría General de Hacienda, cuya función será el control de todas las finanzas, tanto estatales como municipales.
92 Como podemos ver desde la perspectiva política el poder real, conseguirá un gran reforzamiento.
4) Ámbito territorial. En los territorios opositores, se llevará a cabo una gran represión personal, con la consecución de muchas penas de muerte en algunos casos se aplicaba el llamado diezmo de horca’, lo que afectaba al 10 % de la población. Represión institucional, con la unificación de la legalidad según las leyes de la Corona de Castilla, y abolición de las Constituciones de los territorios opositores, supresión de la figura del Virrey, las Cortes, y el Consejo de Ciento. En el ámbito municipal, supresión de todas las instituciones propias, que será sustituidas por las centralizadas.
El Decreto de Nueva Planta de 1716. Por el decreto de Nueva Planta, publicado en Cataluña el 16 de enero de 1716, Felipe V configuró un régimen político que excluía la representación de la sociedad catalana y reforzaba la preeminencia (ya característica del funcionamiento de las instituciones reales en el Principado a lo largo del siglo XVII) de las autoridades militares sobre las civiles y una asignación casi sistemática del gobierno de los corregimientos (demarcaciones substitutas de las veguerías) a oficiales del ejército del rey. El gobierno provincial estaba basado en el dualismo entre capitán general y Real Audiencia (que recibió como sede la Casa de la Diputación), donde la cabeza militar era a la vez el presidente del tribunal civil, reunidos constituían el Real Acuerdo y, en la práctica gubernamental, los capitanes generales tendieron a reducir la Audiencia a la condición de órgano consultivo. Las marcadas tensiones entre estas dos autoridades, dirimidas ante el Consejo de Castilla con resultados variables, no modificaron el carácter eminentemente exógeno y la tonalidad siempre represiva del aparato gubernamental del Principado hasta el final de la vigencia de la monarquía absoluta.
Otros elementos de uniformización administrativa será el Decreto de Nueva Planta Municipal de 1718, según el cual se dividirá el territorio en corregimientos, se indicará como deben ser los nuevos ayuntamientos. En Barcelona, existirán 24 regidores de carácter vitalicio, y serán nombrados por el Consejo de Castilla. En el resto de municipios el número será de ocho regidores nombrados por la Real Audiencia.
En esta nueva organización se constata el poder de aristocratización de los municipios.
5) Ámbito fiscal. Se estableció el catastro gravando propiedades urbanas y rurales y los beneficios del trabajo, el comercio y la industria. Su objetivo era obtener un valor global sobre las sumas de todos los impuestos existentes en Castilla, unificándose así en un único impuesto más fácil de recaudar. Esto partía del análisis de la riqueza de las 93 familias, pero en la práctica se hará una estimación que quedará congelada en el tiempo, y la dureza inicial se verá suavizada.
6) Ámbito cultural. El idioma oficial de la Audiencia dejó de ser el latín y se sustituyó por el castellano.
En resumen, desde una perspectiva general, la guerra de sucesión tendrá un impacto de descenso demográfico, de un reforzamiento de la monarquía, y la pérdida de los privilegios y derechos anteriores, de los territorios que perdieron esta guerra.
94 Bloque 4. La España del siglo XVIII. Reformismo e Ilustración.
Este siglo se ha considerado como un siglo de crecimiento en contraposición al siglo XVII. Existe un elemento nuevo en el cambio de monarquía, también llamado como reformismo borbónico.
En algunos casos se han unido los dos conceptos: crecimiento y reformismo borbónico.
Se habla de la España de los ilustrados. La incidencia de la ilustración en el S. XVIII se acumula en la época de Carlos III y Carlos IV.
En cuanto a bibliografía, ésta es enorme en comparación con la del S. XVII.
03-12-2012 continuación Bloque 4.
4.1. Las transformaciones económicas y sociales.
Demografía. Para el S. XVIII, tenemos una cantidad de fuentes demográficas las cuales mejoran un poco con relación a las existentes de los siglos anteriores, incluso algunas de ellas tienen visión estadística. A pesar de todo esto, una buena parte de las fuentes necesitan un análisis corrector, y nos podemos encontrar con informaciones diferentes en función de los autores que hayan realizado el análisis.
Uno de los autores más reconocidos y que lo podemos considerar una autoridad en el ámbito de la demografía y de la historia agraria del S. XVIII, es Antonio Eiral Roel. Sus estudios están sobre todo centrados con mayor profundidad en Galicia.
Las fuentes que encontramos para analizar la evolución demográfica del S. XVIII son: 1) Vecindario de Campoflorido (xxxx-xxxx), que es quién lo realiza, aunque también es conocido como Vecindario de Urtáriz (1712-1717), que es quién lo corrigió, donde expone una corrección del 25 %. Dando una cifra de 7,5 millones de habitantes. Esta cifra siempre ha estado cuestionada, realizándose correcciones de forma retrospectiva, donde se aplicaban tasas de natalidad y mortalidad.
2) Censo o Catastro del marqués de la Ensenada (1749-1753), cuya función principal sería la de aplicar un nuevo impuesto, pero sólo se realizó en Castilla pero de forma limitada, ya que no incluía al País Vasco, Navarra, ni a las Islas Canarias. La explotación del catastro de Ensenada ha sido exhaustiva. Las cifras recogidas por el catastro mostraban una población de 6,6 millones de habitantes, que si lo extrapolamos a toda la península y Canarias, obtendríamos un total de 9,4 millones de habitantes.
95 3) Censo de Aranda (1768-1768), nos da un total de 9,3 millones de habitantes.
4) Censo de Floridablanca (1786-1787), nos da un total de 10,4 millones de habitantes, este censo es el que se considera más fiable sobre la Historia Moderna, aunque hay que decir que también se le ha encontrado algunos déficits.
5) Censo de Godoy (1797), nos da un total de 10,7 millones de habitantes.
Viendo estas cifras podemos deducir que en el S. XVIII existe un crecimiento, pero podemos discutir sobre la intensidad del mismo en función de la veracidad de las fuentes.
Como visión de conjunto el profesor Eiras Roel considera que la evolución de la población partiría de unas cifras entre 7,5 y 8,5 millones de habitantes en 1700, para llegar a unas cifras de entre 10,7 y 11,3 millones de habitantes en 1800. Utilizando los máximos de partida y llegada, considera que el crecimiento fue moderado. Otros autores como el profesor Bustelo, consideran el crecimiento más importante, ya que utilizaban como cifra de partida la inferior (7,5) y de llegada la superior (11,3).
Para el profesor Erias Roel, esta evolución demográfica se produce en tres ritmos: 1) La España del Norte. En este espacio geográfico el crecimiento será mayor y más rápido en el inicio del siglo, pero se agotará mucho antes. Este criterio está influenciado por su estudio exhaustivo realizado sobre la población gallega.
2) La España del sur. Castilla y Andalucía. Aquí el crecimiento será más lento, pero se mantendrá sostenido en el tiempo. Llegará hasta los años ochenta del S. XVIII.
3) La España del Levante. Se producirá una expansión demográfica a principios de la década hasta los años treinta, una más fuerte entre los años cuarenta y setenta del S.
XVIII, a partir de entonces se producirá un estancamiento.
En este intento de generalización con todos los problemas que ello comporta, el profesor Erias Roel opina, que el mayor crecimiento se habría producido en la primera parte del siglo, y que esto se debía relacionar con el incremento de la producción agraria. Por contra, al final del siglo la caída de esta producción agraria, sería la causa principal de la frenada del crecimiento poblacional.
Otro aspecto a tener en cuenta es hasta que punto, el comportamiento demográfico estaba siguiendo el modelo del antiguo régimen o del nuevo.
Jordi Nadal en su libro ‘La historia de la población española. Siglos XVI-XX’, considera que en el S. XVIII se inicia el modelo del nuevo régimen. Sin embargo, el profesor Erias Roel, pensaba que se mantenía el modelo del antiguo régimen, debido a la alta mortalidad infantil y la baja natalidad. Por lo tanto podemos decir que estábamos en una 96 situación de tránsito largo entre los dos regimenes. La presencia de la mortalidad estará presente durante todo el siglo en diferentes momentos.
Vicente Pérez Moreda analiza las crisis de mortalidad en España del S. XVIII y las divide en tres periodos: 1700.1710; 1762-1768; 1798-1799.
Estas crisis de mortalidad ya no son con motivo de la peste, sino que son producidas por otros tipos de enfermedades como: Viruela, Fiebre Amarilla; y Paludismo.
También hay que tener presente las crisis de subsistencia que tendrían un efecto en la mortalidad. Gonzalo Anes en su obra ‘Las crisis agrarias en la España moderna’, expone, que hay diferentes momentos en las crisis de subsistencia, y que fundamentalmente estas se dan en la segunda mitad del S. XVIII.
También tenemos que tener en cuenta para el análisis de estas crisis de mortalidad, la aparición de la vacuna contra la viruela, que llegará a España por Cataluña a finales de siglo.
En toda esta evolución demográfica, se debe tener en cuenta la diversidad de la misma.
En Galicia, el incremento será en la primera mitad del siglo, para posteriormente estancarse, y en algunas poblaciones decaerá con motivo de la emigración masculina, lo que traerá una diferencia de género. En la zona Cantábrica, se producirá un incremento importante, que irá haciéndose menor según vallamos bajando hacia Castilla y Andalucía. Por otro lado en la zona del Levante, el crecimiento será mayor, llegándose en algunos casos a un 40 %.
Otro elemento que tiene impacto en la demografía, son los movimientos migratorios que los podemos dividir de dos tipos: 1) Movimiento en el interior.
Existe una serie de movimientos identificados durante el S. XVIII, desde el centro hacia la periferia.
2) Movimientos hacia el exterior, fundamentalmente hacia América.
El cambio que se había producido en el S. XVII de caída de emigración hacia América, en el S. XVIII se romperá, con un cambio hacia el crecimiento de dicha emigración, que además se hará por núcleos familiares y afectará a toda la península, y no sólo a Andalucía y Extremadura.
Aunque no esté calificada de forma cuantitativa, sabemos que en esta corriente migratoria se produjo un incremento.
97 Trasformaciones económicas del S. XVIII.
Existe mucha bibliografía al respecto. Alberto Marcos Martín con su obra ‘España en los siglos XVI, XVII, y XVIII. Economía y sociedad’. Otra obra es la que edita el profesor Roberto Fernández Díaz, ‘España en el siglo XVIII’, y que está compuesta por una serie de capítulos que recogen por diversos autores la situación de cada región de la península.
Alguna característica general: La afirmación de partida, es que hay que hablar de un crecimiento pero limitado, ya que no observaremos cambios importantes en las estructuras productivas de los distintos sectores, tanto agrarios como manufactureros.
En el caso de la agricultura, este crecimiento será por extensión que en sí mismo será limitado por la falta de tierras libres para el cultivo. Sólo un cuarto de la tierra no está vinculada. Existe una gran concentración de propiedades en manos señoriales.
El crecimiento de la manufactura estará localizado sólo en determinados puntos periféricos de la península, y estará condicionado a las limitaciones de los gremios.
En el comercio, el crecimiento será también limitado por la no integración del mercado peninsular, aunque exista alguna abolición de aduanas internas.
Otro aspecto importante será la intervención reformista borbónica con voluntad de cambio, pero el resultado será poco eficaz, y llegará al año 1789 con una frenada del crecimiento y una crisis de subsistencia en las dos últimas décadas del siglo.
Agricultura, la evolución productiva agraria. Cuando hablamos de la población y la ligamos a la producción agraria, esto se producirá en la primera mitad del siglo, llegando hasta 1750-1780 con un crecimiento medio, y a partir de 1780 con un descenso coincidiendo con las crisis de subsistencia, donde la oscilación de los precios tienen una gran importancia, que irá elevando el ritmo de la crisis. Siendo mayor en las zonas centrales que en la periféricas, al no tener las primeras posibilidades de importación.
La productividad no mejorará el rendimiento durante el S. XVIII. En algunos casos bajará debido a la necesidad de usar tierras marginales. Por lo tanto estamos ante unos rendimientos medio-bajos, con la excepción de las tierras de regadío en el Levante, donde el rendimiento se incrementará por la reducción y/o eliminación de los periodos de barbecho.
Los cultivos predominantes son los cereales, trigo en general. Pero se irán introduciendo nuevos cultivos con productos procedentes de las tierras americanas. Estos nuevos cultivos como el maíz aumentarán la producción y el rendimiento, ya que se extenderán por toda la península, y reducirán el tiempo de barbecho pues mejorarán la tierra con 98 nutrientes. Otro producto americano será la patata, que iniciará un desarrollo como alimento para los animales, pero que poco a poco se irá introduciendo en la dieta de los humanos. El arroz será otro producto que crecerá en las zonas del Levante, pero su cultivo exigía aguas estacadas, facilitando con ello la aparición del paludismo, y por ello se intentará minimizar este cultivo, pero tendrá altibajos durante todo el S. XVIII.
También la viña tendrá un crecimiento importante en el siglo en diversas áreas de la península, lo cual tiene que ver con la comercialización del los productos obtenidos de las uvas.
04-12-2012 continuación Bloque 4.
En esta imagen de crecimiento se habría de hacer una apreciación en función del punto de partida del S. XVII, ya que no se llegará a obtener un crecimiento de recuperación debido a la gran baja producida en el S. XVII. Áreas como Andalucía, donde no se recuperará en nivel del S. XVII.
Una característica es que en la producción agraria se acentúa la diferencia entre el interior con un menor crecimiento y la periferia donde de dará un crecimiento mayor.
Pero también tenemos que distinguir entre diferentes interiores y diferentes periferias, pues el comportamiento no es igual en todo el territorio. Así que podemos hablar de una diversidad a lo largo del tiempo y en áreas reducidas. Todos los componentes relativos a la diversidad de la producción agraria hay que ponerlos en relación con la estructura de la propiedad. Donde el arrendamiento a término, es la forma más extendida y con unas condiciones más exigentes para el arrendatario.
El contrato de aparcería es aquel contrato por el cual el propietario (cedente aparcero) de una finca rústica encarga a una persona física (cesionario aparcero) la explotación agrícola de dicha finca a cambio de un porcentaje en los resultados. Que suele variar entre la mitad y un cuarto de la producción. Si el propietario aporta las semillas o el utillaje para la labranza, éste puede exigir una mayor parte de la cosecha.
Normalmente las parcelas eran pequeñas, y para poder subsistir, el campesino debía aceptar diversos contratos de aparcería, para así conseguir un mínimo de subsistencia.
En determinadas zonas existen contratos específicos. En Cataluña existe el contrato de Rabassa morta, sobre la viña. La Rabassa morta (o cepa muerta) era un tipo de contrato por medio del cual se le cedía a un agricultor una porción de tierra para que cultivara vides en ella mientras viviera un tercio de las cepas que plantara. A cambio, debía entregar al propietario una parte de su cosecha anual. Pasará lo mismo que con el aparcería, el campesino debía acudir a diversos contratos para poder subsistir.
99 La condición de los campesinos era de una gran dureza, ya que las exigencias para acceder a la tierra eran muy duras.
Del resultado de la aparición de la crisis de subsistencia aparecerá una institución llamada Pósito. Se trataba de almacenes de grano público, y que tenían como objetivo el suministro de grano en tiempos de penuria, tanto para alimentación como para siembra.
Los pósitos era una institución antigua que puede llegar hasta la Edad Media. En Cataluña se denominan ‘Pallol’.
Ganadería. La mesta tendría durante la primera mitad del S. XVIII, lo que algún autor a denominado ‘la segunda edad de oro de la ganadería’, donde se dará un crecimiento de la ganadería trashumante también fuera de la Mesta.
El crecimiento quedará roto a partir de los años sesenta del siglo, debido a la influencia de la política agraria de la monarquía y las críticas sobre los privilegios que tenía la Mesta.
En este contexto de la producción agraria, debemos ver la política de la monarquía borbónica. La preocupación aparece entre 1760-1765, ya que se producirá una crisis de subsistencia más intensa.
Existirá un intento de intervención legal mediante la Ley Agraria, que comienza a redactarse en el año 1766, y que se acabará en 1794. Ésta ley tendrá un informe donde se introducirán los conceptos que debería aplicarse.
Paralelamente, existían unas actuaciones puntuales: 1). Proyecto de nuevas poblaciones (1765), cuyo objetivo era crear unas nuevas poblaciones en tierras yermas de Sierra Morena, para establecer en ellas un nuevo modelo de sociedad rural. Con la distribución equitativa de las tierras y con un tamaño suficiente para la subsistencia. Estas tierras tenían libertad de actuación y transmisión.
También se les daría a los campesinos herramientas para trabajarlas, así como animales de tiro. Todas estas tierras se deberían dedicar al cultivo.
2). Rompimiento de baldíos, se hace a partir del año 1767 y partía de la obligación de poner en cultivo las tierras que tenían los municipios dedicadas a otros menesteres. Al final estas tierras serán controladas por los propietarios señoriales.
3). Sociedades económicas de amigos del país, una de las instituciones más originales y más representativas del movimiento ilustrado de la España de la segunda mitad del siglo XVIII. Están participadas por grandes propietarios y su objetivo era el de hacer propuestas para la mejora de la economía en general y de la agrícola en particular.
100 Algunas de las recomendaciones venían de los cambios que se estaban produciendo en Europa.
En este contexto un personaje importante es Pedro Rodríguez Campomanes, que desde su posición en el Consejo de Castilla hará llegar una serie de propuestas. Las cuales serán recogidas en la obra titulada ‘Tratado de la Regalía de la Amortización’.
Esta obra refleja los elementos que perjudicaban el crecimiento: El no uso de las tierras de manos muertas de la Iglesia; Las condiciones de los contratos de arrendamiento; Las tasas del trigo, como elemento negativo, ya que los campesinos no se beneficiaban de su producción; Denunciaba los privilegios de la Mesta.
La propuesta de la obra debemos situarla en la segunda mitad del S. XVIII, y enmarcarla en la ideología ilustrada de Campomanes. Su objetivo era la de mejorar las relaciones económicas de los súbditos del Estado. Para que esto fuera posible, debía haber un relación estrecha entre el campesino y la tierra que trabajaba, de copartícipe o copropietario de la tierra. Esto mejoraría la productividad. Por esto el Estado debía intervenir para posibilitar esta propuesta un poco utópica.
En este sentido, la Ley Agraria de Campomanes debía conseguir unos derechos de cultivo por parte de los campesinos; el cierre de las tierras cultivables para evitar el paso del ganado por ellas; prohibición de traspaso de las tierras a la Iglesia, o que este traspaso se haga bajo el control del Estado.
Campomanes era consciente de que estas propuestas le enfrentarían a los grandes propietarios, y lo que propone es que estos se ocuparan de las tierras cultivables para hacerlas más productivas. Para ello debían: permitir la estabilidad a los arrendatarios; que no se crearan nuevos mayorazgos; dificultar el exceso de clero regular, para ello proponía una limitación del crecimiento de estos clérigos, con la limitación de amortizaciones para tierras asignadas a estos colectivos.
Finalmente será Jovellanos quién terminará el redactado del informe en el que se protege la propiedad privada, pero va en contra de la Mesta, los mayorazgos y la adjudicación de tierras muertas a los clérigos regulares.
La Hacienda reclama a los intendentes territoriales, que se indique las necesidades para aplicar la Ley Agraria. Toda la información recogida, facilitará la confección de un manual ajustado. También participará la Asociación de Amigos del País.
Este proyecto que había empezado bajo el reinado de Carlos III, estará terminado en el reinado de Carlos IV en una época de tensiones y de crisis. Carlos IV tenía pocas posibilidades de llevarlo a término. Aunque se aplicarán algunas medidas como: la 101 desamortización de algunas tierras de la Iglesia, para intentar solucionar los problemas que tenía la Hacienda Real. También se pondrá en práctica la venta de bienes ligados a los mayorazgos. En el año 1905, se plantea una nueva desamortización de bienes eclesiásticos pertenecientes a las órdenes regulares y militares.
El reformismo agrario que la monarquía trata de llevar a término, no conseguirá los objetivos propuestos.
Para conocer más sobre este tema podemos acudir a la obra ‘Campo y campesinos de la España moderna’, coordinado por María José Pérez Álvarez, y en particular al capítulo de Miguel Ángel Melón Jiménez ‘La reinvención de una Arcadia perdida.
Quimeras y realidades de la sociedad rural en el ocaso del Antiguo Régimen’, cuya conclusión es que ‘La mayor parte de las propuestas de la monarquía borbónica, eran teóricas y de carácter genérico, y mayoritariamente inaplicables. De ahí el fracaso de las mismas’.
Los cambios manufactureros.
El crecimiento de la manufactura en la España del S. XVII, tendrá una continuidad, además nos encontramos ante una manufactura tradicional, con una organización gremial que tendrá el apoyo de la monarquía mediante medidas proteccionistas, y con el apoyo a los ‘Cinco Mayores Gremios de Madrid’ ( sedería, joyería, mercaderíaespeciería-droguería, paños y lienzos, durante todo el siglo XVIII.
Esta intervención dará un nuevo paso al constituir la Compañía de Comercio, con un capital de un millón de reales y con la finalidad de comerciar con Europa y América.
En los años setenta del S. XVIII, Carlos III, es cuando se abolirá la obligación de estar asociados a los gremios (1779). A partir de entonces cada taller podía tener la estructura productiva que quisiera, y el principio básico de los gremios quedará roto.
La industria textil tiene un crecimiento sobre todo en lana en las provincias de Segovia, Valladolid, y Toledo. Al lado de esta industria, hay que hablar de la industria dispersa (domestic system), que irá en aumento a medida que se reduce el apoyo a los gremios.
Campomanes (1774), ‘El discurso sobre el fomento de la industria popular’, cuya tesis es, ‘que es indispensable la interrelación entre la población rural y la industria manufacturera. Con la participación de la mano rural en esta industria’.
102 10-12-2012 continuación Bloque 4.
Producción industrial Factory System.
El desarrollo y crecimiento de la industria estaría propiciado por la creación de la llamadas ‘Fábricas Reales’, que les darían un sello de calidad y exclusividad debido a los productos de lujo que en ellas se producían (tapices, relojes, cerámicas, etc.). Dentro de la producción industrial, además de estas fábricas fundadas por la monarquía y con financiación pública, existían otro tipo de industrias que tenían financiación mixta.
Los principales problemas que tenían las fábricas reales, vienen dados por el tipo de productos que producen (de lujo), ya que estos productos tienen un mercado muy reducido y su rendimiento económico es muy limitado. Por ello algunas de ellas llegarán a desaparecer, debido al elevado coste de mantenerlas en funcionamientoEntre ellas podemos destacar: Real Fábrica de Paños de Guadalajara; Real Fábrica de Talavera de la Reina; Real Fábrica de Tabacos de Sevilla; Real Fábrica de Cerámicas del Buen Retiro, etc. Todas ellas se dedicaban a producir productos de lujo que tenían poca salida comercial, y por lo tanto eran deficitarias económicamente.
Dentro de la industria peninsular, el tipo predominante era el tejido de lana, pero había otros tipos menores como la producción de seda en Valencia. No obstante la novedad más importante que se dará en este siglo será la industria del tejido de algodón, que desarrollará una industrialización en el país, pero principalmente en Cataluña, donde a partir de los años cuarenta del siglo XVIII, la monarquía concederá privilegios que ayudarán al desarrollo de dicha industria algodonera, también llamada ‘de indias’, debido al formato del estampado, el cual contemplaba figuras y escenas de oriente.
En el proceso de crecimiento de la industria, uno de los factores fue la protección que la monarquía impulsó hacia esta industria, donde llegará a prohibir la importación de productos terminados, aunque se permitirá la importación de algodón en rama para su posterior proceso en las fábricas españolas. Ello dará lugar a que a partir del año 1770, la expansión de las fábricas sea espectacular. Dando al sector textil, un puesto principal en el crecimiento que se produjo en el S. XVIII, aunque este fuera limitado en otros sectores.
La siderurgia vasca. Esta industria tendrá un crecimiento debido a la exportación d hierro (sobre todo a Inglaterra), que facilitará la puesta en marcha de los Altos Hornos, que favorecerá el uso del carbón asturiano como combustible para los mismos.
La siderurgia naval, que había estado en decadencia, volverá a crecer en este siglo.
103 Algunos sectores minoritarios. Donde podemos destacar la producción de aguardientes principalmente para la exportación, procedentes de las zonas productoras de uvas, principalmente de Cataluña.
A pesar de estos efectos de crecimiento, la industria continúa siendo un sector con poca inversión, y aunque existe una preocupación por la innovación, ésta no se aplicará tanto como hubiera sido necesario. Por ello podemos decir, que en su conjunto estamos ante un crecimiento limitado, y que podemos considerarlo más como una recuperación.
El comercio. Durante el S. XVIII, nos encontramos ante un crecimiento de la actividad comercial fundamentalmente debido al crecimiento poblacional, que llevará a un incremento de la demanda interior.
También la monarquía intervendrá para favorecer su desarrollo, a través de una política proteccionista. Esto se llevará a cabo, mediante la reforma de ciertas instituciones como ‘La Junta de Comercio y Moneda’. En todo caso este crecimiento no se puede librar de la competencia del comercio extranjero, y que viene funcionando desde la Guerra de Sucesión. A pesar de los esfuerzos de la monarquía para controlar sobre todo el comercio con América, no podrá soslayar la competencia extranjera. Por lo tanto la balanza comercial seguirá siendo deficiente para la monarquía hispánica.
No obstante será el comercio con América el que tendrá un crecimiento más significativo, y encontraremos la novedad de la creación de ‘La Compañía de Comercio Privilegiada’, que tenía como privilegio el monopolio de algunos productos y espacios específicos dentro del territorio americano. Entre estas compañías podemos citar las de: Guipúzcoa; Galicia; y Barcelona, y alguna otra a lo largo de la península. Estas compañías, dinamizaron las rutas americanas (1740-1768?), que es cuando se producirá el crecimiento. Pero la producción interior era insuficiente para cubrir la demanda americana, y se tendrá que recurrir a la importación de productos europeos. Al final del siglo este comercio sufrirá una caída, debido sobre todo a las dificultades que pasará la monarquía hispánica.
Dentro de este proceso la cuestión del monopolio sería importante, hasta que en el año 1765 se inicie una serie de medidas tendentes a liberalizar el comercio. Pero no será hasta el año 1778 cuando se decrete la libertad comercial.
Existe entre diversos autores una discusión sobre si esta apertura fue beneficiosa para el país. Para José María Delgado Rivas, habría tenido efectos negativos, y para Antonio García Baquero, positivos, estos debates han sido realizados en la ‘Revista Manuscritos’, uno de los últimos artículos titulado ‘El algodón engaña’, donde el 104 profesor Delgado Rivas, expone ‘‘Como es sabido, existen dos opiniones enfrentadas a la hora de valorar el estímulo que representó el mercado colonial para la consolidación del sector. Mientras García Baquero y Martínez Shaw han insistido reiteradamente desde 1972 en el carácter "vital" del mercado colonial para las exportaciones de indianas catalanas, Josep Fontana y yo mismo, hemos coincidido en señalar el efecto distorsionador del "comercio libre" sobre el proceso de consolidación del textil algodonero. A su vez, Jordi Nadal ha destacado que fue el lino y no el algodón la base de las como también A. Sánchez, otorguen un papel destacado al mercado americano en el proceso de formación de capitales que dió origen a la moderna industria algodonera. A. Sánchez concluye, tras analizar la trayectoria de la firma Rull, que el mercado americano pudo resultar coyunturalmente una opción más atractiva para los industriales catalanes, supuesto que garantizaba unos beneficios más altos y regulares que el estrecho mercado español. Aún más recientemente, J.K.J. Tompson ha puesto de relieve, con cifras de producción y distribución en la mano, el papel secundario del mercado americano, por detrás incluso del regional andaluz. ’’.
Sobre el comercio interior. Existe un aumento de la demanda, y para favorecerlo la monarquía eliminará algunas aduanas interiores y se intensificará la presencia de comerciantes y productos en áreas lejanas a su producción. También tenemos que tener en cuenta la mejora de las comunicaciones emprendidas por la monarquía con la creación de una red radial de carreteras, para favorecer el intercambio de productos entre regiones. También se propondrá la creación de un eje mediterráneo, pero este no se llevará a término.
En el año 1765, la corona publicará un decreto sobre el libre comercio del trigo que suprimió la tasa del grano, esta medida resulto contradictoria, ya llevará a consecuencias negativas no buscadas (acaparamiento debido a la inexistencia de un verdadero mercado nacional, una estructura comercial desarrollada y una clase burguesa de importancia), que sumadas a la mala cosecha condujeron al motín de Esquilache de 1766.
Para cerrar este apartado económico del S. XVIII, debemos hablar de las acciones financieras. Existe una gran presencia de financieros extranjeros en el país, que se mezclan con banqueros autóctonos en las ciudades principales. Pero en relación con el volumen que cada grupo controlaba, los extranjeros tenían más importancia.
La corona intentará controlar el sector mediante la creación de una institución, ‘El Real Giro (1952), un banco para favorecer las transferencias de fondos públicos y privados fuera de España. Así, todas las operaciones de intercambio en el extranjero quedaron en 105 manos de la Real Hacienda, lo que beneficiaba al Estado. Pero no se impondrá y tendrá poca efectividad.
Por el contrario se creará el Banco de San Carlos (1782), como institución para financiar la política exterior de la monarquía, pero también tendrá otra función inmediata como la garantía de los vales reales que se utilizaban en el interior como medio de financiación. Al final del S. XVIII, la crisis de las finanzas de la monarquía sería muy importante.
En términos de pensamiento o teoría económica se pueden distinguir dos fases: 1) Una de carácter mercantilista y proteccionista, que se desarrollará en la primera mitad del S. XVIII: 2) Otra de desarrollo de otros pensamientos económicos, liberalización y fisiocracia (Desarrollo del sector primario. Afirmaba la existencia de una ley natural por la cual el buen funcionamiento del sistema económico estaría asegurado sin la intervención del gobierno.), que se desarrollará en la segunda mitad del S. XVIII.
4.2. El reformismo político de la nueva monarquía borbónica.
Por lo que hace a la estructura político-administrativa del poder real, podemos ver algunas reformas, pero en general tiene un punto de continuidad.
Existen dos tipos de instituciones: Consejos que son referentes de la continuidad; y Secretarías de Estado como reflejo de las reformas.
El Consejo de Estado en el S. XVIII, se mantiene, pero pierde algunas atribuciones e influencia, y además se producen grandes periodos de tiempo si su convocatoria. Su influencia se recuperará a partir del año 1792 bajo el reinado de Carlos IV, siendo su gobierno dirigido por el Conde de Aranda.
Por otro lado, los Consejos territoriales de Flandes; Italia; y Aragón desparecieron, por el contrario se mantiene el Consejo de Castilla, que incrementará su ámbito territorial a toda la península, y funcionará como un Consejo Real.
No solo aumentará en poder, sino que tendrá diversas reformas internas, en relación al número de consejeros, y a la estructura de las distintas salas.
El Presidente del Consejo de Castilla, será la persona más importante después del monarca. Vinculado a éste consejo estaba la Cámara de Castilla, que su función principal era la propuesta de cargos (mecenazgos), propuesta de convocatoria de Cortes, etc. Otros consejos que se mantienen son: el de Hacienda; el de Indias; y el de Guerra, estos tres consejos tendrá de hecho una vida aletargada, ya que compartirán atribuciones con las Secretaría de Estado, siendo éstas más ejecutivas.
106 De menor importancia están los consejos de la Inquisición, Órdenes militares y de cruzadas.
El reformismo lo encontraremos en las Secretarías de Estado, como precursoras de los Ministerios. De hecho a los secretarios se les denominaba Ministros. Estas nuevas instituciones tienen su origen en la Secretarías de Despacho Universales: La de Hacienda y Guerra; y otra con el resto de competencias gubernamentales.
Pero en el año 1714, será cuando se crearán las secretarías de estado propiamente dichas y que serán las de: Estado; Guerra; Gracia y Justicia; y Marina de Indias. También se crea la Superintendencia de Hacienda, que tendría las mismas funciones que las de la Secretaría de Estado. Estas cinco, formarán la nueva estructura de la organización político-administrativa de la monarquía borbónica.
11-12-2012. continuación Bloque 4.
Inicialmente la nueva monarquía borbónica (Felipe V), no hará un cambio ya que se adaptará a la legislación vigente e incluso presidirá Cortes en Cataluña (1701), pero el tema cambiará radicalmente durante la Guerra de Sucesión, y sobre todo después de la misma.
Las Secretarías de Estado, irán cambiando a lo largo del S. XVIII, bien desdoblándose como la de Marina e Indias, hasta la desaparición de esta última a finales del último cuarto del siglo.
Características de las Secretarías de Estado. Inicialmente tenían un carácter administrativo, cuyo objetivo era hacer una administración más eficiente. Este objetivo inicial cambiará, siendo designado en 1726 José Patiño como secretario de Marina e Indias y poco después de Hacienda, comenzando a tener un carácter más político.
En la misma medida las Secretarías, tendrán más importancia dentro de la estructura del poder real, y serán sus ‘Ministros’, los que desarrollarán la acción política.
A partir de estos momentos, entran en competencia con los Consejos. La concentración de varias secretarías en un solo secretario, aumentará el poder del mismo.
Inicialmente, la procedencia social de los secretarios eran funcionarios que estaban preparados y tenían estudios para desempeñar los cargos asignados, pero esto cambiará a partir de los años cuarenta del S. XVIII, donde nos encontraremos con titulares de las secretarías pertenecientes a la nobleza.
De las cinco primeras secretaría, hay una que sobresale ‘La Secretaría de Estado’, que tenía las competencias del antiguo Consejo de Estado, siendo su titular el denominado Primer Ministro, el cual acumulara el mayor poder real.
107 En el año 1787 Carlos III, creará la Junta Suprema de Estado. Quería el rey constituir un instrumento de su Gobierno para transmitir «la herencia que me ha parecido dejar a mis amados vasallos, reducida a perpetuar en ellos y su gobierno y constitución la sucesión progresiva de las luces y máximas que he adquirido».Sería esta institución una pieza básica en la gestión de Floridablanca.
En esta Junta estaban representadas todas las secretarías y estaba presidida por el Secretario de Estado. Es en este órgano donde se ha visto el origen del Consejo de Ministros.
Estas nuevas secretarías tendrían la resistencia de los partidarios de los consejos, ya que la influencia de los mismos estaba perdiendo valor. Esto llevará a un conflicto encabezado por el Conde de Aranda, llevando como consecuencia a la caída de Floridablanca. La Junta, muy criticada durante su existencia, no sobrevivió a su inspirador. El día que éste fue sustituido por el conde de Aranda, fue suprimida (28 de marzo de 1792). A partir de este momento funcionará el Consejo de Estado.
En la primera mitad del S. XVIII (1700-1746), la diferencia entre las competencias entre el Consejo y las Secretarías, venían del procedimiento. Donde en los consejos, los asuntos propuestos a su decisión, se dilataban en el tiempo, mientras que las decisiones de las secretarías se tomaban de forma más rápida, siendo así, más ejecutivas.
Entre el reinado de Fernando VI (1746-1759), y el de Carlos III (1759-1788), se puede considerar que los consejos perderán preponderancia a favor de las secretarías, y que la situación cambiará en el reinado de Carlos IV (1788-1808).
Otro órgano que representaba al reino eran las Cortes, cuya función será residual, cuya máxima función era la de tomar juramento al rey ante las mismas.
Todavía continuaban las Cortes de Navarra, la Juntas de las Provincias Vascas, y las de Galicia, que se ocupaban de temas menores en sus territorios.
Las reformas abarcan a otras áreas de la administración: La reorganización judicial, se mantienen las dos Cancillerías de Granada y Valladolid; Las Audiencias de Sevilla, Galicia y Canarias, y se crearán nuevas audiencias, Asturias en 1717 y Extremadura en 1790. En los territorios de la antigua Corona de Aragón, se recuperan las Audiencias existentes en el pasado: Audiencia de Aragón; Audiencia de Valencia; Audiencia de Cataluña; y Audiencia de Mallorca con la especialidad que se crean de Nueva Planta.
Existirán unos nuevos elementos, la presidencia de las Audiencias en la antigua Corona de Aragón, realizada por el Capitán General, este modelo se trasladará posteriormente a Castilla.
108 Entre los años 1760-1770, existía entre los miembros el predominio de colegiales mayores de procedencia nobiliaria. A partir de 1770 nos encontramos con representantes de la clase media alta. Este cambio será uno de los objetivos que se plantea Carlos III para reformar la administración hacia una política ilustrada.
En un principio, en las audiencias de la antigua Corona de Aragón, los principales cargos debían ser foráneos. Aunque se debatió en un primer momento fijar una proporcionalidad entre catalanes y foráneos, finalmente se evitó regular tal asunto, si bien se impuso el criterio de la necesidad de disponer de magistrados catalanes, expresando, eso sí, el rey su deseo de que el Regente fuera castellano. En su primera constitución, fueron 7 catalanes, 9 castellanos y 2 aragoneses los elegidos para las 12 plazas de oidor y las 6 de alcalde del crimen (jueces de lo civil y lo criminal respectivamente).
Otro tipo de instituciones territoriales son las Intendencias, se crean a partir de la Guerra de Sucesión, en el año 1711 en Aragón y el 1718 en el resto del territorio.
Las intendencias tenían dos funciones: Hacienda y Guerra. Se trataba de vincular el hecho de la recaudación fiscal para asociarlos a los gastos militares.
Existe otra intendencia que podíamos denominar ‘’de policía’’, cuya función es la de controlar en el ámbito público cuestiones de control: Urbanístico; Obras públicas; Sanidad e Higiene; etc. Por lo tanto en esta época se trataba de una intendencia más bien de servicio público. Esta intendencia va a provocar que entrara en competencia con el cargo de Corregidor, por coincidencias competenciales entre el intendente y el corregidor. Los corregidores dependían del Consejo de Castilla, y los intendentes de la Secretaría de Hacienda y Guerra. Esta competencia provocará, que los cargos fueran variando las competencias, asumiendo los intendentes, sólo las de hacienda y ejército, y las de policía el corregidor.
Administración municipal: Por un lado existe una continuidad de la estructura de la antigua división en corregimientos. Por debajo de los Corregidores están los Alcaldes Mayores o Tenientes de Corregidor. El corregidor era el responsable en todo el territorio de su corregimiento y presidía los concejos municipales de las grandes ciudades.
El cargo era de poco prestigio y será en tiempos de Carlos III cuando tomará mayor relevancia. Están sometidos a los llamados ‘Juicios de residencia’, que era una especie de fiscalización de su actuación en el desempeño de cargo.
109 En los consejos municipales, los regidores de estatuto se mantendrán en el poder de forma vitalicia, y de este modo se creará una aristocratización del cargo. Por lo tanto estamos ante una oligarquía administrativa en el ámbito municipal.
En el año 1760 se crea la ‘Contaduría General de Propios y Arbitrios’, esta institución controlaba las haciendas municipales, para sanearlas mediante la racionalización de los ingresos y los gastos. Además la Corona pretende con esto que los municipios puedan aportar recursos a la hacienda real cuando ésta los necesitara.
La voluntad reformista continúa en el año 1766 con la creación de nuevos cargos en la administración municipal: Diputado del común. Tenía como funciones principales: la administración de los abastecimientos, y el control de las rentas municipales de los ‘propios’ y arbitrios. En los municipios de más de 2000 habitantes se nombraban cuatro diputados, y dos en los de menos de 2.000 habitantes.
Síndico personero. Su función era la defensa del ‘común del consejo’, frente al Corregidor. Podíamos asimilarlo a la figura del ‘defensor del pueblo’.
Todo esto refleja la poca oportunidad de los concejos municipales. Estos cargos son elegidos de forma indirecta, primero se eligen unos electores, que a su vez eligen al cargo para dos años.
Esta reforma pretendía controlar y corregir el poder de los regidores vitalicios, pero no producirá los efectos deseados.
Para profundizar sobre este tema podemos acudir a la obra ‘Las reformas de la administración municipal en el reinado de Carlos III’, de Javier Guillamón, y para el caso de Cataluña la obra de Josep María Torras i Ribé, ‘Els municipis catalans de l'Antic Règim’.
17-12-2012. continuación Bloque 4.
4.3. Carlos III: la culminación del absolutismo ilustrado.
Lo primero que debemos tener presente sobre este reinado, es que aunque se inicia en el año 1759, Carlos III, ya tenía experiencia en el oficio de rey, ya que llegaba a la corona española habiendo sido rey de Nápoles. Esto implicará que en el inicio de su reinado, incorpore algunos ministros italianos pertenecientes a su gobierno napolitano.
Aunque en el inicio de su reinado seguirá una posición continuista, muy pronto empezará a trabajar para implementar una serie de reformas que afectarán sobre todo al ámbito de la Administración.
110 Esto lo llevará a cabo mediante: A) La renovación de la burocracia, donde tiene una preocupación importante en lo referente a las coincidencias de los planteamientos de los ministros con los del monarca. Con la idea de tener una concentración del poder en manos del monarca, que debería servir para trasladar mejoras hacia el pueblo. Así se cumplía la máxima del despotismo ilustrado ‘todo para el pueblo, pero sin el pueblo’.
B) En esta misma línea se plantea otro objetivo la actuación del regalismo, con la voluntad de controlar el poder eclesiástico y ponerlo bajo el poder real.
Algunas de las actuaciones de Carlos III, llevarán a entender que van en contra de los privilegios tanto de los eclesiásticos como señoriales.
La política que Carlos III quería plantear era la defensa de la libertad y de la igualdad, pero sin tener en cuenta las diferencias económicas (derecho de todos a la justicia real).
En el apartado de la igualdad ésta no afecta a la monarquía, ya que estamos ante un monarquía absoluta, pero ilustrada.
Dentro de esta noción de actuación sobre la mayor parte de la población, es donde debemos contemplar las reformas realizadas por Carlos III. Aunque algunas veces se realizarán por necesidad más que por ideología.
Regalismo. Para hablar del regalismo debemos dar un poco marcha atrás hacia sus orígenes. Tenía dos medidas de acción: Exequátur, y Patronato real.
1) Exequátur. Es un derecho por el cual el rey debía dar el visto bueno a los documentos que emitía la Iglesia, antes de su publicación. Fundamentalmente bulas y breves. Este derecho se establece durante el reinado de Felipe II, pero será bajo el reinado de Felipe V cuando se aplique de forma más sistemática. Este derecho significaba una preponderancia del poder real sobre el eclesiástico.
2) Patronato real. Es el derecho del monarca para presentar Obispos a la Santa Sede para su confirmación. Se inicia en tiempos de los Reyes Católicos, pero sólo referidos a los territorios recién conquistado como el Reino de Granada e Indias. Ahora lo que pretende Carlos III es extender este derecho a todos los territorios españoles de forma universal. Este posicionamiento de la monarquía chocará en tiempo con la Santa Sede, ya que de alguna forma trataba de imponer a unos determinados candidatos para el cargo de Obispo.
Durante el reinado de Felipe V, se produjeron diversos conflictos. En el año 1709, cuando el Papa reconoce como rey de España al Archiduque Carlos de Austria, esto generará una ruptura con la Santa Sede y se expulsará al Nuncio papal de España.
111 El conflicto se cerrará en el año 1717, con la firma de un Concordato. Este procedimiento de regalismo se irá concretando en distintos concordatos sucesivos.
Por el concordato de 1717, el rey acepta la vuelta del Nuncio, y también se acordará que la monarquía debe recibir durante cinco años, una parte de las rentes eclesiásticas.
En el año 1734, el Príncipe Carlos toma posesión del reino de Nápoles, el cual era considerado como un feudo de la Santa Sede. Por lo tanto el Papa no acataba la presencia de Carlos, generándose un nuevo conflicto, que como otros muchos se cerrará con la firma de un nuevo Concordato en el año 1737. Donde se plantea una reducción de los privilegios eclesiásticos sobre el exequátur, y que la adquisición de nuevos bienes eclesiásticos estuvieran sometidos al pago de impuestos.
En el año 1753 se firmará un nuevo Concordato, cuyo aspecto más sobresaliente será el patronato regio universal de presentación de Obispos. Como consecuencia de esto, será durante el reinado de Carlos III cuando se llegue a la máxima expansión del regalismo.
En el año 1761 Carlos III prohíbe la publicación en España de un breve pontificio de Clemente XIII, en el cual se condenaba la obra del teólogo francés Mésenguy conocida con el nombre de ‘Catecismo’, esto suponía un enfrentamiento político-jurisdiccional importante. No obstante el Inquisidor General se saltará en exequátur real y publicará el breve.
Como consecuencia de una ola de antijesuitismo a nivel europeo, cuyas manifestaciones más significativas fueron el destierro de los ignacianos portugueses en 1759, la supresión de la Compañía de Jesús en Francia en 1764, en el año 1767, se produjo un hecho histórico la expulsión de los jesuitas de los dominios de Carlos III: de España, Parma y Nápoles en 1767 y la extinción de la Orden en 1773.
En el caso hispano los jesuitas fueron acusados de servir a la curia romana en detrimento de las prerrogativas regias, de fomentar las doctrinas probabilistas, de simpatizar con la teoría del regicidio, de haber incentivado los motines de Esquilache un año antes y de defender el laxismo en sus Colegios y Universidades. El destierro que, de madrugada, les sorprendió en sus residencias respondía a una importante maniobra política que venía gestándose desde que, en abril de 1766, se emprendiera la «Pesquisa Secreta», creada con la excusa de descubrir a los culpables de los disturbios madrileños de marzo del mismo año, pero que pretendía, como auténtico objetivo, comprometer a la Compañía de Jesús en los alborotos populares que habían hecho huir al monarca de Madrid. Así, con una efectividad y un sigilo sin precedentes, en la madrugada del 2 de abril de 1767, Carlos III expulsó a todos los jesuitas que habitaban en sus dominios.
112 En paralelo durante este periodo se producirá la reforma universitaria, donde la monarquía tendrá una mayar intervención.
Reforma de la burocracia. En este segundo nivel de actuación, la reforma tenía como objetivo el poner bajo la monarquía el control de la administración. Donde el 85 % de los cargos estaban en manos de personas salidas de los colegios mayores vinculados a los jesuitas y éstos eran partidarios del poder de los Consejos en detrimento de las Secretarías de Estado.
Por ello se plantea la renovación de la burocracia administrativa, hacia la idea de los cargos fueran asumidos por universitarios que no hubieran pasado por los colegios mayores. También quiere dar mayor poder a las Secretarías de Estado en detrimento de los Consejos. Así se imponía la política regalista de la corona.
Las estructuras no cambian, pero si cambiarán el perfil de la personas que ocupen los cargos en la administración.
Lo que si cambiará es la Secretaría de Estado de Hacienda, y pondrá a su cargo a Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache , siciliano que había estado con Carlos III en el gobierno de Nápoles, esta secretaría tendrá mayor importancia al tener funciones de coordinación con otras.
En el año 1763, Richard Wall ministro de origen irlandés, es sustituido y sus dos secretarías pasarán, la de Guerra a Esquilache y la de Estado a Pablo Jerónimo Grimaldi y Pallavicini, marqués de Grimaldi (Génova, 1710 - 1 de octubre de 1789).
En el año 1765 se produce la renovación de la Secretaría de Gracia y Justicia, ocupada por Manuel de Roda Arrieta (Zaragoza; 5 de febrero de 1708 - La Granja de San Ildefonso, Segovia; 3 de agosto de 1782), que se caracterizaba por ser un regalista profundo.
En este proceso de renovación progresiva llegamos al año 1766, donde se producirá el Motín de Esquilache. Con el fin de acabar con la impunidad de los criminales nocturnos en las ciudades, dictó un bando en 1766 que prohibía los tradicionales sombreros redondos y capas largas que usaban los embozados; aquel «atentado» a las costumbres españolas por parte de un extranjero fue el detonante de una insurrección popular contra el ministro conocida como el motín de Esquilache, que estalló simultáneamente en las principales ciudades del reino; en Madrid fue saqueada la propia casa de Esquilache. Ello llevo a la salida de Esquilache del gobierno y su marcha inmediata a Nápoles y reforma de todo el gabinete, desterrando de él a los miembros no españoles del mismo.
113 Sus cargos de secretarías fueron asumidos por: Miguel de Múzquiz y Goyeneche, la de Hacienda, por Juan Gregorio Muniain la de Guerra. En estas sustituciones forzadas el rey se asegurará que los elegidos sean ‘mantistas y/o regalistas’.
El marqués de Grimaldi se mantendrá en su cargo después del motín.
Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, pasó a ocupar la presidencia del Consejo de Castilla a raíz del motín de Esquilache, y será una figura importante, junto con los fiscales de dicho consejo, Campomanes y José Moñino y Redondo (conde de Floridablanca). Es importante la relación que existe entre el motín y la expulsión de los jesuitas.
Se planteará una rivalidad entre el Conde de Aranda y Grimaldi, principalmente sobre el papel de la nobleza en los consejos que defendía Aranda, y la profesionalización de la administración que defendía Grimaldi. Aranda se vio obligado a abandonar la presidencia del Consejo de Castilla para pasar a ser embajador en Francia en 1773. Pero Grimaldi caerá en el año 1767, siendo sustituido por José Moñino y Redondo (conde de Floridablanca), que llevará a su máximo exponente el poder de la Secretaría de Estado.
En este contexto, el conflicto se vuelve a producir con la vuelta del conde de Aranda del que saldrá vencedor en el año 1792, llevando al Consejo de Castilla a su máximo poder, en contra de las Secretarías de Estado del anterior periodo de Floridablanca.
18-12-2012. continuación Bloque 4.
Calos IV (1788-1808). Durante el inicio este reinado, nos encontramos con dos figuras que están exentadas debido a sus posicionamientos políticos. Una de ellas Floridablanca que estaba aplicando la política reformista impulsada por Carlos III, y el conde de Aranda, que después de ejercer de embajador en Paris, regresará a España y en el año 1792, asumirá el poder en sustitución de Floridablanca, que tras años de intrigas sus adversarios consiguieron que fuera destituido y encerrado en la ciudadela de Pamplona, bajo acusaciones de corrupción y abuso de autoridad. Juzgado y absuelto poco después, se retiró de la vida pública hasta que, con motivo de la invasión francesa de la Península (1808), fue llamado a presidir la Junta Suprema Central que había de organizar la resistencia, cargo en el que murió.
114 Como resultado de este cambio, se producirá también un cambio en la actuación reformista de la monarquía borbónica.
En el año 1795, aparece en escena un nuevo personaje que no tendrá relación con el pasado, Manuel Godoy, que pertenece a una familia de hidalgos de la nobleza, y que será nombrado Secretario de Estado, Su posición generará una cierta reticencia ya que acumulará mucho poder y llegará a ser una especie de valido de Carlos IV.
Estamos en un momento en que ya se había producido la Revolución Francesa y existe una discrepancia sobre el hecho revolucionario entre Aranda y Godoy, donde el primero tenía una postura neutral, y Godoy era más partidario de intervenir.
En el año 1793 Aranda cae y se impone Godoy, que estará en el poder hasta su dimisión temporal, ya que regresaría en el año 1800 con el título de Generalísimo con el apoyo de Napoleón.
Godoy cambió el signo de la política exterior, en 1795 firmará la paz de Basilea con Francia, por lo que se otorgará el título de ‘Príncipe de la Paz’ y sustituye el antiguo pacto entre reyes, por un pacto entre los pueblos. Alineándose España con Francia por los dos tratados de San Ildefonso (1796 y 1800).
Esta amistad se mantiene durante los años posteriores, pero la política exterior española irá a rastras de la francesa, en consecuencia, España colaboró con Francia en su guerra contra Inglaterra de 1796-97, de nuevo en 1801 atacando a Portugal (Guerra de las Naranjas, que proporcionó a España la población de Olivenza) y, por último, en 1805, poniendo la flota española a disposición de Francia para enfrentarse a Gran Bretaña en la batalla de Trafalgar (en la que se perdió la escuadra).
Reforma universitaria. Se situaría en el contexto de la preocupación por la educación en el marco de los ilustrados, y por otro lado, la intención de la monarquía de tener un mayor control real sobre los planes y gestión de las universidades que en estos momentos estaban en manos de manos de los Colegios Mayores, gestionados por órdenes religiosas y principalmente por los jesuitas.
Esto se intentará mitigar por una doble vía: a) Mediante la presencia de representantes reales en el gobierno de las universidades; b) La intervención en los Colegios Mayores para minorar el control de los jesuitas sobre los mismos; c) Mejorar los planes y calidad de la enseñanza universitaria. Estas reformas se iniciarán después de la expulsión de los jesuitas. Los primeros planes de reforma los encontramos en el que hace Olavide en la universidad de Sevilla, el cual podía ser el ejemplo a seguir en otras universidades. El 115 control del Estado sobre las universidades se dirigirá hacia la secularización de las mismas, ya que existían otras órdenes religiosas como los agustinos, etc.
A partir de este plan inicial, se presentarán otros planes en la universidad de Salamanca y en la Valencia, los cuales tenían la voluntad de confluir en una cierta homogenización de los mismos.
Todas estas propuestas tendrán poco éxito debido a: La oposición eclesiástica y los Colegios Mayores; así como a una falta de dotación económica por parte de la monarquía para llevarlos a cabo. Por lo tanto el resultado de la reforma universitaria va a ser menor al esperado. Produciéndose mejoras fuera del ámbito universitario, por el impulso de entidades como la Asociación de Amigos del País.
Dentro de este periodo de reformas se produjeron dos hechos resaltables debido a su importancia: 1) El Motín de Esquilache; y 2) La expulsión de los Jesuitas.
1) El motín de Esquilache.
Bibliografía: Artículo d Gonzalo Anes ‘Antecedentes próximos del motín contra Esquilache’, publicado en la revista Moneda y Crédito (1974). La obra de José Miguel López García titulada ‘El motín contra Esquilache’.
El motín es un levantamiento que se produce los día 23-26 de marzo de 1766 en Madrid, pero que tendrá reflejos en otras partes de la península. Existe una diferencia entre las distintas áreas peninsulares, donde aparecen una serie de pasquines contra Esquilache, y la propia organización mínima del levantamiento.
Características. Se habla de un levantamiento popular, pero existe la especulación de que detrás del mismo había otros grupos de sectores privilegiados contrarios a las reformas de Esquilache, así como una inducción del motín por parte de los jesuitas.
Causas. De un lado existía una carestía de los productos básicos de subsistencia, y sobre todo del pan, de otro en años anteriores se habían producido una serie de malas cosechas, lo que llevará a un incremento de precios.
En este contexto en el año 1765, Esquilache publica un decreto sobre el libre comercio del trigo, con el objetivo de que la liberalización llevara aparejado una bajada de los precios, pero el resultado será el contrario, produciéndose una subida de precios. Los precios del trigo partían de 25 maravedíes en el año 1760, llegando a 48 maravedíes en el año 1766. Al lado de la carestía del trigo, existían otros productos como el aceite, el tocino, etc., que también subirán.
Ante esta situación todos los sectores culpan a Esquilache de la misma.
116 También podemos apuntar otras reformas y medidas como las referidas a las mejoras del saneamiento y obras públicas de Madrid. El objetivo de estas reformas era conseguir la limpieza del espacios público, con la obligación de que cada casa tuviera en su interior una fosa séptica, y así evitar utilizar la vía pública para deshacerse de los detritus fecales. También ordeno empedrar las calles, ya que éstas eran de tierra con todo lo que ello conllevaba en las épocas de lluvia o sequía. Otra reforma fue la de controlar la libre circulación por la calle de animales como cerdos, etc. que pudieran ensuciar el espacio público.
La idea era que estas medidas de salubridad e higiene las pagasen los propietarios de las casas, pero ello dio lugar a que los propietarios repercutieran el nuevo gasto a los inquilinos. Produciéndose una subida en los alquileres.
Otra reforma tendrá repercusión en el motín, fue la de prohibir llevar sombreros de ala ancha y capas largas, el objetivo de esta reforma era mejorar la seguridad en las calles y acabar con la impunidad de los criminales nocturnos, ya que estos dos elementos de la vestimenta de los hombres era aprovechado para ocultar su identidad, y así poder realizar delitos.
Pero esta medida impuesta por un gobernante ‘extranjero’, fue interpretada como un ataque a las costumbres tradicionales sobre este tipo de vestimenta, ya que llevaría aparejado la no diferenciación social, ya que las clases populares no tenían medios económicos para portarlas.
Todo esto, llevará a una insurrección popular contra Esquilache en el mes de marzo de 1766, que tiene como detonante esta legislación sobre sombreros y capas, que se trata de imponer de forma imperativa.
El 23 de marzo se produce el asalto a la casa de Esquilache. El 24 de marzo se produce una concentración de los amotinados ante el Palacio Real, produciéndose un enfrentamiento con la Guardia Valona, la cual tendrá una actuación contundente contra los amotinados, llegando a matar a una mujer, lo que hará aumentar el número de amotinados.
Los amotinados hicieron llegar al rey una serie de reivindicaciones: 1. Esquilache y toda su familia debían abandonar España.
2. El gobierno español debía ser ocupado por ministros españoles.
3. Disolución de la Guardia Valona.
4. Reducción del precio de los productos básicos.
5. Desaparición de la Junta de Abastos.
117 6. Los soldados debían retirarse a sus cuarteles.
7. Debía permitirse el uso de la capa larga y del sombrero de ala ancha.
8. Su Majestad debía salir a la vista de todos para que puedan escuchar por boca suya la palabra de cumplir y satisfacer las peticiones De entrada el rey manifiesta públicamente la aceptación de estas reivindicaciones, pero se produce un hecho que pone en duda la voluntad del monarca. Temiendo por su seguridad, cometió el error de huir a Aranjuez acompañado de toda su familia y de sus ministros. Esto despertó las iras de la población, que creyó que el rey había aceptado las demandas para calmarlos y posteriormente huir. Esto hará que el movimiento se extienda a otras ciudades: Al final se producirá una represión limitada y se aceptarán la mayoría de las peticiones.
La causa más general del levantamiento, será la carestía de los productos básicos, y la oposición de la oligarquía de los concejos que no cumplían con sus obligaciones de gestionar bien estos productos.
Motín en Zaragoza. El 1 de abril aparecen pasquines en los que se apremia al intendente corregidor a bajar el precio del pan en el plazo de ocho días bajo la amenaza de quemar su casa, así como la de los «usureros». Cuando los alguaciles iban publicando un bando del gobernador marqués de Castelar, comenzó «un rumor desapacible» ya en el Mercado, que se fue intensificando por la calle Mayor y acabó en tumulto en la Magdalena. De allí parte una manifestación hacia el palacio del gobernador y se solicita que se ponga el trigo a la tasa y se señalen puestos públicos para que acudan los pobres a comprarlo, así como el abaratamiento del aceite y de las judías. A continuación el pueblo comienza a quemar y a asaltar las casas de comerciantes, acaparadores y especuladores al alza: la del intendente, en el palacio de Fuenclara, las de Luchas Goicoechea, Pedro Pascual y Miguel Losilla, todos ellos comerciantes de altura, en el Mercado, etc.
La posterior represión del motín fue enérgica y cruenta: nueve ahorcados hasta el día 27, en que Carlos III determina no se apliquen más penas de muerte; descuartizamiento, exposición de cabezas en la puerta del Carmen, etc. Coincidiendo con los acontecimientos de Zaragoza, hay revueltas de similar significación en Huesca, Daroca, Calatayud, Borja, Alcañiz y otros lugares.
Guipuzcoa. La machinada o motín, tendrá una doble característica: contra la carestía de los productos, y la oligarquía municipal. También aparecerá un conflicto de carácter 118 antiseñorial debido a las rentas laicas y eclesiásticas, produciéndose un enfrentamiento con estos grupos señoriales.
Valencia. Se producirá con la misma estructura dual: de subsistencia y antiseñorial. La crisis de subsistencia en Valencia no era tan profunda como en Castilla, pero existe una coincidencia de la tensión con el clero y la nobleza. Algunos nobles y clérigos estarían al lado de los amotinados, porque también cuestionaban la continuidad de Esquilache, ya que como ministro de hacienda, intentaba imponer algunos impuestos a las rentas.
Interpretación del motín. Fuera de Madrid, la causa principal del motín fue la crisis de subsistencia, también llamada ‘Motín del Hambre’.
Sobre lo sucedido en Madrid aparecen varias interpretaciones. Para Vicente Rodríguez Casado se trata de ‘una conspiración aristocrática’, pero a fecha de hoy esta tesis clásica, no se mantiene. Por otro lado Gonzalo Anes y Pierre Vilar, subrayan que el elemento de fondo hay que considerarlo como la crisis de subsistencia y el grupo de reformas que se van a realizar en el mismos tiempo.
Aspectos coyunturales (alza de precios), con algunos componentes de xenofobia contra el ministro extranjero, la inducción aristocrática, que no niegan algunos autores, pero no hay coincidencia en poder demostrar la intensidad de esta inducción.
Para concluir la consecuencia final, es que el reformismo se debería haber realizado con mayor cuidado para preservarlo de la posible reacción popular.
Al final existe un cierto fracaso de los objetivos del motín, ya que los que sustituyeron a Esquilache continuaron con la medida de apoyo al poder real y al regalismo.
2) La expulsión de los Jesuitas.
Bibliografía: Entre la diversa bibliografía existente sobre el tema citaremos las obras de: Teófanes Egido, ‘’La expulsión de los Jesuitas de España’, que forma parte de la colección ‘Historia de la Iglesia Española. Tomo IV. La Iglesia en España en los siglos XVII y XVIII Madrid 1979’, y otra más reciente de Enrique Giménez López, ‘Expulsión y exilio de los jesuitas españoles, Alicante 1997’.
La expulsión hay que enmarcarla en la política regalista de la monarquía borbónica.
Pero también existía una oposición contra los jesuitas dentro de la iglesia, debido al poder que acumulaban, y de la relación de la sumisión directa al Papa que tenían.
119 También tenemos que tener en cuenta que ya habían existido otros precedentes de expulsión: Del Reino de Portugal (cuyo rey ostentaba el título de «Rey Fidelísimo») en 1759, acusados por el marqués de Pombal de instigar un atentado contra la vida del rey; Del Reino de Francia cuyo rey era «el Rey Cristianísimo»), en 1762, bajo el gobierno del duque de Choiseul, y en el contexto de la polémica entre jesuitas y jansenistas, se revisó la situación legal de la Compañía tras un escándalo financiero, y se consideró que su existencia, además de las doctrinas que defendían (laxismo, casuismo, tiranicidio) era incompatible con la monarquía.
120 ...