Tema 3 - La Empresa (2015)

Apunte Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Mercantil I
Año del apunte 2015
Páginas 10
Fecha de subida 24/03/2015 (Actualizado: 24/04/2015)
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Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 Parte II. Empresa y Empresario.
Lección III. La Empresa.
Noción de empresa.
Bastantes son las definiciones que podemos hallar al buscar una definición de la empresa, y de varias perspectivas diferentes: económica, sociológica, jurídica, etc. Desde una primera aproximación económica, definimos la empresa como “una unidad de producción en la que se combinan los precios del capital y del trabajo con la finalidad de suministrat al mercado bienes o servicios a un determinado precio, con el fin de obtener una renta monetaria igual a la diferencia de unos precios y otros.”4 En toda empresa hay un conjunto de medios materiales y personales coordinados para perseguir un fin, que puede o no ser el ánimo de lucro, lo cual resulta habitual pero no es la única finalidad que puede perseguir una empresa. Lo que sí que sucede en toda empresa es que ésta, de modo reiterado, va prestando servicios o produciendo bienes para los consumidores u otras empresas; en definitiva, al mercado, cuyo cliente será cualquier interesado.
Tales medios están coordinados y organizados, y puede haber varias formas de organización empresarial: la empresa unipersonal, multipersonal, etc.
Siguiendo esta línea, el empresario es la persona que dirige la empresa ejerciendo en ella una función de autoridad sobre los que trabajan en ella, pues éste asume los riesgos que implica la actividad empresarial.
Distintas teorías acerca de la naturaleza jurídica de la empresa. Elementos patrimoniales y organizativos de la empresa.
Perspectiva subjetiva.
Si bien en el lenguaje coloquial hablamos de la empresa como sujeto, jurídicamente apunta Sánchez Calero que no sería riguroso hablar de ella como tal, pues es en realidad un objeto. La personalidad, física o jurídica, la adquiere el empresario y no la empresa; siendo aquél el titular de ésta. Por lo tanto, el sujeto de los negocios que se realicen en el tráfico jurídico no será la empresa, sino el empresario, sea éste social o individual. Por eso mismo todos los actos que realice el empresario, persona física o jurídica, se imputarán a éste y no a la empresa. No es lo mismo una persona jurídica titular de una empresa que la empresa, ni el conjunto de personas que la dirigen que la persona jurídica.
4 SÁNCHEZ CALERO Instituciones de Dº Mercantil Vol. I Pág. 100 — 20 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 Perspectiva funcional.
La Constitución en su art. 38 habla de la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. La empresa, desde esta perspectiva funcional, opera en una economía de mercado como un agente cuya actividad organiza personas y medios materiales para producir determinados bienes o servicios y ofrecerlos en el mercado, teniendo una actividad especializada y permanente.
Perspectiva objetiva.
El conjunto de bienes que forman una empresa son el objeto de esta, y están en funcionamiento, son dinámicos, etc. y el empresario tratará de organizarlos con la mayor eficiencia posible para maximizar su negocio. Este negocio, como tal, y como veremos infra en este mismo capítulo, puede ser objeto de otros negocios jurídicos, vendiéndose, arrendándose o naciendo derechos reales sobre él.
Perspectiva laboral.
Desde esta perspectiva la empresa, salvo en caso de empresarios individuales (autónomos) tiene además de medios materiales un conjunto de personas que prestan su trabajo por cuenta ajena para ésta. Por ello, tiene relaciones jurídicas con los trabajadores, pero estrictamente quien las tiene es el empresario y no la empresa. Esta disciplina será objeto de estudio más concreto en la asignatura de Derecho del Trabajo.
Definición genérica jurídica.
¿Qué es pues, la empresa, para el Derecho? De acuerdo con el Dr. TRÍAS desde una perspectiva meramente jurídica hablamos de la empresa como un conjunto de relaciones jurídicas que articulan un elemento organizativo. Las relaciones jurídicas son de varias clases: a) Relaciones de titularidad: pues el empresario es titular, en propiedad o en virtud de un contrato, de unos determinados activos que realizan la actividad empresarial (medios materiales).
b) Relaciones contractuales con otras personas, ya sean éstas los proveedores o los clientes, entidades financieras, compañías de seguros, prestadores de servicios, etc.
c) Relaciones laborales: como se ha dicho la empresa puede tener trabajadores que trabajen para ella, y el empresario tiene así relaciones jurídicas con los trabajadores.
d) Relaciones obligatorias: son las obligaciones que tiene el empresario, nacidas de la ley, (como la de llevar la contabilidad), del contrato (cualquiera) y cuasicontratos (art. 1.089 CC).
e) Relaciones extracontractuales en el caso de los cuasicontratos, cuando el empresario en el desarrollo de su actividad adquiere obligaciones frente a terceros, como los daños ambientales; o debe responder extracontractualmente de daños o perjuicios causados a otros.
— 21 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 A la empresa frecuentemente nos acercamos de forma atomizada; jurídicamente no contemplamos sin embargo la empresa como un todo, sino que nos aproximamos normalmente a un problema específico en cada caso; ya sean daños, despidos, etc. No obstante, en determinados supuestos la aproximación a la empresa debe ser unitaria, que veremos en los negocios jurídicos cuyo objeto sea en sí la empresa como un todo; estos son la venta de empresas, la integración, etc. Sólo cuando sea objeto de relaciones jurídicas o en situaciones concursales de insolvencia nos aproximaremos a la empresa como un todo.
Distinción jurídica entre empresario y empresa.
Resulta sencillo hacer esta distinción si pensamos en el empresario como una persona física, pero no sucede lo mismo por desgracia cuando hablamos del empresario como persona jurídica.
En todo caso, el empresario será el que ha puesto en marcha los medios organizativos, y cuando el empresario sea una persona jurídica, el empresario jurídicamente será aquél titular de todas las relaciones jurídicas que forman la empresa.
La fundación de la empresa.
Para empezar a hablar de la fundación de una empresa remitiremos al art. 38 de la Constitución, que dispone que “se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado.
[…]” por lo que de entrada habrá libertad para constituir empresas y desarrollar la actividad empresarial; sin haber restricciones de carácter general, pero sí específicas (en algunos casos habrá incompatibilidades, requisitos administrativos, necesidad de licencias municipales, etc., cosa que se estudiará más adelante infra Lección IV).
Históricamente para adquirir la condición de empresario (comerciante) el CCom de 1829 exigía que se tuviera capacidad para ejercer el comercio y se inscribieran éstos en la matrícula de comerciantes. La novedad del CCom de 1885 radica en que reconoce comerciantes a todos aquellos que teniendo capacidad legal para ejercer el comercio se dediquen a él de forma habitual (art. 1 CCom). Actualmente hablamos de empresario en lugar de comerciante, pero la significación en el Código es exactamente la misma. Una persona adquiere la condición de empresario en el momento en que inicia el ejercicio de una actividad empresarial.
No obstante no siempre va ligada la adquisición de la condición de empresario con la fundación de una empresa, pues en determinadas ocasiones se exige la formalización del contrato societario en escritura pública y su posterior inscripción registral. Tradicionalmente la doctrina distinguía entre actos de organizaciónde la empresa y los actos de ejercicio de la empresa ya organizada. En cuanto a la capacidad el art. 4 CCom exige ser mayor de edad y tener capacidad para disponer libremente de los bienes.
— 22 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 La empresa como objeto de negocios jurídicos: cuestiones generales.
La particularidad de los negocios jurídicos que versan sobre la empresa como un todo, como objeto de los mismos, se encuentra en la complejidad de tal objeto; pues la empresa es de carácter heterogéneo y cuenta con varios elementos personales y materiales, inmateriales, relaciones jurídicas y contractuales, etc. Cuando nos planteamos un negocio jurídico que tiene por objeto la empresa, debe plantearse la complejidad y heterogeneidad del objeto; ahora bien, una vez planteado el negocio jurídico unitario, concibiendo la empresa como un todo, encontraremos: 1) Un negocio jurídico unitario, pues tendrá un único título al venderse una empresa.
2) Unos modos de ejecución específicos, como son la subrogación en el contrato de arrendamiento (cfr. con art. 1.205 CC), pues nos encontramos ante una universitas heterogénea y cada relación jurídica deberá ser notificada, pues deberá transmitirse el conjunto organizado de medios y relaciones jurídicas.
Hablaremos del negocio del empresario (pues es el término más amplio) como manifestación objetiva de la empresa (SÁNCHEZ CALERO). El negocio es para una parte de la doctrina “el conjunto de bienes organizado por el empresario como medio para obtener su finalidad económica” o sencillamente la organización, como algo intangible, en el que los objetos organizados son simplemente los portadores o soportes de la realización intangible del empresario. Por ello hablaremos de un negocio como un conjunto de bienes (1); organizado, no yuxtapuesto (2); cuya organización persigue un fin (3).
Un elemento inmaterial destacable que se contabiliza únicamente al haberse adquirido un negocio a título oneroso (art. 39.4 CCom) es el fondo de comercio, que ha tenido una especial atención por parte de la doctrina y la jurisprudencia. Tal fondo de comercio realmente existe y su inmaterialidad no implica que no tenga un valor patrimonial y contable.
El negocio, al transmitirse, es además un conjunto organizado; constituye por lo tanto una unidad patrimonial (STS de 7 de marzo de 1994), que tiene una determinada capacidad productiva, por lo que es un organismo dinámico y cuenta además con un valor inmaterial como el prestigio obtenido por los productos, crédito del negocio, signos distintivos, etc). Como unidad patrimonial tendrá un valor también patrimonial y por lo tanto podrá ser sin duda un objeto del tráfico jurídico.
Por desgracia carecemos de normas concretas que regulen la transmisión del negocio, aunque evidentemente la ley reconoce en varias ocasiones al negocio como objeto del tráfico jurídico.
Con carácter general se enajena un negocio enajenando la totalidad de sus participaciones o — 23 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 acciones, adoptando el adquirente especiales cautelas con la finalidad de obtener ciertas garantías previstas en el contrato de venta de participaciones o acciones.
La transmisión a título pleno: compraventa de empresa.
La transmisión a título pleno puede ser inter vivos o mortis causa. Generalmente la transmisión del negocio se hará a título pleno, sea hereditariamente o mediante su venta, donación o permuta. También existe la posibilidad de que se fusionen o escisionen dos empresas, en cuyo caso también habría una transmisión a título pleno de la empresa.
Los efectos de una transmisión a título pleno son los siguientes: 1) Se mantendrán en todo caso la estructura organizativa de la empresa y sus relaciones jurídicas.
2) Deberán transmitirse los bienes y derechos, en el caso de los inmuebles con título y modo (tradición).
3) Deberán transmitirse las obligaciones frente a los trabajadores, administraciones públicas y terceros; manteniéndose todos los elementos contractuales en su régimen en definitiva.
4) Nacerán una serie de obligaciones que no existen en contratos generales de compraventa, al ser una transmisión cualificada.
5) Normalmente se incluirá un pacto de no competencia, para evitar que el vendedor del negocio no cree otra empresa igual o parecida haciéndole competencia al comprador. Aún a falta de pacto, el TS ha considerado que aunque no esté expresamente estipulado por las partes, este acuerdo es natural por un tiempo razonable para preservar el fondo de comercio por el que se ha pagado, pero es preferible en todo caso hacer un pacto expreso en el contrato de compraventa. También puede pactarse, por ejemplo, que no se pueda fundar una nueva empresa en un determinado lugar, etc.
En cualquier caso resulta mucho más simple enajenar la empresa mediante la venta de sus accinoes o participaciones, simplificándose en gran medida el negocio jurídico, pero no siempre sucede así.
Compraventa del negocio: objeto.
En la compraventa de empresas se entrega una cosa (la empresa como unidad organizada de elementos materiales y personales y sus relaciones jurídicas) a cambio de un precio, donde el bien es el único objeto; con una causa común y un único título de transmisión (el contrato).
Será muy similar el negocio de venta de capa o de empresa propiamente dicho (participaciones o acciones). No hay disposiciones concretas en Derecho positivo sobre la compraventa de la empresa.
— 24 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 El objeto es el conjunto de elementos que constituyen el negocio que va a ser transmitido sin que éste pierda su modo de ser y pueda ser explotado. El negocio se transmite en bloque o como un todo.
Para la enajenación de la empresa habrá un único título (el contrato, que abarcara la empresa como un todo) y varios modos, para enajenar cada uno de ellos (por ej. los inmuebles deben entregarse con las llaves, si hay acciones a nombre del empresario y éste cambia deberán ser cambiadas, deberán cambiarse los titulares que consten en el Registro de la Propiedad, etc.). El precio lo será en concepto de todo lo que se transmite, sin perjuicio de que para valorarse se haya atendido al valor de cada uno de los elementos.
Compraventa del negocio: obligaciones del vendedor.
Como en el contrato de compraventa típico, la obligación del vendedor principal es la de entregar la posesión de la cosa vendida; pero en el caso de la transmisión de un negocio habrá unas obligaciones adicionales positivas (informaciones que debe dar el transmitente) y negativas (prohibición de hacer la competencia al adquirente).
1) La entrega del negocio debe ser la entrega de la empresa en funcionamiento o apta para funcionar; lo cual incluye la descripción detallada de sus elementos que además de en el contrato constarán en un inventario (cfr. art. 133.1 RRM). La información que debe entregar el vendedor son los clientes importantes, proveedores, el know-how (instruccinoes de cómo hacer o utilizar determinados elementos técnicos).
2) Además el vendedor se obliga a abstenerse de hacer la competencia al comprador en el tiempo preciso para que el negocio transmitido se consolide y no se destruya mediante la atracción por parte del enajenante de la antigua clientela. esta obligación de no hacer se ha de entender que nace del normal resultado económico que se espera de la transmisión del negocio.
3) Hasta su entrega el vendedor tiene la obligación, al igual que en los contratos civiles, de conservar la cosa (art. 1.094 CC).
4) El vendedor tiene la obligación de sanear vicios ocultos, y antes de transmitir el negocio debe informar sobre qué problemas puede haber, descontándolos del precio o compensándose esos defectos de cualquier forma.
Compraventa del negocio: obligaciones del comprador.
De acuerdo con el Derecho contractual, el comprador en un contrato de compraventa tiene la obligación de pagar el precio, que puede ser fijo, o parcialmente fijo y variable. Pueden pactarse que se retenga una parte del precio en garnatía, etc. Frecuentemente se pacta este aplazamiento del pago de una parte del precio y además también el vendedor suele incluir una cláusula penal con la facultad de éste de resolver el contrato en caso de incumplimiento posterior del comprador.
Transmisión de las relaciones jurídicas.
— 25 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 Las relaciones jurídicas se transmitirán mediante contratos de cesión, pero éstos contratos requieren, con carácter general y salvo que la ley disponga otra cosa, el consentimiento no solo del cesionario y del cedente, sino también del contratante cedido. Los contratos de trabajo y seguros no se verán alterados (art. 34 de la Ley del Contrato de Seguro); y para transmitir créditos no se requiere ni pacto expreso ni el consentimiento del deudor (art. 347 CCom). De la legitimidad de los créditos responderá el transmitente (art. 348 CCom y 1.532 CC).
Para transmitir las deudas hará falta el consentimiento de las partes y de los acreedores (art.
1.205 CC).
La transmisión a título limitado: usufructo y arrendamiento.
Usufructo del negocio.
No es habitual que se constituya un derecho de usufructo sobre un negocio, pero lo cierto es que el Derecho permite esta posibilidad que suele emplearse en casos de títulos hereditarios. Es posible transmitir el uso y disfrute de la empresa, precisamente porque se concibe la empresa como un todo, pero lo cierto es que ninguna norma regula tal situación, por lo que cuenta con un régimen jurídico concreto no positivizado que pasamos a detallar resumidamente.
El usufructuario del negocio tiene derecho a gozar de los beneficios que produzca el negocio y la obligación de conservar su forma y sustancia (art. 467 CC), por lo que debe mantener la explotación del negocio del mismo modo en que estaba. El usufructuario adquiere la condición de empresario mercantil que pierde el nudo propietario, y podrá enajenar y sustituir determinados elementos como las mercancías, la maquinaria deteriorada, etc., por lo que podrá (y de hecho debe) administrarlo. El nudo propietario tendrá la obligación de no hacer la competencia al usufructuario.
En cuanto a la transmisión de créditos, contratos y deudas se aplicará el régimen ya visto para la compraventa. Sin embargo, si se pacta que el usufructuario debe pagar las deudas del nudo propietario, solo ha de pagar aquellas anteriores a la constitución del usufructo; a falta de pacto se producirá igualmente la transmisión de deudas si el nudo propietario no se ha reservado bienes suficientes para el pago (por aplicación de arts. 642-643 a los que remite el 506, todos del CC). Los créditos vencidos pueden ser reclamados por el usufructuario si tuviere dada o diese fianza.
Extinguido el usufructo, el usufructuario tiene derecho a los aumentos de valor que veremos a continuación en el arrendamiento.
Arrendamiento del negocio: régimen jurídico.
Nuevamente nos encontramos ante un negocio jurídico no regulado por el CCom, por lo que habrá que atender a las disposiciones generales contractuales del CC.
— 26 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 Los negocios pueden ser arrendados obligándose el arrendador a proporcionar al arrendatario el uso y disfrute de aquél a cambio de un precio. Suele ser frecuente el arrendamiento en el sector hotelero o de restauración.
Objeto del arrendamiento del negocio.
El objeto del arrendamiento es el negocio en su unidad, cuya concreción resulta de su propia naturaleza y de lo que acuerden las partes, sin perjuicio de que pueda requerirse la sustitución de algunos elementos como las materias primas o mercancías, que no serán propiedad del arrendatario, pero éste tendrá un derecho de disposición sobre ellos de acuerdo con las necesidades del engocio y por lo tanto deberá reponerlos cuando sea necesario.
El arrendador perderá la condición de empresario mientras exista el arrendamiento, por lo menos en cuanto al negocio arrendado, y será ahora el empresario el arrendatario.
Obligaciones del arrendador.
Sin perjuicio de lo que pacten las partes por la autonomía privada de la voluntad, deberán tenerse en cuenta los preceptos de la LAU y del CC. Suele ser conveniente que las partes excluyan la aplicación de la LAU y se remitan supletoriamente al CC.
Son obligaciones del arrendador: 1) Entregar el negocio en buen estado de funcionamiento para el uso convenido, con el mismo régimen que en la compraventa en cuanto a los créditos deudas y contratos pendientes. La jurisprudencia exige que se inventarien los bienes que comprenden el negocio. También deberá informarse del know-how.
2) Obligación de no hacer competencia al arrendatario para no deshacer el negocio, que es inherente a la entrega en el uso pacífico de la cosa entregada. Esta obligación permanece mientras quede vivo el contrato.
3) Obligación de hacer las reparaciones necesarias (art. 1554.2 CC) con el fin de que la cosa arrendada se conserve en el estado preciso para servir al uso al que está destinada. No incluye esta obligación, eso sí, el mantenimiento del negocio como organismo vivo y productivo, sino solo habrá que hacer algo en las situaciones extraordinarias no imputables al arrendatario que puedan afectar a la pervivencia del negocio arrendado.
Obligaciones del arrendatario.
Son obligaciones del arrendatario: 1) Pagar el precio convenido, sea éste fijo o variable.
2) Usar el negocio sin modificar el destino del mismo, conservando la eficacia de su organización, maquinaria, utillaje, dotación normal de su os elementos consumibles, como mercancías y materias primas etc. Resumiremos esta obligación como la de usar la cosa arrendada con la diligencia de un buen padre de familia, o, al estar en Derecho Mercantil, con la diligencia de un ordenado comerciante o empresario.
— 27 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 3) El arrendatario deberá percibir una indemnización por las mejoras o incrementos de valor si son consecuencia de gastos necesarios para conservar la eficiencia del negocio, pero no las mejoras que solo sean útiles.
4) Devolver la cosa una vez extinguido el arrendamiento. Evidentemente no se devolvlerán todos y cada uno de los mismos objetos, sino el negocio en su conjunto de forma que pueda tener un valor semejante al que tuvo cuando se inventarió. Si hay una pérdida de valor el arrendatario deberá indemnizar al arendador, a no ser que tal pérdida no sea imputable al empresario; del mismo modo que en caso contrario sucederá lo mismo al revés.
Cesión del contrato y subarriendo.
Salvo pacto en contrario (contra el art. 32 LAU), el arrendatario puede subarrendar el negocio o ceder el contrato sin necesidad de contar con el consentimiento del arrendador, teniendo derecho el arrendador a elevar la renta de forma establecida por la LAU. No se reputan cesiones del contrato los casos de cambio de persona del arrendatario como consecuencia de la fusión transformación o escisión de la sociedad objeto del arrendamiento.
Extinción del arrendamiento.
El contrato se extingue por las causas generales (transcurso del tiempo, mutuo acuerdo, resolución por incumplimiento, en especial por falta de pago, etc.) según el art. 1.581 CC.
También se extingue en casos de la destrucción del negocio (art. 1.560 CC) por ejemplo por una expropiación administrativa o cuando sobrevenidamente se hace imposible continuar con el negocio.
No es causa de extinción del contrato el inicio de un procedimiento concursal, ni el fallecimiento del empresario, salvo pacto en contrario, pues el heredero o legatario se subrogará en la posición jurídica del fallecido hasta que se cumpla el plazo pactado.
La empresa como objeto de garantía real: hipoteca sobre el establecimiento mercantil.
La Ley de Hipoteca Mobiliaria y Prenda sin Desplazamiento de 16 de diciembre de 1954 regula la hipoteca sobre el establecimiento mercantil. La citada Ley solo permite constituir hipotecas sobre algunos elementos muebles que constituyen parte del negocio y sólo sobre un establecimiento mercantil, de forma que si un empresario tiene un negocio con más de uno deberá constituir tantas hipotecas mobiliarias como establecimientos.
Sólo se permite constituir una hipoteca mobiliaria sobre un establecimiento mercantil instalado en un local de negocio del que el titular sea dueño o del que tenga la facultad de traspasar si es arrendatario, de modo que el adjudicatario tenga la posibilidad de continuar con la actividad empresarial.
Extensión de la hipoteca.
— 28 — Sergio Gomollón Derecho Mercantil I GBD 2º curso 2014-2015 La hipoteca se extiende: 1) Como extensión necesaria, comprende el derecho de arrendamiento sobre el local y las instalaciones fijas y permanentes, pero se excluye el propio local. (art. 20) 2) Como extensión normal, salvo pacto en contrario, se extenderá al nombre comercial, rótulo del establecimiento, marcas distintitvas y demás derechos de la propiedad industrial e intelectual; máquinas, mobiliario, utensilios y demás instrumentos de la producción que sean propiedad del titular del establecimiento y cuyo precio de adquisición haya sido pagado. (art. 21) 3) Si hay pacto expreso, se extiende a las mercancías, materias primas, etc. siempre que se repongan debidamente (art. 22) 4) Se extendreá la hipoteca por subrogación a las indemnizaciones concedidas o debidas al titular del establecimiento (art. 23) Conclusión.
La ley de hipoteca mobiliaria no concibe a la empresa como un todo, por lo que no puede constituirse una hipoteca sobre el negocio en su totalidad, aunque SÁNCHEZ CALERO opina que en cierto modo sí que la concibe así al obligar al hipotecante a continuar el comercio o industria en el establecimiento hipotecado (art. 27), y además se permite al adjudicatario la posibilidad de continuar el negocio.
La extinción de la empresa.
Del mismo modo que puede libremente constituirse una empresa, también puede decidirse libremente cesar su actividad. El cese de la actividad empresarial puede causar perjuicios a terceros, y así suele ser (trabajadores, acreedores en general y proveedores en particular). La principal causa de cesse de una empresa es por su no funcionamiento correcto o esperado, por producir pérdidas en lugar de beneficios y la extinción por ello está más regulada, y será objeto de estudio del Derecho concursal más adelante.
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