TEMA 7 (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad de Burgos
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Internacional Público I
Año del apunte 2012
Páginas 14
Fecha de subida 20/06/2017
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TEMA 7:LOS TRATADOS INTERNACIONALES (III) Resolución: - adaptación - objeción : - Pura y simple - Contraria al objeto y fin - silencio 1. LAS RESERVAS A LOS TRATADOS INTERNACIONALES A) Concepto y función El hecho de que el principio de libre consentimiento sea el elemento primordial de los Tratados Internacionales, da origen a que dicho consentimiento se manifieste de forma parcial, excluyendo o modificando alguna cláusula o bien interpretando o puntualizando el sentido de dichas cláusulas sobre las que se manifieste el alcance del consentimiento. Esto se hace mediante las reservas.
La reserva puede definirse como el acto unilateral por el que una parte manifiesta, respecto a la conclusión de un tratado, su propósito de excluir o modificar alguna obligación derivado del mismo. Las reservas constituyen un medio para favorecer la conclusión de tratados. Su fundamento se encuentra en el principio de libre consentimiento.
La reserva es una declaración de voluntad de un Estado que va a ser Parte en un Tratado, formulada en el momento de su firma, de su ratificación o de su adhesión, con el propósito de no aceptar íntegramente el régimen general del Tratado, excluyendo de su aceptación determinadas cláusulas o interpretándolas para precisar su alcance respecto del Estado autor de tales declaraciones y que una vez aceptada expresa o tácitamente por todos los demás contratantes o algunos de ellos, forma parte integrante del Tratado mismo.
Las reservas aparecen en el siglo XIX con la aparición de los Tratados multilaterales , para permitir a un Estado no tener que ratificar un Tratado en contra de su voluntad, permitiéndole excluir una determinada cláusula o darle un alcance específico.
Surge por el deseo de que participen en los 1Tratados multilaterales el mayor número de Estados posibles, aunque sea formulando reservas. De tal forma que las reservas facilitan a los Estados solventar problemas internos que surgen en las Convenciones en las que participan.
En el caso de los 2Tratados bilaterales, las reservas constituyen una posibilidad más bien teórica, pues pueden buscar una conclusión aceptable para ambas partes.
En sentido más amplio también se consideran reservas las declaraciones interpretativas, por las que los Estados que las formulan declaran que ―aceptan determinadas condiciones solamente dentro de ciertos límites o con ciertas modalidades, atribuyéndolas un sentido determinado y no otro‖, esta clase de reservas llegó a considerárselas ―reservas impropias‖, pero ya antes del Convenio de Viena consideramos las declaraciones interpretativas verdaderas reservas interpretativas.
B) Formulación, aceptación, objeción y retirada La consideración de las reglas sobre la formulación y admisibilidad de reservas ha de ordenarse atendiendo a que el tratado haya previsto o no tal formulación. A esta distinción se refiere el artículo 19 de la Convención de Viena, que permite la formulación de reservas a menos que estén prohibidas por el tratado, expresa o implícitamente, o en su defecto sean incompatibles con su objeto y fin.
Dicha libertad de formular reservas se corresponde con el derecho de los demás sujetos contratantes y facultados para llegar a ser partes de aceptarlas u objetarlas.
La Comisión de Derecho Internacional, siguiendo las pautas de la Convención de Viena ha definido la objeción como ―una declaración unilateral hecha por un Estado como reacción ante una reserva a un tratado formulada por otro Estado, por la que el Estado objetor se propone excluir o modificar los efectos jurídicos de la reserva, o excluir la aplicación del tratado en su conjunto, en sus relaciones con el Estado reservante (autor de la reserva).‖ La objeción ha de ser expresa y ha de plantearse en el término de doce meses desde la recepción de la notificación de la reserva.
La aceptación de la reserva, además de expresa y por escrito (art.23.1 CV), puede ser, tácita, cuando se agota el término de doce meses sin que los contratantes formulen objeción (suele darse esta), e implícita, cuando un sujeto se obliga por el tratado sin objetar las reservas previamente formuladas, en este caso, debe haberse agotado con anterioridad el plazo de doce meses desde la recepción de la comunicación de la reserva, pues de no ser así la regla sería injustificadamente discriminatoria.
La retirada o revocación de la reserva es una posibilidad siempre abierta a quienes las formularon sin necesidad de contar con el consentimiento de los sujetos que las hubiesen aceptado. Esta regulación viene dada por la idea de devolver cuanto antes la integridad y unidad al tratado. Hay que señalar también que si cabe la posibilidad de retirar la reserva, ha de entenderse también que será posible revisarla para reducir su alcance. En cuanto a la retirada de objeciones, es paralelo al de la retirada de reservas, en cualquier momento cualquier objetante puede comunicar por escrito la revocación de la objeción, surtiendo efecto cuando la notificación sea recibida por el autor de la reserva.
C) Efectos.
El Convenio de 1969 dedica a los efectos de las reservas los artículos 20 y 21, señalándose los siguientes: Las reservas aceptadas producen la inaplicabilidad de la parte del tratado a la que se refiere la reserva. Dicho efecto se producirá en las relaciones entre el Estado que formuló la reserva y los Estados que la hayan aceptado. Las relaciones entre los demás Estados se regirán por el tratado en su integridad, como si no hubiere reservas.
Las reservas objetadas no producen efecto en las relaciones entre el Estado que hace la reserva y el que la objeta (o los que la objetan), salvo que el Estado objetante entienda que la reserva es contraria al fin del tratado, en cuyo caso, el tratado no será de aplicación entre ambos Estados. No obstante, las reservas no objetadas en un plazo de 12 meses, se entienden aceptadas.
La incorporación de otros Estados al Tratado, les permitirá su toma de posición respecto a las reservas existentes para aceptarlas u objetarlas y a su vez formular las propias reservas si lo desean.
Si el Estado objetante entiende que la reserva es contraria al objeto y fin del tratado, no existirá relación convencional entre el Estado reservante y el objetante.
Como consecuencia de estos efectos, podemos decir que se produce la divisibilidad del contenido del tratado multilateral. Su funcionamiento conduce a que no halla una unidad normativa respecto del contenido del tratado, sino variedad del Derecho Internacional Particular. No puede hablarse de relativismo, pues el objeto y fin del tratado son los mismos para todos, pero si de un efecto de divisibilidad.
En definitiva, podremos distinguir: - efectos entre los Estados que no han formulado reservas y - efectos entre el Estado reservante y los que no han formulado reservas (1,2,3,4).
D) Derecho español en materia de reservas.
La participación de las Cámaras en la formulación y retirada de reservas y objeciones.
En España cuando el Gobierno remite a las Cortes un tratado para recabar la autorización parlamentaria de su conclusión, debe hacerlo con las reservas y declaraciones que se proponga formular, pudiendo las Cortes ampliar, suprimir o modificar las propuestas del Gobierno.
Si el Gobierno no hubiese previsto formular reservas o declaraciones al tratado, los parlamentarios tiene derecho a proponerlas en la medida en que el tratado correspondiente lo permita. Es decir que las reservas y declaraciones pueden ser debatidas por los parlamentarios siempre que las propuestas parlamentarias de adición o de modificación no acaben confeccionando una reserva prohibida por el tratado.
A menos que las Cámaras den a su propuesta un carácter recomendatorio, el Gobierno ha de manifestar el consentimiento en obligarse por el tratado atendiendo a las reservas y declaraciones aprobadas por las Cortes.
Por lo que se refiere a la retirada (total o parcial) de reservas y de objeciones por parte de España, nada impide desde luego arbitrar la participación de las Cámaras.
Sin embargo hasta ahora ha primado la libertad del Gobierno.
2. ENTRADA EN VIGOR Y APLICACIÓN PROVISIONAL DE LOS TRATADOS. REFERENCIA A LA APLICACIÓN PROVISIONAL DE LOS TRATADOS EN DERECHO ESPAÑOL.
Entrada en vigor Se entiende por entrada en vigor el momento en el que un tratado adquiere plena eficacia jurídica, esto es, pasa a ser obligatorio y es susceptible de aplicación, en los términos previstos por sus disposiciones, entre unos contratantes a los que a partir de entonces se llama partes, (el momento en que comienza su vigencia).
La entrada en vigor de los tratados se encuentra regulada en el artículo 24 de la Convención de Viena, que establece como regla general (art 24.1) el respeto de la voluntad de los negociadores expresada en el tratado o en un acuerdo aparte, simultáneo o posterior. Si los negociadores no se pronuncian el tratado entrará en vigor, según la regla residual de la Convención de Viena ―tan pronto como haya constancia del consentimiento de todos los Estados negociadores en obligarse por el tratado.‖ Pero si se hace un análisis de la puesta en práctica de esta regla no se aplica de hecho, ya que todos contienen cláusulas expresas acerca de su entrada en vigor. Hay que señalar que se pone en práctica un mecanismo, que es el umbral mínimo, para que la entrada en vigor sea lo más rápida posible, este consiste en lo siguiente: un umbral bajo facilita una rápida entrada en vigor que puede ser ejemplar y estimulante para el resto de Estados en los que aun no a entrado en vigor el tratado, esto es lo que ocurre con los con los principales convenios del Derecho Internacional Humanitario.
En los tratados bilaterales suele darse una simultaneidad entre el perfeccionamiento del consentimiento y la entrada en vigor, pues los sujetos son contratantes y partes al mismo tiempo. En cambio en los tratados multilaterales es normal que exista una separación entre el perfeccionamiento del consentimiento y la entrada en vigor. Mientras hay un goteo de contratantes a la espera de pasar a ser partes.
Aplicación provisional de los Tratados La aplicación provisional de un tratado consiste en la observancia de todas o algunas de sus disposiciones antes de su entrada en vigor, normalmente a partir de la fecha de autenticación del texto o en una fecha inmediatamente posterior a la de la autenticación. Por su misma naturaleza, la aplicación provisional supone la discontinuidad entre la autenticación del texto y la manifestación del consentimiento en obligarse por un tratado.
A pesar de ser relativamente reciente en la práctica internacional, el recurso a la aplicación provisional de los tratados a aumentado vertiginosamente.
Consiste en la observancia de todas o algunas de sus disposiciones antes de su entrada en vigor.
No puede confundirse, por tanto, con la entrada en vigor. La diferencia fundamental es que en este caso el Estado no es parte y tiene además la posibilidad de no llegar a serlo. Su objetivo consiste en facilitar la aplicación del tratado o de parte del mismo mientras se cumplen los trámites internos para la presentación del consentimiento.
Constituye un medio de coordinación en la medida en la que el derecho interno reconoce la aplicación provisional.
El artículo 25 introduce esta figura inspirada en el principio de mutuo consentimiento. La problemática que plantea es que la situación calificada de provisional puede durar mucho tiempo si el tratado es bilateral y ambos ejecutivos recurren a esta fórmula en una materia que exija la intervención del parlamento.
(apuntes clase) La regla General: no se exige el tratado hasta que no entre en vigor. No entra en vigor hasta que no se alcanzan las ratificaciones. Cuando se ratifica: entre en vigor y son exigibles desde su entrada.
Excepción: puede producir efectos antes, se denomina aplicación provisional de los tratados. El derecho en vigor no prohíbe la entrada provisional.
Los tratados multilaterales: un tratado puede regular sí cabe aplicar la provisionalmente en qué condiciones. Puede haber otro acuerdo distinto al tratado y que se refiera al aplicación específica del tratado (se hará en los términos pactados).
- Siempre que no lo prohíba el tratado Sí se pacta.
En los tratados bilaterales: se podrán aplicar provisionalmente sino la prohíbe el tratado y siempre que sea un procedimiento.
Tiene que respetar las normas de derecho internacional público y las normas de derecho interno del país para la posible aplicación del tratado.
En España: me regulación interna posterior a la CE, sobre la firma provisional de tratados. Sé que existe antes de la constitución un RD 1972.
La aplicación provisional: la hace el gobierno. ¿Es sobre todos los tratados?: - Una partes y, sobre todo porque en la CE no hace referencia a ello.
Otra según, lo dispuesto en el art.94.1 (aprobar tratados) y 93 (mayoría cualificada) CE.
3. EFECTOS DE LOS TRATADOS (PAG 197) A) Efecto General: la obligatoriedad y su fundamento Los acuerdos internacionales son una fuente de derecho internacional mediante la cual se crean derechos y obligaciones que debido a su origen se conocen como derecho convencional y que constituyen el efecto jurídico General del tratado.
Lo que plantea el problema del fundamento o y la razón de Tel obligatoriedad de las partes.
La respuesta se encuentra el principio pacta sunt servanda, reconocido repetidamente por una jurisprudencia internacional constante y consagrado sin oposición como regla General relativa los efectos generales del tratado entre las partes por la inmensa mayoría de la comunidad internacional de estados en su conjunto, de lo que es reflejo no sólo el convenio de Viena, 23 mayo 1969, sobre el derecho de los tratados sino también el art.2.2 de la carta de naciones unidas.
La norma pacta sunt Servanda, que implica que la actitud de buena fe ha de prevalecer durante la ejecución de un tratado en vigor, satisfacer la necesidad de seguridad jurídica y ha sido transmitida a través del tiempo como una verdad evidente y universalmente aceptada.
El art.26 del convenio de Viena, según el cual “todo tratado en vigor obliga las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe”, consagra la norma pacta sunt Servanda como regla General en lo relativo a los efectos generales el tratado (su obligatoriedad entre las partes), conectando la con el principio de la buena fe, básico no sólo en cuanto le interpretación, sino también lo relativo a la ejecución de los mismos.
El art.27 añadió una regla específica según la cual “ una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del cumplimiento de un tratado”.
Esta regla recoge el principio de la primacía en la aplicación del derecho internacional sobre el derecho interno, ampliamente firmado de forma reiterada por la jurisprudencia internacional.
B) Efectos específicos En el tiempo. Irretroactividad. Tratados sucesivos.
El segundo problema que se suscita es el de los efectos específicos de los tratados ratione temporis, a saber, cuales son los momentos inicial y final en el que un tratado empieza o deja de producir sus efectos.
Sea el momento inicial suele coincidir con la entrada en vigor (en virtud del principio de irretroactividad, consagrado en el art.28 de la convención de Viena, en las condiciones y con las excepciones que hemos analizado), el término final de los tratados, es decir, aquel en que deja de ser aplicable y, por consiguiente, deja también de surtir sus efectos, salvo excepciones, suele estar previsto en el propio tratado.
Lo normal es que se estipula en por un plazo determinado (cinco, directa o más años) o bien por tiempo indefinido, salvo denuncia expresa.
(Apuntes del chico) En cuanto al principio de irretroactividad, consagrado en el artículo 28 de la Convención de Viena ―Las disposiciones de un tratado no obligaran a una parte respecto de ningún acto o hecho que haba tenido lugar con anterioridad a la fecha de entrada en vigor del tratado para esa parte ni de ninguna situación que en esa fecha haya dejado de existir, salvo que una intención diferente se desprenda del tratado o conste de otro modo‖.
Sobre los tratados sucesivos: PROBLEMÁTICA: en el devenir del tratado ocurre que sus disposiciones pueden ser concurrentes con las de otro posterior que trata de alguna manera sobre la misma materia, pero en sentido diferente, y ambos se encuentran técnicamente en vigor. Este supuesto ha dejado de ser teórico en el Derecho contemporáneo, dada la profusión de normas convencionales que se producen en nuestros días. Un repaso a las colecciones legislativas nos indica que sólo para España en 1995 han pasado por el BOE más de cien tratados. En principio se intenta resolver la concurrencia de normas mediante reglas generales como el principio de la intención de las partes, o recurriendo a los de lex anterior, o potior in iure, etc. Pero en la práctica se plantean situaciones cuya complejidad plantea problemas por falta de normas aplicables.
A. Tratados uno anterior y otro posterior, sobre las mismas materias y con los mismos Estados parte.
B. Tratados uno anterior y otro posterior sobre las mismas materias pero no coinciden los Estados parte en uno y otro.
Respecto de ambas posibilidades: 1) Existen 3 reglas en la Convención de Viena.
2) Son casos muy complejos. Son aplicables las dos primeras reglas de la Convención de Viena. Pero hay muchos supuestos que no se solucionan con ellas. En estos últimos casos ha que resolverlas caso por caso.
Reglas de la Convención de Viena: dentro de esta situación el Convenio de Viena de 1969 hace un esfuerzo por establecer unas reglas. Se centra solo en los supuestos de tratados cuyas materias sean coincidentes o casi coincidentes, con lo cual la solución es sólo parcial en este problema, según dispone el art. 30 pueden distinguirse las siguientes situaciones: 1. Siguiendo lo establecido en el art. 103 de la Carta de las Naciones Unidas, en caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por los miembros de las Naciones Unidas en virtud de la Carta y sus obligaciones contraídas en virtud de cualquier otro convenio internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la Carta de las Naciones Unidas.
2. Si un tratado especifica su subordinación a otro anterior o posterior o establece que no debe ser considerado incompatible con ese otro tratado, prevalecerán las disposiciones del que se declara superior .
3. Si en el tratado posterior no se prevé que el primero quede terminado o suspendido al concluirse el posterior, se aplicarán las normas del tratado anterior sólo en la medida en la que sean compatibles con las del tratado posterior. Se trata de una aplicación parcial del principio lex posterior derogat priori.
En el espacio El tercer problema que se suscita es el de los efectos específicos de los tratados ratione loci (cuales el espacio físico territorial al que alcanzan los efectos del tratado).
El principio General en esta materia, reconoce la convención de Viena en su art.29, es el de la obligatoriedad en “la totalidad del territorio” de cada una de las partes, entendiéndose el portal el territorio terrestre, las aguas interiores, el mar territorial y el espacio aéreo.
Por esta regla General puede sufrir excepciones, que genéricamente autoriza el art.29 de la convención, al añadir la frase “ salvo que una intención diferente se desprenda del o conste de otro modo”.
Por una parte existen casos en que un tratado no se aplica a determinadas partes del territorio estatal, a dependencias insulares, colonias dependientes … Por el contrario, el tratado puede tener un aplicación fuera del territorio de los estados partes, ya sea porque contiene estipulaciones en respecto o a terceros estados, ya sea porque se pretende regular un espacio en que se encuentra fuera de la jurisdicción de los estados.
Este último tipo de tratados plantea el problema de quien está legitimado para realizar un tratado que establezca derechos y obligaciones oponibles a todos los sujetos en un espacio común o patrimonio común de la humanidad.
En nuestra opinión, son las mismas reglas que veíamos al hablar de la formación de la costumbre General o de la interacción entre tratado y costumbre General las que deben servir de guía para resolver esta cuestión y, en todo caso, debe tenerse en cuenta que el fundamento de la oponibilidad de estos tratados a terceros estados está muy vinculado con la concepción que se tenga del mismo fundamento del derecho.
En este sentido, sí bien, desde nuestra concepción, este tipo de tratados no plantea especiales problemas cuando cuentan con una amplia participación de la comunidad internacional de estados, no ocurre lo mismo cuando dicha participación es más restringida.
Por último, determinados tratados pueden tener también efectos fuera del territorio del estado cuando en ellos se prevé que obligarán a los estados parte respecto de las personas que se encuentren bajo su jurisdicción, ya sea su territorio fuera de él.
En el caso, por ejemplo, el aplicación de los tratados de derechos humanos ratificados por un estado en los territorios un sometidos ocupación de ese estado. Así, por ejemplo, lo ha reconocido el tribunal internacional de justicia en varias ocasiones, como, por ejemplo, el opinión consultiva sobre las consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado, donde afirma: “La corte señala que, sí bien la jurisdicción de los estados es primordialmente territorial, en ocasiones puede ejercerse fuera del territorio nacional. Teniendo en cuenta el objeto o y el fin del pacto internacional de derechos civiles y políticos…).
C) Respecto de otros tratados Otro problema que se suscita es el de los efectos de los tratados ratione materiae, consiste en determinar, primero, la compatibilidad de incompatibilidad entre un tratado anterior y otro posterior sobre la misma materia y, en segundo, en qué medida los efectos del primero pueden quedar limitados por el segundo.
Para facilitar la comprensión de los diversos problemas, dividiremos la exposición, siguiendo el mismo orden del art.30 de la convención de Viena, en iv apartados o supuestos: - El supuesto excepcional del art.103 de la carta de naciones unidas,En el que se dice: “En caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por la miembros de las N.U en virtud de la presente carta, y sus obligaciones contraídas en virtud de cualquier otro convenio internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente carta” Estos consecuencia de la naturaleza misma de la O.N.U cuyo fin primordial es el de “mantenimiento de la paz y seguridad internacionales”, a cuyo logro quedan subordinados la organización y sus miembros. La conferencia de Viena, celebrado bajo los auspicios de la O.N.U, no podría lógicamente contradecir la carta que crea la organización.
Este artículo ha sido aplicado con rigor por el tribunal internacional de justicia en la providencia sobre medidas provisionales en el asunto Locherbie, en el que rechazar adopción de las medidas sobre la base de la convención de Montreal de 1971 en la medida en que contradecía los derechos derivados de una resolución del consejo de seguridad.
- Otro supuesto muy similar es el contemplado en el número 2 del art.30, que dice: “cuando un tratado especifique que está subordinado a un tratado anterior o posterior o que no debe ser considerado incompatible con este otro tratado, prevalecerán las disposiciones de este último”.
A nuestro juicio, la cuestión planteada es la siguiente: cuando en un tratado X (subordinado) se haga transferencia a otro tratado Y, considerado por las partes expresamente como principal respecto del tratado X, prevalecerá el tratado Y (principal o compatible) sobre las disposiciones del tratado X, aunque éste último sea posterior. Los efectos del tratado Y no estarán limitados excluidos por el tratadoX.
En la práctica, encontramos abundantes ejemplos de este tipo de declaraciones que compatibilidad así, el art.47 del tratado de la unión europea prevé expresamente que, salvo las disposiciones que tienen por objeto esa finalidad “ninguna disposición del presente tratado afectará a los tratados constitutivos de la constitución ni a los tratados y actos subsiguientes que los haya modificado completado” Vinculados con estos supuestos se encuentran los ejemplos en que un tratado prevé su compatibilidad con determinados tratados futuros, como es el caso del art.237 del convenio de las naciones unidas sobre derecho del mar con relación a los tratados sobre protección y preservación del medio marino.
Como puede verse, se trata de un supuesto más amplio que el regulado en el número 1 del art.30, que se refería solamente a las obligaciones anteriores asumidas por los miembros de la ONU y su supremacía sobre tratados posteriores.
En el caso que aquí nos ocupa se refiere tanto los tratados anteriores, los posteriores que específicamente hayan sido considerados en un tratado como que deben prevalecer o ser declarados compatibles con el mismo.
- En tercer supuesto o es el de los dos tratados sucesivos sobre la misma materia entre las mismas partes si el segundo no prevé y que su conclusión determinará la terminación o suspensión del primero.
En este caso se aplicarán las normas del tratado anterior sólo la medida en que sean compatibles con el tratado posterior.
Se trata de una aplicación parcial del principio lex posterior derogat priori.
- Un cuarto supuesto se plantea cuando las partes en los dos tratados no son las mismas.
En este caso, como ha sido señalado con acierto, “la disposición de la materia se escinde”, debiendo considerarse por separado los efectos de los tratados respecto de la relaciones inter se de los estados que son partes en los dos tratados, de los efectos que pueda surtir en las relaciones entre un estado que se aparte en los dos tratados y otro estado que sólo lo sea de uno de ellos. Así, de acuerdo con el art.30.4 de la convención: a. En las relaciones entre los estados que sean partes en ambos tratados, se aplicarán la regla que rige en el supuesto anterior.
b. Las relaciones entre un estado parte en ambos tratados y otro que sólo se aparte en uno de ellos se regirán por el tratado en el que en los dos estados se han partes.
Nota común a estos dos últimos casos es que las soluciones descritas aplicarán sin perjuicio del art.41, relativo a la modificación de los tratados multilaterales entre algunas partes solamente, y sin perjuicio de lo dispuesto en el art.60, que se refiere a la terminación o suspensión de un tratado como consecuencia de su violación.
Hay que señalar, por último, que en la hipótesis de que un estado se aparte entes tratados incompatibles entre sí con diferentes estados, no se suscita el problema de la validez del tratado ulterior, pero he estado en cuestión puede incurrir en responsabilidad frente a la otra parte en el tratado anterior.
- Un último supuesto o es el que se plantea cuando una misma situación son aplicables los tratados que no regulan la misma materia.
La causes tica que se puede dar en este supuestos muy variada: los estados parte pueden ser los mismos en ambos tratados o sólo coincidir en parte.
Un tratado puede regular un interés colectivo de la comunidad internacional y el otro hace referencia sólo el ajuste intereses particulares entre algunos estados.
Uno puede contener obligaciones solidarias o interdependientes y el otro sólo obligaciones sin alas, ticas … Por ello, el grupo de trabajo de la comisión de derecho internacional ha terminado presentando un informe en el que, más que plantea soluciones, planteó un abanico de problemas y algunas orientaciones sobre posibles soluciones que, en ausencia de una cláusula especial, giran en torno al aplicación de diversas normas básicas entre las que hay que destacar, según los casos: la regla de la Lex superior, la regla de la Lex especialis derogat generalis, la regla de la Lex posterior derogat priori, o, por el contrario, en determinadas ocasiones, la regla de la primacía de la Lex prior cuando la Lex posterior afecta al derechos adquiridos por terceros en la norma anterior.
D) En cuanto a los sujetos. Entre las partes y respecto o de terceros Otro problema que se suscita es el de los efectos de los tratados ratione personae (cuáles son los sujetos internacionales respecto o de los que surten sus efectos los tratados, es decir, sí solo tienen eficacia respecto de las partes en el mismo o sea crean derechos obligaciones para estados terceros al tratado).
- Los tratados producen plenos efectos entre las partes, como ya hemos visto al examinar el art.26 de la convención de Viena.
Sólo las partes puede limitar estos efectos mediante una estipulación el propio tratado o por medio de las reservas, problemas de estudiados también.
Por “parte” debemos entender aquel sujeto internacional “ que ha consentido en obligarse por el tratado y con respecto al cual el tratado está en vigor”.
- Un problema especial es el relativo así los tratados pueden producir obligaciones y derechos respecto a terceros estados.
Se entiende por tales aquellos “que no son partes de un tratado”.
La regla General está formulada en el art.34 del convenio de Viena, que recoge una norma consuetudinaria anterior a la misma.
Se dice en el que “un tratado no crea obligaciones ni derechos para un tercer estado sin su consentimiento”.
Esta norma General, que deriva de la máxima pacta tertiis nec nocent nec prosunt, ha sido reiteradamente afirmado tanto por la jurisprudencia internacional como por la práctica de los estados. No obstante, este principio admite las siguientes excepciones: I.
Tratados que establezcan obligaciones para terceros estados: en principio, como hemos indicado, nos posible crear obligaciones para terceros estados, salvo que se den determinadas condiciones.
La doctrina discutido ampliamente la cuestión, pasando en los últimos tiempos de una mayoría adversa a otra favorable en forma condicionada debido a la influencia de la jurisprudencia internacional.
La doctrina anterior ha pasado al art.35 del convenio de Viena, que exige como condiciones 1ºque las partes en el tratado tengan la intención de crear un obligación para el tercer estado.
2ºque el tercer estado acepte de forma expresa y por escrito la obligación.
Como puede verse, en la convención se han tomado las cautelas convenientes para evitar cualquier incertidumbre respecto a la creación obligación en contra de terceros.
No obstante, esta manifestaciones presentó escrito puede revestir muy diversas formas.
Para revocar o modificar la obligación así asumir esa requiere, por el contrario, el consentimiento o de todas las partes en el tratado y del tercer estado, a no ser que conste que hubieran convenido otra cosa al respecto (art.37.1).
II.
Tratados que creen derechos a favor de terceros estados: con mayor motivo también por excepción a la regla General puede crearse derechos a favor de terceros siempre que se cumplan determinados requisitos.
Las estipulaciones favorables a un tercero en un tratado han sido objeto de un amplio desarrollo doctrinal y jurisprudencial.
El art.34 de la convención de Viena puso las siguientes condiciones a las estipulaciones a favor de terceros 1ºque exista la disposición en el tratado. Se entiende que su forma expresa 2ºque los estados partes hayan tenido intención de conferir un derecho a un tercero, a un grupo o a todos los estados.
3ºque el tercer o terceros estados asientan al beneficio concedido. Su asentamiento o no tiene que ser necesariamente expresó, como en el caso de creación de obligaciones, ya se presume mientras no haya indicación en contrario o el tratado disponga otra cosa.
4ºque el tercer estado cumpla las condiciones que para el ejercicio del derecho se estipula en en el tratado o que posteriormente se establezcan sobre la base del mismo.
Para revocar los derechos originados en un tratado favor de terceros, el art.37.2 de la convención requiere el consentimiento del tercer estado, sea constar que el tal derecho se crió con la intención de que no fuera revocable modificable. A sensu contrario, aunque la convención nada dice al respecto, hay que suponer que sino se previó la y revoca habilidad o la no modificabilidad en el tratado, podrá ser objeto de revocación o modificación por las partes sin necesidad de consentimiento por el tercer estado.
III.
Los tratados como origen de una costumbre: un efecto especial de los tratados es la posibilidad de que a través de ellos se creen costumbres internacionales, como ya hemos señalado anteriormente.
La conferencia de Viena ha previsto la posibilidad de que la reglamentación relativa a los efectos de los tratados entre las partes y respecto de terceros pudieran servir de asidero para negar la validez de ciertas costumbres, cuya opinio iuris ha sido cimentada a través de su inclusión en los tratados.
IV.
Ref. A la clausura de la nación más favorecida: causa extrañeza en principio, que habiéndose reglamentado las estipulaciones a favor de terceros estados con tanta amplitud de la convención de Viena, no figure en la misma la menor referencia la cláusula de nación más favorecida.
La razón de tal omisión la encontramos en la discusión de la comisión de derecho internacional que preparó el proyecto que Lugo se discutió la conferencia de Viena.
Se decidió suprimir el estudio de la “Klaus la” por no considerarla madura para la codificación. A petición de varios estados, decidió que el estudio era por separado y designó para ello a un Profesor de Hungría.
Dicha cláusula es “una institución mediante la cual el estado que le otorga se aplica a extender al estado beneficiario de la misma todas las ventajas que concedió o concederían el futuro a un tercer estado en los mismos términos que a este último, y sin que sea preciso ningún nuevo acuerdo para ello”.
La clausura tiene contenido variables relativo, ya que el beneficiario concedido depende de los que se hayan concedido o concedan al estado más favorecido y depende también de que se mantenga uno o de que varíe abono los beneficios otorgados.
La referida cláusula puede ser concedida unilateralmente buen base la reciprocidad y se emplean una serie de materias, principalmente las comerciales, aduaneras y fiscales. También en lo relativo a trató de extranjeros, la propiedad industrial literaria, incluso a cuestiones derecho procesal internacional.
La clausura de referencia adquirido en importancia excepcional en la época presente, especialmente por su incidencia en el acuerdo de tarifas aduaneras y comercio.
Son precisamente estas implicaciones las que están dificultando la labor de codificación aquí hemos hecho referencia. Concretamente, el proyecto de xxx artículos que presentó la comisión de derecho internacional en 1978 provocó una división de opiniones, atrevido sobre todo a “las excepciones en beneficio de los estados en desarrollo, el tráfico fronterizo y de los estados carentes de litoral”.
Finalmente, la asamblea General, tras diferir el examen que el contenido del proyecto durante más Díez años, terminó decidiendo, en 1991, ponerlo en conocimiento de los estados miembros y de los organizaciones interesadas a fin de que lo tomen en consideración se lo consideran oportuno inconveniente, manifestando de esta forma la falta de consenso sobre contenido.
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