Tema 15 2/2 (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Tipologias penales
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 30/04/2016
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Descripción

De este tema sólo se ha dado el primer apartado, seguridad vial.

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Conducción temeraria que pone en concreto peligro la vida o integridad de las personas Art. 380 CP Tipo objetivo. Se castiga de forma genérica la conducción temeraria, sin exigir, por lo tanto, que el carácter temerario de la conducción proceda de un factor concreto de riesgo, como la velocidad o la influencia del consumo de bebidas alcohólicas. Se exige, además, la producción de un peligro concreto para la vida o la integridad de las personas.
Es temeraria la conducción con imprudencia grave: infringiendo una norma de cuidado elemental y creando un riesgo significativo, atendiendo al conjunto de las circunstancias concretas en las que se produce la conducción.
Entendemos que la exigencia de que la temeridad sea manifiesta es reiterativa. No es necesario que la temeridad pueda apreciarse mediante la simple observación del desplazamiento del vehículo.
La exigencia de que la conducción ponga en concreto peligro la vida o la integridad de las personas delimita el delito previsto en el art. 380 frente a los delitos de peligro abstracto y frente a la infracción administrativa prevista en el art. 65.5.e) LSV. Además, impide delimitar el tipo objetivo atendiendo, exclusivamente, a un pronóstico realizado desde una perspectiva ex ante sobre las posibles consecuencias de la conducta, obligando a tomar también en consideración las consecuencias que la conducción ha producido efectivamente (ex post). Es necesaria la presencia de una o varias personas cuya vida o integridad haya sido puesta en peligro con la conducción temeraria, por encontrarse dentro de su ámbito de posible eficacia causal y, además, la proximidad de un resultado de muerte o lesiones, cuya producción escapa al dominio del conductor que conduce temerariamente.
Por razones sistemáticas, las lesiones a las que se refiere el peligro concreto deben presentar, como mínimo, la gravedad de las previstas en el art. 147.1. El peligro puede referirse a terceros que viajan en el vehículo que se conduce temerariamente, salvo que hayan consentido libremente (autopuesta en peligro).
La prueba del peligro concreto no exige la declaración de la persona afectada, ni su identificación. Basta la testifical de la policía o de terceros.
Tipo subjetivo. El dolo debe extenderse tanto a la conducción temeraria, como al resultado de peligro concreto. Si el dolo se extendiera al resultado de muerte o lesiones estaríamos ante una tentativa de homicidio o lesiones.
La realización del tipo con la culpabilidad total o parcialmente disminuida sólo dará lugar a la correspondiente eximente o atenuante cuando no se hubiera previsto dolosamente (actio libera in causa).
Cuando la conducción temeraria es una conducta de autoencubrimiento, la jur. sólo admite la impunidad si no se crea un peligro para otros bienes jurídicos. Existirá un concurso con el de- lito de atentado cuando se acometa a los agentes, pudiendo entenderse que el vehículo es medio peligroso.
Conducción temeraria con “manifiesto desprecio por la vida de los demás” (“conducción suicida”) Art. 381 CP En el art. 381 se castiga la conducción con temeridad manifiesta y “manifiesto desprecio por la vida de los demás”, estableciéndose un marco punitivo distinto según si se ha puesto o no en concreto peligro la vida o la integridad de las personas.
Existen dos posiciones acerca de la interpretación del art. 381. La propia EM de la ley le asignaba una posición intermedia entre el delito de riesgo y la tentativa de homicidio.
Jur. y doc.may. entendían que la referencia al “consciente desprecio” servía para describir los supuestos en los que el conductor actúa con dolo eventual respecto del resultado de muerte.
El art. 381 incriminaría la tentativa de homicidio con dolo eventual, dispensándole en estos casos un tratamiento que puede ser más leve que el que resultaría de aplicar los arts. 138 y 62. Semejante trato privilegiado se vería intensificado cuando se pone dolosamente en peligro la vida de varias personas, puesto que también en estos casos existirá un único delito.
Ante la evidente dificultad para justificar aquellas consecuencias, un sector de doc. y jur. entiende que la singularidad de las conductas descritas en el art. 381 radica en la especial gravedad de la norma de cuidado que se infringe, generando un claro peligro para la vida de una pluralidad de personas, pero sin que el dolo se extienda al resultado de muerte.
Si se entiende que el tipo subjetivo del delito previsto en el art. 381 está formado por el dolo eventual en relación con el resultado de muerte, en principio la efectiva producción de este resultado deberá considerarse dolosa.
Creación de un grave riesgo para la circulación no prevista en los arts. 379 a 381 y 384 Art. 385 CP Tipo objetivo. Se prevé un delito de peligro abstracto cuya principal característica es que se trata de un delito de medios indeterminados. Lo esencial es la presencia de un grave riesgo para la circulación, derivado de la alteración de la seguridad del tráfico vial, o de la omisión de su restablecimiento. La producción de un resultado de peligro concreto sólo es relevante para la determinación de la pena.
Para valorar la gravedad del riesgo se atenderá a la probabilidad y proximidad de la producción de resultados de muerte o lesiones graves, sin que pueda considerarse suficiente el riesgo para otros bienes jurídicos.
En el art. 385.1º se prevén con carácter ejemplificativo tres formas específicas y alternativas de creación activa de un grave riesgo para la circulación, junto con una modalidad genérica, de carácter residual.
La primera modalidad específica consiste en la colocación en la vía de obstáculos imprevisibles. El obstáculo puede ser el propio cuerpo del autor, su vehículo u otros objetos.
No es necesario que el obstáculo impida la circulación, bastando que la dificulte. El carácter imprevisible de los obstáculos remite al criterio normativo de aquellos que no deberían encontrarse en una vía idónea para la circulación segura.
La segunda modalidad específica consiste en el derramamiento de sustancias deslizantes o inflamables.
La tercera de las modalidades activas prevista de modo específico se refiere a la mutación, sustracción o anulación de la señalización. Entre el delito de daños y el art. 385 existirá, en principio, un concurso de leyes.
La aplicación del art. 385.1º se extiende a la creación de un grave riesgo para la circulación alterando la seguridad del tráfico por cualquier otro medio.
En el art. 385.2º se prevé una modalidad omisiva consistente en no restablecer la seguridad de la vía cuando haya obligación de hacerlo. Es discutible si los supuestos en los que existe tal obligación coinciden con aquellos en los que se admite la comisión por omisión cuando se trata de delitos de resultado. Es especialmente controvertida la extensión del tipo a los supuestos en los que la alteración de la seguridad se ha producido de forma imprudente o fortuita. La conducta típica presupone una situación de peligro para la seguridad vial, que el autor no neutraliza, pese a serle posible hacerlo.
El legislador ha previsto un marco penal extraordinariamente amplio: prisión de 6 meses a 2 años o multa de 12 a 24 meses.
Negativa a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de la tasa de alcoholemia y la influencia de drogas tóxicas estupefacientes o sustancias psicotrópicas Art. 383 CP Se describe una modalidad autónoma del delito de desobediencia, consistente en negarse, tras ser requerido por un agente de la de la autoridad, a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas que supondrían la comisión de los delitos previstos en los arts. 379 a 382.
El bien jurídico protegido es aquí la eficacia de los requerimientos legítimos de los agentes de la autoridad, y los fines que persiguen.
La incriminación del comportamiento descrito ha sido cuestionada desde el punto de vista del derecho de defensa, a la presunción de inocencia, a la intimidad, así como atendiendo a los principios de proporcionalidad, igualdad y legalidad.
Tipo objetivo: Las pruebas legalmente establecidas a las que se refiere el art. 383 son las previstas en los arts.
796.1.7ª LECrim, 12.2 y 3 LSV y los arts. 21, 22, 23, 24, 26 y 28 RGCirc.
Al atribuirse a los análisis de sangre, orina u otros análogos una función de contraste, es típica la conducta de quien se niega a realizar la verificación previa del aire espirado. La negativa a realizar las pruebas con etilómetro evidencial es típica aunque previa- mente se haya realizado una prueba de muestreo con un aparato digital o alcoholímetro.
Personas obligadas. El art. 12 LSV establece: “Todos los conductores de vehículos quedan obligados a someterse a las pruebas para la detección de alcohol o de la presencia de drogas en el organismo, que se practicarán por los agentes encargados de la vigilancia del tráfico”. El art. 21 RGCirc. dispone que los agentes de la autoridad encargados de la vigilancia del tráfico podrán someter a las pruebas de detección de intoxicaciones por alcohol: “a) A cualquier usuario de la vía o conductor de vehículo implicado directamente como posible responsable en un accidente de circulación. b) A quienes conduzcan cualquier vehículo con síntomas evidentes, manifestaciones que denoten o hechos que permitan razonablemente presumir que lo hacen bajo la influencia de bebidas alcohólicas. c) A los conductores que sean denunciados por la comisión de alguna de las infracciones a las normas contenidas en este reglamento. d) A los que, con ocasión de conducir un vehículo, sean requeridos al efecto por la autoridad o sus agentes dentro de los programas de controles preventivos de alcoholemia ordenados por dicha autoridad” . El reconocimiento del consumo previo de alcohol no exime de la obligación de someterse a las pruebas.
La negativa sólo es típica cuando el sujeto reúne las condiciones necesarias para someterse a las pruebas. “Cuando las personas obligadas sufrieran lesiones, dolencias o enfermedades cuya gravedad impida la práctica de las pruebas, el personal facultativo del centro médico al que sean evacuados decidirá las que se hayan de realizar” .
Además de la negativa abierta y expresa a practicar las pruebas, es típica la conducta consistente en soplar con una intensidad deliberadamente insuficiente para frustrar así la obtención de una medición válida.
Al tratarse de una modalidad específica del delito de desobediencia, el art. 383 requiere un requerimiento previo, directo y claro del agente, y que la negativa sea contumaz y reiterada. Es discutible si el tipo objetivo requiere que el conductor haya sido informado de las consecuencias penales de su comportamiento.
Tipo subjetivo: delito doloso. Cuando la persona requerida sopla por el etilómetro con una intensidad insuficiente para que el aparato pueda determinar la tasa de alcohol, sólo estaremos ante una conducta dolosa si el sujeto perseguía o aceptaba que no sería posible realizar aquella medición.
La realización del tipo con la culpabilidad total o parcialmente disminuida sólo dará lugar a la correspondiente eximente o atenuante cuando no se hubiera previsto dolosamente tal situación (actio libera in causa).
Es polémica la cuestión de si puede apreciarse un concurso entre los delitos descritos en los arts. 379 y 383. La jur.may. admite esa posibilidad, apreciando a menudo la circunstancia atenuante de embriaguez en relación con el delito del art. 383.
Conducción tras la privación o pérdida de vigencia del permiso o licencia, o sin haberlos obtenido nunca Art. 384 CP Conducción sin haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción La conducción de un vehículo a motor de forma segura requiere determinadas facultades y conocimientos. Para intentar garantizar que el conductor reúne tales cualidades, se exige la obtención previa de una autorización administrativa y se prohíbe la conducción careciendo de ella.
El mero hecho de conducir un vehículo a motor sin haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción no comporta que el conductor carezca de las capacidades, conocimientos y habilidad necesarios para obtener el correspondiente permiso o licencia siguiendo los trámites previstos legalmente para ello, ni comporta que la conducción genere un peligro para la vida o la integridad física de terceros superior al que generaría si el conductor lo hubiera obtenido. Por ello, en esta figura delictiva es difícil identificar un bien jurídico que no sea el interés estatal en comprobar, que quien conduce tiene una mínima aptitud para ello.
La incriminación de la conducción atendiendo exclusivamente a si el conductor ha obtenido previamente un permiso o licencia, prescindiendo de las facultades y conocimientos que efectivamente posea el conductor y al resto de las circunstancias concretas de la conducción, violenta los principios de subsidiariedad y proporcionalidad.
Al exigir que la conducción se realice “sin haber obtenido nunca per- miso o licencia de conducción”, e incriminarse este supuesto con independencia del que se refiere a la vigencia de aquéllos, debe entenderse que es atípica la conducción de quien sí ha obtenido un permiso o licencia en otro país, aun- que no sean válidos para conducir en España. Tampoco puede afirmarse que no ha obtenido nunca permiso o licencia quien sí los obtuvo, pero conduce después de que se haya declarado su nulidad, lesividad, o la pérdida de vigencia. Así mismo, es atípica la conducción de un vehículo distinto de aquel a cuya conducción autoriza el permiso o licencia obtenidos, o en condiciones distintas de las autorizadas.
Conducción en los casos de pérdida de vigencia del permiso o licencia por pérdida total de los puntos asignados La titularidad de un permiso o licencia de conducción comporta la asignación de un número de puntos. El número de puntos asignado se verá reducido por cada sanción firme que se imponga en vía administrativa por la comisión de las infracciones graves o muy graves que lleven aparejada la pérdida de puntos.
En el art. 384.1 se incrimina la conducción de un vehículo a motor o ciclomotor en los casos de pérdida de vigencia del permiso o licencia por pérdida total de los puntos asignados legalmente. Sólo es típica la conducción realizada mientras no se haya recuperado u obtenido nuevamente el permiso o licencia de conducción, tras el cumplimiento de los requisitos y plazos establecidos legal y reglamentariamente.
Conducción tras la privación cautelar o definitiva del permiso o licencia por decisión judicial El art. 384 no se refiere literalmente a la conducción que se produce quebrantando la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores derivada de la imposición, en un proceso penal, de la correspondiente pe- na, medida de seguridad o medida cautelar. Pero entendemos que son estos los supuestos en los que resulta aplicable, de modo que la conducta allí prevista es una modalidad del delito de quebrantamiento de condena.
La referencia al carácter definitivo de la privación del permiso o licencia presupone la imposición en sentencia firme de la pena, o la medida de seguridad. No tiene sentido extender el tipo a las decisiones judiciales referidas a la sanción de suspensión de las autorizaciones, o a la suspensión cautelar, impuestas en un proceso administrativo.
Cuando la pena prevista en el art. 47 se imponga con una duración superior a dos años, comporta la pérdida de vigencia del permiso y/o licencia. La DA 13ª LSV dispone en su ap. 2º: “Si la condena es inferior a dos años, para volver a conducir, únicamente deberá acreditar haber superado con aprovechamiento el curso de reeducación y sensibilización vial al que hace referencia el primer párrafo del citado artículo 63.7”.
A pesar de que el art. 384.2º no se refiere a la privación del derecho a conducir, sino a la privación del permiso o licencia, la realización del tipo no pre- supone haber obtenido previamente un permiso o licencia de conducción, ni que hayan sido retirados, conforme a lo dispuesto.
La consideración de esta figura delictiva como una modalidad del delito de quebrantamiento de condena nos lleva a entender que, en relación con este delito, existirá un concurso de leyes, no un concurso de delitos.
Tipo subjetivo Se trata de delitos dolosos.
Participación Quien proporciona el vehículo puede ser considerado partícipe. El art. 9.3 LSV dispone: “Los titula- res y, en su caso, los arrendatarios de los vehículos tienen el deber de actuar con la máxima diligencia para evitar los riesgos que conlleva su utilización, manteniéndolos en las condiciones legal y reglamentariamente establecidas, sometiéndolos a los reconocimientos e inspecciones que correspondan e impidiendo que sean conducidos por quienes nunca hubieren obtenido el permiso o la licencia de conducción correspondiente”.
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