Tema 8 Derecho de Sucesiones (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Lleida (UdL)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho de Sucesiones
Año del apunte 2014
Páginas 9
Fecha de subida 13/12/2014
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Tema 8. LOS LEGADOS 1. CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS El legado es una atribución mortis causa a título singular, característica que lo separa de la institución de heredero. Es una distinción cualitativa, no cuantitativa, pues el valor que reciba el legatario puede ser superior al del heredero. Las características de los legados son las siguientes: a.
b.
c.
d.
e.
Es una disposición mortis causa (no es una donación entre vivos).
Tiene un origen voluntario, a excepción del usufructo universal de la herencia.
Constituye un beneficio patrimonial, no se responde de las deudas.
Es una liberalidad.
En el legado no siempre hay sucesión (como en el legado de cosa ajena o en el legado de constitución de un derecho real).
f. Constituye un gravamen, en el sentido de que el beneficio patrimonial que supone para el legatario implica una correlativa carga para el sujeto gravado.
g. Se puede gravar con legados a cualquier persona que haya obtenido algún beneficio patrimonial mortis causa del causante.
h. En el legado prima el interés del beneficiario, a diferencia del modo.
i. Es una disposición revocable.
Los legados pueden ordenarse con eficacia real o con eficacia obligacional. La distinción entre ambos se traduce en un régimen de adquisición; mientras en los legados de eficacia real se transmite la propiedad de los bienes legados desde la muerte del testador, en los obligacionales se confiere al legatario un derecho de crédito contra el gravado.
2. EL LEGADO COMO DISPOSICIÓN TESTAMENTARIA El causante puede ordenar legados en testamento, codicilo y en memoria testamentaria (respetando sus límites). También puede tener origen legal o pactarse en pacto sucesorio.
En la disposición testamentaria en la que se ordene un legado deberá designar el objeto legado, y el beneficiario de la disposición. El objeto del legado debe ser lícito (no pueden ser cosas extra commercium), real o posible (se pueden legar cosas futuras) y determinado (pero se admite el legado alternativo y de cosa genérica).
2.1 El beneficiario y su designación En cuanto al beneficiario, la diferencia principal con la institución de heredero es que cabe el legado a favor de persona no nacida ni concebida a la muerte del causante. En lo referido a la designación, puede realizarse de diversas formas: a. Que el beneficiario lo determine directamente el testador.
b. Que éste encargue su elección a otras personas (el encargo fiduciario).
c. Que el beneficiario venga designado bajo condición suspensiva.
2.2 Condiciones y términos A diferencia de la institución de heredero, los legados pueden ordenarse bajo condición suspensiva y también resolutoria. Distinguiremos: a) El legado sometido a condición Se aplican en estos casos las reglas que rigen las condiciones impuestas para la institución de heredero. En cuanto a los efectos, dependerá del tipo de condición: a. Condición suspensiva a. Si la condición está pendiente de cumplirse, el legatario no tiene ningún derecho. Si muere sin que se cumpla, sus sucesores tampoco tienen derecho.
b. Si la condición se cumple, se produce la delación a favor del legatario, lo que determinará la adquisición de la propiedad.
c. El incumplimiento de la condición producirá la ineficacia definitiva del legado.
b. Condición resolutoria a. Si está pendiente de cumplirse, el legatario es propietario de los bienes hasta que se cumpla la condición.
b. Si se cumple, el legatario deberá restituir los bienes a la persona gravada.
c. Si la condición se incumple, desaparece la amenaza y el legatario será propietario definitivo del bien legado.
b) El legado sujeto a plazo También puede ser suspensivo o resolutorio. Si es suspensivo, se retrasan simplemente los efectos del legado. La diferencia con la condición suspensiva es que en este caso, si el legatario muere, sus sucesores adquieren el derecho. El plazo resolutorio se rige por el mismo régimen que la condición resolutoria.
2.3 Ineficacia y extinción del legado En cuanto que disposición testamentaria, la eficacia del legado viene determinada por la eficacia del negocio jurídico que lo ordena. Asimismo, también será ineficaz por la falta de capacidad sucesoria o cuando no se cumplan los requisitos legales del legado.
a) La revocación del legado Si, después de ordenar un legado, el testador enajena, a título oneroso o gratuito, el bien legado, se entiende que el legado queda revocado. El legado no recobra eficacia por el hecho de que el testador vuelva a adquirir la cosa, salvo que el legatario demuestre que la readquisición se hizo con la finalidad de rehabilitar el legado. El art. 427-37.3 establece tres supuestos en que el legado no se entiende revocado: a. Si el bien legado se enajena a carta de gracia y el causante muere sin ejercitar el derecho de redimir.
b. Si el bien legado es expropiado (o ejecutado de manera forzosa) se entiende legado el bien entregado a cambio.
c. Si se lega una finca sujeta a actuación urbanística, se consideran legadas las fincas resultantes.
b) La extinción del legado Las causas de extinción del legado son: a. La imposibilidad por la pérdida (física o jurídica) de la cosa legada, siempre que no sea culpa de la persona gravada.
b. El cambio de especie o la transformación sustancial del bien mueble legado que le haga perder la forma o la denominación.
c. Por la adquisición por parte del legatario, después de haberse ordenado el legado, del bien.
2.4 Clases de legados a) Legado de cosa propia y legado de cosa ajena El supuesto más habitual de legado es aquél en que el testador lega una cosa que le pertenece. Normalmente será un legado de eficacia real.
Sin embargo, puede legarse también una cosa propia del gravado o de un tercero distinto del legatario. Para que sea eficaz este tipo de legado, se requiere que el causante quiera atribuir la cosa al favorecido incluso en el caso de que no forme parte de su herencia. Esto conlleva a que el legado no será válido si en el momento de otorgar testamento el testador no conocía que la cosa era ajena (teoría de la ajenidad). Por lo tanto, el testador debe saber que esa cosa es ajena y debe, aun así, querer que se atribuya como legado al legatario.
La eficacia del legado de cosa ajena se traduce en que si la cosa era del propio gravado, éste debe transmitirla, y si la cosa era de un tercero, el gravado debe adquirirla y transmitirla al legatario. Ahora bien, si el tercero no quiere enajenar o exige un precio desproporcionado, el gravado podrá cumplir con su carga abonando el justo valor de la cosa legada.
Además de estos dos supuestos, tenemos otros más específicos, referentes a esta primera clasificación de los legados: a. Legado de cosa sólo en parte del testador: el legado solamente será eficaz respecto a la cuota o el derecho que tenga el testador, salvo que resulte clara la voluntad de legar la cosa por entero.
b. Legado de cosa sólo en parte del gravado: se sigue el mismo régimen que en el legado de cosa sólo en parte del testador. Debe tenerse en cuenta en este caso, además, que tiene que desprenderse la voluntad del testador de legar un bien ajeno.
c. Legado de cosa propia del legatario: si el bien era del legatario tanto al otorgar testamento como a la muerte del causante, el legado es ineficaz. También lo será si el bien no era del legatario al tiempo de ordenarse, pero sí al abrirse la sucesión.
Ahora bien, si el legatario adquirió el bien no del causante sino de un tercero, se entiende legado el precio pagado como contraprestación (siempre que el causante, es este último caso, quisiese entregar al legatario ese bien de un tercero). Por último, si el bien era del legatario a la hora de otorgar testamento pero no cuando fallece el causante, será ineficaz salvo que se demuestre la inequívoca voluntad del testador de que el legatario haga suyo ese bien.
b) Legado alternativo En el legado alternativo existen varios posibles objetos del legado, si bien el gravado solamente deberá cumplir entregando uno de ellos. La facultad de elección corresponderá a quien haya elegido el causante. Si nada ha establecido el testador al respecto, la facultad de elección corresponderá al gravado. Una vez hecha la elección, esta es irrevocable.
c) Legado de cosa genérica Se trata de un legado obligacional, que atribuye al legatario el derecho a reclamar al gravado su cumplimiento; la propiedad se adquirirá a partir de la especificación.
Principales cuestiones acerca de esta clase de legado: a. La facultad corresponde a quien determine el causante, y en su defecto al gravado.
b. La facultad no es absoluta, sino que la concreción deberá realizarse mediante la entrega de una cosa de “calidad mediana”. Eso sí, el testador puede establecer otra cosa.
c. La propiedad se obtiene desde la especificación. A partir de ese momento, el legatario correrá con los riesgos por la pérdida de la cosa y ya tendrá derecho a los frutos y rentas.
d) Legado de dinero y otros activos financieros Existen varias formas de legar dinero: a. Legado genérico de dinero: “Lego a mi hijo 50.000 euros”. Aunque no estén en la herencia, se entenderá que es un legado de cosa ajena.
b. Legado de dinero que hubiese en la masa hereditaria o en lugar determinado. En este caso ya es un legado de eficacia real: “Lego a mi hijo los 30.000 euros que tengo en la caja fuerte”.
También pueden legarse activos financieros (acciones, letras del tesoro, etc.). Pueden ser genéricos (50.000 euros en letras del tesoro) o de eficacia real.
3. EL LEGADO COMO TÍTULO ADQUISITIVO Desde el punto de vista del legatario, el legado constituye un título adquisitivo que crea un derecho y que nace con la delación. Si a un legatario se le legan varias cosas singulares, existirán tantos legados como objetos singulares se hayan legado, sin que ni siquiera la unidad de cláusula implique un único legado.
3.1 La delación en el legado La regla general es que la delación se produce en el momento de la muerte del causante, pero habrá que estar también a las reglas de condiciones y plazos en los legados, la delación a favor de persona no nacida o concebida, cuando la personalidad del legatario se hace depender de un acontecimiento futuro y también cuando se lega una cosa futura.
3.2 Régimen de adquisición del legado Con la delación se adquiere el legado, diferenciando si es de eficacia real (adquisición de la propiedad de forma automática) o de eficacia obligacional (requiere una actuación del gravado).
a) La obligación de cumplir el legado y de transmitir la posesión El legatario tiene acción contra la persona gravada para reclamar el cumplimiento del legado exigible y, si procede, contra la persona facultada para cumplir los legados (albacea universal o cónyuge distributario). El cumplimiento del legado no siempre será inmediato, ya que puede estar condicionado por el plazo que haya interpuesto el testador o por eventuales derechos preferentes de otras personas.
La regla general es que la cosa legada deberá entregarse al legatario en el estado en el que se encontraba al morir el testador y se extenderá a las pertenencias de la cosa legada.
Además, no debe entregarse el valor, sino la cosa, por lo que las disminuciones o aumentos de valor van a cargo del legatario.
b) La adquisición de la propiedad en el legado de eficacia real La propiedad del legado de eficacia real se adquiere de forma automática, con la delación.
Desde ese momento, el legatario podrá disponer del bien legado, sus acreedores podrán embargar el bien, correrá con los riesgos por pérdida o deterioro, etc. Sin embargo, el legatario no puede tomar por sí mismo el bien (debe entregárselo el heredero), ni inscribir por sí mismo su adquisición en el Registro de la Propiedad. Además, puede encontrarse con que el legado tenga que reducirse, por ser excesivo.
El legatario lo que tiene es una acción para exigir la entrega de la posesión. Sin embargo, existen unos supuestos en que podrá tomar la posesión por sí mismo: a.
b.
c.
d.
e.
f.
Cuando el causante lo haya autorizado.
Cuando se trate de un prelegado.
Cuando se trate de un legado de usufructo universal.
En el derecho de Tortosa, cuando toda la herencia se ha distribuido en legados.
Cuando se tenga el consentimiento de la persona gravada.
Cuando el legatario ya tenía, por otro título, la posesión de la cosa.
c) El régimen del legado obligacional En este caso la propiedad no se adquiere de forma automática, sino que se adquiere una acción para reclamar el cumplimiento del legado. Por tanto, hasta que no se realiza el acto que da lugar a la adquisición de la propiedad, el que corre con los gastos por pérdida o deterioro es el gravado.
3.3 Las garantías del legatario Para evitar que el heredero, mediante actos propios, pueda eludir el pago o la entrega de los legados, la ley concede ciertas garantías al legatario: a. Puede obtener anotación preventiva en el Registro de la Propiedad.
b. Tiene derecho a exigir que el gravado preste caución, en aquellos casos en que no pueda obtenerse la anotación preventiva.
3.4 La transmisión de la delación Si el legatario muere sin aceptar ni repudiar el legado, transmite el derecho a aceptarlo o repudiarlo a sus herederos. Sin embargo, hay excepciones: si el legado es personalísimo, no hay derecho de transmisión y tampoco existirá si el causante ha establecido lo contrario.
3.5 La aceptación y la repudiación del legado La adquisición del legado se produce con la delación, sin que, a diferencia de la herencia, sea precisa su aceptación (ni expresa ni tácita). Ahora bien, conforme al principio de que nadie puede ser obligado a adquirir derechos contra su voluntad, el legatario puede renunciar al legado. El régimen general sobre aceptación y repudiación del legado se caracteriza por las siguientes notas: a. El legatario no puede aceptar ni repudiar el legado mientras no conozca que se ha producido la delación a su favor. La utilidad de este mandato se encuentra en que los hechos que por sí mismos puedan implicar una aceptación tácita del legado, no supondrán tal aceptación si se hacen sin conocimiento de la delación.
b. Se pueden aceptar y repudiar varios legados con independencia de los otros, salvo que se trate de repudiar un legado oneroso o el causante lo prohíba.
c. La aceptación parcial del legado comporta su aceptación total.
d. Si existen colegatarios, cada uno puede aceptar o repudiar su parte.
e. Un heredero puede aceptar la herencia y repudiar un legado (prelegado).
f. La aceptación y la revocación del legado son irrevocables.
g. Los interesados en al repudiación podrán, pasado un mes desde la delación a favor del legatario, dirigirse al juez para que éste fije un plazo como máximo de dos meses en el que el legatario manifieste si acepta o repudia el legado.
h. Finalmente, en todo lo demás, serán de aplicación las normas sobre aceptación y repudiación de la herencia.
La aceptación del legado consolida su adquisición, es decir, elimina la posibilidad de renunciar al mismo, acabando con la incertidumbre que pueda existir acerca de la titularidad del bien. En cuanto a la repudiación, constituye una renuncia a un derecho ya adquirido con carácter retroactivo (hará suyos los frutos que haya producido la cosa legada, siempre que no los haya percibido el legatario, dado que eso sería una aceptación tácita del legado).
3.6 El destino de la porción del legatario que no adquiere el legado a) El llamamiento al sustituto vulgar El causante puede sustituir al legatario mediante sustitución vulgar, ya sea para cualquier tipo de vacante o sólo para supuestos específicos. La delación a favor del sustituto se produce al mismo tiempo que la delación a favor del sustituido.
b) El derecho de representación en los legados Se dará en los supuestos en que se instituya legatario a los hijos o a los parientes. Por ejemplo, si el testador llama a sus hijos “sin designación de nombres”, mediante la expresión hijos, se entiende que están incluidos todos sus descendientes, procediendo el derecho de representación a favor de los nietos.
c) El derecho de acrecer en los legados Si el testador ha llamado a varios legatarios a un mismo legado, la falta de uno de ellos podrá dar lugar al acrecimiento a favor de los demás. Además de la vacante, deben concurrir otros requisitos: a. Que no opere la sustitución vulgar ni el derecho de representación.
b. Que el testador no haya prohibido el derecho a acrecer.
c. El llamamiento conjunto a un mismo legado.
El derecho de acrecer es renunciable. Además, subsistirán las condiciones, modos, sublegados, sustituciones y otras cargas no personalísimas impuestas al legatario que no haya llegado a serlo.
Si para cubrir la porción vacante por la falta de un legatario no se ha designado un sustituto vulgar, ni procede la aplicación del derecho de representación o del derecho de acrecer, la parte vacante queda en beneficio del heredero, del legatario o de la persona gravada con dicho legado.
4. EL LEGADO COMO GRAVAMEN 4.1 La persona gravada El testador puede gravar con legados a las siguientes personas: a.
b.
c.
d.
e.
f.
Al heredero (testamentario, intestado o contractual).
Al heredero fiduciario.
Al fideicomisario.
Al legatario (sería un sublegado).
Al donatario por causa de muerte.
Estipulaciones a favor de un tercero (seguros de vida).
Por lo tanto, no podrán ser gravados con un legado los donatarios inter vivos (puesto que no se benefician por causa de muerte), los beneficiados por derechos viudales familiares ni quienes perciban una atribución patrimonial mortis causa en pago de un crédito.
4.2 Pluralidad de gravados Si hay varias personas gravadas con un mismo legado, lo estarán en proporción al importe fijado por el testador. En su defecto, y si son herederos, lo estarán en proporción a sus cuotas, y si se trata de otros beneficiados mortis causa, lo estarán en proporción a su atribución. Si el legado se ordena alternativamente a varias personas, éstas responderán de forma solidaria mientras que si no se dice nada, la responsabilidad será mancomunada.
4.3 La transmisión pasiva del legado Si la persona gravada con el legado no llega a ser efectivamente heredero o legatario, el legado subsiste a cargo del heredero o de la persona que resulte inmediatamente beneficiada por este hecho. Las excepciones a esta norma son que el causante establezca lo contrario o que el legado sea de naturaleza personalísima.
4.4 Los límites del legado. La reducción de legados.
a) Los derechos preferentes al del legatario Existen unas personas con derecho preferente respecto al legatario, lo que puede motivar la reducción o incluso la supresión del legado. Estas personas son: a. Los acreedores de la herencia (“antes pagar que heredar”).
b. Los legitimarios, ya que si una vez pagados los acreedores no quedan en el caudal hereditario bienes para pagar la legítima, se reducirán los legados.
c. El heredero, en la medida necesaria para cubrir la cuarta falcidia.
d. El importe del legado no puede ser superior a lo que el gravado perciba mortis causa.
b) La reducción de legados excesivos El gravado sólo estará obligado a cumplir el legado hasta donde alcance el valor de su atribución y, en lo que exceda, el legado será deducible. Características: a. Se trata de una limitación de responsabilidad ex lege, es decir, afecta incluso al heredero que acepta la herencia a beneficio de inventario.
b. Es una facultad renunciable, ya que el gravado puede cumplirlos íntegramente a pesar de que sean excesivos.
c. A efectos del cómputo de la atribución sólo se tiene en cuenta lo que se recibe mortis causa del testador (se incluyen las que provienen de sucesión intestada).
d. No se tendrán en cuenta las atribuciones en pago de legítima.
c) La cuarta falcidia o cuota hereditaria mínima La cuarta falcidia permite al heredero la reducción de los legados que no le dejen libre la cuarta parte del activo hereditario líquido. Es preciso que el causante no lo haya prohibido expresamente. Si existen varios herederos, cada uno de ellos tendrá derecho a la cuarta parte de su cuota respectiva. Además, este derecho lo tiene la primera persona que se ve gravada con un legado, con independencia de si es la persona que adquiere la herencia en primer lugar o no (caso de los fideicomisarios). Un último requisito que se prevé es que el heredero practique inventario de la herencia.
Para calcular el importe, deberán realizarse las siguientes operaciones: a. Determinación del activo: bienes del caudal relicto (no se incluirán los bienes atribuidos por pacto sucesorio o los bienes donados por causa de muerte).
b. Deducción del pasivo: las deudas de la herencia, los gastos de última enfermedad y entierro e importe de las legítimas.
c. La cantidad que resulte se dividirá por cuatro, y este resultado se dividirá por la cuota de cada heredero. Esta será la cuota a la que tendrán derecho.
No todos los legados son reducibles: el legado al legitimario en concepto de legítima y el legado de deuda, el legado de alimentos y también todos aquellos legados que el testador obligue a cumplir íntegramente. Para acabar, el derecho a detraer la cuarta falcidia se extingue por renuncia o caducidad: a. La renuncia puede ser expresa o tácita. La tácita se entiende cuando el heredero gravado entrega o cumple íntegramente los legados excesivos sin reducción.
b. Si los legatarios tomaron por sí mismo posesión de los legados porque estaban facultados para ello, el heredero tendrá un plazo de caducidad de cuatro años desde la muerte del causante para solicitar la reducción.
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