6: Historia de la Codificación Española (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho + Administración y Dirección de Empresas - 1º curso
Asignatura Historia del Derecho
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 02/08/2017
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Tema 6

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Tema 6: Historia de la Codificación Española 1. Codificación Civil.
Nociones básicas: Un Código es un conjunto de disposiciones ordenadas sistemáticamente que, de modo completo y unitario, regula una materia.
Una recopilación o compilación es una colección de disposiciones de distintas procedencias y tiempos que pueden ordenarse en función de diferentes criterios, pero que conservan su individualidad.
Código Civil de 1889: El primer proyecto de Código Civil en España surge al iniciarse el Trienio Liberal, y de entre sus miembros destaca Nicolás García Garelly. En los casi quinientos artículos que tenía reunieron, junto a preceptos civiles, otros procesales y administrativos. Fue el Proyecto de 1821, estaba influido por los Códigos Civiles de Francia, Prusia y Austria, y fue el intento legislativo más curioso y original de nuestros tiempos modernos.
Con la creación de la Comisión General de Codificación, se inicia una segunda etapa calificada como de oficialización de la Codificación. Se crea así el Proyecto de 1851, realizado por los juristas García Goyena, Bravo Murillo, Luzuriaga y Sánchez Puig. Constaba de casi dos mil artículos, organizados en tres libros. La razón de ser se los criterios adoptados fue objeto de explicación en el libro Concordancias, motivos y comentarios del Código Civil español, escrito por García Goyena.
Se dieron cuenta de dos cosas, de que no era nada fácil instaurar un Código Civil de vigencia general, y de que era necesario regular de manera uniforme ciertas materias. Se procedió entonces a elaborar unas leyes especiales de aplicación general en todo el país. Cabe citar las siguientes: - Ley Hipotecaria: la Comisión General de Codificación redactó un Proyecto de Ley de Bases que quedó finalmente en desamparo, pero se publicó la Ley Hipotecaria de 1861.
- Ley del Notariado: el ministro Fernández Negrete presentó un proyecto de ley reformando las disposiciones sobre el notariado, que fue publicado en 1862. Definía al notario como funcionario público autorizado para dar fe de los contratos y demás actos extrajudiciales.
- Leyes de Aguas: fue creada una comisión ministerial para redactar el proyecto de Ley de Aguas y lograr así la unificación del caótico panorama entonces existente.
La primera Ley de Aguas (1866) fue calificada el monumento legal más prestigioso de la legislación administrativa del siglo XIX, e intentó formar un Código General de las Aguas. La Revolución de 1868 trajo consigo la publicación de nuevas disposiciones sobre el agua. La Ley de Aguas de 1879 es similar a la anterior, excepto algunas modificaciones.
- Ley de Matrimonio Civil: fue presentado en las Cortes un proyecto de ley de matrimonio civil que fue aprobado en 1870, que tras una curiosa proclamación de la indisolubilidad del matrimonio, establecía la obligatoriedad del matrimonio civil.
- Ley de Registro Civil: en el año 1870 fue promulgada la ley instauradora de un registro donde se hicieran constar los actos concernientes al estado civil de las personas.
La etapa final de la codificación civil arranca de la nueva constitución de la Comisión General de Códigos a raíz de un decreto de 1875. Se adoptan aires más realistas y se parece buscar la solución armónica y flexible que respete las leyes forales. Alonso Martínez presentó en 1881 a las Cortes un proyecto de Ley de Bases del Código Civil, pero este no fue acogido. Más tarde, Francisco Silvela presentó un segundo Proyecto de Ley de Bases, más concesivo, que fue aprobado en 1888. Sus preceptos atendían tanto a la forma de realización del Código como a resolver el problema de la heterogeneidad foral. Se ordenó que el Código fuera complementado con unos Apéndices que recogieran las instituciones forales que conviene conservar.
A partir de esta Ley de Bases las cosas fueron muy deprisa. A finales de 1888 había aparecido ya la totalidad el Código, pero los desajustes consiguientes al procedimiento utilizado llevaron a la realización de una segunda edición. Esta segunda edición fue promulgada por el real decreto de 24 de Julio de 1889, y constituye el texto definitivo.
El Código Civil consta de un Título Preliminar y cuatro libros, con un total de 1976 artículos, seguidos de una serie de disposiciones transitorias y otras adicionales.
Dos terceras partes del articulado del Código proceden directamente del Proyecto de 1851, y aparece una base fundamental inspirada en el Código Francés. Domina así una línea ideológica individualista, concorde con el viejo dogma de la autonomía de la voluntad.
La Comisión del Senado realizó una valoración negativa al expresar que el convencimiento de que el Código Civil no coincide verdaderamente con los progresos del tiempo, con las necesidades sociales del día y con ciertas ineludibles previsiones que una ley de esta índole no debiera omitir. Así pues, el Código fue acogido con frialdad y desencanto.
2. Codificación Penal.
Las grandes líneas orientadoras de la codificación penal proceden de la renovación provocada por la Ilustración europea. Esta revisión ideológica tuvo en los autores europeos un doble punto de arranque. El anticipo reformista fue mérito de Montesquieu, a su vez, la más temprana y lúcida sistematización de los principios del futuro derecho penal correspondió a Beccaria.
- Las primeras consideraciones penales de Montesquieu se encuentran en las Cartas persas, pero su desarrollo tuvo lugar en El espíritu de las leyes. Aquí se pregunta él qué leyes penales convienen a un gobierno despótico, a la monarquía, a la república o a aquellos Estados moderados. La aportación principal de Montesquieu consiste en reclamar unas leyes penales que garanticen la seguridad, unos tribunales independientes que garanticen la seguridad del ciudadano, y un sistema de proporcionalidad de penas para llevar a la práctica la equidad y la justicia.
- Beccaria emprende la redacción de un opúsculo, De los delitos y las penas, que obtuvo un éxito inmediato. A Beccaria se le ocurrieron unas cosas que hoy parecen casi obvias y que entonces no lo eran, unos ejemplos son: las leyes deben fijar las penas y estas no pueden quedar al arbitrio y voluntad del juez, debe haber proporción entre delitos y penas, las penas deben ser las mismas para todos los ciudadanos, la pena de muerte no es un derecho de la sociedad, etc.
Códigos: Código Penal de 1822: Entre sus componentes destaca José María Calatrava, que junto a sus compañeros presentó su proyecto a las Cortes, siendo promulgado en 1822. El Código consta de un título preliminar sobre cuestiones generales y dos partes, dedicada la primera a los delitos contra la sociedad y la segunda a los delitos contra particulares.
Código Penal de 1848: Según una Comisión de Codificación, quedó en manos de Manuel Seijas Lozano la codificación penal. Este redactó un anteproyecto que tras ser modificado se aprobó en el año 1848. El código aparece dividido en tres libros sobre disposiciones generales, delitos y faltas.
Código Penal de 1870: Este Código fue en realidad una profunda reforma del de 1848, cuyas líneas fundamentales llegan hasta hoy. La sección penal fue encomendada a Nicolás María Rivero, y el Código se propuso fundamentalmente tres cosas: llevar a cabo una reforma consecuente con los nuevos principios políticos de la Constitución, mitigar el rigor del texto anterior y corregir sus defectos técnicos.
3. Codificación Mercantil.
Por razones de fondo, el ordenamiento mercantil quedó al margen. Según sabemos, el derecho mercantil había sido en sus orígenes el derecho especial de los mercaderes, que con el tiempo se abrió camino a una concepción objetiva que extendía ese ordenamiento a todos los actos de comercio, sin importar quiénes fueran los intervinientes.
Códigos: Código de Comercio de 1829: Pedro Sainz de Andino de ofrece a Fernando VII para realizar la tarea de un Código de Comercio. Tras presentársele al monarca dos textos, el primero realizado por Sainz de Andino junto con una comisión y el segundo realizado exclusivamente por Sainz de Andino, Fernando VII escoge el segundo, ya que le pareció mejor, y lo publica en 1829.
Este Código arrinconó definitivamente la concepción del derecho mercantil como sistema propio de un sector profesional comerciante.
Código de Comercio de 1885: La promulgación de leyes especiales sobre distintas materias margina la obra de Sainz de Andino. Tras la Revolución de 1868, fue nombrada una comisión que debía elaborar un nuevo código de comercio. Alonso Martínez hizo entrega de este texto a las Cortes, y fue aprobado en 1885. Este Código repite la estructura y líneas fundamentales del de 1829, la única gran diferencia formal es la desaparición del libro referente a la jurisdicción mercantil que ya había sido suprimida, por lo que consta de cuatro libros.
4. Codificación Procesal: Codificación procesal civil: Ley de Enjuiciamiento Civil de 1855: José de Castro y Orozco, ministro de Gracia y Justicia, publica una Instrucción del procedimiento civil con respecto a la real jurisdicción ordinaria, mediante la cual pretendía reformar la práctica procesal inyectando principios innovadores. Pero esta fue derogada debido a la oposición. Pero entonces se constituye una comisión para elaborar una ley única de Enjuiciamiento Civil, que fue aprobada como Ley de Bases en 1855. Esta ley ordenó algo el panorama existente y clarificó muchas oscuras situaciones.
Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881: El ministro de Gracia y Justicia encarga a la Comisión de Codificación que estudie las modificaciones a introducir en el anterior texto de Enjuiciamiento Civil. Se redacta así una Ley de Bases cuyo objetivo es respetar la estructura general de la ley de 1855, introduciendo las disposiciones dictadas ulteriormente y un procedimiento más abreviado y simple.
Esta ley fue aprobada en 1881.
Codificación procesal penal: Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1872: La Ley Orgánica del Poder Judicial de 1870 dispuso en sus disposiciones transitorias reformar los procedimientos criminales, dictando al efecto una serie de reglas.
Consecuencia directa de esto fue la aprobación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1872. Esta ley introdujo el juicio oral y dio entrada a la institución del jurado.
Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882: En 1882 fue promulgada una Ley de Bases para reformar el procedimiento criminal con arreglo a los principios de brevedad, publicidad, prisión reservada a los delitos graves, instancia única, creación de procesos especiales y aquellas otras modificaciones aconsejadas por la ciencia en la experiencia. Este fue en realidad un código procesal nuevo de espíritu progresista y buena factura técnica.
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