Temas del Renacimiento (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 1º curso
Asignatura Literatura española
Año del apunte 2014
Páginas 2
Fecha de subida 05/06/2014
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Temas del Renacimiento, LÍRICA DEL SIGLO XVI, Corrientes anteriores al siglo XVI, Corrientes propias del siglo XVI

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Temas del Renacimiento En cuanto a los temas, el petrarquismo plantea un lógica del encuentro amoroso. Principalmente, plantea dos personajes: el amante (yo poético) y la amada. El amante únicamente nos aparece en su introspección. Su interioridad sufre por el desdén de la amada, quien no le corresponde. Es un planteamiento arquetípico. El lamento de la amada puede ser por dos motivos: la amada no le corresponde o la dama ha muerto. Hasta ese momento la lírica española carecía de introspección.
Se hace una descriptio puellae (descripción de la chica). La amada queda fragmentada en determinados elementos y descrita de una forma arquetípica. La amada es un personaje ideal, perfecto e inalcanzable.
Progresivamente se rescata la mitología. Con el paso del tiempo se le va introduciendo una carga moral. La mitología es utilizada para ejemplificar situaciones morales. En la edad media, dado que todo giraba alrededor de Dios, la mitología quedó cargada de la moral cristiana hasta convertirse en exemplum. En el Renacimiento se intentará volver a utilizarla de manera depurada. Su utilidad deriva de la posibilidad de concretar situaciones a partir de pequeñas historias.
Locus amoenus (en latín, "lugar idílico" o, más cercano al original, "lugar ameno") es un término literario que generalmente refiere a un lugar idealizado de seguridad o de confort. Un locus amoenus es usualmente un terreno bello, sombreado, de bosque abierto, a veces con connotaciones de Edén. Significa lugar apartado del ruido, las tentaciones... 'amoenus' es un adjetivo latino que significa “ameno, agradable, delicioso, encantador”. Así pues la traducción literal de locus amoenus sería “lugar ameno o bonito” La égloga es un subgénero de la poesía lírica que se dialoga a veces como una pequeña pieza teatral en un acto. De tema amoroso, uno o varios pastores lo desarrollan contándolo en un ambiente campesino donde la naturaleza es paradisíaca y tiene un gran protagonismo la música. Como subgénero lírico se desarrolla a veces mediante un monólogo pastoril o, más frecuentemente, con un diálogo. Esta innovación pasó a la bucólica posterior, de forma que algunas veces los personajes de las églogas representaban personajes reales. A través de Giovanni Boccaccio y con el Renacimiento y la Arcadia de Jacopo Sannazaro el género se volvió a recuperar mezclándose las composiciones en verso en un marco narrativo en prosa, y se difundió por todo el mundo occidental, bien en verso, bien como églogas intercaladas en una novela pastoril cualquiera.
LÍRICA DEL SIGLO XVI En la Italia del siglo XIV, Italia de Petrarca (poeta renovador), él estuvo elaborando un tipo de poesía inspirada en la antigüedad. La obra de Petrarca es como un río que acabó irrigando toda la poesía europea. En la segunda mitad del siglo XVI hay dos poetas que han leído a Petrarca: Fray Luís de León y San Juan de la Cruz. El imperio había quedado totalmente aislado y castrador.
Cualquier tipo de medio de expresión que fuese más allá de la espiritualidad era menospreciado o impedido. La poesía de estos dos autores no era necesariamente religiosa, sino que acababa siendo trascendente y alcanzaba temas de la realidad cotidiana. El poeta del siglo XVI trabaja con el soneto como si fuera un pequeño artilugio: juega con la sintaxis. Si miramos en conjunto el siglo XVI podemos observar diferentes corrientes que se entrecruzan entre sí. Anteriormente, el Siglo XVI se estudiaba tan solo teniendo en cuenta la introducción de la poesía italiana. Generalmente suele considerarse el encuentro en Granada entre Juan Boscán y Andrea Navaggiero, embajador italiano, en 1526, como el punto de partida del petrarquismo español. Después, el propio Boscán narraría este encuentro en la célebre carta a la duquesa de Soma.
Corrientes anteriores al siglo XVI Poesía popular (folklórica) acompañan el día a día del pueblo. Poesías breves, muchas veces de dos versos.
Han llegado a través de las transcripciones en los Cancioneros. Originalmente es una poesía oral y AEREA (se deshace en el aire).
- Romancero: (poesía narrativa). El romance es una unidad estrófica del Romancero. Los romances eran canciones narrativas, baladas destinadas a ir cantadas y acompañadas de instrumentos de cuerda sencillísimos. Fue un fenómeno popular tan extendido que la poesía culta no se entiende sin la popularidad de esta forma narrativa.
- Lírica tradicional: (poesía lírica). El objeto de esta lírica tradicional son emociones y sentimientos.
Estos poemillas, al final del siglo XVI, enamoran a los poetas cultos: quien las glosan y las comentan.
Estas dos tradiciones conviven con las corrientes propias del siglo.
Corrientes propias del siglo XVI Poesía culta: proviene de los cortesanos, la minoría de la cultura del humanismo: los que habían estudiado antes y después del Estudi humanitatis. Va dirigida a un grupo cultural selecto.
- Lírica amorosa cortesana: lírica trovadoresca. Procede de la poesía trovadoresca. Se trata de trasladar el esquema de dueño-vasallo a las relaciones amorosas. Es simplemente un juego cortesano en el que se trasladaba metafóricamente el poder a la dama. Trata el tema básicamente amoroso, con una estructura muy artificial. Se repiten una serie de tópicos y personajes. Es la cuna de los tópicos de la poesía que llegan hasta la actualidad.
Poesía doctrinal: temas políticos, religiosos, morales. Es una imitación de estilo de La Divina Commedia de Dante. El modelo es la alegoría dantesca. Desarrolla un sistema de pensamiento: puede ser tanto moral (cómo evitar el pecado) política (defender un noble) metapoético (que trate sobre la elaboración), satírica, etc.
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