Lingüística precientífica (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Valencia (UV)
Grado Lenguas Modernas y sus Literaturas - 2º curso
Asignatura Lingüística
Año del apunte 2015
Páginas 11
Fecha de subida 20/03/2016
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Apuntes de la lingüística anterior al siglo XX. Se trata un recorrido por distintas etapas decisivas para la lingüística como la Tradición India, la Tradición Griega, la Tradición Latina, la Edad Media, la Edad Moderna, la Ilustración y el siglo XIX. Se explican todas estas etapas desde el punto de vista lingüístico, aportando la información necesaria sobre autores y conceptos clave.

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LINGÜÍSTICA PRE-CIENTÍFICA Cuando hablamos de lingüística pre-científica nos referimos a la etapa anterior al siglo XX en la que distintos ámbitos del saber y disciplinas vigentes o dominantes en épocas anteriores han tratado la comunicación como elemento o factor determinante de la propia naturaleza humana y, sobre todo, como conformación de la convivencia y sociabilidad de las personas. Las aportaciones más relevantes de esta etapa precientífica con respecto a la comunicación tienen que ver con las reflexiones que algunos filósofos llevaron a cabo fundamentalmente en torno al lenguaje como elemento de interacción humana y en torno a la comunicación como basamento de la sociabilidad. Aquellos autores que, centrados en la delimitación de la acción política, recurren a la comunicación como fundamento de la construcción de los sistemas sociales y políticos y de la conformación posterior de la opinión pública.
Es de especial interés mencionar las aportaciones de los fundadores y creadores de la gramática, la poética, la oratoria y la retórica porque en cierto modo son los precursores de la pragmática.
Podemos destacar seis etapas importantes y decisivas dentro de la lingüística previa al siglo XX. Estas son: la tradición india, la tradición griega, la tradición latina, la Edad Media, la Edad Moderna, la Ilustración y el siglo XIX.
La tradición india se remonta al s. XX a. C. Aparece una verdadera tradición gramatical, especialmente atenta a los paradigmas morfológicos, entre los s. VI y V a. C. Aunque el sánscrito ya no fuera una lengua hablada, era importante que ésta fuera conservada como lengua religiosa de lo Vedas. Será William Jones en el año 1786 quien en su conferencia ante la Royal Asiatic Society de Calcuta quien lleve a cabo un “redescubrimiento” del sánscrito. Jones llevaba a cabo una comparación del sánscrito con el griego y el latín. Hablaba de sus similitudes y de cómo el sánscrito es más delicado, refinado y copioso que el griego y el latín pero que sin embargo guarda gran afinidad con ellos y si se examinan las formas gramaticales se puede pensar que los tres “han nacido de una fuente común”. Mediante este paradigma científico, Jones da pie al nacimiento de la lingüística comparada.
1 Panini, eminente gramático del sánscrito. Fue el más célebre y el más citado de todos los gramáticos de la India antigua. La gramática de Panini, conocida como Ocho Libros, es una gramática descriptiva que, brevemente dicho, se basa en describir cómo hablan los hablantes, por oposición a la normativa que determina cómo deben hablar. Los “Ocho libros” constan de unos 4000 aforismos o ‘sutra’ y se refieren a la oralidad. Se distinguen las dos articulaciones: vocales y consonantes. Se da especial atención a la morfología y se presenta el concepto de ‘morfema cero’.
La tradición griega se distingue principalmente por el planteamiento de un problema principal: si las denominaciones convienen a las cosas por naturaleza o por convenio.
Surgen así dos ideologías opuestas. El Realismo o Naturalismo defenderá una relación necesaria, natural o innata entre la palabra y la cosa mientras que el Nominalismo defenderá más bien una relación convencional. Será Heráclito el filósofo que defienda que el lenguaje es inherente a la naturaleza humana y Demócrito quien defienda que es creado por el hombre.
Platón, discípulo de Sócrates, en Crátilo o sobre la verdad de las palabras se decanta claramente por el Realismo. Y no es de sorprender si conocemos mínimamente su teoría de las ideas innatas y universales que reinan en un mundo inteligible por encima del sensible. En su obra Crátilo tendrá una postura realista, Hermógenes una nominalista y Sócrates una postura mixta: para el descubrimiento de la esencia de la cosa son necesarias palabra y convención. La Escuela de Pérgamo, de tradición estoica defenderá las anomalías o irregularidades de las palabras y la etimología como fruto de la relación natural entre palabra y cosa y se basará en una gramática descriptiva.
Por el contrario, Aristóteles, discípulo de Platón, piensa lo contrario que su maestro. Él se decanta por la postura nominalista, es decir, defiende una relación convencional entre la formación fonética y su significado. La escuela que se opone totalmente a la Escuela de Pérgamo será la Escuela de Alejandría de tradición sofista, aristotélica, escéptica. Defienden la analogía en relación con la convención de las palabras y una gramática normativa que, por oposición a la descriptiva, determina cómo se debe hablar y no cómo se habla. La gramática normativa no describe una realidad sino que designa lo correcto e incorrecto y se establecen normas.
2 A la Escuela de Alejandría pertenece la persona que escribió la primera gramática de occidente: Dionisio de Tracia. Esta gramática será tomada como modelo en su estructura, su estilo y su terminología. Incluye temas fonéticos, prosódicos y gramaticales pero carece de sintaxis. Esto será lo que Apolonio Díscolo, también de la E. Alejandría, tratará en su tratado Sobre la sintaxis en el que se habla ya de temas como la oración, sus partes, los pronombres o el significado verbal ejemplificados con textos homéricos.
Un elemento esencial de la Antigua Grecia es la Retórica. Esto es, elementalmente explicado, usar el lenguaje para conseguir hacer cosas. En la Mangna Grecia, s. V a. C., Tisias, discípulo de Córax, se niega a pagarle a Córax al acabar el curso. Su célebre frase será ‘Si me has enseñado bien, tengo que ser capaz de convencerte para que no me cobres.’ Con esta anécdota somos capaces de entender perfectamente la idea del desplazamiento de la verdad por la verosimilitud: ya no importa quién dice la verdad.
Todo va a depender de cómo vendamos el discurso. El argumento por excelencia pasará a ser la probabilidad. La dialéctica y la oratoria, como ya anticipaba el sofista Gorgias de Leontinos, serán de gran utilidad política.
Antifonte, discípulo del sofista Gorgias, distinguirá 3 partes del discurso y sus inevitables intencionalidades comunicativas. Así, la exordio tendrá la función de agradar, la narratio de convencer y la peroratio de conmover. El lenguaje, en definitiva, no sirve solo para decir, sino también tiene estas funciones. Tucídides, por su parte, distinguirá 3 clases de discurso: panegíricos, judiciales y deliberativos.
Mientras Antifonte habla de partes del discurso, Aristóteles hablará de tipos de discurso. Recoge los tres tipos y los sistematiza.
La tradición latina se sitúa en la Antigua Roma. El griego Crátes es el que defiende en Roma el estudio gramatical en el s. II a. C.
En el s. I a. C. Marco Terencio Varrón escribirá De lingua latina. Se conservan solamente 6 de sus 25 volúmenes. Se sabe que defiende que no toda denominación primitiva se conserva hoy en día, algunas se han extinguido, otras han cambiado de significado, por lo que las palabras se crean si es necesario distinguir lo que nombran. Distingue la 3 derivación de la flexión y clasifica las partes de la oración: participio, verbo, nombre y adverbio.
Un personaje muy importante de la gramática de la Antigua Roma es Agustín de Hipona (s. IV). En su obra De Magistro en la que se puede reconocer la influencia platónica, habla de la lengua como medio de aprendizaje, junto con los gestos y otros signos.
Destaca también su función de posibilitar los recuerdos y la función metalingüística, pues solo con palabras se puede explicar el significado de las palabras. Es importante destacar sobre todo la idea que Agustín de Hipona tenía del signo. El signo es un todo que contiene dos partes: una extramental y otra intramental, aludiendo la primera al significante y la segunda al significado.
La gramática que tuvo gran repercusión en la tradición posterior de gramáticas pedagógicas o descriptivas fue la Ars grammatica de Elio Donato. Ars grammatica está compuesta por Ars minor: las ocho partes del discurso; tiene forma de preguntas y respuestas breves y es introductoria a la Ars maior: fonética, métrica y epistemología.
Contiene comentarios a Terencio y a Virgilio.
Sin duda, el nombre más conocido de la Retórica de la Antigua Roma es el de Marco Tulio Cicerón, quien en su De inventione distinguía las partes del discurso: exordium, narratio, partitio, confirmatio y refutatio y en De oratore dedica tres libros al orador, a la inventio, dispositio y sobre todo a la elocutio. Según Cicerón los fines del discurso son los de enseñar, deleitar y conmover mientras que los estilos pueden ser sencillos, medios y sublimes.
Siguiendo con la Retórica, otro nombre inevitablemente destacable es Quintiliano quien escribió Institutio oratoria formada por 12 libros, 9 de los cuales, dedicados a las técnicas de la oratoria y necesidades en la formación del orador. Para Quintiliano las partes de la retórica son la inventio, la dispositio, la elocutio, la memoria y la actio.
En la Edad Media, las tres grandes preocupaciones eran el desarrollo de la gramática latina, la aparición de gramáticas especulativas modistas y las primeras gramáticas de lenguas vernáculas. Cabe precisar que las gramáticas especulativas modistas eran modelos de carácter realista. En la Edad Media tenía lugar un fenómeno llamado disglosia: la coexistencia de dos variedades con una distribución funcional. El latín era la 4 lengua escrita, la lengua del saber, y las lenguas romances se utilizaban para el intercambio oral cotidiano.
La gramática que se utilizaba para el aprendizaje infantil era la llamada gramática pedagógica, que desarrollaba el aprendizaje mediante preguntas del tipo “¿Qué es el sustantivo?”, etc.
Se realizan traducciones de la Biblia a lenguas vulgares, lo que a su vez enfrenta a la necesidad de nuevos alfabetos y nuevas gramáticas.
El catolicismo, como bien es sabido, tiene en la Edad Media una colosal hegemonía, pues el saber se refugia en las escuelas catedralicias, los estudios generales y los monasterios.
La escolástica es el término para definir la tradición cultural que conserva el saber en los conventos. Esta será la corriente dominante basada en el método de la Auctoritas.
Prisciano con su obra Institutiones rerum grammaticorum se convierte en una fuente fundamental para las gramáticas occidentales. Su gramática significará un puente entre la Antigüedad y la Edad Media. Presenta influencias de Dionisio de tracia (s. I a. C.), Apolonio Díscolo s. II d. C. y de Varrón (s. II-I a. C.) Prisciano define la gramática como el arte de hablar y escribir correctamente y afirma que dispone armónicamente las letras en sílabas: las sílabas crean palabras y las palabras oraciones. Prisciano distingue asimismo 4 partes de la gramática: ortografía, etimología, sintaxis y prosodia.
Siguiendo la línea evolutiva de la retórica, es necesario mencionar que en la Baja Edad Media la Escolástica, cuyas grandes autoridades eran Aristóteles y Agustín de Hipona, designa solamente tres partes del discurso. Si para Quintiliano eran cinco (inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio) ahora serán tres (inventio, disposito y elocutio) suprimiendo las últimas dos de Quintiliano. Así pues, el primer paso sería elaborar unas ideas para el discurso, el segundo crear una estructura del discurso y el tercero y último embellecer el discurso mediante figuras retóricas.
Ya que en el s. XI se retoma el interés intelectual, rescatando el saber antiguo, aparte de ‘editar’ las partes del discurso retórico, la Escolástica desarrolla un interés derivado por el enfoque lógico de Aristóteles. Así, su método será: interrogación – afirmación – 5 prueba – contraprueba – remoción de los contraargumentos. En un intento de armonizar la lógica y la gramática estudian las partes de la oración.
Entre el siglo XIII y XIV adquieren protagonismo los modistas que desarrollan un renacimiento intelectual en las universidades de París y Oxford. Entre los modistas más destacados nombramos a Alberto Magno y Tomás de Aquino en la universidad de París y a Duns Scoto y Roger Bacon en la universidad de Oxford.
Aparece en este contexto la gramática especulativa, una modalidad de la gramática desarrollada por la filosofía de la escolástica que trataba de explicar los fenómenos lingüísticos por principios constantes y universales. Los modistas, en sus especulaciones sobre la gramática, descubrieron modos o categorías gramaticales (essendi, intelligendi, significandi) que regulaban las formas de expresarse y constituían un sistema de gramática universal como fundamento de toda gramática particular. A partir de la aparición de los modi significandi (verbos, nombres, adjetivos) se puede hablar de sintaxis con relación semántica. Será la Escuela Realista quien se preocupe especialmente por los modos de significar y hable de lógica en el uso del lenguaje. La gramática especulativa de la escolástica será un claro antecedente de la Gramática Universal y un reflejo lingüístico de la cognición, es decir que se va afirmando la idea de que la lengua no cambia la manera de pensar.
Tomás de Aquino es el modista que, a diferencia de Aristóteles, que distinguía solo la modalidad de Re, distingue también la modalidad de Dicto y añade un cuarto grado a las modalidades: necesario – no necesario, posible – no posible.
Ramón Lull propuso la creación de una especie de gramática generativa, basada en un sistema combinatorio sintáctico universal. Para ello construyó la máquina Ars Magna, un aparato rotatorio con el cual, a partir de 54 ideas básicas, se pueden formular mecánicamente diversos enunciados. Mediante esta máquina se podían crear proposiciones lógicas, en definitiva, ‘generar’ oraciones.
A partir del siglo XIV, la escolástica empieza a entrar en crisis y adquieren protagonismo los nominalistas. Guillermo de Ockham es considerado como ‘el mayor nominalista que jamás vivió’ y tanto él como Duns Scoto han sido considerados como las dos mentes más especulativas de la Edad Media.
6 Empieza a caber la posibilidad de que la relación de determinación sea ahora: gramática  pensamiento  naturaleza, y no al revés, como hasta el momento.
Se adelanta así la separación entre empirismo y racionalismo del siglo XVII.
El último nombre fundamental de la Edad Media es Dante Alighieri que con a su De vulgare eloquentia (1303) introduce la percepción de una conciencia de lenguas a parte del latín, las lenguas vulgares. Hablaba de tipos de lenguas y proponía clasificaciones basadas en la forma de las palabras y la estructura oracional. Distinguía tres ramas europeas meridionales derivadas de un origen común.
En la Edad Moderna destacamos a Elio Antonio de Nebrija como creador de la primera Gramática castellana. Señala que las lenguas romances proceden del latín hablado en un momento histórico anterior.
Juan Luis Vives en sus obras Adversus pseudodialecticos (1520); De anima et vita (1538), Juan Luis Vives desarrolla ideas muy complejas y adelantadas. Considera que el hablar pertenece por un lado a la totalidad del alma y por otro lado al cuerpo social constituido por hombres. Crea aquí una relación entre pensamiento y lenguaje. El lenguaje pertenece a la Naturaleza y todos los hombres poseen, por tal Naturaleza, los mismos elementos que a la vez varían según las distintas comunidades. Por ello, es necesario estudiar las distintas manifestaciones de esa naturaleza lingüística única (lenguas maternas) y que éstas han de enseñarse por referencia al uso y no a los autores clásicos.
También lleva a cabo una distinción entre significación e indicación, modernamente: significado y sentido. La primera es constante mientras que la segunda puede variar dependiendo del contexto.
Al igual que Juan Luis Vives defiende el uso de la lengua por encima de los autores clásicos, Juan de Valdés también defiende el uso fundamentando en éste la evolución de las lenguas. Pues la lengua primitiva de la península había sido el griego, más tarde desplazado por el latín, del cual derivaba el castellano. Juan de Valdés decía: ‘Escribo como hablo.’ 7 En el año 1555 Conrad von Gesner escribe Mithridates de differentis linguis en el que cita 130 lenguas conocidas y traduce 22 versiones del Padrenuestro. Mithridates era un rey persa que quiso tener registro de las 22 lenguas que se hablaban en su imperio.
En el año 1587 El Brocense escribía Minerva sive causis linguae latinae como tendencia a un nuevo tipo de racionalización del estudio gramatical buscando esquemas racionales subyacentes. El Brocense rechaza el criterio de autoridad seguido hasta entonces; señala que todo en la lengua obedece a alguna causa que es preciso investigar. Defiende la dependencia entre Lógica y Gramática. La lógica de la gramática se opone a la arbitrariedad. Solo distingue tres partes de la oración: nombre, verbo y partículas. Se niega a usar las etiquetas del latín en las lenguas romances. Sigue criterios más funcionales que formales y, en definitiva, tiene como máxima autoridad la lógica y la razón.
Francis Bacon, filósofo, máximo exponente del Empirismo, fue de los primeros en desechar la escolástica medieval como método de investigación y desarrolló y propuso uno propio. Bacon, como buen empirista, afirmaba que los científicos debían ser ante todo escépticos y no aceptar explicaciones que no se pudieran probar por la observación y la experiencia sensible.
Bacon escribió en 1620 el Novuum Organum en el que defendiendo la dignidad y el progreso de la ciencia, proponía tres enfoques del lenguaje: gramática literaria o descriptiva, gramática filosófica o especulativa y gramática comparada. Separa en esta obra el lenguaje del pensamiento afirmando que el lenguaje es vehículo de transmisión de algo previo al pensamiento. Afirmaba también que el lenguaje permite crear ‘ídolos’: de la especie, del individuo, de Aristóteles (auctoritas) y del comercio. Para superar estos ídolos es necesario el nacimiento de un nuevo lenguaje científico de tipo universal.
John Locke era también empirista. Asume que Dios había concedido al hombre la facultad del lenguaje, pero no un lenguaje concreto. Niega las ideas innatas. El conocimiento surge por la experiencia. Escribió en el año 1960 Ensayo sobre el entendimiento humano y dedica el tercer libro a las relaciones pensamiento-lenguaje.
Descartes, máximo exponente del Racionalismo escribió en el año 1628 Reglas para la dirección de la mente y luego el Discurso del Método en 1637. Junto a Descartes, es la 8 Gramática de Port Royal, escrita por Antoine Arnauld y Claude Lancelot, es también de carácter racionalista. Es una gramática de principios racionalistas y logicistas que tiene como meta una gramática universal donde confluirán las variedades lingüísticas particulares. Su fundamento logicista distingue tres operaciones en el cerebro: combinar, juzgar y razonar, relacionándose las primeras dos con la gramática y la última con la lógica. La Gramática de Port Royal apunta ya a diferencias entre morfemas y lexemas.
Mientras que los clásicos y los pensadores medievales hacían distinción entre Realismo y Nominalismo, ahora la distinción será entre Racionalismo y Empirismo. El Racionalismo se corresponde así con el Realismo y el Empirismo con el Nominalismo.
Destacamos a Agustín de Hipona y a Duns Scoto como exponentes del Realismo medieval y a René Descartes y la Gramática de Port Royal como exponentes del Racionalismo. A Por otro lado, Tomás de Aquino y Guillermo de Ockham serán los exponentes del Nominalismo medieval y Francis Bacon, John Locke y Hume los del Empirismo.
Con esto damos por concluida la etapa del siglo XVIII y empezamos ya con el siglo XIX.
En el siglo XIX aparecía el término de gramática comparada gracias a los estudios de Karl Schlegel. Los éxitos que obtuvo la gramática comparada en el siglo XIX sobre todo por lo que respecta las lenguas indoeuropeas, fueron tales que durante mucho tiempo la lingüística científica quedó reducida al estudio histórico comparativo. Básicamente, la gramática comparada confronta las palabras de dos lenguas o de varias lenguas dadas.
Entre ellas pueden existir similitudes en la forma y en el sentido, por lo que se establece entonces la hipótesis de que cada una de esas palabras procede de una única forma que ha evolucionado de dos maneras diferentes.
Franz Bopp es otro nombre importante para lo que significó en el siglo XIX la gramática comparada. Realizó comparaciones entre el sánscrito, el griego, el latín, el persa y el germánico.
Durante este siglo se empiezan a distinguir tipos de lenguas. Distinguimos 4 tipos: flexivas, aglutinantes o afijantes, aislantes o monosilábicas e incorporantes. Los primeros tres tipos de lengua son propuestos por Karl y August Schlegel y el cuarto tipo 9 es identificado por Wilhelm von Humboldt. A continuación vamos a definir y distinguir brevemente los 4 tipos.
Las lenguas flexivas marcan relaciones gramaticales mediante cambios internos. Sus palabras están provistas de morfemas gramaticales que indican la función de las unidades que se llaman flexivas si los elementos que constituyen cada morfema no pueden ser segmentados.
Por el contrario, las lenguas aglutinantes son aquellas que presentan la característica estructural de la aglutinación, siendo ésta la unión en una sola unidad de dos o varios términos originariamente diferentes pero que se encuentran frecuentemente juntos en un sintagma. Las lenguas aglutinantes acumulan tras la raíz, afijos claramente diferenciados con la finalidad de expresar relaciones gramaticales.
Las lenguas aislantes son aquellas cuyas palabras son o tienden a ser invariables y en las que, por consecuencia, no se puede distinguir el radical y los elementos gramaticales.
Las lenguas incorporantes podría decirse que comparten rasgos con las aislantes y las aglutinantes. Son aquellas que pueden reunir una oración entera en una palabra.
En la primera parte del siglo XIX a parte de la clasificación de tipología de lenguas basada en la morfología realizada por los hermanos Schlegel y Humboldt, los Grimm desarrollan las “Leyes de Grimm” que son una serie de leyes o cambios fonéticos que suponen que un determinado sonido se comporta siempre de la misma manera bajo idénticas condiciones en cualquier lengua del mismo grupo. Karl Verner posteriormente advierte que existen excepciones en las leyes de Grimm y señala que debe haber una regla que permita sistematizar este tipo de excepciones. Luego los Neogramáticos profundizarán en la sistematicidad de las leyes de Grimm admitiendo como única explicación de las excepciones la analogía. (Universalidad e inmutabilidad de las leyes fonéticas.) Es imprescindible destacar en este siglo la teoría genealógica del árbol creada por August Schleicher y la Teoría de las ondas de Johannes Schmidt.
En el siglo XIX al tomar la lingüística como modelo a la biología, se habló de vida, muerte y parentesco de las lenguas. Es esta perspectiva se aplica el término genealogía. En definitiva, establecer la genealogía de una lengua es determinar la lengua de la que 10 procede, así como las lenguas que tienen su mismo origen. En ese sentido, decimos que la ‘madre’ del español es el latín y que sus ‘hermanas’ son el francés, el portugués, el italiano, el rumano, etc.
Esta teoría fue desarrollada y aplicada por August Schleicher por primera vez al indoeuropeo y se distinguían dos grandes ramas: la eslava-germánica y la aria-grecoitalo-céltica. La teoría del árbol asume la tesis de la Monogénesis, que afirma que existe una sola lengua madre de todas las demás. Las críticas resumen en que la teoría del árbol no da cuenta de los fenómenos del contacto de lengua.
En el año 1872 Johannes Schmidt desarrollaba la Teoría de las Ondas, opuesta a la del árbol genealógico. Afirma que la evolución no es solo cronológica, sino también tiene que ver con el contacto entre las lenguas: contacto cultural. Esta teoría explica que lenguas distintas sufran modificaciones del mismo tipo y parezcan tener un parentesco genético.
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