Reflexión final de curso (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Maestro en Educación Primaria - 1º curso
Asignatura PROCESSOS EDUCATIUS
Año del apunte 2014
Páginas 2
Fecha de subida 25/03/2015
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Reflexión final: sobre lo que una maestra, un maestro debe reflexionar para hacer su trabajo Esta reflexión es algo muy importante a tener en cuenta para saber de qué manera creemos que deberemos realizar nuestro trabajo como maestros en el futuro.
Desde que decidí estudiar para dedicarme a ser maestra me di cuenta que no iba a ser una simple decisión porque no podemos reducir esta profesión a únicamente eso, una profesión. Para mí ser maestro se trata de un estilo de vida. No es una profesión como las demás en las que te dedicas a hacer un trabajo porque te llama la atención o porque no has tenido más remedio que trabajar de eso. Cuando decides tener un futuro como maestro se tiene que hacer por pura vocación, no sirve decir “quizá me guste”, cuando decides ejercer como maestro debes hacerlo porque realmente sabes que es a lo que quieres dedicarte toda tu vida.
A pesar de que, actualmente, pueda verse como una profesión sin mucho futuro debido a los recortes en educación que estamos teniendo, o se vea como una profesión difícil por las posibles adversidades a las que te puedas enfrentar durante el periodo de adaptación a la escuela en la que trabajes, no debemos dejarnos vencer por el miedo y las inseguridades.
Yo creo que lo especialmente importante que un maestro ha de tener en cuenta para hacer lo que su tarea educativa requiere es tener esperanza, confianza y, sobre todo, paciencia y respeto.
Sí, estas características deben ser imprescindibles en esta profesión. Es importante tener siempre esperanza en lo que deseamos llegar a ser y en alcanzar nuestras metas y aunque en algunos momentos sintamos que no vamos a conseguirlo o que no vamos a saber hacer bien nuestro trabajo, no hay que perder la esperanza. También tenemos que confiar en nosotros mismos y en los niños a los que tengamos que enseñar, no solo confiar en que van a mejorar su intelecto sino también en que van a formarse como buenas personas.
Pero lo más importante es que un buen maestro debe ser una persona muy paciente y respetuosa. Considero que es importante tenerlo en cuenta porque muchas veces cuando los niños empiezan a hacer preguntas sobre algo que ya hemos explicado, tendemos a enfadarnos diciendo que no nos hacen caso y no están atentos a nuestras explicaciones. Pero muchas veces no es esa la realidad, simplemente el niño pregunta porque no ha entendido lo que se ha explicado y pide que se explique de otra manera para comprenderlo. Por eso, hay que tener paciencia y saber escuchar lo que los niños quieren decirnos y volver a explicar la lección tantas veces como sea necesario para que les quede clara.
También debemos ser personas respetuosas y no faltar al respeto ni a los niños ni a sus familias o compañeros de profesión. No me refiero a decir insultos sino a decir cosas que puedan sentar mal a la persona. Los niños son muy delicados y hay que medir siempre las palabras que se les dice para que no se sienten mal, ya puede ser al hablar de religión o de ideologías que la profesora no comparta con las otras personas. Hay que respetar los pensamientos de los demás y no querer condicionar a los niños para que piensen como tú.
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