TEMA 16 - Culpabilidad y causas de exclusión (II) (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Penal: Parte General
Año del apunte 2014
Páginas 6
Fecha de subida 31/03/2015
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Derecho Penal: Parte General TEMA 16 – Culpabilidad y causas de exclusión (II) TEMA 16 – CULPABILIDAD Y CAUSAS DE EXCLUSIÓN (II) “NO EXIGIBILIDAD” Y MIEDO INSUPERABLE 16.1. “No exigibilidad” y causas de exculpación La responsabilidad penal no sólo decae cuando el sujeto del injusto se encuentra en unas condiciones psíquicas distintas a las normales (inimputabilidad), sino también cuando actúa en una situación motivacional anormal a la cual el hombre medio hubiera sucumbido. Se dice entonces que se ha obrado en situación de “no exigibilidad”, porque se entiende que el Derecho no considera exigible a nadie resistir a una presión motivacional excepcional que el hombre medio no podría soportar. P.ej.: Alguien es amenazado con ser mutilado y perder una pierna si no da el nombre de otra persona a la que quieren dar muerte quienes le amenazan. El sujeto amenazado se encuentra en una situación límite, ante la cual cualquiera cedería aun a costa de la muerte de la persona delatada.
La exclusión de la responsabilidad penal no se basa en tal caso en que el sujeto sea distinto al hombre normal al que se dirige la motivación de la norma, sino, al contrario, precisamente en que el sujeto actúa como lo haría cualquier hombre normal.
• La anormalidad motivacional (fundamento común a toda causa de exclusión de la responsabilidad penal) no procede de una anormalidad en el sujeto, sino de una anormalidad en la situación.
• En un Estado social y democrático de Derecho se puede justificar acudiendo a la idea de que el Derecho no puede castigar las conductas adecuadas al baremo del ciudadano medio. Un Derecho penal democrático no quiere ser un Derecho de héroes, sino un Derecho a la medida de la gran mayoría à Las conductas heroicas no son exigibles.
No exigibilidad no significa ausencia de prohibición. Que no sea exigible evitar una determinada conducta no quiere decir que ésta no sea antijurídica y no se halle prohibida. Al contrario, la cuestión de la exigibilidad sólo se plantea en el ámbito de la responsabilidad penal del sujeto y después, por tanto, de que se haya comprobado la antijuridicidad del hecho y su prohibición personal. La no exigibilidad excluye la responsabilidad penal del sujeto pero no la antijuridicidad del hecho ni su prohibición.
La motivación normativa propia de la prohibición no deja de dirigirse al sujeto en tales situaciones extremas, por si logra determinarlo en el sentido preferido por el Derecho (p.ej.: en actos heroicos). Ello no se opone, sin embargo, a que, en caso de fracasar el intento de motivación normativa, el Derecho no crea justo imponer una pena en atención a la extraordinaria dificultad de la situación.
Cuando el Derecho reconoce efectos eximentes a situaciones de no exigibilidad (como sucede con el “miedo insuperable”), la doctrina habla de “causas de exculpación” o “de disculpa”.
En Derecho español el miedo insuperable es una causa de exculpación prevista en el art. 20.6 CP. La doctrina considera también de la misma naturaleza el estado de necesidad exculpante, que se entiende constituido por los conflictos entre bienes iguales previstos ahora por el art. 20.5 CP. En cuanto al estado de Lección 21 y 24 1     Derecho Penal: Parte General TEMA 16 – Culpabilidad y causas de exclusión (II) necesidad, cabe recordar que el art. 20.5 CP es siempre una causa de justificación, pero que su correcta interpretación deja normalmente fuera de su alcance los conflictos entre bienes iguales. Estos casos de colisión de bienes iguales deben regularse acudiendo al miedo insuperable del art. 20.6 o, en cuanto pueda resultar insuficiente, a una eximente analógica de estado de necesidad exculpante.
16.2. Miedo insuperable 16.2.1. Significado y fundamento Según el art. 20.6 CP, está exento de responsabilidad criminal el que obra impulsado por miedo insuperable. Se contempla la coacción que supone para la mente la amenaza de un mal (asociada o no a la física violencia física efectiva). El miedo insuperable no excluye la voluntariedad de la acción, sino que la priva de la normalidad necesaria para que pueda imputarse plenamente al sujeto.
Se ha aceptado tradicionalmente de forma pacífica que el miedo insuperable no afecta a la antijuridicidad, sino sólo a la imputación personal, excluyendo la responsabilidad penal (“culpabilidad”). Lo que ha sido objeto de discusión es si dicha eximente excluye la imputabilidad o es una causa de inexigibilidad.
Mientras que a veces se ve en el miedo insuperable una causa que excluye la imputabilidad, otras se aproxima al estado de necesidad del art. 20.5. Ambas concepciones son insatisfactorias porque harían inútil la eximente 6ª. El miedo insuperable debe concebirse como una causa de no exigibilidad.
a) Quienes aluden a la imputabilidad fijan la atención en el efecto perturbador de la lucidez mental que supone la vivencia del miedo. Según este punto de vista, la razón de la exención sería la misma que explica el trastorno mental transitorio. Pero con ello se vendría a convertir la eximente de miedo insuperable en una inútil modalidad de trastorno mental transitorio.
b) Tampoco debe concebirse la eximente del art. 20.6 como una innecesaria variedad de la de estado de necesidad del art. 20.5. Aunque también el miedo insuperable presupone un conflicto de intereses, no cabe desconocer la diferencia que existe entre una causa de justificación como la prevista en el art.
20.5, basada objetivamente en la idea de la colisión de intereses, y otra (la del art. 20.6) que contempla una situación motivacional, como el miedo, que en sí misma sólo afecta a la imputación personal.
El espacio propio de la eximente de miedo insuperable sólo se encuentra concibiendo la eximente del art.
20.6 como una causa de inexigibilidad, distinta tanto de las que excluyan la imputabilidad (como el trastorno mental transitorio) como del estado de necesidad del art. 20.5. El sujeto se halla sometido a la amenaza de un mal intersubjetivamente insuperable, esto es, que el hombre medio no superaría, por mucho que siga teniendo clara su conciencia y sea dueño de su voluntad. La eximente de miedo insuperable exige que la amenaza suponga una situación motivacional plenamente anormal, en el sentido de insuperable para una persona normal. En contrapartida no requiere que el conflicto de intereses se resuelva de forma objetivamente justificada.
Lección 21 y 24 2     Derecho Penal: Parte General TEMA 16 – Culpabilidad y causas de exclusión (II) 16.2.2. Análisis EL MIEDO INSUPERABLE El miedo no tiene por qué llegar a consistir en una situación subjetiva cuya vivencia prive al sujeto de su lucidez o fuerza de voluntad, al modo de una especie de trastorno mental transitorio. Miedo no ha de entenderse como “terror”. Basta que concurra un temor insuperable. Lo decisivo es el carácter insuperable o no de dicho temor.
Ø Es insuperable en sentido estricto cuando no puede superarse su presión motivadora ni dejarse, por tanto, de realizar bajo su efecto la conducta antijurídica.
Ø El TS maneja un criterio que hace posible obviar esta cuestión cuando exige que el miedo sea de tal entidad que el hombre medio no lo hubiese resistido. Esto es admisible siempre que se sitúe al hombre medio en la posición del autor à Con todos sus conocimientos y condiciones personales, físicas y mentales. En cambio no se deben tener en cuenta características patológicas del autor, como neurosis o psicopatías, que dan lugar a un miedo patológico ante circunstancias en que el hombre normal lo superaría.
Ø No es admisible la dirección jurisprudencial que considera superable el miedo cuando el que lo sufre se defiende y acomete al causante, tomando este dato como indicio de que el autor se sobrepone al miedo.
Precisamente, una de las aplicaciones de la eximente ha de poder tener lugar en caso de exceso extensivo en la defensa.
EL MIEDO CAUSADO POR ERROR No es necesario, para que concurra efectivamente la eximente, que exista o no realmente la amenaza que origina el miedo. Lo único que se exige ahora es la existencia de miedo insuperable. El error sobre la apreciación del mal amenazante (el sujeto cree que concurre cuando no concurre) puede determinar la misma situación de anormalidad motivacional en el sujeto exigida para la exclusión de responsabilidad penal.
Siendo así, se entiende que también entonces faltará la posibilidad de imputar penalmente el hecho al sujeto en el momento de actuar.
Sin embargo, habrá que entender aplicables también aquí los principios de la doctrina de la actio libera in causa, acogidos en el art. 20.1 y 20.2 CP. Según estos principios, no deberá eximirse si el miedo, aun insuperable en el último momento, se hubiere provocado queriendo ampararse en él para cometer el delito o pudiendo y debiendo prever su comisión. No hay razón para dejar sin castigo la conducta dolosa o imprudente anterior que acaba causando un resultado típico objetivamente imputable. Es lo que sucede precisamente cuando era vencible el error que motiva el miedo insuperable. En este caso, como la provocación es sólo imprudente, no podrá castigarse por delito doloso, aunque el hecho realizado bajo el miedo sea doloso, sino sólo por delito imprudente y solamente si la ley lo castiga expresamente.
Lo dicho es, según Mir Puig, extensible a todo error que motive una situación de motivabilidad normal, con independencia de que ésta se deba a una causa exculpante o a inimputabilidad. Sólo si es invencible conducirá a la impunidad.
Lección 21 y 24 3     Derecho Penal: Parte General TEMA 16 – Culpabilidad y causas de exclusión (II) EL DESCONOCIMIENTO DE LA ANTIJURIDICIDAD: ERROR DE PROHIBICIÓN 16.3. Planteamiento En la doctrina actual se requiere para la presencia de delito que el sujeto sepa o pueda saber que su hecho se halla prohibido por la ley. No basta que quien actúa típicamente conozca la situación típica, sino que hace falta, además, saber o poder saber que su actuación se halla prohibida (el conocimiento, o su posibilidad, de la antijuridicidad del hecho). Cuando tal conocimiento falta se habla de error de prohibición. El error es vencible o invencible según que haya podido o no evitarse con mayor cuidado.
v El error invencible ha de determinar la impunidad.
v El error vencible debe conducir a una pena inferior.
La jurisprudencia tradicional no admite la plena eficacia eximente del error de prohibición, pero desde 1983 ésta viene expresamente impuesta por el CP.
16.4. Naturaleza dogmática y tratamiento jurídico en la doctrina El causalismo clásico y el finalismo ortodoxo atribuyen una distinta naturaleza dogmática al error de prohibición y un diverso tratamiento jurídico al mismo.
A.
El CAUSALISMO CLÁSICO considera el conocimiento de la antijuridicidad del hecho como necesario para que concurra el dolo, que se contempla en la culpabilidad.
- El dolo se concibe como dolus malus, como voluntad consciente no sólo del hecho, sino también de su significado antijurídico. En consecuencia, el error de prohibición hace desaparecer el dolo al privarle de una de sus 2 partes integrantes.
- Su naturaleza dogmática coincide, por tanto, con la del error de tipo, lo que conduce a un mismo tratamiento para ambas clases de error: Si el error es invencible procede la impunidad por falta de dolo e imprudencia y si es vencible da lugar a la imprudencia.
B.
Es la llamada “teoría del dolo”, porque según ella el error de prohibición excluye el dolo.
El FINALISMO reduce el dolo al conocer y querer los elementos de la situación típica, excluyendo de él el conocimiento de su significación antijurídica.
- El dolo se convierte en “dolo natural”.
- Al pasar el dolo de la culpabilidad al injusto, no pasa con él el conocimiento de la antijuridicidad, sino que permanece en la culpabilidad, completamente separada del dolo.
- El error de prohibición ya no puede, pues, excluir el dolo. El conocimiento de la antijuridicidad del hecho debe valorarse como requisito autónomo de la culpabilidad y su ausencia (error de prohibición) no impide la subsistencia del injusto doloso, sino que afecta sólo a la culpabilidad de su autor.
- Lección 21 y 24 Esta doctrina recibe el nombre de “teoría de la culpabilidad”.
4     Derecho Penal: Parte General - TEMA 16 – Culpabilidad y causas de exclusión (II) Error invencible, error vencible y error burdo son las 3 categorías que maneja el finalismo. Se asocia, respectivamente, la exclusión de la culpabilidad, su atenuación o su pleno mantenimiento.
- Lo que importa en el finalismo no es si el autor conoce o no conoce la prohibición, sino si podía o no podía conocerla à Importa el llamado “conocimiento potencial”.
Responden de forma distinta estas 2 teorías a la cuestión de si el error sobre los presupuestos típicos de una causa de justificación constituye o no error de prohibición y cuál ha de ser su tratamiento jurídico.
§ Según la teoría del dolo, la suposición errónea de que concurren los presupuestos de una causa de justificación constituye un error que excluye el dolo. Como en este planteamiento el tratamiento del error es unitario (si es invencible: impunidad por falta de dolo y culpa / si es vencible: imprudencia), carece de importancia práctica discutir en este contexto si el error sobre los presupuestos de una causa de justificación es de tipo o de prohibición.
§ Según el finalismo ortodoxo, la suposición errónea de que concurren los presupuestos de una causa de justificación constituye un error de prohibición. El sujeto cree que actúa justificadamente y, por lo tanto, que su hecho no está prohibido, sino permitido.
Ésta se conoce como “teoría estricta de la culpabilidad”, porque extiende el régimen de la teoría de la culpabilidad, incluso al error sobre los presupuestos de una causa de justificación. Se entiende subsistente el dolo y sólo se excluye, atenúa o mantiene la culpabilidad según que el error sea invencible, vencible o burdo.
§ Según la “teoría restringida de la culpabilidad”, puede admitirse la teoría de la culpabilidad para el error de prohibición consistente en creer que una conducta no esté tipificada por la ley, pero no para la suposición errónea de los presupuestos de una causa de justificación. Sería aplicable la teoría del dolo: impunidad o imprudencia, según que el error sea vencible o invencible.
La teoría de los elementos negativos del tipo consigue fundamentar esta solución: que la suposición errónea de los presupuestos de una causa de justificación se trate como error de tipo y no de prohibición.
à Si la ausencia de los presupuestos de una causa de justificación es necesaria para que concurra el tipo negativo y ésta, a su vez, para que se dé el tipo total de injusto, la suposición errónea de que concurren aquellos presupuestos supone un error de tipo.
à Será, en cambio un error de prohibición el de quien, sin errar sobre la situación, cree equivocadamente que le asiste una causa de justificación que el Derecho no admite o cuyos límites sobrepasa.
P.ej.: Quien dispara sobre otro al que cree erróneamente su agresor yerra sobre la situación al suponer que concurren los presupuestos de la legítima defensa. Existe un error de tipo que versa sobre su parte negativa. Si, en cambio, dispara sobre quien en días anteriores le ofendió, creyendo erróneamente que tiene derecho a vengarse según la ley, incurre en un error de prohibición por suponer que el Derecho admite la venganza como causa de justificación.
Así pues, en el ámbito de las causas de justificación hay que distinguir entre error de tipo negativo que afecta a los presupuestos típicos de la situación justificativa, y error de prohibición, relativo a que el Derecho admita la justificación de la situación.
Lección 21 y 24 5     Derecho Penal: Parte General TEMA 16 – Culpabilidad y causas de exclusión (II) 16.5. Problemática del error de prohibición en España Hasta la Reforma de 1983 en el CP español no existe precepto alguno que se refiera expresamente al error de prohibición. En 1983 se introduce el art. 6 bis a) CP, cuyo tercer párrafo establece: “La creencia errónea e invencible de estar obrando lícitamente excluye la responsabilidad criminal. Si el error fuere vencible se observará lo dispuesto en el art. 66”. El actual art. 14.3 CP lo modifica en los términos siguientes: “El error invencible sobre la ilicitud del hecho constitutivo de infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error fuera vencible, se aplicará la pena inferior en uno o dos grados”.
La distinción entre el “error sobre un hecho constitutivo de la infracción penal” a que alude el art. 14.1 CP y el “error sobre la ilicitud del hecho” a que se refiere el art. 14.3 CP, no debe entenderse necesariamente como equivalente a la clásica y hoy abandonada distinción entre “error de hecho” y “error de Derecho”. Todos los casos de error de tipo deben incluirse en el nº 1 o en el nº 2 del art. 14.
En los mismos números habrá de incluirse el error sobre los presupuestos de una causa de justificación.
La doctrina y la jurisprudencia españolas están divididas en cuanto a considerar esta clase de error como de tipo (negativo) o de prohibición. La nueva terminología del art. 14 CP favorece la inclusión de esta forma de error en el nº 1.
Artículo 14 CP: “1. El error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error, atendidas las circunstancias del hecho y las personales del autor, fuera vencible, la infracción será castigada, en su caso, como imprudente. à Error de tipo 2. El error sobre un hecho que cualifique la infracción o sobre una circunstancia agravante, impedirá su apreciación. à Error de tipo de las causas de justificación 3. El error invencible sobre la ilicitud del hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error fuera vencible, se aplicará la pena inferior en uno o dos grados.” à Error de prohibición La remisión a una pena atenuada respecto a la del delito doloso para el error vencible se ha interpretado mayoritariamente como manifestación de la teoría de la culpabilidad. Sin embargo, lo cierto es que ni el anterior art. 6 bis a) ni el actual art. 14.3 nada dicen de la razón ni el fundamento de la inferior pena señalada en caso de error vencible, por lo que no cabe excluir que dicha pena inferior pueda fundarse en la existencia de imprudentia irus (imprudencia de derecho) y la necesidad de su tratamiento diferenciado del de la imprudentia facti (imprudencia de hecho).
Que se remita a la pena inferior en uno o dos grados a la señalada al delito doloso, no equivale, desde luego, a afirmar que exista un delito doloso. El art. 6 bis a) se limita a ofrecer una regla de determinación de la pena. Esta pena no es la del delito doloso sino la de otra pena inferior. El art. 14.3 no impone, pues, necesariamente la teoría de la culpabilidad.
Lección 21 y 24 6     ...