tema 4 Prevención comunitaria (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Anàlisi i gestio del risc
Profesor V.
Año del apunte 2017
Páginas 36
Fecha de subida 24/10/2017
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TEMA 4: PREVENCIÓN COMUNITARIA PARADIGMAS DE PREVENCIÓN Prevención comunitaria: Acciones orientadas a cambiar las condiciones sociales que se cree que conducen al delito en comunidades residenciales. Estas teorías llevan implícitas determinados modelos de políticas de seguridad en el ámbito urbano.
Prevención situacional: Acciones orientadas a hacer el delito más difícil y arriesgado, así como menos satisfactorio a partir de la reducción de los beneficios o recompensas. También son empleadas para prevenir otras conductas infractoras de la ley que no llegan a ser delito.
Estas teorías llevan asociadas cuatro tipos de estrategias diferentes: • Incrementar la percepción de esfuerzo a un determinado delito • Incrementar la percepción de riesgo • Reducir las recompensas • Incrementar sentimientos de culpabilidad o vergüenza CLASIFICACIÓN DE LOS MODELOS DE PREVENCIÓN COMUNITARIA DEL DELITO (HOPE) La prevención comunitaria no hace referencia a un modelo teórico concreto o a un conjunto predeterminado de herramientas. Se trata de diferentes intervenciones que tienen como ámbito de actuación comunidades geográficos concretas Modelo cronológico de tres momentos históricos: • Ciudad en fase de expansión (años 40-60) • Ciudad asustada (años 70-80) • Ciudad desordenada (años 90-actualidad) El modelo de Hope encuentra paralelismo con la clasificación de Garland • Ciudad en fase de expansión – Modelo de penalidad del bienestar • Ciudad asustada – Transición del modelo de penalidad del bienestar al de penalidad en la sociedad del control • Ciudad desordenada – Penalidad y política criminal de control TEORÍAS ECOLÓGICAS Los modelos ecológicos de la delincuencia tratan de entender de qué forma estos cambios urbanos y condiciones sociales generan la geografía social del delito: • Los partidos de la nueva escuela de la desorganización social: Factores como la falta de capital social, la dificultad para definir y alcanzar objetivos comunitarios comunes y para ejercer formas informales de control social, sobre todo en el contexto del abandono estatal, la segregación espacial de minorías fundadas en prácticas privadas y políticas públicas, y la falta de inversiones privadas en determinadas comunidades.
• Los partidarios de teorías anómicas o de la presión estructural destacan: La ausencia de oportunidades legítimas para el desarrollo de identidades positivas y prosociales para jóvenes en comunidades marginales • Las teorías de la oportunidad destacan: o La distribución no aleatoria en espacio y tiempo de las oportunidades delictivas o La necesidad de ir más allá de explicaciones ecológicas tradicionales que asocian pobreza al delito o La distribución del delito (no de la residencia de los delincuentes) a veces responde a otros factores Cada modelo teórico de la delincuencia, de forma explícita o implícita, trae consigo un determinado programa político criminal y político preventivo DE LA ESCUELA DE CHICAGO A LA ACTUALIDAD El ensayo clásico sienta la base de la sociología urbana contemporánea y del pensamiento criminológico de la Escuela de Chicago. Describe la ciudad como un lugar en que las relaciones sociales fragmentadas, anónimas y superficiales originan sentimientos de inseguridad y situaciones de conflicto social en los que los mecanismos de control social formal adquieren una relevancia más acentuada.
Nexo entre inseguridad y condición urbana: A lo largo del último siglo se ha verificado el desarrollo teórico de un conjunto de modelos teóricos que tratan de valorar este nexo. Estas teorías no son tan importantes por explicar la comisión de actos delictivos por individuos, sino que se centran en tratar de explicar por qué determinadas comunidades o lugares dentro de los espacios urbanos exhiben una mayor tasa de delincuencia y proponen de qué forma el desarrollo urbano puede o no contribuir a la delincuencia.
En la actualidad la UN-Habitat de la ONU reconoce la delincuencia como un serio problema que afecta a las ciudades de forma global y que tiene importantes repercusiones para la protección de los derechos humanos. La delincuencia y la inseguridad ciudadana amenazan la estabilidad y el clima social de las ciudades, el desarrollo económico sostenible y la calidad de vida El objeto de estudio no es el individuo, sino las áreas en las que vive: El punto de partida es que el delincuente no es un sujeto que sufre alguna forma patológica que lo hace diferente del resto, simplemente son sujetos que participan en comportamientos delictivos como respuesta a las condiciones sociales en las que viven en el contexto urbano.
En la actualidad los problemas de las ciudades no son como las de principios del S XX. Se ha pasado de la rápida industrialización a la desindustrialización que ha dado lugar a nuevos modelos urbanos. Los movimientos migratorios han cambiado con la globalización. Los modelos económicos de la delincuencia tratan de entender de qué forma estos cambios urbanos y las condiciones sociales generan la geografía social del delito.
La nueva escuela de desorganización social alude a factores como: • Falta de capital social • Dificultad de definir y alcanzar objetivos comunitarios comunes • Dificultad de ejercer formas de control social informal • En un contexto de o Abandono estatal o Segregación espacial o Falta de inversiones de determinadas comunidades Las teorías anómicas o de presión estructural que destacan la ausencia de oportunidades legitimas para el desarrollo de identidades positivas y prosociales para jóvenes de comunidades marginales.
Las teorías de la oportunidad destacan: • La distribución no aleatoria en espacio y tiempo de las oportunidades delictivas • La necesidad de ir más allá de las explicaciones ecológicas tradicionales que asocian pobreza a delito, cuando la distribución del delito en ocasiones responde a otros factores como la ubicación geográfica de las tiendas, etc.
Cada modelo teórico de la delincuencia, de forma explícita o implícita, trae consigo determinado programa político-criminal y político-preventivo.
PREVENCIÓN COMUNITARIA DEL DELITO EN EL ESTADO DEL BIENESTAR. IMPLICACIÓN DE LOS RESIDENTES Y MOVILIZACIÓN DE RECURSOS. PERIODO DE EXPANSIÓN URBANA Escuela de Chicago y teorías de la desorganización social Antecedentes Los primeros intentos empíricos por demostrar la relación entre la distribución espacial y las tasas de delincuencia se encuentran en la escuela cartográfica o estadística en el S XIX en Europa.
André-Michel Guerry (1833) y Adolph Quetelet (1842) utilizan la estadística para tratan de documentar empíricamente la variación de la tasa de delincuencia, el primero en Francia y el segundo en Francia, Bélgica y Países Bajos. Al analizar la distribución de hechos delictivos entre las diferentes unidades geográficas, en relación con variables sociológicas (educación, los ingresos, la urbanización y la densidad), encuentran que el delito se producía de manera desproporcionada en determinadas zonas de la ciudad: zonas con una mayor concentración de industrias registrabas un mayor número de delitos.
En la Inglaterra Victoriana, autores como Rawson (1839), Henry Mayhew (1962) o Chales Booth (1902), analizan que desde una perspectiva ecológica la distribución de la delincuencia en Inglaterra. Sus hallazgos demuestran que la delincuencia se distribuía de manera irregular por el territorio, con una prevalencia mayor en las áreas metropolitanas.
Mayhew destaca que existía una mayor incidencia de delitos en determinadas áreas de la ciudad caracterizadas por la presencia de tabernas y alojamientos para prostitutas y ladrones, debido a las oportunidades que ofrecían para delincuentes potenciales. Sus análisis ecológicos han servido como punto de partida para los investigadores del S XX.
¿Cómo nace la escuela de Chicago? El surgimiento de grandes urbes durante el SXX, centra la atención en cómo se produce un nuevo orden social en el que los tradicionales lazos de comunidad, vínculos de parentesco, valores morales y religiosos son reemplazados por el anonimato y el individualismo. Algunos sociólogos se sienten enormemente atraídos por conocer los efectos de estos procesos de adaptación a esta nueva forma de vida. La industrialización y las migraciones del campo a la ciudad transforman los espacios urbanos de una manera sin precedentes: • Transformación física • Transformación del tejido asociativo A finales del S XIX y principios del XX, el foco de la investigación ecológica empírica y el desarrollo de las teorías sobre la distribución geográfica de la delincuencia se alejan de Europa hacia los EEUU. La investigación ecológica empieza a realizar grandes progresos especialmente en la Universidad de Chicago.
En 1892 la fundación del Departamento de sociología de la universidad de Chicago. Primer departamento de sociología de EEUU. Sus miembros tenían formación antropológica. Se empieza a estudiar el rápido crecimiento que sufren sus ciudades. Están interesados en el proceso de urbanización y la forma cómo se expande a la ciudad.
• Las ciudades tienen un orden ecológico • Un modelo de adaptación física al espacio • De organización social • De cambio Los esfuerzos se centran en explicar por qué la desviación se concentra en determinadas áreas de la ciudad. El mejor escenario para estudiar los efectos perjudiciales del cambio social en curso era el contexto metropolitano de ciudades como Chicago (en pocas décadas pasó de ser un pequeño asentamiento a convertirse en una gran metrópoli). La producción científica durante los años 20 y 30 tiene un carácter empírico marcadamente etnográfico (observaciones). Sientan las bases del interés por el rol de factores ecológicos en la causación de diferentes problemáticas sociales.
Modelo de expansión circular de la ciudad Elaborado por Robert Park y Ernest Burguess. Las ciudades son como los ecosistemas que se encuentran en la naturaleza y se rigen por las mismas fuerzas de la evolución darwiniana. La competición es el principio que conduce la organización social dentro de la ciudad y es el mecanismo que restaura el equilibrio de la comunidad.
Las ciudades se dividen en zonas concéntricas que exhiben características físicas y culturales diferentes asociados a distintas tasas de delincuencia. Su hipótesis establece una relación directa entre el nivel de desorganización social de los diferentes barrios y sus tasas delictivas. Las áreas con más deterioro social y físico se concentran cerca del centro de la ciudad, mientras que las zonas más prósperas se sitúan cerca del borde.
Su gran aportación es descubrir que la delincuencia es un fenómeno de la zona de transición. Esa zona es el centro de muchos otros comportamientos desorganizados (problemas mentales, prostitución, suicidios, alcoholismo, enfermedad y pobreza).
Park y Burgess sientan las bases de la sociología urbana mediante un planteamiento que trata de explicar la existencia de problemas sociales como el desempleo y la delincuencia, haciendo un amplio de la cartografía para revelar la distribución espacial de los problemas sociales que además permite la comparación entre áreas.
Aplicación del modelo en Barcelona: Los datos numéricos corresponden a dos indicadores: • Nivel de delincuencia juvenil • Nivel socioeconómico Al comparar distrito a distrito los dos indicadores constatan cierta relación inversa entre ambos (aunque no muy significativa) que sugiere una asociación entre delincuencia y menor nivel económico. Ciutat Vella, con un tamaño medio de 68m2 por vivienda presenta una tasa de 45 jóvenes delincuentes por cada mil jóvenes. En el extremo contrario, el distrito de Sarriá-Sant Gervasi, con un tamaño medio de 120m2, tan sólo posee una tasa delictiva de 2,3.
El área II (zona de transición) tiene una superior tasa de promedio de jóvenes delincuentes (12,8) que la zona I (zona de negocio), con 7,1. Las zonas más periféricas (III y IV) con una tasa de 8,3 y 8.2, respectivamente.
Pese a las diferencias orográficas e históricas entre la ciudad de Chicago y Barcelona, el modelo se puede adaptar plenamente a la ciudad de Barcelona.
Teoría de la desorganización social Es el modelo explicativo más influyente para la distribución desigual de la delincuencia en los diferentes barrios. El primero en utilizar el término de desorganización social es William Thomas. Identifica un debilitamiento de la influencia de las instituciones sobre el comportamiento de los vecinos del barrio, especialmente entre los inmigrantes que perdieron sus raíces tradicionales cuando se asentaron en gran número y en poco tiempo en las ciudades estadounidenses.
Esta disminución puede presentar innumerables grados, que van desde la simple ruptura de alguna regla en particular a nivel individual, hasta una decadencia general de todas las instituciones. A partir de ese momento el foco de atención se centra en los efectos negativos que conlleva el cambio rápido en la composición de la población de las ciudades estadounidenses en ese periodo.
Los sociólogos de la Escuela de Chicago empiezan a interesarse en cómo explicar el comportamiento de los individuos en interacción con estos cambios a nivel macro en las sociedades. Las características del entorno urbano son importantes para explicar la desviación de las ciudades.
Shaw y McKay, 1942: Décadas más tarde, Shaw y McKay extienden la teoría ecológica desarrollada por Park y Burgess para incluir: • Las características del vecindario • La mediación de los factores sociales para explicar su importancia Proponen que el estudio de la delincuencia juvenil empieza necesariamente con el estudio de su situación geográfica. Demuestran que las tasas de delincuencia más elevada de Chicago se encuentran en zonas deterioradas, denominadas zonas de transición. Hay una correlación entre determinadas características de los barrios y la densidad de delincuentes que residen en ellos. Descubren que los barrios influyen en las actitudes y conductas de sus residentes.
Llegan a la conclusión de que la conducta delictiva está estrechamente relacionada con determinadas condiciones estructurales de los barrios: • Pobreza • Heterogeneidad racial /étnica • Movilidad residencial Los barrios que reúnen estas características tienden a experimentar índices más elevados de delincuencia en comparación con los que presentaban las características opuestas.
Estas características estructurales podían debilitar la resistencia de la comunidad hacia las normas de comportamiento no convencionales. Son menos eficientes a la hora de ejercer el control social sobre las conductas de sus residentes, lo que conlleva a la descomposición del orden social: • En comunidades étnicamente heterogéneas, la participación institucional es menor y el control informal se ve entorpecido porque los habitantes de estas zonas no son capaces de comunicarse eficazmente entre sí • La movilidad residencial tiene efectos perjudiciales sobre el equilibrio de la comunidad, porque los habitantes no residen tiempo suficiente para desarrollar el control informal y un sistema de valores compartidos • Las normas y los estándares tradicionales de la comunidad convencional se debilitan y desaparecen, y la resistencia por parte de la comunidad a la conducta delictiva y criminal es baja, hasta el punto en que tal comportamiento se tolera y puede llegar a ser aceptado y aprobado.
Desde su formulación inicial, la desorganización se convierte en la teoría más importante para explicar el crimen y la delincuencia a nivel de barrio.
Sin embargo, se le atribuyen una serie de deficiencias y críticas: • A pesar de que se desarrollara un importante cuerpo de investigación que examina la relación entre las características estructurales del barrio y las tasas vecinales de crimen en otras ciudades de EEUU, la teoría nunca llegó a ser probada directamente al margen de las tasas oficiales de la delincuencia.
• Deficiencias relacionadas con la falta de una clara explicación teórica. No realizaron una clara diferenciación entre la desorganización social, sus causas y sus consecuencias.
• Diferentes problemas de mediación, demostraban la presencia de falacia ecológica en gran parte de las investigaciones.
• Durante los años 60 y 70 decae de manera considerable el interés teórico por el estudio de los barrios debido al auge de un nuevo paradigma basado en distintas teorías psicosociales centradas en procesos individuales.
• El enfoque marxista a la cuestión urbana a menudo llamado la nueva sociología urbana, que surge con los trabajos de Manuel Castells, Harvey, Gottdiener, Longan, Molotch, crítica los planteamientos de la ecología urbana. Reprochan a la Escuela de Chicago que sus trabajos giraran entorno a la organización funcional del espacio, basándose en la interacción humana y en determinados factores externos, y en cambio no haber prestado interés a los procesos de producción del espacio de las formas urbanas y haber ignorado las repercusiones del capitalismo.
Se plantean si la ciudad debe situarse como variable explicada o como variable explicativa de los social.
Aplicación política de prevención: proyecto de áreas de chicago La prevención de la delincuencia desde la perspectiva de la teoría de la desorganización social, implica la generación de las condiciones apropiadas para favorecer la organización social (desarrollo del capital social). El proyecto de las áreas de Chicago es un modelo de intervención inspirado en los principios teóricos de la teoría de la desorganización social.
Está basado en la visión optimista de la naturaleza humana que concibe como posible la prevención de la delincuencia y la rehabilitación de los delincuentes. Si se delinque como respuesta a unas determinadas condiciones sociales de la zona donde se vive, la alteración de estas condiciones comportaría una reducción de la delincuencia.
El primer programa sistemático y comprensivo de prevención de la delincuencia en EEUU, iniciado por Shaw y en su funcionamiento hasta hoy.
Filosofía del proyecto de las áreas de Chicago: • Primer postulado: Si los objetivos de la comunidad local son diferentes de los del Proyecto de Prevención no se puede esperar que estas intervenciones vayan a tener éxito. Es indispensable que los residentes se tomaran en serio la prevención del delito.
• Segundo postulado: La gente sólo apoya y participa en aquellas iniciativas en las que tiene un papel significativo.
La implementación del proyecto es gradual: 1. Identificación de las instituciones locales más poderosas y de los residentes más influyentes del barrio 2. Convencer a estos actores sobre los beneficios del proyecto en el bienestar de la comunidad 3. Reclutar a uno de los actores residentes del barrio (asalariado) como representante del proyecto, con el fin de intentar organizar e involucrar al mayor número posible de residentes 4. El proyecto les proporcionaba una estructura formal, autonomía y respaldo económico Tres niveles de actuación y contenidos del proyecto • Programas recreativos para niños en el barrio • Campañas para facilitar la mejora de la comunidad en dimensiones como servicios educativos, seguridad vial, conservación física del entorno, recolección de basura.
• Actividades dirigidas a jóvenes y a adultos delincuentes, programas de supervisión de jóvenes delincuentes, identificación de voluntarios que actúen de enlace entre la policía, juzgados de menores y la comunidad, etc.
Orientado a la consecución de tres objetivos principales: 1. Facilitar contactos entre adultos y jóvenes en la comunidad 2. Exponer los residentes locales a las nuevas perspectivas científicas en educación y desarrollo infantil y juvenil 3. Crear canales de comunicación entre residentes locales y representantes de las instituciones públicas Críticas: • Su implementación resultaba muy fácil en los barrios más desorganizados • La movilización de los residentes sólo funciona cuando hay un mínimo de estructura institucional y apoyo social • Necesidad de la participación activa de los residentes locales como prerrequisito. Si los objetivos del proyecto no son similares a los residentes no se puede esperar ningún tipo de éxito.
• La gente sólo apoya y participa de aquellas iniciativas en las que tienen un papel significativo. No todas las iniciativas son tomadas igualmente en serio • Complejidad a la hora de evaluar este tipo de iniciativas comunitarias • Resulta difícil encontrar referentes comparativos • Dificultad empírica de aislar el efecto de otro tipo de factores Teorías anómicas o de presión estructural Teoría de la anomia. Robert Merton Merton toma la anomia como punto de partida para una nueva teorización. Surge en un contexto muy diferente a Durkheim: Período de depresión de EEUU de los años 30, caracterizada por el contraste entre american dream y severas desigualdades económicas.
El autor critica que el comportamiento desviado sea simplemente resultado de los fallos de los mecanismos de control social. Señala que la estructura social puede inducir de manera directa una presión en la conducta humana para comportarse de forma desviada. En toda sociedad hay una serie de objetivos culturales más o menos consensuados y una serie de mecanismos para alcanzarlos. La anomia, según este autor, se basa en la falta de asimetría entre la cultura y la estructura social.
El éxito del dinero o american dream se convierte en un valor central de la cultura norteamericana y una causa de anomia debido al desajuste entre objetivos y medios (no existen suficientes canales legítimos para alcanzarlos). La delincuencia es la persecución de objetivos legítimos (o ilegítimos) por medios ilegítimos. La formulación de los medios e un producto sub-cultural.
Críticas: • Presume un consenso en torno al éxito del dinero, pero también hay otros objetivos y además compartir un objetivo crea conflicto.
• Ashistoriedad: La falta de datos en sus ideas o la negociación de la repercusión social en la delincuencia • La idea de anomia no cuadra con la idea de proceso civilizatorio donde existen cambios en las relaciones entre los individuos. La modernización parece ir asociada con más delito económico, pero no con menos delito violento (medido por las tasas de homicidios).
Teorías culturales o subculturales Estas teorías toman protagonismo durante los años 50-70. Son un intento de explicar la delincuencia, y en particular la juvenil. Se fundan sobre la base de una adhesión a patrones culturales distintos. La desviación surge ante la desigualdad de oportunidades. Intenta explicar la desviación en términos de cultura vivida. La delincuencia pasa a ser un problema a una solución para sus protagonistas. Las culturas desviadas surgen como reacción a la dominante.
Su mayor exponente es Albert Cohen. Intenta explicar el carácter delictivo, su distribución, funciones y problemas que soluciona. Las culturas o subculturas surgen entre personas con problemas y situaciones parecidos. Las pautas de solución a esos problemas constituyen una parte central de la cultura y un mecanismo adaptativo al entorno. La estructura social y el medio socia acaban por conformar respuestas culturales a esos problemas En su obra Delinquent Boys (1955) analiza la delincuencia como un modo de vida: • Muchas fechorías no tienen móvil económica ni utilitario, son aparentemente gratuitos • Sus valores son inversores a los respetables, fomentándose el hedonismo y la gratificación momentánea • La banda es versátil en sus actividades • La fidelidad al grupo es lo primero • La explicación de este comportamiento está en la tensión que experimentan al verse abocados al fracaso desde la escuela • La banda toma valores de la sociedad respetable y los gira de tal forma que en ella es posible sentir el éxito que se les niega fuera Cohen también explica la delincuencia de clases bajas frente a las medidas y a la delincuencia femenina.
Teoría de la oportunidad diferencial de Cloward y Ohlin Siguiendo a Merton, estos autores destacan que la frustración generada por el bloqueo de canales legítimos de acceso de valores y objetivos culturalmente aceptados puede llevar a la delincuencia. Estos autores añaden que el acceso a oportunidades de desarrollo criminal está distribuido de manera desigual en la sociedad.
• Los barrios marginales tradicionales: Culturas delictivas que ofrecían este tipo de salidas a los jóvenes locales en el mundo tradicional de la delincuencia organizada o en formas de tradicionales de economía sumergida • El deterioro socioeconómico del entorno, la progresiva desaparición de políticas locales en las que se apoyaban estas subculturas delictivas y su sustitución por programas de bienestar más generales y administrados de forma más burocrática y menos susceptibles a formas de corrupción local, facilitan la proliferación de adaptaciones delictivas más violentas y predatorias La delincuencia no es una propiedad de los individuos, sino de los sistemas sociales en los que éstos residen. Las presiones que producen la delincuencia se originan en estas estructuras, así como las fuerzas que moldean el contenido de las diferentes subculturas delictivas.
Desde esta perspectiva el objetivo de la acción preventiva no son tantos los individuos los grupos que exhiben comportamiento delictivo, sino los contextos sociales que dan lugar a la delincuencia. El esfuerzo debe ponerse en la reorganización de los vecindarios marginales, dado que las viejas estructuras que proporcionan control social y avenidas de ascenso social se encuentran en proceso de resquebrajamiento.
Esta teoría constituye un esfuerzo de integración teórica de las ideas de Merton con las de las teorías subculturales y algunas nociones en torno a las asociación diferencial y cohesión social de autores del ámbito de Chicago. En su obre suscriben la visión de Cohen, pero le critican que da demasiada importancia al fracaso escolar y no se fija en la especialización.
Para estos autores existen 3 tipos de culturas de delincuentes que se diferencia entre si hay o no proceso de reclutamiento para la delincuencia adulta: • Utilitaristas: Explica la delincuencia como un modus vivendi, existe profesionalización • Violentas • Consumo de drogas: Jóvenes que fracasan en las bandas utilitaristas y en las bandas violentas se dedican a las relacionadas con las drogas La causa de la delincuencia no es el fracaso escolar sino la búsqueda del éxito económico en sentido mertoniano.
Críticas a las teorías culturales o subculturales: • Este grupo de teorías describen una delincuencia de clase baja y masculina, pero no de todos los sectores de clase baja y masculina delinquen, y sólo una minoría se integran en una banda • Falta una explicación causal de por qué unos delinquen y otros no. Se predice en exceso la delincuencia, más de la real • Los estudios de autoincriminación muestran que mucha delincuencia no es de clase obrera ni masculina, contrariamente a lo que se deduce de las estadísticas policiales • Las subculturales delincuentes aparecen en situaciones de tensión estructural como una solución.
Esta relación entre problemas y soluciones puede llevar a una explicación circular de tipo funcionalista • No queda clara la existencia de una subcultura delictiva distinta de la cultura mayoritaria, y que la reacción social puede reforzarla al estigmatizarla.
• Se centran sólo en las culturas subordinadas y olvidan a las dominantes, no explican el delito de cuello blanco.
PROGRAMAS DE PREVENCIÓN BASADOS EN LA MOVILIZACIÓN DE RECURSOS.
Desarrollo de programas sociales, orientados a prevenir: • Marginación social • Delincuencia Parten de la premisa de que fomentar la cohesión social de los barrios pobres al estilo de la escuela de Chicago sirve de poco sin la ayuda de recursos económicos y sociales necesarios para sostenerla.
Encuentran su apoyo teórico en Merton y Cloward y Ohlin: Programa de movilización para jóvenes De principios de los años 60, en NY, dentro de la iniciativa federal de la “Guerra a la pobreza” del presidente Johnson.
• Objetivo principal: Reducir la delincuencia a través de una serie de medidas coordinadas o Trabajo para adolescentes o Centro de atención comunitario o Empleo de residentes locales como líderes de la organización o Organización de residentes locales en plataformas de acción sobre temas de interés común • Crítica: o La organización vecinal se centró en reivindicar ▪ La mejora en las condiciones de viviendas ▪ Cambiar las prácticas de las escuelas de discriminaban a alumnos de habla no inglesa ▪ o Presionar a la ciudad para que organizara formación vocacional Lo que acabó deteriorando las relaciones entre políticos e instituciones locales. Se acuso a los MFY de fomentar el desorden público o Lo que llevó a que el MFY abandonaran los esfuerzos por la organización local y a centrarse en la educación vocacional. Pero en vez de crear nuevas oportunidades para los jóvenes locales se limitó a prepararlos para el mercado de limitadas oportunidades disponibles Programa de acción comunitaria: Lanzado en “Guerra contra la pobreza” • Objetivo principal: Integrar los sectores marginales de las ciudades facilitando la participación en los programas.
• Antes de Kennedy y Johnson, el gobierno federal no había jugado un papel importante en el rol contra la delincuencia. Este periodo se convierte en un laboratorio sobre la eficacia y eficiencia de este tipo de intervenciones.
• Críticas: o La acción comunitaria y los esfuerzos para maximizar la participación local fueron acusados generar prácticas de gestión ineficiente, inexperta y corrupta, y de fomentar el radicalismo de la población negra y de sentimientos en contra del gobierno. Sin embargo, algunos historiadores responsabilizan a otros factores de tipo económica y social de generar sentimientos en contra del gobierno o La disminución de fondos federales, la falta de cooperación y la oposición a las autoridades locales y policiales tampoco ayudaron o Ni el gobierno federal, ni las autoridades estatales y locales, ni la sociedad en general estaban suficientemente comprometidos con los objetivos de la “Guerra de la pobreza” para adoptar los cambios políticos y económicos necesarios para eliminar la desigualdad y la marginación social o Cuando el optimismo burgués no se reforzó por medio de la observación empírica de resultados positivos generó un clima de escepticismo sobre cualquier iniciativa por transformar los sectores marginales de la sociedad, lo que limitó el desarrollo de políticas de prevención comunitaria o Los problemas de estos programas fueron utilizados por criminólogos conservadores, como evidencia empíricos de que las formas sociales no son un mecanismo válido para la prevención del delito.
Vigilancia comunitaria y uso del diseño arquitectónico: Período de la ciudad asustada (años 70-80) Jane Jacobs Surge como respuesta a la crisis urbana que afecta las grandes ciudades de EUU entre 1950-1960.
Retoma ciertas proposiciones de la escuela de Chicago sobre la importancia del control social informal en la prevención del delito. Critica la renovación urbanística que ha acabado destruyendo el espacio público (modelo de ciudad que gira en torno al automóvil).
Su trabajo “Muerte y vida de las grandes ciudades” es relevante debido a varias razones: • Gran parte de los problemas públicos se atribuyen a la ausencia o deterioro de la civilidad. Jacobs ve el civismo como un medio informal de control. La presencia de personas en espacio público puede reducir las oportunidades para el desorden y la delincuencia; las personas actúan como los “ojos y oídos” de la calle; la vigilancia natural se incrementa cuando la gente sale a la calle • Hace hincapié en la idea de que una ciudad adecuadamente planificada es capaz de producir el control social informal necesario para el buen funcionamiento de la vida urbana; identifica que la diversidad de usos del suelo sirve para maximizar el control social informal • Se centran en gran medida en que la percepción del orden y seguridad afectan a la vida pública El orden y la seguridad y, en particular, las percepciones acerca de ellos, están relacionados con la estética y el atractivo del entorno. El problema no es únicamente que las calles y aceras de las ciudades han perdido su atractivo, también han perdido cualquier apariencia de orden y control, lo que lleva a percibir las ciudades como inseguras y desordenadas.
A medida que la gente tiene más miedo, deambula menos por las calles, lo que hace todavía el entorno más inseguro. El miedo erosiona el contacto entre desconocidos. El contacto público entre vecinos y la confianza, se convierten en cruciales para una vida urbana saludable. Se consideraba como precursor de algunas de las inquietudes que plantea posteriormente sobre el desorden en el espacio urbano.
Jacobs (1993) mantiene que una calle segura reúne tres requisitos: 1. Clara demarcación entre lo público y lo privado 2. Debe haber ojos centrados en la calle pertenecientes a los propietarios 3. La acera ha de estar en uso continuo y estable, que invite a la gente en los edificios de esa calle a mantener un ojo en la calle Para que se cumpla la vigilancia natural las calles deben tener comercios y otros usos públicos que den vida a la calle. Estos espacios no sólo invitan a usar la calle, también crea interés en el mantenimiento del orden. Se crea una vigilancia natural que ocurre de forma espontánea.
APLICACIÓN DE PROGRAMAS DE VIGILANCIA NATURAL Programas de vigilancia comunitaria son un esfuerzo artificial para aumentar la vigilancia natural de la calle. Es una intervención económica atractiva desde punto de vista política en un momento en el que la percepción pública de la efectividad de la institución policial en EEUU en la reducción de la delincuencia era muy baja. Las creaciones de estos esquemas pueden tener efecto directo en la prevención de la delincuencia al incrementar la vigilancia natural y que la participación puede tener efecto indirecto al crear redes informales de colaboración y apoyo en barrios.
Son organizaciones informales de residentes, con o sin apoyo policial, que vigilan la propiedad de otros residentes en el curso de sus actividades cotidianas que denuncian cualquier actividad sospechosa.
Programas durante los años 70 y 80 impulsados por el gobierno federal de EEUU o de Inglaterra y Gales.
Críticas: • Existen niveles de participación desigual dependiendo del barrio. Participan más los propietarios, los vecinos con niveles de educación más elevados, con niños, de ingresos más elevados y que han residido durante más tiempo en el barrio • Resultan poco atractivos y con el paso del tiempo los vecinos dejan de participar • La mayoría de los domicilios se encuentran vacíos durante el día, precisamente cuando los ladrones de piso actúan, y cuando no hay nadie que puede ejercer la vigilancia natural A favor: • En la actualidad siguen siendo populares tanto para la policía como para los ciudadanos. Se estima que el 40% de los norteamericanos y más del 25% de los británicos que viven en zonas residenciales participan en este tipo de programas.
• Bennet, Holloway y Farrignton (2006) realizan una revisión sobre los efectos positivos de este tipo de programas, concluyendo que 15 de los 18 estudios que analizan ofrecen evidencia de una reducción de la delincuencia.
Oscar Newman Desarrolla la tesis sobre espacio defendible. Trabaja la vinculación entre delincuencia y diseño urbano.
Su planteamiento se basa en la capacidad del diseño urbano para promover y alentar la criminalidad. De tal manera que el diseño arquitectónico podría convertirse en una forma efectiva de prevención del delito.
Se trata de un modelo para ambientales residenciales que inhibe el crimen creando la expresión física de un tejido social que se defiende a sí mismo.
Newman trabaja para el Departamento de Viviendas Públicas de NY y estaba interesado en modificar el diseño de los proyectos de vivienda pública para convertirlos en espacios más seguros y habitables.
El diseño arquitectónico debe evitar que delincuentes perciban la vulnerabilidad y el aislamiento de los habitantes de los edificios. Al margen del impacto de la concentración de problemas sociales, se ven agudizados por los principios arquitectónicos de los diseños de los proyectos de vivienda pública. El problema era el tipo de construcción mastodóntica (más de 7 plantas), agrupados en varias manzanas que conforman una super-manzana cerrada al tránsito, que permiten su fácil identificación y estigmatización como vivienda pública.
Desarrolla la idea de territorialidad, como sentimiento de posesión y pertenencia que lleva a desarrollar actitudes de mayor responsabilidad en el mantenimiento y control del entorno. La mejora en el entorno físico puede lograr un mayor compromiso y empoderamiento de los habitantes y sentido de pertenencia, lo que supone también un decrecimiento de la delincuencia.
Aplicación de programas de espacio defendible El principio esencial consiste en la reestructuración del espacio urbano para permitir a los residentes controlar las áreas alrededor de las viviendas.
Identifica 4 aspectos fundamentales: • Definición territorial del espacio de forma que refleje las áreas de influencia de los residentes.
Subdividir los espacios residenciales en zonas que los residentes pudieran ver fácilmente como suyas y sobre las que adquieren sentimientos de propiedad y responsabilidad.
• Posicionamiento de las ventanas que garantice que los residentes puedan vigilar el exterior • Adopción de formas e idiomas de construcción que eviten el estigma que permite a otros identificar la vulnerabilidad y el aislamiento de los residentes de las viviendas públicas • Mejora de la seguridad por medio de la ubicación de proyectos en áreas urbanas adecuadas y seguras, sin barreras arquitectónicas.
Newman es partidario de la construcción de urbanización más pequeñas, con edificios menos elevados, con menor número de pisos de residentes. Proponía como principio de ordenación urbana la creación de espacios residenciales de agrupación de unidades familiares de estilos de vida similares (comunidades de interés), con un interés similar y común en el uso de los espacios públicos.
Planteaba unas políticas de vivienda de protección oficial que garantizasen cuotas en estas áreas residenciales para familias de escasos ingresos y minorías étnicas, por tal de no excluir los grupos más marginales.
Estas iniciativas dan lugar a: • La destrucción de polígonos mastodónticos de vivienda a favor de urbanizaciones más pequeñas y menos segregadas • Construcción de vivienda pública en barrios residenciales de clase media-alta Críticas: • Dificultad de demostrar empíricamente los efectos del entorno físico de las características sociales de los residentes y que también construyen a la delincuencia. Además, muchos proyectos de espacio defendible incorporan también medidas de tipo social, situacional, administrativo o policial que van más allá de la mera alteración arquitectónica del espacio.
• Determinismo arquitectónico que olvida el impacto de las variables sociales • Tendencia de la sociedad actual a traducir de forma perversa el espacio defendible • El impacto de la mercantilización de los espacios seguros en la fisionomía urbana puede tener un efecto de concentración de la delincuencia en barrios más marginales.
A favor • En la actualidad, buena parte de la literatura criminológica considera como un factor de riesgo de delincuencia crecer y vivir en proyectos de residencia pública PREVENCIÓN COMUNITARIA EN EL PERÍODO DE LA CIUDAD DESORDENADA (AÑOS 90ACTUALIDAD) A partir de los años 90 cambió el clima político y económico: • Globalización • Recortes en las políticas sociales y de bienestar • Generado nuevos modelos urbanos de desarrollo o En EEUU: Gueto urbanos de población negra y latina. Estancamiento de condiciones sociales. Alto nivel de problemas sociales o Europa: Incipiente debate sobre los problemas de concentración de población inmigrante en suburbios de grandes ciudades Des de los años 80 se empiezan a dar procesos de revitalización de barrios de las grandes ciudades occidentales: • Abaratamiento del suelo de barrios marginales atrae empresarios • Flujos migratorios en los barrios marginales Dos procesos importantes: Carmon, 1999 • Iniciativas individuales con sustento público: Inversiones por parte de individuos con préstamos subsidiarios o inversiones en los servicios públicos (apertura de comercio en barrios marginales para la activación del comercio o la actividad empresarial de la zona) o Gentrificación: Proceso de recuperación de barrios marginales por parte de las clases medias o Procesos de recuperación iniciado por asociaciones de residentes históricos: Movilización de los residentes de barrios para conseguir apoyo externo (financiación) para inversión en infraestructuras o Recuperación por medio de influjo de inmigrantes Contrariamente al pasado. En la actualidad, la migración con alto nivel educativo y otros recursos que penetran en las clases medias del país receptor. Efectos positivos de enclaves étnicos. Atraen nueva vida al barrio, generan actividad económica y comercial, aumentando el nivel de empleo y reduciendo así los problemas de delincuencia.
• Coaliciones conjuntas entre empresa privada y autoridades públicas: Cooperación entre inversores de empresa privada y administración pública o La falta de recursos económicos a nivel municipal, sobre todo en un contexto de economía neoliberales, han impulsado las iniciativas de capital privado. Inversiones ligadas a proyectos de consumo y entretenimiento como la regeneración comercial o cultural, por medio de la financiación de grandes centros comerciales, la regeneración comercial o cultural, etc.
o Él éxito de estos proyectos conlleva a la atracción de negocios, clientes, turistas, incremento de la base fiscal de los municipios, mejora de la reputación de las ciudades.
Críticas: • Conflicto de intereses entre lo público y lo privado , manifestación de las políticas neoliberales • La distribución de los beneficios de estos desarrollos urbanos sólo ha servido para aumentar las diferencias sociales: Las inversiones han venido a concentrarse sólo en determinados segmentos sociales y que estas “islas revitalizadas” se encuentran rodeadas de mares de deterioro en ciudades cada vez más divididas socialmente • Los proyectos están más preocupados por satisfacer el interés de los potenciales inversores que por resolver las necesidades de la población local • Los beneficios de la regeneración urbana no se extienden a los residentes locales que carecen de las habilidades o del capital para aprovechar las nuevas oportunidades laborales o comerciales • La regeneración conlleva el aumento del precio de vivir en las zonas regeneradas, lo que fuerza el desplazamiento de la población residencial hacia otras zonas más asequibles, pero también marginales.
POLÍTICAS DE SEGURIDAD ASOCIADAS AL NUEVO MODELO DE RECUPERACION DE LAS CIUDADES La gentrificación y la regeneración ligada al desarrollo de la economía del entretenimiento y el consumo.
Nuevas necesidades de seguridad pública y una nueva moralidad cívica menos tolerantes que en décadas anteriores, que se apoyan en prácticas de segregación espacial de aquellos que pueden contaminar los espacios de consumo.
La seguridad debe ser parte de la nueva imagen que pretenden conseguir quienes venden las ciudades en el mercado global.
Conseguir que las áreas regeneradas sean seguras y sean percibidas como tal, se han convertido en una prioridad de las agencias encargadas de potenciar la revitalización urbana.
• Sucesión de iniciativas para restaurar el orden público, mejorar la calidad de vida y combatir la conducta antisocial • Desarrollo de instrumentos legales dirigidos a limpiar los espacio públicos Son una mezcla de: o Derecho civil o Derecho administrativo o Derecho penal  Alternativa a detención y prisión • Desarrollo de nuevas tecnologías de control como la videovigilancia • Aparición de nuevos actores transacionales, con intrés comercial en promover la seguridad en las ciudades Crítica: Son instrumentos de control que fomentan la segregación espacial y la criminalización de determinadas conductas.
MODELOS TEÓRICOS: NEWARK Y LA TEORÍA DE LAS VENTANAS ROTAS A mediados de los 70 el Estado de New Jersey lanza el programa “Barrios Seguros y Limpios”, diseñado para mejorar la calidad de la vida comunitaria en 28 ciudades.
El estado proporciona dinero a las ciudades para secar a los agentes de policía fuera de los coches de patrulla y asignarles recorridos a pie.
Las opiniones en contra: • A los policías les parecía un trabajo duro, deben permanecer a la interperie en noches frías y lluviosas • Reduce las posibilidades de lograr buena pesca • Algunas comisarías utilizan el patrullaje a pue como forma de castigo • Los expertos en temas policiales dudaban de que el patrullaje a pie tuviera impacto sobre las tasas de delincuencia • A idea era, para la mayoría, poco más que un artilugio dirigido a la opinión pública Pero como era el estado el que pagaba, las autoridades locales siguieron adelante con el proyecto. Cinco años después, la Fundación Policial publicó en Washington DC una evaluación del proyecto de patrullaje a pie, basada en el análisis de un experimento controlado llevado a cabo principalmente en Newark: • El patrullaje a pie no había reducido las tasas de delincuencia • Sin embargo, los residentes de los barrios patrullados a pie parecían sentirse más seguros que las personas de otras áreas • Tendían a cecer que se había reducido el delito, y parecían tomar menos medidas para protegerse de él • Además, en esas áreas, los ciudadanos tenían una opinión más favorable sobre la policía que los que vivian en otros lugares • Los policías a pie tenían la moral más alta, mayor satisfacción laboral y una actitud más positiva hacia los ciudadanos de sus barrios Estos descubrimientos podrían ser tomados como evidencia de que el patrullaje a pie no tiene ningún efecto sobre el crimen, simplemente hace que los ciudadanos se sientan más seguros. Los autores de la Fundación Policial (entre los que estaba Kelling), sabían que los ciudadadnos de Newark no estaban engañados: El patrullaje a pie hacia los barrios más seguros.
¿Cómo podía ser más seguro si las tasas de delincuencia no disminuyeron? La respuesta está en comprender qué es lo que la gente más teme en los lugares públicos • La mayoría de los ciudadanos, teme principalmente el delito, en espacial ser víctima de un delito que implique un ataque repentino y violento de un extraño. Pero tendemos a pasar por alto otra fuente de temores: el miedo a ser molestado por gente indisciplinada • No se tratade gente violenta, ni necesariamente delincuente, sino personas desaliñadas, revoltosas o imprescindibles • Los extraños son simplemente eso, extraños, individuos que son vistos sospechosamente y con recelo • Los policías a pie saben distinguir entre gente del barrio y extraños, igual que ellos también los conocen a ellos • Su trabajo es estar pendientes de los extraños y asegurarse de que cumplen algunas reglas informales, pero ampliamente conocidas • Lo que hacen los agentes a pie es elevar el nivel de orden público de los barrios Un escéptico podría reconocer que un policía a pie puede mantener el orden pero aún así este tipo de “orden” tiene poco que ver con las verdaderas fuentes de temores de la comunidad, es decir, el delito violento. En cierta medida esto es cierto.
Sin embargo, deben tenerse en mente dos cosas: 1. No se sabe cuánto de la ansiedad actualmente endémica en muchos barrios de las grandes ciudades radica en el miedo al delito “real”, y cuanfo deriva de la sensación de que las calles son desordenadas, lugar de encuentros desagradables y preocupantes.
La gente de Newark a juzgar por su comportamiento y sus cometnarios en entrevistas, aparentemenre dan un alto valor al orden público, y se sienten aliviados y seguros cuando la policía los ayuda a mantener ese orden.
2.
Nivel de la comunidad, el desorden y el delito están inexorablemente ligados, en una secuencia de desarrollo. Psicólogos sociales y oficiales de policía tienden a coincidir en que si una ventana de un edificio está rota y se deja sin reparar, el resto de las ventanas se romperán pronto. Esto es cierto tanto en buenos barrios como los más decadentes. La rotura de ventanas no ocurre en mayor escala debido a que algunas zonas están habilitadas por rompedores de ventanas, mientras otras están pobladas por “amantes de ventanas”, sino porque una ventana sin reparar es señal de que a nadie le preocupa, por lo tanto romper más ventanas o tiene costo alguno.
Antecedentes: Experimeto de Phillip Zimbardo Informó en 1969 cerca de sus experimentos para comprobar las teorías de las ventanas rotas. Estacionó un coche sin placa de indentificación y con el copot levantado en una calle del Bronx, y otro coche similar en una calle de Palo Alto, California.
El coche del Bronx fue atacado por vándalos a los 10 min de ser abandonado.
• En menos de 24h, todos todos los elementos de valor habían sido sustraídos • Luego comenzó la destrucción errática: las ventanas fueron rotas, varias partes rayadas, el tapizado desgarrado • La mayoría de los vándalos adultos estaban correctamente vestidos y parecían ser blancos y de buena presencia El coche de Palo Alto permanecía durante más de una semana sin ser destruido: • El propio Zimbardo destruyó el primer elemento • Los transeúntes se unieron a la destrucción • En pocas horas estaba destrozado • Ente blanca “respetable” La propiedad descuidada se convierte en pesa fácil de gente que sale a divertirse o a saquer, e incluso de gente que normalmente no soñaría con hacer esas cosas y que probablemente se consideren a sí mismos cumplidores de la ley.
El vandalismo comienza antes en el Bronx dada la naturaleza de la vida comunitaria. Sin embargo, puede aparecer vandalismo en cualquier lugar una vez que las barreras comunitarias son levantadas por acciones que parecen indicar que “a nadie le importa”.
No controlar ciertas conductas conduce además al colapso de los controles comunitarios: “Un barrio estable de familias que se preocupan por sus hogares y por los hijos de los demás, que decididamente fruncen el ceño ante intrusos indeseables, puede convertirse, en pocos años, e incluso en pocos meses en una selva inshópita y aterradora.
Una propiedad es abandonada, se deja crecer el pasto, una ventana estalla. Los adultos dejan de regañar a los chicos ruidosos; los chicos, envalentonados, se vuelven más ruidosos.
Las familias se mudan a otros barrios, mientras llegan personas soleras. Los adolescentes se reúnen en las puertas de las tiendas. Los comericiantes les piden que se hayan, pero ellos se niegan. Comienzan peleas.
Se acumula la basura. La gente empieza a beber frente las tiendas. En poco tiempo, un borracho se desploma en la vereda y se le permite dormir allí. Los mendigos se acercan a los transeúntes.
En este punto, aún no es inevitable que florezcan los delitos graves o que ocurran ataques violentos.
Pero muchos residentes an a pensar que el delito, especialmente el violento, está en aumento y van a modificar su conducta en consecuencia. Cominarán por las calles con menor frecuencia, y cuando lo hagan circularán apartados, con la mirada retirada, silenciosos, a paso apurado.
La creciente atomización no va a afectar a todos los residentes, ya que para algunos el barrio no es su hogar, sino el lugar donde viven. Sus intereses están en otro lugar, son cosmopolitas. Pero va a afectar enormemente a otra gente cuyas vidas adquieren sentido y satisfacción en las relaciones locales más que en compromisos globales; para ellos, con la excepción de algunos amigos confiables con los que planifican sus encuentros, el barrio va a dejar de existir completamente.
Una zona como esta es vulnerable a la invasión criminal. Aunque no sea inevitable, es probable que aquí (más que en los que la gente confía en poder regular las conductas públicas a través de ocntroles informales), se trafique droga, se instales prostitutas se desmanteles los automóviles. Que los chicos roben a los borrachos para divertirse y que los clientes de las prostitutas sean asaltados, quizás con violencia. Habrá esa clase de robos violentos.
Como respuesta al temor la gente se evita entre sí, debilitando los controles. Algunas veces llaman a la policía. Llegan patrulleros, se produce algún arresto ocasional, pero el crimen continua y el desorden no disminuye. Los ciudadanos reclaman entonces al jefe de policía, pero él les explica que su comisaria carece de personal suficiente y que los tribunales no castigan a los delincuentes insignificantes o sin antecedentes. Para los residentes, la policía es ineficiente y descuidada. Para la policía los residentes son animales que se merecen los unos a los otros. Pronto, los ciudadanos dejarán de llamar a la policía porque no puede hacer nada.
¿Por qué patrullar a pie? Un agente a pie no puede separarse de la gente que circula; si alguien se le acerca, sólo su uniforme su personalidad pueden ayudarlo a resolver lo que sea que fuera a ocurrir (indicar una calle, solicitar ayuda, etc.). Dentro del coche, es más probable que el agente trate con la gente bajando la ventanilla y observándolos. La puerta y la ventanilla actúan como barrera entre agente y ciudadano.
Algunos oficiales sacan ventaja de esta barrera, quizás incoscientemente, actuando de modo distinto que si estuvieran a pie. La esencia del rol policial de mantenimiento del orden es fortalecer losmecanismos de control informaes de la propia comunidad.
A los ciudadanos les gusta hablar con la policía: • Hace sentirse importante • Proporcionan argumentos para chismorrear • Permiten explicar a las autoridades qué es lo que les preocupa • Proporciona la sensación de haber “hecho algo” sobre el problema Es más fácil y placentero acercarse a una persona a pe que a un auto. Se puede conservar más el anonimato apartando a un policía a un costado por hablarle.
¿Qué constituye una persona indeseable y por qué deberíamos criminalizar la vagancia o la ebriedad? El control no se ejerce ya tanto sobre individuos concretos desviados (actuales o potenciales), cuanto sobre sujetos sociales colectivos que son institucionalmente tratados como grupos productores de riesgo.
Desde hace ya unas décadas, en la sociedad occidental, la policía arresta bajo cargos tales como: persona sospechosa, vagabundos o mendigos, personas ebrias, etc. –cargos con escaso significado legal, o lo que es lo mismo por conductas que no están tipificadas como delito.
Estos cargos existen no porque la sociedad quiera juzgar y castigar a los vagos y borrachos ,sino porque desea que la policía tenga herramientas legales para quitar a las personas indeseables del barrio cuando fallan los esfuerzos informales por preservar el orden en las calles.
No parece justo que se permita a la policía desalojar a personas indeseables utilizando criterios como la mendicidad o la ebriedad.
Sin embargo, desde esta perspectiva sería un error “ descriminalizar” conductas desviadas que “no dañan a nadie”, porque se estaría eliminando la última sanción que la policía puede emplear para mantener el orden en el barrio.
Arrestar a un simple borracho o vagabundo que no ha hecho daño a ninguna persona identificable parece injusto, y lo es. Pero no hacer nada respecto a una veintena de borrachos o una centena de vagabundos podría destruir toda una comunidad.
Una regla particular que parece tener sentido en un caso individual no tiene ningún sentido cuando se la convierte en universal y se la aplica a la totalidad de los casos.
No tiene sentido porque no tiene en cuenta la relación entre una ventana rota que no se repara y mil ventanas rotas.
Ciertamente, no sólo la policía sino otros organismos podrían atender el problema de los borrachos o de los enfermos mentales, pero en la mayor parte de las comunidades – especialmente en las que el movimiento de “ desinstitucionalización” fue significativo– no lo hacen.
¿Cómo puede la policia fortalecer los mecanismes informales de control social de las comunidades naturales con el objeto de minimitzar el temor en lugares públicos? No se trata de hacer cumplir la ley. Una pandilla puede debilitar o destruir una comunidad con sólo pararse en actitud amenazadora y dirigirse con rudeza a los transeúntes, sin siquiera quebrantar la ley.
Se podrían distinguir dos tipos de barrios totalmente opuestos: • Aquellos que ya están tan afectados por el delito que los policías a pie resultarían inútiles; lo mejor que puede hacer la policía con sus limitados recursos es responder al inmenso número de llamadas solicitando su servicio.
• Otros barrios que son tan estables y serenos que los policías a pie son innecesarios.
La clave es identificar a los barrios en el punto exacto en que el orden público se está deteriorando pero aún es recuperable; en que es muy probable que una ventana sea rota en cualquier momento y haya que repararla ràpidamente antes de que todo estalle.
La mayoría de las comisarías no tiene forma de identificar sistemáticamente esas zonas y asignarles agentes. El criterio que utiliza es: • Asignar agentes sobre la base de las tasas de delincuencia (lo que significa que las áreas marginalmente amenaçades quedan al desnudo para que la policía pueda investigar los sitios en los que la situación es más desesperanzadora) • Asignar agentes sobre la base de las llamadas solicitando servicio (a pesar de que la mayoría de los ciudadanos no llama a la policía cuando están simplemente asustados o fastidiados).
Para asignar las patrullas idóneamente, las comisarías deben observar los barrios y decidir, con evidencia de primera mano, en dónde un policía adicional hará mayor diferencia en la promoción de una sensación de seguridad.
Se establecieron dos tipos de soluciones: • Las organizaciones de inquilinos contratan oficiales de policía fuera de servicio para patrullar sus edificios (costos no son elevados; el agente aprecia el ingreso adicional; los residentes se sienten más protegidos) • La contratación de guardias privados de seguridad, puede desalentar el delito con su presencia, y podría incluso acudir en ayuda de personas que la necesitan, pero posiblemente no intervenga – es decir controle o ahuyente– a alguien que desafía los estándares de la comunidad.
El “verdadero policía”– parece dar la confianza, el sentido de servicio, y el aura de autoridad necesaria para realizar esta difícil tarea.
Ejemplo: el caso de la viviendas Robert Taylor Homes en Chicago. Uno de los mayores proyectos públicos de vivienda del país. Alberga a una comunidad negra de aproximadamente 20.000 personas y 37 hectáreas.
• En la década de los 60, las relaciones entre la policía y los residentes se deterioró seriamente.
• Los ciudadanos sentían que la policía era insensible y brutal • La policía se quejaba de ataques hacia ellos sin provocación alguna.
• Algunos policías de Chicago confiesan que tenían miedo de entrar.
Las tasas de delincuencia se elevaron vertiginosamente. Actualmente, la relación ciudadano- policía ha mejorado.
Hace poco un chico robó una cartera y huyó. Varios jóvenes que vieron el incidente informaron voluntariamente a la policía, públicamente y a la vista de amigos y vecinos, la identidad y la residencia del ladrón.
Sin embargo, continúan los problemas, principalmente alrededor de la presencia de bandas juveniles que aterrorizan a los residentes y reclutan miembros en ese lugar. La gente espera que la policía “ haga algo” al respecto, y la policía está decidida a hacerlo.
¿Pero hacer qué? Si bien la policía puede hacer arrestos cada vez que un miembro de una pandilla viole la ley, las pandillas pueden formarse, reclutar y congregarse sin infringir ninguna ley. Y sólo una pequeña parte de los delitos relacionados con pandillas podrían ser resueltos con arrestos; de este modo, si el arresto fuera el único recurso en manos de la policía, no podrían aliviarse los temores de los residentes. Pronto la policía se sentiría inútil y los residentes pensarían nuevamente que la policía “ no hace nada” .
Lo que en la práctica hace la policía es identificar a los conocidos miembros de pandillas, y echarlos fuera del proyecto de vivienda. Los residentes lo aprueban. La alianza tácita entre policía y ciudadanos se robustece con la visión policial de que policías y pandillas son las dos fuentes rivales de poder en la zona, y que las pandillas no van a ganar.
En resumen: Según Kelling y Wilson, cuanto más degradado aparezca un ambiente urbano, abandonado a sí mismo, reducido a territorio de comportamientos «desviados» e incluso propiamente criminales, tanto más probable resultará que en aquel contexto determinado se manifiesten, antes o después, formas más graves de transgresiones. La degradación urbana introduce en la comunidad una sensación de abandono, de falta de atención por parte de la autoridad, todo lo cual facilita los comportamientos desviados.
La degradación eleva el umbral de indiferencia de la comunidad urbana hacia las diverses formas de desviación, con la consecuencia dramática de producir la consolidación de culturas criminales. La consecuencia obvia, en el pensamiento de Wilson y Kelling, es que no se puede pensar en reducir la criminalidad en las calles de las grandes ciudades sin producir una dràstica inversión de tendencias respecto a las estrategias de prevención del delito.
La policía debe volver a desarrollar aquel rol de «tuteladora del orden» de la comunidad que había tenido en el inicio de su propia historia antes de que se transformara en un dispositivo que sólo se activa después de que un delito ha sido cometido. Esto significa que la policía debe reprimir aquellos comportamientos que, aun no constituyendo propiamente un delito, resultan sin embargo molestos, fastidiosos y ofrecen al ciudadano una imagen degradada de la ciudad.
La policía, como segura voz de una comunidad angustiada por el miedo al delito, debe cesar de tolerar desviaciones. No se debe seguir permitiendo que las normas sean quebrantadas. La era de la zero tolerance ha comenzado DE LAS “VENTANAS ROTAS” A LA TOLERANCIA CERO Años 80 aparece el concepto de mantenimiento del orden por parte de la comunidad (Community policing) y se convierte en el enfoque predominante para el control del cumplimiento de la ley.
A partir de los 90, la investigación que cuestiona los métodos más tradicionales, propician: • El desarrollo de políticas basadas en la tolerancia cero (política de control del cumplimiento de la ley muy estricta) • La implantación de un concepto conocido como política basada en la comunidad, que incluía un concepto que a menudo recibía el nombre de método “arreglar las ventanas rotas” que enfatizaba la necesidad de centrarse en los diltos menores con tal prevenir los más graves.
En 1982 dos investigadores, James Q. Wilson y George W. Kelling publican el artículo Fixing Broken Windows (cómo arreglar ventanas rotas). Utilizan esta imagen simbólica para explicar cómo los vecindarios pueden caer en el desorden, e incluso en el delito, si nadie los cuida. Otros investigadores como Herman Goldstein dan mayor énfasis a la solución del problema como medio para dirigir las respuestas de la policía.
La metodología de Goldstein utiliza 7 pasos: 3. Identificación del problema 4. Identificación de las opciones que implican todas las dimensiones del problema.
5. Examen de los factores morales, legales y constitucionales de las opciones 6. Identificación de todos los departamentos o las organizaciones implicadas o que puedan verse afectados por varios enfoques, por políticas o por planes.
7. Identificación y revisión de las normas y procedimientos necesarios para la aplicación y el control.
8. Información y participación de los ciudadanos y de los líderes de la comunidad.
9. Establecimiento de mecanismos de feedback eficaces Una de las políticas desarrolladas durante este periodo, Tolerancia Cero, implicaba una aplicación estricta de las leyes, especialmente en lo referente a drogas y alcohol.
• 1995 presidente Clinton aprueba una legislación dirigida al consumo de alcohol y la conducción por parte de los adolescentes que instaba al estado a aprobar leyes que establecieran que conducir después de haber consumido alcohol fuese ilegal en jóvenes.
• El departamento de aplicación de la Ley sobre drogas (Drug Enforcement Agency) y el Servicio de aduanas de los EE.UU (US Customs Service) adoptaron una política de tolerancia cero en relación a la posesión de drogas ilegales (por pequeña que fuera la cantidad) y aplicaban las leyes de detección y confiscación.
El desarrollo del mantenimiento del orden basado en la comunidad se produjo, básicamente, gracias a los éxitos conseguidos en comunidades pequeñas donde el control orientado a los problemas y las relaciones estrechas con la comunidad demostraron que eran eficaces para conseguir reducir la delincuencia.
Nueva York fue el primer departamento de policía importante que aplicó una estrategia de mantenimiento del orden basado en la comunidad que enfatizaba la tolerancia cero.
• Inicialmente se aplica en los años 80 como programa experimental bajo la dirección de del jefe de policía Benjamin Warz.
• Su sucesor, Lee Brown, amplia el programa poniendo énfasis en la participación de la comunidad.
• Finalmente con el cambio de alcalde (Rudolph Guiliani) y el nombramiento de William Bratton como inspector jefe, el programa se amplia más el control del delito y la aplicación de las leyes relativas a infracciones poco importantes (mendigar, prostitución en la calle, vagabundos y asedio a laos conductores por parte de los limpiaparabrisas).
Al inicio de los años noventa, Nueva York era una de las ciudades más violentas de los Estados Unidos y, tal vez, del mundo occidental. Lo que más preocupa es la violència callejera, un fenómeno que a partir de la primera mitad de los años ochenta experimentó un vertiginoso aumento.
El éxito de estas iniciativas depende del organismo rector que elabora las leyes (ayuntamientos o legislatura estatal). Por tanto es imperativo que la policía tenga claro el apoyo de la comunidad y de los oficiales electos. En las últimas décadas, este concepto invade cada vez más el lenguaje político y, en particular, el vocabulario de la política criminal.
Evidencia sobre eficacia de la tolerancia cero Es difícil establecer si la tolerancia cero ha funcionado o no. ¿La criminalidad callejera disminuyó solo en Nueva York y sólo a partir de 1994? ¿Se puede demostrar que la causa de la disminución de la delincuencia en Nueva York ha sido la tolerancia cero? Resulta impensable que la policía de una gran metrópoli como Nueva York aplique literalmente los principios expresados en «Broken Windows».
Los recursos a disposición de cualquier policía no lo permiten. La policía no puede patrullar 24 horas todos los barrios de Nueva York a la caza del desorden, a menos que se decida que éste es el único objetivo y competencia institucional de la policía. la relación causa-efecto es inversa respecto a la presentación que hacen los apologistas de la tolerancia cero. No se le puede reconocer el mérito de haber derrotado al delito en Nueva York.
La delincuencia comienza a disminuir ya desde 1990, y no sólo en Nueva York sino en todo el territorio de los Estados Unidos (por no mencionar el hecho de que disminuye en catorce de los diecisiete países más industrializados del mundo).
Los criminólogos que han analizado críticamente el modelo de tolerancia cero han avanzado algunas hipótesis que pueden ayudar a comprender qué ha sucedido, efectivamente, no sólo en Nueva York, sino en general en las mayores metrópolis norteamericanas en esos años.
• No toda la criminalidad aumentó en los Estados Unidos a partir de los primeros años setenta. Lo que aumentó (hasta triplicarse) fueron las tasas de homicidios que involucraban a jóvenes comprendidos en la franja de los 18 a los 24 años, sobre todo de homicidios cometidos con armas de fuego.
• El período de máxima explosión del fenómeno transcurre entre 1984 y 1990. En estos años se verifica un hecho muy importante: difusión del crack.
• En torno al mercado del crack y a su consumo, surge una subcultura delincuencial particularmente violenta.
• A partir de 1990-1991, el mercado del crack comienza a languidecer, o por lo menos a estabilizarse y a encontrar un equilibrio interno propio: ello comporta un descenso sustancial de la violencia ligada a la distribución de la sustancia Pero atribuir la reducción de las tasas de homicidio sólo a la cuestión droga, sería simplista: • Tanto los fenómenos de descenso como de incremento de la delincuencia callejera deben ser imputados a complejas sinergias de macrofenómenos sociales: progresos de la economía estadounidense, caracterizada en particular por un aumento de las ocupaciones (aunque se trate de trabajos precarios, flexibles y no asegurados), que podrían haber favorecido un alejamiento de los jóvenes (sobre todo de los afroamericanos) de la calle y de la economía informal.
• Otros han trazado hipótesis en torno al posible rol desempeñado por factores demográficos (disminución significativa de la población joven en Estados Unidos, después del baby boom de los años cincuenta y sesenta).
• Otros, incluso, han señalado como probable causa concomitante la disminución de la criminalidad, las políticas federales de disuasión del uso de armas de fuego.
Tendencia hacia la privatización de espacios públicos El estilo de vida basado en el consumo y la ostentación se ha visto acompañado por la obsesión por la seguridad y nuevas formas de represión y segregación espacial como uno de los argumentos para la planificación urbana (Davis, 1992). Ha dado lugar a la proliferación de barreras arquitectónicas que limitan los accesos a espacios residenciales de lujo, en que sólo sus habitantes pueden acceder a ellos = ciudad fortaleza (Davis, 1992).
Espacios orientados a insular y segregar socialmente a los que tienen de los que no tienen: • Gated communities: barrios de acceso restringido y patrullado o controlado por personal de seguridad privada.
• Business Improvement Districts (BID): Modelo de gestión de espacios públicos en los que la iniciativa privada juega un papel director. Normalmente se sitúan en el centro comercial y empresarial de las grandes ciudades. Organizaciones no gubernamentales con la capacidad de recaudar fondos a través de impuestos a comerciantes que operan dentro de esta área geográfica. Deseo de espacio limpios, seguros y atractivos.
Las iniciativas Business Improvement Districts (BID) surgen como respuesta a los problemes de financiación local y de regeneración urbana. Sus partidarios sostienen que aumentan el nivel de seguridad y la actividad comercial de la zona, y mejora el sentimiento de orgullo de sus residentes.
Críticas: • Su creación y gestión se desarrolla al margen de los deseos y preferencias de los residentes y comerciales locales.
• Los consejos de estas organizaciones no están sometidos a controles democráticos abiertos al público.
• La estructura es más un mecanismo de gestión de espacios que un modelo de gobernanza.
• Los BID están reemplazando al gobierno municipal y suplantando mecanismos locales de administración democrática.
• Refuerzan el discurso de espacios públicos como lugares de consumo por encima de otro tipo de interacciones o usos.
• Desplazan los problemas urbanos y las actividades económicas menos deseables a otras áreas.
Impacto de estas iniciativas: • Pocos estudios han evaluado formalmente el impacto de los BID en los niveles de delincuencia y del miedo al delito.
• Existen autores que consideran que pueden reducir la delincuencia (Hoyt, 2005; MacDonald et al. 2009).
• Sin embargo la evidencia empírica es todavía incierta, y se apoya en estudiós metodológicamente débiles.
• Autores más críticos (Schaller y Modan, 2005) destacan el impacto que pueden tener en la esfera social: suprimen la diversidad de interacciones, reduce la capacidad de los pequeños comercios por mantenerse a flote, la vigilancia agudiza las tensiones sociales y raciales de la zona, profundiza las diferencias sociales y étnicas, excluye aún más a los marginados.
POLÍTICAS SOBRE ZONAS URBANAS MARGINADAS Surgen como respuesta al reconocimiento que la pobreza y otros problemas sociales suelen concentrarse en determinados barrios de las ciudades.
• Los cambios en los flujos migratorios han alterado la composición demográfica.
• Aumento de la desigualdad social • Desarrollo de tensiones étnico-raciales que han desembocado conflictos violentos o disturbis públicos Son iniciativas orientadas a combatir la exclusión social y a revitalizar las zonas urbanas más marginadas.
Suelen tomar como nivel de actuación el barrio y sirven para dinamizar las zonas urbanas en crisis.
Principios básicos en los que se basan estas iniciativas: • Dar un papel importante a los residentes locales como socios activos en desarrollo de las mismas.
• Concentrar recursos de forma espacial en las zonas urbanas más deprimidas.
• Tratar de forma holística la multitud de problemas que afectan a estas comunidades.
• Contar con apoyo financiero.
• Pretenden reducir la complejidad administrativa de los servicios que asisten a estas comunidades acercándolos a las necesidades y prioridades identificadas por los habitantes de estos barrios.
Muchas de estas iniciativas se pueden considerar similares al Proyecto de áreas de Chicago, en la medida en que se consideran esenciales la reconstrucción de la comunidad y la necesidad de consultar a los residentes sobre sus prioridades.
Algunos ejemplos de iniciativas sobre zonas urbanas marginadas son: • La creación por el Consejo de Europa de los programas URBAN y URBAN II.
• Dotada de un contenido financiero propio procedente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y del Fondo Social Europeo (FSE) • La Iniciativa Comunitaria URBAN se orientó a las zonas urbanas, con el objetivo de contribuir a resolver los problemas medioambientales, económicos y sociales de los barrios en crisis, concediendo ayuda técnica y económica para su reactivación económica y social.
• La Iniciativa Comunitaria URBAN acogió los programas operativos de cada uno de los países miembros.
• El Programa Operativo URBAN (1994-1999) para España estuvo constituido por los proyectos implementados en 29 ciudades En Catalunya: el Programa de Barrios y Áreas Urbanas de Atención Especial (2004) de la Generalitat de Catalunya.
• La Llei 2/2004, de 4 de juny, de millora de barris, àrees urbanes i viles que requereixen una atenció especial, desenvolupada pel Decret 369/2004, de 7 de setembre, dota les administracions catalanes d’instruments per tal d’intervenir en les millores dels barris, àrees urbanes i viles que, per les seves condicions, requereixen d’atenció especial per part dels poders públics.
• Els projectes susceptibles d’ésser finançats han de preveure intervencions en alguns dels camps següents: la millora de l’espai públic i la dotació d’espais verds, la rehabilitació i l’equipament dels elements col·lectius dels edificis, la provisió d’equipaments per a l’ús col·lectiu, la incorporació de les tecnologies de la informació en els edificis, el foment de la sostenibilitat del desenvolupament urbà, especialment pel que fa a l’eficiència energètica, l’estalvi en el consum d’aigua i el reciclatge de residus, l’equitat de gènere en l’ús de l’espai urbà i dels equipaments, el desenvolupament de programes que comportin una millora social, urbanística i econòmica del barri, i l’accessibilitat i la supressió de les barreres arquitectòniques.
En Francia: las Politique de la ville. En UK: las políticas de regeneración de zonas deprimidas del gobierno laborista británico a partir de 1997. New deal for communities: es la iniciativa que ha sido valorada más positivamente.
• Presupuesto inicial de 1,7 billón de libras, suplementado con 730 millones procedentes de fondos públicos y privados.
• Orientado a regenerar 39 barrios deprimidos en un período de 10 años, para acabar con la desigualdad, mejorar la calidad de vida de los residentes.
• Aspiraban a cambiar aspectos como la delincuencia, la seguridad ciudadana, la vivienda y el entorno físico.
• Se basaban principalmente en: o Involucrar de forma activa a la comunidad en el desarrollo de iniciatives o Conseguir integración y colaboración interinstitucional adecuada, o Garantizar la sostenibilidad de los programas e iniciativas en cada barrio.
Crítica: • Pueden acabar teniendo un impacto que no beneficia a los residentes nativos: • Porque carecen del capital social y habilidades para aprovechar las nuevas oportunidades laborales o comerciales (Henderson et al. 2007).
• Porque pueden acabar siendo desplazados a otras áreas debido al nuevo coste económico de vivir en las zonas ya regeneradas (Hyra, 2008).
• Poca participación por parte de los residentes (Dinham, 2005).
• Es difícil encontrar líderes de la comunidad que sepan ser representativos • A menudo los residentes creen que sus intereses no van a ser respetados.
• Muchas autoridades públicas carecen de mecanismos para asegurar la participación adecuada de los ciudadanos en un foro político a nivel de barrio, o para garantizar de forma adecuada las prioridades identificadas en los foros comunitarios (Taylor et al. 2007).
• Existe mayor participación cuando se combina con una gestión de la administración pública más atenta y dispuesta a invertir en zonas deprimidas.
• La participación local por sí misma es insuficiente (Hope, 1995), no sólo es importante la integración horizontal de los barrios, también su integración vertical, su capacidad de influir en las decisions públicas y privadas que afectan a la situación social y económica por medio de su integración adecuada en las estructuras de la administración local (Adamson y Brownley, 2008).
Todavía es difícil valorar el efecto de estas iniciativas de regeneración urbana contra la exclusión social, llevan poco tiempo funcionando. Sin embargo, la valoración efectuada por l literatura especializada ha sido generalmente positiva. Power (2009) en una revisión de las distintas evaluaciones de estas iniciativas sostiene que las 86 áreas más deprimidas de Gran Bretaña que recibieron fondos consiguieron reducir la distancia con la media nacional en una sèrie de indicadores de exclusión social y marginación, aunque seguían sufriendo condiciones de marginación.
El New Deal for Communities es una de las intervenciones mejor valoradas, en casi todos los indicadores de cambio, incluida la delincuencia, y se apreciaron mejoras significativas recortando las distancia con otras áreas residenciales (entorno, satisfacción con la vida en el barrio, nivel de educación, situación laboral, salud personal, etc.).
Tal y como señalan Taylor y sus colaboradores (2007:1), las políticas de regeneración y apoyo a los barrios no son la respuesta a todos los problemas de la exclusión social: “Muchos de los problemas que las áreas marginadas sufren (paro, Servicios insuficientes, etc.) son el resultado de decisiones y desarrollos que trascienden lo que pasa en los barrios”. Estos programas se apoyan el la idea de que estos problemas en el barrio son endógenos, resultado de la debilidad y deficiente de capital social, sin tener en cuenta de qué forma los poderosos actores externos condicionan el desarrollo de estas áreas (presión de una economía globalizada neoliberal que contribuyen a perpetuar un sistema social construido sobre la desigualdad socio-económica). Por lo que estas intervenciones siempre van a tener un efecto limitado (Imrie y Racco, 2003).
VÍDEOVIGILANCIA Innovación tecnológica que representa la sociedad del control en su manifestación urbana.
Conceptualizada por Clarke como herramienta de prevención situacional que sirve para incrementar el nivel de vigilancia formal y, por tanto, tiene un efecto disuasorio al aumentar la percepción subjetiva de los delincuentes de que pueden ser identificados y detenidos: • Aumenta la probabilidad de identificación y detención • Aumenta el nivel de seguridad ciudadana y fomentar el nivel de seguridad ciutadana • Actúan como recordatorio al ciudadano de que es preciso tomar precauciones adicionales frente al delito (empleado por la policía o por personal de seguridad privada).
No obstante, el principal inconveniente que origina la expansión de estos medios de prevención y persecución del delito es que el control termina fácilmente extendiéndose a conductas que, sin ser delictivas, se estiman incorrectas en determinados espacios públicos.
En UK se ha producido una expansión en el uso de las cámaras de vigilancia para la prevención del delito.
En espacios públicos. Es el país que recibe una financiación más generosa: 1999-2011= 170 millones de libres (Welsh y Farrington, 2003) ¾ de total del presupuesto del Home Office dedicado a la prevención del delito Se estima que existe una videocámara por cada 14 ciudadanos. Sin embargo, a día de hoy se sabe bien poco sobre su efectividad: • La mayoría de estudios carecen de un grupo de control y se limitan a observar las diferencias entre el período anterior y el posterior a la implementación de las cámaras.
• Evaluaciones no independientes, realizadas por investigadores del propio Home Office. Welsh y Farrington (2003) realizan un meta análisis de 18 estudios del Home Office sobre la efectividad de las cámaras: La vídeovigilancia servía para reducir la delincuencia, pero que el nivel de reducción de la delincuencia era muy bajo (4% aprox.) o La mitad de estos estudios ofrece resultados positivos, mientras que la otra mitad no.
o Todos los que ofrecen resultados positivos proceden del UK, los 5 que ofrecen resultados negativos proceden de EE.UU.
o La vídeovigilancia tiene efectos nulos sobre los delitos violentos, pero tiene efecto positivo en delitos contra vehículos.
o Tiene efecto relativamente baja en el centro de las ciudades (2% en UK) (nulo en EE.UU).
o Evidencia poco clara sobre efectividad en los sistemas de transporte.
o Efectos más impactantes en las zonas de estacionamientos (41%) La conclusión general de diferentes metaanálisis (WELSH y FARRINGTON, 2002; GILL y SPRIGGS, 2002) es que la vídeovigilancia tiene un escaso éxito en la reducción de la delincuencia: • Dan lugar a una reducción de la delincuencia en torno al 4%, • Los efectos negativos y positivos de la implantación de las videocámaras se contrarrestan: o Estos sistemas serían poco efectivos en relación a delitos violentos e impulsivos, en comparación con delitos no violentos y premeditados.
o Serían más eficaces en garajes o lugares cerrados que en los centros de las ciudades o en zonas residenciales.
o Son más eficaces en lugares de acceso limitado y controlado.
o Su eficacia podría estar proporcionalmente relacionada con la cobertura y número de cámaras instal·lades o El impacto de los sistemas de videovigilancia podría depender de cada país; así, el efecto en las ciudades norteamericanas donde se ha instalado es nulo, a diferencia de Gran Bretaña.
o La eficacia puede depender asimismo de factores como la organización de la sala de mando, la relación entre sus operadores y la policía, o el carácter fijo o móvil de las cámaras.
o La videovigilancia puede ocasionar un desplazamiento del delito hacia otros lugares sin videocámaras.
Regulación española relevante: Las cámaras de videovigilancia España En España la legislación en materia de vídeovigilancia ha adoptado una posición más garantista: • Su empleo debe respetar estrictamente el derecho al libre acceso a lugares públicos, y reconocer un derecho a la privacidad e intimidad también en los lugares ciudadanos públicos • La regulación española concerniente a este asunto se encuentra contenida en la Ley Orgánica (en adelante, LO) 4/1997, por la que se regula la utilización de videocámaras por las fuerzas y cuerpos de seguridad en lugares públicos, y en el Real Decreto (en adelante, RD) 596/1999, de desarrollo y ejecución de la ley anterior. Por otro lado, las Comunidades autónomas pueden reglamentar la actividad de las policías autonómicas y locales de su territorio, de conformidad con la ley estatal.
• El objeto de la regulación está sustancialmente contenido en el art. 1 de la LO 4/1997. La regulación va referida a la utilización de videocámaras, grabadoras de imagen y/o sonido, o medios técnicos análogos de carácter fijo o móvil que sean operadas por las fuerzas de policía en lugares públicos abiertos o cerrados. Queda fuera del ámbito de la ley el empleo de videocámaras por parte de los agentes de seguridad privada, su utilización por la policía para el control y regulación del tráfico viario, la protección del exterior e interior de los inmuebles de las policías mediante estos dispositivos, y el ejercicio que de ellos hagan las unidades de policía judicial durante sus funciones.
• Los fines que se atribuyen al empleo de videocámaras son dos, ambos de naturaleza preventiva: o Asegurar la convivencia ciudadana, la erradicación de la violencia y la utilización pacífica de vías y espacios públicos.
o • Prevenir la comisión de delitos, faltas e infracciones administrativas.
Como se puede apreciar, no se menciona la mejora en la persecución de delitos ya cometidos La ley pretende garantizar que la búsqueda de los fines anteriores se realice con estricto respeto a los derechos fundamentales y las libertades públicas de los ciudadanos en la autorización, grabación y uso de las imágenes y sonidos obtenidos.
La ley establece unos principios de utilización, que pueden ser agrupados en dos criterios y un conjunto de exclusiones previas.
1. El primer principio, que la ley denomina de proporcionalidad de uso, contiene dos subprincipios: a. Idoneidad: exige que el empleo de videocámaras resulte adecuado en una situación concreta para mantener la seguridad ciudadana en los términos de la ley.
b. Intervención mínima: exige ponderar entre la finalidad perseguida, y la posible afectación al derecho al honor, intimidad y propia imagen.
2. El segundo principio exige la existencia de un riesgo para la seguridad ciudadana para justificar el empleo de videovigilancia: Este requisito, que quizás pudiera identificarse con el subprincipio de necesidad del principio constitucional de proporcionalidad, contiene demandas diversas según se trate de cámaras fijas o móviles: a. Para las cámaras móviles se precisa la presencia de un peligro concreto; b. Para las fijas basta con la presencia de un riesgo razonable, por más que la grabación de sonidos mediante ellas sólo es admisible si hay un riesgo concreto y preciso. Muy relevantes resultan las exclusiones de uso aludidas en el art. 6.5 LO: i. Las videocámaras no se pueden utilizar en el interior de viviendas ni en sus vestíbulos, salvo consentimiento del titular o autorización judicial.
ii. Tampoco en lugares en principio incluidos en la ley, si se afecta de forma directa y grave a la intimidad de las personas.
iii. Nunca pueden utilizarse para grabar conversaciones de naturaleza estrictamente privada.
La debida protección de los derechos ciudadanos a la intimidad y privacidad da lugar a previsiones legales significativas: • Los ciudadanos tienen derecho a ser informados sobre la existencia de videocámaras fijas: o El responsable de informar al público de ese hecho es el órgano autorizante de su instalación, y la información deberá ser efectiva desde el momento en que se utilicen, y tendrá que ser actualizada de forma permanente.
o La información, que habrá de ser clara, implicará que se describa de forma genérica la zona de vigilancia, sin necesidad de especificar el emplazamiento concreto de las cámaras, y que se identifique a las autoridades responsables de su autorización y de la custodia de las grabaciones.
o Más en concreto, se deberán colocar en la vía pública una placa informativa y un panel complementario.
o El panel complementario, normalizado, que también será similar a otra señal de tráfico contendrá, como mínimo, una descripción de la zona genérica sujeta a vigilancia y de la autoridad responsable de la custodia de las grabaciones. La placa y el panel se ubicarán de forma que estén en condiciones de advertir que la zona está vigilada en un radio de 500 metros por videocámaras.
• Todo ciudadano que piense que figura en grabaciones efectuadas con videocámaras tiene derecho de acceso a aquellas.
o Para ello debe dirigir una solicitud a la autoridad responsable de su custodia, ante la que deberá identificarse con foto –al menos de cara y, a ser posible, de cuerpo entero-, indicando la hora, día y lugar en que presumiblemente fue grabado.
o La autoridad responsable de la custodia de las grabaciones deberá decidir en un plazo de 10 días, pudiendo denegar el acceso a tales grabaciones en función de los peligros que pudieran derivarse para la defensa del estado, la seguridad pública, la protección legítima de terceros o las necesidades de las investigaciones en marcha; en todo caso, el silencio en contestar a la solicitud se considerará positivo.
o Si la grabación, en cumplimiento de las prescripciones legales, se ha destruido o se ha remitido a las autoridades judiciales o administrativo-sancionadoras pertinentes, se informará debidamente al solicitante. El acceso a la grabación se producirá ordinariamente mediante su visualización en pantalla.
• Todo ciudadano que considere, tras el ejercicio del derecho de acceso a las grabaciones, que las imágenes o sonidos grabados que a él le afectan no se ajustan a las previsiones de la LO. 4/1997, tiene derecho a solicitar a la autoridad de custodia su cancelación, sin perjuicio de que ésta pueda acordarla de oficio.
o La solicitud deberá ser respondida por la autoridad de custodia en un plazo de siete días, pudiendo la resolución ser denegatoria por los mismos motivos mencionados en relación con el derecho de acceso; también aquí el silencio administrativo se considerará positivo.
o En los casos en que proceda la cancelación, pero no la destrucción total de la grabación por no ser possible o conveniente, sea por razones técnicas sea por causa del procedimiento o soporte utilizado, se llevará a cabo la distorsión o bloqueo, general o puntual, de las imágenes y sonidos a cancelar.
Estudio empírico sobre la eficacia de las videocámaras: el caso de málaga (domínguez y ripollés, 2010) 2005 Aprobación por el Delegado del gobierno de Andalucía, tras el informe favorable de la Comisión de garantías de videovigilancia de la Comunidad autónoma andaluza, de la instalación de 17 cámaras en un conjunto interconectado de calles del centro histórico de la ciudad de Málaga.
Metodología: Recopilación de datos policiales; Encuestas a ciudadanos; Entrevistas a operadores y policías; Entrevistas a comerciantes.
Hipótesis: la instalación de las cámaras ha inhibido ligeramente la delincuencia en la zona de tratamiento y la ha desplazado parcialmente hacia la zona de control.
• Delitos sufridos: incremento de la delincuencia en ambas zonas, de tratamiento y de control, entre 2006 y 2008: o De los que dijeron haber sufrido un delito en el periodo interrogado, en 2006 un 51,1% lo sufrieron en el conjunto de las zonas de tratamiento y control, mientras que en 2008 el porcentaje fue de un 72,3% en esas mismas zonas.
o Sin embargo, el incremento en la zona de tratamiento ha sido inferior, de un 0,8%, frente a lo sucedido en la zona de control, de un 2,8%.
• Tipos de delitos sufridos: o Los delitos que más se cometen en las dos zonas, son los hurtos y robos personales. Dentro del incremento producido en las dos zonas en 2008, el incremento fue notablemente mayor en la zona de control – un 12,5%- que en la de tratamiento –un 5,4%-.
o El robo de coches, general disminuye de un periodo a otro. A eso hay que añadir que frente a un descenso del 6,2% en la zona de control, en la de tratamiento el incremento fue de un 1,1%.
o En el robo residencial se vuelve a reproducir, incluso de forma más marcada, la pauta de los hurtos y robos personales: Mientras en la zona de control en 2006 no se produjo caso alguno, éstos supusieron el 6,5% de todos los cometidos en esa misma zona en 2008. Por el contrario, en la zona de tratamiento se produjo un descenso del 3,2%.
o Algo semejante sucede con el vandalismo: Su incremento entre 2006 y 2008 es del 1,3% en la zona de control, mientras que en la de tratamiento se produjo un descenso del 0,3%.
o Los delitos contra la personas, observamos, en primer lugar, que tienen una frecuencia mucho menor en ambas zonas. Además, no se aprecian diferencias de tendencia entre ellas: Las lesiones, que en términos generales descienden, pasan de suponer en la zona de tratamiento en 2006 un 2,6% del total de delitos a no tener representatividad en 2008; y en la zona de control también descienden, un 1,4% en 2008.
o Las amenazas, que del mismo modo descienden de un periodo a otro, pasan en el grupo de control de tener una representación del 7,1% en 2006 a no tener ningún caso en 2008; mientras que en el grupo de tratamiento el descenso es del 0,3%.
Se puede concluir que la zona de videocámaras registra descensos relativos en los delitos patrimoniales, con la excepción de los robos y hurtos personales, si bien su incremento no es tan elevado como el de la zona de control, y de los robos de coche. Por el contrario, la zona de control registra un ascenso relativo de todos esos delitos, salvo el caso de robos de coche.
Parece que la presencia de videocámaras refrena, e incluso hace descender, la presencia relativa de delitós patrimoniales en las zonas que las poseen, al mismo tiempo que se aprecia un efecto desplazamiento de esos delitos hacia la zona de control. Lo anterior no sirve para los robos de coche, que muestran una tendència contraria.
En cuanto a los delitos contra las personas, la tendencia es a la baja durante el año 2008, sin que se puedan apreciar diferencias significativas entre la zona de tratamiento y la de control.
• Percepciones de la delincuencia: Hay muy poco cambio en la percepción de la delincuencia entre quienes fueron entrevistados antes y después de la instalación de las videocámaras.
o Si atendemos a la creencia en la frecuencia de hechos delictivos, se pasa entre las dos fechas encuestadas de un 2,7% -2006- a un 2,6% -2008- en la zona de tratamiento, y en la de control de un 2,9% -2006- a un 2,8% - 2008-.
o Si nos fijamos en el miedo a ser victimizado, se pasa en la zona de tratamiento del 3,13% en 2006 al 3,11% en 2008, y en la zona de control del 3,4% en 2006 al 3,3% en 2008.
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