Psicología Social (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Grado Psicología - 1º curso
Asignatura Psicología Social
Año del apunte 2016
Páginas 42
Fecha de subida 10/09/2017
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Segundo cuatrimestre de la asignatura Psicología Social.

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Psicología Social 8. Procesos psicosociales: Los procesos psicosociales se producen por el hecho de que las personas interactúan entre sí, forman relaciones y se unen en grupos.
Las personas están motivadas a formar y mantener vínculos interpersonales, debido a presiones evolutivas, es decir, a los beneficios que ello ha supuesto para la supervivencia a lo largo de la historia de nuestra.
8.1 Factores motivacionales de afiliación: Las personas desean afiliarse*. Este deseo se produce sin que existan ciertas circunstancias especiales que lo provoquen, como puede ser la necesidad de relacionarse por adquirir experiencia en la propia interacción de cara a futuras interacciones (aprendizaje).
Esto probablemente responda a presiones evolutivas, por las que permanecer próximos a otros asegura protección, así como el desarrollo de grupos que permitían resolver eficazmente problemas adaptativos.
El deseo de contacto social varía en función del momento y las situaciones, sin embargo éste también es distinto en unas persona u otras.
El modelo multidimensional de la afiliación* postula que las personas se afilian con otras por cuatro razones fundamentales: 1. Obtener estimulación positiva.
2. Recibir apoyo emocional.
3. Adquirir información sobre la opinión y el comportamiento de otras personas (elaborar juicios).
4. Lograr la atención de otras personas.
Las primeras investigaciones sobre afiliación fueron llevadas por Schachter, quien defendía que las personas necesitan afiliarse con otras en su vida cotidiana para satisfacer diferentes objetivos, como por ejemplo, la evaluación de las propias reacciones y de esta forma lograr un estado de “claridad cognitiva” (eliminación de la ambigüedad) en las situaciones encontradas.
La teoría de la utilidad de afiliación* propone que la intensidad de la preferencia de las personas por afiliarse en una situación estresante depende de los beneficios percibidos de estar con otras personas que a su vez dependen de las características específicas tanto del evento estresante como de las personas que están presentes, así como de las características de personalidad del sujeto en cuestión.
LCA  1 En la mayor parte de las ocasiones las personas buscan interactuar con otras sin estar implicadas en situaciones de estrés o ansiedad.
Mediante el valor relacional percibido* las personas se sienten aceptadas o rechazadas.
La teoría del sociómetro propone que las personas poseen un sistema psicológico que rastrea las claves del entorno social relevantes para el valor relacional bajo o en declive, lo que provoca un estado de ánimo negativo y una disminución de la autoestima, y motiva la realización de conductas que intentan mantener o aumentar el valor relacional.
Gardner, Pickett y Brewer defienden que el ser humano posee un sistema de monitorización social que responde específicamente cuando se encuentran particularmente preocupados por ser aceptados y por el sentimiento de pertenencia.
8.2 Atracción interpersonal: La atracción implica la evaluación positiva que una persona realiza sobre otras y el deseo de acercarse a ellas y el deseo de iniciar contacto o establecer intimidad con ella.
En la década de los 60 y 70, la mayor parte de las investigaciones sobre atracción giraba en torno a dos grandes tradiciones teóricas: ● La teoría del refuerzo afirma que las personas se sienten atraídas por aquellas personas que les proporcionen algún tipo de recompensa.
Según la teoría del intercambio social y la teoría de la interdependencia el modo en el que las personas se sienten en sus relaciones depende de sus percepciones sobre las recompensas y costes de la relación, del tipo de relaciones que creen que merecen o pueden obtener (nivel de comparación) y de sus oportunidades para tener una mejor relación con otra persona (nivel de comparación del alternativas).
Un concepto fundamental a tener en cuenta es justicia o equidad. Esta aproximación postula que las personas son más felices cuando mantienen relaciones en las que las recompensas y los costes que experimentan y las contribuciones que hacen a la relación, son aproximadamente iguales a las recompensas, costes y contribuciones de la otra persona. [Teoría de la equidad] ● La teoría de la consistencia cognitiva afirma que las personas están motivadas a mantener la coherencia en sus actitudes y entre éstas y sus conductas.
La teoría del equilibrio de Heider aplicada a las relaciones interpersonales postula que cuando entre dos personas se establece una estructura cognitiva de agradables (comparten opiniones, creencias, etc.) que conduce a que se sientan atraídas.
LCA  2 8.2.1 Factores: ● Semejanza: Ante el denominado principio de semejanza, autores como Heider entienden que las personas semejantes se gustan entre sí porque forman un sistema equilibrado que les aporta armonía y sentimientos positivos, mientras que un sistema desequilibrado les puede provocar malestar psicológico.
Otros autores como Byrne defiende que la semejanza debe generar atracción porque cumple muchas funciones adaptativas, como facilitar interacciones diádica, promover un sentido de familiaridad y seguridad, y validar el autoconcepto. [Ley de la atracción de Byrne o ley de semejanza de Byrne] Montoya, Horton y Kirchner llevaron a cabo un meta-análisis curos resultaron pusieron de manifiesto que el efecto de la semejanza real (grado en el que una persona es realmente semejante a otra) sobre la atracción dependía de la cantidad de interacción que los participantes tenían con la otra persona, disminuyendo el efecto a medida que el tiempo de interacción aumentan, siendo la semejanza real un fuerte predictor de la atracción cuando no había tenido lugar la interacción, moderado en aquellos en los que se producía una interacción breve y no prediciendo la atracción en los participantes en los que ya existía cierta relación.
De esta forma, el efecto de la semejanza percibida en los procesos de atracción se produce con independencia de la etapa en la que se encuentre la relación.
Posteriormente, Tidwell demostró que la semejanza real sirve como una ley del mantenimiento de la relación, más que como una ley de atracción, pudiendo ejercer la semejanza percibida un buen predictor de la atracción en encuentros de “citas rápidas”.
Numerosas investigaciones revelan que las personas se sienten más atraídos hacia otras personas objetivamente semejantes, especialmente en actitudes y no tanto en rasgos de personalidad. No obstante, resultados meta-analíticos indican que la semejanza real predice la atracción principalmente en la formación de la relación, pero no cuando esta ya está establecida, mientras que la semejanza percibida predice la atracción independientemente de la etapa que atraviese la relación.
La semejanza entre dos personas en atributos socialmente valorados provoca que dos personas terminen juntas debido a que cualquier persona desea parejas con las mejores cualidades, y no debido a que la semejanza genere mayor atracción, sino que las personas suelen conformarse, o verse obligadas a conformarse con aquellas parejas que “pueden” conseguir.
LCA  3 ● Reciprocidad: Por otra parte, un segundo factor implicado en la atracción es la reciprocidad*, según el cual a las personas les gustan aquellas personas a las cuales gustan, y tienden a pensar que éstas tienen buenas intenciones y las tratarán bien, siempre y cuando estas se sientan especiales.
De la misma forma, se ha puesto de manifiesto que las personas que generan incertidumbre sobre cuánto les gusta alguien pueden lograr que aumente el interés de esa persona hacia ellas.
El modelo de las relaciones sociales de Kenny distingue entre dos indicadores independientes de reciprocidad: generalizada y diática.
La reciprocidad generalizada hace referencia al hecho de que las personas a las que generalmente les gustan los demás tienden a gustarles a los demás, mientras que la diádica se circunscribe a cuando esto ocurre entre dos personas.
Un meta-análisis llevado a cabo por Kenny reveló la existencia de resultados inconsistentes respecto a la reciprocidad general, pero consistentes y sólidos para la diádica en la atracción interpersonal.
Un experimento realizado por Lehr Y Geher pone de manifiesto que la semejanza actitudinal está subordinada a la reciprocidad en el desarrollo de relaciones íntimas, es decir, las personas se sienten más atraídas hacia personas que gustan de ellas, que hacia personas con las que comparten actitudes.
● Familiaridad: La familiaridad* se entiende como el grado de exposición que una persona tiene a otra.
Varios estudios han demostrado que las personas tienden a sentirse atraídas hacia quienes vive más próximos físicamente a ellas, es decir, que la proximidad predice la atracción, debiéndose dicha proximidad a la familiaridad, ya que las personas que se tienen más próximas se convierten en más familiares mediante el efecto de mera exposición.
No obstante, la exposición prolongada a un estímulo que produce cierto desagrado, hacia el cual se tiene una actitud inicial negativa, puede invertir el efecto empeorando la evaluación hacia dicho estímulo.
Existen cuatro explicaciones que explican por qué la familiaridad predice la atracción: ● La primera explicación, basada en el comportamiento clásico, entiende que la mayor parte de los encuentros sociales son moderadamente positivos a nivel afectivo, por lo que, cuanto mayor sea la frecuencia de los encuentros en mayor medida se asocian con emociones positivas.
● La segunda explicación, basada en razones evolutivas, alude a que los estímulos nuevos generan incertidumbre y reacciones de cautela que disminuyen a medida que la exposición repetida a ellos muestra que son benignos.
LCA  4 ● En tercer lugar, las personas tienden a procesar perceptiva y cognitivamente con mayor fluidez los estímulos familiares, experimentada de forma positiva a nivel afectivo.
● Por último lugar, según el argumento del condicionamiento clásico, la familiaridad o la exposición repetida crea oportunidades para la interacción.
Por otra parte, experimentos realizados de la mano de Reis ponen de manifiesto que la familiaridad explica la atracción también en situaciones que implican interacción en un contexto de la vida real.
● Atractivo físico: El atractivo físico es el mejor predictor de la atracción interpersonal, tanto en hombres como en mujeres, demostrando que las personas atractivas son juzgadas y tratadas más positivamente que las no atractivas. [Efecto halo] 8.3 Rechazo: Se emplea el término rechazo para describir cualquier situación en la que las personas perciben algún tipo de amenaza a la pertenencia. Se distinguen dos tipos de rechazo, rechazo explícito* e implícito*.
Sin embargo, todas las manifestaciones de rechazo tienen en común la existencia de un bajo valor relacional, es decir, el hecho de que otros no consideran relacionarse con la persona rechazada tan valioso o importante como dicha persona desearía.
A diferencia de la atracción, el rechazo suele considerarse como una variable independiente, que da lugar a consecuencias conductuales, cognitivas y emocionales.
Numerosos estudios han puesto de manifiesto que el rechazo produce fuertes efectos sobre la conducta, como puede ser la agresividad o una disminución de la conducta prosocial.
Se ha observado que las personas que sienten rechazo donan menos dinero a causas benéficas, no quieren participar como voluntarios en futuros estudios experimentales, hacer favores, cooperar, etc. junto a una notable disminución de la empatía.
Sin embargo, otras personas rechazadas tienen una fuerte necesidad de pertenencia, manifestando interés por formar nuevos vínculos sociales. [Conductas reparadoras] Otra de las consecuencias del rechazo se produce sobre el rendimiento intelectual, aunque presumiblemente es temporal.
Los estudios experimentales han demostrado una disminución de las puntuaciones en test de inteligencia en personas rechazadas, mostrando un buen rendimiento en tareas intelectuales sencillas, pero en tarea más compleja que implicaban razonamiento lógico los resultados empeoraban. Este hecho conduce a suponer que el rechazo afecta a los LCA  5 procesos cognitivos controlados, pero no a los automáticos, o que simplemente estas personas se vuelven pasivas y no quieran esforzarse en pensar por ellas mismas.
Otros estudios han demostrado que el rechazo produce cambios emocionales, concretamente un cambio hacia un estado emocional más negativo. Sin embargo, sentirse peor no necesariamente significa sentirse mal, por lo que estas personas informaban de estados emocionales neutros.
Por otra parte, se ha observado que en las personas que tienen un autoconcepto independiente, es decir, que piensan que son diferentes del resto de personas y enfatizan las metas individuales sobre las grupales, una experiencia de rechazo aumenta su creatividad.
Según Murray, Holmes y Collins, las personas deben estar motivadas a pensar y comportarse de modo que minimicen la dependencia hacia su pareja, y por tanto, la probabilidad de ser dañadas, pero al mismo tiempo necesitan establecer relaciones satisfactorias que les permitan cubrir sus necesidades básicas de afiliación. De esta forma, las personas necesitan un sistema que les permita mantener ambas cosas, es decir, un sistema de regulación del riesgo, cuya finalidad es optimizar el sentido de seguridad en unas circunstancias dadas de la relación.
Así, en las persona es que normalmente se sienten poco valoradas por sus parejas, el umbral de activación del sistema de regulación del riesgo será más bajo, y cuando éste operativo, priorizará las metas de autoprotección frente a las de conexión.
Mientras que, en las personas que normalmente se sienten valoradas por sus parejas, la regulación del riesgo tendrá un umbral más alto para la activación y, una vez activo, priorizará las metas de conexión sobre las de autoprotección.
9. Conducta de ayuda: Según la Enciclopedia Backwell, el término conducta prosocial* se refiere a toda conducta que, en el contexto de una sociedad determinada, se entiende como generalmente beneficiosa para otras personas y el sistema social. Este término incluye otros términos más específicos como son conducta altruista* y conducta de ayuda*.
LCA  6 Se entiende por conducta altruista aquella categoría que incluye sólo aquellas conductas de ayuda realizadas voluntaria e intencionalmente con el fin primordial de reducir el malestar o el problema de otra persona y sin tener en cuenta las propias necesidades.
La conducta de ayuda es cualquier acción que tenga como objetivo proporcionar algún beneficio o mejorar el bienestar de otra persona.
Para el estudio de la conducta de ayuda, los investigadores recurren a diferentes estrategias de investigación, como por ejemplo: ● Crear situaciones experimentales en las que los participantes son testigos de una emergencia o se encuentran a una persona que necesita ayuda.
● Diseñar juegos experimentales en los que los participantes tienen que elegir entre cooperar y competir.
● Analizar casos de ayuda en la vida real, como el voluntariado o la donación de sangre, etc.
Por otra parte, se entiende por cooperación a aquellos casos en los que dos o más personas se unen para colaborar en la obtención de una meta común que será beneficiosa para todos los implicados, existiendo una interdepencia entre ellos. La cooperación aumenta la cohesión grupal y las relaciones interpersonales positivas.
9.1 Características de las conductas de ayuda desde la perspectiva del que ayuda: Dos factores situacionales influyen en las conductas de ayuda: 9.1.1 Situación: Tras el asesinato de Kitty Genovese, Darley y Latané formularon la hipótesis de que, cuanto mayor sea el número de espectadores, menor será la probabilidad de que cualquiera de ellos preste ayuda a la persona necesitada. [Efecto de los espectadores*] La explicación de este fenómeno no se debe a la falta de intervención por apatía o la indiferencia de los sujetos ante el sufrimiento de otra persona que no tiene nada que ver con ellos, si no a la creencia generalizada de que otra persona la ayudará. [Difusión de la responsabilidad*] Para estudiar cuando una persona decidirá intervenir o se mantendrá al margen en una situación de emergencia, Latané y Darley propusieron el modelo de decisión*.
Este modelo consiste en cinco pasos consecutivos, cada uno de los cuales desemboca o bien en el siguiente o bien en la no intervención, dependiendo de lo que la persona decida en casa paso.
De esta forma, para que una persona decida ayudar tiene que darse cuenta, en primer lugar, de que algo anómalo está ocurriendo. Algunas veces situaciones de emergencia pasan desapercibida debido a la sobrecarga estimular que nos obliga a seleccionar la información a la que atendemos o porque el nivel de estrés o de actividad hace que se LCA  7 tenga la mente ocupada en otra cosa. Por otra parte, interpretar la situación como una emergencia también depende de la claridad de la situación y de lo que hagan otras personas presentes en la escena. Cuando la situación es ambigua, la gente recurre a indicios sociales, utilizando la conducta y las opiniones de otros como información sobre la realidad y sobre lo que hay que hacer en esa situación (dependencia informativa de los otros).
La ignorancia pluralizada* es un fenómeno que consiste en inhibir la expresión de una actitud o emoción porque se piensa que la mayoría no la comparte, aunque no sea así.
Este efecto depende mucho del contexto social y de las normas implícitas que rigen la interacción, como por ejemplo en contextos donde la comunicación con extraños está socialmente reprimida y la gente tiene miedo de hacer el ridículo malinterpretando como emergencia una situación que no lo es.
Según la teoría de la comparación social, cuando las personas interpretan una situación ambigua, se guían más por lo que dicen o hacen otros como ellos que por las acciones de personas muy diferentes, entendiéndose como semejanza a cualquier clase de atributo que sea importante en esa situación.
Otra característica que tiene que tener lugar para que se produzca la intervención es que las personas consideren que tienen la responsabilidad de ayudar, puesto que la presencia de más de un observador en una situación de emergencia o donde alguien necesita ayuda puede hacer que ninguno de ellos se sienta personalmente responsable de actuar.
[Difusión de la responsabilidad] Por otra parte, la percepción que el espectador tenga de sí mismo como más o menos capaz de ayudar, es fundamental para que se produzca la conducta de ayuda.
Se ha observado tras numerosas investigaciones que los hombres tienen a ayudar más puesto que se ven a sí mismos como más capaces de ayudar en situaciones en las que se requieren habilidades de tipo técnico o fuera física. Mientras que, cuando la ayuda implicaba tendencias empáticas, más “acordes” con el rol de género femenino, las mujeres ayudaban más.
En otro tipo de situaciones que requieren intervenciones no tan relacionadas con el rol de género, lo determinante no es el sexo del espectador sino si él o ella tienen confianza en su propia capacidad, en parte debido al rol de género en el que han sido socializados.
Finalmente, la persona puede decidir no actuar por miedo a los costes que le supondría hacerlo.
9.1.2 Características personales: Uno de los factores situacionales que influyen en la decisión de ayudar o no es el relativo a las características de la persona que necesita ayuda (atractivo, aversivo, semejante, diferente…).
LCA  8 La disposición a prestar ayuda a un desconocido puede variar considerablemente en función de un conjunto de factores como, por ejemplo, las variables ecológicas, los indicadores socioeconómicos, los rasgos de personalidad o valores culturales.
Hay una tendencia general en las sociedades con mayor densidad de población a prestar menos ayuda a un desconocido. [Efecto de los espectadores y difusión de responsabilidad] De esta forma, las personas pertenecientes a países con elevado índice de desarrollo humano, es decir, con unas buenas condiciones económicas, sanitarias y educativas, se caracterizan por prestar poca ayuda a un desconocido. Por lo que, las personas viven en contextos más pobres tienden a ofrecer su ayuda a un extraño. Se ha observado que existe, una relación positiva y estadísticamente significativa entre el voluntariado altruista y el clima inhóspito y el bajo nivel de ingresos en un país. Los miembros de sociedades con escasos ingresos de un país y que, además, viven en climas desagradables, se implican en actividades de voluntariado por una motivación altruista (compasión hacia los necesitados, solidaridad e identificación con ellos, deseo de darle dignidad y esperanza) por encima de sus intereses personales (satisfacción personal, ganar experiencia y habilidades, conocer gente,etc.).
Por otra parte, respecto a los valores culturales, las sociedades colectivistas establecen diferencias más marcadas entre el endogrupo y el exogrupo, y como consecuencia pueden cooperar con más miembros de su endogrupo, pero suelen ser más competitivos y distantes con las personas desconocidas. Mientras que los individualistas, en caso de prestar ayuda, no tienen tanto en cuenta la pertenencia grupal del que la necesita.
Se ha observado que las culturas colectivistas latinas enfatizan la “simpatía”, es decir, se valora la capacidad de “ser simpático”, de mostrar simpatía y empatía hacia los otros. No obstante, en ciudades en las que existe una elevada incidencia de terrorismo, lo adaptativo es no ayudar a personas desconocidas.
Sin embargo, la discriminación existente entre endogrupo y exogrupo a la hora de prestar ayuda disminuye significativamente apelando a una categoría social de orden superior que fuese capaz de englobar a más de un grupo. [Recategorización*] Por otra parte, ayudar a alguien semejante puede facilitar el inicio de una relación con alguien que comparte los mismo valores, creencias, intereses o cualquier otra característica, mientras que no ayudarle produce cierto sentimiento de culpabilidad.
Por el contrario, las personas que son diferentes pueden resultar más amenazantes y es más difícil predecir cuál va a ser su reacción si se les ofrece ayuda.
Existen numerosos factores que pueden impulsar a ayudar a personas muy diferentes, como por ejemplo, los costes de no hacerlo superan a los beneficios, o cuando no ayudar puede acarrear peores consecuencias que hacerlo.
La tendencia a ayudar a alguien es mayor, en principio, si se considera que su problema se debe a circunstancias ajenas y fuera de su control que si se atribuye a esa persona. Cuánto mayores semejanzas se encuentren entre el observador y la víctima, mayor es la tendencia a considerar que no tiene la culpa de lo que le sucede, debido a la atribución defensiva* LCA  9 que de lo contrario implicaría reconocer que uno mismo es también responsable de cometer el mismo error.
No obstante, cuando el problema de la otra persona es muy grave, percibir al otro como semejante nos puede recordar que el mismo problema puede pasar a uno mismo, produciendo una desagradable emoción de amenaza.
De esta forma, las personas distorsionan su percepción de la víctima, viéndola como diferentes asignándole características negativas, como falta de inteligencia o de precaución, atribuyéndole la responsabilidad de lo que ocurre, cuya consecuencia es la negación de ayuda a esa persona.
La tendencia a culpabilizar a las víctimas en general es especialmente marcada en las personas que mantienen una “creencia en un mundo justo”. Según Lerner y Miller, esas personas necesitan creer que el mundo es un lugar justo donde cada uno tiene lo que se merece. De esta forma, aceptar que alguien puede estar padeciendo un sufrimiento inmerecido, iría en contra de esa creencia siendo inaceptable.
● Formas en las que se ayuda: Tanto la motivación del potencial donante de la ayuda, la percepción de los costes o los rasgos de personalidad son factores fundamentales a la hora de decidir qué hacer en una emergencia.
El modelo de Piliavin denominado “modelo de activación y coste-recompensas”* pretende predecir si la gente actuará o no en una situación que requiera ayuda y qué tipo de conducta manifestará.
LCA  10 Este modelo es un enfoque económico de la conducta humana, que supone que el individuo sopesa los pros y los contras antes de actuar, y está movido fundamentalmente por su propio interés.
● Causas de la ayuda: Existen dos niveles diferenciados: el de las causas inmediatas y el de las causas últimas.
En cuanto a las causas inmediatas, en Psicología Social, se han estudiado fundamentalmente tres fuentes motivacionales relacionadas con la conducta de ayuda: los mecanismos de refuerzo (positivo o aversivo), los factores emocionales y las normas sociales y personales.
De esta forma, en las explicaciones de por qué la gente ayuda a otros, se combinan factores de tipo emocional y cognitivo.
-Mecanismos de refuerzo: Se entiende por aprendizaje vicario o aprendizaje por observación de modelos* al aprendizaje mediante el cual se observa que ayudar a otros da lugar a consecuencias positivas de esa acción para el que la realiza e imitando a esas personas. De esta forma, las personas que hayan obtenido una consecuencia negativa a raíz de un acto de ayuda mostrarán una tendencia mucho menor a ayudar a otros en el futuro que los que hayan recibido esfuerzo positivo. El castigo produce un estado emocional negativo (ira u hostilidad) que es incompatible con la tendencia a beneficiar a otros.
Las recompensas materiales no resultan ser un esfuerzo adecuado para los niños puesto que éstos sólo ayudarán cuando esperen recibir un premio, y su motivación intrínseca para comportarse prosocialmente se verá deteriorada.
-Factores emocionales: El buen estado de ánimo se relaciona positivamente con la conducta de ayuda. De esta forma, cuando una persona se siente bien y optimista tiende a ver el lado bueno de las cosas y también de las personas, favoreciendo a los demás.
Pudiendo atribuirse dicha relación positiva a la inversa, es decir, el hecho de ayudar contribuye a mantener ese estado de ánimo positivo, puesto que se considera una conducta reforzante ya sea mediante aprendizaje personal o vicario.
Por otra parte, el estado de ánimo negativo, por ejemplo al ver a alguien en dificultades o sufriendo, produce una activación emocional desagradable. Esta correlación a pesar de tener una base biológica, las consecuencias de esa activación emocional no son siempre un impulso a ayudar al otro.
Las atribuciones influyen en las emociones, y éstas en la conducta. De esta forma, si se atribuye el problema del otro a causas ajenas a su voluntad (incontrolables), dará lugar a LCA  11 una emoción positiva hacia dicha persona (preocupación empática) que impulsará a ofrecerle ayuda. Mientras que, si se le considera responsable (atribución a causas internas y controlables), dará lugar a una emoción negativa (ira, desprecio), que disminuye la motivación para ayudar.
De la misma forma, las personas que sienten culpable hacia alguien tiene más tendencia a ayudar no sólo a aquél al que cree haber perjudicado sino también a otros. [Sentimiento de culpa] Presenciar cómo se perjudica a otra persona hace que la gente se muestre más proclive a prestar ayuda. El modelo del alivio del estado negativo* de Cialdini postula que la gente experimenta emociones negativas de culpa por haber perjudicado a alguien o de tristeza por haber sido testigo del daño a otra persona se siente motivada a reducir ese estado emocional desagradable, y una de las vías para conseguirlo es la conducta de ayuda, siempre y cuando se piense que va a aliviar su malestar. (copiar figura 9.7) Se ha observado, que en el sentimiento de culpa, la responsabilidad personal y la obligación moral reparan el daño que puede inducir a la persona a ayudar, mientras que en el caso de la tristeza, la compasión o preocupación empática tienen el mismo papel motivador de ayuda.
Otro modelo motivacional es de activación y coste-recompensa* de Pilavin que sostiene que al presenciar el sufrimiento de otra persona provoca en el individuo siendo la activación es la que impulsa a la persona a la acción, mientras que los términos coste y recompensas determinan la dirección concreta que tomará esa acción.
Se ha demostrado que los sujetos reaccionan con respuestas fisiológicas concretas ante el sufrimiento de otro, e incluso con expresiones faciales similares a las de la víctima.
Según el nivel de activación, el individuo evalúa los pros y los contras de cada alternativa y se decide por la que le suponga menos costes y más recompensas. A medida que aumenta el nivel de activación, la atención del individuo se centra más en aspectos importantes de la situación, pudiendo alterar la forma en la que se percibe y se sopesa la información a la hora de evaluar los costes y las recompensas.
El modelo del alivio del estado negativo* sostiene que, independientemente de la causa a la que se atribuyan, ciertos estados emocionales negativos pueden motivar la conducta de ayuda.
La empatía* es una capacidad cognitivo-emocional que permite a las personas ponerse en el lugar de otras y entender lo que están sintiendo, además de reaccionar emocionalmente ante ese sentimiento del otro e, incluso llegar a sentir lo mismo que él. Sin embargo, Batson distingue entre entender y experimentar o imaginar cómo se siente otra persona (preocupación empática) e, imaginar cómo se sentiría uno mismo en esa situación (sentimiento de malestar empático).
Batson expone en el modelo de empatía-altruismo* propuesto por dicho autor, que ver a otra persona que necesita ayuda puede provocar un estado de activación desagradable y además, una respuesta emocional de preocupación empática por lo que le ocurre al otro LCA  12 que mueve al individuo a actuar, no para reducir su propio malestar, sino para aliviar la necesidad de otro.
(copiar figura 9.4) El altruismo se da más entre conocidos o familiares, es decir, entre personas que se sienten vinculadas. No obstante, existen numerosos obstáculos que impiden que se sienta empatía hacia otros como por ejemplo, la preocupación por nosotros mismos, la concentración en la tarea que se está realizando, la consideración del otro como un objeto o persona muy distinta.
No obstante se ha demostrado que el ser humano tiene la capacidad de compartarse movido por sentimientos no puramente egoístas, dependiendo de diversos factores la manifestación o no esa capacidad.
-Normas sociales y personales: Para paliar el conflicto entre las tendencias altruistas y las tendencias egoístas del individuo existen reglas en todas las culturas que prescriben actuar de forma prosocial hacia los demás. Dichas reglas pueden ser implícitas*, transmitidas de generación en generación mediante el proceso de socialización que tiene lugar desde el nacimiento del individuo o su incorporación a un determinado grupo (leyendas, mitos, cuentos, etc.).
La norma de reciprocidad* implica que hay que ayudar a aquéllas que personas que han ayudado a uno mismo, negando la ayuda a aquellos que la hayan negado primero.
Otro concepto importante es el de equidad*, que prescribe que debe haber un equilibrio entre lo que cada persona aporta y lo que recibe.
Según la norma de responsabilidad social, la gente debe ayudar a aquéllos que no pueden valerse por sí mismos. Sin embargo, existen también normas personales, o sentimientos de obligación moral de actuar de una determinada manera, que hacen que cada persona considere en cada situación concreta cuáles son las posibles alternativas de conducta y cuáles las posibles implicaciones de tales acciones para su valores, de acuerdo con sus criterios morales.
9.1.3 Origen evolutivo: Desde el punto de vista biológico, la “paradoja del altruismo”* según la cual, las personas arriesgan su vida en ocasiones para salvar a otros individuos, contradice la idea de la lucha por la supervivencia y la reproducción como fuerza motora de la evolución de las especies, provocaron la revisión de las teorías de la evolución de Darwin.
Sin embargo, según los procesos por parentesco* y el altruismo recíproco* dicha paradoja queda explicada. De esta forma, un individuo puede conseguir que sus genes pasen a la siguiente generación sin necesidad de reproducirse el mismo, ayudando a que lo hagan otros individuos que comparten su dotación genética, es decir, parientes.
LCA  13 Ayudar a otros no emparentados con uno mismo es ventajoso siempre y cuando exista una probabilidad elevada de que le sea devuelto el favor a él o a sus parientes en un futuro (altruismo recíproco).
Ambas situaciones aumentan las posibilidades de propagación genética, es decir, mejorar la eficacia biológica inclusiva*.
Otro mecanismo que explica la evolución del altruismo es la selección de grupo*, que explica que cuando dos grupos compiten entre sí, aquel que tenga más individuos dispuestos a sacrificarse por su grupo de manera altruista, o a cooperar entre sí, será capaz de quedar por encima de un grupo en el que predominen los individuos egoístas.
No obstante, para que el altruismo sea ventajoso; cada individuo debe ser capaz de reconocer a sus parientes, el grado de proximidad genética que tienen con él y detectar y castigar a aquellos que incumplen la norma de reciprocidad.
Las emociones son el medio a través del cual los genes influyen en la conducta altruista. No obstante, la preocupación empática parece ser una respuesta emocional bastante involuntaria, no es discriminada, sino que está sujeta a control cognitivo.
De esta forma, la empatía es adaptativa puesto que favorece la conducta altruista, mientras que ésta lo es ya que favorece la eficacia biológica inclusiva de los individuos.
Se ha descubierto que la empatía, aunque es una tendencia innata a reaccionar ante el sufrimiento de otra persona, ésta se va desarrollando con la experiencia a lo largo de la vida del individuo hasta alcanzar su expresión adulta.
Pres-ton y de Waal propusieron el modelo de percepción-acción* que trata de explicar la empatía desde el punto de vista de la Neuroanatomía. Según este modelo, si una persona presta atención al estado de ánimo de otra, se activa automáticamente en su cerebro una representación de un estado similar, debido a las neuronas espejo*.
Su manifestación es observable mediante técnicas de neuroimagen, como la imagen por resonancia magnética funcional.
Siendo el nivel más básico de este proceso lo que se conoce como “contagio emocional”*, en el que no se distingue entre el sufrimiento del otro y el propio, detectado en bebés humanos y en otras especies.
Según la toma de perspectiva empática*, la preocupación por el malestar del otro pero va más allá, ya que se adopta su punto de vista y se entiende su situación y la razón exacta de su malestar, lo que permite ofrecer una ayuda más apropiada para el problema en cuestión.
Desde una perspectiva ontogénica, en el desarrollo del altruismo y la conducta prosocial en general intervienen fundamentalmente tres procesos: la maduración socio-cognitiva (que deja de tener lugar en una determinada edad), la socialización y el aprendizaje a través de la interacción con los iguales.
El ser humano nace con una predisposición a sentir empatía por los demás, sin embargo, esa tendencia no se traduce en conducta altruista de forma automática, sino que son necesarios los procesos madurativos y las experiencias vividas a lo largo de toda la vida.
LCA  14 9.2 Características de las conductas de ayuda desde la perspectiva del que recibe ayuda: La solicitud de ayuda es el resultado de un proceso de decisión en el que el individuo se plantea tres cuestiones consecutivas: 1. ¿Se solucionará el problema si alguien ayuda? 2. ¿Se pide ayuda? ¿O no? 3. ¿A quién se pide ayuda? En la decisión de pedir ayuda se sopesan dos factores: los beneficios que se esperan de la ayuda (mejorar la situación personal, resolver el problema, etc.) y los costes de pedir ayuda.
Según Nadler el que una persona decida pedir ayuda o no pedirla depende de, sus características personales (edad, género, rasgos de personalidad), la naturaleza del problema y el tipo de ayuda que se necesita y las características del potencial del donante de la ayuda.
Se ha demostrado que las personas prefieren pedir ayuda a alguien que no resulte demasiado amenazante para la propia autoestima, antes que a una persona competente.
Por lo que las personas, suelen acudir a parientes, amigos o personas semejantes a ellos.
De esta forma, Clark y Mills denominan “relación de intercambio” a la relación dada entre los sujetos que no se conocen en la que la conducta se mueve por consideraciones de estricta reciprocidad. Es decir, los sujetos se muestran reacios a pedir ayuda a aquellas personas que no van a poder compensar.
Sin embargo, en numerosos estudios experimentales de laboratorio los resultados son opuestos, debido a que en esta situación, los sujetos no se conocen entre sí.
Resulta menos amenazador para la imagen personal y social pedir ayuda a un amigo que nos conoce desde hace tiempo que a un extraño que puede crearse una opinión negativa de uno mismo, sobretodo si es semejante, debido al fenómeno de comparación social, que dejaría la propia autoestima por los suelos.
9.2.1 Reacciones ante la ayuda no solicitada: Nadler y Fischer elaboraron un modelo básico que sostiene que lo que determina en última instancia la reacción positiva o negativa del receptor de la ayuda es la cantidad relativa de amenaza y de apoyo percibidos.
LCA  15 De esta forma, la persona tenderá a percibir una ayuda no solicitada como amenazante para su autoestima cuando: a) Procede de alguien comparable a ella b) Amenaza la propia libertad y autonomía c) Implica una obligación de devolver el favor sin que exista alguna posibilidad de devolverlo.
d) Sugiere que la persona que recibe la ayuda es inferior a la que la ofrece y dependiente de ella.
e) Se refiere a un problema central para la identidad del receptor y éste lo atribuye a causas internas.
f) No coincide con los aspectos positivos del autoconcepto del receptor g) La ayuda requiere habilidades importantes por parte del que la proporciona, como inteligencia o creatividad.
No obstante, hay ocasiones en que la ayuda recibida puede en principio resultar amenazante y por tanto, provocar reacciones negativas, pero a largo plazo ser positiva para el receptor, como sucede cuando la ayuda recibida sin haber sido solicitada motiva a la persona para esforzarse más en mejorar su situación y hacerse menos dependiente de la ayuda de los demás, contribuyendo así a aumentar su sentimiento de control sobre su propia vida.
En la cultura occidental, caracterizada por valores individualistas, se evalúa positivamente la independencia y la autonomía personal y necesitar la ayuda de otros considerado un signo de dependencia, debilidad e incompetencia. Sin embargo, en culturas colectivas donde se valora la interdependencia entre los miembros del grupo pedir ayuda a recibir la de uno de ellos se considera algo normal, salvo cuando se trata de alguien de fuera, debido a que cuando la recepción de ayuda contradice los valores culturales, el receptor puede percibirla como amenazante. No obstante cuando está en juego en beneficio para el próximo grupo las personas con valores colectivistas no dudan en pedir ayuda alguien ajeno a el.
9. 3 Conducta de ayuda grupal: El voluntariado* es un tipo de conducta muy frecuente que consiste en realizar algún servicio no remunerado para una organización no lucrativa dedicada a proporcionar los bienes y servicios a personas, a grupos de personas o a una causa.
LCA  16 De esta forma, puesto que muchas veces no se conoce personalmente a los receptores de la ayuda, no existe sentido de obligación personal hacia ellos, formando este tipo de comportamiento, parte de la identidad social del que lo realiza. De esta forma, esas personas no se ven a sí mismas como simplemente serviciales o generosas, sino como voluntarios o donantes.
10. Agresión: La Psicología Social entiende la agresión* como un problema social que se produce en la interacción entre individuos y grupos, y que resulta de la influencia conjunta de las características personales de los implicados y de las condiciones sociales y situacionales en las que ese comportamiento tiene lugar.
Según Baron y Richardson, agresión es cualquier forma de conducta realizada con la intención de hacer daño a otra persona (o grupo) que quiere evitarlo. De esta afirmación se obtiene una de las primeras características de la agresión, esta conducta está motivada, impulsada a hacer daño a otros.
Se entiende por conducta antisocial a todos aquellos comportamientos que violan las normas sociales sobre lo que se considera una conducta apropiada.
El término violencia hace referencia a las formas más graves de agresión física o no física que buscan controlar, castigar o incluso destruir a otras personas.
La maldad se entiende como una conducta de carácter cruel y extremadamente dañino, injustificada desde el punto de vista de la víctima.
10.1 Tipos de agresión: LCA  17 La agresión relacional* es aquel tipo de agresión que se define como daño intencionado a las relaciones sociales de otra persona, a sus sentimientos de aceptación y de inclusión en grupo.
La agresión hostil* es otra forma de agresión que suele ir acompañada de una fuerte carga emocional, por ser impulsiva y por estar motivada fundamentalmente por el objetivo de hacer daño a otro.
Por el contrario, la agresión instrumental o proactiva* es fría, premeditada y no está motivada exclusivamente por el deseo de hacer daño a otro, sino que se muestra como un medio para conseguir un determinado fin.
10.2 Origen biológico: La agresión ha sido un comportamiento útil para la supervivencia y la reproducción. Algunos indicios tales como que aparece demasiado temprano en el desarrollo del niño, o la correlación entre factores genéticos y la conducta agresiva, parecen avalar un componente innato de la conducta agresiva.
Además, se han encontrado relaciones entre los niveles de testosterona y cortisol en la conducta agresiva. De la misma forma sucede con un neurotransmisor, la serotonina.
No obstante, la agresión en los seres humanos está muy regulado socialmente.
Gracias a la cultura, el ser humano no necesita recurrir a la agresión para conseguir los objetivos propuestos, pudiendo obtener recursos como estatus, educación, trabajo, etc.
Las personas aprenden, mediante la socialización a controlar su ira y sus impulsos agresivos, y a emplear métodos menos antisociales para obtener sus objetivos.
Sin embargo, algunas conductas, se producen por la creencia de que la violencia es necesaria para crear una sociedad mejor, lo que lleva a racionalizar y justificar todo tipo de actos violentos y contrarresta cualquier escrúpulo moral. [Matanzas idealistas*] Otras conductas dependientes de la cultura son el nacionalismo extremo, los conflictos religiosos o la influencia de los medios de comunicación.
10.3 Teoría de la frustración agresión: La teoría de la frustración-agresión* considera que toda la conducta agresiva humana es el resultado de un impulso interno del organismo que se activa cuando a éste se le impide conseguir una determinada meta que intenta alcanzar.
Dollard, Doob, Miller, Mowrer y Sears defienden dos postulados: 1. Toda conducta agresiva es el resultado de la frustración*.
LCA  18 2. La frustración siempre da lugar a alguna forma Miller añadió que la frustración instiga otros impulsos aparte del de agredir, como puede ser el de huir de la situación.
No obstante, esta teoría niega que la agresión se pueda deber al aprendizaje o la influencia de la cultura.
De esta forma, Berkowitz propone tres matizaciones: 1. El estado afectivo negativo que la frustración desencadena provoca la tendencia a agredir.
2. Cualquier suceso o estímulo aversivo produce un estado de ánimo negativo que puede llevar a la agresión o a la huida.
3. La agresión depende de la interpretación cognitiva que se haga de la situación y la presencia de claves externas asociadas con la agresión.
10.4 Teoría del aprendizaje por condicionamiento aprendido: La teoría del aprendizaje por condicionamiento instrumental propone que las personas tendemos a repetir aquellas conductas por las que se obtienen recompensas y a no repetir aquellas en las que se recibe algún tipo de castigo.
10.5 Teorías psicosociales de la agresión: ● Modelo neoasociacionista cognitivo: El modelo neoasociacionista cognitivo parte de una concepción de la agresión como impulso innato.
● Teoría del aprendizaje social: Según la teoría del aprendizaje social o aprendizaje por observación, el comportamiento agresivo se aprende no sólo por las consecuencias que tiene para el que lo realiza si no, sobretodo, viendo a otras personas comportarse agresivamente, lo cual resulta mucho menos arriesgado.
● Modelo general de Agresión: El modelo general de agresión propuesto por Anderson y Bushman constituye la integración de las aportaciones de otros modelos, y pretende tener en cuenta factores biológicos, ambientales, psicológicos y sociales para explicar cómo aparece un acto agresivo en una LCA  19 situación concreta , también cómo se desarrolla ese tipo de comportamiento a lo largo del tiempo.
De acuerdo con este modelo, el punto de partida de una interacción agresiva reside en características personales del actor y en estímulos externos que coinciden en una determinada situación y evocan en esa persona un conjunto de procesos interrelacionados..
Cada episodio agresivo es considerado como un ensayo de aprendizaje social en el que los esquemas adquiridos por observación o por propia experiencia y relacionados con la agresión se repiten, se refuerzan y se acaban automatizando.
10.6 Factores de la agresión: 10. 6.1 Factores de la situación: Las personas se comportan agresivamente en unas situaciones más que en otras.
1.Factores que precipitan la agresión: La mayoría de los factores situacionales son de naturaleza social, es decir, que la instigación procede de otra persona o grupo. Se ha observado que la provocación es el principal detonante de agresión en el ser humano, pudiendo adoptar diversas formas como insultos, burlas u otro tipo de agresiones verbales. Todos los instigadores sociales de agresión se consideran en cierto modo provocaciones.
Sin embargo, en el caso del rechazo y la exclusión social se producen dos efectos; el efecto sociópeto (de intento de reparar la relación o búsqueda de otros contactos) o el efecto sociofugo (de evitación, pasividad...).
El recuerdo de episodios pasados o la percepción de ser injustamente tratado son otros factores sociales instigadores. [Privación relativa*] En el caso de la frustración asociada con la privación relativa, el estado de desesperanza provoca un descenso de las aspiraciones que reducirá el conflicto sin que el problema haya sido resuelto.
No obstante, algunos no pueden considerarse sociales, denominados "estresores ambientales"*.
Un ejemplo de factor no social instigador de agresión son las claves agresivas, es decir, objetos o imágenes que están presentes en la situación y que activan en la memoria LCA  20 pensamientos y/o emociones relacionados con la agresión. Cualquier estímulo que la persona relacione con agresión puede aumentar la saliencia de pensamientos agresivos con su mera presencia en la situación, a veces sin que ésta sea consciente de ello.
Se ha demostrado que algunos factores ambientales se relacionan con la agresión a través del aumento de la activación fisiológica (arousal) y el estado afectivo negativo que provocan, como puede ser el calor, el ruido y el hacinamiento*.
2. Factores que interfieren en la inhibición de la agresión: Mediante la experiencia directa o por observación, se aprende cómo y cuándo manifestar la agresión y cómo y cuándo inhibir la.
Se ha observado que en ausencia de factores instigadores, el efecto del alcohol en la agresión es prácticamente nulo, no obstante, si estas circunstancias se producen, en sujeto se verá más expuesto a reaccionar de forma agresiva.
Otro factor es el anonimato, puesto que el agresor piensa que es poco probable que otros le identifiquen y le hagan responsable de sus actos agresivos. Hay situaciones en la vida diaria que producen cierta sensación de anonimato que se asocia con la impunidad, como por ejemplo estar dentro de un coche.
10.6.2 Factores internos del individuo: La interacción de una serie de procesos cognitivos, emocionales y motivacionales, con los factores instigadores de la situación mueven a las persona a agredir o interferir en la inhibición de la agresión.
1. Factores emocionales: La emoción más asociada con la agresión es la ira. Anderson y Bushman distinguen varias formas en las que la ira que puede causar agresión: -La ira preactiva* -La ira como aumento del nivel de activación del organismo.
LCA  21 -La ira como clave informativa que ayuda a interpretar situaciones ambiguas, siempre en un sentido hostil.
-La ira como factor atencional hacia los estímulos o sucesos que la han provocado.
-La ira como inhibidora de la agresión; activando un guión relacionado con la agresión o interfiriendo en el proceso cognitivo elaborado que interviene en la reevaluación de la situación.
Según Zillman, la ira puede promover el comportamiento agresivo incluso cuando no se siente realmente, sino que se interfiere. [Transferencia de la excitación*] 2. Factores cognitivos: La activación de scripts o guiones* son estructuras de conocimiento almacenado en la memoria que representan de forma abstracta cuáles son los rasgos característicos de un determinado tipo de situación y cómo es la secuencia apropiada de acciones en ella. Estos guiones, se aprenden directamente o de forma vicaria, y cuanto mayor sea la exposición a episodios agresivos, más se reforzarán los guiones correspondientes y más accesibles estarán en la memoria, pudiendo recuperarse de forma más fácil y empleando de forma preferente.
El sesgo atributivo hostil*, la rumiación* y la redirección son ejemplos de procesos cognitivos que inhiben a la agresión.
3. Factores de riesgo: Los factores de riesgo son aquellos factores que ejercen un efecto más a largo a plazo sobre el comportamiento agresivo, porque influyen en lo que las personas aprenden, en sus creencias y en su forma de interpretar la realidad.
El ambiente familiar, el círculo de amistades, las normas culturales y los medios de comunicación, así como diversos aspectos personales (factores biológicos, rasgo de personalidad, búsqueda de autoestima positiva, autocontrol o autorregulación, creencias personales y diferencias de género).
LCA  22 11. Estereotipos: El primer autor que utilizó el concepto de estereotipo en ciencias sociales fue Walter Lippman, que toma el término del molde que utilizan los tipógrafos para reproducir, una y otra vez, las mismas imágenes o caracteres de imprenta. Queriendo con esta analogía hacer hincapié en el modo en que se reproducen las imágenes y creencias que a la sociedad tiene sobre determinados grupos sociales, a base de repetirlas una y otra vez y de boca en boca, conformándose una opinión pública generalizada sobre cómo son las personas que pertenecen a esos grupos.
En Psicología Social, prejuicio* puede conceptualizarse como una actitud hacia los miembros de determinados grupos que implica una valoración cuya valencia puede ser positiva o negativa.
Por otra parte, los estereotipos sociales* son creencias sobre las características que poseen un conjunto de personas, derivadas, simplemente, de su pertenencia a un determinado grupo o categoría social.
Henri Tajfel define los estereotipos como imágenes mentales muy simplificadas sobre personas o grupos que son compartidas, en sus características esenciales, por gran número de personas. Como destaca este autor, es fundamental considerar el consenso social y cultural existente, sin embargo, subrayar el carácter compartido y cultural de los estereotipos no quiere decir que todas las personas los suscriban en la misma medida. Por ello, es necesario diferenciar entre los aspectos culturales e individuales.
Mientras que, el concepto de estereotipia*, se utiliza para referirse al grado o intensidad con que una persona asume esas creencias estereotipadas y compartidas.
11.1 Procesos implicados en la formación y mantenimiento de los estereotipos: LCA  23 Los estereotipos, consecuencia del proceso psicología de categorización social, se mantienen y se modifican mediante el proceso de socialización, y su transmisión se produce a través de diversas fuentes, como pueden ser la familia, la escuela, los medios de comunicación… Por otra parte, aunque también influyen las vivencias y experiencias personales, ese contenido cultural afecta sustancialmente a los procesos psicológicos implicados en las relaciones con los miembros de otros grupos.
La categorización social* es un proceso cognitivo automático que permite procesar gran parte de la información de forma rápida y eficaz, que se manifiesta en muchas especies y no solo en la humana como se creía. Por ejemplo, muchos primates distinguen perfectamente entre categorías de parentesco (qué individuos son de qué familia), de estatus (qué individuos son dominantes sobre qué otros), y grupales (quienes son del propio grupo y quienes no).
Según los psicólogos evolucionistas, el hecho de clasificar a otros como miembros del endogrupo o del exogrupo activa dos circuitos cerebrales o programas de toma de decisiones muy diferentes. Los procesos cognitivos que se activan al categorizar a alguien como miembro del exogrupo, dan lugar a percepciones y caracterizaciones globales, abstractas y negativas, que tienden a provocar conductas defensivas, competitivas, exploradoras o agresivas, mientras que los procesos cognitivos que se activan al categorizar a otros como miembros del endogrupo son más complejos en cuanto a que la visión del endogrupo no es tan homogénea, sino que se tiende a discriminar entre los miembros del endogrupo en función de su potencial para contribuir a la eficacia biológica.
Una explicación cognitiva para este fenómeno es que se conoce a muchos miembros del propio grupo por experiencia directa, mientras que el conocimiento de los miembros del exogrupo se debe, en buen medida, al aprendizaje cultural indirecto.
De esta forma, los programas cognitivos que se emplean para categorizar a los demás son flexibles y sensibles al contexto.
Según Rothbart y Taylor, el esencialismo* se aplica con mayor facilidad a grupos que se definen en función de claves físicas visibles, como el sexo, la etnia o la edad, es decir, cuando las diferencias se pueden explicar sobre la base de causas biológicas subyacentes.
Por otra parte, dado que los estereotipos son estructuras bastante rígidas, debido a que se tiende a prestar más atención a aquella información que confirma las ideas y expectativas previas propias, llegando a ignorar lo inconsistente o modificandolas hasta hacerlas congruentes, cuando una persona no encaja con las creencias propias, se tienen a incluirla en un subtipo*.
Además, la mayoría de los estereotipos tienen connotaciones afectivas (positivas o negativas) y motivacionales que distorsionan la realidad y provocan que se tienda a LCA  24 exagerar las diferencias entre los grupos y a subestimar las variaciones entre los individuos que pertenecen a un mismo grupo.
El esquema previo que conforma el estereotipo también guía el comportamiento hacia ellos, lo que contribuye a configurar una realidad social dentro de una determinada cultura, provocando que los estereotipos sean la base de la discriminación y sirvan para justificarla.
Greenwald y Banaji sostienen que los estereotipos funcionan no sólo en el nivel explícito sino también en el implícito (creencias no conscientes). Existen investigaciones que demuestran que los estereotipos predicen mejor las expresiones sutiles de prejuicio que las medidas explícitas obtenidas a través de autoinformes.
11.2 Medida de los estereotipos: La estereotipia describe el grado en el que una persona aplica las propias creencias al evaluar a los miembros de ese grupo, y cómo se utilizan a la hora de realizar interferencias o juicios sobre ellos.
No obstante, se han desarrollado una serie de técnicas específicas para la medida de estereotipos.
11.2.1 Lista de adjetivos: Técnica empleada para averiguar el contenido de los estereotipos, en el que se opta por un medida denominada “saliencia transversal”*, que consiste en una comparación transversal de la frecuencia con la que cada adjetivo se aplica a los diferentes grupos étnicos del estudio.
11.2.3 Estimación de porcentajes: La estimación de porcentajes es una medida basada en la estimación del porcentaje de miembros de un determinado grupo que posee una característica o atributo, cuyo procedimiento consiste en pedir a los participante del estudio que indiquen el porcentaje de individuos de ese grupo que posee cada atributo, por lo que puede medir el grado de estereotipia una vez se sabe cuál es el contenido de los estereotipos.
11.2.4 Razón diagnóstica: La razón diagnóstica es una medida de los estereotipos que permite predecir la probabilidad de asignar una característica más a un grupo que a otro. Se calcula dividiendo l porcentaje asignado a los miembros de un grupo al que se supone que se estereotipa en una determinada característica por el porcentaje que se asigna a la población en general o a los miembros de otro grupo con el que se les compara.
LCA  25 11.2.5 Diferencial semántico o atributos polares: Según el diferencial semántico, propuesto por Gadner, se considera que un rasgo forma parte del estereotipo cuando la media de las puntuaciones asignadas se desvía significativamente de la medida teórica.
11.2.6 Escala tipo Likert: La escala tipo Likert es una escala consistente en la asignación de valores (del 1 al 7) a un grupo para una característica dada.
11.3 Funciones: Según Tajfel, el funcionamiento y el uso de los estereotipos se puede estructurar en dos bloques que aluden, respectivamente, a las funciones individuales y sociales que cumplen este tipo de creencias.
● ● Funciones individuales o psicológicas: función cognitiva asociada al proceso de categorización y función motivacional, orientada a la defensa y protección del sistema de valores cada persona.
Funciones de índole social: función de generar diferencias en la valoración de unos grupos respecto a otros (favoritismo endogrupal*), y la contribución de creación y mantenimiento de una ideología que permite explicar y justificar las LCA  26 acciones hacia determinados grupos. La percepción de los miembros de unos grupos de forma más negativa que los de otros facilita la justificación y racionalización de ciertas conductas discriminatorias, pudiendo tener lugar el fenómeno conocido como amenaza del estereotipo*.
Además, los estereotipos función como control social, es decir, por una parte describen cómo son y cómo se comportan los individuos que pertenecen a un determinado grupo, y por otra parte, prescriben cómo deben ser y cómo deben comportarse esas personas.
Según FIske, existe una interacción entre el estatus de poder y la forma de estereotipar, mediatizada por atención, de forma que las personas que carecen de poder prestan más atención a las características individuales de los que sí lo tienen, ya que no tienen que formarse impresiones precisas y particularizadas para saber cómo tienen que comportarse con ellos. Mientras que, las personas que ejercen el poder no prestan atención, debido al motivo básico de control, es decir, la necesidad de sentirse competentes en la interacción con los demás.
11.3.1 Teoría de la justificación del sistema: Según la teoría de la justificación del sistema* propuesta por Jost Y Banaji, los estereotipos hacia los grupos que están en desventaja contribuyen a que se mantenga el orden social establecido, a justificarlo y a reproducirlo.
Por ejemplo, los estereotipos sobre la clase baja obrera (incompetentes, poco inteligentes, etc.) pueden servir para “justificar” su situación económica y así sustentar la ideología de los roles que se ocupan en la sociedad y, de ese modo, el sistema existente.
11.4 Modelo del contenido de los estereotipos: Las características o atributos que se asocian a los miembros de un grupo se refieren a diferentes facetas del ser humano, como rasgos de personalidad, rasgos físicos o roles y ocupaciones. Asimismo, el contenido de los estereotipos puede variar en función de los cambios sociales y a lo largo del tiempo, ofreciendo la Historia múltiples muestras de cómo cambian las creencias sobre grupos.
Susan Fiske afirma que las creencias estereotipadas sobre un grupo se fundamentan en las relaciones estructurales que mantienen los grupos. [Modelo del contenido de los estereotipos*] Según esta afirmación, las creencias estereotipadas pueden agruparse en torno a dos dimensiones empleadas a la hora de evaluar a los miembros de grupos sociales: ● Competencia o capacidad instrumental asociados al estatus y poder.
LCA  27 ● Cordialidad asociados con la cooperación con el grupo y competencia de recursos.
De esta forma, estas dimensiones se pueden combinar dando lugar a cuatro posibles categorías: competentes y cordiales, competentes y fríos, cordiales e incompetentes, y fríos e incompetentes.
En muestras españolas se ha encontrado que la activación de las dimensiones de competencia y cordialidad se produce de manera automática en relación con dos aspectos, el poder y los estereotipos de género.
11.5 Estereotipos de género: Se entiende por estereotipos de género a los componentes que las personas utilizan para diferenciar a los hombres de las mujeres, es decir, el conjunto de creencias compartidas socialmente sobre hombres y mujeres, que se suelen aplicar de forma indiscriminada a todos los miembros de cada uno de estos grupos.
Los estereotipos de rasgo* hacen referencia a las características de personalidad que se considera que define de manera diferente a hombres y mujeres. Mientras que los estereotipos de rol* incluyen las funciones que se consideran más apropiadas para hombres y mujeres.
De esta forma, no solo se estereotipa las características físicas, sino también ocupaciones.
Además, la información sobre un componente afecta al resto, ya que se pretende mantener consistencia entre ellos.
En la investigación sobre género, lo relacionado con la dimensión femenina recibe el nombre de expresivo o comunal, y lo relacionado con la dimensión masculina se denomina instrumental o agente.
Además de las dimensiones de expresividad/comunalidad e instrumental/agencia, los estereotipos de género tienen otras dos funciones diferenciadas; dimensión descriptiva de los estereotipos* y dimensión prescriptiva de los estereotipos*.
LCA  28 12. Análisis psicosocial del prejuicio: Conocer fondo el fenómeno del prejuicio es esencial para mejorar la convivencia entre diferentes grupos sociales, al tratarse de un fenómeno que se origina en los procesos grupales, y que está inevitablemente unido al contexto de las relaciones entre grupos.
De esta forma, el tipo de relaciones intergrupales que se establecen influyen en la dirección, nivel e intensidad del prejuicio.
12.1 Conceptualización del prejuicio: Según Allport, el prejuicio es una "antipatía u hostilidad basada en una generalización defectuosa o inflexible".
Ashmore define el prejuicio como una actitud negativa hacia un grupo definido socialmente y hacia cualquier persona percibida como miembro de ese grupo.
Eagly y Dieckmann entienden el prejuicio como una devaluación de los miembros de un grupo particular (estereotipados como ocupantes reales o potenciales de un rol incongruente) por miembros equivalentes de otros grupos. [Statu quo*] No obstante, la investigación realizada en los últimos años, si bien no niega la base actitudinal del prejuicio, pone de manifiesto que éste no es uniformemente hostil o negativo, sino ambivalente, específico, y sobretodo, dependiente del contexto social, político y cultural en el que tienen lugar las relaciones intergrupales.
12.4 Modelos contemporáneos del estudio del prejuicio: Actualmente, el prejuicio sigue estando presente, de forma más sutil e indirecta, valorándose mas los ideales democráticos igualitarios y tolerantes, y rechazando e inhibiendo la expresión abierta de actitudes y/o comportamientos discriminatorios por motivos de sexo, etnia, cultura o religión.
LCA  29 De esta forma, el odio y la hostilidad se "transforman" en nuevas formas del prejuicio que presentan cierta inseguridad, incomodidad e incluso miedo, que provoca la evitación del contacto con los miembros del exogrupo o la experimentación de ambivalencia.
12.4.1 Prejuicio racial: Tras la aparente desaparición del prejuicio racial, tres fueron las teorías o explicaciones dadas: 1.Racismo aversivo: El racismo aversivo se basa en el conflicto existente entre la negación por parte de los blancos de ser prejuiciosos y los sentimientos y creencias negativas inconscientes que mantienen hacia los afroamericanos, transmitidas de generación en generación y potenciadas institucionalmente durante muchos años. Este tipo de racismo refleja una creencia en la superioridad cultural de los blancos. Las acciones de los racistas aversivos son más variables e inconsistentes, por lo que, en ocasiones se discrimina (de forma directa y racional) y a veces no (defensa de valores igualitarios en situaciones en las que existan normas sociales claras).
Se ha observado que un racista aversivo evita una situación cuando el contacto interracial es inevitable, experimentando ansiedad e incomodidad. No obstante, cuando les sea posible controlar la adecuación de su conducta, tratarán de no discriminar.
De esta forma, aunque este tipo de racismo no sea intencionado, puede considerarse una amenaza al bienestar de los grupos minoritarios y la restricción de oportunidades.
Para medir este tipo de racismo se emplean técnicas utilizadas dn el campo de las actitudes para medir actitudes implícitas o no conscientes.
Para combatir el racismo aversivo, Dovidio y Gaertner proponen a nivel individual, hacer conscientes a aquellas personas que presentan racismo aversivo de su prejuicio, y como estrategia a nivel grupal la recategorización.
2. Racismo moderno: LCA  30 Según McConahay, el racismo moderno se basa principalmente en percibir que los valores de la ética protestante como la libertad de elección individual, la igualdad de oportunidades, etc. están en peligro, no en las experiencias personales negativas con miembros del exogrupo, ni en la percepción de amenaza a los intereses o riquezas personales, sino a los valores genuinamente estadounidenses, basados en principios de meritocracia.
McConahay, Hardee y Batts desarrollaron una escala para medir el prejuicio.
3. Racismo ambivalente: El racismo ambivalente insiste en el conflicto emocional que experimentan los estadounidenses blancos al mantener dos actitudes contradictorias fuertemente arraigadas en la sociedad americana. En este tipo de racismo intervienen dos procesos, el igualitarismo* y el individualismo*, lo que genera ambivalencia, que puede provocar una amenaza a la autoestima e inestabilidad conductual, es decir, que las respuestas del individuo serán positivas o negativas dependiendo de la actitud que se active en una situación determinada. [Contexto social] Además, los racistas ambivalentes, exageran sus respuestas (respuestas extremas) con el fin de proteger su autoestima.
4. Prejuicio contemporáneo o modelo de disociación: El modelo de disociación propuesto por Devine, recurre al conflicto, es decir, la contradicción que se genera en las personas que mantienen actitudes no prejuiciosas entre sus respuestas basadas en el estereotipo cultural y sus creencias personales, para explicar la paradoja del prejuicio.
Este modelo define los estereotipos como el conocimiento sobre los atributos estereotípicamente asociados a un grupo particular, fuertemente arraigados en las personas desde su más temprana socialización, afectando de forma frecuente y automática.
En contraste, según Devine, las creencias personales se desarrollan más tardíamente que los estereotipos, como consecuencia, por ejemplo, del contacto con miembros del exogrupo o de recibir una educación igualitaria.
LCA  31 Como consecuencia, tiene lugar el fenómeno denominado respuesta por defecto*, respuesta basada en el estereotipo cultural, que las personas igualitarias pueden inhibir “si disponen del tiempo y la capacidad cognitiva para iniciar procesos controlados, como traer a su mente creencias personales.
5. Modelo de prejuicio sutil y manifiesto: Meertens y Pettigrew realizan una distinción entre dos tipos de prejuicio: el manifiesto y el sutil.
Por una parte el prejuicio sutil se corresponde con el prejuicio antiguo o tradicional, y se caracteriza por el rechazo abierto del exogrupo y la percepción de amenaza a los recursos del endogrupo, así por el rechazo al contacto y a las relaciones íntimas o cercanas con el exogrupo.
De esta forma, según dichos autores, el racista sutil tienen una percepción exagerada de las diferencias culturales entre el endogrupo mayoritario y el exogrupo minoritario, lo que permite justificar la situación de inferioridad social del exogrupo, basada en la inferioridad cultural percibida.
Además, se produce la evitación de expresar emociones abiertamente hostiles hacia grupos minoritarios puesto que es algo socialmente indeseable, sin experimentar emociones positivas hacia ese grupo.
Meertens y Pettigrew establecen una tipología que permite clasificar a las personas dependiendo de la puntuación obtenida en las dos escalas del prejuicio (manifiesta y sutil).
De esta forma, quienes puntúan alto en las dos escalas se denominan “fanáticos”,es decir, personas que expresan su prejuicio de forma abierta, manifiesta o tradicional. Y por otra parte, los que obtienen una puntuación alta en la escala sutil y baja en la manifiesta denominados “sutiles”. Finalmente, los que puntúan bajo en ambas escalas se denominan “igualitarios”. El tipo 0 o error se asocia con personas con un perfil inconsistente, obteniendo una puntuación alta en prejuicio manifiesto y baja en sutil.
12.5 Prejuicio sexista: LCA  32 La violencia de género, el terrorismo doméstico, violencia sexista o violencia doméstica, hacen referencia a un problema social que requiere apremiantes intervenciones. [Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género] El sexismo*, o las conductas discriminatorias hacia hombres o mujeres por el simple hecho de pertenecer a una de estas categorías, son el principal factor que subyace a la violencia de género.
Aikin, Hall y Hunter realizan una diferenciación entre “viejo sexismo*” y “sexismo moderno”*.
Mientras, Tougas, Brown, Beaton y Joly hacen referencia al término neosexismo*.
12.5.1 Teoría del sexismo ambivalente: La teoría del sexismo ambivalente propuesta por Glick y Fiske, reconoce la coexistencia de dependencia e independencia en las relaciones entre las personas de ambos sexos. Esta teoría distingue entre sexismo hostil* y sexismo benevolente*, no obstante, ambas formas de sexismo tienen como finalidad última legitimar y reforzar la posición subordinada de las mujeres, es decir, la desigualdad de género.
12.5.2 Ideologías de género: Se distinguen tres ideologías de género hostiles y benevolentes que subyacen a estas dos formas de sexismo.
1. Patriarcado, o poder estructural masculino. Se distinguen dos formas de paternalismo*; paternalismo dominante* (hostil) y paternalismo protector* (benévolo).
2. Diferenciación existente entre hombres y mujeres. Por una parte se da la diferencia de género competitiva* (hostil) y por otra parte la diferenciación de género complementaria* (benévolo).
3. Heterosexualidad. La heterosexualidad también presenta un componente hostil, la hostilidad herosexual*, y otro benévolo, la intimidad heterosexual*.
LCA  33 La ambivalencia se resuelve de dos modos. En primer lugar, dividiendo el objeto de actitud (mujeres) en múltiples objetos de actitud que se evalúan de modo diferente, y en segundo lugar mediante la atribución diferencial*.
13. Psicología de grupos: La interdependencia* se refiere a la dependencia recíproca entre los miembros del grupo.
Algunos autores definen el grupo centrándose en la existencia de una estructura social formal o implícita, normalmente en forma de relaciones de roles, estatus y normas, que determine qué le corresponde hacer a cada miembro del grupo, cuál es su posición en él y cuáles son las normas y los valores compartidos que regulan su comportamiento.
Por otra parte, se entiende por identidad* al sentimiento de pertenencia común, a la conciencia colectiva de sí mismos como entidad social, diferenciada, y a la tendencia de definirse como grupo.
Tajfel y Turner conciben el grupo como un conjunto de individuos que perciben a sí mismos como miembros de la misma categoría social, que comparten alguna implicación emocional con respecto a la definición compartida de sí mismos y que alcanzan algún grado de consenso social acerca de la evaluación de su propio grupo y de su pertenencia a él.
13. 1 Procesos de influencia en grupo: El grupo es el principal escenario de la influencia, puesto que, en situaciones en las que, debido a su ambigüedad, las personas no son capaces de determinar por uno mismo cuál es la forma de responder antes ellas, se acude al consenso social.
Sin embargo, las personas no se limitan a imitar o acercarse a la respuesta mayoritaria, sino que en la interacción con los miembros de la mayoría, se construye e interioriza un marco o norma de referencia que permita establecer y validar los juicios propios, siendo su influencia constante y duradera. [Normalización*] Festinger afirma que las personas influyen sobre la emisión de juicios subjetivos (sobre la realidad social) pero no cuando se trata de juicios objetivos (sobre la realidad física).
La dependencia informativa* y la dependencia normativa* son dos explicaciones posibles para dar cuenta de los procesos de influencia mayoritaria.
LCA  34 13. Toma de decisiones en grupo: En cuanto a la toma de decisiones en grupo son fundamentales la polarización grupal* y el pensamiento de grupo*.
Janis indicó en su análisis ocho “síntomas” del pensamiento grupal clasificado en tres tipos.
Janis propuso varias medidas destinadas a reducir la aparición del pensamiento grupal como que el líder adopte una postura imparcial, la formación de subgrupos, o la presencia de personas cualificadas externas al grupo.
LCA  35 14. Psicología Social Aplicada: La utilización del conocimiento psicosocial obtenido en la investigación para la mejora de las condiciones de vida de las personas ha sido una constante en la disciplina desde sus comienzos.
LCA  36 Glosario: ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● Afiliación: acto de asociarse o relacionarse con una o varias personas.
Modelo multidimensional de la afiliación: modelo que postula que las personas se afilian con otras por cuatro razones fundamentales; obtener estimulación positiva, recibir apoyo emocional, adquirir información sobre qué opinan y cómo se comportan otras personas y lograr la atención de otras personas. [Hill] Teoría de la utilidad de afiliación: modelo que propone que la intensidad de la preferencia de las personas por afiliarse en una situación estresante depende de los beneficios percibidos de estar con otras personas, que a su vez dependen de las características específicas tanto del evento estresante como de las personas que están presentes, así como de las características de personalidad del sujeto en cuestión. [Rofé] Valor relacional percibido: grado en el que una persona cree que los demás consideran la relación con ella valiosa o importante.
Teoría del refuerzo: teoría según la cual las personas se sienten atraídas por aquellas personas que les proporcionen algún tipo de recompensa.
Teoría de la consistencia cognitiva: afirma que las personas están motivadas a mantener la coherencia en sus actitudes y entre éstas y sus conductas.
Prejuicio: actitud hacia los miembros de determinados grupos que implica una valoración cuya valencia puede ser positiva o negativa.
Grupo de pares: grupo primario de personas, por lo general informal, que comparten un estatus igual o similar.
Estereotipos sociales: creencias sobre las características que poseen un conjunto de personas, derivadas, de su pertenencia a un determinado grupo o categoría social.
Estereotipia: grado o intensidad con que una persona asume esas creencias estereotipadas y compartidas.
Esencialismo: sesgo vinculado a la categorización social que radica en la tendencia a percibir las categorías sociales como “naturales”, atribuyendo características esenciales a su pertenencia grupal.
LCA  37 ● ● Nivel de comparación de alternativas: concepto que hace referencia al nivel más bajo de resultados hasta el que se está dispuesto a aceptar teniendo en cuenta las oportunidades que se tienen al alcance.
Teoría de la equidad: teoría que defiende que las personas no están solo interesadas en conseguir las mayores recompensas y los menores costes, sino que también les interesa la equidad en sus relaciones.
Rechazo explícito: acciones deliberadas en las que una o más personas ignoran, excluyen o marginan a un individuo.
Estigmación: desaprobación social severa de características o creencias de carácter personales que son percibidas como contrarias a las normas culturales establecidas.
Rechazo implícito: fenómeno por el cual una persona es objeto de críticas o es traicionada por otra.
Conducta prosocial: toda conducta que, en el contexto de una sociedad determinada, se entiende como generalmente beneficiosa para otras personas y el sistema social.
Conducta de ayuda: cualquier acción que tenga como objetivo proporcionar algún beneficio o mejorar el bienestar de otra persona.
Conducta altruista: categoría que incluye sólo aquellas conductas de ayuda realizadas voluntaria e intencionalmente con el fin primordial de reducir el malestar o el problema de otra persona y sin tener en cuenta las propias necesidades.
Efecto de los espectadores: fenómeno que explica que cuanto mayor sea el número de espectadores, menor será la probabilidad de que cualquiera de ellos preste ayuda a la persona necesitada.
Modelo de decisión [Latané y Darley]: modelo consistente en cinco pasos consecutivos, cada uno de los cuales desemboca o bien en el siguiente o bien en la no intervención, dependiendo de lo que la persona decida en casa paso.
Ignorancia pluralizada: fenómeno que consiste en inhibir la expresión de una actitud o emoción porque se piensa que la mayoría no la comparte, aunque ésto no sea así.
Difusión de la responsabilidad: efecto producido por la presencia de más de un observador en una situación de emergencia o donde alguien necesita ayuda que provoca que ninguno de ellos se sienta personalmente responsable de actuar.
Recategorización: estrategia cuyo objetivo es conseguir que las personas estén dispuestas a ayudar a otras resaltando identidades que sean exclusivas en lugar de exclusivas, es decir, extender el concepto “nosotros” para incluirles a “ellos”.
Culpabilización de la víctima: ● Atribución defensiva: ● “Burnout”: tipo de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima, y está caracterizado por un proceso paulatino, por el cual las personas pierden interés en sus tareas, el sentido de responsabilidad y pueden hasta llegar a profundas depresiones. Síndrome de cansancio emocional, despersonalización, y una menor realización personal que se da en aquellos individuos que trabajan en contacto con clientes y usuarios.
● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● LCA  38 ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● Neuronas espejo: grupo de neuronas localizadas en la corteza cerebral que tienen la capacidad de descargar impulsos tanto cuando una persona realiza un movimiento como cuando observa a otra hacerlo, asociada con el fenómeno de la empatía.
Privación relativa: fenómeno social consistente en la imposibilidad percibida de alcanzar lo que se considera una aspiración razonable o justa porque otra persona o grupo lo impide.
Hacinamiento: experiencia psicológica subjetiva desagradable provocada por la percepción que tiene la persona de que hay demasiada gente en el espacio en que se encuentra.
Ira preactiva: pensamientos, esquemas de situaciones y reacciones motoras expresivas asociadas con la agresión, que se utilizan para interpretar la situación.
Transferencia de la excitación: fenómeno social mediante el cual, en una situación en la que dos episodios provocan activación (excitación) en una persona se producen cerca uno del otro en el tiempo, la activación procedente del primero se suma a la del segundo y puede ser atribuida erróneamente a éste último.
Sesgo atributivo hostil: interpretación del sujeto de la intención de otra persona en creencias personales y esquemas que en la información que realmente aporta la situación, prestando mayor atención a las claves agresivas.
Rumiación: pensamientos recurrentes referidos a una meta frustrada o a una provocación, que tienen la propiedad de mantener los sentimientos de ira tiempo después del suceso que los ha desencadenado.
Agresión reactiva: forma de agresión producida ante el comportamiento de los demás.
Agresión proactiva: forma de agresión en la que se tiende a provocar a otros.
Redirección: reacción desmesurada ante un comportamiento que, en circunstancias normales, no habría merecido una respuesta agresiva de tal intensidad pero que, debido a la rumiación, es interpretado de forma hostil.
Desconexión moral: proceso social consistente en considerar que los criterios éticos o morales que rigen el propio comportamiento en situaciones normales no se aplican en un caso concreto.
Justificación moral: justificación de las acciones agresiva apelando al bien de la persona o al de la sociedad, o a la salvaguarda del honor.
Deshumanización de la víctima: desactivación del sistema interno autorregulado de castigo por cometer actos violentos contra otras personas debido a la no consideración de una persona como humana, desaplicando los criterios morales.
Culturas de la violencia: termino que hace referencia a aquellas culturas en las que la agresión se considera aceptable y justificable en determinadas situaciones.
Culturas del honor: tipo de cultura colectivista que otorga un gran valor a la reputación de la persona, es decir, a su imagen social.
Esencialismo: sesgo vinculado a la categorización social basado en que una vez que a las personas se las clasifica en grupos, existe una tendencia a percibir esas categorías sociales como “naturales”, atribuyendo características esenciales a su pertenencia grupal.
Correlación ilusoria: fenómeno consistente en sobrestimar el grado en el que se relacionan dos sucesos o características.
LCA  39 ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● Subtipo: subcategoría especial que incluye a quienes no se ajustan totalmente al estereotipo convencional.
Favoritismo endogrupal: fenómeno psicológico según el cual se fomenta la visión positiva del propio grupo o endogrupo en comparación con los otros.
Amenaza del estereotipo: concepto referido al hecho de que el rendimiento de una persona perteneciente a un grupo negativamente estereotipado se ve afectada cuando es consciente de los prejuicios asociados a su grupo respecto a una determinada tarea, de modo que llega a sentirse amenazada porque su rendimiento (consumo de recursos cognitivos provocado por la máxima atención a no “fallar”) pueda confirmar ese estereotipo negativo sobre las capacidades de su grupo.
Estereotipos de género: conjunto de creencias compartidas socialmente sobre hombres y mujeres, que se suelen aplicar de forma indiscriminada a todos los miembros de cada uno de estos grupos.
Ciberbullying: uso de los medios telemáticos (Internet, telefonía móvil y videojuegos online principalmente) para ejercer el acoso psicológico entre iguales.
Catarsis: fenómeno basado en la creencia de que agrediendo, uno se desahoga y se siente mejor.
Creencia en un mundo justo: fenómeno según el cual las personas aceptan y justifican la agresión y violencia mediante el proceso de culpabilización de la víctima.
Autocontrol o autorregulación: capacidad de ajustar la propia conducta a las normas que rigen en la sociedad o en un contexto concreto.
Igualitarismo: defensa de valores de democráticos, igualitarios y humanitarios que lleva a los americanos a simpatizar y a empatizar con los negros por el trato injusto que han recibido a lo largo del tiempo.
Individualismo: fenómeno basado en los principios de la ética protestante, según la cual cada uno es responsable de su propio destino.
Sexismo: actitud basada en la creencia sobre la supuesta inferioridad de las mujeres como grupo.
Viejo sexismo: concepción tradicional del sexismo.
Sexismo moderno: forma de sexismo caracterizado por una oposición a las demandas feministas basadas en las creencias de que las mujeres ya no son objeto de discriminación, y que las políticas de acción afirmativa no son necesarias.
Neosexismo: término que hace referencia al conflicto existente entre los valores igualitarios hacia las mujeres y los sentimientos negativos que aún se experimentan hacia ellas.
Sexismo hostil: forma de sexismo que caracteriza a las mujeres como un grupo subordinado que legitima el control social que ejercen los hombres.
Sexismo benevolente: forma de sexismo que idealiza a las mujeres como esposas, madres y objetos románticos, presuponiendo la inferioridad de éstas.
Paternalismo: justificación de la dominancia masculina.
Paternalismo dominante: clase de paternalismo hostil que se caracteriza por la creencia de que los hombres deberían tener más poder que las mujeres.
Paternalismo protector: clase de paternalismo benévolo que hace referencia a la percepción de que los hombres deben proteger y mantener a las mujeres que dependen de ellos.
LCA  40 ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● Diferenciación de género competitiva: diferenciación de género de componente hostil que consiste en la creencia de que como grupo, las mujeres son inferiores a los hombres en dimensiones relacionadas con la competencia.
Diferenciación de género complementaria: diferenciación de género de componente benévolo basado en que los roles convencionales de las mujeres complementan y cooperan con los de los hombres.
Hostilidad heterosexual: ideología de género que incluye la creencia de que las mujeres son peligrosas y manipuladoras para los hombres.
Intimidad heterosexual: ideología de género que comprende la creencia de que las relaciones hterosexuales son esenciales para la verdadera felicidad en la vida de las personas de ambos sexos.
Normalización: proceso de creación de normas sociales.
Efecto autocinético: ilusión de movimiento, según la cual un punto luminoso estático parece moverse de forma errática cuando no existe un marco espacial de referencia.
Dependencia informativa: fenómeno que tiene lugar cuando una persona desea dar respuesta adaptada a la realidad, pero es incapaz de evaluar por sí misma esa adecuación, por lo que depende de la información que los demás aportan, siendo la respuesta interiorizada.
Dependencia normativa: fenómeno que se produce cuando la persona está motivada a mantener una relación positiva con el resto de los miembros de un grupo y desea recibir su aprobación o evitar el rechazo de la mayoría, siendo la influencia manifiesta, es decir, pública.
Polarización grupal: tendencia de los grupos a alcanzar un punto medio o compromiso a partir de las opiniones individuales.
Risky shift: efecto producido por un desplazamiento o cambio de respuesta tras la discusión grupal hacia el riesgo.
Pensamiento de grupo: fenómeno caracterizado por una tendencia a la unanimidad que supera a la motivación por evaluar de forma realista cursos de acción alternativos que se produce en grupos; muy cohesionado, con un líder, en el que no existen normas de procedimiento para la toma de decisiones, formado por personas similares en cuanto a ideología y que presenta un elevado grado de estrés y baja autoestima.
Ilusión de invulnerabilidad: optimismo excesivo que ciega a los miembros del grupo ante las advertencias de peligro.
Creencia incuestionable en la moralidad del grupo: efecto según el cual los miembros asumen la moralidad inherente a su grupo e ignoran cualquier reparo ético o moral que cuestione su decisión.
Racionalización colectiva: desestimación mediante justificaciones colectivas de cualquier información que cuestione la decisión del grupo.
Punto de vista estereotipado del oponente: fenómeno social según el cual los miembros del grupo consideran a los grupos oponentes demasiado malos como para negociar con ellos, o demasiado débiles y carentes de inteligencia como para defenderse a sí mismo de la iniciativa planteada.
LCA  41 ● ● ● ● ● ● Autocensura: efecto según el cual los miembros del grupo tienen a anular los recelos, temores u opiniones que contradigan la decisión adoptada, con tal de no romper la armonía.
Presión sobre los disidentes: efecto que tiene lugar con objeto de mantener la unanimidad mediante la presión a aquellas personas que planteen dudas acerca de las suposiciones y planes del grupo, a los cuales se les ridiculiza o incluso echa.
Ilusión de unanimidad: ilusión de consenso y acuerdo acerca de la decisión de grupo mediante la presión sobre los disidentes y la autocensura.
Guardianes de la mente: miembros que protegen al grupo de cualquier información que contradiga su decisión.
Dimensión descriptiva de los estereotipos: dimensión que hace referencia a cómo se piensa que son y se comportan hombres y mujeres, cuya función cognitiva de categorización permite actuar organizando y estructurando el flujo de información sobre hombres y mujeres.
Dimensión prescriptiva de los estereotipos: dimensión de carácter normativo y preceptivo que indica cómo deberían ser y comportarse hombres y mujeres, relacionado con los intereses motivacionales, pudiendo servir para mantener la estructura de poder social existente que favorece a los hombres, recompensando a las mujeres y a los hombres que se conforman a roles de género tradicionales y sancionando a las mujeres y a los hombres que violan esas prescripciones.
LCA  42 ...

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