TEMA 7 (2011)

Apunte Español
Universidad Universidad de Burgos
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho civil II
Año del apunte 2011
Páginas 10
Fecha de subida 20/06/2017
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TEMA 7: INSUFICIENCIA PATRIMONIAL Y PLURALIDAD DE ACREEDORES 1. PLURALIDAD DE ACREEDORES, RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL Y EJECUCIÓN FORZOSA DE LAS OBLIGACIONES: ESQUEMA GENERAL El deudor tiene el deber jurídico de cumplir un todas sus obligaciones y satisfacer íntegramente, se fueron varios, a todos y cada uno de sus acreedores.
Consideramos los créditos, derechos subjetivos (esto es, como poder jurídico de exigir el acreedor al deudor una determinada conducta de prestación), todos son iguales y no pueden ningún acreedor exigir a sus deudor que le pague a él con preferencia a otro que tenga un crédito o igualmente vencida y exigible.
En la relación entre el deudor y sus acreedores, la regla es siempre, pues, la par condicio creditorum.
Sin embargo, la regla de la par condicio creditorum quiebra cuando, ante el incumplimiento del deudor que tiene una pluralidad de acreedores, el problema se aborda en el seno de la consecuente ejecución forzosa de sus obligaciones.
Entonces, sin menoscabo alguno de lo anterior, el juez que conoce de la ejecución puede verse abocado a desistir su resultas a pagar con preferencia a un cierto acreedor antes que a otro u otros, porque el ordenamiento, para tales efectos, clasifica y gradúa los créditos, naciendo de tener du acción las oportunas pretensiones de los titulares de éstos, no frente al deudor común, sino frente a los demás acreedores de este.
a) Cuando el deudor no se encuentre situación estado de insolvencia (esto es, cuando “no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles”), el propio deudor está obligado a solicitar que la ejecución sea colectiva: que concurran en ella todos los acreedores del primer modo Tal que todos, o el mayor número, puedan ver satisfechos un sus créditos en la medida en que lo haga posible patrimonio actual del deudor.
Este procedimiento de ejecución colectiva se llama concurso y en él, un el lugar de mantener a ultranza la regla de la par condicio creditorum (que aquí llevaría a que todos los acreedores del mismo deudor cobrarán de momento a prorrata, en proporción al importe o Valor de sus respectivos créditos), el legislador ha optado por qué, una vez liquidado y realizado el Valor del patrimonio actual del deudor, se satisfagan unos créditos con preferencia a otros.
b) Cuando el patrimonio del deudor resulta insuficiente para satisfacer a todos los acreedores, la previsión de esas preferencias en la imputación de las resultas de la ejecución colectiva al pago de los créditos concurrentes denota un concreto o criterio de política legislativa: el de que los acreedores soporten con diferente intensidad, no por las cualidades subjetivas que en ellos concurran, sino por otras objetivas, vinculadas al crédito, la insolvencia actual de su acreedor común.
Pero, aunque no con igual intensidad, el mismo problema se presenta en las ejecuciones singulares (para realizar concretos bienes embargados), que conllevan una disminución del patrimonio actual del deudor que puede eventualmente perjudicar la ulterior realización forzosa de sus créditos por otros acreedores.
Por eso el indicado criterio de política legislativa se extiende también a ellas, en cuyo seno resulta posible que un acreedor que no instó la ejecución pretenda, a través de un cauce procesal específico, que es la terracería de mejor derecho, que la resultas de la misma se imputan al pago de sus créditos, que el ordenamiento considera estos exclusivos efectos preferente al del crédito que le instó.
Esos créditos cuyo pago es o puede ser preferente al de otros créditos en las resultas de la ejecución forzosa, se llaman privilegiados y privilegio es la cualidad del crédito o que les da esa preferencia, que puede ceñirse al obtenido en la realización del Valor de determinados bienes (privilegio especial) o de todos los comprendidos en el patrimonio del deudor (privilegio General).
Y, lógicamente el reconocimiento de tales privilegios determina, dada su finalidad, la necesidad de establecer una prelación de créditos, esto es, una ordenación jerárquica de los mismos que permita saber cuándo su titular puede pretender con éxito o que le sean atribuidas las resultas de la ejecución antes que a otro u otros acreedores, sean o no privilegiados los créditos de éstos.
Finalmente, hace falta precisar que las ejecuciones forzosas en que pueden ser aplicadas las normas sobre preferencia y prelación de créditos son, exclusivamente, las dinerarias, esto es, como establece el art. 571 Lec, aquellas en que se proceda “en virtud de un título ejecutivo del que, directa o indirectamente, resulte el deber de entregar una cantidad de dinero líquida”. Y dineraria ha de ser también la pretensión de cobro que derive del crédito preferente.
Sólo en tal caso es posible que el resultado de la ejecución se destine con preferencia a un acreedor distinto del ejecutante, satisfaciendo su interés.
EL CONCURSO Cuando se encuentra en estado de insolvencia un deudor que tiene una pluralidad de acreedores, el ordenamiento o propicia que la ejecución forzosa de sus obligaciones concurran todos ellos a través del concurso, procedimiento regulado en la ley 22/2003, de Julio, concursal.
En lo que aquí interesa, declarado un deudor en concurso (a su instancia ola de cualquiera de sus acreedores), la reglas sobre preferencia y prelación de créditos contenida en el código civil, resultan desplazadas por las que específicamente contiene la ley concursal.
Así lo previene expresamente el párrafo segundo del art.1921 cc, según el cual “ en caso de concurso, la clasificación y graduación de los créditos se regirá por lo establecido la ley concursal”.
AMBITO DE LAS REGLAS SOBRE CONCURRENCIA Y PRELACIÓN DE CRÉDITOS DEL CODIGO CIVIL. LA TERCERÍA DE MEJOR DERECHO.
Un el código civil dedica el título XVII de su libro IV a regular la “concurrencia y prelación de créditos”. En el determina que créditos son privilegiados (arts. 1921 a 1925) y establece una ordenación de los mismos para su cobro por los acreedores (arts. 1926 a 1929).
Sin embargo, se trata de una materia pendiente de reforma y en la que además el código civil tan sólo contiene una parte el régimen aplicable, que ha de ser integrad con normas de diversa naturaleza, pues son muchas las leyes especiales (no sólo civiles, sino también laborales, tributarias y de otra índole) que contribuyen carácter preferente a ciertos créditos.
En cualquier caso, esas preferencias crediticias establecidas el código civil y de las leyes especiales sólo pueden hacerse valer, por los acreedores a cuyo crédito se refieran, frente a otro acreedor del mismo deudor que hubiera iniciado un procedimiento de ejecución dineraria singular, persiguiendo bienes concretos del deudor para su realización forzosa, con la finalidad de que las resultas de la misma se destinen preferentemente a satisfacer su crédito, entregándose al ejecutante tan sólo el remanente, sí lo hubiera.
El procedimiento que específicamente permite un acreedor conseguir que el resultado de una ejecución dineraria singular ya un concurso, instada por otro acreedor del mismo deudor, se destine por el órgano judicial a satisfacer prioritariamente el crédito del tercerista, por atribuirle la ley a este último carácter preferente respecto o al del ejecutante, se llama tercería de mejor derecho.
LA PAR CONDICIO CREDITORUM EN LA EJECUCIÓN FORZOSA.
En la relación entre acreedor y el deudor, la regla aplicable a la satisfacción de los distintos créditos es siempre la par condicio CREDITORUM, hay que añadir ahora que dicha regla sigue siendo el criterio General aún en el marco del cumplimiento forzoso de las obligaciones. En su virtud, a los acreedores ordinarios, se les consideran situación de igualdad en orden a la satisfacción de sus respectivos créditos.
Así resulta de lo dispuesto en el art.1925 Cc, según el cual “ no gozarán de preferencia los créditos de cualquier otra clase, o por cualquier otro título, no comprendidos en los artículos anteriores”.
Ella quiere decir que, a efectos de cobrar lo que se les debe, ninguno de los acreedores comunes tiene derecho a hacer anteponer su crédito o al de los demás: ni en el concurso (en el que la regla se traduce en que cobrarán a prorrata una vez satisfechos los créditos preferentes, hasta donde alcanza la más activa) ni en las ejecuciones singulares (en las que no podría prosperar la terracería Si la interpusieran, cobrando siempre el ejecutante).
Y el mismo criterio gobierno la relación entre los créditos privilegiados en los casos excepcionales en que concurren con otros u otros que comparten con ellos idéntica preferencia.
Diccionario aranzadi: definición: es un principio al a que se ven sometidos loa creedores del deudor incumplidor implica la igualdad de trato entre todos ellos. Y todos participan en la liquidación del activo en proporcional importe de sus créditos.
Esta definición mezcla las situaciones de concursan con las de incumplimiento porque es un principio…. En el Cc se nos ofrecen unas reglas e preferencia y prelación de créditos 1922 y ss. Lo que regulan estos artículos son los procesos de ejecución forzosa de un acreedor, la demanda de ejecución forzosa por el incumplimiento de sus obligaciones. Lo que se conoce como proceso de ejecución individual. Mientras que, la ley concursal regula la situaciones de insolvencia total y absoluta del deudor y el proceso de ejecución colectiva de todo su patrimonio.
Pero hay que organizar los créditos, no van a ser todos iguales, unos cobraran antes que otros.
Hay unos crédito que por su naturaleza van a tener un privilegio que va a a consistir en ser preferentes y que se van a organizar en una prelación de créditos preferentes. Le permite así al acreedor cobrar con prioridad a otros. Anteponiendo su precito a otros, por la naturaleza del crédito. Pero esa naturaleza que el legislador a determinado, surgen tiene virtualidad y eficacia solo cuando a la vista de una ejecución forzosa. Un insta un proceso de ejecución forzosa y otro acreedor no quiere vender el cuadro en ese cuadro porque ese cuadro está ligado a mi derecho de crédito porque yo lo restauré por ejemplo. Demuestra el tercerista que tiene un mejor derecho a cobrar, respecto de aquel que insto a la ejecución forzosa.
Son procesos de ejecución forzosa singular frente a un proceso de ejecución forzosa de patrimonio colectivo. (ley concursal).
2. LOS PRIVILEGIOS La PAR CONDICIO Y EL PRIVILEGIO Según resulta de lo dispuesto en el art. 1925 cc, la regla General de gualda de los acreedores no es de aplicación, en los casos de ejecución forzosa, a los créditos considerados preferentes por el propio código civil.
Se trata, en principio, de los créditos contemplados en los artículos 1922 a 1924 cc. Que, excepción ando la regla de la par condicio CREDITORUM, regula los privilegios.
Esto es: los créditos que, en virtud de lo dispuesto en una disposición legal, facultan al titular del mismo a cobrarse con la resultas de la ejecución con preferencia a los acreedores ordinarios (y a los acreedores cuyos créditos privilegiados fueran de rango inferior).
CARACTERES CLASES DE PRIVILEGIOS Y PRELACIÓN DE CRÉDITOS.
El privilegio se caracteriza por ser una cualidad intrínseca de ciertos créditos y por las notas de legalidad y excepcionalidad.
En cuanto se trata de una cualidad intrínseca del crédito, el privilegio no puede disociarse del crédito o y se transmiten jurídicamente con él.
En virtud de la nota de legalidad, la constitución de los privilegios no puede proceder de la voluntad de los particulares sino únicamente de la ley.
Y en cuanto conlleva una particularidad de la regla General de la par con dice CREDITORUM, los privilegios tienen carácter excepcional, no siendo susceptibles de un aplicación analógica y ni siquiera de una interpretación extensiva.
Pues bien, en el ámbito del capítulo II “ de la calificación de los créditos”, el título XVII “de la concurrencia y prelación de créditos”, del código civil se determinan los créditos preferentes.
La regulación que ofrece el código civil permite distinguir entre dos tipos de privilegios: Unos, a los que la doctrina califica como “privilegios especiales”, atribuyen preferencia a ciertos créditos en caso de ejecución forzosa que recaiga sobre determinados bienes muebles (art.1922 CC) o inmuebles (art.1923 CC).
Otros, a los que los autores califican como “privilegios generales”, atribuyen a ciertos créditos preferencia sobre todos los bienes del deudor (art. 1924 cc), esto es, cualquiera que sea, entre ellos, el que se hayan barajado.
A su vez, en el capítulo III “de la prelación de créditos”, del citado título XVII, se hacen ordenación jerárquica entre los distintos créditos privilegiados.
En dicho ámbito o se atribuye preferencia los privilegios especiales respecto de los generales y se jerarquiza los privilegios especiales en los generales (artículos 1926 y 1927CC).
PRIVILEGIOS, AFECCIONES REALES Y DERECHOS REALES DE GARANTÍA: SU CONCURRENCIA Y ORDENACIÓN.
La regla General de que “del cumplimiento de sus obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros” (art. 1911 CC), impide servirse para su cobro, de la ejecución dineraria, de la relación del Valor de un bien que no forme parte de su patrimonio.
Por eso el ordenamiento prevé que exista siempre en el proceso ejecutivo ordinario un decreto resolución embargo, que es una afección real que traba o vincula los bienes propiedad el deudor que constituya su objeto para que no perjudique al acreedor ejecutante que, al realizarse su Valor, no formen ya aparte del patrimonio de aquel.
Pero, para evitar que su adquisición por otro le perjudique, el acreedor puede convenir con su deudor (o exigir a éste, como ocurre con las hipotecas legales) la constitución de derecho real de garantía que, por comprender el ius distrahendi (prenda e hipoteca), recaída sobre un bien del que éste sea entonces dueño y sobre el que tenga poder de disposición.
Finalmente, el ordenamiento establece las afecciones reales que, por ministerio de la ley, sujeta a ciertos bienes al cumplimiento determinadas obligaciones eliminando la relatividad del derecho de crédito o y permitiendo realizar su Valor, en un proceso procedimiento ejecutivo, cualquiera que sea su dueño o poseedor (afección a reales de origen legal).
La ejecución dineraria ordinaria y la de bienes hipotecados ignorados: eficacia de la pluralidad registral.
Al publicarse el código, la ley hipotecaria, entonces vigente remitía al acreedor hipotecario al proceso ordinario de ejecución forzosa dineraria, tras el requerimiento de pago al deudor, o de pago o o o desamparo del bien hipotecado al tercer poseedor.
Así pues, lo que se tenían cuenta no era la hipoteca como derecho real, sino el crédito garantizado con ella, resolviendo su concurrencia con otros a través del principio General de inoponibilidad de lo no inscrito o o anotado, sólo perjudicado por las afecciones reales inmobiliarias de origen legal, a las que la ley hipotecaria, se refería como hipotecas legales tácitas y que prevalecían, incluso frente a tercero, a través de la tercería de mejor derecho.
Pero, la reforma de 1909 introdujo la ley hipotecaria, un nuevo proceso de ejecución hipotecaria, que la Lec 2000 acogido como “particularidades de la ejecución sobre bienes hipotecados”, sí bien añadiendo también las que presenta la de bienes que pignorados (arts. 681 ss).
Estas normas lo que hacen sustancialmente es considerar la relación del Valor de los bienes como una pretensión o forma de ejercicio del ius distrahendi, esto es, de la acción real derivada de los derechos reales de garantía, no de la personal que nace del crédito garantizado del que estos son accesorios.
Partiendo de estas premisas, lo primero que ha de resolverse, con alcance General, es la concurrencia de varios embargos y derechos reales de garantía sobre un mismo bien.
Esto se gobierno por el crédito de prioridad (prior tempore, potior iure) que, tratándose de bienes sujetos a un régimen de publicidad registral, lo determinan las fechas de las anotaciones o inscripción es practicadas, que suponen siempre, en beneficio del adquiriente, la cancelación de las posteriores.
Además, cuando rige también el principio de oponibilidad frente al ejecutado de todo lo inscrito o anotado, cobran con la cantidad obtenida en la subasta, después del ejecutante y se queda un remanente, los titulares de derechos inscritos o anotados con posterioridad.
En esto la única diferencia entre la ejecución ordinaria y la hipotecaria es, como ahora se verá, que en la primera pueden cobrar antes que el ejecutante los acreedores privilegiados.
La ejecución forzosa ordinaria y los privilegios.
Iniciado el proceso de ejecución y practicado en él un embargo de un bien concreto, ha de atenderse al principio de responsabilidad patrimonial del deudor, en la que de nuevo juega la publicidad registral.
Cuando la ejecución forzosa ordinaria se dirija a realizar bienes que formen parte del patrimonio de su deudor común, la preferencia para el cobro con la resultas de la realización del Valor de un bien embargado puede hacerse valer, a través de la tercería de mejor derecho, por todos los acreedores cuyo crédito lo califique la ley como privilegiado.
Entre ellos están los cualificados como hipotecarios o como persona tizi os y además, a los sujetos a una afección real. Pero nada impide que, por ministerio de la ley, prevalezcan sobre estos otros créditos privilegiados.
La ejecución hipotecaria y la pignoraticia Cuando el proceso de ejecución se dirija exclusivamente a ejercer el ius distrahendi que forma parte del contenido de la hipoteca y la prenda, con aplicación de las particularidades, lo que se ejercita en la correspondiente acción real ejecutiva.
Tratándose de la hipoteca inmobiliaria o mobiliaria, quien en todo caso cobre en primer lugar es siempre el ejecutante titular del derecho real y sólo la cantidad garantizada por este. Luego, por su orden y de acuerdo con el principio de prioridad registral, los titulares de derecho inscritos o afecciones reales anotados después. O y por último, desaparecidos todos los gravámenes reales a él oponibles, “entregará el remanente al propietario del bien hipotecado”.
Lo que sí ha de respetarse en este proceso, por supuesto, es la presunción de exactitud registral.
Y siempre, además, la condición de dueño del constituyente del derecho real de garantía, cuya no concurrencia pueden hacerla valer los terceros a través de la carrocería del dominio.
Las afecciones reales del origen legal Tales afecciones, se mantienen por ministerio de la ley hasta el cobro íntegro del crédito al que cualifican y perjudican siempre al que fuere poseedor o propietario del bien afectado (incluso aquel hubiere adquirido en la subasta), frente al que el acreedor beneficiado puede, en todo caso, dirigir el correspondiente proceso o procedimiento administrativo de ejecución para realizar el Valor de aquel.
3. LOS DISTINTOS TIPOS DE PRIVILEGIOS Los privilegios especiales Según hemos adelantado, los privilegios especiales conllevan la preferencia de ciertos créditos: en unos casos (privilegios mobiliarios), respecto al Valor obtenido a través de la venta de específicos “bienes muebles del deudor” (art. 1922 cc) y en otros (privilegios inmobiliarios), respecto o al Valor obtenido mediante la venta de determinados “bienes inmuebles y derechos reales del deudor” (art. 1923 cc).
De conformidad con lo dispuesto en el art. 1926 cc, el privilegio mobiliario supone que el crédito o preferente excluye a los demás créditos hasta donde alcance el Valor de la cosa mueble a que la preferencia se refiere.
En virtud del establecer el art. 1927 cc, el privilegio mobiliario supone que el crédito o que goza de preferencia en relación a determinados inmuebles o derechos reales, excluye a los demás créditos hasta donde alcanza el Valor del inmueble o derecho real a que la preferencia se refiere.
Los privilegios especiales mobiliarios “ex” art.1922 CC El art. 1922 cc, atribuye a ciertos créditos preferencia “con relación con determinados bienes muebles del deudor”.
Preferencia que se justifica por el hecho de que, en el caso de que se trata, existe una cierta “vinculación” entre el derecho de crédito y la cosa mueble sobre la que la preferencia recae.
Por lo que respecta en concreto a los créditos a los que se atribuye preferencia relación con el Valor obtenido de la venta de ciertos bienes muebles, de conformidad con lo dispuesto en el art.
1922 cc: 1º. Los créditos por construcción, reparación o conservación de una cosa mueble cosa de preferencia respecto de ésta, siempre y cuando estuviera en poder del deudor (art. 1922.1 CC).
2ºrespecto de la cosa mueble vendida que estuvieren poder del comprador, goza de preferencia el crédito o que por el espacio aplazado de la venta correspondiera al vendedor frente al comprador (art. 1922.1 CC).
3ºrespecto de la cosa empeñada y hasta donde alcanza su Valor, goza de preferencia el crédito garantizado comprenda que se halle en poder del acreedor (art. 1922.2 CC).
4ºrespecto de los efectos transportados, goza de preferencia el crédito derivado del transporte (art. 1922.4 cc) 5º respecto de los bienes muebles del cliente existentes en el establecimiento hostelero, goza de preferencia a el crédito derivado del contrato o de hospedaje (art. 1922.5 CC).
6ºrespecto de los frutos de la cosecha, goza de preferencia el crédito o por semillas, gastos de cultivo y recolección (art.1922.6 CC).
7º respecto de los bienes del arrendamiento o existentes en la finca arrendada y sobre los frutos de la misma, goza de preferencia el crédito o por los alquileres y rentas de la finca arrendada (1922.7 CC). Conforme al artículo 1922.7 CC la preferencia se extiende a los alquileres y rentas de un año.
Los privilegios especiales sobre bienes inmuebles “ ex” art. 1923 CC.
El art. 1923 cc atribuye a ciertos credditos preferencia en relación con determinados bienes inmuebles (art. 334 cc) y derechos reales del deudor.
Por tanto, dejando para otro lugar la consideración del privilegio del crédito tributario, en relación con el Valor obtenido por la venta de ciertos bienes inmuebles, de conformidad con el art. 1923 cc gozan de preferencia: 1º respecto de los bienes asegurados, los credditos de los aseguradores por los premios o primas del seguro de dos años. Sí se trata de seguro mutuo, la preferencia actúa por los dos últimos dividendos que se hubiesen repartido. (Art. 1923.2 cc).
2º respecto de los bienes hipotecados, goza de preferencia del crédito hipotecario (1923. 3 cc).
3º respecto de los bienes objeto de la refacción, goza de preferencia el crédito o refaccionario ha de todo o inscrito en el registro de la propiedad. (Art. 1923.3 CC).
4º sobre los bienes objeto o de la anotación, gozan de preferencia aquellos créditos que hubieran sido anotados en el registro de la propiedad en virtud de mandamiento judicial, por embargos, secuestros o ejecución de sentencias (art. 1923.4 CC).
5º sobre los bienes inmuebles a que se refiere la refacción, gozan de preferencia los créditos refaccionarios no anotados nI inscritos (art.1923.5).
Los privilegios generales Según expusimos, son privilegios generales las que atribuyen preferencia un crédito en relación con todos los bienes del deudor.
En estos casos, el acreedor tiene derecho a cobrar con preferencia del Valor obtenido con la realización de cualquiera de los bienes del deudor.
La calidad de naturaleza del crédito o es lo que justifica la atribución al mismo de un carácter preferente a los efectos de su cobro, pero se trata de una preferencia que sólo efectúa frente a los acreedores comunes (artículos 1926 y 1927 cc).
El art. 1924 cc determinados privilegios generales. Limitándose aquí a los créditos que no han sido objeto de tratamiento específico por disposiciones legales ajenas al código civil (credto salarial, tributario y de la seguridad social), sobre los bienes muebles e inmuebles del deudor no afectos a un privilegio especial, gozan de preferencia los créditos devengados.
1ºpor los funerales del deudor, según el uso del lugar. También los devengados por los funerales del cónyuge del deudor y de los hijos bajo patria potestad, sino tuviesen bienes propios (art.
1924. 2B cc).
2ºpor los gastos de la última enfermedad del deudor, su cónyuge y de los hijos bajo patria potestad. La preferencia sólo afecta a los gastos causados en último año, contado hasta el día del fallecimiento (art. 1924.2C cc).
3ºpor los anticipos que, durante el último año, se hubieran hecho al deudor en comestibles, vestido o calzado (art. 1924.2F cc).
Junto con los puesto, conforme al arT.1924.3 cc también gozan de privilegio General, los créditos que “sin privilegios pecial” consten: a) en escritura pública; b) por sentencia firme.
Para los casos de concurrencia de credditos que consten en escritura pública, o de credditos que consten por sentencia firme, el art. 1924 cc. O dispone que tendrán “preferencia entre sí por el orden de antigüedad de las fechas de las escrituras y de las sentencias”.
Hay leyes especiales, como la ley tributaria, propiedad horizontal, estatuto de los trabajadores que establecen privilegios en relación con determinados créditos.
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