Inscripciones funerarias (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 2º curso
Asignatura Epigrafía y numismática
Año del apunte 2012
Páginas 17
Fecha de subida 09/10/2014
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Inscripciones funerarias La función principal de la tumba romana era la conservación del recuerdo del difunto pues, para el romano, la vida del fallecido continuaba siempre que alguien le recordase.
Así, las ceremonias funerarias en Roma y el culto a los muertos gravitaba sobre dos pilares esenciales: - poner los medios para, a través de los vivos, conseguir el reposo y la paz de los espíritus inmortales de los difuntos.
- garantizar la pervivencia (al menos en la memoria de los allegados) del recuerdo del difunto.
En relación con este segundo aspecto, la tumba era para los romanos un monumento (monumentum), destinado al recuerdo de una persona. Tanto es así que, en ocasiones, se identificaba el monumentum con su función y el término empleado para definir la tumba es directamente el de memoria (memoriam fecit, dice a veces el dedicante).
Ocasionalmente, también las corporaciones municipales se ocuparon de decretar como último honor a sus más distinguidos ciudadanos: - la gratuidad del lugar del sepulcro (locum sepulturae).
- la celebración, a expensas de las arcas municipales, de unas pomposas honras fúnebres (funeris impensa).
- elogios póstumos de carácter público: laudationes, ya fueran éstas declamadas en el foro de la ciudad o junto a la tumba (laudationes ad sepulcrum).
CIL 2.7, 730. Carbula (Almodóvar [---] Q(uinti) f(ilius) Serg(ia tribu) Asia del Rio, Córdoba).
ticus ann(orum) LXV IIvir c(olonorum) c(oloniae) P(atriciae) Placa funeraria en mármol, conmemorativa de la concesión por parte de la corporación municipal (ordo decrevit), de un locum sepulturae y de una estatua fúnebre (funeris impensam statuam) a un notable local de Corduba, iivir colonorum coloniae Patriciae. La placa, como indican las fórmulas finales, formaba parte del monumento funerario del magistrado en cuestión.
A [---] Asiático, hijo de Quinto de la tribu Sergia, de 65 años, IIviro de los colonos de la Colonia Patricia [Córdoba]. A éste su ordo le decretó un lugar de sepultura, un funeral pagado y una estatua.
Piadoso con los suyos [en acusativo; aunque normalmente está en dativo: pius in suis]. Aquí yace. Sea para ti la tierra leve.
huic ordo decrevit locum sepulturae funeris inpensam sta tuam p(ius) in suos h(ic) s(itus) e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(evis) Por cuestiones de salubridad, al menos desde la ley de las XII Tablas (451 a.C.), estaba prohibido en Roma enterrar a los muertos en el interior de las ciudades.
Ello acabó por condicionar la propia topografía y urbanismo de los suburbios de las ciudades, configurándose, a lo largo de las vías que entraban o salían de la ciudad, auténticas ciudades de los muertos (necrópolis).
Estas vías se convirtieron en el mejor lugar para satisfacer el ya referido deseo de memoria y recuerdo individuales o grupales que parece consustancial al ser romano y la contemplación y lectura de los textos funerarios debió ser un entretenimiento muy común entre los viajeros antiguos.
Por ello, muchas inscripciones funerarias llevan escritos textos con la intención de que el caminante se detenga y lea (por ejemplo: resta, viator et lege) o que contemple en detalle el conjunto funerario.
También otras incluso manifiestan al viandante votos de salud y prosperidad. O simplemente saludan al viajero: vale viator.
Particular interés entre los monumentos funerarios tienen los espacios fúnebres exclusivos de determinadas familias, a veces incluso dotados de huertos, mesas para banquetes y otros lugares de esparcimiento y que, bajo los términos cepotaphium, hortus o viridaria, aparecen en la documentación epigráfica.
En estos monumentos se celebraban las ceremonias oportunamente establecidas en el calendario romano dedicadas a los difuntos: Parentalia, Feralia, Lemuria, Violaria, Rosalia.
Tumba nº 15 de la necrópolis de Isola Sacra (Ostia); delante de la tumba, el biclinium funerario A los dioses Manes.
Veria Zosima lo hizo para ella y para Lucio Verrio Eucaristo, su marido que bien lo merecía, para sus libertos y libertas y sus descendientes.
Que este monumento no pase a herederos foráneos (a la familia? a la ciudad?). (El terreno mide) de fachada 10 pies, de fondo 10 pies.
Tumba 15 de la necrópolis de Isola Sacra (Ostia).
D(is) · M(anibus) / VERIA ZOSIME FECIT · SIBI · ET / L(ucio) · VERRIO · EUCHARISTO · MARITO / SUO · BENEMERENTI · LIBERTIS / LIBERTABUSQUE / SUIS · POSTE/RISQUE · EORUM / H(oc) · M(onumentum) · H(eredem) · EXTERUM · N(on) · S(equetur) / IN FRONTE · P(edes) · X · IN AGRO P(edes) X Del tamaño de algunos de estos conjuntos nos informan no sólo los testimonios arqueológicos sino también las dimensiones establecidas por los cippi terminales.
L(ocus) in fronte / p(edum [genitivo plural]) CCXXV et / in agro p(edum) CL CIL 2.5, 403 Castro del Río.
Baetica.
Cipo terminal que formaba parte de un gran acotado funerario de unos 3000 m2.
Lugar de 225 pies (67m) de fachada y de 150 pies (45m) de fondo.
En Roma la gran mayoría de la población acababa en columbaria (columbarium, -i) grandes construcciones de obra, a veces subterráneas, con múltiples nichos (loculi) para albergar numerosas sepulturas.
Este tipo de sepultura se generalizó como solución colectiva muy recurrida dadas las carencias de espacio en las áreas cercanas a las ciudades y que llevaron incluso a notables locales a obsequiar a sus vecinos con espacios gratuitos para tal fin.
Los que tenían peor suerte acababan en fosas comunes(puticuli).
Los columbaria, al ser lugares donde se entierra todo tipo de personas, son también lugar de todo tipo de inscripciones: desde sencillas tabulae (placas) con indicación del nombre del difunto a frecuentísimas ollae o urnae cinerariae (urnas cinerarias) o arulae (pequeños altares).
Columbario de la villa Doria Pamphili (Roma, museo nazionale romano, Palacio Massimo).
Normalmente, delante de cada nicho (loculus, ollarium) se colocaba la inscripción relativa al difunto.
En algunas inscripciones se especifica incluso el loculus adquirido por cada individuo en el columbario.
CIL 6, 8129. Roma.
Lucio Abucio Herma, liberto de Lucio Abucio Epafra, para él y para los suyos y los que vengan después de ellos. Columbario nº 4, olla nº 8.
L(ucius) Abuccius Herma L(uci) Abucci Epaphrae lib(ertus) sibi et suis posterisque eorum columb(aria) IIII ollae VIII Inscripciones funerarias Representan el 80-90% de las inscripciones latinas.
El texto epigráfico de muchas de estas inscripciones carece de especial dificultad, salvo en los casos de los carmina latina epigraphica, es decir, los epitafios escritos en verso.
Estas inscripciones cuentan con una serie de elementos que suelen ser fundamentales.
Elementos fundamentales: Aquellos concebidos para transmitir la información primordial y objetiva que daba la razón de ser a estos textos. A saber: - La fórmula de invocación a la divinidad (generalmente Diis Manibus, aunque en raras ocasiones existen fórmulas alusivas a divinidades locales).
- El nombre del difunto expresado con más o menos detalles y provisto o no de epítetos calificativos (las virtudes del difunto).
- Presencia de fórmulas funerarias, generalmente abreviadas tanto en el encabezamiento como al final del texto que permiten distinguir este tipo de inscripciones - Igualmente se suele expresar el número de años que vivió el difunto (este elemento permite distinguir su estructura de las honoríficas).
- Normalmente el nombre o nombres de los dedicantes, unidos a la fórmula verbal referente a la construcción del sepulcro (dedit et dedicavit, hoc monumentum faciendum curavit, fecit, posuit...).
Fórmula de invocación a la divinidad: Diis Manibus Casi todas las inscripciones funerarias romanas, salvo algunas tardías que abren su texto con la fórmula memoriae (“a la memoria de”) junto al nombre del difunto en genitivo u otras anteriores al s. IdC que prescinden de ella, comienzan con una alusión explícita o abreviada "a los dioses Manes": Diis Manibus, Dis Manibus, Diis Manibus sacrum. Abreviado: DM, DMS.
Nombre del difunto Tras la advocación a los Manes aparece el nombre del difunto en genitivo, nominativo o dativo.
En genitivo: D(is) M(anibus) Liviae Lupulae ("a los dioses Manes de Livia Lupula”).
En nominativo: D(is) M(anibus) C(aius) Helvius (“a los dioses Manes, Cayo Helvio…”).
En dativo: D(is) M(anibus) Porciae Fileni (“a los dioses Manes (y) a Porcia Fileni”).
El nombre del difunto es muchas veces lo único que aparece indicado en el texto epigráfico, especialmente en las placas que sellaban los loculi de los columbaria.
El hecho de que sólo aparezca el nombre permite suponer que fue él mismo quien encargó el epígrafe en vida, que a veces termina con la fórmula se vivo/a fecit.
O también: se vivo/a fecit sibi se vivo/a fecit sibi et suis.
A veces debe ser enterrado algún otro familiar, como indica la inscripción siguiente: CIL 2, 3489 de Cartagena (Carthago Nova): Numisia C(ai) l(iberta) / Secunda se / viva fecit sibi et / matri suae / postea hic sita est Numisia Secunda, liberta de Cayo, lo hizo en vida para ella y luego para su madre. Aquí yace.
Edad Unido al nombre del difunto suele aparecer siempre su edad.
Ésta suele presentarse: - con el verbo vixit (vivió) + la indicación de los años en ablativo: vixit annis XXV (vivió durante 25 años).
- con el verbo vixit (vivió) + la indicación de los años en acusativo (vulgarismo típico a partir del s. II): vixit annos XXV (vivió 25 años).
- la indicación directa de los años en genitivo: annorum XXV (de 25 años).
A veces con la edad pueden aparecer expresiones como plus minus (más o menos) o la indicación exacta de meses y días: vixit annis XXV, et mensibus XI et diebus XVI (vivió durante 25 años, y 11 meses y 16 días).
Dedicantes Son aquellos que, siempre expresados en caso nominativo, erigen la inscripción.
Ellos suelen ser sujeto de la acción de la construcción, dedicación o donación del monumento, a veces silenciada pero normalmente especificada con fórmulas diversas: - Unas alusivas a un tipo de acción desarrollada: fecit, dedit, dedicavit, collocavit, pusuit hizo, dio, dedicó, puso, colocó (y sus plurales) - Otras a las condiciones económicas que acompañaron la creación del monumento: de suo, pecunia sua, impensa sua de su dinero, a sus expensas - Otras a las condiciones legales: ex textamento, ex iussu por disposición testamentaria, por mandato.
Puede haber otros elementos: Virtutes (virtudes) del difunto. Aparecen sobre todo si aparecen dedicantes en la inscripción. También pueden aparecer epítetos que ensalcen las cualidades personales del difunto.
Elementos alusivos al lugar de la sepultura: hic iacet, hic situs(-A) est Aquí yace, aquí está Votos de paz y descanso para el difunto: ossa tua bene quiescant, sit tibi terra levis que tus huesos tengan buen reposo, que la tierra te sea leve Saludos emitidos por el difunto a los viandantes: vale viator, salve..., Adiós viajero, salud… Especificaciones sobre las medidas del monumento funerario: A menudo se trata de las medidas del recinto en fachada y profundidad, con la fórmula: locus in fronte pedum tot, in agro pedum tot Lugar de tantos pies de fachada, de tantos pies de profundidad.
Alusión a la superficie total de un lugar por medio de la alocución locus pedum tot Normalmente fronte y agro están en ablativo y la fórmula se suele abreviar: INFP/INAP o INFRP/INAGRP.
Si aparece en cipos terminales lo normal es que con ellos se acote no sólo el área sagrada del enterramiento sino también el terreno alrededor de la misma que era propiedad de quien allí estaba enterrado.
Fórmulas de continuación/exclusión de la sepultura La fórmula que hacía partícipes a los herederos: Monumentum/sepulcrum heredem sequetur La que excluía a los herederos: Hoc monumentum/sepulcrum heredes non sequetur HMHNS “que este monumento no pase a los herederos” HSHNS y sus variantes, a veces más restrictivas: hoc monumentum/sepulcrum heredem exterum non sequetur HMHENS HMHEXNS que este monumento no pase a herederos forasteros (a la familia o avecindados fuera de la ciudad) ...