BLOQUE 2 Psicología de las Organizaciones (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Salamanca
Grado Psicología - 4º curso
Asignatura Psicología de las Organizaciones
Año del apunte 2016
Páginas 9
Fecha de subida 09/10/2017
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Apuntes tomados en las clases teóricas de Psicología de las Organizaciones. Curso 2016-2017. Profesor: Alberto de la Torre García. Nota media obtenida en la asignatura: 9'5.

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BLOQUE II. ANÁLISIS DEL ENTORNO SOCIAL-ECONÓMICO DE LAS ORGANIZACIONES Las organizaciones en una realidad socio-económica Las organizaciones no operan en el vacío, operan en un entorno concreto, en una realidad histórica y temporal determinada. El objetivo de este bloque es que logremos pensar en términos de razonamiento socio-económico. Una de las líneas que se está abriendo en el campo de la Psicología en general, y en el campo de los desarrollos socio-económicos en particular, es la línea de la Psicología Económica o Economía Conductual. Como ciudadanos, como personas que estamos en el mundo, debemos entender y reflexionar en términos económicos cuando tomemos decisiones.
Comenzamos con un planteamiento histórico. A partir de la invención de la máquina de vapor en el siglo XIX llega todo el desarrollo industrial en el siglo XX; el siglo XX fue el siglo del desarrollo industrial. Este desarrollo industrial llega a España en la época de la posguerra civil, en la década de los 50 aproximadamente. Podemos decir que en nuestro país “se pasó del hambre al coche”. Como ya hemos visto en el bloque I, la época del desarrollo industrial implicó un concepto de recurso humano determinado: personal poco formado, muscular, el hombre para las cadenas industriales. El modelo de la Psicología que predomina en España en esta época es el modelo conductista, que llega tarde con respecto al resto de Europa (años 70).
Desde el punto de vista socio-económico, el siglo XX es una época temporal en la que hay una alternancia en el tiempo de tres grandes modelos socio-económicos: 1. El modelo liberal. Liderado por el economista Adam Smith, es el modelo que predomina en los inicios del industrialismo, en los llamados históricamente los felices años 20.
2. El modelo keynesiano. Este modelo debe su nombre a su rector, John Maynard Keynes.
El fracaso del modelo liberal conduce, entre otras consecuencias, a la época de la gran depresión en EE.UU. Con el fin de crear una alternativa al modelo liberal que no conduzca a tales consecuencias, Keynes propone el modelo que da origen al keynesianismo. Este modelo es la fuente conceptual, doctrinal, la base de lo que llamamos “Estado de Bienestar”; si hoy tenemos Estado de Bienestar es porque Keynes lo fundamentó.
3. El modelo marxista. Este modelo, con Karl Marx a la cabeza, es un modelo político, ideológico que tiene una traducción en términos económicos. Se impone fundamentalmente a partir de la revolución rusa y la caída de los zares en 1917.
El siglo XX es una ida y venida de estos tres modelos. Estos modelos no son ni buenos ni malos, son propios de una época de desarrollo industrial y de un concepto organizativo concreto: Grandes organizaciones, recursos humanos muy mal formados y una Psicología de las Organizaciones basada fundamentalmente en el Conductismo.
Pero esto cambia con la llegada del siglo XXI, estamos en los albores de una nueva historia.
Estamos en un momento en el que hay una idea matriz y un desarrollo instrumental que cambian con respecto al siglo XX.
− ¿Cuál es esa idea matriz?: La globalización. La globalización es la ruptura de barreras, la libertad de productos y de recursos humanos por todo el mundo.
1 − ¿Cuál es el instrumento?: La tecnología. Lo que la máquina de vapor fue al siglo XX, al desarrollo industrial, la tecnología es al siglo XXI, pero con n veces de potencia más.
Si juntamos la idea de globalización y el instrumento de la tecnología, surge un concepto: La libertad de capitales, la libertad más peligrosa de todas. Igual que una persona puede desayunar en Salamanca, comer en Londres, cenar en Nueva York y dormir en Ciudad de México (libertad de movimiento), otra persona con solo dar al “intro” puede mover cientos de miles de dólares por el mundo. Este es el nuevo modelo económico, un modelo en el que el dinero corre a la velocidad de la luz por todo el mundo. La libertad de capitales puede arruinar países, o todo lo contrario. La situación actual, lo que llamamos “crisis económica”, es consecuencia de este concepto. Así, cuando el banco estadounidense Lehman Brothers, uno de los bancos más importantes del mundo, quiebra el 15 de septiembre del 2008 se produjo una cascada de acontecimientos en diferentes países del mundo.
Doctrinas económicas A finales del siglo XVIII un escocés llamado Adam Smith publica un texto titulado La riqueza de las naciones (1776). Esta publicación es considerada el inicio de la Economía como disciplina científica, como ciencia empírica. Hasta entonces, en el trabajo de la Economía había habido básicamente dos concepciones: 1. Concepción fisiocrática. Esta doctrina del siglo XVI planteaba que la única riqueza verdadera provenía de la naturaleza y que el derecho natural tenía su única extensión en la existencia de la propiedad privada. La concepción fisiocrática es la herencia del enorme influjo de la Iglesia sobre la realidad social de la época. Las riquezas naturales pertenecen a las personas naturales de donde se producen.
2. Concepción mercantilista. Según el mercantilismo, la prosperidad de las naciones se lograba fomentando la agricultura y comerciando con las manufacturas a cambio de metales preciosos (sobre todo, el oro y la plata). Esta concepción duró tres siglos (siglos XV, XVI y XVII).
La época del mercantilismo es la época del desarrollo de los nuevos mundos. El trabajo económico se centra en el estudio descriptivo del intercambio entre los países descubridores y los países colonizados. Adam Smith es un profesor de Filosofía moral en Glasgow que sistematiza todos los trabajos anteriores incorporando un paso más, una nueva variable. En una obra anterior a La riqueza de las naciones llamada Teoría de los sentimientos morales, expone una nueva idea: La economía debe ir teñida de un punto de moral, no solo de mercantilismo; es necesario estudiar la economía desde un punto de vista moral. Así, Adam Smith llega desde la filosofía moral, desde el desarrollo filosófico, al desarrollo económico en La riqueza de las naciones, donde encontramos las dos siguientes ideas fundamentales: 1. La riqueza y el desarrollo de las naciones se basan en el esfuerzo de cada una de las personas que en ella viven. El individuo es el principal actor económico, el principal protagonista del desarrollo. Es la suma de los individuos de una nación lo que constituye su riqueza. El panadero no hace pan ni el carnicero trabaja con la carne simplemente por satisfacer las necesidades de las personas, sino que lo hacen para el desarrollo de su propia experiencia vital. Además, el beneficio propio que cada una de las personas buscamos con nuestro trabajo tiene finalmente un resultado social. Es el individuo por sí mismo el que debe entender cuáles son sus propias capacidades; “si yo se que valgo para cuidar, entonces seré médico”.
2 2. Derivada de la idea anterior, surge una segunda. Si el individuo es la piedra angular del desarrollo económico, ¿cómo se debe organizar el trabajo dentro de una sociedad? El concepto fundamental, básico que va a dar lugar a todo el desarrollo de los siglos XVIII, XIX y XX es el concepto de “división del trabajo”. Debemos organizarnos socialmente de tal manera que cada persona se dedique a aquello que mejor sabe hacer. Es este concepto el que da lugar a la Revolución Industrial, que adopta distintas variables, como la división del trabajo en cadena.
Si juntamos las dos ideas primigenias de individuo y división del trabajo obtenemos como resultado el comercio. Todo lo que un país produce hace que este país se especialice; hay que ir hacia naciones especializadas para después favorecer el intercambio.
Todas la doctrinas económicas hasta finales del siglo XX, todos los desarrollos económicos hasta entonces, son desarrollos parciales de estos dos conceptos iniciales que aparecen en La riqueza de las naciones: Individuo y división del trabajo. ¿Cuáles son estos desarrollos parciales a los que nos referimos? Las doctrinas liberales, las doctrinas keynesianas y las doctrinas marxistas. El siglo XX es un ir y venir de las ideas liberales, keynesianas y marxistas; en un tiempo determinado predominaban unas y en un tiempo otras. Sin embargo, estas ideas no son si no ramificaciones de la teoría de Adam Smith. Por tanto, el desarrollo económico del siglo XX se construye sobre estos tres pilares, ligados a planteamientos político-ideológicos: 1. Liberalismo. El individuo es el protagonista de la economía, es el que decide qué hace, qué compra y qué vende. Es el individuo el que produce el concepto de “mercado”. Esta concepción se relaciona con ideas conservadoras asociadas al centro-derecha: Ronald Reagan en EE.UU, Margaret Thatcher en Inglaterra, José María Aznar en España.
2. Keynesianismo. Defendiendo la concepción individual de la economía, el keynesianismo además introduce otro actor que modula el desarrollo económico: el Estado, que es quien redistribuye la riqueza construida por los individuos. Así se crea la base de lo que hoy denominamos “Estado de Bienestar”, un concepto ideológico básico.
Esta concepción se relaciona con líneas de centro-izquierda: Tony Blair en Inglaterra, Felipe González en España.
3. Marxismo. El marxismo adopta posiciones más extremas. Se inicia con el derrocamiento de los zares en Rusia. Según esta concepción, el Estado es el principal actor de la economía, todo lo que trabaje el individuo tiene que ser para el Estado, que lo tiene que redistribuir según las necesidades de cada persona.
Y por último llegamos a la idea de globalización de nuestros tiempos, del siglo XXI. El déficit que tenemos en estos momentos es la falta de un modelo global de lo que supone la globalización, falta una articulación conceptual general y sólida que integre todo.
Desarrollo práctico de las doctrinas económicas Hasta aquí hemos analizado tres doctrinas económicas: el liberalismo, el keynesianismo y el marxismo. Desde el punto de vista conceptual lo importante es entender estas tres concepciones.
A partir de ahora vamos a hablar de desarrollo técnico, profesional, tecnológico, de cómo se llevan a la práctica los presupuestos doctrinales con medidas concretas; es lo que se conoce con el término de “política económica”. Las medidas de política económica son medidas concretas que toman los distintos gobiernos de acuerdo a sus presupuestos doctrinales; un gobierno liberal adopta unas medidas concretas, un gobierno keynesiano otras y un modelo liberal unas medidas diferentes. Cuando un gobierno sube o baja los impuestos o pone un determinado interés está tomando medidas de política económica. En la práctica real las medidas de política económica 3 cada vez se van reduciendo más, fundamentalmente debido al concepto de globalización, a la velocidad con la que el dinero se mueve por el mundo.
Las políticas económicas, que no son más que la traducción en términos prácticos de las ideas de Adam Smith, de Keynes o de Marx, tienen fundamentalmente dos ejes vertebradores: la política económica y la política fiscal.
− Política monetaria La política monetaria hace referencia básicamente a un solo concepto, al conjunto de decisiones que toman los gobiernos sobre cuánto dinero fabrican, sobre cuántos billetes tiene que haber en el mercado: “¿fabricamos para este mes mil millones o cincuenta millones de euros?”. Cuando la moneda de España era la peseta, los billetes los fabricaba la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre bajo la orden del Banco de España. El Banco de España recogía los billetes y los repartía entre los diferentes bancos y cajas españolas. Actualmente los billetes los fabrica el Banco Central Europeo. El Gobierno de España comunica al Banco Central Europeo el dinero que necesita todos los meses y este se lo proporciona, pero obviamente esto no sale gratis: el dinero que España pide a Europa se acumula en su cuenta; esto es lo que se conoce como emisión de deuda. Por tanto, la política monetaria se basa en la cantidad de dinero que la Unión Europea pone en el mercado bajo petición de un gobierno. El Banco Central Europeo proporciona el dinero que se le pide, pero lo hace con intereses. ¿A qué precio pone el Banco Central Europeo el dinero? El interés viene fundamentalmente marcado por lo que se conoce como “prima de riesgo”. Por tanto, la prima de riesgo es un parámetro indicativo del interés que se cobra por el dinero prestado. Actualmente el referente es Alemania, ya que es la economía más saneada de Europa. En definitiva, las políticas monetarias de los países se refieren a la cantidad de dinero que se pone en el mercado y al precio del mismo.
Tomando los principios de Adam Smith, la política monetaria del liberalismo defiende que el Estado debe poner mucho dinero en el mercado; cuanto más dinero haya, más se compra y vende. Imaginemos que salimos un día a la calle a las 9 de la mañana y nos encontramos un helicóptero tirando dinero. ¿Qué haríamos? Probablemente coger el dinero. ¿Para qué? Para consumir, para gastarlo. ¿En qué lo gastaríamos? En un determinado producto. Si empezáramos a consumir mucho un producto, ¿el precio de ese producto subiría o bajaría? Subiría. Este fenómeno es el que se conoce con el nombre de “inflación”, el mayor problema de las políticas liberarles. Según estas políticas, el Estado se comportaría como el helicóptero que arroja dinero a la calle. Se proporciona a la gente mucho dinero, la gente gasta ese dinero, al haber mucho gasto se venden muchos productos, al haber mucha gente que quiere esos productos su precio comienza a subir, produciéndose el fenómeno de la inflación. Pero por otro lado, para producir los pisos, coches y todos los productos que desean adquirir las personas es necesario que haya gente trabajando, y si hay gente trabajando disminuye el paro. Esta es la gran ventaja de las políticas monetarias liberales, la disminución del paro. Es la secuencia lógica de los conceptos de libre mercado.
En los años 90 el Partido Popular, partido político de ideología liberal, puso en el mercado muchísimo dinero a muy bajo precio. Todos los españoles cogieron ese dinero y comenzaron a comprar coches, chalets, etc. La alta disponibilidad de dinero muy barato es un proceso que va creando burbujas hasta que llega un momento que, aunque haya mucho dinero, los precios son tan altos que es imposible comprar: la burbuja estalla. Cuando esto ocurrió en España, en familias en las que entraban 3.000€ al mes adquieren una deuda del 60% de sus ingresos.
Además, uno de los integrantes de la familia pierde el puesto de trabajo. Tienen que comenzar esos coches y pisos que habían comprado.
4 Esta es la historia de lo que le ocurrió también al banco estadounidense Lehman Brothers. La inmensa cantidad de dinero que prestó le creó una deuda impagable que le llevó a la quiebra.
Por otro lado, tomando los principios de Keynes, la política monetaria del keynesianismo defiende que el Estado debe poner poco dinero en el mercado a un mayor interés. Es decir, los gobiernos keynesianos se caracterizan por la disponibilidad de menos dinero con mayores intereses.
− Política fiscal La política fiscal se relaciona con los impuestos que pone un gobierno a los ciudadanos de su país, y con la subida y bajada de los mismos. Los políticos de los gobiernos liberales se caracterizan por bajar los impuestos ya que es necesario que la gente tenga dinero para gastar (y no solo para gastar, sino también para endeudarse). Sin embargo, los gobiernos keynesianos suben los impuestos para sostener el bienestar social. La subida de impuestos reduce el desempleo a corto plazo gracias a la creación de puestos de funcionario, pero a la larga incrementa el paro. Es decir, los gobiernos keynesianos se caracterizan por la subida de los impuestos y el gasto social.
Economía conductual o Psicología económica En este apartado se van a detallar las aportaciones conceptuales que la Psicología está haciendo a los modelos económicos. A parte de las doctrinas económicas que han sido objeto anteriormente, ahora nos vamos a centrar en el desarrollo temático del mestizaje entre la Psicología y la Economía. Pero para situarnos bien en el terreno en el que Psicología y Economía encajan es necesaria una aclaración previa: hay que diferenciar entre las doctrinas económicas que acabamos de ver y el desarrollo aplicado de la Economía, la aplicación de la Economía, los artefactos de la Economía. Este desarrollo de la Economía tiene dos grandes partes: la macroeconomía y la microeconomía.
¿Qué estudia la macroeconomía? La macroeconomía estudia los grandes modelos, los procesos y hechos económicos que afectan a la globalidad de un país. Es decir, la macroeconomía estudia el desempleo, las políticas fiscales (la influencia de la fiscalidad en el economía de un país), los procesos de inflación/deflación y cómo estos procesos afectan al empleo, las políticas monetarias, etc. Macroeconomía es fundamentalmente lo que hacen los gobiernos de los países: definir las políticas macroeconómicas, hacer un ejercicio de prospectiva, de previsión. Los instrumentos, los objetos en los que se reflejan las políticas macroeconómicas de un país son los llamados “presupuestos generales del Estado”.
¿Qué estudia la microeconomía? La microeconomía se basa en el estudio de los actores económicos individualizados, es decir, es el estudio del comportamiento económico de los individuos, de las personas, de las empresas. Microeconomía es cómo tomamos decisiones económicas, por qué compramos una cosa y no otra, por qué una empresa invierte en tecnología o en un local comercial. La microeconomía es fundamentalmente el estudio de los monopolios y oligopolios.
La macroeconomía no es más que la microeconomía n veces.
La Psicología entra en mestizaje con la Economía en la microeconomía, en los análisis microeconómicos. Este mestizaje tiene fundamentalmente dos líneas de trabajo: 5 − Una línea de corte psicológico puro, de naturaleza cognitiva: Todos lo trabajos de Kahneman y seguidores.
− Una línea más mestiza, de naturaleza psicosocial: Todos los trabajos de Shiller.
Lo sustancial de estas dos aportaciones es la siguiente idea: Adam Smith, Keynes, Marx y en general la economía clásica (neoliberalismo, neokeynesianismo, neomarxismo), cuando intentan definir la economía presuponen un concepto, el concepto de racionalidad: las personas, cuando tomamos decisiones de corte económico, somos racionales; compramos lo que necesitamos, intercambiamos bienes y servicios en función de nuestras necesidades. Esta es la idea fundamental de los modelos clásicos. La Psicología pone en cuestión esta idea, y la pone en duda porque desde el estudio psicológico hay una cuestión central: las personas, cuando tomamos decisiones, no siempre somos racionales, sino que estamos influidos en nuestras decisiones por prejuicios, por análisis equivocados de la información, por expectativas irreales.
Es decir, las personas estamos influidas por variables que no constituyen principios racionales y estos procesos psicológicos nos llevan a tomar unas determinadas decisiones económicas.
La Psicología pone en duda la base de los modelos económicos clásicos: el principio de racionalidad.
El trabajo de Daniel Kahneman Kahneman es el único psicólogo que ha recibido un premio Nobel, concretamente el de economía. En la época de este psicólogo social empiezan a tomar importancia diversas teorías inferenciales como la teoría de la atribución, que trabaja la idea de cómo las personas buscamos la causalidad de nuestros comportamientos. Hay diferentes explicaciones sobre el porqué de los errores de las personas al hacer atribuciones: • Explicación afectiva emocional. “Si suspendo un examen, ¿cómo voy a decirme a mi mismo que he suspendido porque soy tonto?”.
• Sesgos cognitivos. Según Kahneman, los problemas de causalidad son problemas de sesgos cognitivos. Cuando analizamos la causalidad cometemos errores cognitivos, errores de procesamiento de la información. Las personas somos muy simplistas a la hora de analizar la información, muy reduccionistas, explicamos la realidad apelando a lo primero que se nos viene a la cabeza. Kahneman identifica los sesgos cognitivos que cometemos las personas cuando analizamos información con el término “heurísticos”.
El núcleo potente de su obra es el estudio de dos heurísticos fundamentalmente, es decir, los sesgos que las personas comentemos cuando analizamos información son fruto básicamente de dos heurísticos: − Representatividad. Las personas tendemos a hacer de un caso particular, una regla general. Si el primer día que un hombre juega a las tragaperras mete 1€ y recibe 100€, es probable que siga metiendo dinero muchos días más, aunque ya no gane nada. Las personas solemos pasar por alto el contexto situacional.
− Disponibilidad. Cuando las personas buscamos causalidad a nuestros hechos, a nuestros comportamientos, tendemos a ser muy sencillos, tendemos a buscar la causa más disponible, que normalmente es una causa creada socialmente: scripts sociales. Las creencias sociales son creencias que no tienen ningún tipo de apoyo empírico. Un ejemplo de creencia social de tipo económico es la de que “los pisos siempre suben”, ¿cuántas veces hemos oído eso de “cuando se tiene un 6 poco de dinero hay que comprar un piso porque los pisos siempre suben”? En definitiva, las personas tomamos decisiones económicas en función a elementos socialmente disponibles, a creencias sociales sin fundamentación empírica. Las variables de corte básico social que distorsionan la economía son tres: 1) La corrupción.
2) La falta de justicia, la falta de equidad.
3) La falta de confianza.
La situación de España En este último apartado lo que se pretende es crear un reflejo claro de cuál es nuestra situación económica actual en términos estrictamente académicos, no en términos políticos, aunque ambas cosas vayan necesariamente ligadas.
Cuando se quiere analizar la situación de cualquier un país, hay dos parámetros macroeconómicos que todos los organismos (Unión Europea, Banco de España, Banco Monetario Internacional, etc.) utilizan: el PIB y la deuda.
− El PIB (Producto Interior Bruto) Es el valor monetario, el valor en euros o en dólares, de todo lo que se hace en un país, de todos sus bienes y servicios, en un periodo de tiempo determinado, normalmente un año natural (por ejemplo, el tiempo que va desde el 1 de enero de 2016 al 31 de diciembre del mismo año). Es decir, si todo lo que producimos, si todos los bienes y servicios que tenemos los traducimos en euros, obtenemos el PIB. El PIB es todo lo que un país produce e ingresa.
El PIB se estima de una manera deductiva, tomando referencias muy distintas: ¿cuánto dinero del exterior ha venido a España?, ¿cuánto dinero nos gastamos los españoles en productos básicos? El PIB de España empezando a medir el 1 de enero de 2016 y terminando el 31 de diciembre, está entorno a 1 billón 200.000 millones de euros. Este es nuestro PIB, nuestra riqueza. Si dividimos el PIB entre el número de españoles (47 millones) obtenemos otro parámetro llamado “renta per cápita”.
Comparando el PIB de España con el PIB del resto de países del mundo (194 en total), estamos aproximadamente en el puesto número 15 de la clasificación. España es un país rico en el que la riqueza está mal distribuida. En el año 2007-2008, antes de la crisis, estábamos entre el puesto número 8-9, éramos un país riquísimo. El país más rico del mundo es EE.UU, que tiene un PIB entorno a los 18 billones. EE.UU es la gran productora tecnológica, está a la cabeza del mundo en cuanto a investigación, aunque también es el país que más deuda tiene. En segundo lugar se encuentra China, con un PIB entorno a los 12 billones. El PIB de Japón, que ocupa el 3er puesto, se sitúa entorno a los 5 billones. En cuarto lugar se encuentra Alemania, el país europeo con mayor PIB.
Otra cuestión distinta es la distribución del PIB. ¿Cómo se produce el billón 200.000 millones de euros? 1º. El 75% del PIB viene de los servicios. España es un país de servicios. Somos un país de servicios fundamentalmente turísticos (el turismo es el gran motor de España), financieros, hospitalarios, educativos, etc. Esto tiene una parte positiva: “el sol no nos falla”; al aeropuerto de Tenerife están entrando durante todo el año aviones de Inglaterra, de Alemania, de Holanda, etc. con turistas que contribuyen a nuestro PIB. Además, 7 tenemos un buen sistema sanitario que nos proporciona también mucho PIB. Tenemos riqueza educativa y muchos extranjeros que vienen a España a aprender español. El aspecto negativo es que dependemos demasiado de este sector; si esos países que contribuyen a nuestro PIB entran en crisis, sus ciudadanos viajarán menos al nuestro y el PIB descenderá.
2º. La industria aporta al PIB el 17%. Como se puede observar, hay una diferencia entre el sector servicios y la industria abismal. Es necesario que España recupere el sector industrial, necesitamos crear industria tecnológica. Las compañías energéticas españolas son muy potentes (Iberdrola, Endesa), pero escasas. Además, en España tenemos grandes ingenieros, grandes médicos, grandes investigadores muy valorados en el resto del mundo. El problema de nuestro país es un problema de liderazgo político; actualmente tenemos en la cúpula política lo más mediocre del país.
3º. La construcción aporta al PIB el 6%.
4º. Por último, agricultura, ganadería y pesca aportan al PIB el 3%.
Tres notas sobre la estructura del PIB - Nuestro PIB es un PIB bastante desequilibrado en cuanto a estructura económica, tiene una estructura muy desigual. En la posguerra (años 60), el PIB venía fundamentalmente de la industria y de la agricultura. Actualmente, el sector servicios es el que más aporta al PIB con diferencia.
- España tiene mucha dependencia energética. Somos un país de servicios y los servicios necesitan mucha energía, lo que nos lleva a depender mucho del precio del petróleo al no producir nosotros nuestra propia energía. Esta dependencia crea inestabilidad.
- Además, al ser un país de servicios dependemos mucho de demanda y consumo interno. Es decir, a nuestro PIB contribuimos en buena parte con nuestra propia renta. Necesitamos exportar mucho más, para que a nuestro PIB aporten otros países del mundo.
− El nivel de deuda y la naturaleza de la misma Si bien es cierto que España es un país rico, también es cierto que tenemos mucha deuda. En España tenemos una deuda entorno a los 3 billones de euros, la segunda mayor deuda en valor absoluto de la historia de España. Es decir, debemos tres veces nuestro PIB. Pero las deudas, en términos macroeconómicos, nunca se pagan, sino que se refinancian permanentemente. El verdadero problema de la deuda son sus intereses.
Para intentar acabar con la deuda no habría que gastar más de lo que producimos. ¿Por qué en España gastamos más de lo que producimos? Porque tenemos un Estado de Bienestar excelente, con una buena sanidad, una buena educación y unas buenas prestaciones, aunque muy desequilibradas.
¿Cuál es la composición de la deuda? 1º. Deuda privada. Es la deuda de las familias y las empresas españolas. Actualmente está entorno a los 2 billones de euros. Por tanto, la deuda privada es gigante, mucho mayor que nuestro PIB. Lo bueno es que las familias españolas están desendeudándose, la deuda privada está bajando.
2º. Deuda pública. Es la deuda del Estado, de España, la deuda de las administraciones autonómicas, de los ayuntamientos, etc. La deuda pública es básicamente del 100% del 8 PIB (1 billón 200 millones de euros). Ha crecido muchísimo y sigue creciendo desde el comienzo de la crisis; en el año 2005 el Estado debía solo el 36% del PIB. ¿Por qué ha crecido tanto la deuda pública? Por la crisis y por las prestaciones públicas. Hasta el año 2006 había mucha construcción y bajas tasas de desempleo, por lo que el Estado ingresaba mucho dinero, pero con la llegada de la crisis mucha gente se fue al paro, y muchas empresas cerraron, por lo que el Estado no solo dejó de ingresar dinero, sino que además tuvo que pagar subsidios a los desempleados, por lo que la deuda se disparó. La deuda pública se operacionaliza en los llamados “presupuestos generales del Estado”.
Actualmente en España la deuda privada está bajando y la deuda pública subiendo Por tanto, en España tenemos un problema de deuda pública. Tenemos un Estado de Bienestar que hay que mantener, porque España es rica y puede hacerlo, pero hay que reordenarlo. ¿En qué gasta el Estado el dinero? Los presupuestos generales del Estado nos dan esta información.
• • • • En nuestro país, de todo lo que se recauda, entorno al 35-40% se gasta en pensiones, aunque al paso que vamos no se van a poder seguir manteniendo. No puede ser que en este país haya gente con 55 años y una pensión de 2.000€ al mes y personas con invalidez con pensiones míseras de 600€. Muchos profesores de instituto, por ejemplo, cuando cumplen los 60 años y tienen 30 años cotizados se jubilan y comienzan a cobrar una pensión de 2.000€ al mes. Esto es admisible si se tiene un trabajo penoso o si se está mal física o mentalmente, pero si no, no. En España estamos educados en la cultura del gasto público, cuando deberíamos pensar que si somos productivos para un país por qué debemos dejar de serlo, por qué debemos convertirnos en algo pasivo.
Los intereses de la deuda. Muchos recursos (entorno al 15% de los presupuestos del Estado) se emplean en pagar la deuda. Además, cuanto más nos endeudemos, más hay que pagar.
Las prestaciones de desempleo: entorno al 10% del presupuesto general del Estado.
De todo lo que se recauda, solo el 40% se gasta en algo productivo: sanidad, educación, infraestructuras, etc.
Por tanto, aproximadamente el 60% del gasto público es un gasto improductivo. Lo prioritario actualmente es reordenar el gasto público y reducir la deuda.
La foto de un país es el registro económico, estadístico, de estas dos variables: el PIB y la deuda. Todo lo demás (tasas de paro, tasas de pobreza, tasas de inflación, etc.) son afluentes de estos dos cauces principales. Si el PIB sube, el paro normalmente baja. Si la deuda sube, el paro sube. Si el PIB sube, la inflación tenderá a la alza.
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