TEMA 7. Las capitulaciones y el asentamiento de los conquistadores (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 3º curso
Asignatura Historia Medieval de España
Año del apunte 2016
Páginas 3
Fecha de subida 15/04/2016
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BLOQUE 2. AL-ÁNDALUS

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TEMA 7. Las capitulaciones y el asentamiento de los conquistadores - La bibliografía tradicional, hasta casi los años 90, consideraba que la conquista de España fue en modo de asalto, tomada por las armas. Pero Pedro Chalmeta ha demostrado, a partir de varias fuentes, de que España más bien capituló y de que no existió lucha tan grande como se entendía.
- Los musulmanes hacen multitud de pactos con la nobleza visigoda. Esto es muy importante, porque la normativa que emplean los musulmanes en sus conquistas depende de la forma en que pasan las tierras a manos de estos. Esto es:  Tierras obtenidas por capitulación (la mayor parte de España), llamadas sulhiyya, por una paz firmada. En estas tierras los habitantes conservan sus derechos sobre sus propiedades, aunque habrán de pagar el impuesto del jaray. Este impuesto no siempre es el mismo, sino que se pacta también en esa capitulación. Ahora bien, estos habitantes que han pactado pasan a ser protegidos del islam, y por ese motivo se les llama dimnies.
 Las tierras que no capitulan y son tomadas por la fuerza de las armas son denominadas anwiyya, y tendrán un carácter jurídico totalmente distinto, porque sus propietarios pierden sus derechos sobre ellas y pasan a la comunidad musulmana (umma) en concepto de botín. Esas tierras pasaran a ser administradas por el califa y por sus representantes. A los antiguos habitantes se les permite quedarse a cambio de pagar el impuesto. Por lógica, los historiadores consideran, aunque no tengamos datos, que el jaray de estas tierras tuvo que ser más elevado que en las anteriores.
 La diferencia, pues, entre los dos tipos de tierras estriba en los derechos sobre la tierra. Principal diferencia.
- Si seguimos la teoría de Chalmeta, se ha de pensar que la mayor parte de España está formada por el primer tipo de tierras, con habitantes propietarios de sus tierras.
- Por otro lado, hay dos tipos de pactos:  Pactos tipo sulh (se les exige la sumisión total al Islam), más del 90%, los más corrientes. Pasan a ser protegidos del islam (dimmíes). A cambio conservan los derechos sobre la tierra y pagan el impuesto. La mayor parte de España.
 Pacto tipo ahd, porcentaje muy pequeño. Pactos muchísimo más complicados, porque por un lado los habitantes conservan sus derechos sobre la tierra, como los primeros, pero además conservan cierta administración y autonomía política (aunque el Estado Islámico está por encima y pagan los impuestos).
 Estos pactos son importantísimos porque condicionan el marco jurídico que conlleva la transferencia de poderes de los visigodos a los musulmanes. Sin embargo, conocemos poco sobre estos pactos.
- Conocemos muy bien un pacto firmado entre Abad al Aziz y el conde Teodomiro, sobre una zona de las tierras de Murcia, que corresponde al segundo tipo de pactos. Es conocido como el Pacto de Tudmir (abril del 713), nombre islamizado de Teodomiro.
- Es muy importante porque sabemos el territorio que abarca y su fecha exacta. En ese tratado se permite a los cristianos mantener una cierta autonomía política sobre 7 ciudades y sus respectivos territorios, a cambio evidentemente de los tributos correspondientes (aceite, mosto, vinagre…).
- Del apartado de las concesiones se deduce que Teodomiro y sus súbditos se beneficiaron con la protección de Dios y de su profeta Mahoma, sin perder su condición de hombres libres y conservando soberanía y propiedades.
- El respeto a las instituciones de gobierno se hace igualmente extensible a la organización eclesiástica, autoridades, ritual y centros.
- A cambio, se les impone la obligación de comunicar cualquier información que les llegase sobre sus enemigos, la prohibición de acogerlos y adoptar actitudes belicosas contra cualquier individuo o grupo a quienes les hubieran otorgado su protección.
- Además, obviamente, se les imponía una carga fiscal que afectaba anualmente a todos los hombres que habitaban las tierras de Teodomiro, cuya cuantía, en metálico o en especie, fue variable en función de la condición jurídica de cada uno de ellos.
- El problema es que del tratado conservamos cuatro copias distintas, de las cuales solo coinciden 6 ciudades en todas ellas: Orihuela, Mula, Lorca, Alicante, Hellín y Valentila (no se sabe qué es exactamente). La séptima es la que varía dependiendo del documento: Elche, Villena o Bigastro.
- Echamos en falta Cartagena, importante. Los historiadores defienden bien que resistió y fue conquistada militarmente bien que cuando llegaron ya estaba abandonado y destruida. No se sabe que pasó.
- Ese pacto es tan beneficioso para los cristianos que evidentemente dura poco tiempo y solo sobrevive a Teodomiro. A su hijo se le imponen unas nuevas condiciones, se dice que entorno al 740.
- De todas las noticias que conservamos sobre todas estas capitulaciones, destaca en todas ellas que cuando hablan de botín siempre son alhajas y bienes muebles. En ningún momento se habla de bienes inmuebles que, aunque muchos continuaron siendo propiedad de los habitantes, extraña que no mencionen las tierras vacías.
- Aunque estos pactos favorecieron la permanencia de la población indígena en sus propiedades, muchos nobles huyeron y sus tierras quedaron abandonadas: ¿Qué se había de hacer con ellas? - Según Pedro Chalmeta, para los árabes esta primera fase de la conquista no interesa la propiedad de la tierra, no se quieren asentar. Les interesan los impuestos y el botín. Además, una cosa son los intereses de los árabes y otra cosa la de les bereberes, que sí parecen interesarse por las tierras.
- Los árabes procuran no tener fricciones con los indígenas, por lo que los cristianos obtienen buenos pactos.
- Pero si aceptamos que la mayor parte de la Península capitula provoca dos consideraciones:  Propiedad de la tierra de los antiguos habitantes.
 Cuestión de que tierras quedan libres para poder ser ocupadas por los musulmanes (al principio no los árabes sino los beréberes).
- Hay que tener en cuenta que estamos en un contexto de regresión demográfica y crisis económica, además de un clima de desorganización de todo el tema de la propiedad y de la apropiación del suelo (visto en las leyes del Liber iudicorum, que refieren la fuga de los siervos). Los propietarios no controlan muchas tierras, que quedan desocupadas.
- Los historiadores interpretan que en estas tierras desocupadas se asientan los musulmanas. Pero el problema es que todas ellas pasan a ser de la comunidad musulmana (Umma), en concepto de botín. Teóricamente, estas tierras son inalienables e indivisibles porque pertenecen a todos. A la práctica sucedió diferente.
- Aquí entran en conflicto dos posturas, la del Estado partidario de que se mantuvieran indivisas como bien colectivo de la comunidad musulmana, y la de los conquistadores, deseosos de que las tierras abandonadas fuesen repartidas entre los participantes en la contienda (sino en propiedad al menos el usufructo de sus tributos).
- Esta evolución resulta particularmente oscura en Al-Ándalus, ya que las tierras fueron a veces ocupadas sin reservarse el quinto para el Estado y sin ser sometidas a reparto.
- El reparto del botín es cometido del gobernador, quien tiene la misión de retribuir a sus tropas que han participado en la conquista del territorio.
- Ahora bien, el concepto de ‘’botín’’ en el mundo musulmán es muy complejo. Según la ley jurídica musulmana hay tres tipos de botín:  Los bienes muebles (joyas, materiales preciosos, objetos…).
 Los bienes inmuebles (construcciones y las tierras).
 Los bienes semovientes (animales y todas aquellas personas susceptibles de ser esclavizadas).
- Se excluyen del botín todo aquello que es impuro para el creyente: el cerdo (el animal por excelencia de España), el vino, etc.
- A todo creyente se le está prohibido coger parte del botín sin el consentimiento del reparto del wali o gobernador. Este, en primer lugar, tiene que determinar que bienes son repartibles y cuáles no. En segundo lugar, tiene que reservar el quinto del Estado (la quinta parte o jums), que se queda el califa.
- De lo que queda, lo tiene que repartir entre los combatientes, que no reciben la misma parte (desigualdad). Esto implica que muchos walíes sean tan ricos.
- El problema residen en qué se puede repartir, difiriendo los conquistadores y el Estado. Éste último considera que solo se pueden repartir los bienes muebles y los semovientes. El Estado no quiere ni hablar de los bienes inmuebles, siguiendo la constitución de Omar del siglo VII: la tierra es de todos.
- Los conquistadores, obviamente, consideran que se ha de repartir todo. Quieran la propiedad y el control de las tierras para quedarse con el cobro de los impuestos sobre ellas.
- No sabemos cuáles fueron las normas del reparto que consideró Musa, el gobernador. Hemos de recurrir a las crónicas musulmanas, muchas de ellas muy posteriores.
- La crónica de Ibn Hazm, de tres siglos más tarde, explica que el reparto fue libre y total, y que ni siquiera se consideró el quinto del Estado.
- Otras crónicas defienden que Musa realizó el reparto legalmente y siguiendo las pautas correctas.
- Sin embargo, la mayor parte de los historiadores consideran que Musa no cumplió con la legalidad musulmana.
- Muchos historiadores piensan que, como tres siglos después no se conocía lo que hizo Musa, consideraron que debió ser legal.
- Pedro Chalmeta considera que Al-Ándalus está muy lejos de Damasco, y que por lo tanto fue complicado controlar el reparto del botín. Es por eso, según él, que los conquistadores obtuvieron el botín que quisieron y esto sería el motivo de la gran riqueza de Musa y del castigo posterior (llamada a Damasco por el califa).
- Aunque las leyendas no expliquen los motivos correctos del castigo a Musa, parece ser, según los historiadores, que fue por el reparto ilegal que se hizo, incluso no permitiendo el quinto del Estado (así, ¿de qué habría servido para el Califato la conquista de España?).
- Así, en conjunto, el proceso de instalación de los musulmanes en la Península evidencia un respeto inicial a las fórmulas pactadas con la población hispano-visigoda y sólo se repartieron las tierras abandonadas o conquistadas por las armas, sin que quede claro si se reservó o no la parte del Estado.
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