Cambio social y globalización. Posibles preguntas segundo examen. (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Sociología - 3º curso
Asignatura Cambio social y globalización
Año del apunte 2015
Páginas 13
Fecha de subida 26/01/2015
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1. ¿Qué críticas se puede hacer al modelo estándar de desarrollo? En primer lugar, encontramos una crítica neomarxista de la dependencia de los países menos desarrollados frente a las metrópolis. Cabe decir que los países menos desarrollados carecen de capital interno y por tanto, dependen del externo. En estos países, encontramos un modelo fordista infradotado, esto es, un modelo de capitalismo que solo se parece a grandes rasgos con el modelo presente a las grandes metrópolis del norte y que se introdujo, en dichos países subdesarrollados, de peor forma que en Europa. Los neomarxistas, a raíz de este capitalismo dependiente, argumentan que aunque estos países se hubiesen descolonizado, seguían siendo dependientes de sus antiguas metrópolis y que, a la vez, tenían un papel muy débil en el comercio internacional.
Otra crítica al modelo estándar de desarrollo proviene del concepto de desarrollo distorsionado que hace referencia a las desigualdades de salarios y bienestar que iban de la mano del crecimiento económico. Entre los críticos del modelo estándar de desarrollo, había quienes cuestionaban la idea que invertir en industria podría, automáticamente, mejorar la ocupación y las condiciones de vida de la población. El crecimiento económico tendría que ir de la mano de políticas sociales dirigidas a resolver el problema de la pobreza. Los dos críticos más importantes en este punto eran Myrdal y Seers. Un concepto relacionado con las políticas sociales comentadas, sería el de invertir en capital humano. Según Schultz, dicha inversión enfatiza la necesidad de programas de educación, nutrición y salud que mejoren la calidad de vida de la población y, al mismo tiempo, contribuyan al desarrollo.
Estas ideas están vinculadas a la crítica de Lipton al sesgo del modelo-urbano de desarrollo.
Adoptando un desarrollo industrial-urbano, los gobiernos perjudican a la mayoría de la población de las áreas rurales. El sesgo urbano refleja una antigua preocupación sobre los efectos corrosivos del crecimiento económico en los valores culturales y creencias. Según Ghandi y Nyerere, el desarrollo tendría que estar conducido por una perspectiva más rural que aproveche los recursos locales, aumentando los niveles de vida en las áreas rurales y preserve los valores culturales.
Por otro lado, encontramos una crítica de género, en tanto que se promovía el empleo industrial masculino, perpetuando así los roles convencionales de género. Según Boserup y Rogers, las mujeres no solo eran las responsables del bienestar de la familia sino que también jugaban un papel vital en el desarrollo económico. Son partícipes en sectores como la agricultura, la artesanía y el comercio, entre otros sectores económicos, todos ignorados por los economistas del desarrollo. Se tiene que romper, por tanto, con este sesgo androcéntrico del mercado de trabajo que presta menos atención a las mujeres y que las relega en sectores de menor productividad y salarios.
Finalmente, encontramos una crítica al modelo estándar de desarrollo relativa a la preocupación por el daño al medioambiente causado a raíz de la industrialización, ya que este capitalismo se basaba en la explotación masiva de los recursos naturales. Mishan y Daly ponen sobre la mesa la necesidad de salvaguardar el medioambiente y la de no empobrecer los recursos naturales. Ward y Dubos, por su parte, argumentaron su crítica con el concepto de desarrollo sostenible en el cuál reside la idea del respeto a los recursos naturales, a razón de que prevalezcan para generaciones futuras.
2.- ¿Qué papel juegan en el desarrollo social las agencias internacionales? Las prácticas de desarrollo social han sido en estos días promovidas por las llamadas agencias internacionales de desarrollo, como Naciones Unidas, ILO, Unicef o el Banco Mundial.
Desde su inicio (1945), Naciones Unidas ha jugado el papel central promoviendo el desarrollo social. Esta organización pretende una mejora de los niveles de vida, el pleno empleo y una mejora de las condiciones económicas y sociales. La impresión de las Naciones Unidas respecto el momento que se estaba viviendo se ve claramente en uno de sus informes (1971) en el que se expone que en aquel entonces se veían los factores sociales como residuales del proceso de crecimiento económico y que las políticas sociales se encargaban de paliar o remediar los problemas que surgieran en lugar de ser consideradas como dinámicas positivas en el terreno social.
Las iniciativas para cambiar dicha visión fueron varias: la creación del Instituto de Investigación del Desarrollo Social de Naciones Unidas, que junto a la Comisión Social, según Boster, trabajaba con la finalidad de construir indicadores cuantitativos para medir el desarrollo social, a la vez, que apoyaban estudios de dicha temática. También se propusieron la formulación de la base conceptual del desarrollo social, la cual encargaron a numerosos expertos en el tema.
Según Myrdal, dicha organización jugó un papel vital, en definitiva, aliviando la pobreza y expandiendo los servicios sociales. Naciones Unidas fomentaron, también, la introducción de una planificación socioeconómica unificada entre los estados miembros de dicha organización.
Este enfoque chocaba bastante con el modelo comunitario. La organización convocó una reunión en Nueva York (1968) para discutir cómo aumentar los servicios sociales con intervenciones de desarrollo del bienestar. Cabe decir, que en parte, las medidas que llevaron a cabo se basaban en las existentes en los países más avanzados en este aspecto, un ejemplo de los cuáles sería Filipinas donde había un programa de asistencia al autoempleo, a la salud de las mujeres e hijos, y al cuidado de estos segundos proporcionándoles educación y nutrición.
Estas iniciativas inspiraron a otras agencias internacionales, como el Banco Mundial, que si tradicionalmente no había fijado su atención en estos aspectos, así lo hizo. Subrayó primordialmente la reducción de la pobreza. Esta organización puso el énfasis en la importancia de la educación, salud, derecho a la vivienda, abastecimiento de agua y desarrollo social, promocionando así, la igualdad.
ILO (Organización Internacional del Trabajo) jugó también un papel importante cambiando el modelo estándar de desarrollo. ILO argumentó a los Estados miembros de esta, que avanzaran en el camino de remediar la pobreza y la privación de los recursos básicos de sus ciudadanos.
ILO puso el acento en la expansión de la educación, servicios sanitarios para todos, abastecimiento de agua potable y alfabetización y otros programas similares. En lugar de tener que esperar que el crecimiento económico creara empleo, la perspectiva que tomaron, la de los recursos básicos, daba prioridad a intervenciones para el bienestar social i la igualdad.
Iniciativas parecidas fueron llevadas a cabo por organizaciones internacionales como WHO o UNICEF, basadas en el modelo comunitario. Estas organizaciones pusieron acento sobre programas de atención primaria, bienestar de los niños, igualdad de género, etc.
3.- Explica la reacción contra el desarrollo social implementado por el Estado por parte del pensamiento neoliberal y del enfoque de la participación comunitaria.
El pensamiento neoliberal siempre ha sido crítico con la intervención del Estado. Sus escritos siempre habían sido ignorados, sin embargo, ciertos sucesos de los años 1970-80 facilitaron la adopción de dichas ideas neoliberales. Al mismo tiempo, algunos defensores del enfoque de la participación comunitaria, fueron cada vez más críticos con la naturaleza inestable del enfoque estatista. Sus críticas fomentaron la emergencia del activismo: el enfoque de la participación comunitaria se dio a conocer. Este desarrollo estuvo influenciado por luchas nacionalistasindependentistas.
Fue en este contexto en qué los programas comunitarios de desarrollo introducidos en 1950 fueron atacados por activistas quienes argumentaron que las metas del desarrollo social serían alcanzadas si la población se movilizaba para establecer y dirigir sus propios proyectos locales.
En lugar de conocer las necesidades de las personas, los gobiernos habían creado una gran e ineficiente burocracia de desarrollo comunitario, favorable a las elites locales y usaban programas estatutarios para beneficiar la corrupción de los políticos y otra gente importante.
El auténtico desarrollo comunitario tendría lugar solo cuando la gente tomara las riendas, tomando decisiones colectivas y organizando sus proyectos. Se tenían que substituir los jefes locales por organizaciones de personas. En eso consistía la técnica de concienciación explicada por Freire, entendida, más bien, en la noción de empoderamiento. El desarrollo vino de la mano de un fortalecimiento de los movimientos de mujeres, que luchaban contra la discriminación y opresión.
Algunas agencias internacionales, como Naciones Unidas, dieron su apoyo al modelo de la participación comunitaria, Naciones Unidas puso el acento, según Hollnsteiner, en los programas sanitarios para mujeres y niños. Otro ejemplo fue WHO que, según Newell, promocionó la participación comunitaria con la finalidad de conseguir “salud para la gente”. El desarrollo vino acompañado de una concienciación mayor por el medioambiente y la noción del crecimiento sostenible. Los cambios en el enfoque estatista reforzaron indirectamente el crecimiento de ONG’s en el Sud, como Oxfam o Save the Children. Organizaciones como el Banco Mundial apoyaron dichas organizaciones.
El desarrollo fue acompañado también de una crítica del desarrollo llevado a cabo por el Estado por parte del pensamiento neoliberal. En los 70, se estancaron las economías de Occidente que, aunque seguían los principios keynesianos, una gran inflación y paro persistían.
Esto fue exponenciado por la crisis del petróleo. Estos sucesos afectaron, por consecuencia, al Sud Global.
El pensamiento neoliberal criticó el modelo seguido por el Estado hasta entonces y propuso medidas como promocionar la iniciativa empresarial, bajada de impuestos, desregulación de la economía y promocionar el comercio internacional. Según de Soto, el esfuerzo dirigido a la iniciativa empresarial contribuía más al crecimiento económico que las regulaciones del Estado. Estas ideas tomaron forma en las políticas de desarrollo del Banco Mundial. Muchos otros siguieron el ejemplo, como el presidente Reagan de los EEUU y la Primera Ministra Británica Thatcher.
4.- ¿Por qué la socialdemocracia globalizada debería reconstruir los mercados globales? Históricamente el éxito de la socialdemocracia ha ido vinculado a la reorganización de las reglas de mercado. Actualmente, esto incluye los mercados globales, además de los nacionales.
Para la socialdemocracia, reconstruir los mercados de trabajo protegiendo la dignidad y el bienestar de los trabajadores es la meta principal. Otros objetivos van en la línea de la reconstrucción de los mercados relativos a la provisión de servicios básicos como la alimentación, el transporte o la vivienda. En pocas palabras, construir adecuadamente dichos mercados es el corazón de las políticas socialdemocráticas.
La relación entre las reglas globales de mercado y el éxito de los objetivos de la socialdemocracia en la mitad Sur, dan más peso a esta reconstrucción. Sin embargo, como los mercados globales han sido los últimos siglos construidos con el capital y los países de Norte, las reglas no son demasiado favorables a la mitad Sur y sus políticas socialdemocráticas. El Sur, por tanto, está en desventaja por lo que respecta dichas reglas y por tanto, necesita políticas más equilibradas.
Los acuerdos comerciales reconstruyen los mercados de todos los países involucrados expandiendo los derechos de los inversores y subvalorizando la clase de regulación y carácter del capital normalmente asociado con la socialdemocracia. Volvemos a ver, pues, un sesgo regional.
A pesar de la globalización de las corporaciones más importantes del Sur, la mayor parte del capital sigue perteneciendo al Norte. Por otro lado, cabe decir que lo más fundamental de la construcción de los mercados globales son las reglas que definen los derechos de propiedad, ilustrados claramente en las controversias actuales sobre los derechos de propiedad intelectual. Bienes como software informático o fórmulas químicas están involucrados en la producción de medicamentos, clave para el crecimiento. Los actuales derechos de propiedad protegen el monopolio del Norte respecto estos bienes y su voluntad se hace cumplir en todo el mundo. Restringir el uso de tales bienes tiene, por lo contrario, implicaciones muy negativas para la mitad Sur, obligándoles a pagar tributo a los del Norte, a la vez que se reduce potencial productivo de la sociedad global, impidiendo la innovación y ralentizando el crecimiento económico.
Si las reglas globales y las instituciones protegen los derechos de propiedad intelectual son excesivamente rígidas, las que gobiernan los mercados financieros son excesivamente débiles.
Otra vez, los costes de la construcción de mercados que maximiza el retorno de los intereses económicos creados, se transmite al Sur de forma desproporcional. Los altos intereses reducen la inversión local respecto de los niveles económicamente viables. Estos factores están impidiendo que actualmente la socialdemocracia tenga éxito en el Sur.
A modo de conclusión, podemos ver que tiene que darse una reconstrucción más equilibrada de los mercados globales, destacando una reforma de los derechos de propiedad intelectual y de los mercados financieros para que la socialdemocracia globalizada llegue a tener éxito.
5.- ¿En qué consiste el enfoque GAD (Género y desarrollo) y cuál es la crítica feminista al enfoque WID (Mujeres en desarrollo) y al de la modernización neoclásica.
El enfoque GAD (Género y desarrollo) contrariamente a las perspectivas WID (Mujeres en desarrollo) y la modernización neoclásica, enfatiza la continuidad del crecimiento de la vulnerabilidad de la mujer con el crecimiento económico.
Dentro de la misma, encontramos dos líneas de interpretación que se superponen: la primera argumenta que las desigualdades de estatus entre hombres y mujeres están conformadas por disposiciones institucionales, tales como las estructuras familiares patriarcales, las prácticas de discriminación laboral y las leyes de la propiedad; todas ellas insensibles al proceso de crecimiento económico. En resumen, los estudios que adopta esta perspectiva enfatizan que el crecimiento económico no logra tener un impacto significativo en el estatus de la mujer.
La segunda línea de interpretación nos informa que tanto en estudios a nivel transnacional como a nivel de país, el desarrollo económico, de hecho, aumenta las desigualdades entre hombres y mujeres. Tinker, por ejemplo, argumenta que el desarrollo, ampliando la brecha de salarios entre hombres y mujeres, no ayuda a mejorar la vida de estas, sino que más bien tiene el efecto contrario. A lo largo de los argumentos de Boserup, vemos que a pesar del impacto inicial en el patrón de desigualdad de género, acaba conduciendo a una exclusión sistemática de las mujeres.
Por tanto, el enfoque GAD critica implícitamente el enfoque de la modernización neoclásica que dictaba que el crecimiento económico reducía las desigualdades entre hombres y mujeres ya que de hecho, según el enfoque GAD, aumentarían dichas desigualdades, en lugar de descender , ampliando la brecha entre los ingresos de hombres y mujeres.
El enfoque GAD, por otro lado está vinculado a la emergencia de la crítica a la literatura WID.
De acuerdo con la crítica GAD, las estrategias que se basan en estadísticas agregadas para medir los cambios en el estatus de la mujer, ignoran el impacto diferenciado al programar en diversos grupos de mujeres. Desde esta perspectiva, WID ignora tanto la medida en qué las mujeres pueden continuar experimentando subordinación y desigualdad como también la persistencia de las relaciones de género en la construcción de prácticas y normas institucionales.
Según la crítica GAD, los avances sustantivos en igualdad de género no solo requieren mejoras graduales en las usuales medidas de estatus social y desarrollo, sino un aumento considerable del empoderamiento respecto los hombres y la toma de decisiones en todas esas disposiciones donde los hombres tienen el poder.
6.- En la evaluación sobre las desigualdades de género que hacen Forsythe, Korzeniewicz y Durrant (2000), subraya si son verdaderos o falsos los siguientes hallazgos: A.- La mejora de status (1970-92) es menor en aquellos países que partían de un nivel más bajo. FALSO. Según los autores, podemos ver como a lo largo del tiempo suben más los países que partían de un menor estatus, es decir, la mejora es mayor.
B.- La mejora de status (1970-92) es menor en aquellos países que partían de un PIB más alto.
FALSO. Hay una relación lineal positiva entre PIB y mejora de estatus. Aquellos países que tenían un PIB más alto en 1970, han mejorado más el estatus de la mujer.
C.- Los países con bajo empoderamiento de las mujeres tienen menor desigualdad entre géneros. FALSO. Más empoderamiento de género, menores desigualdades entre géneros.
D.- Las desigualdades de género se han reducido más en los países que originalmente (1970) eran más desiguales. VERDADERO. Efectivamente, la desigualdad se ha reducido más en aquellos países que partían de una mayor desigualdad.
E.- Las desigualdades entre hombres y mujeres se han reducido menos en los países que originalmente (1970) tenían un PIB más bajo. VERDADERO, ya que las desigualdades entre hombres y mujeres se han reducido más en aquellos países que en 1970 tenían un PIB más alto.
7.- Explica la siguiente tesis: “la globalización no supone el final del Estado-Nación sino su transformación”, y en qué consiste la globalización como transnacionalismo.
En un principio, se pensaba que con la globalización el Estado había llegado a su fin, debido a las limitaciones del poder y la capacidad de decisión o la asunción de muchas de sus competencias por parte de organismos internacionales producto de la globalización. Son muchos los autores que constituyen sus teorías acerca estas ideas, como por ejemplo, Castells, quien hablando de Estado-red, decía que este pasaba a formar redes de interdependencia con otros Estados y actores subestatales para afrontar problemas globales. Van Ham habla de los Estados-marca postmodernos, refiriéndose a que estos tendrían que competir para atraer inversiones, turistas o mano de obra cualificada. Con el tiempo, sin embargo, se ha constatado que estas teorías no han acertado en sus predicciones. Noya y Rodríguez dicen que la realidad es que el Estado ha sobrevivido y, en ocasiones, se ha reforzado. Ponen el ejemplo de los organismos económicos internacionales, que no son una autoridad transnacional, sino intergubernamental donde los Estados siguen ejerciendo poder y donde, además, encontramos desequilibrios y asimetrías. Por otra parte, los Estados refuerzan el control en la esfera nacional e internacional con las tecnologías de la información y comunicación.
Respecto al otro punto, la globalización como transnacionalismo parte de la distinción entre integración sistémica y social de Mouzelis, en tanto que para la integración social las reglas están en conexión con los actores o colectivos que toman decisiones y los juegos sociales en que participan y, para la integración sistémica, en cambio, las reglas se ven en conexión con el funcionamiento general de un sistema y sus condiciones básicas de existencia. Esta dicotomía nos remite al debate agencia-estructura, aunque aquí, donde los autores ponen énfasis es en la definición de las fronteras de los Estados Nación, a los cuales se suele hacer referencia como marco dentro del cual observar la construcción y reproducción de sociedades, haciéndolas localizables en el espacio y el tiempo. La idea principal que nos transmiten los autores es que no podemos seguir considerando los Estados como unidades sociales cerradas y autónomas, como “máquinas” de construcción y reproducción de sociedades, y que la realidad social tiene en cuenta unidades más amplias y relaciones no limitadas al espacio de un Estado único. En el debate transnacionalismo versus internacionalismo con el paso del tiempo el primero ha sido hegemónico. Respecto al segundo, se dan dos críticas principales: A crítica al continuismo que esta postura implicaría y que impediría apreciar las transformaciones reales del mundo respecto los siglos precedentes y B) la globalización no tiene que ver necesariamente con la construcción de una única sociedad a nivel mundial. Ambas críticas remiten a la negativa a mantener el Estado como elemento central. Noya y Rodríguez destacan la segunda y ponen el ejemplo que uno de los fenómenos constitutivos de la globalización es la construcción de redes de acción política conectados a nivel planetario, enfrentados a los proyectos políticos mundiales definidos por agentes estatales o interestatales.
Para establecer una conexión entre la supervivencia del Estado y el debate del transnacionalismo, se podría decir que la globalización no supone el fin del Estado-Nación sino que hará que este sea partícipe de relaciones a un nivel más global, a nivel planetario, por ejemplo, pero sin perder su poder y control. Los Estados y las relaciones a nivel transnacional serían dos hechos que podrían coexistir una vez la realidad social se vuelve más amplia y eliminamos los anteriores limites o fronteras de los Estados.
8.- ¿Cómo se interpreta la globalización en la dicotomía estructura-acción? Centrándonos en la clásica dicotomía estructura-acción vemos diferencias según el enfoque.
Del lado estructuralista, tendríamos aquellas teorías que parten de definiciones de la globalización que podríamos etiquetar como sistema mundial. Desde esta perspectiva, que solo reconoce como unidades mínimas los todos integrados que son las estructuras, para hablar de globalización, se requeriría como mínimo que sea posible identificar una de estas que pasara por encima de, por lo menos, una frontera estatal.
Esto nos conduce a las limitaciones que empujan, según Noya y Rodríguez, a una ampliación de los requisitos: 1) solo es compatible con modelos teóricos que privilegian una estructura sobre todas las restantes y 2)la cuestión de si la mera creación de unidades supraestatales sería un factor suficiente para hablar de globalización.
En esta dimensión, podríamos distinguir distintos tipos de teorías: de un lado, las versiones más ambiciosas, buscan identificar una formación social con una estructura, permitiendo considerar solo una multiplicidad de las mismas en términos de subestructuras, como pautas que rigen ámbitos específicos y diferenciados, pero que abarcan de forma homogénea y coincidente un espacio concreto. Estas teorías, en la medida de sociedades enmarcadas por los Estados-Nación, exigen algo semejante a un Estado mundial para hablar de globalización.
Versiones menos exigentes, que no requieran un acoplamiento perfecto entre las diversas estructuras y doten a estas de una mayor autonomía, podrían ampliar la definición de globalización, admitiendo situaciones en las que algunas de ellas hubieran adquirido una mayor o menor extensión planetaria, e introduciendo una mayor sofisticación para atender al desacoplamiento de sociedad y Estado.
Por último, las versiones menos estrictas pueden admitir la coexistencia de estructuras diversas en un mismo ámbito, centrando el análisis en las relaciones entre ellas. Desde esta perspectiva se amplía el objeto de las relaciones entre estructuras, tanto complementarias como competitivas, y se permite además, introducir cierta desagregación incluso por debajo del nivel nacional, sin necesidad de recurrir ni siquiera a relaciones supranacionales. Un ejemplo de esto serían las teorías dentro del marxismo que se han ocupado de estudiar las relaciones de las estructuras capitalistas con otras estructuras económicas, tanto por debajo como por encima del nivel estatal.
Del otro lado de la dicotomía, encontramos perspectivas más agencialistas que tienden a sustentar los análisis de la globalización en términos de la extensión y la densificación de las relaciones distanciadas en el espacio, en un sentido similar al expresado por Giddens en su definición de integración sistémica.
El énfasis en este caso está en el aumento de la capacidad de la agencia. Dentro de estos enfoques se podría marcar una distinción en función de la mayor o menor sensibilidad para las diferencias de poder, que se traducen en el reconocimiento de una mayor o menor capacidad para iniciar o conectarse a redes de mayor o menor alcance y con mayores o menores recursos (simbólicos y materiales). Así, de un lado quedarían aquellas que, en su versión más extrema, tienden a diferenciar entre dos polos, que genéricamente, podríamos llamas globalizadores y globalizados. En este modelo las diferencias de poder son maximizados. En el otro extremo, tenemos los modelos que tienden a minimizar, cuando no ignorar, la cuestión del poder, subrayando, en cambio, la ampliación de la capacidad de la agencia que las nuevas tecnologías o el debilitamiento de los aparatos estatales posibilitan para todo el mundo.
Dentro de este tipo de enfoque más agencialista, se tiende también a los modelos que llamaremos efecto mariposa, por el énfasis que ponen en la complejización que la extensión a nivel planetario supone para las relaciones de interdependencia. Estos modelos se centran en explicar cómo las cadenas de interacción ponen en contacto regiones remotas y cómo el impacto se deja sentir muy lejos de su lugar de origen.
Por último, no es infrecuente que los enfoques que piden más atención para la agencia frente a la estructura lo hagan según el supuesto, no tanto de que estas no hayan tenido nunca una importancia real y sean algún tipo de error teórico, como de que han perdido relevancia, ya sea porque nos encontramos en un período de transición, como en el caso de Wallerstein, ya sea porque la nueva morfología social que habitamos se caracteriza por una inestabilidad intrínseca, como en el caso de Bauman o Lash.
9.- Explica la perspectiva del sistema-mundo de I.Wallerstein en oposición al debate sobre la globalización como capitalismo neoliberal mundializado.
Wallerstein tiene sus raíces intelectuales al lado de la historia económica y social; a la vez que su obra nunca se ha dedicado a la globalización como tal aunque su temática y propuestas teóricas se relacionan indudablemente con ella.
El tema central de la sociología de Wallerstein es la formación y desarrollo de la economíamundo capitalista, cuyos orígenes sitúa a partir del siglo XVI y cuya trayectoria analiza hasta llegar a finales del siglo XX.
Hay que tener en cuenta que su concepto de economía-mundo no es un sinónimo de economía global. Mientras este segundo remite a la extensión a nivel planetario de un capitalismo de corte neoliberal, aquel remite específicamente a un tipo de articulación entre sistema económico y político.
La economía-mundo de Wallerstein es uno de los tres tipos de sistemas sociales: microsistemas que estarían altamente integrados a nivel cultural como político y económico; imperios, en los que coexiste un centro político con una diversidad de identidades culturales y, economías-mundo, en las que el sistema económico coexiste con un sistema político organizado en unidades interrelacionadas pero formalmente autónomas.
Las dos características fundamentales del modelo teórico de Wallerstein, además de su orientación histórica, son el materialismo y el estructuralismo. En la relación entre sistema político y económico, siempre hay cierta preponderancia de este segundo.
Por otra parte, Wallerstein considera las estructuras sociales como los determinantes fundamentales en los procesos de larga duración. Solo en momentos de crisis, concebida como el colapso del sistema, adquiere la agencia la oportunidad de ser determinante y cambiar el curso de la historia.
La oposición de la perspectiva de Wallerstein al debate sobre la globalización como capitalismo neoliberal mundializado iría en la línea de la diferenciación antes comentada de economíamundo respecto a la economía global. Este segundo enfoque es el que seguirían los autores pertenecientes a dicho debate, que tal como he dicho remite a la extensión a nivel planetario de un capitalismo de corte neoliberal, viendo dicha globalización como un hecho claramente positivo. Los autores de dicho debate, además, subsumen mayoritariamente lo político a lo económico, y ven, por ejemplo, la caída de la URSS como la eliminación de una de las últimas barreras a la expansión absoluta del capitalismo.
Wallerstein, en cambio, con su concepto de economía-mundo, no subsume los aspectos políticos a lo económico, sino que lo interrelaciona, manteniendo cada uno su propia autonomía, y aunque también dice que en dicha relación hay preponderancia de lo económico no habría, en ningún caso, una dominación total de este. Este mismo autor, también habla de la caída de la URSS, pero en tanto que es el momento de la agencia para iniciar una revolución.
Según Wallerstein, si bien la economía se ha globalizado, la política sigue anclada a los Estados-Nación. Por otro lado, si bien no habla de la globalización como tal, deja ver que las consecuencias de la extensión del capitalismo a nivel planetario serían tanto positivas como negativas. Como ejemplos podemos poner el aumento del PIB de China como positivo o la gran recesión mundial como negativo. Wallerstein habla de la extensión y mundialización del capitalismo como una lógica propia del ADN del capitalismo.
Cabe decir entonces, que la oposición a dicho debate, en términos generales, podríamos decir que es vital la diferencia entre las consecuencias de la globalización, positivas para los autores del debate mientras Wallerstein prevé tanto positivas como negativas. El otro factor trascendental es la relación entre política y economía, las cuáles interrelaciona y no subsume una a la otra, en contraposición a dicho debate en que se subsumen los aspectos políticos a lo económico.
10.- Explica la idea de Imperio de Negri y Hardt (2002).
El concepto de Imperio daría cuenta de la nueva forma de distribución del poder, siendo importante distinguirla del imperialismo, sistema centralizado y basado en el control de fronteras. El imperio, por el contrario, es un aparato descentrado y desterritorializado de dominio que progresivamente incorpora la totalidad del terreno global dentro de sus fronteras abiertas y en permanente expansión y que maneja identidades híbridas, jerarquías flexibles e intercambios plurales a través de redes de mando adaptables Para el análisis del Imperio, Negri recurre al modelo de soberanía del Imperio Romano y a su combinación de poder monárquico, aristocrático y democrático. Se aplica aquí la imagen de una pirámide dividida en tres tercios al análisis de los grupos o agentes del nuevo mundo global: en la primera etapa y en la cumbre de la pirámide se encuentra Estados Unidos por su superioridad militar, seguido de otros Estados con poder financiero y un conjunto heterogéneo de asociaciones; en la segunda capa encontramos la red de empresas multinacionales y subordinados a ellas, a la mayoría de los Estados-Nación; en la base de la pirámide, los grupos que representan los intereses populares.
La nueva forma de dominación en la que se basa el Imperio es el biopoder. Este se caracteriza por infiltrarse en todos los rincones de la sociedad, más allá de las instituciones, profundizando la capacidad de control sobre los individuos hasta extremos antes inimaginables. Podemos relacionar el concepto de biopoder con el panóptico de Bentham, este hacía referencia a mecanismos de control del orden más difusos, que conllevaban la interiorización de la disciplina. El biopoder funcionaría a través del miedo o la incertidumbre que nosotros mismos tenemos, teniendo como consecuencia la interiorización del orden. De las estructuras que nos controlaban se genera una especie de Imperio mental que hace que nos controlemos a nosotros mismos.
La importancia de las tecnologías de la información y la preponderancia del trabajo inmaterial, entendido como aquel que no se traduce en una mercancía que tiene un precio establecido, relacionado con la manipulación de símbolos y emociones hace que toda la vida del individuo se vea implicada en la producción económica. Estas concepciones de poder y producción hacen que Negri defienda que el concepto de explotación será pertinente, incluso para aquellos que no se encuentran insertos en la relación laboral, dado que todos somos partícipes de la producción social.
11.- Explica la gran recesión de finales de 2007 a través de la interrelación entre cultura de riesgo y de las transformaciones empresariales y de las instituciones financieras. (te puedes apoyar en la película inside job).
Es poco aconsejable atribuir la Gran Recesión de 2007 a una causa única. Esta ha puesto en evidencia el fracaso de los pilares en los que se apoyaba el paradigma de mercado establecido en las tres últimas décadas: la idea del mercado autorregulador y la creencia del control del riesgo.
Si ha sido posible que se desarrollara una cultura de control de riesgo ha sido en buena medida porque se creía en un mercado capaz de autorregularse y de corregir sus propios excesos.
Basándose en la creencia neoliberal en la autorregulación del mercado, podemos situar, por ejemplo, el caso de Islandia, donde a partir del 2000 empezó a vivir grandes desregulaciones.
Se produjeron, entre otras, desregulaciones ambientales y privatización los tres bancos más importantes, entre ellos: Islandsbanki. Las consecuencias de tales desregulaciones y todas las prácticas especuladoras que se dieron fueron visibles en la quiebra de 2008. Entre otras consecuencias, tuvieron una quadriplicación del desempleo en seis meses.
El sector que sufrió más los efectos de la desregulación y globalización de los mercados a partir de los 80 fue el sector financiero. Varios factores influyeron a ello: a) la incorporación de las nuevas tecnologías de la información en el ámbito de las transacciones financieras; b) los cambios que se produjeron a partir de la década de los 80 en las instituciones que operaban en los mercados financieros; c) la expansión desmesurada del crédito; d) la proliferación acelerada de nuevos productos e innovaciones financieras y e) la cultura de obtención de beneficios a corto plazo.
Si la propia naturaleza de los mercados de inversión implicaba incertidumbre, la introducción de las nuevas tecnologías de la información la ha agravado. Según Sassen la digitalización ha posibilitado un gran número de innovaciones financieras elevando el nivel de liquidez del mercado, a la vez que ha aumentado las transacciones que se podían realizar en un lapso de tiempo, todo ello provocando que las consecuencias del mercado global se maximizaran.
La expansión crediticia hasta niveles imprevisibles ha afectado asimismo a la estabilidad de los mercados financieros. Entre las causas del crecimiento desmesurado del crédito podemos citar las políticas anticíclicas practicadas por los Gobiernos estas últimas décadas, por ejemplo la técnica del apalancamiento, la cual expresa la relación entre dinero prestado y propio. Cuanto mayor es el dinero que se tiene prestado, mayor es su apalancamiento. Durante la época de la burbuja se presionó para aumentar los límites del apalancamiento y así los bancos podían aumentar el dinero que pedían prestado. El SEC en 2004 levantó los límites. Los niveles de apalancamiento de los bancos de inversión llegaron a valores de 33:1, volviéndose insolventes.
Este apalancamiento que ha acompañado a la especulación producida en las últimas crisis financieras y otros factores que movieron a determinados Gobiernos a rebajar los tipos de interés a prácticamente cero para afrontar crisis financieras internas.
Por otro lado, instituciones financieras como los bancos de inversión jugaron un papel cada vez más importante. Estas instituciones asumieron temporalmente el control de activos muy superiores a la riqueza de sus propietarios. Hasta finales de los 90 los bancos de inversión no eran regulados. El papel de los bancos de inversión, tal como se explica en la película inside job, era el siguiente: los bancos acreedores daban créditos a personas para que se compraran su vivienda o incitándoles a gastar más o mantener estilos de vida superiores, pero estos no se aseguraban que fueran créditos pagables ya que vendían los derechos sobre esos créditos a los bancos de inversión, que los transformaban en CDO o productos derivados, a la vez, estos pagaban a agencias de calificación para que les dieran altas calificaciones para sus productos financieros y finalmente los vendían a inversores de todo el mundo. Estos inversores, al final no sabían ni qué compraban. La innovación financiera posibilitó que hipotecas de alto riesgo con dudoso valor consiguieran calificaciones altas. Además, cabe añadir, que empresas financieras como AIG, la compañía de seguros más grande del mundo, vendían permutas de incumplimiento crediticio. AIG se comprometía a pagar las pérdidas a los inversores si las CDO iban mal a cambio de cuotas trimestrales. Los especuladores, además, podían comprar permutas pagara apostar en contra de las CDO que no poseían.
La intensa inestabilidad financiera provocada por estos factores acentuó el riesgo de los mercados de inversión. Se veía como un elemento imprescindible en el progreso de la nueva economía, o más bien, el motor de esta. Se veía la necesidad de capital riesgo como una justificación de la manera como se desarrollaba el mercado financiero frente a los que advertían de la formación de nuevas burbujas. Para hacer del riesgo un incentivo solo hacía falta que valiera la pena correr el riesgo en términos de costes y beneficios y que funcionara la idea de que el riesgo podría ser evaluado científicamente y controlado. Se compensaron las actividades de riesgo con grandes sumas económicas y muchos inversores perdieron su dinero.
Gómez y Álvarez ven esta necesidad de asunción del riesgo financiero y la creencia en la posibilidad de su gestión como un elemento clave en la cultura económica de las últimas décadas y, a la vez, como un factor que ha incidido significativamente en el desarrollo de la crisis actual. Ya en 2005, el FMI decía que la situación, si seguía así podía acabar en recesión, pero nadie hizo caso.
Para Greenspan, las nuevas tecnologías tienen que procurar controlar dicho riesgo. El mismo autor, admitía limitaciones en los sistemas usados en aquel entonces. Los sistemas de control de riesgo junto al conocimiento del mercado fracasaron. Cuando la caída de Lehman Brothers, la recesión empezó. Cabe decir que días antes de la quiebra, dicho banco tenía una doble A, queriendo decir que era una inversión bastante segura. AIG fue rescatada. Muchos acreedores quebraron, se hicieron muchos embargos, todo esto afecto al consumo, y afectó a todo el mundo. Las clases medias cayeron. Por primera vez, los hijos tenían menos educación que sus padres. Sin embargo, mientras todo esto sucedía, algunos de los mayores exponentes de los bancos que provocaron la burbuja o intrínsecamente involucrados fueron integrados en el gobierno de Obama para la recuperación económica.
12.- En el debate sobre el empleo en la globalización, explica las posiciones sobre el declive de la sociedad asalariada.
Entorno al debate sobre el declive de la sociedad asalariada, Rifkin prevé que los efectos de la tercera revolución industrial, la automatización de los procesos productivos, combinados con las nuevas formas de gestión capitalista, amenazan con llevar al paro millones de trabajadores.
Las empresas invierten antes de contratar a nuevos trabajadores, ensanchándose la brecha entre los beneficiarios de las ganancias de la productividad y la mayoría de los asalariados del sector industrial. Este efecto se verá agravado, según el mismo autor, por unos sindicatos debilitados que toleran el paro de los no cualificados y hacen poco por la creación de nuevos empleos. El autor propone un acortamiento de la jornada laboral y la creación de un sector no mercantilizado que permitiría la creación de millones de puestos de trabajo al margen de la sociedad mercantil. A Rifkin se le recrimina acumular ejemplos pero no estadísticas, agitar el fantasma del paro tecnológico, llevada a cabo siempre que ha habido una revolución industrial, y en general, como dice Martin, que no se puede imputar el paro a un único factor como el progreso técnico.
Otra alternativa es la propuesta por Gorz. La crisis actual, según el autor, no significa que el proceso de modernización haya entrado en un callejón sin salida, pero hay que renunciar a la utopía industrialista, que prometía el poder soberano de dominar la naturaleza y de liberar a la humanidad de la escasez, entre otros. Es preciso cambiar de utopía. Gorz propone una amplia reducción del tiempo de trabajo, al modo de Rifkin, pero junto a ello otra filosofía de vida colectiva que suponga, entre otras, la creación de un ingreso universal de ciudadanía. Según el análisis de Gorz, el capital ha perdido sus raíces nacionales, el trabajo asalariado tradicional se hace más escaso y hace su aparición el trabajo precario y el autoempleo, que aceptan trabajar a cualquier precio y en condiciones inaceptables. Pero Gorz, a diferencia de Rifkin, ve en estas condiciones extremas una ocasión para romper con la sociedad del trabajo que atraviesa una crisis profunda. Martin le critica que acortar el tiempo de trabajo, no asegura que no se dedique este tiempo al consumo y muy poco o nada a las actividades asociativas. Romper con la sociedad del trabajo no supone la desaparición de las desigualdades.
La tercera variante de las teorías que anuncian el fin del trabajo sostiene que el trabajo va en camino de dejar de ser el valor central en el imaginario de Occidente. Según Meda, el trabajo no es el único fundamento de los lazos sociales e invoca la necesidad de reinventar la política, al tiempo que apela al relanzamiento de los espacios públicos del debate sobre otras formas de actividad alternativas socialmente deseables. Meda, sin embargo, se opone a anunciar el fin del trabajo asalariado proponiendo recrear el trabajo en otros espacios distintos a la esfera mercantil. El verdadero problema, según la autora, es cambiar de razonamiento: hay que romper con la obsesión del trabajo como medio para afrontar las necesidades económicas. La centralidad del trabajo se está convirtiendo en un accidente histórico y es preciso crear una sociedad en la que la política prevalezca sobre la economía. Sin embargo, la reducción del lugar ocupado por el trabajo comporta riesgos: A) Que haya otras formas de subordinación que se creían superadas. Ej. Que afecte más a las mujeres; B) Que el espacio liberado del trabajo diera rienda suelta al consumo excesivo y a un repliegue a la esfera individual que desfavorezca la responsabilidad colectiva; C) Riesgo de desinversión en el trabajo y que deje de interesar la mejora de condiciones y D) Que se frenara el interés por la formación. Meda también ha recibido críticas. Se centra en el tiempo libre, pero no dice cómo afrontar las tareas reputadas como serviles que son necesarias y que la sociedad no podrá eludir. Perret, por su parte, subraya como el trabajo representa aún la columna vertebral para el individuo y la colectividad en términos de vinculación e integración social.
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