Introducció a la Criminologia T1-7 (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 1º curso
Asignatura Introducció a la Criminologia
Año del apunte 2016
Páginas 24
Fecha de subida 18/09/2017
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Temas:
- La ciencia criminológica y sus áreas de estudio
- Historia de la criminología
- Delitos, libre albedrío y carreras delictivas
- Evolución y socialización
- Agresión y altruismo
- Civilización e inhibición de la conducta antisocial
- Requisitos del comportamiento prosocial y riesgos para el antisocial
- Los individuos

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La ciencia criminológica y sus áreas de estudio OBJETO DE LA CRIMINOLOGÍA Se interesa: - Efectos de la TV, películas, videojuegos... Sobre la violencia y delincuencia juvenil - Estado mental de los asesinos (conformación de las psicologías homicidas) - Relación entre corrupción y cultura como facilitadores de la delincuencia - Función social de las prisiones - Actuación y eficacia de la policía y los tribunales - Prevención y medidas de seguridad contra los crímenes Magnitud global y evolución del fenómeno delictivo La criminología es una disciplina en expansión, cada vez se realizan más investigaciones para conocer los factores relacionados con la delincuencia y los efectos de los sistemas de control de los delitos, y evaluarlos programas de prevención y tratamiento de la conducta delictiva.
Hay que tener en cuenta que la delincuencia es un problema real: unos individuos utilizan la fuerza o el engaño para conseguir sus propios objetivos, perjudicando así a otras personas. Frente a esta, se da una reacción social de rechazo por parte de la ciudadania.
Así pues, la criminología es una ciencia que estudia el comportamiento delictivo y la reacción social frente a tal ( o también, el estudio de la delincuencia y los sistemas sociales empleados para su control).
Comportamiento delictivo Factores facilitadores Primeras conductas antisociales Fenómeno delictivo Contro formal (justicia penal Reacción social Control informal (familia, escuela, medios de comunicación…) El comportamiento delictivo, haciendo referencia a la magnitud conductual (de acción), posee un referente normativo, recogido en la ley penal, en el que se define qué comportamientos van a ser considerados delictivos.
Aún así, la criminología no se limita a esto, sino que tiene la necesidad de comprender la fuente /los precedentes de los comportamientos delictivos (qué ha llevado a la persona a cometer un delito). Así, se tienen en cuenta las primeras conductas antisociales y problemáticas (que pueden prever la posterior delincuencia) y los factores de riesgo (sociales y biopsicológicos).
Así pues, las fuentes del delito son esenciales para lograr entenderlo.
La conducta humana no basta para considerar un delito, sino que también se necesita una reacción social a este, es decir, dar un valor de aceptación o rechazo a ciertos comportamientos. Estos mecanismos valorativos se dan a partir del control social, que puede ser informal (la familia, los vecinos, la escuela, medios de comunicación…) o formal (intervención de los sistemas de justicia penal establecidos para el control legal de los delitos).
* un control social extremado puede convertirse en un acto delictivo (ej: linchamiento) Como resultado del comportamiento delictivo y la reacción social a este, se da el fenómeno delictivo. Todas las conductas, hábitos y factores de riesgo son estudiados por la criminología para poder explicar, predecir y prevenir la delincuencia.
En estos niveles, se analiza: - En el comportamiento delictivo: la delincuencia como fenómeno social, el delito como hecho individual y el delincuente (qué factores le llevan a cometer delito).
- En la reacción social: víctima (su reacción al delito), mecanismos de control.
Diferencias entre Criminología y Derecho Penal Criminología Derecho penal Centrado en el concepto del comportamiento delictivo Centrado en el concepto del delito No tiene una estricta vinculación a acciones delictivas concretas ni a la ley penal, sino que se interesa por aspectos que están fuera de la ley y van más allá de esta Atención exclusiva a conductas tipificadas Perspectiva amplia, dinámica y longitudinal: se interesa en el proceso de inicio de las actividades delictivas de la persona Perspectiva estática: se centra en el momento en que se da el delito Interés en las carreras delictivas: se centra en todos Se interesa sólo en el hecho delictivo para los aspectos que llevan a realizar un delito; en comprobar que este encaje con las normas penales factores y comportamientos anteriores a este y sea considerado delito o no.
ENTIDAD CIENTÍFICA DE LA CRIMINOLOGÍA - Interdisciplinariedad: compendio de distintas ciencias (sociología, psicología, derecho…). Esto podría hacer que no se considerara una ciencia en sí (se podría ver como el resultado de la confluencia de conocimientos y metodologías provenientes de otras disciplinas), pero hay que tener en cuenta que todas las ciencias toman consciencia de las demás y se sirven de ellas. Para ello, la observación y la tecnología ayudan al conocimiento del objeto de estudio. En su caso, la criminología posee diferentes instrumentales mediante los cuales se analiza el fenómeno delictivo.
- Compartir métodos, conceptos e instrumentales: Se toman prestados instrumentos de trabajo de otras disciplinas y se adaptan y aplican al propio objeto de estudio. Estas adaptaciones son necesarias porque los fenómenos criminales presentan más dificultades de acceso a datos fiables y pueden plantearse problemas éticos. Esto no menoscaba la "entidad científica" y corrobora la "unicidad" del método científico: observación y experimentación.
- Aspiraciones del conocimiento: * Descriptivo: cuantificar la criminalidad y detallar las condiciones en que se producen los comportamientos delictivos y las reacciones sociales frente a estos.
* Explicativo: teorizar sobre los fenómenos delictivos, estos se narran mediante teorías criminales donde se explica el POR QUÉ de estos.
* Predictivo: anticiparse a lo que va a ocurrir (riesgos de reincidir…), especificar la probabilidad de repetición de la conducta delictiva.
* Aplicado: aplicación del conocimiento para prevenir el delito o reducir la delincuencia.
La criminología posee múltiples conocimientos acerca de la delincuencia y la prevención de los delitos (se poseen resultados fiables, verificables y aplicables útiles para los órganos judiciales, la policía, los ciudadanos… ¿Qué es una ciencia? Según K. Popper, son enunciados observables (se pueden medir) y susceptibles de ser comprobados y falsados (intentar hallar evidencia de que los hechos son falsos) por distintos profesionales de la disciplina. Las teorías que se realizan se consideran verdaderas hasta que se prueba lo contrario.
Según T. Kuhn, la ciencia se divide en: la ciencia normal, haciendo referencia a las teorías, métodos y paradigmas vigentes en una disciplina. Pueden darse incongruencias en los resultados y teorías establecidos, es entonces, cuando surge la ciencia revolucionaria, que produce un cambio de paradigma mediante explicaciones y teorías innovadoras. Los proponentes de este tipo de ciencia sufren de incomprensión e incluso, en la antigüedad, de agresión.
Por tanto, se consideran los elementos de la ciencia: - posee métodos e instrumentos para conocer los objetos de estudio - Sus conocimientos son fiables y válidos, se pueden corroborar de manera experimental y observacional.
Que un descubrimiento sea válido significa que refleja la realidad analizada, y que sea fiable se refiere a que se obtienen resultados iguales o parecidos al darse diferentes observaciones del mismo fenómeno - La ciencia se rige por las prioridades humanas: trata un problema social relevante, debe interesar a la sociedad. Esto plantea el problema de cuáles son las prioridades humanas que deben ser investigadas. Así pues, al haber una estructura estatal que financia las investigaciones, se considera que la ciencia está parcialmente unida a la política. Aún así, no todo el peso científico de una disciplina recae sobre su valoración social (ej: la alquimia fue una ciencia muy importante en los siglos XVII y XVIII, pero al no obtener resultados positivos hizo que esta quedara desprestigiada. En cambio, la medicina, que posee un origen humilde, aumentó su prestigio social tras haber tenido resultados positivos en sus investigaciones).
ÁREAS DE ESTUDIO DE LA CRIMINOLOGÍA Sutherland definió la criminología como los conocimientos relativos a la delincuencia en cuanto a fenómeno social, incluyendo el análisis del proceso de creació y quebrantamiento de leyes, y las reacciones sociales derivadas de las infracciones. De aquí surgen las áreas de estudio de la criminología.
El delito El derecho define los delitos como aquellos comportamientos que están tipificados en el Código Penal - el artículo 10 de este establece “son delitos las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la Ley” principio de legalidad. Además diferencia los delitos graves (castigados con pena grave) y los delitos leves (castigados con pena leve). No se clarifica qué elementos caracterizan los comportamientos delictivos, ni por qué unos deben ser considerados más graves que otros; sino que es el Legislador (Parlamento, Gobierno…) quien dicta las leyes y establece los delitos y la gravedad de estos. Además, no se da una definición del delito definitiva, sino que varia con las presiones políticas: en algunos casos, se incorporan como delitos nuevas conductas, y en otros, se despenalizan ciertos comportamientos que antes estaban prohibidos. Existen delitos que su penalización o despenalización supone controversia, como el consumo y comercialización de drogas, la eutanasia, el aborto… Así pues, dependiendo de la influencia que ejercen los grupos de presión sobre los poderes públicos, se pueden acabar recogiendo ciertos comportamientos como delitos.
 En la política punitiva, las decisiones se adoptan por los partidos políticos con representación parlamentaria que estan sometidos a los votos y programas de gobierno a defender en las elecciones. Por tanto, la política punitiva y la criminal son el resultado de una lucha de intereses sociales (con la aparición de movimientos de opinión sobre determinados temas).
Hagan (1985) distinguió entre los delitos “reales” (mala in se) y los delitos “socialmente construidos” (mala prohibita). Para diferenciarlos hay que considerar: - El grado de consenso social acerca de la gravedad de determinado delito - La gravedad de la pena que se le asigna - El nivel de daño real y directo que se le atribuye a la conducta Así, los comportamientos criminales pueden asignarse según su relevancia criminal en tres categorías: 1. Comportamientos penalizados y castigados en (casi) cualquier sociedad moderna: aquí se encuentran los delitos graves contra personas o libertad sexual, e infracciones que comportan fuerza o violencia (ej: homicidios, violaciones…).
2. Comportamientos penalizados, pero sobre los que la ley se aplica con escasa frecuencia: actividades ilícitas que, aunque estén prohibidas y castigadas, se realizan con mucha frecuencia y amplia impunidad (conducción temeraria o bebido, conductas vejatorias…). Aquí se encuentran también los “delitos sin víctimas”, en que el bien protegido es colectivo y, por tanto, es infrecuente que haya personas concretas dispuestas a denunciarlo.
3. Comportamientos en vía de penalización o despenalización: existe ambigüedad legislativa y falta de consenso global. Aquí se encuentran los delitos que su regulación ha cambiado entre épocas y países distintos (ej: aborto, eutanasia…) Hay estudios que analizan las valoraciones realizadas por diferentes sectores de población. Esos muestran un gran consenso de considerar delito y castigar hechos como el homicidio, violación… en cambio, existían opiniones dispares al valorar actividades relacionadas con drogas, delitos económicos, determinadas infracciones delitos sexuales (menos la violación por desconocidos, valorada como un delito muy grave)… Algunos autores han intentado definiciones naturalistas del delito (se quiere ir más allá, saber el por qué del delito), que caracterizan los elementos y condiciones inherentes a las distintas conductas delictivas.
Beccaria (1764) consideraba que el daño causado a la sociedad era la verdadera medida de los delitos (definición a partir del daño moral o social producido por el delito). Aun así, los conceptos de moralidad y daño son ambiguos e imprecisos, y pueden reemplazar valoraciones legales por otras de carácter sociocultural Es difícil abarcar en una única definición todas las conductas infractoras, de manera que estas solo abarcan una parte relevante del delito. Entonces, Gottfredson y Hirschi (1990) retomaron la concepción clásica de la conducta criminal definiendo el delito como “la utilización de engaño o fuerza para conseguir un objetivo”. 
 Felson (2006) consideró la variabilidad conductual y contextual de los delitos, que dificulta una definición adecuada de la delincuencia, forzando a elegir entre: definiciones específicas del delito para un determinado contexto o definiciones más amplias. Además, establece que para realizar una buena definición hay que: formular una definición general que transcienda las variaciones naturales en las conductas delictivas, y estudiar las variantes que se producen en cada categoría delictiva. Entonces, define “un delito es cualquier conducta identificable que un número apreciable de gobiernos ha prohibido específicamente y ha castigado formalmente”.
 Robinson y Beaver (2009) definen los delitos como “conductas que son realizadas intencionalmente y que producen algún daño físico o económico a otra persona”. 
 Walsh (2012) considera que el daño delictivo posee una naturaleza social que, dada su entidad o gravedad, requiere regulación normativa, y como resultado de este suelen derivarse costes emocionales, sociales, económicos, indirectos y otros.
 Redondo define “los delitos consisten en conductas de agresión o engaño, cuyo propósito es lograr un beneficio o satisfacción propios, sin tomar en consideración el daño o riesgo que se causará a otras personas o a sus propiedades”.
Robinson y Beaver (200) diferenciaron entre: delito (término específico), como un acto concreto de violación de la ley penal; delincuencia (más amplio), todas aquellas conductas prohibidas susceptibles de ser delitos (fenómeno criminal); y conducta antisocial, comportamientos que entran en conflicto con las normas sociales prevalentes.
 En inglés es importante distinguir delinquency, que hace referencia a la delincuencia juvenil, y crime, offence o criminality, que hacen referencia a la delincuencia adulta.
Se ha intentado reemplazar el concepto delito por el de desviación social (Becker - Teoría del etiquetado). Esto se relaciona con la desviación estadística, que considera como desviado todo lo que se aleja excesivamente del promedio estadístico (difiere de lo común, se aparta de la norma), hasta el punto de entenderse como una enfermedad. Se analizaron los procesos que favorecerían la estabilidad de esa sociedad (funcionales), y otros que podrían romperla (disfuncionales). Entonces, la delincuencia se entendería como un proceso desestabilizante que perturbaría la armonía de la comunidad.
 Desde el planteamiento del interaccionismo simbólico -las interacciones sociales son simbolizadas/ interpretadas-, se señala que los grupos sociales no definirían y aplicarían las normas punitivas de un modo fijo e inexorable, sino que castigarían las infracciones de forma contingente a determinadas circunstancias. Para que una conducta infractora se persiga, alguien debe reclamar la aplicación de determinada norma. Entonces, es la sociedad quien crea la desviación y el delito mediante la imposición de normas; por tanto, la desviación no sería un atributo propio sino un proceso resultante de la interacción entre quienes generan y aplican las normas, y quienes las infringen.
 Simon (2007) acuñó la expresión “desviación de las élites”, conductas de sujetos y grupos poderosos que son contrarias a la ética, violan normas civiles o administrativas, o dañan a otros de modo intencional (delitos de guante blanco, violencia corporativa, crímenes de estado…). Los delitos comunes pueden ser a menudo menos dañinos para la sociedad que las masivas infracciones que cometen las corporaciones y empresas, las élites y los gobiernos. 
 Cuando no hay violencia, es más difícil que la sociedad de importancia a un delito o que considere un acto como tal.
Un delito se considera la interacción de diversos factores y elementos (autor, víctima, control formal y control informal) -cuando alguno de estos falla, entonces no se considera como delito Los delincuentes La criminología, como ciencia, se interesa por saber por qué algunas personas cometen delitos, qué les lleva a delinquir (preguntas relativas a la naturaleza y características de los delincuentes). Los delincuentes constituyen el área de estudio criminológico con mayor número de investigaciones. Se ponen en comparación distintos grupos de delincuentes entre sí y con personas que no han delinquido para saber las diferencias y similitudes entre ellos y poder establecer cuales son los factores que llevan a una persona a cometer delito (influencias): factores biológicos, de personalidad, familiares, de educación, sociales, económicos, culturales, situacionales….
Los resultados de estos estudios hacen referencia a las características propias de los delincuentes detectados, pero no de aquellos que aun son desconocidos. Esto es importante para no identificar de manera absoluta lo que conocemos acerca de los delincuentes detenidos y condenados con la globalidad de las realidades criminales (mucho más amplias y desconocidas).
Las víctimas Quien sufre los efectos del delito. El objetivo moral principal es protegerla, para ello se requiere conocer al detalle los delitos y delincuentes, así como los efectos que produce el delito en las víctimas (morales, físicos, psicológicos…), las consecuencias que tiene para ellas el proceso penal (victimación secundaria), las características y factores de las propias víctimas que ayudan a la prevención del delito… Esto conlleva abordar el estudio desde una nueva disciplina, la victimología.
Para el sistema penal, la víctima es un pilar básico porque muchas veces es esta la que activa el sistema de justicia mediante la denuncia y testificación (sino muchos delitos no serían conocidos), y facilita el trabajo de la policía, sino ocurriría como en los delitos “sin víctimas” (no hay víctimas particulares, sino que es un colectivo), en que los individuos concretos no tienen un interés particular en denunciar los hechos, por ejemplo, la corrupción.
Así pues, es importante conocer las características de las víctimas para establecer y saber por qué existe una vulnerabilidad diferencial, es decir, por qué ciertos grupos (y cuales son) tienen más posibilidades (son más vulnerables) de ser víctimas de cierto delito. Para ello, se realizan estudios de victimización, que evalúan la evolución de los delitos, el riesgo de sufrir un delito y de re-victimización… para poder preveerlo. Por tanto, contempla un gran abanico de temáticas, vinculadas con la criminología (debido a la relación entre los elementos de estudio).
Los delitos tienen costes económicos (referidos a los fondos públicos usados tanto para investigación y prevención de delitos, como para encarcelación de delincuentes) y sociales (más relacionados con las víctimas y los efectos que les produce el delito: temor, inseguridad… y las medidas de protección que estas establecen contra los delitos).
Sistemas de control Hay dos tipos de control social: - Control formal: lo ejercen las instituciones y personas que tienen encomendada la vigilancia, seguridad o control como actividades profesionales (instituciones policiales, judiciales, fiscales…). Está delimitado por la ley -especifica los mecanismos de investigación, las sanciones o medidas a aplicar a los delincuentes… - Control informal: lo ejercen personas o organizaciones sin que este sea su actividad profesional específica (vecinos, familia, profesores…); estos pueden impedir en ciertos momentos y circunstancias que se realicen determinados actos delictivos. Está parcialmente acotado por la ley ya que ciertos actos están prohibidos (“auto-justicia). El control más sutil puede servir para inhibir ciertas infracciones y delitos.
Estos dos tipos de control suelen entrelazarse. Las denuncias son el último recurso usado por los ciudadanos cuando ya han fracasado sus previos intentos de resolver la situación de forma más directa y personal.
Se plantea la necesidad de cambiar y mejorar aspectos del ambiente físico que sean facilitadores de los delitos.
Por ejemplo, Neuman propuso el concepto “espacio defendible”, en que el diseño de bloques de viviendas mismo permite ejercer un mayor control sobre los espacios comunes y de paso frecuente. El estudio de las oportunidades para el delito ha mostrado gran utilidad en programas de prevención delictiva.
El control informal es más activo y eficaz ya que sin la existencia de personas interesadas en prevenir los delitos, la policía y tribunales no podrían hacer nada. Esto lleva a una reflexión acerca de la distribución de los recursos materiales y personales destinados a la lucha contra la delincuencia.
Es muy importante la formación de la personalidad del individuo y el desarrollo del propio autocontrol como base de la integración social y la inhibición delictiva.
Los estudios sobre control formal incluyen el análisis del funcionamiento policial y de los tribunales de persecución y sanción de los delincuentes, y de los efectos preventivos de diferentes medidas penales.
El control social también está sujeto al análisis de otras disciplinas (psicología, sociología, antropología…), aunque a la criminología le interesen los procesos de control de los delitos.
FORMACIÓN UNIVERSITARIA EN CRIMINOLOGÍA Capacita a los estudiantes en competencias como: - Recogida/sistematización de información sobre delincuencia - Interpretación de las cifras (investigación, teorías... Como herramientas para comprender las realidades criminales) - Evaluación de factores de riesgo (individuos, contextos, riesgo delictivo...) - Explicación del inicio y desarrollo de carreras delictivas - Análisis y predicción de la reincidencia (jóvenes, prisiones) - Explicación de la criminalidad en barrios, ciudades y países (teorías generales) - Criminología comparada (comparación de teorías criminológicas) - Evaluación/informes técnicos sobre delincuentes (juveniles, violentos, sexuales) - Análisis de lugares y contextos de concentración de delitos - Crear, aplicar y evaluar proyectos de prevención de jóvenes (familias, escuelas, vecindarios, marcos deportivos, lugares de ocio, tecnologías...) y adultos (comercio, negocios, pareja, trabajo, ciudades...) INSTITUCIONES Y CONTEXTOS DE ACTUACIÓN Las competencias anteriores pueden ser útiles en instituciones y contextos como: - Organismos municipales: análisis y gestión de la seguridad urbana - Departamento de interior o gobierno de las Comunidades Autónomas - Policías locales, regionales y nacionales - Instituciones y programas juveniles - Servicios sociales: familias, barrios de riesgo - Centros de menores y otros programas de justicia juvenil - Prisiones y otras instituciones de ejecución de penas y medidas - Servicios de tratamiento de delincuentes (jóvenes, adultos) - Servicios y atención, ayuda y tratamiento de víctimas - Organismos de preparación de reformas legales (prevención y represión del delito) Historia de la criminología CRIMINOLOGÍA RACIONAL: ILUSTRACIÓN Y ESCUELA CLÁSICA El origen de la Criminología se dio en la Ilustración -finales del siglo XVII y XVIII- y se concretó en la escuela clásica. A partir de las nuevas ideas de Hobbes, Locke, Montesquieu, Voltaire, Rousseau… se empezaron a entender conceptos como la razón, la libertad e igualdad, contrato social (bien común y convivencia pacífica), la justicia, la participación ciudadana… Una filosofía de elección racional (nueva manera de entender la sociedad).
Estas ideas dieron pié a grandes cambios de pensamiento, sociales y políticos como la Revolución Francesa y la independencia de EEUU y países Iberoamericanos.
Rousseau establece el contrato social: las leyes, que rigen los comportamientos individuales y las relaciones sociales, son resultado de un acuerdo implícito entre los ciudadanos acerca del bien común; resolución de las discrepancias entre los intereses generales y los particulares. Todos los individuos de una comunidad poseen una misma condición -los mismos derechos-, se produce una alineación social, de manera que no haya interés en hacer de esta algo grave. La libertad individual acaba donde empieza la de los demás.
Estas ideas contribuyeron a una nueva concepción de las instituciones sociales y políticas y de la organización social; y dieron lugar a una manera diferente de interpretar y prevenir los delitos, y de castigar a los delincuentes. A partir de estas, se crearon leyes penales como el Código Penal francés de 1791. La escuela clásica constituye el principal fundamento conceptual de la mayoría de las políticas criminales y sistemas jurídico-penales actuales.
Cesare Beccaria (1738-1794) Destaca su libro De los delitos y de las penas (1764) que tuvo mucha incidencia histórica y fue incluido en el índice de Libros Prohibidos de la Iglesia Católica, hecho que dio impulso a su difusión e influencia en otras obras. Además, en 1820, también fue prohibido por la Inquisición.
El libro constituyó una propuesta reformadora de la sociedad (muy revolucionario), en contra de la arbitrariedad, la ilegalidad y los abusos de poder que caracterizaban la justicia en aquella época; trataba propuestas todavía pendientes (claridad d elas leyes, suavidad de las penas…). Esta obra es un ensayo racional sobre cómo prevenir los delitos mediante las penas. Las principales ideas sobre la delincuencia y su prevención: - Contrato social y la necesidad del castigo: las leyes son símbolo de la unión social, sacrificando su libertad individual en pro de la seguridad colectiva.
- Tendencia al placer como motivador del delito: se delinque debido a las pasiones, para lograr el placer y evitar el dolor.
- Gravedad de los delitos: hay delitos atroces (seguridad de la vida) y delitos menores (seguridad de los bienes). Debe haber una pena distinta según la gravedad.
- Estudio científico de los delitos: estudio del delito a partir de la ciencia y uso de medios para prevenirlo.
- La libertad y la educación para prevenir la delincuencia: los hombres libres que estudian y reflexionan estarán menos inclinados a cometer delitos.
- El fin de las penas: las penas tienen el objetivo de impedir nuevos males y evitar que otros los cometan.
- Proporcionalidad entre delitos y penas: para ser eficaz, la pena debe ser superior al bien que nace del delito y coherente con su propia naturaleza.
- Prontitud y certeza de la pena: la pena debe ser lo más rápida y adecuada posible para poder ser útil.
- Suavidad del sistema penal: las penas deben ser proporcionales al desarrollo social (contra más consciente socialmente se es, menos duras son las penas).
- Rechazo de la pena de muerte: la pérdida de libertad es mucho más eficaz. La pena de muerte es contraria al respeto por la vida humana y sólo debería aplicarse en casos extremos, como los delitos políticos.
- Prevenir el delito no penalizando lo innecesario: penalizar sólo los verdaderos delitos porque sino se aumenta la probabilidad de cometerlos.
- Prevenir el delito mediante recompensas de su contrario: recompensar las buenas acciones En esta obra puede mostrarse una concepción hedonista de la motivación delictiva, que considera el egoísmo como el motivo principal del comportamiento.
Jeremy Bentham (1748-1832) Fue el primero en escribir sobre los principios del fin de la pena y el creador del primer sistema penitenciario (“El panóptico”), que inspiró la primera prisión celar (donde los presos están aislados).
En 1789 publicó la Introducción a los principios de la moral y la legislación, que constituyó uno de los fundamentos de la escuela clásica, especialmente en Inglaterra. Bentham establece el “cálculo moral”, que son los principios sobre la conducta humana y el control penal: - El placer y el dolor: el comportamiento humano está sometido a la evitación del dolor y la obtención del placer. Esto determina nuestras acciones y constituye aquello que es correcto o incorrecto. Son principios soberanos de nuestra conducta.
- Condiciones de las que dependen el placer y el dolor: intensidad, duración, certeza o incerteza, proximidad o lejanía, fecundidad (probabilidad que a uno u otro le sigan otros del mismo signo), pureza (probabilidad de que les sucedan consecuencias de signo contrario) y su extensión (a quien afectan).
- Principio de utilidad: el principio básico que rige el comportamiento humano es la utilidad, que aprueba o desaprueba las acciones según tiendan al logro de la felicidad o la prevención de la infelicidad.
- Fuentes de dolor y placer: física (fuentes naturales), moral o popular (papel básico de los ciudadanos: estigmatización…), religiosa (ser superior: ofensa a Dios, pecado…) y la política (administrada por el juez.
La única que pueden determinar las leyes, mediante las penas).
- Finalidad de las leyes: el objetivo es prevenir el daño, compensándolo mediante la asignación de una pena, con los propósitos: • Prevenir la comisión de toda clase de delitos • Si no se lograra lo anterior, inducir al delincuente a realizar un delito menos dañino • Si decide cometer delito, disponerle a no hacer más daño del necesario • Efectuar la prevención del modo más barato posible - Proporción entre los delitos y las penas: establece las siguientes reglas de proporcionalidad: • Primera: el valor de la pena no debe ser menor que el suficiente para compensar el beneficio del delito.
• Segunda: Cuanto mayor sea el daño del delito, mayor deberá ser la gravedad de la pena.
• Tercera: Cuando dos delitos entran en competencia, la pena por el delito mayor deberá ser suficiente para inducir a un hombre a preferir el delito menor.
• Cuarta: la pena se debería ajustar de tal manera a cada delito que debería haber un motivo que disuadiera al delincuente a realizar esa parte del daño.
• Quinta: la pena no debería ser superior a lo necesario para el cumplimiento de las reglas expuestas.
La Escuela Clásica en España Uno de los representantes de la Escuela Clásica en España fue Manuel Landizábal y Uribe (1739-1820), quien escribió, en 1782, el Discurso sobre las penas, que sigue la obra de Beccaria y hace aportaciones innovadoras.
Durante el siglo XIX se siguen desarrollando y difundiendo las ideas de la Ilustración y la Escuela clásica (Pacheco y Silvela).
Como resultado de las nuevas ideas, el primer Código Penal español (1822) incorporó garantías jurídicas de los inculpados, pero con el período absolutista de Fernando VII se abolieron. Posteriormente, se reintroducieron en el Código de 1848, con el cierre del antiguo régimen en España.
Los planteamientos de la Escuela clásica incidieron en la revisión del estado de las prisiones. En el siglo XIX se realizaron varios informes -destacan Concepción Arenal y Rafael Salillas- en los que se explicitan las malas condiciones de las cárceles españolas, tanto por las carencias materiales, sanitarias… como por la crueldad y arbitrariedad a las que estaban sometidos los presos. 
 Se empieza a tomar consciencia de la necesidad de orientar las penas y prisiones hacia la educación y mejora de los encarcelados. Tomando como base el pensamiento filantrópico de Karl Krausse (necesidad de que los humanos se ayuden entre ellos), se desarrolla -Sanz del Río, Concepción Arenal, Giner de los Ríos, Silvela y Dorado Montero- el correccionalismo, la perspectiva de reforma y corrección de los delincuentes. Este movimiento contó con precursores como Cristóbal de Chaves, Bernardino de Sandoval, Cerdan de Tallada y Manuel Montesinos (promotor del sistema progresivo, que asocia los modos de cumplimiento de la pena a la mejora del comportamiento y la disminución de la peligrosidad del delincuente).
Síntesis de las ideas de la escuela clásica - Las acciones humanas tienden al logro del placer y la evitación del dolor (principio de placer/principio de utilidad esperada por el delito).
- Todos los seres humanos cuentan con la capacidad para decidir sobre sus actos.
- Cuando alguien realiza un delito es debido a los beneficios placenteros que se espera obtener de ello - La finalidad de la justicia penal es contrarrestar, mediante un castigo, los beneficios que el delincuente espera obtener de un delito. Por tanto, la pena debe implicar un prejuicio mayor que el beneficio del delito.
- Se busca que el ciudadano tenga motivos para no delinquir y que los que ya han delinquido no vuelvan a hacerlo (irradiación total del delito mediante una prevención general)..
Actualidad de la disuasión: - Esquema sencillo, fácil de operar: a la existencia de un delito, hay una pena para este.
- Lógico y comprensible para los ciudadanos - Causas y efectos: leyes-delitos-sanciones-control penal PRIMEROS ESTUDIOS SOBRE FACTORES SOCIALES Y DELINCUENCIA Los primeros estudios estadísticos criminológicos los realizaron André Guerry (1802-1866) y Adolphe Quetelet (1796-1874) en la primera mitad del siglo XIX. Su objeto de estudio fue el primer análisis estadístico realizado por Francia en 1827, Le Compte générale de l’administration de la justice criminelle en France. Esta incluía datos sobre el número y tipos de condenas aplicadas y las características sociales y personales de los delincuentes.
André Guerry publicó en 1829 el Ensayo sobre la estadística moral de Francia, considerado el primer trabajo de criminología científica. En esta, efectúa un acercamiento ecológico a la criminalidad, usando mapas marcados con las tasas delictivas en relación con diversos factores sociales.
Adolphe Quetelet buscó factores que explicasen la criminalidad o se relacionasen con ella, a los que denominó “mecanismos sociales”. Concluyó que la delincuencia era un fenómeno normal, presente en todas las sociedades y regular, refiriéndose a que se repetía cada año con un número parecido de delitos y con proporciones semejantes de participación en función del sexo y la edad.
Además, dedujo que la pobreza no era la causa de la delincuencia. Esto lo concluyó mediante un estudio de diferentes poblaciones de Francia y comprobó que las regiones más pobres no tenían mayores tasas de criminalidad, sino que la delincuencia era superior en las ciudades. Esto es debido a que en el entorno urbano los pobres estan más expuestos a tentaciones delictivas, donde los contrastes sociales son más notorios. Así, formuló la hipótesis de la privación relativa, según la cual las personas adquieren conciencia de desigualdad al observar que los demás disfrutan de mayores ventajas, hecho que daría lugar a la aparición de sentimientos de injusticia y resentimiento. También relacionó la delincuencia con factores personales como la minoría de edad, desempleo, mayor presencia de oportunidades para el delito… Quetelet, tras analizar la secuencia de los delitos, propuso las leyes térmicas según las cuales el calor del verano (y las zonas del sur) incrementan las tasas de homicidio, y el frío del invierno (y las zonas del norte) aumenta los robos. Actualmente, se considera que las diferencias estacionales y contextuales pueden explicarse sin necesidad de recurrir a las leyes térmicas, sino que en verano y en los territorios más cálidos se producen mas delitos porque hay mayor concentración de ciudadanos, hecho que incrementa las interacciones personales y, así, la probabilidad de situaciones infractoras. Quetelet, como resultado de sus investigaciones, recomendó el desarrollo de la educación moral y la mejora de sus condiciones sociales.
 La objeción a estos estudios es que Quetelet no consideró los posibles errores de las estadísticas oficiales. Aun así, sus aportaciones han supuesto un importante avance en el estudio científico de la delincuencia.
Gabriel Tarde (1843-1904) formuló las leyes de la imitación, según las cuales las personas observan y reproducen los comportamientos de lo que les rodean. En las ciudades existen mayores índices de delincuencia que en zonas rurales porque hay más modelos que imitar y mayor variación en los estilos de vida, así pues, es más fácil encontrar modelos delictivos. A esto, Tarde unió el proceso de ruptura con las normas tradicionales que se producía en las sociedades industriales.
Emile Durkheim (1858-1917) efectuó una de las mayores aportaciones al estudio sociológico de los fenómenos de la desviación y el control social y se considera el fundador de la escuela funcionalista (a partir de obras como: Las reglas del método sociológico, La división del trabajo en la sociedad y El Suicidio). Resaltó la influencia de los valores sobre la conducta social y argumentó que los individuos someten su comportamiento al grupo por la existencia de valores primarios y no por culpa del temor.
 Desarrolló el concepto anomia, entendida como el estado d desorientación, alienación y ausencia de normas, en que se verían envueltos, en ciertas circunstancias, sociedad e individuos (cuando no se tienen claros los patrones de conducta a seguir, se produce en períodos de transición social). Esta situación produce una fuerte presión y daría lugar a sentimientos contradictorios.
 Durkheim considera la delincuencia como un fenómeno normal en los procesos sociales de modernización y transición de las sociedades, y se produce como resultado de la contraposición entre diversidad individual y la presión colectiva para la conformidad. Así pues, la desviación sería el precio no deseado que las sociedades deben pagar para mantener abiertas sus posibilidades de innovación. El castigo de delincuentes tiene un importante papel en el mantenimiento de la solidaridad social, porque permite afirmar la “superioridad” de la sociedad frente la “inferioridad” de los delincuentes.
Concepción Arenal (1820-1893) reflexionó acerca de problemas sociales como la pobreza marginación y la delincuencia, concluyendo que estos no pueden ser adecuadamente comprendidos si no es en relación con las normas que rigen la sociedad.
Algunos autores publicaron obras analizando casos criminales célebres: Causas célebres históricas españolas (Fabraquer, 1858), El hombre lobo (1859), Procesos célebres. Crónicas de Tribunales españoles (1883, incluía los procesos usados por La Mano Negra).
Zugasti publicó a partir de 1879 obras sobre el bandolerismo (estudio social y memoria histórica).
Silió y Cortés (1865-1944) publicó La Crisis del Derecho penal (1891) y fue defensor del positivismo sociológico. A pesar de que haya jóvenes que a edades tempranas muestren signos de intensas propensiones antisociales, la mayor influencia sobre la criminalidad la jugarían los factores ambientales y sociales. Analiza el influjo sobre la criminalidad del clima y la temperatura, las carencias económicas y la falta de instrucción y cultura.
Bernaldo de Quirós (1873-1959) en Las nuevas teorías de la criminalidad (1898) recoge los conocimientos y teorías sobre el delito acumulados hasta finales del siglo XIX, incluyendo teorías antropológicas, sociológicas… En otras obras analiza los factores que contribuyen al delito como la vagancia, desempleo, falta de educación y cultura, abandono infantil, alcoholismo… Su obra principal fue traducida al inglés, de manera que contribuyó al desarrollo de la criminología en EEUU (donde no existía tradición criminológica) y fue uno de los antecedentes de los teóricos de la escuela de Chicago.
COMIENZO DE LA CRIMINOLOGÍA CIENTÍFICA Positivismo criminológico y método científico Antecedentes del positivismo: - Fisionomía: investigación del carácter de los individuos a partir de sus rasgos faciales - Frenología: conocimiento de las características de las personas a partir del análisis de las formas de su cráneo, deduciendo la morfología del cerebro y las funciones mentales y morales que podían desarrollarse. También se investigó las relaciones entre las distintas regiones del cerebro y la conducta.
Cesare Lombroso (1835-1909) se considera el padre de la Criminología científica (propone aplicar el método científico al estudio de la criminalidad. Esto se aplicó en otras disciplinas como la sociología). Consideró que la observación y la medición eran herramientas básicas para el conocimiento criminológico (más importantes que la racionalidad y especulación de la escuela clásica), a través de estudios físicos y psicológicos, y la comparación de los resultados. 
 En 1876 publicó L’uomo delinquente, que inicia la escuela positivista, donde expuso la teoría del atavismo degenerativo, que consideraba que los delincuentes habían tenido un desarrollo evolutivo incompleto. Esto lo dedujo a partir de la obra El origen de las especies (1859) de Darwin. Lombroso creía que había especificidades anatómicas características de los delincuentes natos: frente huidiza y baja, gran desarrollo de las arcadas supraciliares, asimetrías craneales, altura anormal del cráneo, gran desarrollo de los pómulos, orejas en asa… Estos descubrimientos rechazaban los planteamientos de la escuela clásica, lo que produjo un debate científico, sobretodo en los congresos internacionales de Antropología Criminal. Aun así, las conclusiones de Lombroso no fueron generalmente sustentadas, hecho que le hizo modificar sus propuestas, restando importancia a los factores biológicos y sumando a los factores sociales y psicológicos (como la influencia del clima, precio del grano, costumbres sexuales, leyes penales…). Lombroso afirmó que algunos delincuentes podían ser rehabilitados a través de ambientes saludables, hábitos laborales, inculcación de sentimientos morales y humanos…. y evitando tentaciones delictivas en el camino.
Enrico Ferri (1856-1929) publicó Sociología criminal (1878) y fue un gran defensor del positivismo. Realzó los factores sociales, económicos y políticos en el origen de la delincuencia. Clasificó los delincuentes: nato (propensión delictiva heredada), loco (mentalmente discapacitado), pasional (fuertes reacciones emocionales), ocasional (categoría más amplia), y habitual (influencia negativa de diversos factores sociales). Según Ferri, se debería estudiar la delincuencia como conducta individual y fenómeno social, para ayudar al estado a adoptar medidas prácticas para su control.
Raffaele Garófalo (1851-1934) publicó Criminología (1885). Defendió que el origen de la delincuencia estaba en que algunos individuos presentaban una deficiencia hereditaria (psíquica o moral), que les impedía el desarrollo de sentimientos altruistas y les incapacitaba para adaptarse a la vida social. Garófalo entendía que la sociedad de defendiera de la delincuencia, incluso eliminando a los miembros más dañinos.
El positivismo se reflejó en EEUU a través de varias obras pioneras y la investigación de las hipótesis originarias de Lombroso. Destaca Charles Goring que publicó The English Convict (1913) al realizar mediciones anatómicas entre presos y sujetos no delincuentes, conluyendo que no existían diferencias destacadas entre estos, las únicas eran que los delincuentes tenían mennos estatura y menor nivel de inteligencia (que lo atribuyó a su alimentación). Ernest Hooton publicó Crime and the Man, donde afirmaba la inferioridad biológica de los delincuentes, a partir de mediciones físicas a diversos sujetos. Aun así, se mostraron problemas metodológicos que pudieron llevarle a conclusiones erróneas.
Muchos positivistas dejaron de lado los derechos individuales en su afán de reforma social. Las concepciones positivistas estuvieron muy influidas por el gran desarrollo en las ciencias médicas, considerando que se podía “curar” al delincuente. Esto llevó a conceptos como “salud social”, que podían justificar la eliminación de los delincuentes. En España esto no tuvo mucha influencia pero sí que se promulgó, por ejemplo, la Ley de vagos y maleantes, que estipulaba el ingreso en instituciones correctivas de personas declaradas como peligrosas (aunque no hubieran cometido delito) debido a su estilo de vida marginal. Otro ejemplo son los sistemas tutelares de menores, donde estos eran reeducados. Así pues, se empezó a castigar en base a la peligrosidad.
Las posiciones conservadoras seguían defendiendo la escuela clásica y la reciprocidad de delito y pena. Así surgió una lucha de escuelas, de la que se adoptó una posición mixta.
Diferencias: - Escuela clásica: se basa en conceptos abstractos y sus planteamientos no pueden ser comprobados.
- Positivistas: fundamentación en la metodología científica, se facilita poder comprobar las hipótesis. Aun así, las medidas propuestas no tuvieron los resultados esperados (no se redujo la reincidencia del delito ni se establecieron programas de prevención efectivos), de manera que se volvió a la posición clásica.
Posiivismo en España Cubí y Soler publicó Sistema completo de Frenología (1843), donde constituyó un mapa cerebral con los centros nerviosos responsables de funciones fisiológicas y de comportamiento.
El libro de Lombroso llegó a España con cierto retraso (1881) y nunca se tradujo de forma completa al español (traducción parcial en 1902 por Bernaldo de Quirós). Se divulgó a través de obras como: La Antropología criminal en Italia (Dorado Montero, 1889), Antropología criminal (Andrade, 1899)… El nacimiento de la criminología científica en España puede darse por dos acontecimientos: - Creación del Laboratorio de Criminología (1899, Giner de los Ríos), donde se daban cursos sobre el delito y la delincuencia, obras de autores destacados… - Fundación de la Escuela de Criminología (1903, Salillas), orientada a la formación de personal penitenciario y que tuvo reconocimiento internacional. Se reemplazó por el Instituto de Estudios Penales y la Escuela de Estudios Penitenciarios.
Serrano Gómez considera que la criminología nace en España como resultado de la confluencia de 3 movimientos intelectuales: - Penitenciaristas: analisis del estado y la funcion de as prisiones - Movimiento correccionalista: Krausse como referente, defiende la humanización de las cárceles - Debate sobre el positivismo: deabte entre el “libre albedrío” y el determinismo.
Dorado Montero difundió el positivismo en España y fue denunciado porque se veía este como una doctrina errónea y contraria a la Religión Católica. Defendió el correccionalismo, és decir, la finalidad de prevención especial de las penas, por encima de su función represiva (la base de la justicia debe ser la recuperación social del delincuente). Plantea que hay una responsabilidad colectiva, es la sociedad quien general las causas que llevan al delito.
Teorización criminológica de Rafael Salillas Rafael Salillas se considera el mayor representante en España de los planteamientos positivistas y científicos.
Propuso que debía analizarse el entorno del delincuente porque este era la causa mediata de su delincuencia.
 En sus obras Hampa y La teoría básica: Bio-sociología (1901), formuló la teoría básica, basada en la Psicología del nomadismo: el ambiente físico y social del delincuente es muy importante para el desarrollo de conductas delictivas. El desarrollo personal está condicionado por la base nutritiva sustentadora, que afectaría la personalidad, manera de vivir y la conducta. Las ideas principales de Salillas sobre el origen de los delitos son: - Los delincuentes no son natos, sino sujetos normales que cometen delitos.
- La herencia biológica puede contribuir a la conformación de sus características morales y de comportamiento.
- El contexto en que se desarrolla el individuo puede cambiar los posibles condicionantes biológicos.
- La motivación básica para los delitos está en la necesidad de provisión de alimento.
- Los humanos tienen diferentes sistemas de vida: los individuos sedentarios tienen sistemas más estables y seguros de aporte regular de sustento. Los sujetos nómadas son menos precavidos y tienen hábitos de búsqueda improvisada de alimentos, y, por tanto, mayor posibilidad de comportamiento delictivo.
Estas ideas incluyen elementos muy diversos que son criminológicamente relevantes hoy día. Los mecanismos evolutivos de adaptación y supervivencia no eran incompatibles con los procesos de influencia social y cultural.
ECOLOGÍA URBANA Y DESORGANIZACIÓN SOCIAL En 1892 se creó el Departamento de Sociología de la Universidad de Chicago, que tuvo un papel decisivo en la consolidación del estudio científico de la delincuencia. Destacan Shaw y McKay, del Instituto de Investigación Juvenil. Los autores de la escuela de Chicago defendían el contacto directo con los delincuentes (mediante entrevistas y la observación de los ambientes criminógenos) para aportar mayor información sobre los factores socioculturales que conducen a la delincuencia. Shaw y McKay proponen que las personas que habitan en ambientes donde hay que convivir con robos, violencia… acaban “contagiándose” de esos comportamientos y valores. Se usó una metodología rigurosa y empírica, usando las historias de vida, análisis demográficos, censos de datos… Sutherland usó una metodología de campo para conocer cómo un delincuente profesional describía su propia actividad delictiva, y su visión de las leyes y justicia (The professional thief: by a professional thief, 1937).
Shaw y McKay analizaron la delincuencia juvenil en Chicago usando registros policiales y judiciales, y historias de vida (entrevistas). Se defendía la vinculación entre la estructura urbana y la delincuencia, proponiendo la existencia de áreas concéntricas asociadas a tasas de criminalidad. Así crearon mapas sobre los lugares de residencia de los delincuentes, el porcentaje sobre el total de la población y la distribución de la delincuencia en la ciudad. La delincuencia seguía un patrón geográfico en los distintos barrios de la ciudad, hecho que llevó a proponer la teoría de la ecología urbana, en esta se describe la delincuencia a partir de una secuencia de áreas concéntricas: - Zona I: distrito central dedicado a los negocios, zona de tránsito de habitantes - Zona II: área de transición, habitada por inmigrantes y clases desfavorecidas - Zona III: área de viviendas de trabajadores provenientes de la zona II - Zona IV: residencia de la clase media - Zona V: áreas residenciales periféricas habitadas por las clases más adineradas Así pues, los delincuentes no se diferencian de los no delincuentes por su personalidad, sino por el tipo de barrios en los que viven.
 Los investigadores se centraron en el análisis de la patología social resultante de la desorganización social propia de las áreas de transición (zona II). Estas áreas se caracterizan por el deterioro físico del espacio urbano, familias desestructuradas (sujetos de clases bajas y deficiencia educativas y laborales)), elevadas tasas de delincuencia, alcoholismo, drogadicción… La desorganización social de los barrios de transición se da debido a los cambios rápidos de industrialización/urbanización o incremento de la inmigración. Esto conlleva el descenso de la efectividad de las fuerzas de control social, aumentando las posibilidades de desorganización social y, por tanto, desarrollando áreas de delincuencia.
Para comprobar si esta teoría continua teniendo vigencia, se analizó la ciudad de BCN siguiendo este modelo.
Se mostraba la tasa de delincuencia juvenil en cada barrio. Del análisis surgió que se establecía una relación entre delincuencia y menor nivel económico. La zona II se corresponde con el barrio con una tasa superior de jóvenes delincuentes. Aun así, hay que tener en cuenta que cada ciudad tiene sus propios condicionantes y es posible que el modelo establecido no se adapte de manera plena.
IMITACIÓN Y DELITO Leyes de la imitación Gabriel Tarde formuló en 1890 las Leyes de la imitación. Rechazó el atavismo y propuso que los delincuentes eran sujetos normales que aprendían a delinquir como alternativa al modo de vida de los ambientes delictivos.
Esto se desarrolló a partir del estudio de la sociedad industrial que se desarrollaba en Francia en el siglo XIX, donde observó que los sujetos aprendían conductas delictivas en contextos de gran masificación (ciudades). Así pues, se producía una asociación entre individuos: unos sujetos aprendían a cometer nuevos delitos imitando a otros que lo hacían con anterioridad. Tarde estableció 3 leyes de la imitación: - Las personas imitan a otras según el grado de contacto que tienen con ellas. Se produce con mayor intensidad en las ciudades; la presencia de tanta gente provoca una imitación rápida de modelos, convirtiéndose en moda y, posteriormente, en costumbre.
- Los inferiores imitan a los superiores. Muchos delitos cometidos anteriormente por las clases nobles son imitados por las clases bajas, trasladándose a las zonas rurales.
- Las nuevas modas desplazan a las viejas, por ejemplo, el arma blanca cayó en desuso y se empezó a usar el arma de fuego.
Teoría de la asociación diferencial E. Sutherland formuló la teoría de la asociación diferencial. Propone que la delincuencia no es resultado de la inadaptación social de los sujetos de clase baja, sino del aprendizaje que individuos de cualquier clase realizarían de conductas y valores criminales.
 La criminología ha intentado explicar la conducta delictiva desde 2 perspectivas: a partir de lo que sucede cuando se produce un delito y basándose en los procesos que se dieron con anterioridad en el individuo (genética…). Sutherland reconoce que estos dos factores son necesarios para explicar la conducta delictiva: la situación concreta da al individuo la oportunidad de delinquir, pero lo más importante es cómo las personas definen e interpretan esa situación (que es de manera diferente según el individuo). Sutherland describe la adquisición de la conducta delictiva: - Es aprendida (no innata) - Se aprende con la interacción comunicativa con otras personas (gestos, lenguaje…) - El aprendizaje se da en grupos íntimos - Se aprenden tanto técnicas para realizar delitos como los motivos para este (impulsos, actitudes…) - Los motivos para delinquir se dan a partir de las definiciones que se dan sobre la delincuencia (favorables o desfavorables) en ciertos grupos sociales - Se da una asociación diferencial, según la cual los individuos devienen delincuentes al estar en contacto con definiciones favorables a la delincuencia.
- Las asociaciones diferenciales son más influyentes según su frecuencia, duración, prioridad e intensidad, y si se implican todos los mecanismos de aprendizaje (asociación de estímulos, imitación de modelos…).
La teoría de Sutherland no explica la criminalidad en general, sino que se centra en el proceso de conducta individual (¿por qué un individuo se implica en actividades delictivas y otro no?), porque si no se entiende este hecho primero tampoco se puede entender el fenómeno delictivo a gran escala.
REACCIÓN SOCIAL, ECONOMÍA Y DELITO A mediados del s. XX se da un movimiento intelectual crítico. Desde varios ámbitos de dudó de la objetividad de las conductas infractoras y de muchas patologías mentales que justificaban el internamiento y aislamiento en instituciones penales o psiquiátricas. Durkheim, se refirió anteriormente a la “normalidad” de la delincuencia, y Ross había acuñado el concepto de control social.
Tannembaum (Crime and the Community, 1939) introdujo el tagging para referirse al proceso que se daba cuando un delincuente era detenido y sentenciado. Según este, el delito era resultado de dos definiciones de cierto comportamiento, la del individuo y la de la sociedad. Entre estas dos concepciones se da un conflicto dado por la diferencia de valores, dándose un desplazamiento de una situación definida como perversa a la definición de los individuos como perversos.
Goffman (Internados, 1962) estudió el impacto de las instituciones totales sobre la vida de los internados. Las instituciones eliminan la distinción entre el trabajo, tiempo libre y descanso, imponiendo su propia cultura y cambiando el comportamiento y personalidad del internado.
Surgen las criminologías críticas, que consideraban necesario analizar la delincuencia y el consiguiente control social en el marco de la lucha de clases (confrontación entre sectores);y el desequilibrio de poder en la sociedad, a favor de los estamentos más poderosos (los que definen el funcionamiento social) frente a los desfavorecidos (se someten y estan sujetos a un control social). Esto conlleva un análisis criminológico de los factores económicos, políticos y culturales que estructuran las sociedades industriales (unos acumulan el poder económico e influencia para crear y aplicar las leyes, y la infraclase se somete a la presión social para adaptarse a estas).
En los 70 se dio un pensamiento criminológico marxista. Se consideraba que el poder usaría todos los recursos a su alcance para mantener su posición dominante en la sociedad, implicando que los demás grupos fueran el objetivo de control legal. Si se eliminaran la opresión y diferencias sociales, la delincuencia desaparecería. Pero mientras tanto era necesario reprimirla porque los delitos menores distraerían a los obreros de la lucha contra el estado capitalista. Bonger (1916) concluyó que no era la pobreza la que determinaba el nivel de delincuencia, sino la distribución desigual de la riqueza. Consideró la delincuencia como un acto egoísta , típico de una sociedad capitalista basada en el afán de enriquecerse a costa de los demás.
LA CRIMINOLOGÍA ESPAÑOLA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA - Después de la Guerra Civil decaen las investigaciones y reflexión criminológicas, debido a la censura y el exilio de mucho profesores e investigadores.
- López-Rey continuó sus estudios fuera de España. Consideró 3 factores que deben ser objeto de estudio - - criminológico: la disposición individual, los influjos del mundo exterior y la personalidad individual. del conocimiento del delito se derivan el dictamen criminológico (consideración judicial de imputabilidad) y el diagnóstico y pronóstico criminológicos (valorar la conexión entre antecedentes y probabilidad de recaer).
Publicación de obras sobre criminología y delincuencia juvenil 1955: creación de la facultad de derecho de la UB (Escuela de Criminología por Octavio Pérez), y en 1964 en la Universidad Complutense de Madrid (Instituto de Criminología).
Publicación en revistas las investigaciones criminológicas (Revista de Estudios Penitenciarios, Delincuency…) Creación del Cuerpo Técnico de Instituciones Penitenciarias. Se dieron jornadas y congresos penitenciarios, de los cuales surgieron las primeras investigaciones criminológicas de la España democrática.
Acelerado desarrollo de la investigación, sobretodo en el ámbito penitenciario (Escuela de Estudios Penitenciarios + Centre d’Estudis Jurídics -> investigación y publicación acerca del funcionamiento de la justicia juvenil y de las prisiones).
Estudios sobre delincuencia económica, urbanística, emigración, ecología y análisis geográfico del delito 1998: Sociedad Española de Investigación Criminológica. Ha favorecido la investigación y desarrollo criminológicos. En 2003 creó la Revista Española de Investigación Criminológica de artículos científicos.
La criminología se estudiaba como una especialización. Se creó la Federación de Asociaciones de Criminólogos de España para dar reconocimiento a estos estudios. Con el Plan Bolonia se definió el Grado en Criminología y el Plan de estudios que debían incorporarse al grado. Aun así, los programas de criminología deberían expandir sus materias y reducir las relacionadas con otras disciplinas (ej: sociología, medicina forense…).
España cuenta con una investigación criminológica creciente en calidad y cantidad.
PRINCIPIOS CRIMINOLÓGICOS - Las normas y leyes que regulan la convivencia social se pueden considerar producto de cierto consenso entre individuos y fruto de un conflicto entre ellos - Necesidad del estudio científico de los delito para conocer sus causas mejorar su prevención, de prevención del delito y de no ampliar la esfera de estos.
- Los fenómenos criminales son acontecimientos “normales”, inherentes al funcionamiento social. Así, los intentos de erradicarlo resultan irrealistas.
- Se pone en relieve que la conciencia de desigualdad social (privación relativa) incrementa los sentimientos de injusticia y resentimiento, precursores del delito.
- La pobreza, privación relativa, anomia… que deja a los individuos sin referentes normativos para su conducta, y la desorganización social, que expone a los individuos a situaciones de delincuencia, suponen precursores de la criminalidad. En las áreas urbanas donde se dan es muy probable la imitación.
- El positivismo usa el método científico, basado en la observación y medida sistemática de las realidades sociales.
- Los estudios sobre la imitación, aprendizaje y delincuencia constataron que la conducta delictiva se adquiere con la vinculación (asociación diferencial) con personas que previamente cometen delitos.
- Los planteamientos del interaccionismo simbólico y marxistas defienden que los grupos más poderosos de a sociedad usan su fuerza para influir sobre las leyes y mecanismos de control, hecho que daña a las clases sociales bajas.
- Los retos de futuro de la criminología en España son: mejora y consolidación de la calidad de su formación universitaria, y traslado de los conocimientos a aplicaciones más innovadoras que permitan políticas criminales más diversificadas, realistas y eficientes.
Delitos, libre albedrío y carreras delictivas Hay 7.000 millones de seres humanos que conviven en familias y grupos sociales diversos, organizados en pueblos, regiones naciones… Estos ayudan al desarrollo, la riqueza, el bienestar y la cultura. Entre estos grupos existen diferencias en las condiciones y modos de vida -algunos poseen un alto desarrollo tecnológico y otros viven en zonas primitivas-, pero hay algo común entre todos los seres humanos: la habilidad de relacionarse, convivir y cooperar unos con otros, es decir, de coexistencia pacífica y de ayuda recíproca. Esto conlleva acciones como valorar, querer, respetar, dialogar, compartir, considerar los sentimientos y deseos… es decir, dejar de lado el individualismo. Estas pautas de acción se recogen en valores universales -respeto mutuo, identidad, libertad personal, altruismo, justicia…- y leyes -determinar y prohibir comportamientos.
Para que se de una buena convivencia, la sociedad educa (proceso de aprendizaje) a los seres humanos sobretodo en las etapas infantil y juvenil-: modela y enseña conductas, valores y actitudes para que los individuos satisfagan sus necesidades y objetivos de manera compatible a la de los demás, mediante relaciones pacíficas y cordiales; para favorecer la coexistencia y reciprocidad. El reconocimiento de un delito supone la aceptación de haber cometido un error en la educación.
En general, se da una buena convivencia debido a que un porcentaje muy alto de personas cumplen las normas y pautas establecidas. Sin embargo, algunas veces, la buena convivencia se quiebra debido a conductas infractoras. Estas, al ser inusuales, suponen un interés, llaman la atención. Los delitos dañan o ponen en riego a individuos, grupos y sociedades. Muchas personas pueden cometer alguna infracción (ej: conducir ebrio), pero alguna puede no integrarse a la sociedad y convertirse en delincuentes persistentes. Se puede afirmar que las conductas delictivas son infrecuentes (en comparación con la cantidad de población que hay, la mayoría convive pacíficamente), pero estas alteran la paz social (convivencia óptima)y son una de las principales preocupaciones, por tanto, suponen grandes inversiones económicas y esfuerzos personales, institucionales y legales destinados a la prevención y control de los delitos.
Es fácil pensar en comportamientos delictivos concretos (delincuentes, lugares, víctimas…) y darse cuenta que los delitos son comportamientos muy distintos, dados por diferentes personas, lugares y contextos que afectan a variadas víctimas. Así, es difícil definir la conducta criminal de forma general y englobar estas casuísticas tan variadas. Desde un planteamiento jurídico, se recurre a enunciados legales, por tanto, se consideran delito aquellas conductas que las leyes prevén como tales; y la ley penal establece: son delitos o faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la Ley (CP, ART. 10).
 La criminología intenta ir más allá y dar una definición más naturalista y que se acerque más a la realidad.
Gottfredson y Hirschi establecen que los comportamientos antisociales y criminales suelen consistir en conductas de fuerza, engaño o peligro, con la finalidad de lograr un beneficio o satisfacción propios, pero sin considerar el daño o riesgo graves que pueda causarse a otros. Por tanto, los comportamientos delictivos se caracterizan: - Topografía: acciones de fuerza directas de unas personas contra otras (secuestro, violación…) o indirectos (hurto, tráfico de drogas…) que ponen en peligro la propiedades, familias, salud, libertad… - Objetivo: persiguen ventajas materiales (dinero, propiedades…) o satisfacciones personales y emocionales (placer, venganza…), en beneficio propio o de los grupos a los que pertenece el agresor (familia, barrio, pandilla…) - Riesgos a terceras personas: las conductas antisociales manifiestan desprecio a la integridad, la seguridad o los derechos legítimos de las personas, y una desinhibición y traspaso de los límites. Se pueden dar dos tipos de comportamiento: que el infractor no controle la propia conducta (actuación negligente e irresponsable) o que se de un comportamiento proactivo (toma el control de la situación y busca el propio beneficio).
Las conductas con estas características se consideran delitos y estan prohibidas y perseguidas penalmente.
Se califica el delito como resultado de decisiones personales y no de determinantes externos. Esta capacidad de elegir es el libre albedrío (poder de elegir y tomar propias decisiones) y la base en la que se sustenta la responsabilidad criminal y el castigo. Desde una perspectiva científica no existen decisiones personales total y absolutamente libres, sino que presentan condicionantes que las orientan a un sentido u otro, aunque no seamos conscientes de ello. Aun así, se pueden dar situaciones paradójicas: un individuo que tiene “todo a su favor” (contexto familiar apropiado, buena educación, buen entorno…) puede cometer delitos graves , y en caso contrario, un individuo con “mucho en su contra” (familia problemática, escasa educación, entorno delictivo…) puede llegar a una buena integración social y cometer delitos. Aun así, se establece que las decisiones delictivas suelen corresponderse con las opciones de comportamiento que en cada caso son más probables, según las circunstancias que confluyen en un sujeto. Estas no sólo se refieren a elementos sociales externos al sujeto, sino también aspectos individuales, como la percepción e interpretación subjetivas de las situaciones.
Así pues, delante de un mismo hecho pueden darse diferentes respuestas (dependen de las circunstancias de cada individuo). Muchas veces no hay consciencia de los hechos y decisiones que tomamos. Estas se toman creyendo controlar las consecuencias, pero siempre de dan reacciones y circunstancias desconocidas.
Las personas toman decisiones “libres” sobre posibles conductas delictivas de entre un número de opciones limitado y bajo la influencia de factores de riesgo. Los individuos pueden no adoptar las conductas, pero estas decisiones no son libres absolutamente, sino que esta libertad es relativa a un número de alternativas de conducta acotado.

 Se emite un juicio de las conductas delictivas, sin tener en cuenta que el libre albedrío realmente no existe, sino que toda conducta está condicionada por circunstancias (por ejemplo, el miedo). Así pues, la dificultad para comprender el por qué de los delitos reside en la ignorancia de las influencias que orientan al individuo a tomar uno u otra decisión (en cambio, sólo se piensa que el sujeto tiene libertad total para elegir).
Por lo tanto, la conducta antisocial está sujeta a condiciones y circunstancias de un individuo concreto -externas o internas- según las cuales toma las decisiones de comportamiento delictivo (es decir, aquello que lleva a un sujeto a cometer delito se debe a circunstancias personales, según las cuales este toma una decisión u otra).
Estas decisiones estan sujetas a la carencia de información y por errores de estimación (no se tienen en cuenta las consecuencias de ciertos actos, dándose reacciones y circunstancias desconocidas). Según Sampson y Laub, aunque los factores de riesgo y reacciones sociales no determinen completamente el comportamiento posterior, si que determinan un marco modulador general, es decir, se puede predecir la probabilidad de que ciertos individuos se impliquen en comportamientos delictivos.
Las condicionantes de un individuo al implicarse criminalmente se expresan a través de la carrera delictiva (delitos de un individuo a lo largo del tiempo). Se constituye un ámbito de conocimiento del comportamiento delictivo, conocido como criminología del desarrollo y de las etapas vitales.
En el análisis de las carreras delictivas se evalúan los elementos individuales y sociales que se asocian a una mayor probabilidad de conducta antisocial y delito (factores de riesgo), o bien a una menor probabilidad de delincuencia (factores de protección). Los estudios de las carreras delictivas se centran en tres etapas de desarrollo de los individuos: - Inicio del comportamiento infractor: principio de la adolescencia. Un elemento de riesgo sería la desvinculación con los padres y la escuela. No se considera un comportamiento delictivo ya que la edad penal se establece a los 14 años.
- Incremento y mantenimiento de las actividades delictivas: final de la adolescencia hasta el principio de la edad adulta. Los elementos de riesgo serían la vinculación con delincuentes y valores delictivos. Las conductas infractoras pueden durar hasta un período concreto y desistir, o bien seguir con ellas. En este último caso se da porque puede haber una respuesta positiva o falta de respuesta negativa a estas conductas, o bien suponen beneficios económicos.
- Finalización de los comportamientos criminales: generalmente a los 19 o 20 años. Si el sujeto continua con la conducta delictiva puede darse por la carencia de actividades convencionales (educación, formación laboral…) o déficits familiares. Se ha observado que, en mucho casos, la conducta delictiva termina cuando nace un hijo, debido a que la persona pasa a tener ciertas responsabilidades.
Se pueden identificar varias trayectorias hacia la delincuencia, según los tipos de conductas ilícitas que se dan, el inicio de estas y la estabilidad del comportamiento delictivo. Se investiga qué factores de riesgo y protección se asocian a las diferentes etapas delictivas. Según Thornberry, el delito requiere dos condiciones: el decaimiento de los vínculos y controles sociales, y un contexto en que la conducta delictiva se aprenda, ejecute y refuerce.
Estos estudios pueden adoptar diferentes perspectivas: - Metodología intra-sujetos/longitudinal: evalúan los cambios de los sujetos a lo largo del tiempo, teniendo en cuenta la evolución de sus posibles actividades ilícitas, los factores de riesgo que se vinculan a ellas (impulsividad, familia problemática…) y las condiciones personales y sociales favorables que se asocian a la inhibición y desistimiento del delito (autocontrol, buen empleo, empatía…).
- Metodología transversal: se comparan grupos de delincuentes y no delincuentes. Opción metodológica más usada en criminología.
Evolución y socialización ¿Por qué existen ciertos actos o planteamientos, como la agresión o el engaño, que ignoran las consecuencias negativas? Vivimos en un marco social apaciguado, donde el comportamiento prosocial e integrador es la norma. Los delitos se perciben como conductas desviadas (o patológicas), que requieren explicaciones. Se plantea un debate entre dos puntos de vista: - Los comportamientos delictivos se han visto favorecidos por la sociedad y cultura: Es decir, los seres humanos son naturalmente pacíficos, respetuosos, igualitaristas… pero la sociedad y cultura que se desarrollan (a través de valores egoístas e insolidarios, modelos antisociales -como el individualismo) favorecen las conductas delictivas. La sociedad deprava a un “buen salvaje”, al individuo originariamente pacífico. Arcadia (Virgilio) y Emilio (Rousseau son dos obras utópicas que defienden este planteamiento.
- El mal es inherente a la naturaleza humana: La violencia y fuerza del ser humano contra otros son características innatas de este, entonces, la sociedad y la cultura contribuyen a una gradual pacificación de los individuos. Así, cuanto menor sea el desarrollo cultural y la educación de la sociedad, las conductas delictivas se manifestarán con mayor frecuencia. Esto se defiende en la obra Leviatan (Hobbes).
Para esclarecer estos conceptos se tienen en cuenta varios estudios científicos: Primatología: Se da una comparación entre especies para comprobar si los comportamientos observados en las especies primates más emparentadas con el ser humano pueden guardar semejanza con las conductas naturales de este.
El chimpancés es la especie de primates más próxima al ser humano (antepasados comunes), se comparte un 99% de la genética (semejanza en el sistema nervioso y el cerebro, y en habilidades y características cognitivas y emocionales). La conducta natural de los chimpancés incluye frecuentes e intensas agresiones a congéneres, tanto en grupo como individuales, sobretodo entre machos (las hembras fuertes también participan): - En un mismo grupo de chimpancés, que ocupan un territorio delimitado, los detonantes de peleas entre machos son fruto del intento para prevalecer dentro del grupo, para acceder a las hembras y para obtener alimentos o bienes. Si hay un desequilibrio entre los individuos, el más débil acaba desistiendo, pero sino la lucha prosigue y esta puede incluso llegar a ser letal.
- Las disputas entre grupos pueden ser simples alborotos o llegar a darse genocidios (eliminación de todo un grupo). Cuando, con motivo de una recolecta de alimentos, se encuentran dos bandadas de chimpancés de grupos distintos pueden darse situaciones de enfrentamiento. El grupo más débil acaba abandonando la disputa y retirándose para esconderse. En cambio, cuando hay grupos de chimpancés patrullando sus fronteras territoriales y ven a un chimpancés de otra banda, aprovechan la situación para capturarlo, agredirlo y asesinarlo. Estos ataques pueden perdurar hasta la extinción de la comunidad rival para apropiarse de su territorio. entonces, si las víctimas son machos o hembras grandes con crías, el ataque es letal. En cambio, si es una hembra joven, intentan aparearse e incorporarla al grupo (parecido a una violación).
Paleontología: Se estudian las previas especies humanas y sus conductas de agresión y lucha.
- Existen indicios de lucha y asesinato en épocas remotas: en el yacimiento de Atapuerca hay señales del canivalismo existente hace 800.000 años, según los restos humanos encontrados.
- Una prueba de la existencia de agresividad natural es el dimorfismo sexual: se muestra una mayor estatura, masa corporal y fuerza en machos en comparación con las hembras. Otro ejemplo son os patrones naturales de competencia entre machos por el acceso a las hembras. Esto se observaba sobretodo en el homo habilis (2,4 -1,6 milliones de años), aunque actualmente sigue siendo evidente.
- Se está dando una probable reducción progresiva de la violéncia en la sociedad humana. Pinker (2012) lo afirma mediante el análisis de las tasas de violencia en diferentes épocas, lugares y culturas, mediante datos etnográficos y arqueológicos sobre muertes violentas, y registros censales y judiciales.
• Uno de estos análisis se relaciona con las muertes violentas en guerras comparando: ➡ Sociedades sin estado: generalmente más violentas. Estudio de yacimientos arqueológicos y otros, acerca de comunidades de cazadores-recolectores y cazadores-hortícolas, entre 14.000 a.C. y el 1770 d.C. El porcentaje de muertes violentas estaba entre el 0% y el 60%, con un promedio del 17%.
➡ Sociedades con estado: menos violentas. Estudio entre el año 1500 d.C. y la actualidad. Se muestra un porcentaje de muertes violentas en guerras inferior al 1%.
• Otro estudio es el de la evolución y drástico descenso de los asesinatos en Europa entre finales del medievo y la actualidad. Reúne datos de diferentes estudios y concluye: a finales del medievo se producían entre 40-80 asesinatos anuales cada 100.000 habitantes. Esta cifra se ha ido reduciendo paulatinamente hasta la actualidad, con menos de 1 homicidio cada 100.000 habitantes.
Eisner evidencia que, en general, los índices de homicidios correlacionan con otros delitos, es decir, que los primeros pueden usarse como indicador global del curso seguido por la delincuencia violenta.
Así, desde la ciencia, es imposible afirmar que los seres humanos sean naturalmente pacíficos y después degeneren hacia la agresión y el delito. Pero sí que es probable que, desde la natural violencia y agresión de los individuos, el desarrollo social los haya dulcificado y haya disminuido su tendencia egoísta y agresiva. Des de una perspectiva individual, es frecuente que los comportamientos infractores se establezcan tempranamente, se mantengan durante cierto tiempo y después, en la mayoría de los casos, se reduzcan o desaparezcan por la influencia social positiva.
Aunque los comportamientos infractores nos sorprendan, estos son pautas de actuación esperables y normales (inherentes de nuestra naturaleza). así, muchos comportamientos que ahora se consideran infractores, se interpretan como conductas originariamente adaptativas, utilitarias y oportunistas, que favorecían la supervivencia de los individuos. Entonces, la selección natural habría seleccionado comportamientos que resultan generalmente ventajosos para los individuos (entre los que se encuentran algunos que consideramos delitos). Los seres humanos han desarrollado conductas oportunistas, de manera que se benefician de diversos recursos del entorno para la supervivencia propia y de su progenie.
Agresión y altruismo Muchos comportamientos sociales se perciben como interacciones tanto cooperativas como competitivas.
En las relaciones competitivas se dan manifestaciones de fuerza y agresión, generalmente defensivas y poco dañinas. Aun así, pueden darse consecuencias dramáticas y letales (lesiones graves o muerte). Estos comportamientos son conductas diversas y cumplen varias funciones: agresión territorial (alejar a los demás del espacio propio), dominación (prioridad sobre los alimentos y bienes), sexual (apareamiento exclusivo), disciplinaria (protección de la prole), moralizadora (exclusión de los miembros que actúan de forma agresiva).
Entonces, existen paralelismos entre las funciones biológicas de agresión y las conductas infractoras violentas típicas de los seres humanos (acoso, robo, maltrato…).
A diferencia de otras conductas humanas, las agresiones estan estimuladas exclusivamente ante determinados sucesos: encuentros con extraños (alerta ante posibles ataques), presencia de alimentos o bienes para la supervivencia, aglomeración de individuos (por aumento de población o reducción del espacio), cambios estacionales (estimulación de ciclos biológicos).
- La agresiones entre machos, más frecuentes con la secreción de testosterona, se dan para la ocupación y defensa de un territorio, y el acceso a las hembras.
- Las agresiones entre hembras también son frecuentes con el incremento de las secreciones de testosterona y disminución de estradiol (hormona femenina reproductiva). La agresiones maternales para la defensa de la prole se estimulan por la progesterona.
- Algunas conductas de agresión letal, como el infanticidio, resultan despiadadas. Pero desde una perspectiva evolucionista, el infanticidio puede cooperar a la supervivencia y adaptación de la población, ya que regula y favorece a la rentabilización de los recursos disponibles. Por tanto, este se ha preservado como una pauta biológicamente útil en condiciones de escasez de alimentos.
- Generalmente, los niños son más agresivos que las niñas, a causa, generalmente, de las diferencias neuroendocrinas existentes entre ambos sexos y de los niveles de testosterona. La secreción de esta hormona se regula internamente y por contingencias ambientales (como la interacción competitiva entre individuos). La oscilación hormonal se muestra también en el plano emocional: aumento de testosterona se relaciona con el aumento de los niveles individuales de excitación, euforia y hostilidad hacia otros.
Los comportamientos mutualistas (de ayuda recíproca) son los más frecuentes y cotidianos. Estos benefician respectivamente a quienes los realizan. Por ejemplo, la caza cooperativa o el reparto de las tareas grupales.
Estos patrones de actuación se retuvieron y se favorecieran por la evolución, expandiéndose y adquiriendo la diversidad y complejidad actuales.
Los comportamientos altruistas son aquellos en los que un individuo presta ayuda a otros y se sacrifica de forma desinteresada (ej: cría de la descendencia, renunciando a oportunidades que podrían beneficiar personalmente; o arriesgar la propia integridad para proteger a otros). Estas conductas benefician a los congéneres y al grupo en su conjunto, aunque algunos de estos actos sean contraproducentes, arriesgados o letales para quienes los realizan. Así, esta conducta incumple la propensión natural a la propia supervivencia y, por tanto, al principio evolucionista de la selección natural.
 Estos comportamientos de afecto, cooperación y altruismo pueden darse en diferentes especies animales. Un ejemplo son los bonobos (Pan paniscus), que son primates más pequeños y con aspecto más juvenil que los chimpancés comunes. En sus pautas de conducta se dan interacciones más pacíficas y cordiales, sin manifestaciones de fuerza y violencia. Algunos de los factores que favorecen este hecho son: dieta más vegetariana, predominio del matriarcado y relaciones sexuales entre las hembras.
La incorporación de estas conductas de cooperación y altruismo, que ponen en juego la supervivencia propias, se explica científicamente mediante la Regla de Hamilton. Según esta, la selección natural ha favorecido estas conductas -aunque comporten amenazas para quien las realizan- porque tienden a beneficiar, generalmente, a los miembros de un grupo, es decir, a los individuos que comparten genética con los sujetos altruistas (hijos, padres, hermanos… -> mayor posibilidad de ser protegidos). El resultado de estas conductas comporta favorecer la genética vinculada al desarrollo de actuación altruista, es decir, la conducta altruista pasa genéticamente a los descendientes, de manera que esta se puede seguir desarrollando.
El altruismo, además, tiene, desde una perspectiva cultural moderna, una significación más moral, social y amplia. Por tanto, el altruismo se atribuye a un valor ético y universal, considerando que todos los humanos son merecedores por igual de ayuda y sacrificio personales. Por tanto, no se suelen dar razones biológicas para justificar esta conducta, sino que se dice que se actúa así porque es “como se debe actuar”, “como sienten/ quieren actuar” (de manera afectuosa, desinteresada y compasiva. Esto conlleva un altruismo universal, que interrelaciona genética y ambiente, biología y cultura, y individuos y sociedades. Además, es una de las bases del comportamiento prosocial y respetuoso (base de la vida social). Así pues, podría darse una coincidencia entre los razonamientos morales y racionales, y las expectativas biológicas sobre la conducta altruista.
Así, se puede concluir que las capacidades morales de les humanos podrían haber tenido su origen en la selección natural. Entre los rasgos morales heredables se encuentran la empatía ante el sufrimiento ajeno, la vinculación entre niños y sus cuidadores…estas se asocian a una mayor probabilidad de supervivencia , que podría haber promovido la expansión de las capacidades morales de la especie humana.
 Entonces, la naturaleza humana habría sido preparada (por influencia de mecanismos de adaptación y selección natural) para preservarse mediante comportamientos mutualistas y altruistas, pero también egoístas.
Ambos tipos de conducta son frecuentes y observables en las relaciones entre individuos y grupos humanos.
Civilización e inhibición de la conducta antisocial.
La naturaleza biológica de las personas no es aislable de su naturaleza social. Según Norbert Elias, individuo y sociedad son dos aspectos distintos pero inseparables. Wilson establece el concepto de “senda doble”: la evolución genética -a través de la selección natural- amplió la capacidad para la cultura, y esta aumentó la capacidad genética de aquellos quienes hacían un máximo uso de esta. Esta senda doble permite la perpetuación de cuestiones, como la agresión, que en algun momento han sido útiles para los humanos. El Homo sapiens ha evolucionado para volverse menos violento.
El mundo superpoblado, gregario y civilizado ha llevado a una paulatina exclusión de los comportamientos egoístas y de agresión, y a la promoción de conductas de cooperación y reciprocidad. Estas conductas pasan a ser valores sociales importantes y a estar protegidas. Esto se plasma en la Ilustración; Rousseau estableció el Contrato social: Pacto global de asociación para proteger y defender a los individuos y bienes de cada uno. Así pues, cada persona traspasa sus propios derechos a toda la comunidad porque se valora igual a todos los individuos (todos poseen la misma condición), por tanto, nadie tiene interés en romper el pacto.
El proceso civilizador ha sido cada vez más exigente y acelerado, es decir, ha aumentado el número de conductas consideradas como inaceptables y que, por tanto, se han regulado legalmente. Se han extremado las prohibiciones, desde los comportamientos claramente dañinos para otros, como conductas ofensivas que aunque sean de menor gravedad- son cada vez más inaceptables. Así, como indica Durkheim, a medida que la sociedad reduce las infracciones y delitos graves, otras infracciones menores se hacen paulatinamente más intolerables y acaban siendo comportamientos prohibidos. Entonces, con el tiempo, festejos cruentos y sacrificios han ido ganando rechazo social, así como todas las situaciones de fuerza y violencia que comportaran el daño y sufrimiento de seres humanos.
A partir de esta exigencia grupal, el proceso de civilización ha acumulado y consolidado cambios de comportamiento, hacia un mayor control individual de las propias emociones y conductas, y la inhibición de manifestaciones explícitas de violencia (decremento de las manifestaciones violentas y delictivas -> secuestros, asesinatos, infanticidios, maltratos…). Aun así, la mejora de los comportamientos prosociales y la reducción de los delitos siguen siendo objetivos imprescindibles y prioritarios.
Norbert Elias establece una conexión entre la paulatina civilización y un proceso psicológico paralelo de creciente autocontrol individual. El aumento del tamaño de los grupos sociales llevan a una mayor interdependencia social y económica de los individuos (relación directa entre el tamaño de los grupos sociales y el aumento del tamaño cerebral). Esto habría hecho cada vez más inaceptables las manifestaciones emocionales salvajes/primitivas. El repudio externo de estas conductas se habría ido transfiriendo a autocoacción interna (inhibición anticipada). Los mecanismos psicológicos habrían sido el condicionamiento infantil de miedo anticipado ante posibles situaciones y conductas problemáticas, y el sentimiento de vergüenza y pudor frente comportamientos inaceptables.
Pinker establece que la disminución de la violencia habría seguido 6 tendencias: - Proceso de pacificación: iniciado hace 5000 años. Transición de una anarquía en las sociedades primitivas de cazadores y recolectores, hacia una organización y paz social -imprescindibles para el desarrollo de sociedades agrícolas con ciudades y gobiernos. Esto ha comportado un decremento de luchas y agresiones entre grupos y la reducción a 1/5 parte de las muertes violentas.
- Proceso de civilización: a partir del final del Medievo. Cmbio desde los feudos medievales (constantes disputas) a reinos centralizados (imponen un orden). Esto habría comportado una reducción de los homicidios de 10 a 15 veces.
- “Revolución humanitaria”: Siglos XVII y XVIII (Ilustración). Movimientos sociales contra distintas formas de violencia entonces permisibles (esclavitud, duelos, torturas…).
- “Larga paz”: Finalización de la II GM. Tratados y alianzas para salvaguardar la paz (esta está sometida a explosiones esporádicas de conflictos y violencias graves).
- “Nueva paz”: reducción de conflictos armados mundial tras la finalización de la guerra fría (1989) hasta hoy.
- Revolución de los derechos: Desde 1948, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hay una mayor consciencia y rechazo hacia las formas de violencia sutiles (ejercidas a niños, mujeres, etnias, animales…).
Pinker establece la existencia de cinco demonios interiores, que explican las propensiones a la violencia: - Violencia depredadora o instrumental, para obtener algo en particular.
- Dominio: ansia de poder, prestigio… - Venganza: castigar las ofensas recibidas, hacer justicia por uno mismo - Sadismo: provocación de sufrimiento y que esto resulte placentero - Ideología: ciertas creencias pueden servir de justificación para emplear la fuerza Contrariamente, establece cuatro mejores ángeles, impulsos proclives al altruismo y la cooperación: - Empatía: disposición a preocuparse y sentir compasión por el sufrimiento de otros - Autocontrol: anticipar las consecuencias negativas de la propia conducta y ser capaz de inhibirla - Sentido moral: conjunto de normas que ayudan a regular las interacciones entre individuos y reducen la violencia - Facultad de razonar: reconsiderar los planteamientos de actuación más primitivos y reflexionar sobre la vida humana y las formas para mejorarla..
Entonces, los seres humanos poseen mecanismos naturales que facilitarían tanto la agresión como el control e inhibición de la violencia. Esta inhibición es un requerimiento imprescindible para la vida civilizada: se amenaza a los individuos para que eviten comportamientos que implican el uso de fuerza y las conductas antisociales e infractoras. Así pues, los dos principales sistemas de inhibición y control son la capacidad de empatía y cooperación y el temor instintivo a los daños y prejuicios que pueden derivar de actos de violencia. A veces, estos sistemas resultan insuficientes, razón por la cual estas pautas naturales deben ser entrenadas, desarrolladas y consolidadas de manera temprana, rápida y eficaz.
Por tanto, la vida social requiere que los individuos aprendan de manera eficiente repertorios de conducta cooperativa y prosocial y que se consoliden las inhibiciones. Si este proceso resulta efectivo, los ciudadanos estarán integrados en la sociedad, sino se dará la conducta antisocial.
Requisitos del comportamiento prosocial y riesgos para el antisocial Los individuos, para poder socializarse e integrarse, requieren a las condiciones: - Contar con disposiciones y características individuales favorables indispensables que facilitan la socialización y adquisición de los controles inhibitorios del comportamiento infractor.
- El individuo debe contar -sobretodo en el desarrollo infanto-juvenil- con el apoyo prosocial suficiente (a partir de la familia, escuela…).
Estas dos influencias entrelazadas conforman a los individuos. Es decir, somos el producto de de la unión entre la herencia genética de los progenitores y las experiencias personales (disposiciones personales+apoyo social).
Esta unión es esencial para poder comprender por qué una persona opta por unos comportamientos u otros.
Además, ciertas conductas pueden estar influidas por elementos ambientales específicos. Estos contienen múltiples estímulos capaces de orientar conductas solidarias y respetuosas de las leyes, y otros de favorecer conductas infractoras y antisociales.
- Los individuos requieren que su vida transcurra en ambientes que estimulen y faciliten rutinas de vida y comportamientos prosociales, y no les expongan a estímulos antisociales frecuentes o intensos.
Estos tres requisitos son necesarios para que los individuos se integren adecuadamente a la vida social.
Las explicaciones de la conducta delictiva se han fundamentado en tres fuentes criminógenas paralelas: - Teorías antiguas argumentan que los criminales poseen una naturaleza perversa, sin sentimientos altruistas, tendente a producir daños a otros, hecho que constituiría la causa principal de sus delitos.
- Las explicaciones modernas tienen una visión más social. Defienden que las fuerzas impulsoras del delito estarían en las carencias materiales, educativas, afectivas… y estas se intentarían compensar mediante comportamientos antisociales.
- Teorías más recientes defienden que la delincuencia es fruto de “oportunidades” criminales propicias que se les ofrecen a los sujetos (tener más dinero, más posición social…). La oportunidad es un elemento necesario del delito y su reducción también reduciría los delitos.
En la actualidad, la investigación científica respalda que los delitos se dan por estas tres influencias: - Individuos de mayor riesgo: muchos delincuentes presentan correlatos individuales que les ponen en mayor riesgo de conducta antisocial: hiperactividad, problemas de atención, impulsividad, tendencia al riesgo… - Sociedades criminógenas: las influencias sociales desfavorables (privaciones económicas, culturales y comunitarias) evocan a la delincuencia (barrios deteriorados con altas tasas de delincuencia, familiares delincuentes, educación carente de atención…).
- Ocasiones delictivas: asociación entre mayores oportunidades delictivas y más delincuencia, y entre menores ocasiones delictivas y menos delitos. Lo habitual es que estas ocasiones delictivas sean aprovechadas por personas motivadas por el delito. Aun así, estas podrían ser de tal magnitud que estimulen a ciertos delitos, aunque los riesgos personales y sociales sean escasos.
Existen factores que hacen más probables los delitos (preponderantes), pero ninguno de estos ámbitos son por sí solos una explicación suficiente, sino que todos ellos (su unión) contribuyen a explicar mejor el comportamiento antisocial y delictivo. Esto se muestra en una explicación denominada Modelo del Triple Riesgo Delictivo (TRD). Se identifican categorías de factores de riesgo cuya relevancia criminal ha sido evidenciada en múltiples investigaciones. Esta propuesta define una nueva estructura integradora y de relación de las tres fuerzas prodelictivas. Esta misma estructura también sirve para estimar el riesgo social de delincuencia.
Los individuos Las características individuales son la primera génesis de variabilidad y diferenciación de la conducta de la gente. Los seres humanos se comportan según sus propias inclinaciones y singularidades. La forma de ser guarda relación con: rasgo del carácter y la personalidad, experiencias vividas, elementos cognitivoemocionales o creencias sobre la propia conducta y la de los otros. Las formas de ser pueden mostrarse estables (tendencias impulsivas, inteligencia, empatía natural, irritabilidad…) o variar a lo largo del tiempo (creencias, valores, conductas…) según las influencias recibidas.
Resulta problemático situar el origen de las características del modo de ser y la conducta a la herencia o el ambiente externo, ya que muchas de estan constituyen la unión de estos dos. La influencia genética da un abanico flexible de posibilidades de desarrollo y acción, pero la concreción de estas depende de la influencia del entorno, como resultado de los procesos de educación y las experiencias. Sea cual sea el origen de las características personales del sujeto, estas perfilan su identidad en los sucesivos momentos de su vida.
La influencia del modo de ser sobre la conducta infractora y delictiva está sujeta al análisis científico del delito.
En varias investigaciones se han identificado los principales factores individuales de riesgo y protección asociados al comportamiento antisocial. La metodología usada han sido los estudios longitudinales, que evalúan (período infancia y adolescencia) las posibles conductas antisociales y los elementos personales que se asocian a ellas. Así, se constata si algunas condiciones del sujeto son factores de riesgo (más probabilidad de actividad delictiva) y si este cuenta con factores de protección (menos probabilidad de comportamiento delictivo). Estos dos factores constituyen polos opuestos de parecidas capacidades personales. Los análisis se centran en los factores de riesgo porque se se interpreta que los factores de protección se incluyen en la propia dimensión inherente a los factores de riesgo. Los factores de protección se entienden como variables que interaccionan con los factores de riesgo y mitigan los efectos criminógenos. Estos pueden ser: extremos antagónicos de los factores de riesgo (siempre que aumentan/mejoran también disminuye la conducta delictiva) o factores protectores puros (su asociación con el comportamiento delictivo no es lineal: no siempre que mejoran disminuye en paralelo la conducta delictiva). Generalmente, para cada factor de riesgo se localiza un elemento de protección paralelo (impulsividad-autocontrol, baja inteligencia-inteligencia y competencia social, egocentrismo-empatía…).
GENÉTICA Y CONSTITUCIÓN Los seres vivos estan dotados de una genética particular, compartida por miembros de una misma especie. La genética está constituida por una estructura bioquímica formada por 23 pares de cromosomas, constituidos por unos 100.000 genes, conformados a partir de cuatro sustancias: adenina, guanina, citosina y timina.
Esto conforma el ácido desoxirribonucleico (ADN), descubierto por F. Crick y J. Watson, colaboradores de R.
Franklin y M. Wilkins.
La carga genética es distinta y exclusiva de cada humano, de manera que hay una idiosincrasia biológica particular (rasgos y carácter propios), dada a partir de la combinación genética única y guardando semejanza con los progenitores.
La dotación genética incluye tanto la estructura física como las potencialidades vitales y de comportamiento todos los procesos tienen bases bioquímicas, que interactúan con el entorno y se modifican constantemente.
Cesare Lombroso (escuela positivista) propone la inferioridad biológica de los delincuentes; más tarde incorpora otras influencias, individuales y sociales, a la criminalidad (moralidad y remordimiento, civilización, alcoholismo, imitación, metabolismo, religión…).
 Una de las cuestiones de interés ha sido si la conducta delictiva se relacionaba con la influencia sobre él del ambiente físico y social en el que se desarrolla. Se ha intentado responder por dos caminos: indirectamente (observación de la conducta asociada a cierta dotación genética) o directamente (análisis de los genes).
Los análisis indirectos investigan la contribución de determinadas dotaciones genéticas a distintas características de los individuos (personalidad, inteligencia…) y se ha concluido que las diferencias individuales son atribuibles a las divergencias genéticas entre las personas. Aun así, es mayor el peso de la genética en las capacidades humanas básicas e inferior en la personalidad humana y el comportamiento (estas requieren maleabilidad para adaptarse a las situaciones sociales). Son importantes los estudios genéticos indirectos en hermanos gemelos (comparación de los índices de coincidencia en conducta delictiva; se estima que cuando un gemelo es delincuente el otro también lo es) y en niños adoptados (concordancia delictiva entre estos y sus padres biológicos y los adoptivos). La conclusión de estos estudios fue que cuando existía una mayor similitud genética entre las personas aumentaba también la concordancia entre ellos en conducta infractora.
Los conocimientos actuales sobre genética han llevado a realizar nuevos planteamientos en la forma de concebir el papel de la genética en los seres vivos. Es importante el libro El gen egoísta (Richard Dawkins) que sugiere que para entender el camino seguido por la evolución hay que invertir los términos en que suelen interpretarse los genes. Es decir, no hay que entender que la genética está al servicio de los individuos, sino que estos son “máquinas de supervivencia”, creadas por sus genes con la finalidad de que estos puedan perpetuarse. Así, es más fácil entender el papel de la agresión en el proceso evolutivo y la selección natural.
Los individuos pueden padecer alteraciones y malformaciones en su desarrollo neurobiológico, sobretodo en el período de gestación o durante la infancia debido a la influencia de agentes tóxicos, infecciones o traumatismos.Estos pueden dañar el sistema nervioso del sujeto y disminuir sus capacidades de regulación conductual, hecho que puede tener relación con una futura conducta delictiva.
 Los correlatos de riesgo de carácter genético y constitucional que se asocian a una mayor probabilidad de conducta antisocial: - Ser varón - Alteraciones neuropsicológicas (alto nivel de testosterona, bajo nivel de serotonina, lesiones craneales, baja tasa cardíaca, mayor actividad de las ondas cerebrales lentas, reducida activación del Sistema Nervioso Autónomo, baja actividad del lóbulo frontal y respuesta de conductividad eléctrica de la piel disminuida) - experimentación de problemas durante la gestación o nacimiento (abuso materno del tabaco o alcohol, infecciones complicaciones en el parto…).
PERSONALIDAD Vinculados a la genética y la constitución estan aspectos del carácter y la personalidad humanas. Los principales rasgos de personalidad que se han asociado a conductas antisociales son: impulsividad, propensión al aburrimiento, mentira frecuente, precocidad sexual, tendencia al riesgo, baja tolerancia a la frustración, esquizofrenia, tendencias suicidas, dureza emocional, extraversión, psicotismo, hostilidad e irritabilidad, déficit de atención e hiperactividad, egocentrismo, estrés post-traumático, emotividad negativa, rebeldía desafiante… De todos estos, la impulsividad es uno de los mayores predictores de conducta antisocial.
La teoría de la personalidad criminal de Eysenck relaciona la personalidad/neurología con la propensión delictiva. Establece que para dominar los impulsos inmediatos y abstenerse de la conducta antisocial hay que adquirir los controles inhibitorios necesarios (consciencia moral) en las primeras etapas de la vida. El aprendizaje de estos controles parte de los castigos infantiles, asociando repetidamente la infracción con un castigo, produciendo un proceso de condicionamiento aversivo, respuestas de temor o ansiedad anticipadas ante futuras ocasiones de conductas indeseables (esto supone un freno interno al comportamiento infractor).
Algunas personas no adquieren este condicionamiento debido a las diferencias individuales que existen en capacidad de aprendizaje inhibitorio. Muchos delincuentes presentan características personales asociadas a una menor capacidad para los aprendizajes aversivos (adquisición de “conciencia moral”). Estas características diferenciales: son más extravertidos (impulsivos, tendencia al riesgo), debido a una menor activación basal del córtex cerebral; neuróticos (emocionales), debido a una mayor excitabilidad; psicoticismo, que facilita que puedan realizar actos más violentos sin remordimientos (mayor asociación con el comportamiento antisocial). A este último concepto se le asocia el de la psicopatía. Los sujetos que la padecen muestran menor respuesta en los indicadores de conductancia eléctrica de la piel y de presión arterial (menor capacidad de activación psicofisiológica, necesaria para aprender de la experiencia y sentir afecto). Esto puede tener dos efectos negativos: promoción del individuo a la “búsqueda de sensaciones” (estímulos fuertes y emocionantes) que evocarían a situaciones problemáticas, y el sujeto tendría menor aptitud para aprender de las experiencias negativas y dolorosas. La psicopatía se asocia a un origen individual e interno (antiguamente se asociaba con posesiones demoníacas), aunque también podrían adquirirse debido a los valores sociales que prevalecen el individualismo y el interés propio.
Terry Moffit propone una teoría que vincula genética, personalidad y conducta antisocial, y que argumenta la existencia de dos tipos de delincuentes con distintos patrones de comportamiento y factores etiológicos (de causa): Delincuentes Persistentes - Grupo reducido de quienes cometen delitos - - (5%-8%) Gran número de infracciones y delitos violentos de forma autónoma Base individual y neuropsicológica: déficits cognitivos difusos, problemas temperamentales, hiperactividad y dificultades escolares. Los riesgos son individuales: temperamento descontrolado, bajas habilidades intelectuales, hiperactividad… La capacidad prodelictiva se puede potenciar a partir de riesgos ambientales: crianza y educación infantil inapropiadas, falta de apego familiar, problemas económicos y falta de recursos, amigos delincuentes… Cometen delitos sólo en la adolescencia - Aquellos que realizan alguna infracción o delito en la etapa juvenil - Infracciones leves. Ocasionalmente también se - - pueden dar delitos más graves y violentos, sobretodo relacionado con el tráfico y consumo de drogas.
Comportamientos con etiología social: estimulados por el grupo de referencia y facilitados por la inmadurez personal (en grupo se tiene menos responsabilidad sobre un acto. En la adolescencia, los amigos son la referencia y se tiende seguir sus pasos) La maduración personal con el paso del tiempo conlleva poder acceder a roles adultos convencionales (formación, empleo, pareja…) y como consecuencia decrecerían e incluso se abandonarían las conductas infractores.
Actualmente, es difícil encontrar trabajo y,por tanto, hay más dificultades sociales de acceder a roles adultos. Cada vez hay personas mayores en esta columna de delitos.
Además, se establecen dos categorías complementarias: - Los jóvenes que no cometen delitos (“abstainers”) debido a: poseen una sólida madurez personal, circunstancias vitales (asumen tempranamente roles prosociales adultos), no estan expuestos a modelos delictivos, o poseen características personales que los alejan de ellos. Este es un grupo muy reducido y la abstinencia de delito se relaciona con factores sociales y situacionales.
- Delincuentes con problemas mentales: grupo pequeño que realiza delitos como hurtos, agresiones sexuales… por culpa de una deficiencia mental, esquizofrenia, depresión… Otra teoría que relaciona los rasgos individuales y la conducta delictiva es la Teoría del autocontrol, de Gottfredson y Hirschi (1990). Esta diferencia entre la tendencia criminal de un individuo y que este cometa una acción delictiva. La tendencia criminal depende del bajo autocontrol (origen del delito) que se muestra desde la primera infancia. Este es un factor negativo de naturaleza social, producto del fracaso de padres y cuidadores por no detectarlo y corregirlo a tiempo (raíz externa).
Las personas con “alto autocontrol” no se acomodarían a las conductas delictivas debido a: priorizan recompensas demoradas antes que las inmediatas, se conducen de manera planificada y prudente, y son sensibles al comportamiento ajeno. Las personas con “bajo autocontrol” poseen características personales que corresponden con las condiciones y exigencias más típicas de la conducta delictiva: gustan de recompensas fáciles e inmediatas, establecen relaciones sociales y afectivas inestables, tienen bajas habilidades cognitivas y educativas, y manifiestan insensibilidad ante el sufrimiento ajeno y propio. Las personas con estas características poseen un mejor encaje en la conducta y la vida delictiva.
La principal crítica a esta teoría es su circularidad: tanto la variable explicativa del delito (bajo autocontrol) como la variable explicada (conducta infractora) se han evaluado a partir de indicadores muy parecidos, hecho que puede suponer una redundancia. También se critica que la teoría fije exclusivamente elementos individuales, sin atender a la influencia de factores sociales APRENDIZAJE DELICTIVO Para desarrollar una vida cooperativa y solidaria, los individuos deben aprender las conductas, valores, creencias y actitudes que favorecen el comportamiento social. Los humanos poseen una capacidad de aprendizaje que puede parecer ilimitada. Poder adquirir estas habilidades se relaciona con la evolución de nuestra naturaleza social, sobretodo en etapas más recientes del desarrollo humano. La vida comunal requiere continuos y sutiles ajustes de conducta, que se logran a partir de aprendizajes resultantes de las nuevas experiencias. También son importantes los aprendizajes inhibitorios (excluyente de comportamientos dañinos).
También pueden aprenderse comportamientos disociales y delictivos (ej: cómo cometer un robo).
Se han identificado déficits de aprendizaje que se relacionan con la conducta antisocial: aprendizaje verbal (inhabilidad para usar con fluidez el lenguaje, baja capacidad para comprender y expresarse), dificultades generales de aprendizaje de conocimientos (entender, leer, escribir…), incapacidad de cambiar la conducta a través de procedimientos de corrección, aprendizaje de evitación (aprender del castigo) y bajo rendimiento académico.
Tarde desarrolló, en el siglo XIX, las Leyes de la imitación. Se establece que la conducta delictiva se aprende debido a la vinculación con individuos expertos en la delincuencia. Es decir, los delincuentes son individuos normales que aprenden sus comportamientos infractores en contacto con delincuentes experimentados.
Sutherland realizó la Teoría de la asociación diferencial, que posteriormente se desarrolló por Burguess y Akers como la Teoría del aprendizaje social de la conducta delictiva (esta teoría posee un gran aval empírico). Según esta, el comportamiento delictivo se aprende sobre cuatro mecanismos que se combinan: - Asociación diferencial: vinculación de un sujeto con personas que cometen delitos. Esta vinculación tiene más fuerza si es prioritaria (aparece antes), frecuente, dura más tiempo y es emocionalmente intensa.
- Definiciones específicas favorables al delito: valores, actitudes… estimuladores de conductas infractoras concretas.
- Reforzamiento diferencial: preponderancia de consecuencias gratificantes como resultado de conductas delictivas. Cuanto mayor sea, más probabilidades hay de que la conducta se repita.
- Imitación: a partir de observar la realización de delitos por parte de personas significativas.
COGNICIÓN Y RACIONALIDAD La cognición incluye habilidades como recordar acontecimientos significativos, conectar experiencias y situaciones y derivar conclusiones y precauciones para la conducta futura, imaginar posibles consecuencias de las propias acciones… Así pues, la cognición tiene como sustrato biológico el cerebro y como fundamento psicológico la inteligencia.
En cuanto al cerebro, en la generación de respuestas agresivas e infractoras participan áreas subcorticales (hipotálamo y amigdala) y corticales (corteza prefrontal). Además estan implicadas las neuronas, que forman la masa principal del cerebro, y diferentes neurotransmisores y hormonas. Las neuronas se enlazan mediante sinapsis (unión de axones y dendritas) y dan lugar a circuitos neurales que regulan la conducta. Cuando aumentan las sinapsis asociadas a la serotonina, se facilita la inhibición de la agresión y conductas de riesgo.
Port lo contrario, el sentimiento de euforia producido por bajos niveles de serotonina facilitaría la conducta delictiva.
 Gardner: La inteligencia es la capacidad de un individuo para procesar, combinar y elaborar información que le permite resolver problemas. Se considera que existen siete tipos de inteligencia: verbal, lógico-matemática, espacial, cenestésica (coordinación corporal), musical, intrapersonal (capacidad para reflexionar de sí mismo, valorando su estado anímico, experiencias, creencias y conductas) e interpersonal (emocional/social. Habilidad para percibir e interpretar las interacciones con otras personas adecuadamente y responder a ellas de forma conveniente).
Acerca de la relación entre cognición y conducta delictiva: muchos delincuentes (sobretodo los que cometen delitos graves de manera persistente) muestran dificultades cognitivas, relacionadas con su conducta antisocial.
Algunas de las características de pensamiento deficitarias son: poca consideración de las consecuencias de la conducta (reacciones impulsivas), dificultad para percibir los problemas interpersonales y desarrollar maneras de resolverlos, poca habilidad de comprensión de los sentimientos, expectativas y sufrimiento ajeno, dificultad de ser autocríticos, y uso de un registro de pensamiento muy inmediato y concreto.
Se han identificado correlatos relacionados con los modos de pensar y sentir, frecuentes en infractores persistentes y violentos, que son: - Déficit en inteligencia general: menor coeficiente intelectual, dado en delincuentes de clase social baja.
- Baja inteligencia emocional: dificultad para entender las emociones de los demás.
- Déficit en empatía/altruismo: insensibles al sufrimiento ajeno.
- Escaso interés y compromiso con la propia educación - Bajas aspiraciones e implicación laborales - Tendencia a las gratificaciones inmediatas de la propia conducta - “Locus de control” externo: atribución de la conducta y los problemas propios a factores externos - Creencias y actitudes favorables al comportamiento antisocial - Déficit en razonamiento moral: regulación de la conducta por recompensas o castigos materiales.
- Dificultad para el role-taking: ponerse en el lugar de la otra persona, analizando el problema desde una perspectiva distinta a la propia.
- Bajo autoconcepto y autoestima: percepción de sí mismo de modo desfavorable.
La tradición criminológica clásica (Beccaria) ha interpretado el delito como una elección racional orientada a la “obtención de placer” y “evitación del dolor”. Considera que las personas razonan y toman las decisiones de cometer delitos, en función de que estos les comporten más beneficios que costes. Esto tiene un trasfondo jurídico-penal, cuyo propósito es disuadir a los ciudadanos de adoptar decisiones infractoras supuestamente gratificantes.
Esta perspectiva se desarrolla en la Teoría del delito como elección racional, de Wilson y Herrnstein (1980).
Esta considera que algunos individuos tienen una “mentalidad criminal” o tendencia a actuar sobre la base de la utilidad esperada, teniendo en cuenta los beneficios y riesgos materiales o emocionales de la conducta ilícita, sin tener en cuenta otras apreciaciones morales o sociales. Estas valoraciones tendrían en consideración: inmediatez o demora de las recompensas, y la certeza o incerteza de que el comportamiento sea seguido de beneficios o costes. Dos implicaciones preventivas de esta teoría son: el comportamiento prosocial se vería favorecido si tuviera recompensas inmediatas y más probables, y para prevenir el comportamiento delictivo no resulta eficaz el aumento de los castigos penales si estos no son ciertos e inmediatos.
Todas las investigaciones concluyen que la mayoría de las personas no regulan y orientan la conducta en un sentido prosocial debido a que temen ser castigadas, sino porque no contemplan los delitos como una opción de conducta viable. Es decir, los individuos actuarían prosocialmente debido a hábitos cívicos consolidados, por el afecto y respeto hacia otras personas, consideraciones morales… Aun así, para algunos sujetos sí que es relevante considerar los costes y beneficios de ciertas conductas ilícitas. Entonces, para que los castigos resulten eficaces deben ser probables e inminentes.
 El problema de estas teorías es que presuponen a las personas unos modos de razonamiento y decisión muy sistemáticos y estructurados, que no corresponden a las decisiones de la vida diaria. No se consideran los pros y contras de los comportamientos de manera detenida, amplia, objetiva y fría,sino de manera rápida, parcial, subjetiva y emocional. Simon se refiere a esto como “elecciones satisficientes”. Con esto quiere decir que las personas suelen decidirse por un comportamiento determinado cuando consideran haber encontrado una opción de conducta satisfactoria, de entre un conjunto de opciones práctico y suficiente. Muchas decisiones delictivas podrían corresponder a estos parámetros de elección.
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