Unidad 3. Legalidad y legitimidad (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Ciencia política y Gestión pública + Derecho - 1º curso
Asignatura Ciencia Política
Año del apunte 2014
Páginas 2
Fecha de subida 15/11/2014
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Descripción

Apuntes de la Unidad 3 de Ciencia Política sobre la legalidad y la legitimidad (del manual de Josep Maria Vallès)

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Ciencia política Unidad 3. Legalidad y legitimidad 1. La otra cara del poder: la legitimidad Quien ejerce poder impone ciertos límites a la voluntad de otros actores. Cualquier actor (ciudadano, institución pública, partido, líder, medio de comunicación o sindicato) que interviene en un conflicto aspira a que su intervención no tenga que descansar exclusivamente en su capacidad de forzar la voluntad de los demás: aspira a que éstos admitan sus propuestas sin necesidad de acudir a la coacción. Para ello se pretende justificar su intervención.
 Esta capacidad para conseguir que sean aceptados los límites que el poder impone suele conocerse como legitimidad.
El poder político aspira siempre a ofrecer dos caras indisociables. Con la primera exhibe coacción y amenaza. Con la segunda, la cara de la legitimad, aporta argumentos e intenta convencer de que su presencia es convincente y adecuada.
Maquiavelo escribió que el Príncipe (el soberano) ha de dotarse de la fuerza del león (la coacción), y de la astucia del zorro (la legitimidad; procurar el consentimiento). Un poder político que pretenda ser duradero y no sólo momentáneo deseará acumular tanto la fuerza como la legitimidad. Aspirará, pues, a que la coacción física sea siempre el último recurso al que se acude cuando no son eficaces otros mecanismos.
2. El origen de la legitimidad Se admite que las decisiones del poder político serán percibidas como legítimas en tanto en cuanto se ajusten a los valores y a las creencias que dominan en una sociedad.
- Adquirirá pues mayor legitimidad cuando concuerde lo que aquella sociedad considera conveniente o digno de aprecio, y al adquirir esta mayor legitimidad, se cuenta con más probabilidades de ser aceptadas.
- Cuanto más lejos están de las ideas y valores dominantes, sólo la aplicación de una mayor dosis de coacción podrá hacerlas efectivas.
La noción de legitimidad, por tanto, vincula el poder con el mundo de las ideas y de los valores, donde se encuentra el origen de la legitimidad. Ahora bien, esta relación no será siempre la misma t variará según épocas y sociedades. Marx Weber elaboró un esquema ideal de los diferentes modos de legitimidad del poder político, que permite distinguir tres fuentes de legitimidad del poder:  La tradición. Lo que justifica las propuestas del poder es su adaptación a los usos y costumbres del pasado. “Siempre se ha hecho así”, “así lo hicieron ya nuestros antepasados”. La interpretación de esta legitimidad tradicional corresponde a los ancianos, los nobles o las castas dominantes.
 La racionalidad. El fundamento de una orden o de una demanda es aquí la adecuación entre los fines que pretende y los medios que propone: “Hay que adoptar la decisión, porque es la que conduce razonablemente al objetivo elegida”. Esta congruencia entre medios y fines suele establecerse en una regla estable.
Cuando esta regla toma la forma de una norma escrita, dicha norma se convierte en el fundamento exclusivo del poder. El que puede exhibir una razón legal de su poder es quien cuenta con la legitimidad.
1  El carisma. Puede conferir legitimidad a una propuesta o a una decisión una cualidad extraordinaria o excepcional de quien la formula o adopta.
El carisma que acompaña a un personaje puede producir tal admiración y confianza que sus opiniones y mandatos son acatados sin necesidad de recurrir a un precedente tradicional o a un razonamiento legal.
A estas tres fuentes de la legitimidad del poder político se le puede añadir una cuarta: el rendimiento. El poder puede fundar su legitimidad en el resultado de sus propias actuaciones. Si este resultado es percibido como satisfactorio y se ajusta a las expectativas generales, su legitimidad queda reforzada y los mensajes y órdenes que emite son bien recibidos.
El poder intenta siempre obtener su legitimación de todas las fuentes posibles. En los sistemas políticos actuales, tradición, legalidad, carisma y rendimiento son invocados para reforzar las correspondientes capacidades políticas.
3. Legitimidad, legalidad y constitución En la actualidad, son las leyes y las constituciones las que contienen normas, que es donde se ampara la legitimidad racional. La Constitución es justamente una norma suprema, de la que derivan todas las demás. La legitimidad del poder en los sistemas liberales se apoya en la existencia de una constitución, en la que una comunidad política establece las reglas fundamentales de su convivencia. ¿Son equivalentes los conceptos legitimidad y legalidad? Mientras que la legalidad comporta la adecuación de una decisión o de una propuesta a la ley vigente, la legitimidad nos señala el ajuste de esta misma decisión a un sistema de valores sociales, que van más allá de la propia ley escrita, incluida la constitución.
De esta forma, cuando la ley refleja adecuadamente el predominio del sistema dominante de valores sociales tiende a darse una coincidencia entre legalidad y legitimidad. Pero si la ley no se acomoda a la evolución de estos valores sociales, una decisión o una propuesta legal pueden ser percibidas como no legítimas. Los movimientos de desobediencia civil a determinadas obligaciones son la expresión de este conflicto.
Hay que entender, por tanto, que las propuestas de reforma legal responden a la necesidad de acomodar las normas vigentes a los cambios que se producen en las ideas y los valores sociales mayoritarios. La máxima coincidencia posible entre lo legítimo y lo legal es garantía de que el poder político sea estable y aceptable por la comunidad.
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