Tema 18 - La Representación, el poder y el apoderamiento. El artículo 1259 del Código Civil. (2014)

Apunte Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho Civil I
Año del apunte 2014
Páginas 6
Fecha de subida 24/03/2015 (Actualizado: 24/04/2015)
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Lección XVIII. La representación.
La representación: planteamiento y delimitación conceptual; requisitos.
A. Planteamiento. No hay un régimen jurídico positivo que configure la representación de forma sistemática. La representación hace referencia a la legitimación activa para el ejercicio de un derecho, y más concretamente para una legitimación indirecta del ejercicio de los mismos.
Generalmente los derechos los ejercita el titular de los mismos, pero el ordenamiento permite que en determinados casos, una persona (representante, apoderado o procurator) actúe en interés de otra (representado o dominus negotii), de modo que la actuación de aquél vincule a éste. La Doctrina también ha venido discutiendo si la representación legal es verdadera representación, pues cumple una función de sustitución mientras que la representación voluntaria es de colaboración. A efectos del presente curso se consideran ambas como la misma institución, si bien son dos clases bien diferenciadas. El nuntius (ver infra) no se considera representante.
! B. Delimitación conceptual. Hay representación cuando una persona (representante) actúa o puede actuar, porque cuenta con una habilitación para ella, en interés y por cuenta de otra (dominus negotii) de modo que los efectos de la actuación que lleva a cabo el representante van a parar al representado.
! C. Requisitos. Para que hablemos de auténtica representación hacen falta cuatro requisitos: 1. Que la actuación del representante sea en interés y por cuenta del representado.
2. Que la actuación del representante sea jurídica.
3. Que dicha actuación jurídica implique relación frente a un tercero.
! 4. Según la Doctrina, también debe haber un margen de actuación para el procurator, pues sólo así habrá auténtica representación, si no en lugar de representante hablaremos del nuntius (v. gr., art. 55 CC) 12.
Ámbito de la representación.
A. En principio, puede actuarse a través de representación en cualesquiera actos jurídicos en los que opere la autonomía privada de la voluntad, por lo tanto se tratará normalmente de actos patrimoniales; la excepción, claro está, es la de los derechos personalísimos que tan sólo puede ejercer el titular de los mismos. Por lo tanto, pueden, mediante representación, celebrarse contratos, adquirir, constituir y ejercitar derechos reales, etc.
! B. En Derecho de familia, se ha visto el caso del matrimonio por poderes del art. 55 CC, que parte de la Doctrina considera representación y parte no.
! 12 LACRUZ considera que el nuntius sí que es un representante porque obra en interés de otro (ver pág. 274; § 57; 372; Cap IX; Vol. 3; Elementos de Derecho Civil Tomo I).
La relación jurídica representativa.
A. Planteamiento. En la representación hay tres sujetos y dos relaciones jurídicas; el representante, el representado y el tercero; y las relaciones entre los dos primeros (relación representativa) y entre el tercero y el representante (de la que surge un negocio representativo), extendiéndose sus efectos hacia el representado (se trata en el siguiente apartado).
! B. Relación representante-representado. Para poder actuar el representante en interés del representado debe tener legitimación para ello, que puede darse a priori o a posteriori 13, y la legitimación puede venir ex voluntate (representación voluntaria) o ex lege (representación legal). El poder otorgado tiene su ámbito y límites, pero ello no implica que el poderdante pierda sus facultades, tan solo las extiende, no transmite la legitimación que tiene.
! C. No obligación de ejercicio del derecho. El representante no está obligado a actuar, puede hacerlo conforme al poder que le ha otorgado el poderdante, que le habilita y legitima, pero el apoderamiento (ver infra) es un negocio jurídico unilateral, que se distingue del contrato de mandato, del cual se extraen los principios de la representación (arts. 1.709ss. CC; fue confundido durante mucho tiempo hasta que LABAND en 1866 los distinguió).
! ! La actuación contra el interés del dominus, aun dentro de los límites del poder constituye abuso de poder, y en atención al tercero de buena fe el negocio concluido en estas circunstancias será válido, sin perjuicio de otras consecuencias (revocabilidad del poder, responsabilidad frente al dominus).
El negocio concluido en representación.
A. Concepto. Es el negocio celebrado entre el representante y el tercero, cuyos efectos se trasladan hacia el representado (heteroeficacia).
! B. Participación del representado. Se discute doctrinalmente de quién es la verdadera voluntad negocial en los negocios concluidos en representación. Si bien se han formulado varias teorías, las más destacadas son: a. La de SAVIGNY, según la cual la única voluntad es la del representado, por mucho margen que tenga el representante, pues es él el que ha formulado la voluntad negocial.
b. La de IHERING, que es radicalmente opuesta, según la cual la única voluntad en ese negocio es la del representante, pues es él quien lo celebra.
! c. La de PUGLIATTI, que es ecléctica, y la más aceptada por nuestra Doctrina, según la cual ambas voluntades confluyen.
C. Capacidad. Para ser representado basta con tener capacidad jurídica si se trata de una representación legal; pero para ser poderdante hace falta tener capacidad de obrar para ejercer el derecho o llevar a cabo el acto para el cual se estuviera apoderando a otro. Por otro lado, el 13 En caso de ratificación de un negocio celebrado en representación sin poder por un falsus procurator siempre y cuando haya ratificación posterior (ver infra).
representante debe tener capacidad de obrar plena (v. arts. 1.263 y 1.716; doctrinalmente se dice que se requiere capacidad para contratar) pero el menor emancipado puede llevar a cabo actos o negocios que para sí mismo no tendría capacidad (en virtud del art. 323 CC; v. gr. disponer de bienes inmuebles) pero sí que puede hacerlos para otro, pues aquí opera la legitimación y no la capacidad para realizar dicho acto.
Los vicios de la voluntad.
Si un negocio se ha llevado a cabo con vicios de la voluntad, o la relación representativa; el negocio concluido en representación puede ser anulado o nulo de pleno derecho. Son vicios de la voluntad que pueden llevar a la anulación (por parte de ambos, pues ambas voluntades son relevantes para concluir el negocio) el error excusable, el dolo, la violencia o la intimidación, etc.
! Clases de representación.
A. Representación voluntaria versus representación legal. La representación voluntaria es aquella cuyo origen radica en la voluntad del interesado, incluso si se manifiesta esta a posteriori, para ratificar un negocio concluido en representación. La representación legal, en cambio, es aquella que impone la ley (ex lege) o un Juez o Tribunal en Sentencia y tiene el ámbito delimitado en esta; bien sea por falta de capacidad del representado, bien sea por su ausencia (véase supra Lección X). Es en la voluntaria en la que el representante actúa elegido por el representado, y es cuando se configura mediante un negocio jurídico la relación de representación.
! B. Representación directa versus representación indirecta. Dentro de la representación voluntaria, pueden distinguirse dos clases: la representación directa y la representación indirecta. La representación directa es aquella en la que el representante actúa en interés y en nombre del representado, habiendo contemplatio domini; en cambio, en la indirecta se obra en interés del dominus también, pero no en su nombre. En la representación directa hay heteroeficacia: los efectos se producen directamente entre el representado y el tercero.
! La representación directa: concepto y caracteres.
A. Concepto. La representación directa se da cuando además de ser en interés del representado, el representante actúa en nombre de él, provocando efectos directos entre el tercero y el representado. Puede ser representación legal o voluntaria.
! B. Caracteres. La representación directa presenta dos caracteres: 1) Actuación en nombre ajeno: el representante se pone en contacto con el tercero pone de manifiesto su condición de representante: sabe en todo momento que no actúa para sí, sino para otro; aunque no sepa para quién actúa.
! 2) Heteroeficacia: los efectos se producen entre el tercero y el representado de forma automática y directa.
En la representación directa los efectos se producen directamente entre el representado y el tercero. En cambio, si se hace mediante representación indirecta los efectos no van ! directamente al representado, el negocio se cierra entre el tercero y el representante; y luego el representante debe transferir los efectos al representado (al dominus).
Requisitos de la representación directa; la contemplatio domini.
Existen dos requisitos para que haya representación directa: la existencia de un poder y la contemplatio domini.
A. Poder de representación. Para que el negocio o acto concluido en representación sea heteroeficaz debe haber un poder de representación que legitime al procurator.
! B. Contemplatio domini. La definimos como la evidencia, conocimiento o consciencia para todas las partes implicadas de quién es el dominus en interés y en nombre del cual se está actuando.
Puede ser expresa o tácita. LACRUZ habla de ella como la presencia virtual del dominus negotii.
! El poder: concepto, contenido, clases y relaciones que crea.
A. Concepto. De acuerdo con LACRUZ el poder es “el mecanismo jurídico de legitimación de la actuación del apoderado con alcance e incidencia en la esfera jurídica ajena, cuya intromisión queda así autorizada, legitimada por él.” Por lo tanto, permite, el poder, actuar en nombre y por cuenta del interesado, vinculándole jurídicamente en las decisiones que tome el representante en nombre y por cuenta del poderdante.
! B. Contenido del poder: clases de poderes. El contenido del poder dependerá de la voluntad del poderdante, por tanto, para ver el alcance del poder habrá que acudir a su voluntad expresada en el negocio de apoderamiento (infra), interpretándose con las reglas del art. 1.281 CC, y el negocio de apoderamiento, dice la Doctrina, no podrá interpretarse extensivamente ni integrando las omisiones que contuviere el texto (art. 1.714 CC per analogia), aunque pueden extralimitarse los límites del mandato si es ventajoso para el poderdante (art. 1.715 CC). Si no ha quedado bien delimitado el poder, el apoderado deberá actuar con la diligencia de un buen padre de familia.
Por analogía, estudiamos el poder con las reglas del mandato (art. 1.709ss. CC); y sus clases son, atendiendo al contenido del poder, el poder general y el poder especial, siendo el primero el que legitima al apoderado a representar al poderdante en todos sus negocios, o todos los negocios de una esfera del poderdante (en una actividad, en un país, etc.) y el poder especial el que comprende uno o más negocios determinados y sólo esos (art. 1.712 CC).
! Otro modo de clasificarlos es a tenor del art. 1.713 CC, según si son abstractos (actos de mera administración) o expresos (actos de disposición o riguroso dominio).
C. Relaciones que crea. El poder crea dos relaciones: una interna y una externa. La interna es entre el poderdante y el apoderado, que no es una relación contractual, pues no está obligado el apoderado a actuar, sino legitimado (téngase en cuenta que el apoderamiento es un negocio jurídico unilateral, a diferencia del contrato de mandato, que es bilateral). La otra vinculación, la externa, es la que se da entre el apoderado y el tercero con quien se vincula el poderdante, pero el apoderado no puede vincular al poderdante más allá de los límites de su mandato, con ! la excepción del artículo 1.715 CC, o si a posteriori el dominus ratifica el negocio celebrado en su nombre por el procurator.
El apoderamiento: concepto, caracteres y régimen jurídico.
A. Concepto. Define el negocio del apoderamiento LACRUZ como “el negocio o declaración de voluntad por cuya virtud una persona (interesado, poderdante o representado) concede a otra poder para representarla, facultando al representante para actuar en su nombre y por su cuenta” siendo este un negocio de legitimación.
! B. Caracteres. Se trata de un negocio jurídico unilateral, no bilateral, porque el apoderado no tiene obligación de ninguna clase para actuar en nombre y por cuenta del representado, tan sólo legitimación, además no requiere aceptación del apoderado. Para que hubiera obligaciones se requeriría un contrato de mandato o de servicios.
! A pesar de ello, se trata de una declaración de voluntad recepticia, no para su validez, sino para su eficacia (según DÍEZ-PICAZO) y por lo tanto debe ir dirigida la declaración de apoderamiento al apoderado, aunque parte de la Doctrina opina que también al tercero que contrata con el apoderado (PUIG FERRIOL).
C. Régimen jurídico. Para analizar el régimen jurídico del apoderamiento, es preciso determinar la capacidad que se requiere y la eficacia. En cuanto a la capacidad del poderdante, este debe tener la capacidad para aquellos actos o negocios que fueren objeto del poder, y el apoderado debe tener capacidad de obrar plena, pudiendo ser un menor emancipado (art. 1.716 CC). En cuanto a la forma, con carácter general el apoderamiento es un negocio aformal, esto es, no solemne, puesto que no requiere que se lleve a cabo con una forma determinada (art. 1.710 CC), puede ser expreso o tácito, pero para determinados negocios o actos, se requiere otorgar escritura pública ante notario (v. gr, para contraer matrimonio por poderes).
! La extinción del poder.
Para determinar las reglas aplicables para la extinción del poder, acudimos al artículo 1.732 del Código Civil, matizando su contenido. En primer lugar, se extingue el poder por la revocación del poderdante, pues unilateral fue el negocio en virtud del cual nació y también se extingue unilateralmente; no obstante, el poder irrevocable no puede ser revocado.
No se extingue el poder por renuncia del apoderado, pues su consentimiento no se requiere para que éste exista, a diferencia del contrato de mandato que es el que tiene por objeto el artículo 1.732 CC.
Representación sin poder (suficiente): concepto y régimen jurídico.
La ratificación.
A. Concepto. Como hemos visto a lo largo de la lección, para que haya verdadera representación se requiere que se actúe en nombre e interés del dominus negotii y se plantea la cuestión de qué sucede si un falsus procurator, un sujeto que actúa en nombre e interés de otro, celebra un negocio jurídico sin contar con el poder otorgado por el representado. Es evidente que la actuación del representante no apoderado no vincula al dominus negotii, sin embargo el artículo ! 1.259 del Código Civil permite que éste, ratificando el negocio concluido sin poder, haga que el negocio produzca efectos y sea válido.
B. Régimen jurídico: artículo 1.259 CC y teorías sobre su interpretación. El tenor literal del artículo 1.259 del Código Civil, nos dice que el negocio concluido en representación sin poder es nulo, no obstante, debe interpretarse de otra forma el artículo. Distintas teorías han surgido a tales efectos, la de la nulidad, que afirma que el contrato es nulo, que cabe rechazarla, pues al haber posibilidad de ratificación no necesariamente es nulo el negocio; la de la anulabilidad, que afirma que se trata de un negocio anulable, que tampoco es precisa, puesto que el negocio no debe ser impugnado para evitar que produzca efectos, si no cuenta con el consentimiento del representado; por lo tanto no es nulo ni anulable. La teoría que adopta la mayor parte de la Doctrina, es, en cambio, la teoría de la eficacia sometida a condición, según la cual se trata de un negocio incompleto, que sólo producirá efectos si hay una ratificación del representado, antes de una posible revocación del tercero.
! El tercero de buena fe que hubiera celebrado un negocio jurídico con el falsus procurator, si no se produce la ratificación, podrá reclamar a éste los daños y perjuicios que le hubiera causado.
C. La ratificación. La ratificación es una declaración de voluntad en virtud de la cuál el dominus asume la actuación del falsus procurator, siendo como un apoderamiento a posteriori. Se perfecciona y completa el contrato, haciéndolo válido y eficaz a todos los efectos. La ratificación es recepticia y debe ser tempestiva; es decir, antes de la revocación. Con la ratificación el contrato celebrado produce efectos desde su celebración y no desde su ratificación.
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