tema 11 (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Penal I
Año del apunte 2015
Páginas 6
Fecha de subida 04/05/2016
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Apuntes elaborados personalmente combinando las explicaciones de clase con los manuales. Muy claros y bien organizados.

Los temas marcados con una (i) son los más importantes de cara a examen.

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TEMA 11: EL TIPO DE LO INJUSTO EN LOS DELITOS DE ACCIÓN IMPRUDENTES 1.
CUESTIONES TERMINOLÓGICAS El CP anterior utilizaba diversos términos para designar la imprudencia, como por ejemplo “culpa” y “culposo”. La supresión es acertada, puesto que se trata de términos ambiguos: - En el lenguaje vulgar son términos sinónimos de responsable o causante.
- En el lenguaje jurídico se puede confundir con el ámbito de la culpabilidad.
Los términos habituales en el CP vigente son los de “imprudencia” e “imprudente”.
2.
PRINCIPIO DE EXCEPCIONALIDAD DEL CASTIGO DE LOS DELITOS IMPRUDENTES Los códigos penales anteriores establecían el principio de punición general de las conductas imprudentes. De manera que se establecía la regulación de la imprudencia mediante unas cláusulas generales en la parte general del CP, aplicables en principio a todo delito.
Por tanto, no era necesario que se dijera expresamente en cada una de las figuras delictivas, y además, contemplaba 3 tipos de imprudencia para cada una de ellas:  Imprudencia temeraria.
 Imprudencia simple con infracción de reglamentos.
 Imprudencia simple sin infracción de reglamentos.
Sin embargo, esa punición fue muy criticada por la doctrina por varios motivos:  El ámbito de punición era desmesurado.
 Se consideraba injusto porque se castigaban con la pena más dura conductas que no atentan contra los presupuestos esenciales de la convivencia. Supone una inflación del Derecho: se vulnera el principio de fragmentariedad.
Como consecuencia de estas críticas, el CP acoge un nuevo principio, que es el principio contrario: principio de excepcionalidad: sólo se castigan las conductas imprudentes que expresamente aparezcan tipificadas en el CP (Artículo 12 CP), lo que ha dado lugar a 23 previsiones legales (especificadas concretamente después de la figura delictiva dolosa correspondiente).
Ej. Prevaricación (artículo 446)/ prevaricación imprudente (artículo 447).
3.
CONFIGURACIÓN TÍPICA El tipo de lo injusto de los delitos imprudentes está constituido por elementos contenidos en la figura delictiva dolosa correspondiente.
 SUJETO ACTIVO: generalmente puede ser cualquier persona. También hay ciertos tipos en los que se exige ciertas cualidades especiales para ser sujeto activo: artículo 447: el juez o tribunal que por imprudencia grave dictare una sentencia injusta. Hay que ser juez o formar parte de un tribunal para poder cometerlo.
 ACCIÓN: el tipo siempre alude a una acción finalista, pero el fin de esa acción es irrelevante para el derecho penal, a diferencia de los delitos de acción dolosos.
Lo relevante son los medios o formas de su utilización. De manera que lo decisivo es que la dirección finalista no se corresponde con la diligencia debida, y como consecuencia de esa inobservancia del cuidado objetivamente debido se produce un resultado material, un resultado de peligro de un bien jurídico, o una determinada cualidad de la acción que tampoco es querida por el sujeto. Esto significa que hay, al igual que lo que ocurría con los delitos dolosos: o o o Delitos imprudentes de resultado material: Ej. homicidio imprudente: el que por imprudencia causare la muerte de una persona (se exige un resultado material) Delitos imprudentes de resultado de peligro concreto: Ej. artículo 367, en relación con los artículos 361-362: el que expendiere medicamentos caducados por imprudencia grave que pongan en peligro la salud de las personas. (Tan sólo se exige que se ponga en peligro, aunque no haya producido el resultado).
Delitos imprudentes de simple actividad: artículo 367 en relación con el 359-360: el que elaborare sustancias nocivas para la salud imprudentemente (no se exige resultado material ni de peligro concreto, basta con la actividad).
1 En los dos primeros casos se va a exigir:  Una relación de causalidad.
 Que concurran los criterios de imputación objetiva de ese resultado a esa acción, que no se corresponden con los de los delitos dolosos.
La concurrencia de estos elementos no ha sido querida por el sujeto, pero ha sido prevista o podía haber sido prevista. Es lo que los diferencia de los delitos dolosos, en los que el sujeto sí quería el resultado.
4.
LA INOBSERVANCIA DEL CUIDADO OBJETIVAMENTE DEBIDO: a.
LOCALIZACIÓN SISTEMÁTICA Es un elemento fundamental de los delitos imprudentes que la acción, y en su caso el resultado no querido, se haya producido como consecuencia de una falta de diligencia o cuidado objetivamente debido.
Esta inobservancia es un elemento del tipo del injusto, aunque algunos autores lo incluían en la culpabilidad. Por tanto, su localización sistemática es que pertenece al tipo de lo injusto.
b.
CARÁCTER OBJETIVO DEL DEBER DE CUIDADO El Derecho exige para realizar determinadas acciones en la vida social que se hagan observando un determinado cuidado o diligencia. Se discute si se trata de una medida objetiva (para todos, con independencia de la capacidad que tengan: ej. Para conducir hace falta tener permiso de conducir), o subjetiva (ej. bastaría con que la persona concreta tenga las facultades necesarias para conducir).
 La opinión muy mayoritaria afirma que se trata de una medida objetiva, que se determina en función de la necesidad de protección de los bienes jurídicos y de las exigencias de la vida social. Por tanto, ese deber de cuidado es independiente de la capacidad de cada individuo. De manera que si una persona no puede realizar ese cuidado, tiene que abstenerse de realizar esa actividad. Ej. Si una persona está ciega tiene que abstenerse de conducir. Por tanto, el cuidado exigido será no conducir.
 Sin embargo, hay una doctrina minoritaria que sostiene que ese deber de cuidado tiene que tener un carácter subjetivo. Si esto fuera así, sólo se infringiría ese deber si el sujeto no activa sus conocimientos o su capacidad para evitar la aparición del resultado. Pero si no tuviera conocimiento o capacidad no habría infracción.
Ellos lo razonan analizando los casos de personas que tienen unos conocimientos inferiores o unos conocimientos superiores.
1.
Si una persona tiene unos conocimientos o capacidades inferiores a los que se consideran necesarias, estaría facultada para realizar cualquier actividad de la vida social con tal de que prestara el cuidado que le fuera personalmente posible. Por tanto, si prestara el cuidado en la medida de lo posible, no habría infracción. Ello menoscaba la protección de los bienes jurídicos.
Ej. Una persona que coge un coche sin tener el carnet de conducir, su conducta de conducir sería lícita si hubiera tenido todo el cuidado que estaba en sus manos.
Los partidarios de exigir un carácter subjetivo, finalmente recurren a criterios objetivos para:  Excluir del tipo penal lo que son los supuestos de riesgo permitido que demanden un deber de cuidado inferior que el que el sujeto puede prestar.
 Los casos en que el sujeto no pueda mantenerse dentro de los límites de ese riesgo, en el sentido de que se le exige que se abstenga de realizar esa acción social (se trata de un criterio objetivo).
2.
El problema se encuentra sobre todo en los casos en que una persona tuviera conocimiento o capacidades superiores a las socialmente exigidas para realizar una determinada acción. Es en la que piensan los partidarios de un deber subjetivo, porque no quieren dejar impunes a sujetos que debido a sus características excepcionales pueden guardar un cuidado objetivo mayor.
Ej. Un cirujano ha encontrado una nueva técnica más efectiva. Se está esperando que se publique en una revista, pero él ya está preparado para realizarla. Se le plantea una intervención: él sabe que actuando como los demás cirujanos sabe que es probable que el sujeto muera, y a pesar de eso utiliza la técnica general. Los partidarios del deber objetivo afirman que no puede imputarle el resultado porque ha guardado el deber objetivo debido. Sin embargo, los partidarios del deber subjetivo lo consideran injusto, puesto que a él podía exigírsele un cuidado mayor.
2 Sin embargo, existen otros mecanismos diferentes para exigir responsabilidad a ese sujeto con capacidad extraordinaria: Siguiendo con el ejemplo del cirujano:   Si el sujeto sabiendo que es probable y contando con el resultado de muerte, no realiza la intervención conforme a su técnica, sería responsable de un delito doloso de homicidio por omisión. Ha realizado una omisión que ha dado lugar a un resultado de muerte. Es doloso porque contaba con el resultado.
Es cierto que hay algunos supuestos en los que quedaría impune (laguna): si ha pensado que el resultado era probable pero ha confiado en que no se produzca, sería responsable de un delito imprudente, por imprudencia consciente. Sin embargo, en ese caso tampoco puede castigarse a título de imprudencia porque él ha cuidado el deber objetivamente debido. Se trata, por tanto, de una laguna de punición.
En definitiva, se exige un deber objetivo de cuidado, es decir, el que es necesario para realizar esa acción sin poner en peligro un bien jurídico, con independencia de las circunstancias personales.
c.
CRITERIOS DE DETERMINACIÓN DEL CUIDADO OBJETIVAMENTE DEBIDO Lo que es la determinación del cuidado objetivamente debido debe realizarse con un criterio normativo: es irrelevante el cuidado que se observe DE HECHO en el desarrollo de una actividad social. Hay que atenerse al cuidado NECESARIO para evitar la lesión o el peligro de los bienes jurídicos. Estamos por tanto ante un juicio de carácter normativo que tiene dos elementos: 1.
Elemento de carácter intelectual: la previsibilidad objetiva, de manera que sólo podremos decir que hay inobservancia cuando el resultado sea objetivamente previsible. En caso contrario, si no era previsible, no hay infracción del cuidado objetivamente debido.
Ej. Chico que cita a su chica debajo de un árbol para ir al cine y cuando ella llega cae un rayo. No era previsible, por tanto, no es responsable. Sólo habría previsibilidad objetiva si en función de sus conocimientos (era meteorólogo) hubiera podido prever esa tormenta con la caída de un rayo justo allí.
2.
No toda acción de la que sea previsible que se derive un resultado supone una infracción del cuidado objetivamente debido.
Hay actividades que nuestra sociedad permite a pesar de que pueden dar lugar a lesiones o puestas en peligro de bienes jurídicos (Ej. tráfico motorizado, producción de energía nuclear). Por tanto, se exige que el sujeto desatienda las reglas de conducta que en cada caso se exige que se observen. Estas reglas de conducta se determinan de distinta manera.
a. Hay algunas muy fáciles de determinar, porque vienen recogidas en disposiciones de carácter administrativo.
Ej. Código de circulación.
b. Otras veces vienen recogidas en las disposiciones normativas relativas al desempeño de ciertas profesiones.
Ej. Especialistas del gas tienen que seguir unas determinadas reglas.
c. En otras ocasiones se trata de ciertas reglas técnicas. Ej. Reglas de los médicos.
d. Otras veces vienen derivadas de la propia experiencia.
e. En aquellas situaciones sociales en las que no se ha establecido o cuando son situaciones atípicas, el deber objetivamente debido se determina atendiendo a lo que haría una persona inteligente, sensata, en la misma situación del autor, de la misma condición social, en el caso concreto.
Ej. No hay una regla para decir cómo se cuida a un niño pequeño. Si alguien deja a su hijo al cuidado de una niñera no hay ningún código para determinar si su conducta es imprudente o no. Habría que tener en cuenta lo que haría una persona normal en su caso.
Incluso, en las situaciones atípicas, el hecho de cumplir el cuidado objetivamente debido puede llevar a la infracción de un precepto legal.
Ej. Alguien va conduciendo por el carril correcto, pero viene alguien en sentido contrario. Si uno sigue por su carril por cumplir el precepto, choca con el otro coche y mueren los ocupantes. Por tanto, sería una conducta imprudente, aunque el hecho de guardar el deber objetivamente debido implicara desplazarse al carril izquierdo e incumplir el código de circulación.
Ej. Alguien conduce y al poner la música se despista y al levantar la vista atropella a dos ciclistas que conducían adecuadamente. Para saber si podemos imputar el resultado hay que: - Ver si era previsible el resultado: sabemos que si nos despistamos al volante es probable que atropellemos a alguien y muera.
- Además de ser previsible el resultado, el sujeto no ha observado el cuidado objetivamente debido.
3 d.
EL PRINCIPIO DE CONFIANZA  Es un principio que es decisivo para determinar el cuidado objetivamente debido. Fue elaborado por el Tribunal Supremo alemán para el tráfico motorizado, pero ya se ha extendido a otros ámbitos y ha sido acogido por nuestra jurisprudencia.
 Se formula de la siguiente manera: no infringe el cuidado objetivamente debido quien ha obrado suponiendo que los demás cumplirán con sus deberes de cuidado siempre y cuando no existan indicios concretos para suponer lo contrario.
Ej. Sujeto que entra con su coche en un cruce. No reduce la velocidad, confiando en que los demás van a respetar también las normas, y se pararán porque tienen el semáforo en rojo. Si a pesar de ello hay una colisión, únicamente se exigiría imprudencia por parte de quien no actuó siguiendo las reglas de cuidado (saltarse el semáforo), pero no a quien confió en que los demás lo iban a hacer.
 Este criterio no es aplicable cuando la confianza está manifiestamente injustificada.
Ej. Alguien entra en el cruce y ve a un niño o un anciano. Por tanto, tiene que pensar en que puede que ellos no lo cumplan. Más evidente todavía es si vemos que otro, aunque tiene el semáforo en rojo, está acelerando. Si no reduce la velocidad en vista de lo otro, comete imprudencia, a pesar de que el otro también, puesto que era manifiestamente visible que el otro conductor se lo iba a saltar.
 Este principio ya se ha extendido a otras actividades:  Actividades realizadas en equipo de acuerdo con el principio de la división de trabajo.
Ej. Equipos médicos. En una intervención quirúrgica, dado que no se manifieste lo contrario, el cirujano debe pensar que su equipo va a observar el cuidado objetivamente debido. Si uno de los enfermeros le da un bisturí infectado, el cirujano no es responsable. También se aplica en caso contrario: los auxiliares confían en que las órdenes del cirujano son adecuadas.
e.
1.
INOBSERVANCIA DEL CUIDADO OBJETIVAMENTE DEBIDO Y PRINCIPIO DE LEGALIDAD EL RESULTADO Y LA RELACIÓN DE CAUSALIDAD Para que se dé el tipo de lo injusto de los delitos imprudentes es preciso que se haya producido un resultado material externo o un peligro concreto de un bien jurídico como consecuencia de la inobservancia del cuidado objetivamente debido.
Además, tienen que concurrir una serie de criterios de restricción de imputación objetiva de resultados, que son distintos a los delitos dolosos de acción.
2.
CRITERIOS DE RESTRICCIÓN DE LA IMPUTACIÓN OBJETIVA DEL RESULTADO IMPRUDENTE  El resultado tiene que ser consecuencia de que el sujeto no haya observado el cuidado objetivamente debido. Por tanto, para realizar el tipo no basta con que exista relación de causalidad entre la acción imprudente y el resultado, ni siquiera basta con que el resultado fuera objetivamente previsible. Hace falta que se demuestre con un alto grado de certidumbre que el resultado se habría evitado en caso de observar el cuidado objetivamente debido. De manera que si aparece como probable o como muy posible que el resultado se habría producido de la misma manera, el sujeto estaría impune porque no se le puede imputar el resultado.
Ej. Conductor que conduce a 60 km/h, por una vía en la que estaba la velocidad limitada a 40 km/h. atropella a un peatón que aparece de repente en la calzada. ANÁLISIS: hay una acción imprudente que no observa el cuidado objetivamente debido, como consecuencia de la relación de causalidad hay un resultado de muerte. En cuanto a los criterios de restricción de imputación objetiva de resultados, hay que demostrar que el resultado se podía haber evitado.
Como en este caso es muy probable que aunque el sujeto hubiera conducido a la velocidad adecuada se hubiera producido el resultado, no se le puede imputar. Por tanto, no sería responsable de la muerte, pero sí de un delito de conducción temeraria.
 El resultado ha de ser de aquellos que trataba de evitar la norma de cuidado infringida.
Ej. Un sujeto conduce por el carril izquierdo, infringiendo el código de circulación. Atropella a un suicida que se arroja a las ruedas del coche. ANÁLISIS: hay una acción imprudente, hay un resultado de muerte, hay relación de causalidad.
Tenemos que ver si se aplica el primer criterio de imputación: ¿si hubiera observado el cuidado objetivamente debido se habría producido el resultado? No (por tanto sí se da). Lo que no se da es el último criterio, puesto que el resultado no es consecuencia de la conducta que trata de evitar la norma, que es que no se conduzca por la izquierda, y no que la gente no se suicide.
Este principio fue desarrollado en España y ampliamente asumido tanto por la doctrina científica como por el Tribunal Supremo.
ANÁLISIS PARA ESTOS DELITOS: 4 Tipo objetivo 3.
1.
2.
3.
3.
4.
Inobservancia del cuidado objetivamente debido.
Resultado Relación de causalidad Que el resultado sea consecuencia de que el sujeto no haya observado el cuidado objetivamente debido.
Que el resultado sea de aquellos que trataba de evitar la norma de cuidado infringida.
LA PREVISIÓN O PREVISIBILIDAD DE LA REALIZACIÓN DE LOS ELEMENTOS OBJETIVOS DEL TIPO  Según un sector minoritario, el tipo subjetivo de los delitos imprudentes viene constituido por la previsibilidad de la realización de los elementos del tipo.
Sin embargo, en los delitos imprudentes los elementos objetivos del tipo no son queridos por el sujeto, a diferencia de los delitos dolosos. No obstante, lo que se exige al sujeto es que haya previsto o que haya podido prever que como consecuencia de esa acción se van a realizar todos los elementos objetivos del tipo.
Entre estos elementos, encontramos en primer lugar la inobservancia del cuidado objetivamente debido. Esto no implica partir de un deber subjetivo de cuidado, porque como ya vimos, partimos de un deber objetivo. Otra cosa es que esa inobservancia haya podido ser prevista por el autor. Lo mismo ocurre con la producción del resultado, que aunque no lo quería, lo podía haber podido prever.
Se distinguen dos clases de imprudencia: - Consciente: cuando el sujeto prevé la realización del tipo pero confía en que no se dé.
- Inconsciente: cuando el sujeto no ha previsto que como consecuencia de su acción se realicen los elementos del tipo, pero lo podía haber previsto.
 La posición mayoritaria entiende que la imprudencia consciente o inconsciente pertenece a la categoría de la culpabilidad, y no a la tipicidad, puesto que la entienden como el reflejo de la capacidad individual que tiene el sujeto para observar el cuidado objetivamente debido. Por tanto, esta capacidad de previsión constituye un presupuesto de la conciencia o cognoscibilidad del sujeto.
4.
CLASES DE IMPRUDENCIA Esa distinción de imprudencia anterior (consciente e inconsciente) ya no es válida. Nuestro CP vigente distingue entre imprudencia LEVE o GRAVE según la mayor o menor gravedad de la infracción del cuidado objetivamente debido.
- En algunos delitos solo se castigan como delito las imprudencias cuando sean graves: aborto o delito daños.
En otras ocasiones, lo que hace el CP es que si la imprudencia es grave da lugar a un delito imprudente. Si es por imprudencia leve, da lugar a una falta. Por tanto, dan lugar a dos tipos de lo injusto diferentes.
No se trata de valorar la gravedad del resultado.
*IMPRUDENCIA PROFESIONAL: se distingue dentro de la imprudencia grave y sólo para determinados delitos: lesiones, homicidio y aborto. Para estos delitos se crea un tipo agravado cuando lo comete un profesional y la pena es mayor.
Ej. Artículo 142.3 CP: homicidio imprudente.
El problema que se plantea es entender qué se entiende por imprudencia profesional. La jurisprudencia y la doctrina lo definen como “impericia”, es decir, cuando el profesional ejerce su oficio sin los conocimientos básicos. Por tanto, da lugar a acciones imprudentes.
Sin embargo, es criticable esta circunstancia agravante. Si bien es cierto que se da una mayor inobservancia en estos casos, no resulta admisible restringir los comportamientos de impericia solo a los profesionales, puesto que si lo hace alguien que no es profesional, realiza una inobservancia equivalente y ocasiona el mismo peligro. Resulta improcedente estimar ante una misma conducta descuidada que sea más grave la negligencia del profesional que la del no profesional. Ej. Taxista que se salta un semáforo. Es igual de grave que si lo hace un conductor normal.
5 5.
LA CONCURRENCIA DE IMPRUDENCIAS Se trata de casos en los que concurre falta de cuidado objetivamente debido tanto del autor como de la víctima. Ej. Un conductor que conduce a más velocidad de la permitida, atropella a un peatón que cruza por un sitio que no podía cruzar.
A. En Derecho penal, a diferencia de Derecho civil, no cabe que se produzca una compensación de imprudencias. El Tribunal Supremo estima que estamos ante un problema de causalidad, y acude a la teoría de la causa eficiente: - Si la imprudencia de la víctima fue la causa eficiente, no hay responsabilidad del autor.
Si la imprudencia de la víctima no fue la causa eficiente, se degrada la imprudencia grave del autor a leve.
En realidad, acaba recurriendo a una compensación.
B. Para Cerezo, es un problema de imputación objetiva de resultados del autor, de manera que no se le imputará el resultado al autor si aquel no se ha producido precisamente por la inobservancia del deber objetivo de cuidado o si no es de los que trataba de evitar la norma. Cuando le es imputable, no influirá para nada la conducta imprudente de la víctima a la hora de calificar la gravedad de la imprudencia.
C.
Para Díez Ripollés, se trata de un problema de graduación de la inobservancia del deber objetivo de cuidado, que es previo a la constatación de la relación de causalidad y a la imputación objetiva de resultados. Sostiene que es una situación similar a lo que se produce con el principio de confianza, según el cual, se renuncia a intensificar lo que es el cuidado objetivamente debido del autor en la medida en que las posibles víctimas iban a actuar también de acuerdo con el cuidado objetivamente debido.
Se reduce la importancia de la inobservancia del deber objetivo de cuidado debido por parte del autor en tanto que la víctima también está infringiendo el suyo. Por tanto, se rebaja la imprudencia grave a leve.
6.
DESVALOR DE ACCIÓN Y DESVALOR DE RESULTADO Los elementos objetivos y subjetivos del tipo de lo injusto de los delitos imprudentes fundamentan un doble juicio de desvalor: - Desvalor de acción: viene representado por los siguientes elementos:  Realización de los elementos objetivos de la figura dolosa correspondiente.
 La inobservancia del cuidado objetivamente debido.
 Los elementos personales del autor: que se exija una determinada cualidad del sujeto activo.
 En los delitos de resultado material o de peligro imprudente, también es necesario que el resultado sea precisamente consecuencia de la inobservancia del deber objetivo de cuidado.
 Que el resultado sea de aquellos que trata de evitar la norma.
 La previsión o previsibilidad de la realización de todos los elementos objetivos del tipo.
- Desvalor de resultado: está constituido por la lesión o puesta en peligro de un bien jurídico. Esto significa que el legislador valora negativa la lesión o puesta en peligro de dicho bien. Está comprendido por los siguientes elementos:  Producción del resultado en los delitos imprudentes de resultado.
 La completa realización del comportamiento externo en los delitos imprudentes de simple actividad.
 La entrada del objeto material en el radio de la acción del comportamiento descuidado, en los delitos imprudentes de delito concreto.
Se plantea una discusión sobre si el tipo de lo injusto está comprendido únicamente por el desvalor de acción, o es necesario también el desvalor de resultado.
A. Hay un sector minoritario que sostiene que basta con que se dé la inobservancia del deber objetivo de cuidado, es decir, con el desvalor de acción, de manera que el resultado pertenece al tipo de lo injusto pero cumple solo una función de seleccionar qué conductas antijurídicas van a ser objeto de castigo, de punibilidad.
B. Opinión mayoritaria: es verdad que no cabe duda de que con la inobservancia del deber objetivo de cuidado queda ya plenamente infringida la norma de un delito imprudente. Sin embargo, la norma se limita a prohibir la realización de acciones que no respondan al cuidado objetivamente debido, es solo un instrumento para impedir la lesión de bienes jurídicos, de manera que el injusto se constituye cuando a esto se le suma el desvalor de resultado (cuando se le suma dicha lesión).
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