RESUMEN SEMINARIO TEXTO AJA (Capítol 6. (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Introducció a la ciència política
Año del apunte 2015
Páginas 3
Fecha de subida 10/03/2015
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Aja, Eliseo. 2003. "Las dificultades para la consolidación del estado autonómico" a El
Estado Autonómico. Federalismo y hechos diferenciales. Alianza: Madrid. Capítol 6.

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INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA POLÍTICA SEMINARIO 4 RESUMEN Aja, Eliseo. 2003. "Las dificultades para la consolidación del estado autonómico" a El Estado Autonómico. Federalismo y hechos diferenciales. Alianza: Madrid. Capítol 6.
Nuestro Estado democrático empezó en 1978 con la Constitución, aunque para conseguirlo no bastaba solo con modificar las leyes también cambiar la mentalidad del estado centralista que dejo el franquismo. Poco a poco se desarrollaron los estatutos que garantizaban la autonomía de las CCAA, con competencias muy diferentes que con el paso de los años se fueron homogenizando. Para asegurarse que el Estado no interfería dado a sus intereses reduccionistas, se creó el Tribunal Constitucional. Estos cambios se realizaron en veinticinco años consiguiendo con ellos autonomía y no centralismo, democracia y no autoritarismo, modernización política y no tradicionalismo, diversidad política y no homogeneidad y finalmente integración y no aislamiento (Comunidad Europea). Aún nos queda camino por recorrer debido a las nuevas demandas como el debate político-ideológico, pero debemos estar satisfechos de la gran evolución realizada.
Actualmente la críticas a la autonomía provienen básicamente de partidos nacionalistas como el CiU o el PNV, por su importancia en su respectiva CCAA y el propio Estado.
En un principio se trataba de críticas muy concretas a ciertos aspectos actualmente se trata de una descalificación global de conjunto. Estos deben formular una alternativa porque si no solo consiguen la deslegitimación del sistema político. Algunas CCAA ya las proponen, pero como las demás aspiran a lo mismo esas reformas no acaban siendo posibles. A continuación analizaremos las formulaciones concretas para ver si son compatibles con el Estado autonómico.
La primera es la crítica a la igualdad de las CCAA. Bajo la expresión de «café para todos», se critica la extensión de la autonomía a todo el territorio en busca de una igualdad de competencias entre las CCAA. Hasta 1992 existieron dos grupos muy distintos de CCAA según sus competencias, eran 10 las que exigían estar al nivel de las otras 7. No fue compatible porque llevo a un desequilibrio y a una reducción de autonomía de todas las CCAA.
La segunda es la diferenciación de las CCAA «históricas». Existe una conciencia de pertenencia a una comunidad política, sea nacional o regional, basada en su historia anterior que lleva a querer clasificarse de CCAA históricas. Aunque debería ser libre la elección de posicionamiento de cada comunidad debemos aceptar de Cataluña y el País Vasco son las que más han luchado por esa autonomía de la cual disfrutamos ahora y de alguna manera simbólica deberíamos reconocérselo.
En tercer lugar encontramos el derecho de autodeterminación. Este hace referencia a que cada nación debe poder decidir si tener su Estado independiente o no. Hoy podemos distinguir la visión interna y la internacional. Este no forma parte en la Constitución española pero eso no significa que pueda obligar a no separarse a una parte de la población que quiere porque iría contra toda democracia. De ahí podemos centrarnos en la teoría canadiense de la secesión democrática. La secesión es una operación por la que una parte de un Estado intenta desligarse de la autoridad política y constitucional de ese para formar una propia dotada de una base territorial y reconocimiento internacional.
La cuarta es la teoría de la soberanía. Por un lado se dice que las posiciones soberanistas son las partidarias de la secesión y por otra como una reivindicación a la defensa de la soberanía compartida. En la mayoría de Constituciones se habla de soberanía popular aunque esta solo se da dentro del marco de la Constitución. Se cree que la soberanía compartida no es posible, se trata de un reparto de poderes.
En quinto puesto podemos hablar de la confederación y la Unión de la Corona.
Definimos una confederación como la relación entre Estados distintos que se mantienen a través de un solo órgano, la dieta donde hay representantes de cada Estado.
Actualmente no existe ninguna confederación en el mundo occidental pero se la considera una alternativa al Estado autonómico según la Declaración de Barcelona firmada por CiU, PNV y BNG aunque es necesaria la independencia política de los Estados confederados. Otros países bien conocidos abandonan la confederación por la federación. La diferencia entre estas dos es que en la federación hay unidad política y en la confederación una separación donde el órgano central no tiene poder sobre los ciudadanos. En el Antiguo Régimen, la Corona era el punto de unión entre instituciones representativas, actualmente no tiene sentido.
En conclusión, tanto la confederación como la unión solo son válidas para reclamar la independencia.
Podemos hablar de la crisis de la autonomía en el País Vasco. Sus problemas son el enfrentamiento entre políticas nacionalistas y no nacionalistas, el terrorismo, las instituciones vascas contra las generales del Estado y la crisis económica que solo acentúa la desesperanza. La autonomía vasca se puede dividir en tres períodos. En un principio vemos una fuerte confrontación entre no nacionalistas y nacionalistas que va aflojando con el paso de los años puesto que no hace falta ser nacionalista para ser vasco. Aun así se dieron cuenta que para frenar el terrorismo la mejor opción era la independencia, que podían conseguir con un Estatuto autonómico.
También se propuso un nuevo estatus de Euskadi de libre asociación con España o de nación asociada con Europa partiendo de un referéndum sin violencia. El terrorismo no permite una democracia libre. Este último cada vez es menor y la sociedad empieza a reaccionar. Aunque la radicalización del debate ideológico surge precisamente ahora.
La Constitución es la norma suprema para resolver los problemas que se plantean las instituciones entre ellas y con los ciudadanos, fija las normas del juego, las determina pero no excluye una reforma porque deberá adaptarse a los nuevos problemas.
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