Derecho Penal I - Tema 11 (2014)

Apunte Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho Penal I - Parte General y Teoría del Delito
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 24/03/2015
Descargas 4
Subido por

Vista previa del texto

Derecho Penal I - Sergio Gomollón Lección 11: El tipo de injusto en los delitos dolosos de acción.
La parte objetiva del tipo doloso: planteamiento. [+Teoría de la Acción] Determinadas acciones humanas son las que el legislador tipifica como delitos en el Código penal, aquellas que supongan un desvalor de acción y de resultado; porque el Derecho Penal que rige en nuestro sistema constitucional es un Derecho Penal de hecho y no de autor; por lo tanto el legislador se encarga de tipificar conductas humanas y se condena al autor de los delitos por la conducta, no por ser quien es. Son delitos aquellas acciones típicas que haya establecido en las normas penales el legislador, que pueda hacer una persona humana o una persona jurídica28, si bien en determinadas circunstancias puede no haber delito (si una conducta típica no es antijurídica; véase supra lecciones 9-10).
Es importante distinguir entre los conceptos de acción y omisión, que son los únicos que pueden ser relevantes penalmente. Sólo en la medida que una conducta suponga una acción u omisión que encaje con el tipo penal (véase supra Lección 10: tipicidad) podrá haber delito. El concepto de acción en sentido amplio engloba acción y omisión, sin embargo para referirnos a ella es mejor hablar de acción en sentido estricto para distinguirla de la omisión. La acción positiva (acción en sentido estricto) es la forma de comportamiento más relevante para el Derecho Penal.
! En la presente lección nos centraremos en el tipo de injusto en los delitos dolosos de acción, por lo tanto pasaremos a analizar la acción, posteriormente se analizarán los delitos de omisión e imprudencia. Cabe distinguir entre la parte objetiva del tipo y la parte subjetiva del mismo; siendo esta última el dolo o la imprudencia y la anterior la acción o la omisión.
La acción humana tiene dos fases, una primera, interna, en la que el sujeto se propone un fin, busca medios para alcanzarlo y considera los efectos concomitantes que pueda causar; y una segunda fase, en la que el individuo propiamente actúa empleando dichos medios para alcanzar su fin. El Derecho Penal considera ciertas acciones ilícitas, sea porque el medio que emplean es ilícito o porque el fin que persiguen lo es (o ambos); por lo Art. 31 bis CP; excepción para determinados delitos empresariales y otros ecológicos contra el medio ambiente.
28 !50 Derecho Penal I - Sergio Gomollón tanto una acción que sirva como medio para alcanzar un fin puede ser ilegítima aunque el fin sea legítimo, por ejemplo, llegar pronto al trabajo es lícito, pero no a costa de conducir a gran velocidad (más de lo que permita la ley); o querer ganar dinero puede ser lícito, pero no en caso de que se robe o hurte. Asimismo, algunos fines son ilícitos en sí mismos, como el homicidio.
! También es importante ver que dependiendo del contexto una misma acción (descrita físicamente) puede ser un delito o no, dependiendo del contexto y las circunstancias. De ahí debemos extraer el concepto significativo de acción; por ejemplo, pronunciar unas mismas palabras podrían ser injuriosas en un contexto o incluso amigables en otro; una exploración médica sería lícita, pero no hacer lo mismo (físicamente hablando) cometiendo un abuso sexual, etc. También debemos destacar, aunque se estudiará más adelante, que cuando hablamos de omisión nos referimos a la falta de una acción esperada, no son omisiones todo aquello que dejamos de hacer cuando pudiéramos (penalmente relevantes) sino aquello que no hacemos y se espera de nosotros.
! En caso de ausencia de acción voluntaria no habrá acción penalmente relevante, cosa que puede suceder en 3 casos: la fuerza irresistible (sea impuesta por una tercera persona ajena o por una fuerza natural; no se consideran fuerza irresistible el arrebato, los estados pasionales, etc; para que sea irresistible debe ser vis absoluta y no vis compulsiva), los movimientos reflejos (sin tener en cuenta reacciones impulsivas, deben ser realmente incontrolables) y los casos de inconsciencia (no son eximentes, por supuesto, si han sido voluntariamente, directa o indirectamente, provocados; cfr. teoría actio libera in causa).
! Relación de causalidad e imputación objetiva.
Además de la acción, el Derecho Penal también se fija en el resultado. En algunos delitos (los de peligro) siempre habrá un desvalor de resultado, pues la simple puesta en peligro de un bien jurídico constituye una lesión al mismo, pero dejando a parte los delitos de peligro, deberá buscarse la relación de causalidad (acción>resultado) para poder intervenir penalmente; debe descubrirse la relación de causalidad y el sujeto que realiza la acción debe ser humano (si bien pueden también cometer delitos las personas jurídicas; art. 31bis CP). Algunos autores como Fletcher distinguen entre los delitos de consecuencias dañosas y los delitos de acciones dañosas, siendo los primeros los que podrían suceder fortuitamente (produciendo muerte, daño, lesiones) y los segundos los que no (violación o !51 Derecho Penal I - Sergio Gomollón robo). Los delitos de acciones dañosas siempre exigen un vínculo de causalidad. Cuando se produzca un desvalor de acción sin desvalor de resultado podrá tratarse de una tentativa (o un delito de peligro concreto, aunque el desvalor de resultado es el peligro en sí mismo).
! Tratamos de encontrar a los autores y responsables del delito, aquellos que lo han cometido; eso es lo que busca la relación causal de imputación objetiva. Debe determinarse la conducta y la causa que ha originado un delito, sea un caso sencillo o complejo determinar el responsable, debe determinarse el autor del delito (en el caso de los delitos de resultado debe mediar siempre una relación de causalidad entre acción y resultado). El juez debe establecer la relación causa-resultado en la Sentencia. A veces, esta labor no es sencilla, no es fácil determinar el responsable de un delito en cuestión, en determinados casos de homicidio, por ejemplo, si se ignora la causa de la muerte.
Para los casos complejos hay teorías para resolver los casos, como el caso raval, que elaboran la Doctrina y la Jurisprudencia. A veces, la causa de una muerte no compete al Derecho Penal. Según el caso se intervendrá penalmente o no; por ejemplo, en el caso de una muerte accidental no se intervendría. Explicaremos tres teorías que pretenden encontrar el vínculo de causalidad.
! Distintas teorías de causalidad.
La relación de causalidad trata de encontrar causas y condiciones que han influido en el resultado final.
En primer lugar tenemos la teoría de la equivalencia de las condiciones. Todo lo que ha influido en el resultado final tiene relevancia. La fórmula conditio sine qua non busca las condiciones básicas que hayan influido en un resultado. La fórmula conditio sine qua non si suprimida mentalmente la conducta se suprime el resultado dicha conducta es causa del resultado.
La teoría no nos da el resultado jurídicamente óptimo, no soluciona el caso, sólo muestra las posibles conductas que podrían haber generado el resultado (v. gr. caso de un atropello de un niño y muerte de la madre al recibir la noticia; jurídicamente al autor del atropello no es responsable de la muerte de la madre. Las críticas a dicha teoría son, por lo tanto, que se debe ver la causalidad jurídica y no causalidad física; pues la teoría antes mencionada sólo indaga en la causalidad física. Además, dicha teoría hace imputar a muchas más personas (innecesariamente o injustamente).
! !52 Derecho Penal I - Sergio Gomollón Existe también la teoría de la adecuación, que tiene en cuenta los criterios de previsibilidad objetiva y diligencia debida. La previsibilidad objetiva es que otra persona en el lugar del agente podría prever los hechos. Si se actúa con la diligencia debida no hay delito; sin embargo estos criterios eliminan aquellas consecuencias imprevisibles, cuyas causas no podrían ser atribuidas al delito.
! Finalmente, antes de pasar a la teoría de la imputación objetiva, encontramos la teoría de la causa jurídicamente relevante, que excluiría todas las causas naturales o lógicas que no tuvieran relevancia penal. Así pues matar no sería causar la muerte sino causarla con una acción jurídicamente relevante, que pudiere subsumirse en la tipicidad del tipo.
! La teoría de la imputación objetiva.
Para corregir los errores de la teoría de la equivalencia de las condiciones y las otras surge la teoría de la imputación objetiva, por Claus Roxin, en los años 80. Esta teoría pretende solucionar los casos con criterios jurídicos; sólo se buscarán relaciones causales fundamentadas en lo jurídico. Es la más moderna y la que está adoptando la jurisprudencia y la Doctrina.
! Esta teoría parte de la teoría de la equivalencia de las condiciones, pero añade 3 requisitos a presentarse acumulativamente, conjuntamente, que son, en primer lugar, que sea un riesgo penalmente relevante: la conducta del autor debe suponer un riesgo de relevancia penal, no ética; la conducta crea un riesgo o aumenta un riesgo existente con relevancia penal; en segundo lugar, que haya una relación entre el riesgo y el resultado: pueden pasar 3 cosas a) que la conducta buscara el resultado sin ningún tipo de interferencias, b) que la conducta logre el resultado buscado pero habiendo una condición preexistente29, c) que la conducta logre el resultado pero una circunstancia sobreviene (a posteriori) en el caso, en ese caso hay que distinguir responsabilidades, porque la circunstancia rompe el nexo de causalidad, d) que se produzca un resultado diferente (más grave) a la conducta praeter-intencionalidad, en dicho caso se da un concurso de delitos, pues un hecho da dos delitos (v. gr. concurso de lesiones y homicidio imprudente) ; y finalmente que la conducta sea contraria al fin de protección de la norma.
Si la intención es la misma que el resultado es imputable la condición: la condición preexistente no rompe el nexo de causalidad.
29 !53 Derecho Penal I - Sergio Gomollón Los criterios son pues la creación de un riesgo no permitido, la realización del peligro o riesgo en un resultado y la producción del resultado dentro del fin o ámbito de protección de la norma infringida. (Ejemplos pág 230 Muñoz Conde).
! La parte subjetiva del tipo doloso.
El tipo doloso tiene una parte objetiva (partes de naturaleza objetiva como la conducta, formas y medios de la acción) y una parte subjetiva (que es el fin, la selección de medios, etc). La imprudencia no puede castigar tentativas, pero el dolo sí, porque se produce un desvalor de acción; las actuaciones negligentes que no produzcan resultados penalmente relevantes quedarán impunes.
La parte subjetiva del tipo de injusto está compuesta por el dolo o la imprudencia. El autor conoce y desea los elementos objetivos del tipo penal. El dolo tan sólo implica el conocimiento de los hechos que se ejecutan; es más difícil de probar y admite gradaciones (por eso hay varias clases de dolo). El dolo no incluye el conocimiento de la prohibición, no incluye el conocimiento de la antijuridicidad; tan sólo el conocimiento y la voluntad de la acción que se está llevando a cabo. El autor puede no saber que la acción es antijurídica, pero es dolosa la acción. A mayor complejidad del bien jurídico protegido mayor probabilidad hay del desconocimiento de la tipicidad penal del delito por parte del autor.
El error de prohibición vencible o invencible se analiza en la culpabilidad, no en la tipicidad, pero el error de tipo invencible sí que compete analizarla.
! El dolo que no incorpora la prohibición se llama dolo neutro (Quintero) si la incorpora es el dolo malus. Ambos tienen el elemento volitivo e intelectual.
! El dolo: elementos, concepto y clases.
El ámbito subjetivo del tipo de los delitos dolosos está constituido por el dolo. Definimos dolo como conciencia y voluntad de realizar el tipo objetivo de un delito.
El dolo cuenta con dos elementos: el elemento intelectual o cognitivo y el elemento volitivo. Para que una conducta sea típica en un tipo de delito doloso es preciso que el dolo contenga ambos elementos. El elemento intelectual supone que el autor sea consciente de la conducta que esté llevando a cabo; matar, robar, violar, etc.; mientras que el elemento volitivo implica que el autor desee realizar dicha conducta. Se requiere que el autor sea consciente de que está llevando a cabo una conducta típica (independientemente de que !54 Derecho Penal I - Sergio Gomollón conozca si está prohibida o no, (sería un error de tipo) debe saber qué está haciendo, el conocimiento de la prohibición compete a la culpabilidad y no a la tipicidad).
! Hay varias clases de dolo (algunos autores las clasifican en sólo 2: el directo y el eventual); distinguimos, en primer lugar, el dolo directo se produce cuando el autor con conocimiento y voluntad se dirige a la consecución del resultado buscado por la acción. El dolo indirecto o dolo directo de segundo grado se produce cuando el autor se dirige a un resultado delictivo pero se presenta como inevitable unido a ese resultado principal otro delito. Así pues el dolo directo es la voluntad directa de realizar la acción, sea el fin principal (de primer grado) o inevitable para la consecución del fin principal (dolo directo de segundo grado o indirecto).
El dolo eventual, que tiene frontera con la culpa consciente, una forma de imprudencia, se produce cuando el autor acepta, asume, consiente, le resulta indiferente, o ve como altamente probable que de su conducta peligrosa se produzca un resultado delictivo, es decir, una lesión del bien jurídico, aunque no sea su fin o lo desee lo acepta. Todos estos elementos hacen referencia a la teoría del consentimiento que pretende distinguir entre el dolo eventual y la culpa consciente. Hay dos teorías que se formulan para distinguir el dolo eventual de la imprudencia: la teoría de la probabilidad, según la cual se admite dolo eventual cuando el autor conociere la alta probabilidad del resultado; siendo culpa consciente si la probabilidad fuera pequeña; o la teoría de la voluntad o del consentimiento, que el autor actuaría igual aun cuando fuere segura la consecución del resultado. (Fórmula de Frank). Sin embargo, la teoría de la voluntad es más precisa, pues considera el elemento volitivo del dolo para distinguir si se trata de dolo o imprudencia.
Otro criterio es la recklesness anglosajona, la indiferencia hacia el bien jurídico.
! No hay diferencia de pena entre ellos, cualquier clase de dolo comparte el mismo marco penal con los otros, implica la misma pena.
El error de tipo, sin embargo, se pena como delito imprudente si es vencible y excluye la responsabilidad criminal si es invencible (art. 14 CP).
Los errores de tipo pueden ser errores sobre el objeto de la acción, relación de causalidad golpe o pueden ser dolus generalis (ver pags. 176-177 muñoz conde y temas siguientes).
! Praeterintencionalidad: combinación de un delito doloso con un delito imprudente (más allá de la intención). Recoge los casos en los que el autor persigue un resultado pero se !55 Derecho Penal I - Sergio Gomollón produce un resultado más grave que el deseado. Se impone la pena del delito más grave en su mitad superior.
! Los elementos subjetivos del injusto.
Véase lección 3.
Además del dolo como elemento subjetivo del tipo, también puede ser que determinados delitos requieran otro elemento subjetivo para ser considerados como tales. Estos elementos no coinciden con el dolo, como la intención de obtener una confesión en una tortura (art. 174.1 CP) o los arts. 234 y 244 CP. Son fines del delito que se requieren para que la conducta sea típica, además del dolo.
! !56 ...