DP libro, Lección 12 resumen (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 2º curso
Asignatura Dret Penal Exempció Responsabilitat
Profesor M.L.
Año del apunte 2015
Páginas 4
Fecha de subida 31/03/2015
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Lección 12: El tipo de omisión I. CONCEPTO Los tipos de omisión se refieren a la no verificación de una determinada conducta, por lo que se realizan si tiene lugar una conducta distinta a la prevista.
Mientras que los tipos de acción son la base de la infracción de la norma prohibitiva, los tipos de omisión son la base de la infracción de la norma preceptiva, que obliga a una determinada cooperación estable. El injusto de la omisión consiste en hacer algo distinto a la prestación deseable obligada en principio por una norma preceptiva.
El tipo de omisión no requiere la pasividad física del autor, sino que precisamente suele cometerse mediante la realización de una conducta activa distinta a la ordenada.
Basta la infracción de cualquier norma preceptiva de carácter moral, social o jurídica no penal, para que concurra una omisión.
III. ACCIÓN Y OMISIÓN EN CASOS LÍMITE La diferencia entre los delitos de acción y omisión se halla en la naturaleza de la norma, prohibitiva o preceptiva, respectivamente. Aunque a veces sucede, que una norma infringe a la vez ambos tipos. Debe entonces, decidirse si nos hallamos frente a un delito de acción o de omisión.
Primero, debemos preguntarnos si el resultado se ha causado por una acción positiva, sea dolosa o imprudente, que constituya delito; cuando la respuesta será positiva, deberá afirmarse la presencia de un delito de acción Criterio de la causalidad.
Sin embargo, deben efectuarse dos precisiones. La primera es que pese a comprobarse la presencia de un delito de acción, podrá concurrir además un delito de omisión cuando exista una fase omisiva cuyo desvalor no resulte abarcado por el delito de acción. Por ejemplo cuando un conductor atropella a alguien (delito de acción) y se da a la fuga dolosamente sin socorrer (delito de omisión).
La segunda observación es que existe un grupo de casos en que es dudosa la validez del criterio de distinción mencionado. Un ejemplo de ello son los supuestos de interrupción de un tratamiento médico que mantiene artificialmente con vida a alguien. En estos casos la interrupción del tratamiento ha de considerarse como una omisión de socorro. Tal omisión se puede considerar justificada si se niega el deber jurídico-penal de prolongar una vida que carece de expectativas de subsistencia independiente. Se evita así tener que castigar por homicidio al que realiza o participa en la desconexión del paciente.
La decisión de si hay acción u omisión es relevante para la sentencia final ya que no tienen las mismas responsabilidades penales.
IV. CLASES DE OMISIÓN PURA Y COMISIÓN POR OMISIÓN Los tipos de omisión pueden contentarse con el solo no hacer algo determinado (omisión pura), o requerir además la no evitación de un resultado (comisión por omisión).
Por ejemplo, el art. 195 del CP (omisión de socorro) no contempla la necesidad de que se produzca un resultado, sino que se contenta con el solo no prestar auxilio, por lo que es un delito de omisión pura. El art.382.2, castiga al que origine un grave riesgo para la circulación, no restableciendo la seguridad de la vía, cuando haya obligación de hacerlo, etc. exigiendo, como se ve, que el no hacer origine un resultado (de riesgo): se trata de un delito de comisión por omisión.
Es preciso también, distinguir entre: - Omisión prevista como tal por la ley: Contienen tanto formas de omisión puras como de comisión por omisión - Omisión no descrita expresamente por la redacción legal: Aquí cabe sólo la comisión por omisión porque el asiento legal ha de buscarse en los tipos de resultado, que se entienden realizados tanto por conducta positiva como por la no evitación del resultado en ciertas condiciones.
Para que la no evitación del resultado pudiera equivaler a su causación por vía positiva, era preciso añadir un requisito no previsto en los tipos legales: la posición de garante del autor respecto del bien jurídico protegido.
VI.EL TIPO DE OMISIÓN PURA 1. Peculiaridades del tipo objetivo En todo delito de omisión pura se describe una situación típica, en la que se omite una determinada acción, pese a que el sujeto podía haberla realizado. La estructura de todo tipo de omisión pura consta de situación típica, ausencia de acción determinada y la capacidad de realizar esa acción.
Por ej., en el art. 195 CP: El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio de tercero, será castigado con la pena de multa de 3 a 12 meses”. La necesidad de socorro nace aquí de una situación de desamparo frente a un peligro manifiesto y grave, por parte de una persona, y de ausencia de riesgo, por parte de otra u otras personas. Todo ello constituye la situación típica. La conducta delictiva se describe por la ley con la expresión “no socorriere”, que debe entenderse que exige que en lugar de socorrer se realice otra conducta distinta; ello representa el elemento de la ausencia de acción determinada. Por último, condiciona el deber de socorro el que el autor “pudiera hacerlo”, esto es la capacidad de realización de la conducta.
2. Peculiaridades del tipo subjetivo Con frecuencia falta en el actuar omisivo el momento de decisión activa característico de la acción positiva dolosa. Por ej., en el sujeto que decide no socorrer a una víctima de tráfico que pueda encontrarse, en el momento que tropiece con un accidentado y omita prestarle auxilio (único momento de la conducta típica) no precisará adoptar ninguna resolución activa de voluntad, sino sólo no decidir cambiar de actitud.
Esto ha llevado a la doctrina a las 3 posiciones siguientes: 1) negar la presencia de dolo en estos casos, 2) operar una adaptación del concepto de dolo a la estructura de pasividad, prescindiendo en él del requisito del querer y contentándose con el de conocer, 3) sustituir la necesidad de verdadero dolo en la omisión por el hecho de que el autor no haya querido realizar la conducta debida.
Tanto en los delitos de acción como en los de omisión es necesario decidir realizar una conducta, pero lo que sucede es que en los delitos de omisión, dicha conducta no ha de ser necesariamente activa, ni suponer un cambio respecto de otra anterior. Basta entonces que el sujeto decida dicho mantenimiento, sabiendo que implica, o puede implicar, la realización del tipo omisivo.
VII. EL TIPO DE COMISIÓN POR OMISIÓN 1. Peculiaridades del tipo objetivo El tipo de comisión por omisión muestra la misma estructura que el de omisión pura (situación típica, ausencia de acción determinada y la capacidad de realizar esa acción), pero completada con la presencia de 3 elementos particulares necesarios para la imputación objetiva del hecho: la posición de garante, la producción de un resultado y la posibilidad de evitarlo.
La posición de garante integra la situación típica de los delitos de comisión por omisión no expresamente tipificados. A la ausencia de acción determinada debe seguir en ellos la producción de un resultado. Y la capacidad de acción debe comprender la capacidad de evitar dicho resultado.
La posición de garante se da cuando corresponde al sujeto una específica función de protección del bien jurídico afectado o una función personal de control de una fuente de peligro. Esta posición es precisa para que la no evitación de un resultado lesivo pueda equipararse a su propia causación positiva y castigarse con arreglo al precepto que sanciona su producción.
Pese a ello, no todo aquél que omite evitar la producción de un resultado lesivo puede ser castigado como si lo hubiera causado por vía positiva, sino sólo determinadas personas que se hallan respecto al bien jurídico afectado en una específica posición de garante. Ello no significa que deba quedar necesariamente impune quien omite sin encontrarse en dicha posición específica. Su conducta podrá constituir un delito de omisión pura si algún precepto le obliga a actuar.
Los supuestos de posición de garante son: - Función de protección de un bien jurídico: Aquellas situaciones en que una relación familiar o social, o una conducta voluntaria, somete a un bien jurídico determinado a la dependencia de un sujeto, en términos en que éste se hace responsable (garante) del mismo.
- Estrecha vinculación familiar - La comunidad de peligro Se alude a la participación voluntaria en una actividad peligrosa en que intervienen varias personas tácitamente obligadas a, en su caso, socorrerse entre sí (por ej., una expedición alpina).
- La asunción voluntaria de una función de protección Se crea una posición de garante en quien asume la protección de manera voluntaria y el riesgo (ej., socorrista).
- Deber de una fuente de peligro: La indemnidad de los bienes jurídicos puede depender personalmente, del control de determinadas fuentes de peligro por parte de quien las ha creado o de aquél a quien se ha atribuido a su vigilancia.
- El actuar precedente Pese a constituir una de las fuentes de la posición garante reconocida desde más antiguo, es la que suscita mayores dudas. Quien ha provocado una situación de peligro, está obligado a evitar que el peligro se convierta en una lesión.
- El tratamiento más grave de comisión por omisión debe reservarse para el caso en que el riesgo es imputable a la voluntad consciente del sujeto.
- El deber de control de fuentes de peligro que operan en el propio ámbito de dominio Quien posee en su esfera el dominio una fuente de peligro (instalaciones, animales, máquinas) para bienes jurídicos, es el responsable de que tal peligro no se realice. En este sentido se encuentra en posición de garante, pues le corresponde el control de que depende la indemnidad de los bienes jurídicos.
- Responsabilidad por la conducta de otras personas Quienes tienen el deber de vigilar a otras personas se hallan en posición de garante respecto de los males que éstas puedan causar.
Mientras que en los delitos de omisión pura son tipos de mera actividad, los de comisión por omisión son tipos de resultado. No toda omisión jurídico-penal a la que sigue un resultado constituye comisión por omisión, sino que además es precisa la concurrencia de la posición garante y la capacidad de evitar el resultado en el autor. De lo contrario, pese a la presencia del resultado, cabrá apreciar un delito de omisión pura.
Junto a la capacidad de realizar la acción debida, en los de comisión por omisión es preciso que el autor hubiese podido evitar el resultado de haber interpuesto la acción indicada. Tal poder faltará cuando la acción positiva indicada de nada sirva para evitar el resultado, porque de todas formas vaya a producirse.
Lo que sucede en los delitos de comisión por omisión es que para que sea posible la imputación objetiva del resultado producido no es necesario afirmar una verdadera relación de causalidad naturalística, sino que basta que el sujeto hubiera podido evitar dicho resultado cuando se hallaba en posición garante. El problema que esto conlleva es que no se puede determinar con absoluta seguridad si la acción omitida hubiera o no impedido el resultado.
2. Peculiaridades del tipo subjetivo En este caso, el dolo deberá abarcar no sólo la ausencia de la acción debida (como en la omisión pura), sino también la posibilidad y necesidad de evitación del resultado mediante aquella acción. Habrá de extenderse a la situación que determina la presencia de la posición de garante, en tanto que la conciencia de que la misma da lugar a dicha posición de garante integra únicamente el conocimiento del significado antijurídico del hecho y su ausencia no constituiría error de tipo sino de prohibición.
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