Práctica sobre matrimonio, dote y bienes parafernales (2014)

Trabajo Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Derecho + Administración y Dirección de Empresas - 1º curso
Asignatura Derecho Romano
Año del apunte 2014
Páginas 5
Fecha de subida 08/12/2014
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Segundo caso práctico evaluable Ticia contrae matrimonio con Mevio en Roma, en época del emperador Augusto, y ella misma entrega a su marido una dote, de la que se hace inventario, compuesta por los siguientes bienes: • • • • Una finca agrícola en Sicilia, valorada en 100.000 sextercios.
Una villa en La Toscana, valorada en 50.000 sext.
10 esclavas para su atención personal, valoradas todas en 200 sext.
La suma de 50.000 sextercios, en efectivo.
Ticia tiene asimismo un patrimonio personal, heredado de su padre, y le pide a su marido que lo administre.
A tal efecto, se hace inventario del mismo: • 250.000 sextercios • Unas joyas de las que se hace relación separada.
• Una casa en Roma.
Tras 15 años de matrimonio, y habiendo tenido tres hijos juntos, Mevio le comunica el divorcio. Ticia le reclama la devolución de la dote y los bienes parafernales.
Preguntas 1. Situación jurídica de Mevio: La situación jurídica de Mevio resulta ambigua, ya que en ningún momento se afirma o niega si éste ya ha adquirido el estatus de pater familias. Por tanto, podrían haber dos casos posibles: a) Mevio es pater familias → como tal, es el cabeza de la familia. Dispone, pues, del sui iuris, lo que implica que no está sometido a nadie sino que, por el contrario, ejerce poder (patria potestas) sobre los alieni iuris, esto es, aquellos miembros de la familia que están sometidos a él. Por tanto, los hijos que tiene con Ticia son alieni iuris suyos.
b) Mevio no es pater familias → por tanto, es alieni iuris; está sometido al poder de otro pater familias. En este caso, los hijos que ha concebido con Ticia estarán sometidos al poder del pater familias al que Mevio esté sujeto jurídicamente.
En ambos casos, no obstante, le es posible de contraer matrimonio, como de hecho hace con Ticia.
Práctica  2  –  Matrimonio  y  divorcio.  Dote  y  bienes  parafernales    1 2. Situación jurídica de Ticia: La situación jurídica de Ticia varía levemente antes y después de contraer el matrimonio con Mevio.
Previamente al casamiento, Ticia es alieni iuris de su padre, quien ejerce la patria potestas sobre ella, hasta el momento en el que éste muere y la mujer adquiere, como consecuencia, el estatus de sui iuris, así como la herencia que el progenitor le deja.
Por tanto, Ticia no está sometida al poder de nadie, aunque es imposible que ésta adquiera la patria potestas, ya que sólo es una privilegio del que disponen los hombres. Además, podemos afirmar que Ticia es sui iuris porque en el momento del matrimonio, ella es la constituyente de la dote. Por este mismo motivo, sabemos que Ticia ha contraído matrimonio sine manu ya que se produce un régimen de separación de bienes y la mujer no pasa a formar parte de la familia del marido, esto es, no se subordina a su poder porque Mevio no ejerce la patria maritalis sobre Ticia.
Así pues, una vez contraído el matrimonio, Ticia sigue siendo sui iuris de manera independiente al poder jurídico del marido, teniendo su propio tutor, ya que toda mujer que hubiera adquirido la sui iuris por muerte de su pater familias (en este caso, su padre) necesitaba de uno que le ayudase a administrar sus bienes. Una razón, quizá menos contundente, pero no por ello menos importante, que nos lleva a afirmar el matrimonio sine manu es la época en la que se lleva a cabo; durante el imperio de Augusto, porque por aquel entonces la práctica de este tipo de matrimonio y del divorcio se iban haciendo más habituales.
Los hijos de Ticia pertenecerán a la familia de Mevio por el hecho de que se le reconoce a él como padre, ya que están nacidos durante el matrimonio de él con Ticia. Esta adquisición de la patria potestas es más conocida como el “pater is est quem nuptiae demonstrat”, lo que implica que los tres hijos están sometidos a Mevio (en caso de que éste fuera pater familias) o al mismo pater familias que él, en caso contrario.
3. La dote: En estos 15 años las 10 esclavas han muerto (de muerte natural) y la finca de Sicilia ha sido abandonada y no produce nada; la villa en La Toscana, sin embargo, ha sido ampliada y embellecida con mármoles y jardines.
Esta dote es, en concreto, una dote adventicia por el hecho de que es la mujer quien constituye la dote.
Durante el matrimonio, no obstante, la dote es propiedad del marido, ya que en todo matrimonio (ya fuera cum manu o sine manu) éste pasaba a ser el propietario de la dote que le era entregada, si bien debía devolverla en su totalidad o bien restituirla si se producía el divorcio con tal de asegurar económicamente a Ticia. Además, Mevio resulta usufructuario de la dote, tal y como se puntúa en el libro 34 ad Sabinum de Práctica  2  –  Matrimonio  y  divorcio.  Dote  y  bienes  parafernales    2 Ulpiniano recogido en el Digesto (D.23,3,10), la cual cosa implica que tiene el derecho de usar el bien y quedarse con sus frutos.
Gracias a la estimación de la dote, tal y como se afirma en el Digesto de Justiniano, el marido debe responder a la pérdida o deterioro de la dote. Este hecho se conoce como la taxationis causa, esto es, tasar de antemano los bienes de la dote y realizar un inventario de los mismos. De no haberse hecho una estimación, correspondería a la mujer su responsabilidad por lo que el marido no debería responder bajo ningún supuesto.
Es necesario puntualizar que, si en el momento de la constitución de la dote no se determina si en caso de divorcio se devolverá el bien o la estimación del mismo, la elección queda pues en manos del marido. Por este mismo motivo la realización de la estimación tiene tanta importancia en el matrimonio, sobretodo para Ticia, porque es la manera en la que se asegura, en un posible caso de divorcio, la completa devolución o restauración de la dote al completo.
En el derecho romano conyugal, hay dos acciones mediante las cuales se puede reclamar la dote: la actio ex stipulatu y la actio rei uxoriae1. Como en ningún momento se habla de pacto verbal, supondremos que Ticia reclama la dote mediante la actio rei uxoriae, sistema procesal basado en la equidad y la buena fe.
Mevio está obligado a devolverle, pues, la totalidad de la dote ya sea en igual manera o como restitución. Por tanto, el marido debe devolverle la finca agrícola de Sicilia, valorada en 100.000 sextercios, la villa en la Toscana, valorada en 50.000 sextercios, los 200 sextercios equivalentes a las 10 esclavas o bien otras 10 esclavas nuevas2 y la suma de 50.000 sextercios en efectivo.
Aún y así, Mevio tiene el derecho de acogerse a la beneficium competentiae, con lo cual el marido no puede ser condenado a pagar más allá de sus posibilidades económicas y se le concede poder acceder a unas determinadas retenciones de la dote.
Las restricciones a las que Mevio puede acogerse son las siguientes: • 1/6 de la dote por hijo, hasta un máximo de la mitad de la dote (3/6).
• Si estaba constituida por una serie de fincas que el marido ha estado manteniendo, todos los gastos de mantenimiento se los tiene que devolver la mujer, o los retiene de la dote.
1 “Las condiciones previstas para la restitución de la dote fueron la actio ex stipulatu, si la restitución había sido acordada mediante una previa estipulación, y la actio rei uxoriae, si no se había celebrado una estipulación con este objeto.” FERNÁNDEZ DE BUJÁN, A., “Derecho privado romano”, 5ª Ed., Madrid (2011) Pp. 301-302 2 En el Digesto (D.23,3,10 (Ulpiano, lib. 34 ad Sabinum)), se recoge que si los esclavos mueren después de haberse estimado su valor y una vez formalizado el matrimonio, la muerte de los mismos es para el marido.
Práctica  2  –  Matrimonio  y  divorcio.  Dote  y  bienes  parafernales    3 De aquí concluimos que Mevio puede retener un 3/6 del total de la dote, ya que tiene tres hijos bajo su poder como patria potestas, y el total de los gastos en la villa de la Toscana como consecuencia de su ampliación y embellecimiento con mármoles y jardines.
4. Los bienes parafernales: El marido puede devolver las joyas y la casa en Roma, pero no dispone de los 250.000 sextercios, que había invertido en un negocio de producción de vino que ha resultado ruinoso.
Los bienes parafernales son aquellos cuya administración cede la mujer al marido en caso de la existencia de un régimen de separación de bienes, con lo cual se debe cumplir que el matrimonio se contraiga sine manu y la mujer sea sui iuris.
En este caso, el propietario de los bienes es la mujer. El marido, Mevio en este supuesto, actúa como usufructuario y simple mandatario, ateniéndose a las instrucciones de Ticia sobre la gestión de estos bienes parafernales. A Ticia corresponde entonces el consentimiento sobre cualquier administración que Mevio haga de éstos, ya que sin su aprobación cualquier acto que realice el marido con ellos será completa responsabilidad de él.
Gracias a la actio depositi directa, Ticia puede reclamar los bienes parafernales a su marido si éste no se los retorna voluntariamente. La actio depositi directa implica la posibilidad de exigir al depositario (Mevio) la restitución de la cosa depositada, esto es, la totalidad de los bienes parafernales.
Mevio debe devolver todo aquello que se contempló en el inventario cuando Ticia le concedió a su marido la administración de estos bienes, que por ello pasaron a ser parafernales: 250.000 sextercios, unas joyas y una casa en Roma.
No obstante, a Mevio le es imposible de devolverle los 250.000 sextercios porque los había invertido en un negocio de producción de vino que le resultó ruinoso. Así pues, se nos plantean dos posibilidades: - Que Ticia le diera el consentimiento: si es así, la mujer no puede reclamarle responsabilidad, puesto que el marido simplemente cumplió con la normativa y administró los bienes de acuerdo con sus expectativas de futuro, siempre con la aprobación de su mujer, verdadera propietaria de los bienes parafernales.
- Que Ticia no le diera el consentimiento: de ser así, Ticia puede reclamarle los 250.000 sextercios que Mevio invirtió en el negocio de producción puesto que, como simple administrador de los bienes parafernales, necesitaba de la aprobación de su mujer, la propietaria.
Práctica  2  –  Matrimonio  y  divorcio.  Dote  y  bienes  parafernales    4 Bibliografía - MIQUEL, Joan. “Historia del derecho romano”. 2ª edición, 1995, Ed. PPU.
- ROBLEDA S.J, Olís. “El matrimonio en derecho romano”. 1ª edición, 1970, Libreria Editrice Universita’ Gregoriana.
- VOLTERRA, Eduardo. “Instituciones de Derecho privado Romano”. 1988 Madrid, Ed. Civitas.
- IGLESIAS, Juan. “Derecho Romano. Historia e Instituciones”, 14ª edición, Barcelona.
- KUNKEL, Wolfgang. “Derecho Privado Romano”. 1995, Barcelona, Ed. Labor - FERNÁNDEZ DE BUJAN, Antonio. (2012) “Derecho público romano”. 5ª edición, 2012, Madrid, Ed. Iustel.
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