Introducción a la Criminología - Tema 4 (2017)

Resumen Español
Universidad Universidad de Girona (UdG)
Grado Criminología - 1º curso
Asignatura Introducción a la Criminología
Profesor G.E.
Año del apunte 2017
Páginas 5
Fecha de subida 07/11/2017
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Introducción a la Criminología (Elena Larrauri) - Tema 4

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Introducción a la criminología Tema 4 Tema 4: Teorías criminológicas sociológicas La escuela clásica dejó la centralidad de la pena para reducir la delincuencia y el anhelo de establecer un sistema de penas justo. La escuela biológica legó el estudio de la personalidad del delincuente, la necesidad de la intervención y tratamiento sobre él para reducir la delincuencia.
Los estudios sobre la delincuencia y el sistema penal experimentan diversos cambios. Por un lado, el centro de conocimiento se traslada de Europa a EE.UU. que conlleva un cambio de idioma y académico, ya que los estudios sobre la delincuencia prosiguen en los deparamentos universitarios de Sociología. A partir del cual se acentúa que el delito es un fenómeno social, cuya explicación debe buscarse en las formas de organización social de las sociedades contemporáneas.
Generalmente se aplican tres criterios para comprobar que las teorías criminológicas son teorías científicas y no especulaciones y que el conjunto de ideas deviene una teoría plausible: a) Coherencia lógica. La observación de la realidad suministra una correlación entre diversos factores y un resultado, que la causalidad no se “observa” y que los datos pueden ser explicados por más de una teoría. En consecuencia, una teoría criminológica es la que suministra una explicación teórica plausible que permite entender los mecanismos y procesos por los que esta asociación de factores opera y produce como consecuencia un activo delictivo.
b) Validez empírica. Debe ser posible deducir de las teorías proposiciones que se testan y generalizan o falsifican.
c) Utilidad para guiar las políticas públicas de prevención de la delincuencia. Cada teoría destaca un factor relevante, el cual será completado por conocimiento de características particulares de cada tipología delictiva. Sobre el cual puede incidirse y modificarse por medio de políticas públicas preventivas.
En ocasiones la polémica refleja una comprensión errónea entre determinismo y probabilidad, que hay que intentar aprender de cada teoría.
Segundo, las teorías criminológicas constituyen un marco teórico que permiten interpretar lo que sucede en la realidad y que son «prácticas y aplicables».
1. Escuela de Chicago Los principales autores son Shaw y McKay.
Una mayoría de delincuentes surge de las mismas áreas de los mismos barrios por ello se debían fijar en la organización social, en el ambiente, en la ecología del lugar donde crecen los delincuentes. Se estudió la organización social, o desorganización social, como factor relevante en la generación de la delincuencia.
La desorganización social se refiere a indicadores de pobreza, la movilidad de la población, la transitoriedad de las relaciones sociales y la presencia de la inmigración. Todos estos factores producen la ausencia de unos controles sociales, que actuarías como barreras de contención de actos delictivos al implicar cierta vigilancia y sanción por parte de colectivos. También impide transmitir una adecuada socialización debido a la presencia de otros valores que no ayudan a cubrir las necesidades y deseos de las personas pobres. La hipótesis es que le espacio físico 1 Introducción a la criminología Tema 4 influye no solo en proporcionar más oportunidades, sino también en producir un impacto en el universo moral de las personas que habitan en ella.
Las estrategias de prevención del delito se orientan a la intervención en la zona, en el ámbito en el cual surgen los delincuentes, y acostumbran a enfatizar un incremento del control social que permita socializar a sus miembros en las actividades convencionales. Los planteamientos actuales discuten la relación en un barrio entre comportamiento incívicos, desorden social y delincuencia; y analizar los disturbios urbanos para entender por qué algunos barrios que rodean las ciudades son auténticos polvorines sociales.
2. Teoría de la asociación diferencial El principal autor es Sutherland, quién creó el concepto de White collar crime (delincuencia de guante blanco) tras analizar las prácticas inadecuadas, e incluso delictivas, de las empresas, lo que le sirvió para desmentir la asunción de que la delincuencia es un comportamiento ejecutado por personas pobres. Sutherland pone énfasis en los valores culturales que son los que guían el comportamiento hacia conductas delictivas. Sus conceptos esenciales son: a) Las definiciones favorables a delinquir, valores culturales que facilitan o propician cometer delitos.
b) Las técnicas de neutralización, las que se justifican las conductas delictivas.
Al tratarse de una teoría sociológica, parte de la premisa de que cada individuo desarrolla valores acordes con su posición en la estructura social. Se apunta como variable fundamental las relaciones sociales que las personas establecen y que favorecen la socialización en unos u otros valores, esto es, que la socialización no es aleatoria. Lo importante en la importancia de los valores y creencias para la motivación y comportamiento humano. La teoría de la asociación diferencial parte de que un colectivo desarrolla, en función de su ubicación en la estructura social, distintos valores, los cuales se transmiten de una persona a otra. Estos valores permiten la realización de delitos, ya sea porque no desvalorizan la comisión de delitos, sea porque se neutraliza el daño implícito a delitos.
Las estrategias de prevención se orientan a conseguir el cambio de ciertos valores culturales a fin de conseguir evitar la comisión del delito. Se plasman en el desarrollo de programas cognitivo-conductuales con miras a cambiar los valores culturales y pautas de comportamiento de las personas que delinquen.
3. Teoría de la anomia El principal autor es Robert Merton (1957). Plantea por qué se registran tasas de delincuencia tan distintas entre países similares. Argumenta que se da una discrepancia, una «anomia», entre los objetivos y los medios para conseguirlos. La teoría de la anomia trata de reflejar que las sociedades contemporáneas se caracterizan por una serie de factores que en tanto son «funcionales» para mantener el orden social facilitan la comisión de delitos. Estos factores son: a) Una universalización de las aspiraciones, esto es, todo el mundo tiene derecho a aspirar a la máxima meta.
b) Una monetización de estas metas, pues el objetivo al que la mayoría de la población aspira es el éxito económico.
c) Una intensificación permanente de las mismas, puesto que estas metas nunca pueden ser satisfechas, bien porque una cultura consumista las aumenta de forma constante, bien porque los medios son limitados.
2 Introducción a la criminología Tema 4 d) Un acento en el triunfo económico sin poner el mismo énfasis en la necesidad de respetar los cauces legales para conseguirlo.
e) Una desigualdad económica que conlleva que las personas situadas en los estratos sociales inferiores no tengan las mismas posibilidades de acceder a estos objetivos.
Unas aspiraciones que el orden social universaliza, aumenta y transforma en valor económico, y un acceso desigual a los recursos legales que permiten satisfacerlas, conlleva que la persona esté en disposición de recurrir a medios ilegales. La existencia de estos, junto con grupos que enseñan a utilizarlos y a neutralizar los vínculos morales, propiciaría la comisión de actos delictivos.
Las estrategias de prevención del delito se orientan sobre los objetivos para reducir las aspiraciones, o sobre los medios para aumentar la posibilidad de satisfacerlas. Los planteamientos actuales al respecto son: a) A nivel macrosociológico, el uso del concepto de «anomia» para explicar el aumento de la delincuencia en los países en transición que no tienen capacidad para ejercer un control social ante la desintegración de las estructuras estatales.
b) A nivel microsociológico, esta teoría estudia qué ocasiona y cómo afecta esa tensión al individuo.
La perspectiva contemporánea —y más psicológica— de esta teoría advierte que, en cualquier situación de discrepancia entre aspiraciones y recursos para satisfacerlas, las personas desarrollan un sentimiento de frustración. En función de cómo la persona convive con este (a quien lo atribuye, cómo lo racionaliza, las estrategias que utiliza para disminuirlo) se explica su mayor predisposición a cometer actos delictivos.
4. Teorías de las subculturas Esta teoría integra los conocimientos de la teoría de la anomia y de la teoría de la asociación diferencial. Su punto de partida es que no toda la delincuencia (sobre todo la juvenil), está motivada por un afán económico de lucro, instrumental, utilitario, ya que en su mayor parte con el delito ni se gana mucho dinero, ni se invierte. Los actos delictivos de los jóvenes se caracterizan por su carácter «expresivo», se pretende expresar algo cometiendo delito. En consecuencia, más que un objetivo económico el joven persigue otras metas cuando se involucra en sus primeras actividades delictivas. De acuerdo con esta escuela de las subculturas, la delincuencia aparece como una solución cultural (una forma de adquirir prestigio) a un problema estructural. Las estrategias preventivas oscilan en atención a cuál sea el factor más relevante, un cambio de valores culturales o una incidencia en factores estructurales.
5. Teoría del control El principal autor es Hirschi (1969), para quien el factor más relevante explicativo de la delincuencia no es la clase social, sino los vínculos sociales que uno establece a lo largo de su vida. La persona que carece de vínculos sociales afectivos, utilitarios o normativos con instituciones sociales, como la familia, la escuela, el trabajo o el orden social, es alguien que está más predispuesto a delinquir al comportar el delito un menor coste social.
Las estrategias de prevención al delito de estas teorías del control acostumbran a poner el énfasis en políticas públicas dirigidas a familias, pues lo vínculos familiares constituyen el primer nivel institucional que puede evitar los primeros comportamientos problemáticos y delictivos.
3 Introducción a la criminología Tema 4 Los planteamientos actuales se desarrollaron suministrar un marco teórico para explicar las tasas de reincidencia basándose precisamente en la recuperación de los vínculos sociales.
6. Teoría del etiquetamiento Los autores más conocidos son Lemerty Becker. La teoría del etiquetamiento enseña que la delincuencia tiene que ver con los procesos de definición y construcción social. No todo acto lesivo es criminalizado, por consiguiente, se debe estudiar por qué solo unos y no otros.
Las estrategias preventivas consisten en reducir el estigma de la etiqueta, ya que esta incrementa la posibilidad de reincidencia. Por tanto, las estrategias preventivas para reducir el delito son descriminalizar, contemplar menos delitos en el Código Penal; desjudicializar, evitar el paso por el sistema judicial penal; y descarcelar, buscar penas alternativas o alternativas a la pena. Los planteamientos actuales giran alrededor de la justicia restauradora, que es una aplicación práctica de esta teoría. Consiste en derivar al «infractor» fuera del sistema penal, favorecer la mediación entre víctima y ofensor para alcanzar un acuerdo reparador.
7. Criminología crítica Los precursores de esta teoría se sitúan en la teoría del conflicto y en la perspectiva del etiquetamiento. Centran sus estudios en la influencia del poder en la producción de índices de delitos. La criminología crítica apunta a la necesidad de estudiar cómo influye el poder en la criminalización de comportamientos y en la aplicación del derecho penal y, en concreto, analiza la delincuencia y el sistema penal en el marco de la sociedad capitalista. Las estrategias preventivas que se derivan de esta teoría son la reforma social, pues si el sistema capitalista es criminógeno, es importante cambiar el sistema que genera la delincuencia; la abolición de la prisión (o del sistema penal en las versiones más ambiciosas); y la reforma del sistema penal para limitarlo y/o transformarlo en un sistema capaz de proteger a los colectivos vulnerables.
Los estudios contemporáneos incorporan el análisis de otras fuentes de poder, además de la económica y, en consecuencia, de desigualdad, que estructuran la sociedad en atención a variables como el género o la raza. También se pone énfasis en los sistemas de economía política y tasas de prisión. Probablemente sea cierta la apreciación de que, en los tiempos actuales de capitalismo neoliberal, la criminología crítica ha revalorizado los mecanismos de los que dispone un Estado social democrático y que hoy critica el sistema capitalista neoliberal «fuera de control» (antes la crítica se dirigía a todo el sistema capitalista, estuviera fuera de control o no).
8. Teorías integradoras Después de un siglo de criminología moderna en el que las teorías elaboradas se han intentado contraponer unas a otras, se observan ciertos intentos de integrar los conocimientos aportados por cada una de ellas.
Vold y Bernard recogen, en primer lugar, los conocimientos de las teorías individuales, que se caracterizan por presentar a los delincuentes con unos rasgos diferentes a los del resto de la población. Es necesario considerar estos factores individuales porque, a pesar de que el medioambiente y la estructura social influyen, parece innegable que incluso en las situaciones más criminógenas hay personas que no delinquen. De entre los factores individuales más importantes destacan: la educación recibida de niño; ciertas deficiencias del sistema nervioso; algunas características de personalidad como la impulsividad; determinadas formas de pensar y 4 Introducción a la criminología Tema 4 la frecuencia de emociones negativas. Estas características individuales tendrán importancia para explicar el delito en un contexto, pero no en otro, ya que la característica individual aislada no es criminógena. Una vez localizado el factor individual, es necesario estudiar el proceso por el cual este facilita la comisión de algún delito, ya que se interrelacionan con factores sociales, y averiguar cuál es el factor causal sobre el cual intervenir se torna más complejo. Posteriormente se analizan los factores estructurales que pueden ayudar a comprender por qué en determinadas condiciones sociales es posible que un mayor número de gente delinca. Las variables estructurales asociadas con mayores índices de delitos son las siguientes: ausencia de oportunidades legítimas para conseguir el éxito económico; presencia de oportunidades ilegítimas; pobreza unida a la transitoriedad y heterogeneidad de las relaciones sociales; proceso de urbanización, aislamiento social y discriminación; oportunidades delictivas debidas a cambios en las actividades rutinarias.
En la época actual de desarrollo económico se registra un mayor número de delitos contra la propiedad y un descenso de los delitos violentos, excepto en aquellas sociedades en las que el desarrollo económico ha ido acompañado de una profunda desigualdad. También se perciben unos nuevos valores culturales que ponen el énfasis en el éxito económico y coexisten con la distribución desigual de los recursos, lo que produce una tendencia a recurrir a medios ilegales.
Además, el acento en el éxito económico conlleva ausencia de reconocimiento social a quien carece de éxito material; la erosión de todas las instituciones sociales que no estén guiadas por el mismo y el surgimiento de sentimientos de frustración e injusticia, originan subculturas de la violencia.
Estos factores estructurales inciden en las personas individuales. Estos serían los procesos entrevistos: en función de la posición que se ocupe en la estructura social será más difícil el desarrollo de vínculos sociales; su debilidad o ausencia puede propiciar que la persona se a más proclive a integrarse en subculturas delictivas (aun cuando el proceso también puede ser el inverso); ambos factores causan una mayor posibilidad de delinquir. En la medida en la que el sistema penal responde aislando a la persona que delinque de la comunidad convencional y estigmatizándola, es previsible que estas personas se unan para hacer frente a la sociedad y encontrar apoyo entre ellas, formando ulteriores grupos y fortaleciendo su aislamiento y marginación, lo cual las llevará al inicio del proceso de «desviación secundaria», la asunción de una nueva identidad de delincuente que guía el comportamiento futuro.
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