Tema 6 1/2 (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Teories Criminológiques II
Año del apunte 2016
Páginas 3
Fecha de subida 29/03/2016
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TEMA 6 Diferencias individuales I y II Introducción Nos referiremos, en primer lugar, a un conjunto de factores características de los individuos, ya sean de carácter hereditario o adquirido, que les hacen distintos a unos de otros, y, en segundo término, a los mecanismos de aprendizaje del comportamiento, factores y procesos todos a los cuales la investigación criminológica actual atribuye un notable peso explicativo a la hora de comprender la conducta delictiva.
La crianza familiar La criminología ha estudiado la relación entre el modo de funcionamiento de la familia y la delincuencia de los hijos. Para ello, se ha valido de dos técnicas investigadores principales: los autoinformes y el registro observacional del funcionamiento familiar. Estas dos técnicas han permitido estudiar dos aspectos fundamentales de las transacciones familiares: 1) el funcionamiento del afecto en la familia; y 2) el funcionamiento de los estilos de control de los padres sobre los hijos.
El afecto familiar Existen diversas investigaciones que han estudiado la relación entre el afecto familiar y la conducta delictiva.
Canter encontró que el sentimiento de los adolescentes de pertenencia a la familia, se relacionaba negativamente con la conducta delictiva. Estos sentimientos de pertenencia explicarían hasta un 19% de la varianza de la conducta delictiva. Henggeler observó que unas relaciones familiares inapropiadas favorecían el inicio de carreras delictivas juveniles, en un grado explicativo del 20%. En conclusión, la relación entre afecto familiar y delincuencia es evidente en toda la investigación.
En la actualidad se considera que esta mala interacción entre padres e hijos tiene un carácter reciproco y bidireccional, hay veces que puede que el comportamiento antisocial del hijo sea el detonante de dificultades y malas relaciones familiares.
Las estrategias de control paterno Son aquellos estilos de funcionamiento que se relacionan con las demandas que se le hacen al niño y con el control que se ejerce sobre él. Sería el modo de educarlo.
Snyder y Patterson analizaron la relación existente entre estrategias familiares de control y conducta delictiva.
Llegaron a la conclusión de que las familias de delincuentes suelen emplear estrategias de disciplina inefectivas, que no logran controlar la conducta de los jóvenes.
Se ha observado que los chicos que son agresivos en la calle suelen mostrar también altas tasas de conducta agresiva en su propia casa (berrinches, golpes, peleas entre hermanos…).
La interacción entre afecto familiar y estrategias paternas de control Henggeler esquematizó las posibles interrelaciones entre las dimensiones afecto familiar y estrategias paternas de control, que podrían dar lugar a determinados estilos de desarrollo y de comportamiento infantil.
CONDUCTA PATERNA Demandas / Control AltaBaja- DIMENSION AFECTIVA: aceptación, responsividad dedicación al niño Alta Baja Padres implicados con autoridad: Padres autoritarios: Alta independencia / responsabilidad - Déficit en internalización moral Baja agresión - Baja competencia social Alta autoestima - Baja autoestima Padres indulgentes, permisivos: Padres indiferentes / no implicados: Alta impulsividad - Graves déficits en el desarrollo cognitivo y Alta agresividad social Baja independencia / responsabilidad El factor sexo / género Las chicas delinquen menos La diferencia más destacada entre los que delinquen y quienes no lo hacen es el sexo al que pertenecen. En todos los países del mundo, en todas las épocas históricas, y con independencia de cuál sea el método de evaluación de la delincuencia utilizado, los hombres delinquen mucho más que las mujeres a lo largo de las diferentes etapas de su vida, es especial si hablamos de delitos violentos. Además, los hombres reinciden más que las mujeres.
Pollak formuló la “teoría de los caballeros” según la cual la sociedad consideraría la delincuencia femenina menos grave que la masculina. Según ello, para el mismo tipo de conducta e castigaría más a los hombres que a las mujeres.
Los dos principales fenómenos que deben ser explicados son, en primer lugar, por qué delinquen más los hombres que las mujeres, y en segundo lugar, por qué desaparecen tantas mujeres delincuentes en cada escalón del proceso penal.
Factores relevantes asociados a la menor delincuencia de las chicas Una pregunta fundamental es en qué medida las carreras delictivas de mujeres y varones se asocian a factores semejantes o distintos, y si las necesidades y problemas que llevan a las chicas al delito son equiparables a los que explican la delincuencia masculina.
Hay investigaciones que han concluido que algunos de los riesgos influirían de modo diferente en ambos sexos.
Loeber y Hay hallaron en las chicas algunas variables de riesgo específicas como baja empatía, alta sensibilidad a ser rechazadas por otras personas, trastornos de personalidad, experimentar tempranamente pobreza y tener parejas violentas. Además, los conflictos familiares influirían más negativamente sobre las chicas.
Ramautar y Farrington analizaron qué correlatos de riesgo se asociaban en mujeres y varones encarcelados, atendiendo a dos niveles de análisis: en primer lugar, con la participación o implicación de la muestra en su totalidad en categorías específicas de delitos, y en segundo lugar, con la frecuencia o tasa individual de delitos cometidos en cada categoría. Para los varones el predictor más importante de su participación en delitos contra la propiedad fue el reforzamiento psicológico de dicha conducta, mientras que los más destacados de su participación en delitos violentos fueron alta impulsividad y baja empatía. En relación con las mujeres, el etiquetado negativo por parte de los padres fue el predictor más relevante para su participación tanto en delitos violentos como contra la propiedad, aunque para estos últimos también fue relevante en reforzamiento externo.
Según Giddens muchas mujeres están socializadas para valorar diferentes cualidades de la vida social en mayor medida que los hombres.
Otro factor que hay que considerar es las distintas oportunidades para delinquir que tienen los hombres y las mujeres. En nuestra sociedad, todavía, las mujeres siguen estando globalmente menos expuestas a situaciones propensas al delito.
La distancia que sigue separando a hombres y mujeres en la participación delictiva no se ha visto reducida en proporción a la mayor implicación laboral y social femenina que se ha producido durante las últimas décadas. Y en términos de delitos violentos, las mujeres siguen estando muy por detrás de los varones.
La interacción entre sistemas biológicos y sociales Durante décadas se sostuvo que la agresividad femenina era menos debido a las mayores restricciones sociales que existían en la sociedad hacia la violencia de las mujeres. El cambio de roles producido, debería haber implicado el aumento de la delincuencia femenina, sin embargo, en general, no ha aumentado su implicación en delitos. Al buscar las razones para ello encontramos investigaciones que documentan que los varones difieren de las mujeres en los siguientes aspectos fundamentales: - Los varones presentan una mayor agresión física desde la infancia hasta la edad adulta. Los varones muestran también problemas de conducta en mayor grado y frecuencia que las chicas.
Los varones exhiben una mayor conducta exploratoria del entorno.
Los niños muestran también una mayor frecuencia de juego brusco y agresivo, incluidas las conductas agresivas atenuadas o desplazadas.
Muchas formas de agresión dependen en parte de procesos químicos que están parcialmente regulados por la acción hormonal, que es distinta en mujeres y hombres, y en parte de factores contextuales y sociales.
Podría afirmarse que las mujeres y los hombres poseen una estructura cerebral distinta. A partir de esta diferenciación, la intensidad de las respuestas cerebrales ante determinados estímulos internos o externos será diferente en las chicas y en los chicos. Esta diferenciación de respuestas va a tener una influencia duradera sobre la conducta posterior. En general, ante situaciones de tensión y provocación, los varones manifestarán respuestas agresivas más intensas que las mujeres.
Existe evidencia de que el ambiente hormonal especifico que se produce en los fetos, masculiniza o feminiza el cerebro y todo el sistema nervioso central humano, tanto desde un punto de vista funcional como estructural.
Según Walsh el comportamiento delictivo aumenta a medida que se avanza en el continuo que va desde la feminidad extrema hacia una masculinidad extrema.
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