Tema 10 - Es usted gitano y va a la escuela (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Grado Pedagogía - 1º curso
Asignatura Didáctica
Año del apunte 2013
Páginas 2
Fecha de subida 16/02/2015
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Tema 10 Es usted gitano y va a la escuela Si un niño, de étnia gitana, apegado a las formas tradicionales del grupo, lo metieran de repente en la escuela, ¿ se encontraría a gusto? Para empezar, le resultaría difícil comprender la obsesión reinante por el silencio y la inmovilidad. Ya que algunos profesores piden a sus alumnos que mantengan unas condiciones que hagan posible el trabajo de los demás, como ideal de los hábitos de trabajo y convivencia.
Esto encaja relativamente con el modo de vida payo, entre la preocupación de los padres porque los niños, no rompan a cristalería y la certidumbre de que la vida adulta requerirá de ellos una actitud contenida y disciplinada en el trabajo. El niño de étnia gitana, vendría de un hogar pequeño y numeroso, sin muchos objetos de valor que proteger, poblado por niños de todas las edades que se crían en un clima altamente permisivo y sin ningún motivo para pensar que el silencio o la parsimonia sean virtudes deseables.
En la medida en que empezara a aprender la lectoescritura se encontraría con que el habla de su familia y su comunidad no le ayudaban ante el lenguaje escolar. Palabras que usted usa no serían comprendidas por sus profesores y compañeros, mientras que ellos, a su vez, emplearían palabras que usted no comprende, ya que siendo gitano lo más probable es que un payo piense que simplemente habla mal, que no sabe hablar.
Aunque el alumno de étnia gitana, tal vez piense, que de todos modos algo iba a aprender sobre la sociedad que le rodea, y así es. Aprendería que vive en un país formado hace poco más de cinco siglos con las inestimables aportaciones de castellanos y leoneses, aragoneses y catalanes, etc. Y quizá se enteraría que aunque su pueblo lleve aquí ese mismo tiempo, no ha aportado a la cultura española más que las influencias del flamenco. Eso sí en la escuela también sería objeto de una educación en valores preferentemente transversal. Aprendería por ejemplo, que se equivoca si piensa que uno es, ante todo, lo que es su familia o su clan. Si el niño es varón, sus maestras raramente aceptarían ni sabrían si quiera que, en su medio familiar, ese niño ya tiene autoridad sobre sus hermanas de cualquier edad e incluso sobre su madre, por lo que le resultaría complicado someterse a la autoridad de una mujer desconocida. Si es una alumna, mujer, es probable que tampoco aceptara la franqueza con que ya en la pubertad aborda temas como la regla, el matrimonio, el sexo o la maternidad.
Llevado por su espíritu pragmático quizá, el alumno de étnia gitana, decidiera que la escuela de los payos podría interesarle como medio para alguna otra cosa, por ejemplo para sus actividades económicas, como cualificación para el trabajo. Enseguida se daría cuenta, que más allá de la lectoescritura y las operaciones mentales, mejor aprendería lo necesario para sus futuras actividades. Repararía en que esa disciplina y esas destrezas abstractas que los payos consideran tan necesarias para el día de mañana puede que lo sean para el trabajo en la fábrica.
Sus padres pensarían que la escuela es un lugar seguro para dejar a los niños mientras se va al trabajo, en custodia, pero no más allá de ese pensamiento…..
Si el alumno se propusiera quedarse en la escuela de los payos, la indiferencia de ésta ante sus obligaciones familiares y sociales aumentará las dificultades que ya tiene. Por ejemplo al igual que los payos celebran sus vacaciones en verano y celebran sus fiestas en fines de semana, los payos no conciben que el alumno de étnia gitana tenga que ir a trabajar con su familia, y muchos menos que emplee varios días seguidos en una boda o un bautizo, ignorantes de que a parte de su aspecto lúdico, esos ceremoniales son el cemento de los extensos lazos familiares y sociales que hacen posible su modo de vida, tan necesarios como por ejemplo el crédito bancario para los payos.
Al final, entre las dificultades de aprendizaje y de adaptación, el limitado interés, por parte del alumno gitano, la escasa comprensión por parte de la institución y de los maestros, ... etc es más que probable que el alumno gitano empiece a sentir la presión por abandonar la escuela para trabajar y contraer matrimonio, dos cosas que se hacen bastante pronto en la tradición gitana, sin que pueda decirse que ni la institución ni el alumno gitano hayan alcanzado los objetivos básicos.
Ya que gitanos y payos tienen ideas diferentes sobre lo que son la infancia, la juventud y la vida adulta, sobre cuando se pasa de una cosa a otra y sobre que se puede y que se debe hacer en cada una de ellas.
No quiere decir esto que el alumno gitano deba huir de la escuela, pues incluso para él tiene su lado positivo. Si éste alumno formara parte de los sectores más marginales, podría considerar su permanencia en las aulas como su aportación personal a la economía familiar.
Si hubiera decidido pasar la raya, apayarse, dejar a los suyos para rendirse y ser uno de los payos, no hay que dudar que la mejor forma de hacerlo es la escuela aunque resulte dolorosa. Si proviene de un sector acomodado y relativamente integrado, el alumno gitano tiene que tener en cuenta, que tendrá frecuentes relaciones con los payos, y que por tanto, ha de conocer su mundo, y una vía para hacerlo es la escuela.
También hay que decir, que realmente algunos de los rasgos de los gitanos, a los payos nos parecen arcaicos y algunos hasta condenables, pero hay que admitir que son rasgos de una cultura diferente y que nadie tiene derecho a ignorarlos ni a descalificarlos, que su cultura es importante para ellos, que tienen como todas elementos positivos y que los demás debemos aceptarla y podemos beneficiarnos de ella.
Por esta misma razón hay que sugerir, a los alumnos de étnia gitana que intenten aprovechar lo mejor de la escuela, aun a sabiendas que será al precio de amargos sinsabores, aunque hay que comprender que para ellos no vale la pena.
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