EL SILENCIO DE LOS LIBROS - GEORGE STAINDER (2014)

Apunte Español
Universidad Blanquerna (URL)
Grado Cine y Televisión - 1º curso
Asignatura Lengua Castellana
Año del apunte 2014
Páginas 11
Fecha de subida 26/11/2014
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Descripción

Apuntes del libro "El silencio de los libros", de George Stainder

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EL SILENCIO DE LOS LIBROS GEORGE STAINDER (1) Historiador de la cultura, crítico literario y especialista en literatura comparada (2) OBRA – Extensa reflexión sobre las relaciones entre lenguaje, cultura, etc.
TEXTO Y CONTRATO TEXTUAL – – Todo texto escrito es contractual Liga al autor y a su lector a la promesa de un sentido (sentido figurado de la palabra “contrato”) (1) AUTORIDAD – Palabra vinculada a “autor” (2) Contrato ficcional (3) Cuando leemos, partimos de la base de que eso tiene algún sentido (establece un contrato). Si no tuviera sentido probablemente no le prestaríamos atención TEXTO Y PODER – – La implicación de la autoridad en un texto, el dominio y el uso exclusivo de estos textos por una élite de letrados son signos de poder Los culturas que tienen escritura son más ricas y poderosas que las que no tienen LIBRO Y CREENCIA PABLO DE TARSO es uno de los más grandes escritores de la tradición occidental – “EPÍSTOLAS”, empleada con fines estratégicos, de paradoja y de juicio mordaz Correlación entre VERDAD – BELLEZA – BIEN LECTURA Y SILENCIO – – Es con el desarrollo de la clase media, de una burguesía privilegiada y educada en toda la Europa Occidental, cuando alcanza su apogeo la era del libro y de la lectura clásica Otro de los requisitos esenciales es el silencio, a medida que la civilización urbana e industrial asienta su dominio, el nivel de ruido inicia un crecimiento geométrico que hoy en día raya la locura (1) Hay que apartarse y tener silencio para apreciar y disfrutar de la lectura (2) Los libros, aunque no podamos entenderlos, siempre están abiertos, “nos reciben bien” (3) Toda lectura es una lección, la mejor manera de aprovechar el tiempo es aprendiendo esa lección TRADICIÓN: Selección de textos que se consideran esenciales y que deben ser conservados como referentes   1 LAS DOS CORRIENTES CONTESTARARIAS (1) PASTORALISMO RADICAL – – Los libros generan conocimientos que se consideran artificiosos y que se alejan de los conocimientos reales Los libros y la lectura tienen un valor secundario, parasita la creencia inmediata Dejar que los libros influyan en nuestra vida, o en alguna parte sustancial de ella, supone renunciar a los riesgos, para, al mismo tiempo, también el éxtasis que proporciona esa relación primaria con las cosas (2) ASTECISMO ICONOCLASTA – ¿En qué pueden los libros ser de algún beneficio a la humanidad? Cuestión planteada por ciertos nihilistas LIBROS E INTOLERANCIA HEINE: “Donde hoy se queman libros, mañana se quemarán a seres humanos” – Diferencias religiosas, políticas, etc.
NUEVAS AMENAZAS PARA LA CULTURA DEL LIBRO – – La revolución electrónica, el advenimiento planetario del tratamiento de textos, el cálculo electrónico, la realidad virtual, etc.
Desmaterialización de la cultura con internet EL LIBRO Y EL PODER DE LA IMAGINACIÓN – –   La influencia de lo imaginario sobre la conciencia humana es hipnótica Invaden y obsesionan nuestra sensibilidad 2 TEXTO LINGÜÍSTICO Llamada lingüística en el discurso o el texto (1) EXTENSIÓN Oración – unidad básica Texto – unidad completa (2) UNIDAD DE SENTIDO Intención comunicacional (3) TEXTURA Conexión – coherencia Extensión (superacional) y sentido (completo) Coherencia (en relación con el juste texto/contexto) – estructura profunda Cohesión (textura – partes del texto) – estructura superficial ESTRUCTURA PROFUNDA: se parte de una serie de ideas o contenidos que se quiere comunicar (ideas abstractas o intencionalidad abstracta) ESTRUCTURA SUPERFÍCIE: las palabras mismas Partimos de una intención comunicativa – Proceso prelingüístico REQUITSITOS: - IDENTIDAD Y UNIDAD DEL REFERENTE: Ej.: Juan se levanta, se ducha (el “se” hace referencia a Juan) - RELACIÓN ENTRE DOS O MÁS HECHOS: Cusalidad (lo contrario a la casualidad) Relación causa – efecto Relación lógico – semántica - RELACIÓN TEMPORAL: Enumeración y orden temporal (ordenar temporalmente un discurso) - COHERENCIA ENTRE SITUACIONES DURANTE EL SIGLO XX: -   Comunicación total (unidad de sentido) Unidad supraracional (unidad gramatical) Escritura profunda, intención comunicativa Carácter social, intención comunicativa EMISOR – TEXTO – RECEPTOR 3 ¿QUÉ ES UN TEXTO? T.A VAN DIJK, La ciencia del texto   Propone distinguir tres niveles: (1) MACROESTRUCTURA: Estructura semántica (significado significado) del conjunto del texto). Correspondería al tema y forma de NIVEL PROFUNDO – INVENTIO – Selección o topoi, el tema (2) SUPERESTRUCTURA: Forma del texto (estructura textual). Correspondería al género NIVEL SUPERFICIAL – DISPOSITIO – Manera de tratar ese tema (3) MICROESTRUCTURA: Estilo (cómo el texto está producido) ESTILO DEL TEXTO – ELOCUTIO – Rasgo personal que cada uno le pone al tratamiento del tema Intentos de darle una forma científica siguen equivaliendo a la forma que pensó Aristóteles hace dos mil años LOS CONECTORES DE DISCURSO: (1) Expresiones y fórmulas lingüísticas cuya función primera a nivel textual es la de conectar las distintas partes que componen el texto (2) Refuerzan la coherencia discursiva y generan un mayor grado de cohesión textual (3) Útiles para esquemas expositivos lógico casual: causa – consecuencia RESTRICTIVOS O EXPLICATIVOS - Sin embargo, pero, no obstante, no en vano, pese a ello, amén de, etc.
CAUSALES - De modo que, de manera que, así pues, por tanto, entonces, de ahí que, en este sentido, etc.
ORDENADORES - De un lado/de otro, por una parte/de otra, dicho o cual, resumiendo lo que llevamos dicho, etc.
CONSLUSIVOS -   Para concluir, finalmente, de todo ello, en resumen, etc.
4 EL TEMA COMO PRINCIPIO ORGANIZADOR: POSIBILIDADES Ej.: Darwin a bordo del Beagle [+ sintético, + destrictivo,+ general] LA MURALLA Y LOS LIBROS Jorge Luis Borges “Quemas libros es abolir (borrar, tachar, eliminar) el pasado.” - Memoria individual y colectiva (parte de la memoria colectiva está contenida en los libros) El tiempo no se puede eliminar, pero sí la memoria de los libros Idea de el libro como aquello que representa un pasado y que por lo tanto es reprimido y anulado por el dictador que no quiere que la gente recuerde ese pasado Vanidad a la tontería que significa quemar libros (la memoria se reconstruye) FAHARENHEIT 451 Ray Bradbury - Fahrenheit 451: Temperatura a la que arde el papel Para que los libros no se pierdan, una serie de personas os memorizan HEINRICH HEIRE “Donde hoy se queman libros, mañana se quemarán a seres humanos” -   El libro representa la memoria colectiva y la libertad de pensamiento 5 RESEÑA I Difícilmente puede llamarse a esta obrita libro, por más que tenga ese formato, incluso cuadernillos cosidos y buen papel. Son 84 páginas, pero en pequeño formato y con letra grande. El editor lo advierte honradamente al principio: el texto de George Steiner es una nueva versión del que ya se publicó como capítulo de un libro, Los logócratas .
¿Entonces, por qué esta operación de convertir en libro lo que era un capítulo? Supongo que porque hace un bonito regalo para ese amigo bibliófilo que se queja de nuestra melancólica era, en la que internet va a acabar con la cultura del libro. Al menos, eso me sugirió el primer párrafo: Tenemos tendencia a olvidar que los libros, eminentemente vulnerables, pueden ser borrados o destruidos. Tienen su historia, como todas las demás producciones humanas, una historia cuyos comienzos mismos contienen en germen la posibilidad, la eventualidad, de un fin.
Pero después de este comienzo, Steiner no sigue por esa línea. Hace unas amenas consideraciones sobre lo peculiar de la escritura dentro del campo mucho más amplio de la comunicación humana (“la mayoría de la humanidad no lee libros, pero canta y danza”), sobre el magisterio eminentemente oral de los padres de occidente (Sócrates y Jesús de Nazaret), el contraste entre catolicismo y protestantismo en relación a la lectura de las Escrituras, y, en fin, muchos otros temas interesantes que se mencionan en orden histórico, con brevedad y elegancia. Y entonces, cuando llegamos al siglo XXI, apenas nada: De manera similar a las artes de la memoria, a la gimnasia de la concentración, al cultivo del silencio (se calcula que el 80% de los adolescentes americanos son incapaces de leer sin un acompañamiento musical de fondo), el lugar de la lectura en la civilización europea está destinado a disminuir.
Steiner especula con que el arte de la lectura “clásica” se convierta… …en una especie de pasión particular, que se enseñe en “casas de lectura”, y a la que nos entregaríamos como Akiba y sus Discípulos tras la destrucción del templo, o como se cultivaba en las escuelas monásticas y en los refectorios de los conventos de la Edad Media.
  6 Es demasiado pronto para decirlo, afirma Steiner: estamos viviendo una era de transición demasiado rápida para poder descifrarla. Y acaba el librito (el capítulo) con unas consideraciones bien diferentes sobre la paradoja y el escándalo que supone que el cultivo de la lectura y las humanidades muy a menudo hayan resultado ser un factor de deshumanización (ejemplo canónico: la culta Alemania en la que floreció el nazismo).
En resumen: brillante e instructivo como capítulo, completamente insuficiente como análisis del libro en el siglo XXI. Pero no hay que echarle la culpa a Steiner, sino al editor que ha hecho un libro con esto (eso sí: si se lo regalan, acéptelo gustoso, es una lectura que merece la pena).
El libro se complementa con un texto del crítico francés Michel Crépu, con el bonito título de “Ese vicio todavía impune” (obviamente se refiere a la lectura, parece ser que es una frase de Larbaud ). No sabemos por qué figura aquí este texto, el editor no ha tenido a bien dar ninguna explicación. Crépu comenta alguna de las cosas que dice Steiner, y adentra su comentario algo más en el tema de “el-libro-en-el-siglo-XXI”, aunque la brevedad tampoco da para mucho. Pero me ha gustado mucho esto: ¿Qué efecto tendrá esta nueva realidad en la lectura, en la función de los libros tal como los hemos conocido y amado? Se puede constatar ya en el efecto de exotismo cada vez más extraño que suscita el acto silencioso de la lectura, en la estupefacción que acoge la decisión de quedarse tres días encerrado escribiendo. Lo más increíble, hoy, es el espectáculo de un chiquillo que corre a refugiarse a la sombra de una cabaña con su libro. Al niño actual ni se le ocurre meterse en su habitación a soñar despierto, abrir una novela por cualquier página, dejarse hipnotizar por el misterio de los caracteres. Lo esperan en todas partes, la tribu lo llama sin parar: a judo, a violín, al club de teatro, ¡hasta a la biblioteca! La experiencia de la soledad, de la mirada posada en la ventana sobre los tejados, la experiencia de esa tristeza tan extraña y dulce que está en el fondo de todos los libros como una luz de sombra, esa experiencia capital en la que consiste la iniciación al mundo y a la finitud, esa experiencia se ve como impedida, incluso prohibida.
En efecto: hoy tenemos toda la cultura a nuestro alcance, pero nos falta el ingrediente que tendríamos que poner nosotros mismos: la tierra fértil para que florezca. La paciencia, el silencio, el tiempo, incluso el aburrimiento para mirar los tejados por la ventana y abrir un libro al azar.
  7 RESEÑA II Sócrates no dejó una sola línea escrita; de Jesús de Nazaret sólo nos consta que dibujó unas frases inscritas con una rama sobre la arena, aunque nadie (San Juan, en este caso, que fue el narrador de la escena en el pasaje del juicio a la mujer adúltera) tuvo la cortesía de tomar nota de qué palabras eran, ni en qué idioma estaban escritas, así que aquel texto se perdió para siempre.
Se puede vivir sin textos escritos, perfectamente... Igual que no es posible vivir sin música, pasar por la tierra sin una melodía en la cabeza. George Steiner hace recuento de estas tres paradojas en 'El silencio de los libros', un pequeño ensayo que ha editado Siruela en compañía de 'Ese vicio todavía impune' de Michel Crépu.
Las 60 páginas de El silencio de los libros son, entre otras cosas, la historia de la persistencia de una cultura oral, contraria al libro, durante 5.000 años. Una tradición que, por supuesto, hace parada en el sacco di Roma, en el incendio de la Biblioteca de Alejandría y en las hogueras de los nazis en Múnich... pero que no es sólo la historia de la anti intelectualidad. Piensen en los filosóficamente admirables Jesús y Sócrates, por ejemplo.
«Sócrates y Cristo fueron partidarios de la enseñanza oral, pero ambos fueron lectores: tenemos buena documentación que refiere el interés de Sócrates por textos de Parménides, Gorgias o Heráclito; y Cristo dominaba muy bien la Torá hebrea.
Ambos personajes, de forma curiosa, fueron conocidos por los libros que escribieron sobre ellos como los Diálogos de Platón o el Nuevo Testamento. Su hostilidad a la escritura está en la base de toda enseñanza esotérica e iniciática: postulan que la verdadera palabra es sagrada, divina, irrepresentable, es una presencia en sí misma transformadora que debe ser asumida de forma mística y liberadora. Lo curioso es que esta misma idea es la base de los textos sagrados de las principales religiones del libro».
El que habla es el escritor venezolano Fernando Báez. En su currículo destacan Historia de la antigua biblioteca de Alejandría y Los primeros libros de la humanidad (editado en España por Fórcola), cuyas historias se cruzan en varias esquinas con la tradición de los enemigos del libro.
Lao-Tse llegó a proclamar: "Eliminad a los sabios, desterrad a los genios y esto será más útil para el pueblo"   8 ¿Los primeros ataques razonados contra el libro? «Hay muchos, pero me gustaría recordar dos ejemplos orientales», explica Báez. «En China, uno de los consejeros del emperadorZhi Huang Di, llamado Li Si, el filósofo más original de la escuela legalista, propuso la destrucción de todos los libros que defendieran el retorno al pasado, lo que, en efecto, sucedió el año 213 antes de Cristo. Esto, por desgracia, no era nuevo, pues en el Tao Te Ching, el venerable Laozi, más conocido como Lao-Tse, había propuesto: 'Eliminad a los sabios, desterrad a los genios y esto será más útil al pueblo'. Asimismo escribió: 'Suprimid los estudios y no pasará nada'».
O lo que es lo mismo: la broma del intelectual que se dice anti intelectual es más antigua que la Muralla China. Pero, para los que sólo sabemos unas pocas vaguedades sobre Lao-Tse y el taoísmo, hay ejemplos más cercanos. El romanticismo y la literatura socialista.
"El hálito de un bosque en primavera vale más que toda la tradición libresca", dijo Wordsworth Steiner toma los dos casos. En el ejemplo de los románticos, todo viene de «la utopía pedagógica de Rousseauen el Emilio, en el diktat goethiano» y después continúa en «el pensamiento de Wordsworth cuando afirma que el 'hálito de un bosque en primavera' vale mucho más que toda la erudición libresca». No es complicado entender la idea: «Todo el romanticismo está habitado por este culto a la experiencia personal, lo mismo que el vitalismo de Emerson». Cualquier clase de bachillerato en la que el adolescente libresco del grupo recibe el desdén de sus compañeros tiene que ver con esa idea. ¿Quién no lo ha visto? ¿Y los socialistas? «En Rusia», escribe Steiner, «los poetas futuristas y leninistas hicieron un llamamiento a la destrucción por el fuego de las bibliotecas». Piensen en Vladimir Maiakovski, con su esqueleto de boxeador, repasando en algunas de sus performances a los poetas rusos burgueses de la generación anterior, imitadores tristes de los simbolistas franceses: «Mierda, mierda, mierda...». Maiakovski tenía la soberbia de aquel que se creía el hombre nuevo y se sentía, además, cargado de toda la razón histórica de la Revolución.
Steiner se pregunta si la cultura escrita perpetúa el poder o libera al hombre ¿Y si tuvieran razón? En realidad, el ensayo de Steiner se puede contar con una pregunta: ¿ha sido la cultura escrita, su triunfo sobre la cultura oral, una herramienta para la perpetuación del poder o para la liberación de las personas? «Hay que aclarar algo», explica Fernando Báez. «El ser humano deriva de especies con unos siete   9 millones de años de antigüedad, pero en particular fue el Homo Sapiens quien elaboró muestras de escritura hace apenas unos pocos milenios. Nos parece que la historia del texto escrito es infinita, pero ocupa apenas el 1% de nuestra evolución porque el 99% es prehistoria hasta este momento. La formación de las ciudades y los imperios, es decir, la integración de un número considerable de individuos en un sistema político, y su jerarquización en castas y clases es paralela a la de la escritura», explica Báez. «Produce mareo pensar en sus costes en términos de poder".
Francesca Serra: "La imprenta se vio como una tragedia peero había allí un principio de democratización" Francesca Serra, crítica literaria italiana, publicó en España hace un año el ensayo Las buenas chicas no leen novelas (Península), una historia de la literatura contada como un problema de género. Llegados a este punto, se une a la discusión: «El libro, como todos los inventos culturales y tecnológicos de la Humanidad, puede ser tanto un instrumento de progreso como de poder. Muchas veces, se ha empleado como bandera del progreso para usarlo como una herramienta de poder. La historia del libro como el gran instrumento de emancipación (másculina y femenina) es real, merece ser contada. Pero no contada como una retórica triunfal: hay partes ambiguas y oscuras de esta historia. Por ejemplo, cuántas veces y con cuánta energía se ha empleado el prestigio de la cultura escrita para censurar y manipular».
"El libro puede ser tanto un instrumento de progreso como de poder", advierte también Serra ¿Y el hecho de que el libro se haya convertido en un bien de consumo, más bien devaluado en los últimos tiempos? «Sin duda, el libro nació como una mercancía, en el sentido más amplio del término, y también progresista: la invención de la imprenta fue percibida como la tragedia de su tiempo, pero, en realidad, había un principio de democratización allí.Si el libro no se hubiera convertido en una mercancía entonces, ¿dónde estaríamos hoy?», explica Serra. «Así que, desde cierto punto de vista, la vulgarización del libro a la que estamos asistiendo en el último medio siglo, es el cumplimiento de su destino inicial, hecho que quizá conduzca a su autodestrucción».
Ahora falta por saber si nuestra mudanza de los libros a las pantallas cambiará esta historia de liberación y dominio. «Siempre hay una competencia feroz entre las   10 culturas. Es una cuestión de supervivencia: mors tua, vita mea», explica Serra. «El espacio público es muy limitado y para quedarse con el premio hay que estar dispuesto a contar historias más tremendas que las de los competidores: qué comen los niños, qué pervierte a las mujeres y qué arruina a la sociedad... Al libro le reprocharon ser portador de los mismos horrores que hoy nos hacen mirar con desdén a las pantallas. En realidad, son los intentos desesperados de supervivencia de la cultura perdedora. Hay un refrán italiano: «morto un re se ne fa un altro». Eso suena a lo de «a rey muerto, rey puesto», «non è vero»?   11 ...