Apuntes completos de Introducción a la Microeconomía (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Economía - 1º curso
Asignatura introduccio a la microeconomia
Año del apunte 2013
Páginas 25
Fecha de subida 24/10/2014
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Apuntes completos de Introducción a la Microeconomia (obtuve matrícula de Honor)

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Apuntes Tema 1: La oferta y la demanda Los mercados competitivos La oferta y la demanda son unos conceptos fundamentales en la ciencia económica, estas dos fuerzas se relacionan entre sí en los mercados competitivos. Por tanto, definamos primero qué es un mercado competitivo para pasar a tratar posteriormente el aspecto principal del tema. Bien, un mercado es el lugar físico o virtual donde se reúnen los vendedores -oferentes- y compradores -demandantes- de un determinado bien o servicio. Para que un mercado sea competitivo tiene que cumplir dos características básicas: primero, que los bienes que se ofrecen a la venta sean todos iguales -homogéneos- y segundo, que haya tantos demandantes y oferentes de forma que ninguno pueda influir en el precio.
La demanda La demanda o la cantidad demandada de un bien es la cantidad que los compradores quieren y pueden comprar del mismo. Es importante entender el uso de “quieren” y “pueden” en la definición, si un demandante no tuviera la necesidad de poseer ese bien no lo adquiriría incluso si tuviera el dinero necesario para comprarlo. A su vez, aunque tuviera el deseo de ese bien, si el comprador no tiene el dinero necesario no lo podría comprar. Otra definición de demanda es la cantidad de un producto que los individuos quieren comprar dado un precio.
Por tanto, el precio de un bien hace disminuir o aumentar la demanda, haciendo cumplir de esta forma la ley de la demanda, que establece que, si se mantiene todo lo demás constante, la demanda de un producto aumenta al disminuir su precio. Podemos decir, basándonos en esta ley, que si el precio de x sube su demanda baja y que si el precio de x baja su demanda aumenta -si todos los otros factores se mantienen igual, claro está-.
Para representar la demanda de un bien, utilizamos la tabla de distribución de los agentes, que indica, entre otras cosas, el número de vendedores y su valor de compra.
Esta tabla nos permite crear dos instrumentos: la tabla de demanda y la curva de demanda, que están íntimamente relacionados. La tabla de demanda es la tabla de valores de la curva de la demanda y muestra la relación entre el precio de un bien y la cantidad demandada. Por su parte, la curva de demanda es un gráfico que relaciona el precio de un producto y la cantidad demandada de ese producto.
La oferta La oferta o la cantidad ofrecida de un bien es la cantidad que los vendedores quieren y pueden vender del mismo. El precio de un bien determina la oferta del mismo, es decir, hace que aumente o disminuya la oferta de ese producto. De este modo se cumple la ley de la oferta, que establece que, si se mantiene todo lo demás constante, la oferta de un producto aumenta al incrementarse su precio. Podemos decir, basándonos en esta ley, que si el precio de x sube su oferta incrementa y que si el precio de x baja su oferta disminuye -si todos los otros factores se mantienen igual, claro está-.
Para representar la oferta a de un bien, utilizamos la tabla de distribución de los agentes, que indica también el número de oferentes y su coste de venta. Esta tabla nos permite crear dos instrumentos: la tabla de oferta y la curva de oferta, que están íntimamente relacionados. La tabla de oferta es la tabla de valores de la curva de la oferta y muestra la relación entre el precio de un bien y la cantidad ofrecida. Por su parte, la curva de oferta es un gráfico que relaciona el precio de un producto y la cantidad ofrecida de ese producto.
El equilibrio Si dibujamos la curva de oferta y la curva de demanda juntas, vemos que hay un punto en el que se cortan. Es decir, un punto en el que la oferta es igual a la demanda – o la cantidad ofrecida es igual a la cantidad demandada-. Ese punto recibe el nombre de equilibrio del mercado o equilibrio competitivo. El precio al que se produce este equilibrio se llama precio de equilibrio, y es el precio al que la oferta y la demanda se igualan. La cantidad de esa intersección se llama cantidad de equilibrio, en otras palabras, la cantidad que se compra –o se vende- al precio de equilibrio. Tanto el precio como la cantidad de equilibrio pueden hallarse gráficamente, es decir, vemos en qué punto -o puntos- la oferta y la demanda se cortan; o bien analíticamente: igualando las ecuaciones que definen la curva de oferta y la de demanda.
Pero...¿porqué se produce este equilibrio competitivo? Para explicar esto, hay que imaginar dos situaciones: una de exceso de oferta -o excedente- y otra de exceso de demanda -o escasez-. Imaginémonos que la cantidad ofrecida del producto X es muy superior a su demanda. Para intentar vender más, los oferentes bajan los precios hasta que se llega al precio de equilibrio: la demanda habrá aumentado y la oferta habrá disminuido -pues a algunos vendedores no les resultaría rentable vender a ese precio-.
Ahora examinemos el caso contrario: la demanda del producto X es mucho mayor que su oferta. Como hay tantos compradores, los oferentes aumentan los precios para ganar más dinero, alcanzándose así el precio de equilibrio. En suma, se cumple la ley de la oferta y la demanda: el mercado ajusta el precio para igualar la cantidad ofrecida a la demandada.
El precio de reserva y los excedentes Se entiende por precio de reserva el precio máximo que un comprador está dispuesto a pagar por un bien -disposición máxima a pagar- o el precio mínimo al que un vendedor está dispuesto a vender un bien -disposición mínima a aceptar-. El precio de reserva sirve para medir el beneficio o excedente que obtiene el vendedor/comprador de un bien.
El excedente del consumidor o el beneficio que obtiene el comprador de un bien se obtiene restando el precio al precio de reserva (precio de reserva – precio). Este excedente es también, en un gráfico, la región situada por encima del precio de equilibrio y por debajo de la curva de la demanda.
El excedente del productor o el beneficio que obtiene el oferente de un bien se obtiene restando la disposición mínima a aceptar al precio (precio – disposición mínima a aceptar). Este excedente o beneficio es también, en un gráfico, la región situada por debajo del precio de equilibrio y por encima de la curva de la demanda.
Por tanto, el excedente total es la suma del beneficio del vendedor y del excedente del consumidor (excedente del consumidor + beneficio del vendedor). Gráficamente, este excedente es también la suma de las dos regiones descritas anteriormente, es decir, la unión de la zona por debajo de la curva de demanda y por encima del precio de equilibrio (excedente del consumidor) y de la región por encima de la curva de oferta y por debajo del precio de equilibrio (beneficio del vendedor) La teoría de la oferta y la demanda y la eficiencia Todo lo que hemos descrito anteriormente forma parte de la teoría de los mercados competitivos o de la teoría de la oferta y la demanda. Esta teoría, además de permitirnos descubrir qué cantidad de un bien se venderá y a qué precio, nos permite saber, como hemos visto, el beneficio o excedente que obtendrán los consumidores y los oferentes. A su vez, la teoría nos permite adelantarnos a más preguntas tales como qué sucedería si el coste del bien se incrementara cinco euros, y saber quién comerciará y quién no.
Por último, debemos preguntarnos si el resultado de los mercados competitivos es la mejor forma de distribución de les intercambios, es decir, si el resultado maximiza la suma total de los beneficios o el excedente total. La respuesta es afirmativa: el punto de equilibrio competitivo es eficiente, es decir, no hay otra forma de distribución precio/cantidad que genere un excedente total mayor.
Apuntes Tema 2: Desplazamientos de la oferta y la demanda Desplazamiento de la curva de oferta Ya vimos en el tema anterior que la curva de oferta muestra la cantidad ofrecida de X bien a cada uno de los precios posibles. Esta definición sólo tiene en cuenta dos factores: la cantidad del producto y su precio. Este hecho hace que, cuando se alteran otros factores, tengamos que desplazar o mover la curva de oferta para representar el cambio que ha sufrido esta.
Por ejemplo, si los precios de las materias primas de un producto bajan, la oferta de ese producto aumentará y, por consiguiente, tendremos que desplazar la curva de oferta a la derecha porque al mismo precio que antes ahora hay más personas dispuestas a ofrecer el bien. Son varios los factores que hacen que tengamos que desplazar la oferta: los precios de las materias primas, el número de vendedores – a más vendedores, mayor oferta-, la tecnología -pues las innovaciones tecnológicas permiten reducir costesy las expectativas -si un vendedor espera que el precio del bien subirá, no venderá nada o venderá menosSiguiendo con el tema de la curva de la oferta, hay dos aspectos cruciales más a considerar. Primero, la diferencia entre costes irrecuperables y costes variables. Los primeros son costes fijos o que no pueden reducirse modificando la producción -por ejemplo, los que teníamos los pescadores del experimento dos-. Los segundos dependen de la cantidad vendida, es decir, si no vendes no tienes costes variables -Ej: las manzanas del experimento 1-.
Esta diferenciación es importante puesto que influye en el precio de reserva de los oferentes – o disposición mínima a aceptar-: el precio de reserva coincide con los costes variables, pero en cambio el precio de reserva NO es igual a los costes irrecuperables. Esto es así porque, si se tienen costes fijos, siempre será más beneficioso vender por cualquier precio positivo el bien que no venderlo -y así paliar un poco las pérdidas- De lo anterior obtenemos la diferencia entre corto plazo y largo plazo: las decisiones a largo plazo se toman cuando los costes irrecuperables aún no lo son, y las de corto plazo se toman cuando sí que hay costes fijos.
Desplazamientos de la curva de demanda Ya vimos en el tema anterior que la curva de demanda muestra la cantidad demandada de X bien a cada uno de los precios posibles. Al igual que en la curva de oferta, sólo tiene en cuenta dos factores: la cantidad del producto y su precio. Este hecho hace que, cuando se alteran otros factores, tengamos que desplazar o mover la curva de demanda para representar el cambio que ha sufrido.
Imaginemos que la renta de los demandantes aumenta, en ese caso la demanda del bien aumentará y, en consecuencia, tendremos que desplazar la curva de demanda a la derecha porque al mismo precio que antes ahora hay más personas dispuestas a comprar el bien. Son varios los factores que hacen que tengamos que desplazar la demanda: la renta, pues cuando aumenta nuestra renta se suele incrementar la demanda del bien; los precios de los bienes relacionados -si el precio de las hamburguesas baja, la población comprará menos salchichas-, los gustos personales de los consumidores, las expectativas -si espero ganar más mañana, compraré más hoy- y el número de compradores -a mayor número, más demanda-.
La estática comparativa Entendemos por estática comparativa la comparación de dos o más situaciones de equilibrio competitivo. Hay tres pasos principales para realizar esta comparación: 1. Se trazan las curvas de oferta y demanda anteriores a la variación y se calcula el precio (P1) y la cantidad de equilibrio (Q1).
2. Se trazan las curvas de oferta y demanda posteriores a la variación y se calcula el precio(P2) y la cantidad de equilibrio(Q2).
3. Se comparan los valores de equilibrio antes (P1 y Q1) y después (P2 y Q2) de la variación.
A grandes rasgos, las variaciones quedan resumidas en la tabla siguiente: Ninguna variación Un aumento de la Una disminución de de la oferta oferta la oferta Ninguna variación El precio y la El precio baja y la El precio sube y la de la demanda cantidad no varían.
cantidad aumenta.
cantidad disminuye.
Un aumento de la El precio sube y la La cantidad aumenta La cantidad varia y el demanda cantidad aumenta.
y el precio varia.
precio aumenta.
Un descenso de la El precio baja y la La cantidad varia y el La cantidad baja y el demanda cantidad disminuye. precio baja.
precio varia.
Vamos a explicar alguna: cuando la demanda no fluctúa -o no varía- y la oferta aumenta, hay el mismo número de demandantes pero el número de oferentes ha subido.
Para vender sus productos, los oferentes bajan los precios y de este modo la cantidad demandada aumenta y el precio baja. En cambio, cuando la demanda aumenta y la oferta se mantiene constante, los demandantes hacen que suban los precios porque quieren comprar el producto aunque el precio sea más elevado que antes. Todo esto se ve mejor gráficamente.
Por último, mencionar que, aparte de los precios y la cantidad de equilibrio, es necesario calcular también los excedentes del productor y el consumidor.
Diferencia entre movimiento a lo largo de la curva y desplazamiento de la curva Es muy importante entender por qué desplazamos la curva y no nos movemos a lo largo de la misma. Las curvas de oferta y demanda se representan en un sistema de dos ejes, donde uno representa la cantidad y otro representa el precio. Así, si el precio de un bien aumenta, no es necesario desplazar la curva ya que en el sistema de ejes está reflejado que cuando el precio de algo aumenta la demanda baja y la oferta sube. En este caso, nos movemos a lo largo de las curvas.
En cambio, si de repente un bien puede fabricarse de forma mucho más barata debido a una innovación tecnológica la curva de oferta se desplaza a la derecha ya que esa innovación no se tenía en cuenta en la curva de oferta anterior. Es decir, se trata de un factor externo o no reflejado en el sistema de ejes.
Apuntes Tema 3: Pendiente y Elasticidad La elasticidad y la pendiente En el tema anterior, determinamos, mediante la estática comparativa, qué sucedía cuando se producían alteraciones o desplazamientos de las curvas de oferta y demanda.
No obstante, sólo podíamos determinar si la oferta y la demanda incrementaban o disminuían, es decir, no podíamos establecer la cuantía o la cantidad de ese cambio. Aquí entra en juego un concepto esencial: la elasticidad.
Entendemos por elasticidad la variación que experimentan las cantidades ofrecidas o demandadas con respecto a la variación de una variable. En otras palabras, por cada punto porcentual de aumento de X variable -como el precio-, cuánto aumenta la oferta o en qué porcentaje disminuye la demanda.
Como habrá podido observar, la anterior definición se asemeja mucho a la de la pendiente de una recta. Esto es así porque, si bien la elasticidad no es igual a la pendiente -como veremos más adelante-, la pendiente o inclinación de la curva es un buen indicador de saber la elasticidad de la misma. Así, una curva muy inclinada y con una pendiente elevada, será poco sensible o experimentará una variación pequeña; mientras que otra curva plana u horizontal con poca pendiente será muy sensible. Es necesario aclarar que la pendiente no es igual a la elasticidad, pues esta última varía a lo largo de la curva o recta.
La elasticidad y la demanda Como vimos en los temas anteriores, la demanda se incrementa cuando baja el precio.
Para determinar la cantidad de este incremento -o decrecimiento- utilizamos un tipo de elasticidad: la elasticidad-precio de la demanda. Este tipo de elasticidad mide el grado de variación de la cantidad demandada con respecto a la fluctuación del precio. Es decir, esta elasticidad nos dice en qué proporción o porcentaje disminuye la cantidad demandada de X si aumentamos un punto porcentual (1%) el precio.
Existen múltiples factores que determinan la elasticidad-precio de la demanda, pero los más importantes son los siguientes: la existencia de bienes sustitutivos o sustitutos del producto -a mayor cantidad de ellos, más sensible será la demanda-, la definición del mercado -un mercado muy concreto, como el de las camisetas negras, será mucho más sensible que uno más genérico como el de la ropa-, el horizonte temporal -a largo plazo, la demanda es más sensible que a corto plazo- y el tipo de bien -si es necesario, su demanda será insensible; y si es de lujo la demanda será más sensible al precio-.
Para calcular la elasticidad-precio de la demanda utilizamos la fórmula siguiente: Si desglosamos la fórmula anterior, tenemos que, siendo (P,Q) y (P',Q') dos puntos cualquiera de la curva: Poniendo las variaciones en una misma fórmula y simplificando obtenemos: Y, como vemos, la segunda división es la fórmula del pendiente invertida, si lo arreglamos un poco tenemos la fórmula final: Según el resultado que nos dé la elasticidad, la demanda puede ser elástica si es inferior a -1 (es decir, -4 seria un valor de una demanda elástica), lo cual significa que la cantidad demandada disminuye más proporcionalmente que el porcentaje al que aumenta el precio. Por contra, la demanda es inelástica si la elasticidad se encuentra comprendida entre cero y -1, y nos encontramos ante el caso contrario: la cantidad demandada disminuye menos proporcionamente que el porcentaje al que aumenta el precio.
Además, hay dos casos especiales: la demanda perfectamente inelástica, cuya elasticidad-precio es cero; y la demanda perfectamente elástica, con elasticidad-precio menos infinito. En el primer caso, la demanda no disminuye en ninguna proporción cuando el precio aumenta un % concreto -la forma de la recta es totalmente vertical-; mientras que en el segundo cualquier aumento porcentual del precio eliminaría toda demanda -la forma de la recta es completamente horizontal-. Por último, cuando la elasticidad-precio es exactamente uno, la demanda es isoelástica y disminuye en igual proporción que el aumento porcentual del precio.
La elasticidad y la oferta Como vimos en los temas anteriores, la oferta se incrementa cuando sube el precio.
Para determinar la cantidad de este incremento -o decrecimiento- utilizamos un tipo de elasticidad: la elasticidad-precio de la oferta. Este tipo de elasticidad mide el grado de variación de la cantidad ofrecida con respecto a la fluctuación del precio. Es decir, esta elasticidad nos dice en qué proporción o porcentaje disminuye la cantidad ofrecida de X si aumentamos un punto porcentual (1%) el precio.
Existen múltiples factores que determinan la elasticidad-precio de la oferta, pero básicamente depende de la capacidad de los vendedores para alterar la producción de ese bien. Así, los bienes manufacturados, como televisores, cómics o ropa tienen una oferta más elástica porque su producción puede ser modificada con relativa facilidad; mientras que los chalets al lado de la playa tienen una oferta inelástica. A largo plazo, se puede modificar la oferta con mayor facilidad y, por tanto, la oferta es más elástica cuanto mayor sea el horizonte temporal.
En el anterior apartado explicamos cómo calcular la elasticidad-precio, por lo que la fórmula es la misma, sólo hay que cambiar los datos. Según el resultado que obtengamos, la oferta puede ser elástica si es mayor que 1, la oferta puede ser inelástica si es menor que 1, isoelástica si es igual a uno, perfectamente inelástica si es cero o perfectamente elástica si es infinito.
La elasticidad y el ingreso total Mediante la elasticidad-precio, podemos calcular qué ocurre con el ingreso total si el precio de un bien sube o baja. Para ello, sólo tenemos en cuenta la elasticidad de la demanda. Si el precio de un bien baja y la demanda es elástica, la cantidad demandada aumenta en mayor proporción que la reducción del precio y el ingreso total aumenta. Es decir, el precio y el ingreso total son inversamente proporcionales si la demanda es elástica.
Por contra, si el precio de un bien baja y la demanda es inelástica, la cantidad demandada aumenta en menor proporción que la reducción del precio y el ingreso total disminuye. Es decir, el precio y el ingreso total son directamente proporcionales si la demanda es inelástica.
Apuntes Tema 4: Un Impuesto sobre la Venta Un Impuesto sobre la Venta Recordemos levemente lo tratado en los primeros temas. Nos encontramos en un mundo perfecto donde se cumple el 1r Teorema Fundamental del Bienestar: las empresas fabrican los productos adecuados en las cantidades idóneas y de la forma más eficiente posible -de forma tal que ningún individuo o agente económico puede salir beneficiado sin que otro salga perjudicado-. Además, estos productos llegan a las personas adecuadas o las que les conceden mayor valor.
Dicho esto, introducimos un concepto esencial en economía: los impuestos.
Concretamente, nos centraremos en un tipo concreto de impuestos: los impuestos sobre las transacciones o sobre las ventas. En este tipo de impuestos, el comprador o el vendedor ha de pagar una cantidad porcentual o fija (impuesto) al Estado por cada unidad comprada o vendida. Primero vamos a ver qué ocurre cuando el Gobierno establece un impuesto sobre los vendedores.
Impuesto a los Vendedores Imaginemos que el Estado establece un impuesto de 10 euros por unidad vendida a los vendedores del bien. En este caso, usaríamos la estática comparativa para analizar qué ocurre antes y después del impuesto. Como el “antes” lo hemos tratado muchas veces, nos centraremos solamente en el “después”.
Dado que el impuesto se aplica a los vendedores u oferentes del bien, la curva de oferta es la que resultará afectada puesto que cualquier vendedor, además de su coste de venta, ha de pagar 10 euros en concepto de impuesto. De este modo, alguien con un coste de 10 euros ahora no puede vender por debajo de 20 ya que 10 (coste de venta) +10 (impuesto) = 20 euros. Si realizamos este proceso con todos los tipos de oferentes de ese bien, veremos que la curva de oferta se desplaza exactamente 10 unidades hacia arriba -la misma cuantía del impuesto-. Por tanto, decimos que el impuesto aumenta en 10 euros el precio de reserva -el precio mínimo que están dispuestos a aceptar- de los vendedores.
Pero...¿qué ocurrirá con la curva de demanda? La curva de demanda no se verá alterada porque los valores de compra de los demandantes no se ven afectados por el impuesto: el bien será valorado en 40 euros tanto si hay un impuesto de 100 euros como si no hay ninguno. Eso no afecta al valor que los compradores conceden a ese bien.
Una vez explicadas las variaciones de las dos curvas, observamos cómo ha cambiado el equilibrio competitivo -el precio y la cantidad de equilibrio-. Lógicamente, el precio de equilibrio ha subido y la cantidad de equilibrio ha disminuido. Pero, sorprendentemente, observamos que el precio de equilibrio no ha aumentado en 10 euros sino que la cuantía del aumento ha sido menor (Nota: para no complicarnos, suponemos que ambas curvas son elásticas) y, en consecuencia, el impuesto perjudica tanto a vendedores como a compradores. La siguiente tabla compara ambas situaciones.
Antes de Impuestos Impuesto sobre los Vendedores Precio Equilibrio 20 26 Cantidad Equilibrio 30 25-26 Precio pagado consumidores por los 20 26 Precio percibido vendedores por los 20 26 – 10 = 16€ Impuesto a los Compradores Imaginemos que el Estado establece un impuesto de 10 euros por unidad vendida a los compradores del bien.
Dado que el impuesto se aplica a los compradores o demandantes del bien, la curva de demanda es la que resultará afectada puesto que cualquier comprador, además del precio, ha de pagar 10 euros en concepto de impuesto.
De este modo, alguien con un valor de compra de 30 euros ahora no puede comprar por encima de 20 ya que excedería su valor de compra. De este modo, decimos que el precio de reserva de los compradores -o el precio por el que están dispuestos a comprar- se reduce en 10 euros. Si realizamos este proceso con todos los tipos de oferentes de ese bien, veremos que la curva de demanda se desplaza exactamente 10 unidades hacia abajo -la misma cuantía del impuesto-. La curva de oferta no se ve afectada.
Una vez explicadas las variaciones de las dos curvas, observamos cómo ha cambiado el equilibrio competitivo -el precio y la cantidad de equilibrio-. Vemos un caso muy similar al anterior y observamos también que el impuesto perjudica tanto a vendedores como a compradores. La siguiente tabla compara ambas situaciones.
Antes de Impuestos Impuesto sobre los Compradores Precio Equilibrio 20 16 Cantidad Equilibrio 30 25-26 Precio pagado consumidores por los 20 16 Precio percibido vendedores por los 20 16 Efectos y carga del impuesto A primera vista, puede parecer mucho mejor que el impuesto se aplique a los compradores ya que el precio pagado es más bajo. No obstante, olvidamos el impuesto de 10 euros. Si lo sumamos resulta que 16+10=26€ el precio pagado en ambos casos es el mismo. De este modo, llegamos a una asombrosa conclusión: no importa quién tenga que pagar el impuesto ya que el precio final (real) pagado o recibido será el mismo.
De este modo, llegamos a la siguiente proposición o regla: los efectos reales de un impuesto sobre las ventas no dependen de que el impuesto lo recauden los vendedores o los compradores. Esto es así ya que, en un equilibrio competitivo con impuestos, la cantidad y el precio tras el impuesto son los mismos y, por tanto, los beneficios de los compradores y los vendedores son también los mismos independientemente de quién pague el impuesto.
Dicho esto, podemos preguntar de qué depende la carga del impuesto, es decir, quién se verá más perjudicado por el impuesto porque lo soportará más: ¿los vendedores o los compradores?. La carga del impuesto depende de la elasticidad, tratada en el tema anterior. Cuánto más inelástico, mayor es la carga del impuesto y cuánto más elástico, menor es la carga. Así, cuando la curva es perfectamente inelástica, la oferta o la demanda soportan todo el impuesto y cuando la curva es perfectamente elástica la oferta o la demanda no soportan nada.
Las subvenciones Una subvención es un impuesto negativo. Es decir, el estado en lugar de cobrar por cada unidad vendida, paga una cantidad por cada unidad vendida. Al igual que en los impuestos, los efectos serán los mismos si la subvención va a parar a los compradores o a los vendedores. Lo único importante a mencionar es que las subvenciones tienen el efecto contrario a los impuestos. De este modo, si un comprador recibe una subvención de 10 euros su precio de reserva aumentará en 10 euros y la curva de demanda se desplazará 10 unidades hacia arriba. En cambio, si un vendedor recibe una subvención de 10 euros su precio de reserva disminuirá en 10 euros y la curva de oferta se desplazará 10 unidades hacia abajo.
La carga excesiva o la pérdida irrecuperable de eficiencia Recordemos lo que dijimos al principio del tema: estamos en un mundo perfecto. Si modificamos este mundo perfecto con los impuestos, este mundo deja de serlo. En otras palabras, como en el equilibrio competitivo sin impuestos el excedente total es el máximo posible -la suma de los beneficios totales de compradores y vendedores- los impuestos reducen este excedente total.
Llamamos carga excesiva o pérdida irrecuperable de eficiencia a la diferencia entre la pérdida de beneficios totales de los participantes en el mercado y la cantidad total de ingresos fiscales recaudados. Es decir, Excedente Total (Beneficios Totales Demandantes + Beneficios Totales Oferentes) – Excedente total impuesto ( Beneficios Totales Demandantes + Beneficios Totales Oferentes + Ingresos Fiscales) = Carga excesiva.
La carga excesiva se produce ya que el impuesto sobre las ventas impide que se realicen algunas transacciones que serían beneficiosas para los participantes del mercado. Además, aunque esos impuestos se devuelvan a posteriori, continuará habiendo una pérdida irrecuperable de eficiencia debido a que los precios no reflejan toda la información -pues están distorsionados por los impuestos-.
Pese a todo lo anterior, los impuestos son necesarios para redistribuir la riqueza y conseguir así mayor justicia -cosa que no garantiza la eficiencia-, y para corregir los fallos de mercado como las externalidades.
Apuntes Tema 5: Un Salario Mínimo El Mercado de Trabajo Recordemos brevemente qué es un mercado: un mercado es un grupo de oferentes y demandantes de un determinado bien o servicio. Recordemos también que estamos en un mercado competitivo. Dicho esto, en esta ocasión vamos a tratar un mercado algo peculiar: el de los factores de producción o el de los elementos usados para producir bienes y servicios. Concretamente, nos centraremos en el mercado de trabajo, en el que se compran y se venden las unidades de trabajo -tiempo- de los individuos con el objetivo de producir bienes y servicios.
Hay que decir que la descripción de este mercado es muy importante ya que, hasta ahora, los bienes y servicios demandados eran para consumo propio mientras que en este mercado los demandantes -empresas- compran unidades de trabajo para producir cosas. A su vez, los oferentes – o los trabajadores- ofrecen su tiempo a cambio de un precio o una remuneración -salario-. Por último, dado que estamos en un mercado competitivo, el precio -salario- se ajusta para que las oferta sea igual a la demanda.
La demanda de trabajo Para entender la demanda de trabajo y, por extensión, todo el mercado es fundamental comprender el criterio que siguen los demandantes -empresas- a la hora de contratar trabajadores. Así pues, vamos a explicar brevemente cómo funciona una empresa: una empresa debe decidir a cuántos trabajadores contrata para que produzcan X producto para ella. Una vez producido y vendido, la empresa paga todos sus gastos -entre ellos los salarios de los trabajadores- y se queda con el resto como beneficio.
En la explicación anterior suponemos que a la empresa sólo le interesan los beneficios que obtiene, por lo que basará su decisión de cuánto producir y a cuántos trabajadores contratar en función de las ganancias que reciba. Veamos más en detalle esto con un ejemplo más concreto: Trabajadores Producción Producto Valor Producto Salario Beneficio (Unidades) Marginal Marginal Marginal 0 0 - - - - 1 100 100 1000 500 500 2 180 80 800 500 300 3 240 60 600 500 100 4 280 40 400 500 -100 5 300 20 200 500 -300 La tabla anterior muestra los datos de producción de una empresa y sus beneficios en función del número de trabajadores. La producción son las unidades que producen todos los trabajadores. De la producción viene el producto marginal, que son las unidades que genera un trabajador más. El valor del producto marginal es el valor monetario de esas unidades adicionales, mientras que el beneficio marginal son las ganancias que obtenemos al contratar a un trabajador más. El salario es la remuneración que percibe cada trabajador por su tiempo. Observe que, tanto el producto como el valor y el beneficio marginal son decrecientes, es decir, disminuyen según aumentan los trabajadores. Esto es así porque al principio los primeros trabajadores aprovechan mucho las herramientas disponibles, pero luego se tienen que ir turnando y ya no producen tanto.
Por tanto, en este caso contratando a un cuarto trabajador tendríamos pérdidas y, obviamente, sólo contrataríamos a tres trabajadores para maximizar los beneficios -que son iguales a 900, la suma de los productos marginales de los tres trabajadores-. Así pues, como quizá haya deducido ya, las empresas contratan a un trabajador adicional siempre que eso les aporte un beneficio marginal positivo. En otras palabras, contratan siempre que el salario sea igual o menor al valor del producto marginal de ese trabajador.
Finalmente, es necesario realizar una advertencia: no hay que confundir el producto medio con el marginal, el primero se basa en dividir la producción por el número de trabajadores y el segundo en ver cuántas unidades adicionales proporciona un trabajador más. Teniendo en cuenta el valor del producto marginal de la empresa podemos hacer una tabla que nos diga cuántos trabajadores contratará dependiendo del salario: Salario Mayor que Entre 1000 Entre 800 Entre 600 Entre 400 Menos de 1000 y 800 y 600 y 400 y 200 200 Demanda 0 1 2 3 4 5 trabajo La tabla anterior nos sirve para dibujar la curva de demanda de trabajo de la empresa, que indica cuántos trabajadores querrá contratar la empresa a cada uno de los salarios. Uniendo todas las tablas anteriores de todas las empresas en una sola, podemos realizar la curva de demanda de trabajo del mercado, que indica cuántos trabajadores querrán contratar todas las empresas a cada uno de los salarios.
La oferta de trabajo La oferta de trabajo, llevada a cabo por los trabajadores, es bastante sencilla de analizar: los trabajadores estarán dispuestos a trabajar siempre que el salario les compense por lo que podrían hacer con ese tiempo. Por ejemplo, si mi tiempo de notrabajo es valorado en 10€, solamente aceptaré un trabajo por más de 10€. Es decir, los individuos aceptarán un trabajo siempre y cuando el salario del mismo sea mayor que su salario de reserva -el valor monetario. de utilizar el tiempo de no-trabajo para el mejor uso posible-. Con el salario de reserva de cada trabajador podemos construir una tabla para dibujar la curva de oferta de trabajo, la cantidad total de trabajo ofrecida para cada nivel de salario: Salario Menos que Entre 200 y Entre 400 Entre 600 Entre 800 Más de 200 400 y 600 y 800 y 1000 1000 Oferta 0 5 12 16 21 30 trabajo La tabla anterior nos muestra, por ejemplo, que no todo el mundo estará dispuesto a trabajar por 700 euros. Esto es debido a que el salario de reserva de esas personas es mayor que esa cantidad. Es decir, solamente trabajarán las personas cuyo salario de reserva es menor o igual que el salario. Los que no trabajan son desempleados, y distinguimos entre dos tipos de de desempleo: • Desempleo voluntario: Las personas que no trabajan porque su salario de reserva es mayor que que el salario de mercado.
• Desempleo involuntario: Las personas que quieren trabajar al salario de mercado ya que su salario de reserva es inferior al de mercado, pero no encuentran trabajo.
Equilibrio competitivo de mercado del trabajo En el equilibrio competitivo la oferta (trabajadores) se ajusta para igualar a la demanda (empresas) de modo que no existe desempleo involuntario, tan sólo voluntario. Dicho esto, podemos calcular el beneficio de las empresas (Ingresos – costes) como si calculáramos el excedente de los consumidores -buscando el área por encima del salario competitivo y por debajo de la curva de demanda-. También podemos calcular el excedente de los trabajadores de forma similar a cómo lo hacíamos con los oferentes.
No obstante, hay dos valores nuevos a calcular: la renta total de los parados -número de parados * salario de reserva- y la renta total de los trabajadores -número de trabajadores * salario competitivo-.
Efectos de un salario mínimo Una vez explicado el mercado de trabajo en “el mundo perfecto” vamos a introducir al Gobierno, que opta por fijar un salario mínimo. Un salario mínimo es la remuneración mínima que los trabajadores pueden percibir por su tiempo de acuerdo con la ley. Si el salario mínimo es menor o igual que el competitivo o el que fija el mercado, no influye .
Pero si es mayor, causa un exceso de oferta ya que hay más individuos que quieren trabajar que empresas que desean contratarles. Esto causa desempleo involuntario: los trabajadores quieren trabajar a este salario pero no pueden. Este desempleo involuntario es causado por la caída de la demanda debido al aumento del precio (salario) y por el aumento de la oferta.
Dados los efectos de esta medida, hay que preguntarse quiénes son los beneficiados y los perjudicados ante esta. Los únicos beneficiados son los trabajadores contratados, que reciben un salario mayor tanto si trabajaban antes como si no. Los perdedores son las empresas, que pagan un salario más alto sin ver aumentado sus ingresos de producción; y los trabajadores que pierden su empleo, que perciben un salario menor.
Todo esto ocurre puesto que, como estamos en el mundo perfecto, si tocamos algo hay imperfecciones. Hay que mencionar que no sabemos quién conseguirá trabajo en esta coyuntura.
Precios mínimos y máximos El salario mínimo es un tipo de precio mínimo: el precio mínimo del trabajo. El precio mínimo de un bien es el precio más bajo al que la ley permite comprar o vender el bien.
Un ejemplo de ello pueden ser el precio de los libros en España. Al igual que con el caso anterior, si el precio mínimo es menor o igual que el competitivo o el que fija el mercado, no influye. Pero si es mayor, causa un exceso de oferta ya que hay más individuos que quieren vender que personas que desean comprar. Así pues, con un precio mínimo se vende menos cantidad pero a mayor precio unitario, por lo que dependiendo de la elasticidad de la demanda el ingreso total será mayor o menor.
A su vez, el precio máximo de un bien es el precio más alto al que la ley permite comprar o vender el bien. Si el precio máximo es mayor o igual que el competitivo o el que fija el mercado, no influye. Pero si es menor, causa un exceso de demanda ya que hay más individuos que quieren comprar que personas que desean vender. Un ejemplo de esto pueden ser los alquileres o el precio de la luz, fijado por el Gobierno.
Apuntes Tema 6: La Teoría de la Elección del Consumidor Introducción: Las Decisiones de los Consumidores Como sabemos, la demanda o la cantidad demandada de un bien es la cantidad que los compradores quieren y pueden comprar del mismo. Para entender mejor la demanda, debemos averiguar de qué dependen las decisiones de los consumidores. Estas decisiones o disyuntivas son lo que determinan la demanda puesto que, como los bienes y la renta son limitados, los consumidores han de decidir continuamente si comprar más de X -a costa de comprar menos cantidad de otros productos-, cuánto dinero gastar en W...
Las elecciones definidas anteriormente dependen de dos aspectos básicos, ya señalados en la definición de demanda, la renta de los consumidores -lo que los consumidores pueden permitirse- y las preferencias o gustos de los consumidores -lo que los consumidores quieren-. La renta o el poder adquisitivo del consumidor determinará las cestas que puede comprar mientras que las preferencias le ayudarán a determinar qué cesta quiere comprar entre todas las que se puede permitir.
La Restricción Presupuestaria Empezaremos, primero, analizando la restricción presupuestaria del consumidor. La restricción presupuestaria viene determinada por la renta del consumidor y nos indica todas las combinaciones de bienes -cestas de bienes- que el consumidor puede permitirse o puede comprar.
Para simplificar el análisis, suponemos que sólo hay dos bienes y que el ahorro en este mundo ficticio es totalmente inútil, por lo que los individuos gastan toda su renta en comprar los bienes. Lógicamente, el gasto total NO podrá ser superior a la renta del consumidor. Explicado todo esto, vamos a plantear la restricción presupuestaria de un individuo con renta de 50€ que puede comprar comida o bebida, que valen 10 y 5 euros respectivamente: Número de Número de Gasto en Gasto en Gasto Total = Bebidas Comidas Bebida (5€/u) Comida (10€/u) Renta 0 5 0,00 € 50,00 € 50,00 € 2 4 10,00 € 40,00 € 50,00 € 4 3 20,00 € 30,00 € 50,00 € 6 2 30,00 € 20,00 € 50,00 € 8 1 40,00 € 10,00 € 50,00 € 10 0 50,00 € 0,00 € 50,00 € Mediante esta tabla podemos hacer una representación gráfica -ver figura 1- y así obtener la restricción presupuestaria. No obstante, observemos que la renta -o el gasto total- viene dado por la siguiente ecuación, siendo PA y PB el precio de la bebida y la comida, y QA y QB la cantidad de bebida y comida compradas: Renta ( R ) = PA*QA + PB*QB = Gasto en A + Gasto en B Observemos también que podemos manipular la ecuación a nuestro antojo y expresar, por ejemplo, la cantidad de B (qB) en función de qA.
Aplicando esto a nuestra situación: QB = (50/10) -(5/10)*QA = 10 -0,5*QA Figura 1: Representación Gráfica de la Restricción Presupuestaria.
Así pues, podemos decir que la restricción presupuestaria nos indica las cestas de bienes con un coste igual a la renta del consumidor. La pendiente de la restricción es igual al precio relativo de los dos bienes. Es decir, el precio expresado en relación a cantidades de X bien o Y bien y no en unidades monetarias. En nuestro caso: m = (4-8)/(3-1) = -4/2 = -2 Esto significa que una unidad más de comida cuesta el doble que una de bebida. Es decir, si el consumidor compra una unidad de comida no puede consumir dos de bebida. Dicho de forma técnica, el coste de oportunidad de una unidad de comida son dos de bebida.
Las Preferencias La decisión del consumidor no depende únicamente de su renta sino también de sus preferencias. Estas preferencias o gustos pueden representarse gráficamente mediante curvas de indiferencia. Las curvas de indiferencia muestran el conjunto de cestas que otorgan al consumidor el mismo nivel de bienestar o satisfacción. Es decir, las cestas que al consumidor le sería indiferente intercambiar porque conseguiría el mismo nivel de bienestar. Lo veremos más claro con un ejemplo: Figura 2: La curva de indiferencia verde muestra que al consumidor le gusta el doble la comida que la bebida. Cualquiera de los puntos de la curva le sería indiferente.
Las curvas de indiferencia cumplen una serie de propiedades con el objetivo de reflejar correctamente los gustos de los consumidores: • Las curvas de indiferencia tienen pendiente negativa: Porque el consumidor, para recibir menos del bien Y, ha de obtener más del bien X.
• Las curvas de indiferencia más altas son mejores: Porque el consumidor prefiere más cantidad a menos, ya que más cantidad significa mayor bienestar.
• Las curvas de indiferencia NO se cortan: Puesto que contradirían la segunda propiedad. Es decir, si se cortasen el consumidor no preferiría más a menos.
• Las curvas de indiferencia son combadas hacia dentro: Esto es así ya que los consumidores tienen mayor disposición a renunciar a un bien cuánto más cantidad poseen.
Además, la pendiente en un punto de una curva de indiferencia muestra la relación a la que un individuo está dispuesto a sustituir un bien por otro. Es decir, indica cuántas unidades de X/Y aceptaría para desprenderse de una de Y/X. La pendiente en un punto de una curva de indiferencia se llama Relación Marginal de Sustitución.
Por otro lado, existen dos ejemplos extremos de preferencias: los bienes sustitutivos perfectos y los bienes complementarios perfectos. Los primeros ya los hemos tratado, pues en nuestro ejemplo la comida y la bebida son bienes sustitutivos perfectosse puede sustituir siempre una unidad de comida por dos de bebida-. La característica principal de estos bienes es que sus curvas de indiferencia son líneas rectas.
Ejemplos de estos bienes podrían ser las monedas de un euro y dos euros; o el bolígrafo negro y el azul.
En cuanto a los bienes complementarios perfectos, sus curvas de indiferencia forman ángulos rectos ya que una mayor cantidad de A o de B es totalmente inútil si no dispones de la misma cantidad de B/A. Un ejemplo podría ser el siguiente: Figura 3: Los zapatos izquierdos y derechos son bienes complementarios perfectos.
La Optimización: la Elección del Consumidor Como es obvio, el consumidor elegirá, dentro de las cestas que se puede permitir -las que son iguales o inferiores a su restricción presupuestaria-, la mejor de acuerdo con sus preferencias. Analíticamente, la cesta óptima será en la que se cumpla lo siguiente: RMS [Pendiente en un Punto] = Precio A/Precio B Es decir, escoge el punto dónde el precio relativo del mercado es igual a su precio relativo (pendiente de la curva de indiferencia). Por ejemplo, si la comida cuesta el doble que el agua, el consumidor elegirá la cesta que se encuentra en el punto donde, según sus preferencias, estaría dispuesto a cambiar una unidad de comida por dos de agua – o dos de agua por una de comida-.
No obstante, por el momento, sólo trabajaremos gráficamente y escogeremos la cesta situada en la curva de indiferencia más alta posible dada la restricción presupuestaria. Es decir, la cesta de la última curva de indiferencia que corte la restricción presupuestaria: Figura 4: En el primer caso, el punto B sería el óptimo y en el segundo lo sería el c.
Variaciones en la Renta Si la renta cambia, lo único que se ve afectado es la restricción presupuestaria, pues las preferencias siguen siendo las mismas independientemente del poder adquisitivo del consumidor. Así pues, la restricción presupuestaria se desplaza hacia la derecha si la renta aumenta o hacia la izquierda si la renta disminuye. Por tanto, el punto óptimo cambia en ambos casos.
Podemos formular la siguiente proposición: si la renta aumenta, normalmente el consumo de ambos bienes aumenta. Si la renta disminuye, normalmente el consumo de ambos bienes disminuye.
Variaciones en los Precios Si la renta cambia, lo único que se ve afectado es la restricción presupuestaria, pues las preferencias siguen siendo las mismas independientemente de cuánto cuesten los bienes. Así pues, si el precio de un bien situado en el eje X aumenta, la pendiente de la restricción presupuestaria es mayor. Y si el precio de un bien situado en el eje Y aumenta, la pendiente de la restricción presupuestaria es menor.
Podemos formular la siguiente proposición: si el precio de un bien aumenta, normalmente el consumo del bien disminuye. Si precio de un bien situado en el eje X aumenta, la pendiente de la restricción presupuestaria es mayor disminuye, normalmente el consumo del bien aumenta.
Apuntes Tema 7: Las Externalidades Introducción: Los Fallos de Mercado y las Externalidades Hasta ahora, habíamos trabajado en un mundo ficticio o perfecto donde los mercados perfectamente competitivos eran eficientes. Es decir, maximizan los beneficios totales de los compradores y los vendedores y, de esta forma, nadie puede salir beneficiado sin perjudicar a alguien -eficiencia en sentido de pareto-. En este tema vamos a tratar una de las principales imperfecciones de los mercados competitivos o uno de los principales fallos de mercado. Un fallo de mercado se produce cuando el mercado, por sí solo, no maximiza los beneficios totales y no logra, por tanto, la eficiencia.
Uno de los principales fallos de mercado, del que hablaremos en este tema, son las externalidades. Se produce una externalidad cuando las decisiones de un individuo afectan a otro, ya sea otorgándole mayores costes -en este caso hablamos de una externalidad negativa- o proporcionándole mayores beneficios -en tal caso se da una externalidad positiva-. En otras palabras, si una decisión de un individuo hace aumentar los costes de otro, se produce una externalidad negativa; mientras que si esa decisión hace incrementar los beneficios de ese otro individuo hablamos de una externalidad positiva. Algunos ejemplos de externalidades negativas pueden ser la contaminación, el ruido...Mientras que las positivas pueden ser las mejoras tecmológicas y la rehabilitación de edificios, entre otras.
Así pues, mientras que en las lecciones anteriores la intervención estatal generaba ineficiencia -salario mínimo, impuesto sobre la compraventa...-, cuando se produce un fallo de mercado el Gobierno puede mejorar la situación. Es decir, puede restaurar la eficiencia con su intervención.
Los Mercados Competitivos y Las Externalidades Para entender lo anterior, imaginemos un mercado de relojes digitales. En el equilibrio competitivo de este mercado, los beneficios totales son de 350€. No obstante, dado que producir un reloj genera un coste de contaminación total de 10€ y se producen 36 relojes; la sociedad acaba perdiendo ya que: Beneficios sociales = 350-360 = -10€. Pese a que se ha comerciado y se ha llegado al punto de equilibrio, los beneficios totales o sociales son menores que si no se hubiera comerciado.
La situación anterior se produce porque los vendedores no tienen en cuenta todos los costes a la hora de realizar la transacción. De este modo, mientras que los costes sociales de la transacción son iguales al coste de contaminación más el de producción, los costes para el vendedor son iguales a su coste de producción, ya que el efecto de la contaminación que genera es prácticamente inexistente para él. En otras palabras, el vendedor apenas se ve afectado por la contaminación que genera produciendo un reloj y, por tanto, no tiene en cuenta ese coste. Así pues, si los agentes económicos no tienen en cuenta todas las consecuencias de sus decisiones, los resultados serán normalmente ineficientes.
Los Impuestos Correctivos Para solucionar la externalidad anterior, hay que hacer que el vendedor tenga en cuenta todos los costes -incluidos los de contaminación-. Una forma de hacer esto es imponiendo un impuesto sobre la venta de la misma cuantía que la externalidad. En este caso, de 10€. De este modo, la transacción sólo se produce si el beneficio total es mayor que el coste total -incluida la externalidad-. Además, la recaudación impositiva permite compensar los costes generados por la externalidad.
La situación anterior no sólo permite solucionar la externalidad sino que permite maximizar los beneficios totales, ya que hay gente que comerciará pese al impuesto y sus transacciones serán beneficiosas tanto para la sociedad como para ellos. Por tanto, esta solución es preferible a otras que no permiten obtener beneficios incluso si tu transacción es beneficiosa para la sociedad, como puede ser la prohibición del comercio de relojes digitales.
La medida impositiva que hemos aplicado se conoce como impuesto correctivo o piguviano, impuestos que corrigen las externalidades. En otras palabras, hacen que los agentes tengan en cuenta todos los costes a la hora de tomar decisiones. Esto se conoce como interiorizar la externalidad o, lo que es lo mismo, hacer que la externalidad sea pagada por quién la genera. Así, el impuesto hace que el coste total para el vendedor -coste de producción más el impuesto- sea igual al coste total de producción un reloj -coste de producción más coste de contaminación-.
Como conclusión, podemos decir que el impuesto correctivo restaura la eficiencia en el mercado. Pese a ello, no todo el mundo está de acuerdo con él ya que, aunque sea mejor socialmente, ciertos agentes ganan más sin el impuesto que con el impuesto; por lo que estarán en contra del mismo.
El Mercado de Permisos Otra forma de acabar con la problemática de la contaminación anterior, es establecer un mercado de permisos de contaminación. Estos permisos permiten poder producir un reloj digital. Por ello, basta con que la cantidad socialmente eficiente sea igual al número de permisos. En nuestro caso, como la cantidad eficiente socialmente es 20 unidades, sólo repartiremos 20 permisos. Sin embargo, esto no hace que los beneficios sean los máximos, pues podemos haber dado los permisos a alguien con un coste muy elevado de tal modo que, aunque produzca, no puede vender el reloj.
Esto se soluciona haciendo que los permisos sean un objeto de intercambio o de compraventa. En otras palabras, que puedan ser comprados y vendidos. De este modo, se soluciona todo puesto que, aunque el permiso lo tenga alguien con un coste de producción muy alto, puede vender el permiso y obtener beneficios.
Los propietarios de los permisos se guiarían por la premisa siguiente: “Vender el permiso es más beneficioso siempre que pueda obtener mayores beneficios que vendiendo el reloj digital que puedo producir”. Así, las empresas con menores costes producirán los bienes y se restaura la eficiencia del mercado.
Por último, mencionar que, aunque alguien con el mínimo coste tuviera el permiso de antemano, estaría pagando por él su coste de oportunidad -lo que podría haber ganado si hubiera vendido el permiso-. Por consiguiente, es como si el permiso se lo vendiera a sí mismo.
Para predecir el precio de los permisos, hay que hacer varios pasos: • Dibujar la curva de oferta de permisos -cuya cantidad será igual al número de unidades del bien ofertadas- en la misma gráfica que las curvas de oferta y demanda iniciales y ver cuál es el nuevo precio de equilibrio para esa cantidad del bien.
• Hacer la tabla de distribución de los demandantes, que indica el coste de venta de cada demandante -su coste de producción- y la disposición máxima a pagar por un permiso -nuevo precio de equilibrio menos coste de producción-.
• Dibujar la curva de oferta y demanda de permisos con estos datos y averiguar el precio de equilibrio. Es necesario decir que el mercado de permisos y el de relojes son dos mercados distintos.
En suma, conseguimos el mismo efecto que el anterior: los ingresos adicionales de los permisos permiten neutralizar el efecto de la externalidad y devolver la eficiencia al mercado.
Las Externalidades Positivas En este tema hemos tratado casi exclusivamente las externalidades negativas, pero las positivas también son importantes e influyen de forma significativa en la economía. El problema de estas externalidades es que, al igual que los vendedores de relojes digitales no tenían en cuenta todos los costes a la hora de decidir realizar una transacción , los individuos que generan una externalidad positiva no tienen en cuenta todos los beneficios a la hora de realizar una transacción.
En este caso, la solución será la inversa a la de las externalidades negativas: la subvención. Imaginemos, por ejemplo, una empresa que decide reinvertir sus beneficios en I+D (Investigación y Desarrollo). Esta investigación no sólo beneficiará a la empresa, pues los resultados podrán ser usados por otros individuos para lograr más mejoras tecnológicas. Así, el Estado concede una subvención a las empresas que reinvierten sus beneficios en forma de desgravación fiscal -pago de menos impuestos-.
Otro ejemplo puede ser el de la enseñanza o educación, que tiene unos beneficios sociales además de individuales: el individuo estará más capacitado para votar mejor, transmitirá conocimientos a su entorno...Este es uno de los motivos por lo que la enseñanza está subvencionada por el Gobierno.
Apuntes Tema 8: Los Monopolios y los Cárteles Introducción: El Poder de Mercado Como dijimos en el tema anterior, los mercados perfectamente competitivos no siempre son eficientes. Es decir, no logran en todos los casos maximizar los beneficios totales de vendedores y compradores. Los casos en los que el mercado, por sí sólo, no logra la eficiencia se conocen como fallos de mercado. En esta ocasión, vamos a tratar otro de los grandes fallos de mercado: el poder de mercado.
Antes de definir este fallo de mercado, hay que recordar una de las características de un mercado competitivo: que haya tantos oferentes y demandantes de forma que ninguno pueda influir en el precio. Hay poder de mercado cuando una o varias empresas pueden influir en el precio del producto. Si el producto sólo tiene un solo vendedor o un único oferente, a este oferente se le llama monopolista -y, a la empresa, monopolio-; mientras que si varias empresas se ponen de acuerdo para controlar el mercado decimos que hay un cártel.
La Conducta del Monopolio Para descubrir el comportamiento del monopolio vamos a suponer que sólo quiere maximizar sus beneficios -recuerde que Beneficios = Ingresos - Costes-. Es decir, el monopolio fijará el precio o la cantidad que maximice sus beneficios. La última frase es muy importante ya que el monopolista sólo podrá fijar una de las cosas. Por ejemplo, el monopolista puede limitar la producción y decidir vender 10 unidades de su producto al precio que fije el mercado. Lo que NO puede hacer es vender 900 unidades de su producto a 6000 millones cada una, por la simple razón de que el mercado es libre y la gente puede optar por no comprar.
Una explicación algo más técnica de lo anterior se basa en la curva de demanda del monopolio. Dado que la curva de demanda muestra las unidades de producto que los demandantes querrán comprar a todos y cada uno de los precios, si el monopolista fija un precio la cantidad vendrá determinada por la curva; mientras que si fija la cantidad la curva determinará el precio.
Dicho esto, vamos determinar la cantidad maximizadora de un beneficios de un monopolio mediante la tabla siguiente. Hay que recordar ciertos conceptos que aparecen en la tabla, esenciales para entender este tema. El ingreso total de un monopolista viene dado por IT=P*Q, es decir, el número de unidades vendidas por el precio. El ingreso marginal de un monopolista es el aumento que sufre el ingreso total con la venta de una unidad adicional; y es la derivada del ingreso total con respecto a Q -derivamos Q tal y como lo hacemos con las x-. El coste total de un monopolista viene dado por CT= CF +CV*Q, es decir, la suma de los costes fijos y del producto costes variables y del número de unidades vendidas. El coste marginal de un monopolista es el aumento que sufre el coste total con la venta de una unidad adicional; y es la derivada del coste total con respecto a Q.
Precio Cantidad Ingreso I. Marginal Coste C. Marginal Beneficios >25 0 0 0 0 0 0 20 1 20 20 1 1 19,00 € 15 2 30 10 2 1 28,00 € 10 3 30 0 3 1 27,00 € 5 4 20 -10 4 1 16,00 € 0 5 0 -20 5 1 -5,00 € En el caso de la tabla, la cantidad que maximiza los beneficios es dos ya que si vende la tercera unidad no obtiene ningún ingreso marginal y ha de pagar, por contra, un euro de coste marginal. De este argumento podemos obtener una proposición o regla que nos indica el comportamiento del monopolista: el monopolio venderá una unidad más si los ingresos marginales de ésta son mayores que los costes marginales, puesto que esa venta permite obtener más beneficios. Por contra, si el coste marginal de esa venta es superior al ingreso marginal, el monopolista no realizará esa venta porque perdería dinero. Así pues, el monopolista venderá hasta que los ingresos marginales sean iguales a los costes marginales.
Destacar, por último, que el ingreso marginal siempre será menor que el precio cuando el monopolista venda a un único precio. Esto es así puesto que, como la curva de demanda tiene pendiente negativa, para vender más cantidad ha de rebajar el precio a todos los demandantes.
Monopolios y Competencia Perfecta Hemos descrito la conducta del monopolio, pero nos falta ver el motivo de su ineficiencia. Es decir, no sabemos por qué el monopolio no maximiza los beneficios totales de compradores y vendedores. Para averiguarlo, tenemos que compararlo con la situación ideal: la competencia perfecta.
Tomando como referencia el ejemplo anterior, sabemos que el monopolio venderá dos unidades a 15€ cada una para maximizar sus beneficios. En competencia perfecta, el precio de un producto es igual al coste marginal -el de producir una unidad más- ya que se cumple el primer teorema fundamental del bienestar -explicado en la primera clase, la de introducción-. De este modo, en un mercado competitivo se venderán 5 unidades a 1€ cada una. La tabla siguiente compara ambas situaciones: Monopolio Competencia Perfecta Precio 15,00 € 1,00 € Unidades Vendidas 2 5 Beneficios Totales de los Consumidores 5,00 € 46,00 € Beneficios Totales de las Empresas 30,00 € 0,00 € Beneficios Totales 35,00 € 46,00 € Mediante esta tabla, podemos establecer las diferencias entre ambas situaciones.
Primero, el monopolista vende menos cantidad y cobra un precio más alto por la misma. Como consecuencia de ello, obtiene más beneficios que en la competencia perfecta. No obstante, los beneficios totales del mercado son menores, ya que hay transacciones que no se realizan debido al precio o a la cantidad que fija el monopolio.
Mencionar que podemos obtener la pérdida de eficiencia del monopolio restando los beneficios totales de la competencia perfecta y los de la situación monopolística . Además, también podemos saber el grado de eficiencia del monopolio si realizamos esta división: Beneficios totales del monopolio/ Beneficios totales equilibrio competitivo.
La pérdida de eficiencia se produce, nuevamente, porque los precios no reflejan todos los costes al ser alterados por el monopolio. De este modo, mientras que los precios de un mercado con externalidades NO reflejan todos los costes, los de un monopolio son superiores a los costes ya que permite al monopolista ganar más. En el ejemplo, el precio de venta debería ser 1€ -igual al coste marginal- pero en un monopolio es de 15€; muy superior a ese coste marginal.
Maximización de Beneficios en el Monopolio Dado que el monopolio se fundamenta en obtener los máximos beneficios, tenemos que saber cómo calcular la cantidad o el precio que los otorga. Sabemos que el monopolio venderá una cantidad en la que el ingreso marginal -la derivada del ingreso total- sea igual al coste marginal -la derivada del coste total-. Por tanto, hemos de igualar el ingreso marginal y el coste marginal para saber el punto de máximas ganancias.
Por ejemplo, si la demanda es P=80-Q El ingreso total es P*Q= (80-Q)*Q = 80Q-Q² Y el coste total es C=8Q Tenemos que: Coste Marginal = 8; Ingreso marginal= 80-2Q Ingreso Marginal = Coste Marginal; 8=80-2Q -72 = -2Q → Q**=72/2=36 unidades Por tanto, el precio será P**=80-36=44 € Podemos hallar este punto gráficamente dibujando la curva de coste marginal, la de demanda y la de ingreso marginal; y eligiendo la cantidad donde se cortan. Podemos verlo mejor en el gráfico siguiente: Los Cárteles Como dijimos, un cártel es un grupo de empresas del mismo sector que se ponen de acuerdo para pactar la producción o los precios, y así obtener más beneficios. En otras palabras, su objetivo es producir la misma cantidad y cobrarla al mismo precio que un monopolista.
Para cumplir este objetivo, el cártel pacta una cuota de producción igual a la producción monopolística dividida por el número de empresas del sector. Si todas las empresas la respetan, las empresas obtendrán mayores beneficios que en una situación de competencia. Pese a ello, el acuerdo puede ser difícil de cumplir -aunque todos sus miembros salgan ganando con él- puesto que cualquiera de las empresas saldría ganando si lo incumpliera y produjera más de lo estipulado en su cuota.
Hay que decir que los cárteles son ilegales en la mayoría de los países, cosa que hace más difícil que los acuerdos se cumplan porque se hacen en secreto y no hay garantías legales de que se cumplan.
La Discriminación de Precios Los monopolios pueden conseguir más ganancias si logran vender el mismo bien a precios distintos. Esta práctica se conoce como discriminación de precios, es decir, vender el mismo producto a precios diferentes a distintos compradores. Existen dos tipos de discriminación: la de primer grado y la de tercer grado.
La discriminación de precios perfecta o de primer grado se basa en vender el bien al comprador por su valor de compra o disposición máxima a pagar. En este caso, no existe pérdida de eficiencia puesto que el monopolista obtiene todos los beneficios posibles -los beneficios totales de los consumidores son cero-. Esta práctica, obviamente, es casi imposible de realizar.
La discriminación de precios de tercer grado se basa en separar a los consumidores en grupos -estudiantes y trabajadores, por ejemplo- y fijar un precio diferente para cada uno de ellos. Esto incrementa los beneficios y reduce la pérdida de eficiencia.
Apuntes Tema 9: Las Externalidades de Red Introducción: Las Externalidades de Red Antes de definir este término, recordemos brevemente qué son las externalidades. Las externalidades son un tipo de fallo de mercado -cuando el mercado, por sí solo, no consigue la eficiencia- que se produce cuando nuestras acciones o decisiones afectan a otros individuos. Si nuestra acción produce costes a terceros, hablamos de externalidad negativa; mientras que si producen beneficios hablamos de externalidad positiva.
Una externalidad de red es un tipo de externalidad positiva muy peculiar: multiplica el valor de compra de otros individuos. Por ejemplo, si yo compro una videoconsola Xbox 360 estoy generando una externalidad de red ya que cuántas más personas la tengan más juegos sacarán -y con más personas podremos jugar- y, por consiguiente, mayor será el valor de compra de otros individuos. En otras palabras, se produce una externalidad de red cuando el valor de compra de un producto es mayor cuantas más personas lo compren.
La Curva de Demanda sin Lamentaciones A la hora de trazar o dibujar la curva de demanda de un mercado con externalidades de red, tenemos un problema: siempre hemos dibujado la demanda como la cantidad que los demandantes quieren comprar a todos y cada una de los precios. En otras palabras, fijábamos un precio y obteníamos la cantidad. En este mercado debemos hacer el proceso contrario, puesto que el precio depende de la cantidad demandada. Por tanto, usamos la función inversa de demanda -P(q)=a-bQ) y obtenemos así el precio más alto que se pagará por la unidad Q.
Esta explicación se entenderá mejor con un ejemplo, en el que haremos todos los pasos para dibujar una curva de demanda en un mercado con externalidades de red o una curva de demanda sin lamentaciones -en el que nadie se arrepiente de su decisión-. Imaginémonos que disponemos de los siguientes datos: Demandantes Externalidad de Red Precio y Demandantes Valor compra inicial Número Intervalo de Factor P(q) en demandantes Cantidades Externalidad intervalo 1 8 De 1 a 7 1 6,00 € 7 2 8 De 8 a 14 2 10,00 € 14 3 8 De 15 a 22 3 12,00 € 22 4 8 De 23 a 30 4 12,00 € 30 5 7 De 31 a 38 5 10,00 € 38 6 el Número Demandantes 7 De 39 a 46 6 6,00 € 46 Observemos que la tabla está dividida en varias partes: la primera muestra la información de los demandantes: su valor de compra y cuántos poseen esa disposición máxima a pagar. La segunda muestra qué externalidad de red -o multiplicador- se produce para cada intervalo de cantidades; y la última refleja el precio que pagarán los demandantes en cada intervalo y cuántos demandantes pagarán ese precio.
A un precio de 6€, habrá siete personas dispuestas a comprar el producto. Para que se vendan de 8 a 14 unidades; el precio ha de ser de 10€ ya que los demandantes con valor de compra 5 estarían dispuestos a pagar un máximo de 10€ -5* factor de externalidad, que es dos-. En otras palabras, lo único relevante es el valor de compra del comprador marginal o el último comprador.
Para explicar esto último, debemos pensar que los demandantes con valor inicial de 6€ estarían dispuestos a pagar 6*2= 12€ -factor externalidad- PERO sólo si se vendiesen de 8 a 14 unidades. Para que eso ocurra, los demandantes con valor inicial de 5€ deben comprar el producto; por lo que sólo nos interesa este grupo de demandantes. Por último, podemos seguir este proceso para rellenar la tercera parte de la tabla, que muestra el precio y los demandantes en función de la externalidad de red.
Dicho todo esto, vamos a trazar la curva de demanda sin lamentaciones usando los datos anteriores: Si con cero unidades vendidas se ofrece un precio mayor que 6€, nadie compraría ninguna unidad. Las demás líneas horizontales están extraídas de la tabla: a un precio de 6€ se venden de 1 a 7 unidades; a uno de 10€ de 8 a 14...
Las líneas verticales son algo especiales: el demandante nº 46 estaría dispuesto a pagar entre 0 y 6€; el nº 38 estaría dispuesto a pagar entre 6 y 10€ por la unidad 38 y el nº 30 pagaría entre 10 y 12€. No obstante, el demandante nº 7 NO pagaría más de séis euros por el producto, de ahí el salto en la gráfica; lo mismo ocurre con el demandante nº 15.
Por otro lado, prácticamente siempre trabajaremos con curvas de demanda sin lamentaciones lisas que eliminan el problema de los “saltos” antes descritos. Estas curvas de demanda tienen como ecuación: P(q) = valor inicial* factor de externalidad= q*(100-q) =100q-q² Por último, mencionar que, pese a que es conveniente saber cómo trazar una curva de demanda sin lamentaciones -en la que nadie se arrepienta de comprar o no haber comprado-, en el examen final NO tendremos que dibujar la curva.
Tipos de Equilibrio y la Masa Crítica Una vez dibujada la demanda, nos falta saber algo fundamental: el equilibrio. Como sabemos, el punto de equilibrio corresponde a la cantidad -y al precio- donde la oferta es igual a la demanda. La peculiaridad de estas curvas reside, además, en que puede haber más de un punto de equilibrio, tal como vemos en la imagen siguiente: Como vemos, cuando la oferta es perfectamente elástica para una cantidad de 3000€, el único punto de equilibrio es cero. Por contra, cuando la oferta es también perfectamente elástica en una cantidad de 2100€, los puntos de equilibrio pueden ser B(0 unidades), C (30 unidades) y D (70 unidades). No obstante, distinguimos entre dos tipos de equilibrio: • Equilibrio estable: Es el punto de equilibrio al que se retorna aunque se produzcan leves desviaciones. Por ejemplo, si alguien compra por error una unidad la próxima vez no la comprará y se retornará al equilibrio de cero unidades. Otra manera de verlo es lanzando una bola a un recipiente circular -un cuenco o un plato hondo-, aunque ese recipiente se mueva, la bola retornará al punto del centro -punto de equilibrio estable-.
• Equilibrio inestable:Es el punto de equilibrio del que nos alejamos si se producen leves desviaciones. Por ejemplo, si alguien comprara la unidad 31 nos alejaríamos mucho de ese equilibrio de 30, ya que llegaríamos al de 70.. Otra manera de verlo es lanzando una bola a un recipiente circular invertido -un cuenco o un plato hondo-, si ese recipiente se mueve, la bola se alejará de donde estaba -equilibrio inestable-.
En nuestro caso, los puntos B y D son equilibrios estables y el C es inestable. Para demostrarlo, es necesario aclarar qué sucedería en varias coyunturas. Si se compraran menos de 30 unidades, se retornaría al punto de equilibrio B (cero) puesto que los compradores pagan más de su valoración del bien.
Si se compraran más de 30, se llegaría al D puesto que los compradores del 31 al 69 experimentan excedente al comprar el producto -Nota: el comprador 70 no obtiene excedente: pagaría exactamente su valor de compra-. Por tanto, con estas dos situaciones es MUY improbable que se comprarán exactamente 30 unidades.
Para completar la explicación anterior, introducimos un concepto clave: la masa crítica.
La masa crítica es la cantidad necesaria de unidades del bien para alcanzar el equilibrio de máximos beneficios o, dicho de forma técnica, el equilibrio más eficiente. En nuestro caso, esa masa es de 31 unidades debido a que, como dijimos, los compradores del 31 al 69 experimentan excedente al comprar el producto. Si se llega a esa masa crítica, el equilibrio final será de 70 unidades. Es por este motivo también que, estando tan cerca de la masa crítica, el punto C (30) es un equilibrio inestable.
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