Tema 5 1/3 (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Teories Criminológiques II
Año del apunte 2016
Páginas 6
Fecha de subida 27/03/2016
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TEMA 5 Disposiciones agresivas I y II Conceptos fundamentales (Introducción a la Criminología biosocial) El estudio de la Criminología biosocial incluye un amplio conjunto de investigaciones muy heterogéneas, tales como análisis de rasgos físicos, delincuencia familiar, gemelos y hermanos adoptivos, estudios genéticos, influencia de la alimentación, sociobiología o psicología evolucionista, psiconeurología cerebral… Todas estas investigaciones comparten una serie de elementos comunes: 1. En su base se hallan los presupuestos de la teoría de la evolución de Darwin, algunos de cuyos postulados principales son los siguientes: - Todas las especies han evolucionado unas de otras como resultado de los procesos de adaptación y selección natural.
El comportamiento animal también ha ido evolucionando desde formas más simples a formas más complejas.
Todo comportamiento cumple, por tanto, una función adaptativa, en la medida en que mejora la relación de cada individuo y de la especie en su conjunto con el entorno.
¿Podría ser contrario al proceso de adaptación un comportamiento como el agresivo? No, ya que el proceso evolutivo ha seleccionado aquellas características que eran más adaptativas al medio ambiente, y las manifestaciones agresivas no pueden ser una excepción.
2. Relación entre algunos factores biológicos y la tendencia a la agresividad de las personas. El rasgo agresividad no implica necesariamente que se cometan delitos.
3. Estas tendencias hacia la agresividad interaccionan con el ambiente social en el que se vive, pudiendo producirse o no la conducta agresiva o delictiva.
No existe una delincuencia ni genética ni biológicamente determinada, se heredan ciertas tendencias agresivas que dependiendo de la concreta interacción entre individuos que se produzca en un ambiente determinado, pueden manifestarse en forma de comportamiento violento.
4. No todas las perspectivas biosociales de la delincuencia dan lugar, en la actualidad, a intervenciones aplicadas.
Esto ocurre por dos razones esenciales: - En el orden práctico, no cabe plantearse actuaciones que no son técnicamente posibles.
Al plantearse situaciones que si son técnicamente posibles, hay situaciones de aplicación que no se pueden llevar a cabo por una objeción ética.
Además, determinadas condiciones psicobiológicas pueden influirse mediante la aplicación de fármacos.
¿Qué es la Criminología biosocial? Es la corriente teórica y empírica de la Criminología que se esfuerza por revelar la influencia de los diferentes mecanismos por los que la biología influye en el comportamiento delictivo humano, con el propósito de establecer hallazgos significativos en la comprensión de la violencia y las carreras delictivas así como principios preventivos relevantes.
Actualidad de la perspectiva biosocial en Criminología Décadas atrás, al hablar de delincuencia, cualquier referencia a los componentes biológicos del ser humano era con frecuencia peyorativamente cualificada como lombrosiana e inadmisible.
Una de las principales objeciones contra las perspectivas biológicas en Criminología tuvo que ver con la controversia acera de la aplicabilidad práctica de sus resultados.
En la actualidad es inadmisible una perspectiva que niegue lo biológico en Criminología. Son imprescindibles los conocimientos actuales sobre neurociencia y psicofisiología humana. Especialmente necesaria resulta la investigación sobre el funcionamiento del sistema nervioso, que media en todos y cada uno de los procesos de la conducta, de las emociones, de las cogniciones y del aprendizaje de las personas.
Wilson y Herrnstein pusieron de relieve la existente relación entre las dimensiones biológicas, sociales y conductuales.
Concluyeron que la delincuencia no puede ser comprendida sin tomar en consideración las predisposiciones individuales y sus raíces biológicas.
Ray Jeffery señaló que se hallaría abocado al fracaso cualquier enfoque criminológico que prescindiera del hecho de que todo lo que hacemos, decimos, sentimos y pensamos transcurre ineludiblemente por nuestro cerebro.
Goleman recogió en su libro Inteligencia emocional la investigación desarrollada por Le Doux sobre el papel que juegan en nuestro sistema de respuesta rápido y emocional ciertas partes del cerebro. Gracias a esta investigación se sabe que los estímulos ambientales que percibimos son recibidos en el tálamo, que efectivamente, los enviará al neurocórtex.
Sin embargo, el tálamo mantiene también conexión directa con la amígdala, que funcionaría como una especie de “centinela emocional”, capaz de producir respuestas rápidas pero menos elaboradas a situaciones comprometidas.
La biología y la Criminología actual ¿Existe relación entre la biología humana y la delincuencia? Si, la relación entre biología y delincuencia es uno de los nexos más claramente establecidos por la investigación criminológica moderna.
Fishbein señaló que para explicar adecuadamente el comportamiento delictivo debe atenderse a tres elementos interrelacionados entre sí: - Los sistemas neurológicos, que son responsables de la inhibición de conductas y emociones extremas.
Los mecanismos necesarios para aprender, ya sea a partir de la imitación o de la experiencia.
Los factores sociales, que se concretan en la estructura familiar de los individuos y en los recursos comunitarios o mecanismos de ayuda social.
Las posibles interacciones a que estos sistemas pueden dar lugar son los siguientes: 1.
2.
3.
4.
Que individuos bien dotados biológicamente, sin dificultades neurológicas o de aprendizaje, tengan unos ambientes socioculturales y familiares adecuados. Supuesto ideal con menor existencia de agresión y delincuencia.
Que los mecanismos biológicos sean los apropiados pero que los sociales sean inestables o inadecuados. El sujeto se desarrolla en contextos sociales desestructurados, proclives a producirle problemas de maduración emocional. La estabilidad biológica pueden ayudar a minimizar el influjo negativo de factores ambientales.
Que existan en los individuos dificultades biológicas, pero dispongan de sistemas sociales de crianza muy estables e intensivos. Las dificultades biológicas podrían ser compensadas y el individuo tendría la oportunidad de desarrollarse adecuadamente en la sociedad.
Que ninguno de los dos sistemas funcione. Los sujetos tienen desventajas tanto biológicas como sociales. Alta probabilidad de conducta antisocial.
Rasgos físicos y delincuencia: las biotipologías En Criminología ha existido una línea de investigación que ha analizado la posible relación entre tipologías corporales (biotipologías) y delincuencia.
Kretschmer estableció tres tipos corporales vinculados a ciertas caracterologías: - Leptosomático o asténico: Caracterizado por su delgadez y poca musculatura, y por una tendencia a la introversión. Tendencia a delitos de hurto y estafas.
Atlético: Poseedor de un gran desarrollo esquelético y muscular. Preponderancia a los delitos violentos y una mayor tendencia a la reincidencia.
Pícnico: Tendente a la obesidad y proclive a la sociabilidad. Tendencia a los delitos de fraude.
Sheldon estableció una biotipología, paralela a la de Kretschmer, que distinguía tres somatotipos o tipos corporales asociados a tres tipologías de personalidad, cuyas características se mantendrían a lo largo de la vida del individuo.
- Ectomorfo: Caracterizado por su delgadez y fragilidad física y por su cerebrotonia, que le daría una tendencia al retraimiento y a la inhibición.
Mesomorfo: Individuo atlético en el que predominan el tejido óseo, musculoso y conjuntivo, y la somatonia en forma de fuerza y expresividad muscular.
Endomorfo: Predominio de cierta redondez corporal, y por la cualidad psicológica de la viscerotonia que le confiere un tono relajado y sociable.
Estudios posteriores realizados por el matrimonio Glueck dieron cuenta de un porcentaje más elevado de personas pertenecientes al tipo mesomorfo entre las poblaciones de delincuentes, tanto jóvenes como adultos.
Herencia Los tres tipos de investigación mediante los que tradicionalmente se intentó conocer la influencia de la herencia sobre la criminalidad fueron los estudios de familias delincuentes, los de gemelos y los de hijos adoptivos.
Todos ellos pretendieron delimitar y cuantificar cuáles eran los efectos diferenciales que la herencia, por un lado, y el ambiente de crianza de los jóvenes, por el otro, tenían sobre su conducta delictiva.
Actualmente, el estudio de las influencias genéticas en el comportamiento y la personalidad de la gente se conoce como genética de la conducta.
Estudios de familias de delincuentes Basados en el presupuesto cierto de que los familiares en primer grado comparten una proporción de su dotación genética.
Estos estudios partían de la idea de que al igual que en ciertas familias había una predisposición innata para diversas habilidades, podría suceder que también existiera una cierta predisposición genética en relación con la delincuencia.
Robert Dugdale realizó el primer estudio de una familia de delincuentes, la familia Jukes, hallando una dilatada historia de delincuencia en diversas generaciones de familiares consanguíneos.
Goddard trató de establecer la historia de los Kallikak a través de seis generaciones. Un antepasado se casó con una mujer burguesa y sus descendientes siguieron siendo a través del tiempo una buena y respetada familia de clase media. Sin embargo, ese antepasado también tuvo hijos fuera del matrimonio con una mujer de clase baja y probablemente con problemas mentales; estos hijos fuera del matrimonio fueron delincuentes.
Samuel B. Guze y Claude R. Cloninger encontraron, a través de sus estudios, fuertes conexiones intergerenacionales entre el rasgo psicopatía y la actividad delictiva entre delincuentes, tanto hombres como mujeres, y en sus familias.
Farrington, mediante sus estudios en Cambridge, comprobó la existencia de una elevada proporción de delincuentes y de personas con antecedentes penales entre sus progenitores. (El 75% de los progenitores con antecedentes penales tuvieron hijos delincuentes) Sin embargo, el estudio de las familias no puede concluir un predominio de factores genéticos sobre la delincuencia, dado que no se tienen en cuenta los factores sociales, la influencia del ambiente que rodeó a las diversas familias.
Estudios de niños gemelos y de niños adoptados Los estudios de niños gemelos parten de un presupuesto doble: En primer lugar, el distinto grado de semejanza genética existente entre los gemelos univitelinos o monozigóticos y los bivitelinos o dizigóticos. En segundo lugar, considerar que los dos tipos de hermanos nacidos a la vez, serán criados de manera muy parecida, independientemente del grado de semejanza genética. Si la herencia influye en la conducta, sería de esperar que los gemelos monozigóticos presenten un mayor grado de concordancia en su comportamiento que los dizigóticos.
Por su parte, los estudios sobre niños adoptados parten del presupuesto que, si el influjo de la herencia fuera más importante que el del ambiente, deberían parecerse más, en cuanto su conducta se refiere, a sus padres biológicos.
Por contra, si el ambiente fuera más importante, la mayor influencia conductual la tendrían los padres adoptivos.
Johannes Lange realizó el primer estudio criminológico de gemelos, mientras que el estudio más ambicioso fue realizado por Karl O. Christiansen.
En el estudio de Christiansen los gemelos monozigóticos presentaron una concordancia delictiva del 50%, mientras que los dizigóticos la presentaron del 21%.
Cloninger y Gottesman concluyeron que había más de un 50% de probabilidades de que la delincuencia se heredara al obtener en sus estudios un 51% de concordancia de los monozigóticos varones y un 30% de los dizigóticos varones.
Walters y White concluyeron que los porcentajes de concordancia delictiva de los monozigóticos eran superiores, en todos los estudios realizados, a la concordancia de los dizigóticos.
Además, realizaron un estudio para evaluar la concordancia delictiva entre niños adoptados y sus padres biológicos (oscila entre el 3.1% y el 3.5% y no entre el 2.9% y el 17.8%, como mostraban los controles) Se han efectuado diversas críticas a los estudios de gemelos, y la principal ha señalado que los gemelos monozigóticos, debido a su mayor semejanza física, tendrían también una mayor probabilidad que los mellizos de ser tratados de idéntica manera por padres, familiares, amigos y maestros. Es decir, los monozigóticos podrían tener un ambiente de crianza mucho más parecido que el de los dizigóticos y, por tanto, la mayor concordancia en conducta delictiva de los primeros no necesariamente sería debida a la influencia genética, sino también, probablemente, a un idéntico proceso de socialización.
En la actualidad no parece que tal contaminación pueda influir de modo sustancial en las tasas de concordancia más elevadas que presentan los monozigóticos. La razón sería que la influencia del ambiente en la personalidad opera, sobre todo, a través de las experiencias específicas que recibe cada individuo (ambiente específico), y no a través de la experiencias familiares comunes (ambiente compartido), lo que descalifica la hipótesis de la socialización como causa de la mayor semejanza hallada en los gemelos monozigóticos.
Sarnoff Mednick realizó un estudio con niños adoptados a edad muy temprana y los logró clasificar en 4 grupos: - De aquellos niños con padres adoptivos y biológicos sin historial delictivo, el 13.5% delinquieron.
De los niños uno de cuyos padres adoptivos era delincuente, y ninguno de los biológicos, el 14.7% cometieron delitos.
Cuando uno de los padres biológicos era delincuente y ninguno de los adoptivos, el 20% fue delincuente.
En el caso de que alguno de ambos tipos de padre fuera delincuente, el 24.5% acabaron delinquiendo.
Estos resultados llevaron a concluir que los factores genéticos tienen mayor peso que los ambientales, en lo que a la delincuencia se refiere.
Comentando este estudio, Lykken señalaba que cuando ambos padres eran delincuentes, se producía un efecto multiplicador sobre la delincuencia de los hijos. Fragmento página 334.
Diversos investigadores fueron críticos con la metodología de los estudios de hijos adoptivos.
Gottferson y Hirschi, Walters y White y Walters consideraron que la magnitud de la asociación entre tener un padre biológico delincuente y ser delincuente era demasiado pequeña para concederle un rol predominante en la génesis de la delincuencia.
La moderna investigación no ha hecho sino confirmar esta afirmación.
La revisión realizada por Christopher Ferguson en 2010 tomó en consideración todos los trabajos publicados entre 1996 y 2006, y los resultados mostraron que la influencia genética explicaba el mayor porcentaje de varianza entre en la predicción de la conducta delictiva (con un 56%), seguido del ambiente especifico o no compartido (31%), y por el ambiente compartido (11%). Se halló que la edad tenía un efecto moderador sustancial: la influencia del factor genético y del ambiente compartido disminuía a medida que los niños se convertían en adultos, mientras que el ambiente especifico propendía a ser más influyente, dado que al crecer se acumula más experiencias ambientales específicas, derivadas de las experiencias únicas.
Estudios genéticos En la actualidad no hay muchas investigaciones cuyo propósito específico sea determinar la relación existente entre dotación genética y delincuencia.
En algunos estudios realizados en los años 60 (Patricia Jacobs realizó el primero de ellos) se encontró que los delincuentes varones encarcelados presentaban una proporción de anomalías cromosómicas superiores a las existentes en la población general.
Se detectó la presencia de un cromosoma Y extra, lo que daba lugar a la trisomía XYY (conocido como el síndrome del supermacho genético) en una proporción superior (1/3%) a la hallada en la población general. Se creyó que esta malformación genética podría hallarse en la base de algunos tipos de delincuencia violenta, pero actualmente esta teoría está totalmente desacreditada, ya que entre delincuentes encarcelados se han encontrado una mayor proporción de otras anomalías cromosómicas diferentes del síndrome XYY.
Por otro lado, el síndrome Klinefelter es la presencia en el par sexual de un cromosoma X extra, que da lugar a una malformación genética del tipo XXY o XXXY, individuos varones que presentan una caracterización femenina.
En la actualidad se considera que estas malformaciones genéticas no poseen relevancia alguna para explicar el fenómeno delictivo, por ello tiene más interés el estudio del comportamiento de genes específicos.
Correlatos psicofisilógicos Las variables psicofisiológicas son índices cuantificables de funcionamiento del sistema nerviosos, reflejan directamente los estados emocionales.
Se ha hallado repetidamente la existencia de una perturbación en el funcionamiento del sistema nerviosos central, la cual puede relacionarse con la conducta antisocial.
Una parte de los estudios se ha centrado en el análisis diferencial de psicópatas (poco emocionales, impulsivos, irresponsables, y buscadores de sensaciones).
Estos muestran unos bajos niveles de ansiedad al ser sometidos a eventos estresantes. En particular, se diferencian de los sujetos control en las diferencias en el electroencefalograma (EEG), desajustes cognitivos y nerviopsicológicos y en respuestas electrodérmicas, cardiovasculares y otras.
Por lo que respecta al EEG, los psicópatas presentan una mayor actividad de ondas cerebrales lentas, lo que puede estar relacionado con una serie de perturbaciones cognitivas. Esta peculiaridad es consistente con los hallazgos que revelan que los psicópatas también manifiestan un sistema nervioso autónomo menos estimulado que los no psicópatas. Cuando el SNA tiene un bajo nivel de actuación, aumenta la necesidad de recibir estimulación del exterior (hiperactividad).
Este bajo nivel de actuación del SNA impide a los psicópatas anticipar sentimientos de ansiedad frente a posibles estímulos aversivos que puedan recibir por cometer actos antisociales. La activación del SNA provoca ansiedad, y si un sujeto ha experimentado una o varias veces un determinado castigo por haber realizado una transgresión, la activación del SNA le avisará de que no debe volver a realizarlo.
En los psicópatas se desprende de esto que condicionarán mal, y en su toma de decisiones los beneficios derivados del delito serán superiores a los costes.
Adrian Raine llevó a cabo una investigación realizada con técnicas de neuroimagen (efectúan escanogramas del cerebro para mostrar su funcionamiento ante determinados estímulos). Concluyó que un denominador de todos los estudios revisados por él era postular la existencia de deficiencias funcionales y estructurales en lóbulos frontales y temporales de los agresores violentos y psicópatas.
¿Cuál sería el nexo de causas entre este desorden y la delincuencia violenta? (Según Raine) - Los pacientes que tienen lesiones prefrontales no tienen respuestas anticipatorias de tipo autónomo cuando efectúan elecciones arriesgadas y, además, hacen malas elecciones aun sabiendo cual es la opción más ventajosa.
La corteza prefrontal es una parte fundamental del circuito neural clave para el condicionamiento del miedo y la capacidad de dar respuesta al estrés. Se considera que un condicionamiento pobre está relacionado con un desarrollo escaso de la conciencia, y que es difícil socializar en el castigo a aquellos individuos cuya capacidad de responder automáticamente a los estímulos es menor, por lo que estarán predispuestos a comportarse antisocialmente.
La corteza prefrontal está envuelta en la regulación de la activación, y se piensa que son deficiencias en la activación del sistema nervioso y central las que llevan a los sujetos antisociales a buscar estimulantes que compensen esa baja estimulación.
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