TEMA 15 - Culpabilidad y causas de exclusión (I) (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Penal: Parte General
Año del apunte 2014
Páginas 12
Fecha de subida 31/03/2015
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Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) TEMA 15 - CULPABILIDAD Y CAUSAS DE EXCLUSIÓN (I) LA IMPUTACIÓN PERSONAL: TEORÍA GENERAL 15.1. La imputación persona y culpabilidad La doctrina coincide en entender que el hecho antijurídico ha de poder ser imputado a su autor. Pero hay división de opiniones en la terminología adecuada para expresar esta idea y respecto a las condiciones de dicha imputación.
15.2. Evolución histórico-dogmática de la categoría de culpabilidad Desde que von Liszt inicia la moderna teoría del delito basándola en la distinción fundamental de antijuridicidad y culpabilidad, se han producido distintas concepciones de la culpabilidad que corresponden a las diversas fases de evolución de la teoría del delito.
LA CONCEPCIÓN PSICOLÓGICA DE LA CULPABILIDAD (el llamado concepto clásico del delito) El concepto causal-naturalista de delito supuso una concepción psicológica de la culpabilidad: La culpabilidad como relación psicológica entre el hecho y su autor. Se plasma en una construcción de la teoría del delito que: • Parte de la división del mismo en las dos partes que se manifiestan separadas ante la percepción de los sentidos: - Parte externa del hecho: Se identifica con el objeto de la antijuridicidad.
- Parte interna del hecho: Se atribuye a la culpabilidad. Ésta se presenta como el conjunto de elementos subjetivos del hecho.
• Atiende como elemento definidor fundamental a la idea de la causalidad. La culpabilidad se concibe como una relación de causalidad psíquica, como el nexo que explica el resultado como producto de la mente del sujeto. El dolo y la culpa se ven como las 2 formas posibles de esta conexión psíquica entre el autor y su hecho.
En esta concepción, el dolo y la culpa no sólo pertenecen a la culpabilidad: son las 2 clases o especies de culpabilidad que constituyen el género. El dolo es la forma más perfecta de culpabilidad porque supone la relación psíquica completa entre el hecho y su autor. La culpa se entiende como una conexión psíquica imperfecta con el hecho. Como presupuesto de la culpabilidad se exige la imputabilidad.
El concepto psicológico de la culpabilidad fracasa ante la imprudencia y ante la existencia de causas de exculpación que no excluyen el dolo.
La imprudencia no puede explicarse como relación psicológica. En la culpa inconsciente no existe ninguna conexión psíquica entre el autor y la lesión, puesto que se caracteriza por la falta de representación de su posibilidad (desconocimiento del peligro).
Lección 20, 22, 23   1 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) En ciertas causas de exculpación es evidente que subsiste el dolo, como en el estado de necesidad exculpante o en el medio insuperable. Sucede entonces que falta la culpabilidad pese a concurrir el nexo psicológico entre el resultado y su autor. Esto sólo puede explicarse si se renuncia a identificar la culpabilidad con el vínculo psicológico del sujeto con el hecho.
LA CONCEPCIÓN NORMATIVA DE LA CULPABILIDAD Las críticas conducen a la sustitución de la concepción psicológica de la culpabilidad por su concepción normativa. La culpabilidad pasa a entenderse como un juicio de valor, como un juicio de reproche por la realización del hecho antijurídico cuando es exigible obrar conforme al Derecho. También como infracción de la “norma de determinación” o “de deber”, entendida como imperativo personal, contrapuesta a la infracción de la “norma de valoración” o “de derecho” que constituiría el injusto. El dolo y la culpa dejan de verse como especies de culpabilidad para pasar a constituir elementos necesarios pero no suficientes para la culpabilidad. La culpabilidad imprudente puede concurrir si necesidad de una efectiva relación psicológica, como ocurre en la culpa inconsciente: Lo decisivo es que la conducta sea reprochable y en la culpa inconsciente lo es porque el sujeto actúa sin cumplir el deber de advertir el peligro.
La culpabilidad requiere: Ø La imputabilidad como capacidad de culpabilidad, es decir, como presupuesto de una voluntad defectuosa.
Ø El dolo o culpa como voluntad defectuosa.
Ø La ausencia de causas de exculpación cuya presencia impediría la reprochabilidad de la voluntad defectuosa por inexigibilidad de adoptar una decisión conforme a Derecho.
LA CONCEPCIÓN PURAMENTE NORMATIVA DEL FINALISMO La culpabilidad deja de continuar cobijando la parte subjetiva del hecho. De este modo se consigue abandonar por completo el contenido psicológico de la culpabilidad y convertir la concepción normativa del casualismo en una concepción puramente normativa. Para el finalismo la culpabilidad se limita a reunir aquellas circunstancias que condicionan la reprochabilidad del hecho antijurídico. Todo el objeto del reproche se encuentra en el injusto. En la culpabilidad sólo quedan las condiciones que permiten atribuirlo a su autor.
El contenido de la culpabilidad consta, en el finalismo, de los siguientes elementos: v La imputabilidad, sin la cual se entiende que el sujeto carece de libertad para comportarse de otro modo a como lo hace (poder actuar de otro modo): Esta categoría pasa a erigirse en condición central de la reprochabilidad, puesto que el núcleo de la culpabilidad ya no se ve en la voluntad defectuosa, sino en las condiciones de atribuibilidad del injusto.
v La posibilidad de conocimiento de la antijuridicidad del hecho: El dolo pasa al injusto sólo como dolo natural, por lo que no incluye el conocimiento de la prohibición. El examen de este aspecto queda para la culpabilidad, pero no ya como un contenido psicológico de conocimiento efectivo, sino como Lección 20, 22, 23   2 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) posibilidad, normativamente determinable, de dicho conocimiento. Si concurre un error de prohibición vencible, puede atenuarse la culpabilidad (no sucede si es un error burdo).
v La ausencia de causas de exculpación (o de disculpa), como el estado de necesidad exculpante: Se entiende que disminuyen la culpabilidad de forma suficiente como para disculpar al sujeto y eximirle del reproche de su culpabilidad.
15.3. Antijuridicidad e imputación personal Existe consenso en entender que, además de la antijuridicidad como juicio despersonalizado de desaprobación sobre el hecho, el delito requiere la posibilidad de imputación de ese hecho desvalorado a su autor. La teoría del delito se apoya sobre 2 pilares básicos: § Un hecho prohibido (antijuridicidad).
§ Su atribuibilidad a su autor (lo que acostumbra a denominarse culpabilidad).
No existe una culpabilidad en sí, sino sólo una culpabilidad por el hecho antijurídico. La imputación personal que interesa al Derecho penal es la imputación jurídica (no supone una culpabilidad moral). Si no se tuvieran en cuenta los conocimientos especiales del autor o sus posibilidades excepcionales en la determinación de la imputación objetiva o de la infracción del deber de cuidado, habría que negar éstas y, por tanto, la antijuridicidad cuando el hecho no fuera imputable objetivamente o no resultara descuidado desde el prisma del hombre medio que no dispone de aquellos conocimientos o posibilidades especiales, negada la antijuridicidad, ya no podría fundarse el castigo en la consideración de tales datos subjetivos para la imputación personal.
Basta que el autor del hecho basta haya realizado el hecho antijurídico en las condiciones de atribuibilidad que exige el Derecho. La imputación persona jurídico-penal no requiere, pues, un sentimiento ético ni psicológico à No es culpabilidad de conciencia. De ahí no deba confundirse el conocimiento de la antijuridicidad, necesario para la imputación personal, con la creencia del sujeto de que su conducta no merece ser antijurídica.
15.4. Las condiciones de la imputación personal del injusto penal 15.4.1. La infracción personal de una norma de determinación Para que el hecho penalmente antijurídico pueda ser imputado personalmente a su autor, es preciso que pueda afirmarse que el hecho constituye, además, infracción personal de una norma primaria que dirija concretamente al sujeto su imperativo (norma de determinación). Ello requiere la capacidad personal de evitar el hecho. Cuando falte esta capacidad, el desvalor objetivo del hecho antijurídico no irá seguido de su desvalor personal. Es necesario que el sujeto pueda conocer la antijuridicidad del hecho.
La incapacidad personal de evitación del hecho puede proceder de alguna de las causas de inimputabilidad, cuando lleguen al grado de excluir por completo la posibilidad de evitar materialmente el hecho. El CP prevé las siguientes causas de inimputabilidad: minoría de edad penal, alteraciones o anomalías psíquicas, trastorno mental transitorio, intoxicaciones graves y alteración de la percepción.
Lección 20, 22, 23   3 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) Una norma imperativa sólo tiene sentido si puede ser recibida por su destinatario. La imposibilidad de conocer la antijuridicidad del hecho excluye la infracción de una norma concretamente dirigida a su autor. El llamado error de prohibición invencible impide la imputación de la antijuridicidad.
15.4.2. La responsabilidad penal del sujeto La infracción personal de una norma primaria de determinación permite imputar la antijuridicidad penal a su autor, pero ello no basta para considerar adecuada la imposición al mismo de una pena. Para que resulte legítima no basta un hecho penalmente antijurídico y concretamente antinormativo, sino que es preciso que su autor aparezca como un sujeto idóneo para responder penalmente.
Para la responsabilidad penal no basta cualquier posibilidad de acceder a la norma, sino que dicho acceso tenga lugar en condiciones de normalidad motivacional. Las causas de inimputabilidad generalmente no llegan a excluir toda posibilidad de ser motivado por la norma, sino que acostumbran a excluir dicha normalidad. También la excluyen las llamadas causas de “no exigibilidad”.
15.5. Fundamento material de la imputación personal El principio según el cual la pena presupone la imputación personal del injusto (principio de culpabilidad), puede fundarse por distintos caminos.
LA DOCTRINA DE LA LIBERTAD DE LA VOLUNTAD El planteamiento tradicional considera la responsabilidad como el “poder actuar de otro modo”. Las causas que excluyen la culpabilidad deberían encontrar como fundamento la ausencia en el autor de dicha posibilidad de actuar de otra forma. Hay 2 obstáculos principales: à Resulta imposible demostrar científicamente la existencia de la pretendida desvinculación de la voluntad humana de la ley de causalidad, según la cual todo efecto obedece una causa.
à El Derecho positivo tampoco requiere, para la exclusión de la culpabilidad, que el sujeto no pudiese obrar de otra forma, como lo reconocen los mismos partidarios de la libertad de voluntad respecto a las causas de exculpación y como actualmente se advierte incluso en relación con los límites de la inimputabilidad. En cambio, es indudable que la imposibilidaddel autor de actuar de otro modo por razones físicas no excluye la posibilidad de imputación personal del hecho, sino la misma acción. El principio de culpabilidad no puede fundarse en la metafísica posibilidad de actuar de otro modo.
LA IDEA DE LA NECESIDAD DE LA PENA Es una concepción preventiva de la pena. Busca el fundamento de la imputación personal en la necesidad de pena que existe ante los sujetos normales pero que acaso deje de concurrir respecto de quienes actúan en alguno de los supuestos tradicionalmente incluidos entre las causas de exclusión de culpabilidad. Se alega que el castigo de los inimputables no es necesario frente a la colectividad porque ésta no lo exige ni se escandaliza por la impunidad de aquéllos. La colectividad no se opone, por tanto, a la eficacia de la prohibición general.
Lección 20, 22, 23   4 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) Frente al inimputable, la pena tampoco sería necesaria por razones de prevención espacial, ya que, de concurrir peligrosidad en el sujeto, cabe acudir a medidas de seguridad más apropiadas a la pena.
El inimputable es en realidad un sujeto no motivable mediante normas.
LA POSIBILIDAD DE MOTIVACIÓN NORMATIVA COMO CONDICIÓN DE LA INFRACCIÓN DE UNA NORMA DE DETERMINACIÓN La imposibilidad absoluta de motivación normativa impide la propia infracción de una norma personalmente dirigida al sujeto: no tiene sentido tratar de evitar, mediante una norma prohibitiva, cuya función es la motivación de una persona, lo que dicha persona no puede evitar de ningún modo. La imposibilidad de ser motivado por la norma puede afectar a todo ser humano o al hombre medio, o concurrir sólo en el sujeto. Los 2 primeros grupos de condiciones de motivabilidad son al mismo tiempo condiciones de la antijuridicidad y condiciones intersubjetivas de la norma de determinación. El tercero no condiciona la antijuridicidad, pero sí su concreta prohibición al sujeto.
LA ANORMALIDAD MOTIVACIONAL COMO FUNDAMENTO DE LA EXCLUSIÓN DE LA RESPONSABILIDAD PENAL Cuando no falta toda la posibilidad de ser motivado por la norma, sino sólo la posibilidad de un acceso normal a la misma, tiene sentido dirigir el mensaje normativo al sujeto, que podría infringir la norma de determinación, pero no será legítimo considerarle penalmente responsable. Al inimputable, en cuanto actúa conscientemente, la norma puede incidir en su proceso de motivación; lo que sucede es que, al hacerlo, la norma no puede desplegar la intensidad motivadora que normalmente posee.
INIMPUTABILIDAD 15.6. La inimputabilidad en general Según la doctrina dominante en la actualidad, la imputabilidad requiere 2 elementos: • La capacidad de comprender lo injusto del hecho.
• La capacidad de dirigir la actuación conforme a dicho entendimiento.
Para que se halle ausente lo específico de la imputabilidad hoy se suele exigir que el sujeto que realiza un comportamiento humano (con consciencia y voluntad) antijurídico, sea incapaz de comprender este significado antijurídico del mismo o de dirigir su actuación conforme a dicha compresión. Falta lo primero cuando el sujeto del injusto se halla en una situación mental en que no puede percatarse suficientemente de que el hecho que realiza se halla prohibido por el Derecho. Falta lo segundo cuando el sujeto es incapaz de autodominarse, de autocontrolarse, con arreglo a la compresión del carácter ilícito del hecho. Si no concurre el primer elemento, tampoco concurre el segundo (p.ej.: un niño de corta edad); pero puede concurrir la suficiente capacidad de entendimiento y hallarse ausente de autocontrol (p.ej.: un esquizofrénico).
Lección 20, 22, 23   5 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) La imputabilidad debe definirse en función de la normalidad motivacional del sujeto. La responsabilidad penal falta cuando el sujeto actúa bajo el influjo de una motivación anormal y este influjo puede tener lugar en términos tales que afecte a la normalidad psíquica del sujeto. Cuando excluya la normalidad psíquica del sujeto desaparecerá la imputabilidad.
El concepto de "normalidad" es relativo y depende no tanto de consideraciones estadísticas como de lo que en cada momento histórico-cultural se considera como "normal". En términos generales cabe advertir una evolución histórica que supone una progresiva ampliación del ámbito de las causas de inimputabilidad.
El actual CP español acoge la fórmula de la doctrina dominante que exige la capacidad de comprender lo ilícito del hecho y de actuar conforme a dicha compresión, pero sólo respecto a los números 1º y 2º del art.
20 CP. Existen otras causas de inimputabilidad en el CP: 1) La anomalía o alteración psíquica permanente que impide comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión (art. 20.1 CP).
2) El trastorno mental transitorio que produzca el mismo efecto (art. 20.1 CP), del cual deben considerarse manifestaciones particulares los casos ahora expresamente mencionados de intoxicación plena por consumo de determinadas sustancias y de síndrome de abstinencia que impide comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa compresión (art. 20.2 CP).
3) La minoría de edad penal, que se sitúa por debajo de los 18 años (art. 19 CP) desde la entrada en vigor de la LO de Responsabilidad Penal de los Menores.
4) La alteración en la percepción desde el nacimiento o desde la infancia (art. 20.3 CP).
No son causas de inimputabilidad ni la fuerza irresistible ni el miedo insuperable.
La inimputabilidad excluye la responsabilidad penal. Al suponer una anomalía psíquica, la inimputabilidad puede delatar peligrosidad criminal, razón por la cual la Ley prevé la imposición de medidas de seguridad.
15.7. La anomalía o alteración psíquica no transitoria Según el art. 20.1 CP, está exento de responsabilidad criminal el que al tiempo de cometer la infracción penal, a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no pueda comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa compresión. La fórmula alcanza tanto a los casos en que la anomalía o alteración es permanente, como en los que es puramente transitoria.
La problemática actual del enfermo mental que comete un hecho antijurídico gira en torno a los siguientes aspectos: Ø La crisis del propio concepto de enfermedad mental y de sus límites con la normalidad; ello se traduce en un replanteamiento, en principio ampliatorio, del ámbito de la exención por anomalías psíquicas Ø La necesidad de reducir las medidas de internamiento a los casos imprescindibles y a una duración en principio muy limitada que evite encierros a perpetuidad, al mismo tiempo que conviene acudir a otras medidas que no impliquen internamiento.
Lección 20, 22, 23   6 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) Tres son las clases que suelen manejarse para regular la exención de responsabilidad penal por anomalías psiquiátricas: 1.
Fórmulas biológicas o psiquiátricas: Se limitan a requerir una enfermedad o anormalidad mental del sujeto.
2.
Fórmulas psicológicas: Se refieren sólo al efecto de inimputabilidad en el momento del hecho, sin exigir una anomalía psíquica del sujeto.
3.
Fórmulas mixtas biológico-psicológicas: Requieren ambas cosas → Una base biológica constituida por la anormalidad del sujeto y el concreto efecto de inimputabilidad en el hecho.
El actual CP utiliza la fórmula mixta.
ANÁLISI DE LA EXIMENTE El art. 20.1 CP incluye la expresión "anomalía psíquica" junto a la de "alteración psíquica". Caben perfectamente en la eximente tanto enfermedades mentales u otras perturbaciones psíquicas graves (son "alteraciones psíquicas"), como las oligofrenias profundas (son "anomalías psíquicas").
Tradicionalmente se distinguen 4 categorías psiquiátricas fundamentales: A.
Las psicosis suponen una perturbación cualitativa de la normalidad psíquica. Son las propias "enfermedades mentales", caracterizadas por 2 elementos: - Una base somática.
- Una transformación morbosa no transitoria de las leyes psíquicas, que en sus fases agudas suponen una pérdida de contacto objetivo con la realidad (alucinaciones, delirio, autismo,…).
Dentro de este grupo se encuentran: la esquizofrenia, la paranoia, la psicosis maníaco-depresiva y las epilepsias.
B.
Las oligofrenias suponen una insuficiencia cuantitativa del grado de inteligencia; tienen un grado de inteligencia inferior al normal. Hay 3 tipos según el grado de atraso intelectual: la debilidad mental (coeficiente intelectual de 50 a 80), la imbecilidad (coeficiente intelectual de 25 a 50) y la idiocia (coeficiente intelectual inferior a 25). La normalidad se establece entre 90 y 110.
C.
Las psicopatías son anormalidades del carácter de naturaleza constitucional y heredada, que no constituyen ni psicosis ni oligofrenias. No es una enfermedad sino un modo de ser.
D.
Las neurosis constituyen reacciones psíquicas anormales frente a una determinada situación, que se manifiestan principalmente en forma de angustia, depresión o mecanismos de defensa contra ambos, pero que pueden llegar a generar impulsos irresistibles. Su anormalidad es cuantitativa, es decir, determinada por un grado o intensidad de procesos que en menor medida se dan en todas las personas.
EL EFECTO DE INIMPUTABILIDAD Para que las anomalías y alteraciones mentales eximan, será preciso que al tiempo de cometer la infracción penal impidan al sujeto que las sufra comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esta compresión.
Lección 20, 22, 23   7 Derecho Penal: Parte General v Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) Las psicosis pueden producir este efecto en cualquiera de sus manifestaciones, siempre que su intensidad sea plena. Es el caso más evidente de alteración mental grave. El TS ha estimado la eximente en toda clase de psicosis y con especial facilidad en casos de esquizofrenia. Cuando la enfermedad mental no perturbe plenamente las facultades mentales procede la apreciación de la eximente incompleta.
v Aunque la oligofrenia no constituye una verdadera enfermedad, ni tampoco una alteración psíquica sino una característica constitucional del sujeto, es evidente que constituye una anomalía psíquica del mismo.
Produce el efecto de inimputabilidad cuando se da en sus manifestaciones profundas (imbecilidad o idiocia). Cuando la oligofrenia no tenga carácter profundo, pero constituya una clara "debilidad mental" no eximirá, pero deberá motivar la estimación de la eximente incompleta. La mera "torpeza mental" (zona situada en la frontera de la normalidad y la propia debilidad mental) no se admite ni siquiera como atenuante.
v Las psicopatías plantean las mayores dificultades en cuanto a su valoración jurídica. El TS rechaza para ellas la exención plena de responsabilidad penal, pero admite a veces la eximente incompleta. Con frecuencia niega, sin embargo, que lleguen siquiera a atenuar la responsabilidad. Ello se acostumbra a fundamentar en el hecho de que concurre en el sujeto la suficiente inteligencia y voluntad. Las dificultades de admitir la eficacia de las psicopatías se deriva de que éstas inciden específicamente en la afectividad, no en a lucidez mental.
v Las neurosis han motivado la apreciación de un trastorno mental transitorio de carácter eximente. El TS se manifiesta en casos de neurosis obsesivas e impulsivas que determinan en el agente un impulso u obsesión irresistibles. Cabe también la eximente incompleta.
LAS MEDIDAS DE SEGUIRIDAD PREVISTAS La exención de pena prevista por el art. 20.1 CP no supone la ausencia de medidas de seguridad. El art. 101 CP establece que al sujeto que sea declarado exento de responsabilidad criminal, se le podrá aplicar, si fuere necesaria, la medida de internamiento para tratamiento médico o educación especial en un establecimiento adecuado al tipo de anomalía o alteración psíquica que se aprecie, o cualquier otra de las medidas previstas en el art. 96.3 CP. Este artículo prevé diversas medidas no privativas de libertad. El internamiento no podrá exceder del tiempo que habría durado la pena privativa de libertad, si el sujeto hubiera sido declarado responsable. El sometido no podrá abandonar el establecimiento sin autorización del Juez o Tribunal sentenciador. El art. 105 CP permite al Juez o Tribunal acordar razonadamente, desde un principio o durante la ejecución de la sentencia, otras medidas no privativas de libertad, entre las cuales debe destacarse la sumisión a tratamiento externo en centros médicos o establecimientos de carácter socio-sanitario.
En caso de que la inimputabilidad sea parcial y determine la aplicación de la eximente incompleta, no sólo procederá la rebaja correspondiente de la pena, sino que también podrá el juez imponer las medidas de seguridad previstas en los arts. 101 y 105 CP. La medida de internamiento sólo será aplicable cuando la pena impuesta sea privativa de libertad y su duración no podrá exceder de la de la pena prevista por el Código para el delito.
Lección 20, 22, 23   8 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) 15.8. El trastorno mental transitorio El art. 20.1 CP no contiene ninguna declaración positiva del efecto eximente del trastorno mental transitorio, pero su párrafo segundo da por supuesto que ya la expresión "anomalía o alteración psíquica", que emplea el primera párrafo abarca no sólo a síndromes duraderos, sino también a trastornos transitorios cuando dice: "El trastorno mental transitorio no eximirá de pena cuando hubiese sido provocado por el sujeto con el propósito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisión".
Según art. 20.2 CP está exento de responsabilidad criminal el que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión. El efecto psíquico de inimputabilidad ha de ser en todos estos casos el mismo: una inimputabilidad transitoria.
EFECTO PSICOLÓGICO DEL TRASTORNO MENTAL TRANSITORIO Para que el trastorno mental transitorio exima ha de producir el efecto de inimputabilidad requerido para que una anomalía o alteración psíquica pueda eximir. Lo único que distingue al trastorno mental transitorio es su duración y su causa.
El efecto de inimputabilidad se caracteriza como falta de la necesaria capacidad de conocer lo ilícito y de dirigir la propia conducta según dicho conocimiento. Falta la imputabilidad cuando concurre una plena anormalidad de las condiciones motivacionales del sujeto, relativas a sus facultades cognoscitivas o volitivas.
Si la perturbación no llega a ser plena, pero es notable, debe apreciarse la eximente incompleta. Si su intensidad es menor cabe acudir a la atenuante del art. 21.3 CP, a la atenuante analógica del art. 21.6 CP o, en su caso, a la de arrebato u obcecación.
El momento en que debe producirse el efecto de inimputabilidad propio del trastorno mental transitorio es el de la realización del comportamiento típico, sin perjuicio del actio libera in causa.
ELEMENTOS DIFERENCIALES RESPECTO DE LAS ANOMALÍAS O ALTERACIONES PSÍQUICAS DURADERAS El trastorno mental transitorio tiene carácter transitorio y se debe a una causa exógena. Se entiende por causa exógena la que no consiste en enfermedad o característica interna propia del sujeto, a diferencia de las causas endógenas, sino de algún motivo circunstancial. Así, mientras que la enfermedad mental o la oligofrenia encontrarían una causa endógena, vinculada al sujeto, el trastorno mental transitorio se hallaría motivado por factores externos al sujeto, como puede ser una situación vital de especial dificultad.
Se debe examinar la cuestión de si es necesario el fondo patológico en el trastorno mental transitorio. No cabe descartar la posibilidad de trastornos que produzcan el necesario efecto psicológico de inimputabilidad Lección 20, 22, 23   9 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) sin base patológica alguna. Así sucede en los casos normales de embriaguez alcohólica o de ingestión de otras drogas que priven al sujeto de su inimputabilidad.
LA NO PROVOCACIÓN DEL DELITO El art. 20.1 CP menciona el trastorno mental transitorio para condicionar su eficacia eximente a que no hubiese sido provocado por el sujeto con el propósito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisión. Se precisa que no basta, para excluir la exención, que se haya provocado el trastorno para cometer cualquier delito, sino que se haya provocado para cometer el hecho concretamente realizado. Sin embargo, se usa ahora el término "delito", que pudiera sugerir la exclusión de las faltas. Ahora bien, una interpretación teleológica impide admitir que quede exento de pena quien provoque el trastorno para cometer una "falta", por lo que habrá que entender el término "delito" en un sentido amplio.
LA INTOXICACIÓN POR ACOHOL U OTRAS DROGAS El art. 20.2 CP prevé expresamente lo que desde 1932 se venía considerando una modalidad del trastorno mental transitorio por la doctrina dominante.
La doctrina maneja ciertas distinciones a propósito de la embriaguez alcohólica. En buena medida pueden extenderse también a los casos de intoxicación por otras drogas, que en un sentido amplio pueden incluirse en el concepto de “embriaguez”. Por su intensidad o grado, la embriaguez puede ser: § Letárgica: Constituye el grado máximo y da lugar a un estado de inconsciencia o sueño que excluye la propia presencia de un comportamiento humano voluntario.
§ Plena: Produce una perturbación total de la conciencia que excluye la imputabilidad.
§ Semiplena: Supone una perturbación parcial que disminuye la imputabilidad.
§ Productora de simple excitación: Se considera irrelevante a efectos penales.
Por su origen, se habla de embriaguez preordenada al delito, embriaguez voluntaria simple (se busca la embriaguez), culposa (se produce imprudentemente) y fortuita (no es atribuible a la imprudencia). La embriaguez preordenada a delinquir es la que se provoca para cometer un delito determinado (p.ej.: para infundirse de valor necesario para realizarlo). Las demás clases de embriaguez mencionadas se definen con relación al carácter voluntario, imprudente o fortuito de la embriaguez, no del delito.
Que el sujeto se haya embriagado voluntariamente o por imprudencia no significa que, si delinque en tal estado, haya querido el hecho ni que éste fuere previsible, pues puede quererse o preverse la embriaguez sin quererse ni ser previsible que vaya a producir la lesión de un bien jurídico.
Para que el alcohol u otras drogas eximan, deberán producir una plena exclusión de la imputabilidad: sólo la embriaguez o intoxicación plena podrá eximir, no así la semiplena, que sólo podrá atenuar, a través de la eximente incompleta (cuando sea muy intensa) o por la vía dela atenuante ordinaria (cuando no lo sea tanto y proceda de grave adicción). La simple excitación no es atenuante.
Lección 20, 22, 23   10 Derecho Penal: Parte General Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) No toda embriaguez o intoxicación plena eximirá, sino sólo la que no se haya buscado de propósito para delinquir ni se haya producido en circunstancias en que se prevee que dará lugar a cometer el hecho, si la imprudencia es punible. Así, la embriaguez o intoxicación preordenada tiene responsabilidad dolosa y la embriaguez o intoxicación voluntaria o culposa, cuando el hecho es imputable a imprudencia anterior punible, motiva la apreciación de responsabilidad por dicha imprudencia.
EL SÍNDROME DE ABSTINENCIA Tratándose de drogas distintas al alcohol, aparte de la posibilidad de intoxicaciones puntuales, los mayores problemas que se hallan relacionados con la drogodependencia y, especialmente, cuando la misma produce el “síndrome de la abstinencia”. El art. 20.2 CP declara expresamente exento de responsabilidad criminal al que en tiempo de cometer la infracción penal se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión.
LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD Los art. 101 y 105 CP permiten imponer medidas privativas de libertad y no privativas de libertad a todos los inimputables o semiimputables del art. 20.1 y 20.2 CP. No se distingue a las anomalías y alteraciones psíquicas transitorias no inducidas por alcohol u otras drogas. Las medidas psiquiátricas tienen sentido cuando el trastorno mental transitorio tiene una base patológica. Si no la tiene, sólo podrán imponerse las previstas para intoxicaciones y síndrome de abstinencia. Es de especial relevancia, la medida de internamiento en centro de deshabituación público o privado, debidamente acreditado u homologado. El internamiento no podrá exceder del tiempo que habría durado la pena privativa de libertad, si el sujeto hubiere sido declarado responsable.
En caso de eximente incompleta igualmente podrán imponerse las medidas mencionadas, antes de la ejecución de a pena atenuada que corresponda.
15.9. La minoría de edad penal Según en art. 19 CP, los menores de 18 años no serán responsables criminalmente. Cuando un menor de dicha edad cometa un hecho delictivo podrá ser responsable con arreglo a lo dispuesto en la ley que regula la responsabilidad penal del menor. La LO 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, entró en vigor al año de su promulgación. Se deduce de su articulado lo siguiente: à La plena imputabilidad y responsabilidad con arreglo al CP no se alcanza hasta los 18 años: En la regulación actualmente vigente la exclusión de la responsabilidad con arreglo al CP exige no haber cumplido los 18 años. Se deja de ser menor a partir del primer momento del día en que se cumplen los 18 años, hasta la hora correspondiente. La regulación penal no permite otra interpretación.
à Desde los 14 años a los 18 años se prevé un régimen de responsabilidad que también se denomina penal, pero que es muy distinto del previsto por el CP para los mayores: La responsabilidad prevista para los mayores de 14 años por la ley del menor es en parte penal y en parte educativa. Esta mezcla se decanta más hacia lo penal cuando se trata de: Lección 20, 22, 23   11 Derecho Penal: Parte General o Tema 15 – Culpabilidad y causas de exclusión (I) Delitos graves, cometidos en grupo o al servicio de bandas, o con violencia o intimidación o peligro grave para la vida o integridad física. En estos supuestos se permite la aplicación de medidas de internamiento en régimen cerrado à Si el menor ha cumplido 16 años puede tener una duración de hasta 6 años.
o Delitos de homicidio o asesinato, agresión sexual, terrorismo u otros que tengan señalada la pena de prisión de 15 o más años à Hasta 8 años, e incluso 10 años en algunos casos de concurso de delitos, con posibilidad de añadir una medida posterior de libertad vigilada de hasta 5 años.
El Juez puede elegir con amplia libertad, de un listado de medidas, atendiendo no sólo a la prueba y valoración jurídica de los hechos, sino especialmente a la edad, las circunstancias familiares y sociales, la personalidad y el interés del menor. Los dos últimos son puestos de manifiesto en los informes de los equipos técnicos.
à Los menores de 14 años no están sujetos a ninguna clase de responsabilidad penal, sino sólo a medidas educativas y/o asistenciales.
15.10. La alteración de la percepción como eximente El art. 20.3 CP declara exento de responsabilidad criminal al que, por sufrir alteraciones en la percepción desde el nacimiento o desde la infancia, tenga alterada gravemente la conciencia de la realidad.
Inicialmente se establece para la sordomudez. Se considera que no hay por qué limitar a la sordomudez la posibilidad de exención penal, cuando otras formas de alteración en la percepción de la realidad pueden tener la misma trascendencia jurídico-penal. Sin embargo, no queda claro qué casos pueden incluirse. P.ej.: La ceguera por sí sola no puede incluirse porque ésta no implica ninguna inferioridad en cuanto a la comprensión de las normas, ni guarda por tanto, relación con la imputabilidad. Lo único que queda es la sordomudez desde la infancia, siempre que suponga una incomunicación con el mundo social que incapacite al sujeto recibir normalmente la norma jurídica. Cualquier caso que se pretenda incluir deberá suponer: • Una grave alteración de la percepción.
• Una plena exclusión de la imputabilidad, es decir, de la capacidad de ser motivado normalmente por la norma.
Para los que sean declarados exentos de responsabilidad conforme al art. 20.3 CP, se prevé una medida de internamiento en un centro educativo especial (art. 103 CP) y medidas no privativas de libertad (arts. 96.3 y 105 CP).
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