Genocidio de Ruanda (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Derecho + Droit - 1º curso
Asignatura Teoria del Derecho
Año del apunte 2014
Páginas 15
Fecha de subida 27/10/2014
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Introducción ¿Qué es un genocidio? ¿A partir de cuántas víctimas se considera que un acto violento puede ser denominado genocidio? ¿Qué tipo de justificación puede tener una atrocidad de estas dimensiones? Todas estas preguntas, y una infinidad más se me ocurren al pensar en la palabra Genocidio. Puedo tener una idea más o menos clara sobre qué es, pero no consigo mostrar empatía con aquellas personas que mataron sin miramiento alguno a otros seres humanos iguales a ellos, con los cuales había compartido vivencias e incluso con los que habían tramado amistad anteriormente.
¿Qué tipo de actos o palabras logran desencadenar este odio que anima a la multitud a salir a la calle con ánimo de asesinar? ¿Existen situaciones en las cuales puede ser justificado un genocidio? Antes de adentrarme por completo en esta práctica puedo asegurar, basándome en los testimonios y las historias, que los genocidios surgen cuando se promueve la desigualdad, y cuando hay opresión por parte de una mayoría hacia una minoría.
Ocurrió en la Alemania nazi, ocurrió en Ruanda, y ocurrió en Yugoslavia.
El genocidio que he escogido para analizarlo socialmente, políticamente y de forma jurídica, es el genocidio de Ruanda el cual sucedió hace apenas 19 años atrás. Soy consciente que es un tema muy peliagudo y muy duro de trabajar, pues las inhumanidades cometidas sobrepasan nuestra concepción de injusticia y violencia, y las heridas que fueron abiertas, aún no se han podido cerrar en las mentes de aquellos supervivientes que explican el infierno al cual fueron sometidos.
Una vez realizado el trabajo, y una vez haya podido recabar suficiente información para formular una conclusión, intentaré dar respuesta a todas estas preguntas que ahora simplemente me transmiten crueldad.
1 Genocidio de Ruanda Un genocidio es el exterminio sistemático de un grupo por motivos de raza, religión o política. En el caso de Ruanda, el genocidio se considera de tipo racial y político.
Ruanda, cuyo nombre oficial es República de Ruanda, es un país de África Central. Limita con Uganda, Burundi, la República Democrática del Congo y Tanzania. Se caracteriza por su tierra fértil y por sus paisajes montañosos. A pesar de su pequeño tamaño, su población alcanza los 12.012.598 habitantes. Su capital es Kigali.
En el s. IV a.C., los twas se instalaron en Ruanda. Los twas son un pueblo pigmeo que se dedica a la caza. Son los habitantes más antiguos registrados en el área de África central.
Unos siglos más tarde, hacia el siglo XI d.C. llegaron los hutus, que se dedican a la agricultura. A continuación, en el siglo XII y XIII aparecieron los tutsis, los cuales son ganaderos/pastores.
Los altercados entre las diferentes etnias se hicieron notables a partir del siglo XVI d.C., pues los tutsis comienzan una campaña militar contra los hutus, y se convierten en la clase social más poderosa con rey propio, Mwami =Rey de Ruanda.
Los hutus que prosperaban económicamente podían ser ascendidos a tutsis mediante un ritual. Los tutsis en aquella época correspondían al 14 % total de la población. Eran la etnia minoritaria y a su vez, la dominante.
En el siglo XIX, los tutsis se habían afianzado en el territorio y habían excluido a los hutus de la esfera política. El clan real Nyiginya dominaba todo el país, y se creó una estructura socioeconómica clasista que aumentó a causa de la colonización europea.
El primer país europeo en llegar al territorio Ruandés fue Alemania a finales del siglo XIX, hasta principios del siglo XX. Tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, los países europeos que resultaron vencedores, se repartieron el continente africano. La Sociedad de Naciones entregó a Bélgica el territorio de Ruanda.
La influencia europea en el país africano sirvió para afianzar más las diferencias raciales entre hutus y tutsis, El denominado “Racismo victoriano” despreció a los hutus comparándolos con los monos llamados babuinos, y reconocieron la superioridad racial de los tutsis.
2 Con la finalidad de clasificar a la población, usaban medidores craneales y faciales, pues los tutsis tenían los rasgos más suavizados. Una vez efectuados estos cálculos, en 1934, obligaron a todas las personas a tener un carné identificativo en el cual se especificaba de qué etnia eran.
Éste método es muy parecido al que usaron los nazis en el 3r Reich. Clasificaron a los alemanes según sus orígenes, y obligaron a los que eran de origen judío y a los homosexuales a llevar marcas identificativas, y evitar que pudiesen mantener cualquier tipo de contacto con un “alemán puro”.
Hecha esta salvedad, conviene señalar que tras la colonización belga en Ruanda, la tensión social entre las diferentes etnias incrementó, provocando ataques y conflictos en todos el país.
Hasta 1950, la educación estaba disponible únicamente para los tutsi, y una vez los hutus pudieron acceder a ella, se distribuyó la llamada “Educación del odio”, la cual proliferó la discriminación.
Entre todos estos altercados, los pigmeos twas gozaron de un relativo buen trato por parte de los tutsi ya que los consideraban cazadores de las montañas y los posicionaron socialmente por encima de los hutus.
Entre 1959- 1960, hubo una revolución llevada a cabo por los Hutus, en la que miles de tutsis fueron asesinados, y otros miles se vieron obligados a exiliarse en los países vecinos como Uganda o Tanzania entre otros. Los oprimidos pasaron a ser los opresores. Un año más tarde, y a causa de los conflictos que se producían a diario, los belgas convocaron unas elecciones para hacerse con el poder político del país.
Grégoire Kayibanda, de origen hutu, fue el vencedor en esas elecciones, sustituyendo a las monarquías tutsis que habían gobernado el país desde tiempos remotos. Dirigió la lucha a favor de la independencia de Ruanda, y en el año 1962, Ruanda se independizó de Bélgica. Durante la legislatura de este presidente ruandés, las tensiones sociales disminuyeron, y el país se sumió en una situación de calma aparente. Los tutsis que habían sido exiliados, no aceptaban esta nueva forma de gobierno, y se organizaron en milicias con el objetivo de volver a instaurar la monarquía tutsi que había sido desplazada democráticamente.
En 1972, se produjo una matanza en Burundi. 350.000 hutus fueron asesinados por tutsis y esto provocó un sentimiento antitutsi en toda Ruanda. La población, mayoritariamente hutu, exigía a su presidente Grégoire Kayibanda mano dura con los autores, pero al ver la corrupción por parte de miembros del gobierno, y tras recibir una respuesta insatisfactoria a su petición, el general Habyarimana, de etnia hutu, hizo un golpe de estado en julio de 1973.
3 Este general realizó una buena gestión del país hasta la segunda mitad de los 80, con el apoyo militar Francia. Pero unos años más tarde el país sufrió una devastadora crisis económica, pues el precio mundial del café se redujo un 50 %, y éste era el principal ingreso de sus exportaciones.
En octubre de 1990, el Frente Patriótico Ruandés (FPR), integrado por los tutsis exiliados, con el apoyo del ejército, invade Ruanda desde el país vecino Uganda. Por parte de los hutus, crean un grupo paramilitar organizado llamado Interahamwe “los que luchan juntos”, el cual realizaba ataques contra los tutsis y contra hutus moderados, causados en gran medida por la propaganda política de odio hacia la etnia minoritaria.
Cada vez ocurren más ataques entre ambas etnias, y hay más sentimiento de odio recíproco. 3 años más tarde, en 1993, se firma un tratado de paz, tratado de Arusha, fomentado por Comunidad Internacional entre los rebeldes tutsi con el gobierno ruandés.
Los puntos más relevantes del tratado fueron: 1. La creación de un Gobierno de transición con 22 ministros, 5 de los cuales habían de pertenecer al FPR.
2. La creación de una comisión para supervisar el retorno de los refugiados y su protección.
3. El establecimiento de unas nuevas Fuerzas Armadas, con un 40 % de tropas y un 50 % del alto comando compuesto por miembros del FPR.
4. La convocatoria de elecciones parlamentarias en 1995.
El genocidio de Ruanda tiene fecha de inicio. El 6 de abril de 1994, el general Juvénal Habyarimana, presidente del país africano en esos momentos, murió en un accidente aéreo cerca del aeropuerto de Kigali. El FPR fue el principal sospechoso de este accidente, en especial su líder Paul Kagamé, actual presidente de Ruanda.
Teniendo en cuenta que el país se encontraba dividido, el asesinato del presidente fue la chispa que hizo detonar el explosivo. Considerado por los hutus como una amenaza, decidieron acabar con los tutsis y hutus moderados, mediante ataques premeditados y amenazas a la población que no colaborase.
La radio Radio Television Libre des Mille Collines, RTML, tuvo un papel muy importante en la propaganda política. Contaba con oyentes por todo el país, y gracias a ello, emitían oraciones que fomentaban el odio contra los tutsis, comparándolos con cucarachas y otros animales peyorativos.
Las personas deben cuidar de sí mismas, y 4 exterminar a la escoria, consideradlo como la única verdad.
Si permites que una serpiente viva contigo, tú serás exterminado.
Estas fueron una de los muchos mensajes racistas que el locutor de la radio pronunció en directo para todo el país.
El 7 de abril de 1994, miles de tutsis se vieron obligados a desplazarse de sus hogares y a exiliarse en campos de refugiados situados en la frontera con países vecinos, en especial el Zaire, actualmente República.
En 2 semanas de genocidio, murieron 200.000 personas entre hutus y tutsis. Se asesinaban a niños, hombres, se violaban a mujeres, y se mataban a los bebés que habían nacido fruto de esas violaciones. El pánico se apoderó de la gente, los cadáveres yacían en las calles sin ser enterrados, todo el país se sumió en un verdadero caos.
Las tropas belgas desplegadas en el territorio decidieron retirarse, y la ONU advirtió a los soldados que estaban allí en misión de ayuda, que únicamente atacaran si eran atacados, que no interviniesen en la lucha. Ruanda no recibió ayuda alguna por parte del extranjero. El país quedó aislado ante tal terrible situación.
Tropas de los países colindantes expulsan a los tutsis que estaban en los campos de refugiados, y los envían de nuevo a Ruanda. Animados por la escasa intervención de otros países, los hutus aumentaron su violencia y mataron a todos y cuantos tutsis, hutus moderados u opositores del régimen de Habyarimana y cercanos al Frente Patriótico Ruandés encontraban. Se efectuaban 33 asesinatos cada hora, 5 asesinatos cada segundo.
A nivel internacional, la ONU no llegaba a ningún acuerdo de intervención ya que el principal problema era quién financiaría el despliegue a Ruanda, y en Estados Unidos se prohibía el uso de la palabra genocidio, ya que eso significaría una intervención inmediata en el territorio. El mundo entero se mostraba expectante ante las terroríficas imágenes que llegaban de África Central. Habría que decir también que la ONU tenía a la brigada de cascos azules en Yugoslavia, debido a otro genocidio, y no podría implicarse en más casos.
El FPR, atacó en varias ocasiones con la intención de salvar a los tutsis de la mano de los hutus. Se hizo con el control Norte y Este de Ruanda.
En esta situación tan caótica y desorganizada de la ONU, los franceses decidieron intervenir enviando unas 250 tropas. El objetivo de éstas era frenar el avance del FPR y detener la masacre.
5 El 4 de julio de 1994, los rebeldes tutsis de hacen con la capital, y con el control de casi todo el país, obligando al gobierno hutu radical a huir del país en dirección a Zaire seguido de 2 millones de hutus que crearon el campo de refugiados más grande de la historia en Goma “ciudad de los muertos”.
En ese momento, el ejército francés delega el mando de su misión a las tropas etíopes y el FPR forma un nuevo gobierno interino de unidad nacional en Kigali.
Ese día se considera como el final del genocidio.
Consecuencias del genocidio en Ruanda ¿Odiar o Perdonar? Esta es la pregunta que se hacen a diario millones de ruandeses que han de convivir con las personas que hace apenas 19 años, estaban dispuestas a hacer cualquier cosa por acabar con sus vidas.
El genocidio dejó, en apenas 100 días, entre 800.000 y 1.000.000 muertos, que equivaldría al 11 % total de la población y al 80 % de tutsis que vivían en el país.
En este gráfico, se aprecia con total claridad la disminución de la población una vez empezaron los ataques étnicos hasta que acabó el genocidio. El aumento desproporcionado de la natalidad se debe a las violaciones que hasta principio del siglo XXI, las mujeres han sufrido en Ruanda. Se calcula que la 2/3 partes de la población femenina ha sido violada al menos una vez entre 1994 y 2004.
Más aún, la “Generación de supervivientes”, es una generación de huérfanos, de mutilados, de traumatizados por los acontecimientos y de personas expuestas a epidemias.
Tras el genocidio, Ruanda era un país devastado. Los hutus que habían huido del país una vez el FPR se hizo con el poder, se vieron en condiciones infrahumanas en los 6 campos de refugiados, pues el Cólera se expandió por todo el territorio centroafricano.
Con el paso del tiempo, estos hutus exiliados decidieron volver a su país de origen, en el cual procedían los juicios y las sentencias de aquellos que habían participado activamente en el genocidio.
Los nuevos líderes del gobierno, decidieron eliminar el carné racial con el fin de promover la reconciliación entre hutus i tutsis, ya que era una idea impuesta por extranjeros, la cual ellos nunca habían fomentado.
10 años después del genocidio, las consecuencias no cesan. El VIH/Sida contribuye a una generación de niños huérfanos que en multitud de ocasiones son reclutados como niños soldados para luchar en guerras.
«Las causas de nuevos conflictos y de la inseguridad seguirán ahí hasta que el gobierno ruandés cumpla su compromiso declarado con los derechos humanos» afirma Amnistía Internacional.
El genocidio desde el extranjero Simultáneamente con el genocidio, se produjeron manifestaciones a nivel mundial en protesta de la escasa intervención de la ONU en Ruanda.
Las imágenes que llegaban del país africano eran indescriptibles debido a la crueldad y a la cantidad de muertos. La prensa se volcó al completo en informar sobre los hechos, pero en algunos casos se suavizaban las cifras, e incluso, tal y como he mencionado con anterioridad, utilizaban una palabra análoga a genocidio, para no causar tanto revuelo.
Con el paso del tiempo, llegaron los testimonios de los supervivientes y salieron a la luz las verdaderas consecuencias del genocidio. Familias divididas, poblados arrasados, fosas comunes con miles y miles de muertos, y una infinidad de relatos que erizan la piel.
Desde el año 2011, se han multiplicado las manifestaciones en Europa, sobre todo en Bélgica y Francia, de congoleses y ruandeses que piden justicia y el fin de la impunidad de las violaciones de derechos humanos que se cometen en sus países.
7 El principal motivo de estas manifestaciones es el actual presidente de Ruanda, Paul Kagamé, acusado por la muerte de miles de personas, y que no puede ser juzgado a causa de la prerrogativa presidencial.
Conflicto político El genocidio de Ruanda no solo fue social, sino que también fue político. Esto se debe a la existencia de partidos políticos con base étnica, y la poca diversidad en la formación del gobierno.
Desde la lucha entre tutsis y hutus del siglo XVI, los tutsis habían acaparado todo el poder con su monarquía, y los hutus habían quedado privados de la política y de muchos otros privilegios como la educación. Tras oleadas de violencia, los hutus consiguieron llegar al poder y no perdonaron la actuación de sus pasados gobernantes.
Nadie puede afirmar con total certeza que si los belgas no hubiesen estado en el territorio africano, el genocidio no se hubiese producido, pero sí que se puede afirmar que los europeos agravaron esa situación provocando una reacción violenta por parte de los hutus, a la opresión.
Cuando el partido mayoritario llegó al gobierno de Ruanda, se empezaron a lanzar los llamados “mensajes subliminares” que trataban de forma despectiva a los tutsis. Se crearon revistas racista como Kangura, la radio RTML discriminaba a los tutsis, y se difundió un manifiesto con los 10 mandamientos de los Hutus; únicamente los he podido encontrar en lengua inglesa: The Hutu Ten Commandments 1. Every Hutu should know that a Tutsi woman, whoever she is, works for the interest of her Tutsi ethnic group. As a result, we shall consider a traitor any Hutu who  marries a Tutsi woman  befriends a Tutsi woman  employs a Tutsi woman as a secretary or a concubine.
2. Every Hutu should know that our Hutu daughters are more suitable and conscientious in their role as woman, wife and mother of the family. Are they not beautiful, good secretaries and more honest? 3. Hutu women, be vigilant and try to bring your husbands, brothers and sons back to reason.
4. Every Hutu should know that every Tutsi is dishonest in business. His only aim is the supremacy of his ethnic group. As a result, any Hutu who does the following is a traitor: 8  makes a partnership with Tutsi in business  invests his money or the government's money in a Tutsi enterprise  lends or borrows money from a Tutsi  gives favours to Tutsi in business (obtaining import licenses, bank loans, construction sites, public markets, etc.).
5. All strategic positions, political, administrative, economic, military and security should be entrusted only to Hutu.
6. The education sector (school pupils, students, teachers) must be majority Hutu.
7. The Rwandan Armed Forces should be exclusively Hutu. The experience of the October 1990 war has taught us a lesson. No member of the military shall marry a Tutsi.
8.
The Hutu should stop having mercy on the Tutsi.
9. The Hutu, wherever they are, must have unity and solidarity and be concerned with the fate of their Hutu brothers.
 The Hutu inside and outside Rwanda must constantly look for friends and allies for the Hutu cause, starting with their Hutu brothers.
 They must constantly counteract Tutsi propaganda.
 The Hutu must be firm and vigilant against their common Tutsi enemy.
10. The Social Revolution of 1959, the Referendum of 1961, and the Hutu Ideology, must be taught to every Hutu at every level. Every Hutu must spread this ideology widely. Any Hutu who persecutes his brother Hutu for having read, spread, and taught this ideology is a traitor Todos estos factores políticos avivaron el sentimiento de odio entre etnias, que fue el principal detonar del genocidio.
Comunidad Internacional ¿Qué papel tuvo la comunidad internacional durante el genocidio de Ruanda? ¿Las diferentes instituciones competentes para intervenir en un conflicto armado lo hicieron de manera correcta? Francia, subministraba armamento militar a Ruanda desde 1975. Cuando el gobierno del país africano se hizo cada vez más radical, siguió apoyándole aún sabiendo que proporcionaba armas a las milicias militares.
En 1990, concedió un préstamo de 84 millones de dólares para lo que se denominaba como, proyecto de desarrollo, y más tarde hubo otro préstamo de 49 millones de dólares. Cuando dio comienzo el genocidio en abril de 1994, Francia realizó una breve intervención militar, y sacó a sus nacionales del país con el objetivo de ponerlos a salvo, incluso salvó a unos 400 ruandeses pertenecientes a la élite.
9 Cuando el FPR estaba a punto de hacerse con Kigali, Francia intervino militarmente para evitar ese avance; esta ayuda salvó la vida de muchas personas, pero muchas otras se vieron obligadas a desplazarse a otras zonas.
Estados Unidos. Fue el país en el cual más se encubrió el genocidio, evitando usar la palabra “genocidio” en la presa; en su lugar hablaban de “actos de genocidio”. Junto con otros países europeos que forman la ONU, no consiguió llegar a un acuerdo de intervención lo más rápido posible, y el país se cerró en banda ante tal masacre.
El papel de la ONU durante el genocidio de Ruanda ha sido muy cuestionado y criticado. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es la mayor organización internacional existente. Facilita la cooperación entre países, el Derecho Internacional, la paz y seguridad internacional, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos.
Una vez quedan definidos los ideales de la organización, y el por qué de su creación, parece obvio que si surge un conflicto internacional, los cascos azules (Fuerzas Militares de la ONU), actuarán para fomentar la paz y encontrar una solución razonable; pero no siempre ocurre así, ya que en casos como Ruanda, primaron más los intereses individuales que la seguridad de millones de personas.
En 1993, enviaron al país la misión MINUAR, con la finalidad de parar en la mayor medida posible la violencia, pero cuando se inició el genocidio, el organismo optó por la pasividad. Posiblemente hubiese sido mejor una acción premeditada por parte de ésta, que el no actuar.
Cuando la situación en Ruanda se agravó, abandonaron el territorio, dejando desprotegidas a las víctimas. Mientras se vivía una de las peores guerras civiles que ha habido en la historia de la humanidad, la ONU debatía cómo clasificar esta situación.
No fue hasta el 25 de mayo que optó por denominarlo genocidio.
Las ayudas internacionales que llegaban a Ruanda, eran utilizadas para financiar el genocidio. Por cada 5 habitantes de Ruanda .Se estima que se gastaron 134 millones de dólares en la preparación del genocidio. Por otra parte, los campos de refugiados no recibían ayuda alguna, y las medicinas para combatir el Cólera no llegaron hasta que se normalizó la situación años después.
Solución jurídica El juzgar a los autores del genocidio es una tarea un tanto ardua, ya que la mayoría de la población participó, pues fueron reclutados por milicias populares para luchar.
Tanto hutus como tutsis cometieron crímenes y atentados.
Ningún país está capacitado para tramitar tantos casos, y mucho menos una Ruanda devastada por una brutal guerra civil. Por eso mismo se fundó el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), creado por el Consejo de Seguridad de las Naciones 10 Unidas el 8 de noviembre de 1994, con el fin de perseguir, arrestar, juzgar, condenar y ejecutar a los autores o promotores del genocidio ruandés.
Hubo un duro proceso de investigación pero las cifras de personas inculpadas son descomunales. Se calcula que unos 135.000 hutus fueron encarcelados y unos 400 de ellos fueron sentenciados a muerte, ya que tuvieron una mayor implicación en el genocidio. Ruanda estaba entonces en manos del FPR, enemigo de los hutus, y quizás se encarcelaron a más personas de las que debieron, y aquellos que merecían un castigo más severo, no cumplieron ni un día de condena.
La mayoría de ruandeses se vieron sometidos a trabajos en favor de la comunidad por un determinado tiempo. Cabe señalar que las sentencias a muerte y estos encarcelamientos los hizo el propio gobierno de Ruanda, con sus juicios llamados Gakaka.
En cuanto a los culpables que no han sido juzgados, conviven con sus víctimas.
Muchos tutsis en entrevistas con la prensa internacional piden justicia, porque odian ver a las personas que asesinaron a todos sus familiares, que arrasaron sus casas, que violaron y que mataron cruelmente a niños y bebés, en libertad. Sin embargo, el gobierno pone una especie de manto sobre el asunto fomentando la reconciliación a pesar de todo lo vivido. Sin embargo, es una herida que permanece abierta. Tendrán que pasar muchos años y muchas generaciones para que esa herida poco a poco se cierre.
El Tribunal Penal Internacional para Ruanda emitió su primera inculpación en noviembre de 1995. En 1998 había tres juicios en curso. El juicio más polémico es el del ex Primer Ministro Ruandés Jean Kambanda, acusado de delito de genocidio y condenado a cadena perpetua. Otros altos cargos del país fueron detenidos y sometidos a un proceso judicial. En la actualidad, aún se sigue juzgando a personas implicadas en el genocidio.
Se debe agregar que el actual presidente de Ruanda, Paul Kagamé, de origen tutsi es el líder del Frente Popular Ruandés, y durante el genocidio, causó la muerte de multitud de personas, tanto su persona como el partido el cual presidía. Kagamé ha sido procesado por jueces de Francia y España por crímenes de genocidio, de guerra, de lesa humanidad y de terrorismo. El juez francés lo acuso de ser uno de los responsables del ataque aéreo que causó la muerte del presidente Juvénal Habyarimana, y que según Naciones Unidas, fue el desencadenante del genocidio 1994. El juez español lo acusa a él y a 39 altos cargos del FPR de la muerte de más de 3.000.000 de personas en Ruanda y en la República Democrática del Congo entre 1994 y 2000.
El presidente de Ruanda no puede ser juzgado por ningún tribunal nacional, a causa de su cargo político que le otorga inmunidad.
11 A día de hoy, no se ha abierto ningún procedimiento contra ningún miembro del Frente Patriótico Ruandés.
Tras recabar la máxima información acerca del genocidio de Ruanda, propondré la solución jurídica más aceptable y justa desde mi punto de vista.
Primero de todo, Paul Kagamé no debería ser inmune y no debería ser el Presidente de un país al cual hace unos años atrás tenía aterrorizado. Una vez Paul Kagamé dejase la presidencia, sería llevado a juicio y haría frente a la condena que le corresponde y que le sería impuesta por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. De la misma manera que Kagamé, todas aquellos altos cargos acusados de crímenes de genocidio, fuesen del partido político que fuesen, deberían someterse al mismo proceso que él.
De esta manera, la población de Ruanda vería que se está haciendo justicia, y que las muertes de sus familiares no fueron en vano ni fueron olvidadas por aquellos que tienen competencia para juzgar a los culpables. Es prácticamente imposible, tal y como he mencionado anteriormente, juzgar a todos y cada uno de los que participaron en el genocidio, pero si las personas que llevaban las riendas cumplen condenan, el TPIR cumpliría las expectativas por las que había sido creado.
Tal y como indica el Principio de Justicia Universal, en el ámbito espacial de la ley, en los casos de:          Genocidio.
Terrorismo.
Piratería y apoderamiento ilícito de aeronaves.
Falsificación de moneda extranjera.
Los delitos relativos a la prostitución y los de corrupción de menores o incapaces.
Tráfico ilegal de drogas psicotrópicas, tóxicas y estupefacientes.
Tráfico ilegal o inmigración clandestina de personas, sean o no trabajadores.
Los relativos a la mutilación genital femenina, siempre que los responsables se encuentren en España.
Y cualquier otro que, según los tratados o convenios internacionales, deba ser perseguido en España.» El Estado se reserva la competencia para perseguir a aquellas personas que lesionan determinados bienes jurídicos reconocidos por toda la comunidad internacional y en cuya protección ésta se encuentra interesada. El reconocimiento de este principio por los Estados supone no sólo una asunción de competencias, sino también el 12 compromiso en la persecución de hechos lesivos para intereses de carácter supranacional y frecuentemente lesionados por formas de delincuencia internacional.
Se trata de un instrumento que posibilita la persecución por cualquier Estado que lo asuma, de hechos que se han cometido fuera de sus fronteras, pero en cuya represión se encuentra interesado como miembros de la comunidad internacional.
En el hipotético caso que el Tribunal de Ruanda no fuese competente para juzgar a los culpables, siguiendo este principio de Justicia universal, cualquier estado con intereses o bienes jurídicos que hayan sido perjudicados por el genocidio, tienen competencia para llevar a cabo los litigios.
13 Conclusión Un Estado es creado para preservar las leyes y garantizar la justicia de sus ciudadanos.
Éstos han decidido ceder una parte de su libertad individual para el bien común de todos, y esperan una buena gestión por parte del gobierno.
Si éste en cambio de promover la igualdad, se dedica a crear barreras entre la población, otorgando mayores privilegios a unos que a otros, y difundiendo propaganda política de carácter peyorativo, al final surge un descontrol que ni el Estado mismo es capaz de hacer frente.
Esto mismo es lo que ocurrió en Ruanda en 1994. El Estado se convirtió en la mano ejecutora del genocidio, incitando a sus ciudadanos a matar, a odiar a sus conocidos e incluso amigos.
¿Qué se debe hacer cuando un Estado, que ha de actuar como mediador, es aquél que inicia una guerra civil? ¿Qué se debe hacer cuando un Estado, en cambio de usar el dinero para proyectos necesarios, lo uso para pagar armamento? La ONU, es la organización competente para lidiar con conflictos de este tamaño. En mi opinión, ésta debería de haber entrado en acción justo cuando se inició el genocidio, y no meses después cuando las víctimas rozaban el millar. Quizás si las Naciones Unidas estuviesen formadas por países entre los cuales hubiese un vínculo establecido, ya sea de tipo económico, o cualquier otro, todas estas gestiones serían más fáciles, que no el tener que controlar y tener en cuenta las opiniones de 193 países.
El genocidio de Ruanda es un tema muy duro de tratar, pues no me había encontrado nunca frente a un trabajo en el que se tratase la muerte de casi un millón de personas, epidemias, y sufrimiento continúo que dura hasta la actualidad. Tal y como dijo Rudolph von Ihering, el derecho es una lucha continua y “Si vivís en la paz y en la abundancia, pensad que otros han debido luchar y trabajar por vosotros”.
Quizás en un par de décadas o en centenares de años, cuando la situación en Ruanda se normalice más, y la población deje de sufrir las consecuencias directas del genocidio, quizás entonces, las nuevas generaciones podrán vivir en harmonía sin racismo por parte de sus compatriotas ni por parte del gobierno; pero eso está por ver.
Todas las opiniones formuladas durante el trabajo, se basan en la información que he adquirido mediante documentales y textos, obviamente no puedo considerarme una experta en el tema, ni puedo hablar con una certeza máxima, ya que siempre habrá margen de error, o alguna otra opinión que no se parezca a la mía.
14 Bibliografía Información sobre el genocidio: http://es.wikipedia.org/wiki/Genocidio_de_Ruanda http://www.slideshare.net/LuciaAyala/copiade-democratizacinensudfricapptx12619529 https://www.diagonalperiodico.net/global/manifestaciones-congolenos-y-ruandeseseuropa-contra-violaciones-masacres-y-saqueo-minerales http://www.afrol.com/es/articulos/12050 Imágenes: https://encryptedtbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQhRzkKeAKmuttxiOiwUrj9TlR3zDUXjMW1O0 HEab4c77aSZBxy7Q http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rwanda-demography.png http://www.donbosco.es/universojoven/image/548.NI%C3%91OS%20SOLDADO%20E N%20EL%20CONGO.jpg Libros: Von Ihering, Rudolph. La Lucha por el Derecho, Editorial Temis, 200, Santa Fe de Bogotá, pág. 6.
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