La Articulación de las Razones, de Robert Brandom (2012)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Filosofía - 4º curso
Asignatura Filosofía Contemporanea
Año del apunte 2012
Páginas 11
Fecha de subida 21/06/2014
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Descripción

En La articulación de las razones, Robert Brandom ofrece una introducción accesible al complejo sistema presentado en anteriores publicaciones, abordando dos de los temas principales que forman parte de toda su obra: la idea de que el contenido semántico de una oración está determinado por las reglas que rigen las inferencias que se hacen para llegar a ella y las que se efectúan a partir de ella; y la idea de que la función característica del vocabulario lógico es explicitar nuestros compromisos inferenciales implícitos.

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Robert Brandom La articulación de las razones: Una introducción al inferencialismo Presentación Prof: Gutiérrez Cuartango, Roman Filosofía Contemporánea II 1. Introducción pág.2 2. Inferencialismo semántico pág.3 3. Fiabilidad: Aciertos y errores pág.5 4. Metodología pragmática pág.8 1 1. Introducción En La articulación de las razones, el Robert Brandom ofrece una introducción accesible al complejo sistema presentado en anteriores publicaciones, abordando dos de los temas principales que forman parte de toda su obra: la idea de que el contenido semántico de una oración está determinado por las reglas que rigen las inferencias que se hacen para llegar a ella y las que se efectúan a partir de ella; y la idea de que la función característica del vocabulario lógico es explicitar nuestros compromisos inferenciales implícitos.
Brandom abre el libro anunciando el contenido conceptual de este, sobre la anteposición de la inferencia a la referencia en la explicación semántica para solucionar viejos problemas filosóficos como el razonamiento practico, la acción y la fiabilidad en la epistemología. La importancia que toca Brandom es la naturaleza de lo conceptual como tal para solucionar estos problemas, destacando la vieja disy untiva de preferir el hombre que busca activamente el conocimiento sobre el que simplemente recibe el conocimiento. Los puntos básicos del libro son el inferencialismo semántico y el expresivismo lógico, los aciertos y errores del fiabilismo, un análisis cultural-social sobre cómo ha funcionado el razonamiento hasta llegar a la importancia de la referencia, y la objetividad y estructura de la racionalidad.
Con su paso del representacionismo al inferencialismo, genera un gran salto en la filosofía del lenguaje respecto a las últimas décadas, en una escritura muy amena orientada a todo tipo de lectores.
2 2. Inferencialismo semántico La comunicación puede en efecto ser vista como una transferencia de proposiciones que implican compromisos y se inscriben en argumentos. La comunicación no sólo incluye extenderse de un individuo a otro, sino también la manera en que las legitimaciones de hacer afirmaciones pueden ser heredadas de quien las hace por parte de los que las usan. Esto no debería simplemente que el receptor recibe el comunicado y es capaz de reproducirlo simplemente, ese seria simplemente el poder de la referencia.
"Hablar sobre la representación es hablar sobre lo que asegura la comunicación, al proporcionar la capacidad de usar los juicios de los demás como razones, como premisas de nuestras propias inferencias, aunque sea sólo de manera hipotética, para evaluar su significación en el contexto de nuestros compromisos colaterales" Esto se debe a que toda recepción de una proposición ocurre en el marco de un set de creencias independientes, la base de todo es el entendimiento correcto del concepto del que se habla.
La referencia, ampliamente usada en la Ilustración por racionalistas y empiristas, simplemente es un comunicante que envía un mensaje para identificar algo, pero al hacerlo podemos usar mecanismos de comunicación ambiguos que podrían venir a referirse a cualquier cosa. La inferencia sin embargo es el acto que realiza el oyente, y su capacidad de inferir correctamente el comunicado depende de la habilidad de este de inferir lo que comunica el oyente. Es por eso que Brandom considera la importancia de la inferencia sobre la referencia, y como se deben establecer reglas conceptuales para expandir mejor el conocimiento sobre ella. Los conceptos son funciones del razonamiento. Es en las prácticas de dar o pedir razones donde se confiere contenido 3 conceptual a las proposiciones expresadas. Explicitar algo (dar su significado) es ponerlo en una forma tal que; al mismo tiempo, sirve como, y requiere, razones: una forma en que puede funcionar como premisa o conclusión en las inferencias. Es por esto que Brandom dice que las prácticas que no entrañan razonamientos no son lingüísticas ni discursivas.
Captar el concepto utilizado en una conversación o texto debe ser de la forma que su explicitación sea el dominio de su uso inferencial, conocer con distinción y con saber cómo conocerlo, no solamente el concepto en si sí no en que más se compromete uno al aplicarlo, que le habilita para hacerlo y que cancelaria tal justificación. La diferencia con la pragmática de Frege en que al realizar una afirmación se ha de comprometer siempre con la verdad, y que de estas nunca se pueden llegar a una que no sea verdadera, es que en el inferencialismo pragmático de Brandom no sólo hay afirmaciones verdaderas, si no que pueden haber inferencias buenas y malas en tanto que apropiadas o inapropiadas.
En el inferencialismo semántico, por ejemplo al articular una frase, cómo “este vestido es rojo”, no simplemente estamos haciendo explicito que ese objeto tenga color y sea espacial, eso sólo son consecuencias implícitas. Cualquier afirmación expl icita tendría como implícita los siguientes puntos, 1) que las condiciones de adecuación que rigen los movimientos inferenciales desde y hacia compromisos con el contenido que se afirmen en cuestión, 2) cualquier otra afirmación consecuente inferencialmente de la primera, de acuerdo con el primer punto, y 3), que el contenido conceptual de la afirmación se articule mediante las inferencias en el primer punto de nuevo.
Brandom diseña una lógica semántica, en el que la lógica sirve para establecer la verdad de las afirmaciones probándolas, de la misma forma que las estrategias abstraccionistas o asocianistas tradicionales ya lo intentaban, pero eran formas empiristas que Brandom rechaza, proponiendo un pragmatismo racionalista y expresivista, teniendo en cuenta las practicas lingüísticas sociales de dar y pedir razones, valorar la adecuación de las afirmaciones y las inferencias. El inferencialismo requiere un compromiso con lo conceptual como lógicamente proposicional, pero no como el estudio de una clase característica de inferencia formal, si no el estudio de las 4 funciones inferenciales del vocabulario y sus formas de expresividad característica en el lenguaje corriente, no en el lógico, un mecanismo instrumental para presentar la pauta en que las inferencias entrañan el contenido del concepto, pero sin utilizar vocabulario lógico en última instancia.
3. Fiabilidad; Aciertos y errores.
En su teoría epistemológica defiende una concepción inferencialista del conocimiento que si bien poniendo el acento en la noción de justificación, no la hace condición necesaria para toda proposición que cuente como tal , como habían establecido anteriores filósofos del lenguaje. Su pretensión es la de mantener la centralidad en la noción de justificación al mismo tiempo que preserva la relevancia de los mecanismos fiables de creencias, estableciendo la autonomía de las prácticas justificatorias respecto de aquellas que involucran mecanismos fiables de formación de creencias, y la dependencia de los mecanismos fiables de formación de creencias respecto de las prácticas justificatorias al mismo tiempo.
Según esta línea de pensamiento, se puede concebir una sociedad únicamente formada por creencias verdaderas obtenías mediante prácticas justificatorias, pero no una comunidad cuyo conocimiento se constituya exclusivamente por creencias verdaderas fiablemente formadas.
Brandom considera los dos procesos autónomos, pero acepta las críticas de que se puedan considerar nociones dependientes en el hecho de que la apelación a razones, la justificación, constituye el caso paradigmático de procedimiento fiable de formación 5 de creencias. Por lo que la atribución de justificación inferencial, involucra la atribución conjunta, implícita o explícita, de que el sujeto al que se le atribuye conocimiento se encuentra inserto en un mecanismo confiable de formación de creencias.
Brandom señala la que constituye la motivación principal de la posición que denomina epistemología clásica; la epistemología que define al conocimiento en términos de creencia verdadera justificada. La justificación es la idea de que haya una nota adicional que diferencie una creencia verdadera accidental de una creencia verdadera que cuente como conocimiento. En esencia, las razones que se dan para hacer epistemológicamente verdadera una creencia.
El fiabilismo llega al observar que dar razones, no es el único modo de indicar que una creencia no es accidental. Basta mostrar que si se puede predecir que la creencia será verdadera, por lo que las inferencias pueden estar legitimadas tanto por la justificación como por la fiabilidad del hecho, lo que hace que no todo conocimiento requiera justificación epistémica para ser verdadero. Es lo que llama Brandom el Acierto fundamentador de las epistemologías fiabilistas; “Las creencias verdaderas pueden equivaler a conocimiento auténtico aun en aquellos casos en que el aspirante al conocimiento sea incapaz e producir las justificaciones adecuadas, siempre que sean el resultado de capacidades que son productoras fiables de creencias verdaderas en las circunstancias que de hecho se han ejercido.” Brandom reconoce que los ejemplos a favor son viables, pero que no es absolutamente legitimador, no es una razón total para creer que el concepto de fiabilidad en todos los procesos de formación de creencia pueda reemplazar la justificación (razones) para tener la creencia. En el conocimiento de la creencia verdadera justificada, la fiabilidad aparecería como una razón más.
“ En realidad, no hay nada incomprensible en tener creencias para las que no podamos dar razones. La fe –entendida en sentido amplio como la adquisición de compromisos sin que se reclame tener las 6 correspondientes habilitaciones-, no es seguramente un concepto incoherente (Ni es en modo alguno competencia exclusiva de la religión). Y si las convicciones del creyente no sólo resultaran ciertas, sino que también fuera el resultado de procesos fiables de formación de creencias (aunque sin él saberlo), no veo por qué no habrían de considerarse como constitutivas de conocimiento…El conocimiento que se basa en la fiabilidad sin que el sujeto tenga razones para él resulta posible como fenómeno local, pero no como fenómeno global.” Esa ‘localidad’ es primordial: el síntoma como anterior al criterio, lo que resulta obvio en la historia pero no tanto en epistemología y lógica. Aprendemos a usar las palabras (a conocer sus causas y sus efectos) mucho antes de ser capaces de dar cuenta de su significado (de tener una razón o criterio), lo que rara vez suele ocurrir y cuando ocurre es insuficiente para describir los fenómenos lingüísticos.
Pero el autor además nos plantea también el caso contrario, al cuestionarse el mismo la veracidad de este argumento, las razones por las que la fiabilidad es falible. Llama a esto el Error Conceptual del Fiabilismo a la incapacidad de reconocer el papel limitado del concepto de fiabilidad. Si Brandom concede un tipo de fiabilismo remozado habrá de ser, entonces, uno que no caiga en este error. Sus argumentos, al respecto, comprenden dos estrategias. Por un lado, aborda la relación entre justificación y la fiabilidad; por otro, los vínculos entre creencia y fiabilidad. En este último apartado se intenta mostrar que las meras disposiciones fiables no cuentan como estados cognitivos, porque no son aplicaciones de conceptos, por la razón de que no son racionales debido a no ser autocríticos.
Brandom considera que las creencias que se basan únicamente en procesos fiables no pueden forman un conjunto autónomo, No podemos dar sentido a una comunidad que nunca pueda dar razones para sus creencias, ya que esto exigiría que los miembros de esta comunidad nunca se consideraran a sí mismos y a los otros como fiables.
Porque hacerlo, atribuir fiabilidad, comporta respaldar inferencialmente una conclusión. Una comunidad incapaz de dar razones de sus creencias no puede tener el concepto de fiabilidad ni, por ello mismo, el de conocimiento. Sus integrantes, entonces, pueden servir como elementos de medición (o sea como dispositivos fiables) pero no pueden tratarse a si mismos o a otros como tales. Y esto es así porque 7 no pueden discriminar entre un indicador fiable y uno que no lo es, debido a que la noción misma de correlación entre estados de un instrumento y los estados que mide es ininteligible al margen de las valoraciones de fiabilidad.
4. Metodológica pragmática Brandom desarrolla al final del libro su normativa fina de la racionalidad, su propia filosofía del lenguaje tras introducir todos los términos e historia del conocimiento acerca de este a lo largo de la obra creando una metodología pragmática normativa con ello, su juego lingüístico, definiéndolo desde las base.
Brandom define realizar una afirmación cómo una serie de oraciones que sólo constituyen una afirmación real si contiene los estatutos de tener compromisos (inferencias afirmables), y tener habilitación, es decir, estar habilidad para ser comprensible por los conversadores. La afirmación ha de comprometer a los conversadores, y ha de ser crítica. Las inferencias afirmables son aquellas que entran en los siguientes tres tipos, las inferencias de compromiso, relativas a las inferencias deductivas, las inferencias de permisión relativas a las inductivas, y las implicaciones de incompatibilidad, relativas a las inferencias modales.
El siguiente concepto es el afirmabilismo en el sentido amplio de Brandom, no simplemente el afirmabilismo clásico basado en qué condiciones sería apropiado afirmar una oración, si no que se tiene en cuenta bajo qué condiciones estaría alguien comprometido en la afirmación expresada por la oración, bajo qué condiciones se estaría habilitado para hacer la afirmación expresada por la oración, y con qué consecuencias nos compromete o autoriza la afirmación, así como con que otras 8 afirmaciones es incompatible. Rechaza las ideas anteriores de que la afirmabilidad sea creada en condiciones ideales, pues bien esto siempre era subjetivo o trivial.
En su normativa, es explícitamente correcto aquello permisible dentro de los movimientos del juego. Una jugada verbal es parte del juego asertivo en relación entre el juego y la fuerza asertiva, y la afirmación es correcta según dos principios, según la semántica afirmabilista, es decir, que esté habilitada por las reglas del juego asertivo, o que sea una afirmación verdadera en un sentido fuerte de verdadero. El desafío del afirmabilismo de Brandom es demostrar no sólo que las afirmaciones pueden estar habilitadas en el juego si no ser objetivamente correctas, sin tener que implicar que sean verdaderas de por sí para los hablantes competentes., Una afirmación en sí pues sería el contenido proposicional (las premisas y la conclusión según la tesis del racionalismo lingüístico), y la fuerza asertiva, y en la afirmación se incluye la jugada del juego de dar y pedir razones, del que el juego asertivo es parte, en el que influyen los estatutos normativos del compromiso, la habilitación y la estructura que los relaciona, y la objetividad del contenido.
Con una analogía se podría explicar el juego asertivo cómo un juego de fichas, en que las fichas son oraciones, las jugadas afirmaciones, y la suma total la cantidad de oraciones que ambos jugadores están dispuestos a aceptar. Cada jugada cambia la puntuación del juego, se altera la propia puntuación del jugador y quizás la de otros jugadores también, al afectar su juicio. El juego de dar y pedir razones es una condición necesaria, hacer una afirmación compromete hacer o aceptar otras afirmaciones.
Tener el compromiso no implica tener la disposición de querer jugar, y violar una regla (faltar al compromiso), no implica tener que ser expulsado del juego.
El último punto de la importancia de la estructura del sistema de Brandom es la objetividad, que consta en asegurarse de haber hecho un uso correcto en los términos de condiciones del contenido de la proposición, mediante dos tipos de apreciación normativa; El punto de vista de los practicantes; Donde se pregunta si se tomó en cuenta toda evidencia disponible o si se siguió las reglas del juego, por ejemplo, no equivocándose en las inferencias. Y el punto externo a la actitud de los practicantes, esencialmente si el estado de las cosas es realmente como la afirmación dice que son.
9 “Sólo un ser omnisciente podría seguir la regla que impone que sus practicantes hagan sólo afirmaciones verdaderas” Brandom soluciona ciertos problemas de objetividad al realizar afirmaciones vinculándolas a las actitudes, es decir, tener en cuenta el contexto de lo que se habla, no es lo mismo decir “el reloj es rojo” (si lo es) que afirmar “Es adecuado que yo haga ahora la afirmación de que el reloj es rojo”. No son afirmaciones equivalentes puesto que la verdad de la segunda oración podría estar vinculada a la primera, o no, y al revés, dependiendo de las evidencias (el estado de las cosas).
El afirmabilismo de Brandon, gracias al compromiso y la habilitación, permite distinguir los contenidos de de las aseveraciones sobre lo que es afirmable. Brandon no profundiza en las nociones especificas de compromiso y habilitación sin embargo, y utilizando su propio discurso sobre la habilitación dice; “...en cualquiera de los 3 sentidos fundamentales de implicación [permiso, compromiso, incompatibilidad] (...) resultarán controvertidos para quienes tengan en la cabeza algunas formas concretas de concebir el compromiso y (especialmente) la habilitación” E incluso argumenta que si las nociones de compromiso y habilitaciones de un participante no funcionaran según su sistema, presupondría que esa persona no tiene unas buenas nociones adecuadas, logrando hábil pero sofísticamente escapar de las posibles trampas de su propia teoría.
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