Didáctica de la Lengua Castellana - Tema 2 (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Educación Primaria - 2º curso
Asignatura Didáctica de la Lengua Castellana
Año del apunte 2015
Páginas 5
Fecha de subida 10/01/2015
Descargas 3
Subido por

Descripción

Apuntes proporcionados por la profesora María Isabel Plaza del Río.

Vista previa del texto

Tema 2: Desarrollo fonológico 2.1. Secuencia de adquisición de fonemas según Jakobson: ¿Cómo adquiere el niño el repertorio de sonidos característicos de su lengua, es decir, los fonemas? Estos sonidos guardan entre sí un cierto número de relaciones, por ejemplo, las consonantes 'p', 't' y 'k' tienen varias características articulatorias en común: las tres son oclusivas sordas, esto es, su articulación implica una oclusión o cerrazón del canal bucal (labios), mientras que su pronunciación no se acompaña de vibraciones de las cuerdas vocales (de ahí que sean sordas). En cambio, se distinguen por el punto en que tiene lugar la oclusión, los labios en el caso de la 'p', el ápice de la lengua y los incisivos superiores para la 't', y el dorso de la lengua y el paladar duro para la 'k'. El lingüista Roman Jakobson ha formulado una hipótesis según la cual los fonemas de una lengua se pronuncian siguiendo un orden que va desde los fonemas más contrastados a los menos contrastados. Así, la 'a' aparece como primera vocal, mientras que una oclusiva labial (casi siempre la 'p' y algunas veces la 'm') inicia las consonantes, lo que permite las primeras combinaciones consonante-vocal ('pa', 'ap'). Dichas series se obtienen por el fenómeno de redoblamiento en serie característico de las producciones infantiles (como vimos en el balbuceo). El contraste articulatorio y acústico es máximo entre la 'a' y la 'p'. La vocal 'a' se obtiene mediante una amplia abertura de la boca, vibración de las cuerdas vocales sin límite de (?) y bastante energía acústica concentrada. Mientras que las características articulatorias y acústicas de la 't' son totalmente inversas, por tanto, la diferenciación de fonemas procede desde los más contrastados hasta los menos contrastados.
Se suceden a continuación las otras vocales ('e' y 'o'). Acto seguido aparecen las consonantes oclusivas sonoras (son sonoras porque sí se pronuncian con vibración de las cuerdas vocales, y son la 'b', la 'd' y la 'g'). Luego las consonantes nasales ('m', 'n' y 'ñ'). A continuación las fricativas (se llaman así por el roce del aire o estrechamiento del canal bucal a la salida de ese aire sin llegar nunca a cerrar la boca, y son la 'f', 'c', 'z', 'ch', [?]). Después siguen las laterales ('l' y 'll') y en esta secuencia las últimas serán las vibrantes sencillas y múltiples ('r' y 'rr', respectivamente). Este aprendizaje o desarrollo se inicia a final del primer año y se extiende o dura hasta los cinco años en dos fases: una fase rápida que termina a los dos años y una fase lenta que continúa su desarrollo hasta los cinco años. No obstante, algunas de las últimas consonantes pueden no ser articuladas correctamente hasta los ocho años.
Esta hipótesis de Jakobson se ha aceptado internacionalmente como correcta porque la secuencia de adquisición de fonemas así descrita se corresponde al orden de dificultad relativa de los fonemas desde el punto de vista articulatorio, y ello puede considerarse una comprobación lógica de la hipótesis. Se sabe que desde los primeros meses el niño es capaz de percibir la diferencia entre ciertos sonidos, como por ejemplo entre las oclusivas sordas y las sonoras. En cuanto a la percepción de sonidos combinados, es decir, formando palabras, muchos lingüistas opinan que precede a la producción de sonidos y que es prácticamente correcta desde los pocos meses. Otros lingüistas, por contra, afirman que no es correcta antes de los tres años. Por último, decir que las relaciones entre la etapa del balbuceo y el siguiente desarrollo fonológico no están claras. Jakobson considera el balbuceo como una simple gimnasia bucal sin incidencia en el desarrollo lingüístico posterior.
Hoy en día esta posición parece demasiado radical ya que se ha observado que el balbuceo del niño tiende a reproducir ciertos contornos de entonación del lenguaje adulto, por ejemplo: elevación de la voz al final de la frase (que en el lenguaje adulto significa una pregunta). Podemos ver por tanto que el balbuceo no está desligado del lenguaje adulto y que tiene un efecto potencial sobre la continuación del desarrollo lingüístico.
2.2. Retrasos en la articulación: Hay retrasos en la articulación cuando el niño no puede dominar o pronunciar los diferentes sonidos de la lengua en el tiempo requerido o cuando se empeña en simplificar de forma acusada las palabras pronunciadas más allá del periodo habitual, es decir, de lo que es normal. Hemos visto que entre los sonidos de la lengua las vocales son más fáciles de producir y de identificar auditivamente que las consonantes.
Hemos visto que entre las consonantes las oclusivas que implican un bloqueo del paso del aire en el canal de la boca son más fáciles de articular que las fricativas. Estas últimas se producen mediante un estrechamiento del canal de la boca al paso del aire que produce un ruido de fricción. Aparentemente es más fácil bloquear el paso del aire que estrechar y que el aire salga lentamente. Hemos visto que las consonantes sonoras que hacen intervenir las cuerdas vocales son más delicadas para producirlas que las consonantes sordas, que no implican ninguna participación de las cuerdas vocales, por eso a veces las sordas tienden a sustituir a las sonoras. Finalmente, las consonantes dobles ('tr', 'br', 'cr', 'pl', 'dr' o 'fl') son más difíciles de producir que las consonantes simples.
Dejando a un lado las consonantes dobles, es entre las fricativas y las vibrantes donde se encuentran los sonidos más tardíos en aparecer y en los cuales es susceptible que existan retrasos en la articulación. Se trata sobre todo de las consonantes 'ch', 'j', 's', 'z', 'c' y, en menor medida, la 'f' y la 'v'. En algunos casos la 'l' y la 'r' pueden constituir un problema. El desarrollo normal de estos sonidos no está totalmente acabado antes de los 6 o 7 años para una gran mayoría de niños, por eso, respecto a estos sonidos complejos, no se debería de hablar de retrasos en la articulación antes de esa edad. Hay retrasos en la articulación realmente cuando un niño no puede articular correctamente los diferentes sonidos de su lengua mientras que la gran mayoría de los niños sí puede. Así, por ejemplo, un niño de 5 años que pronuncia 'méquido' por 'médico' o 'colomotora' por 'locomotora' presenta lo que los especialistas llaman un retraso en el habla. Este retraso o trastorno del habla concierne no a la pronunciación de un sonido aislado, sino a la pronunciación de palabras con sus diferentes sílabas situadas en el orden correcto.
2.3. Mecanismos de simplificación fonética - Parte I: El sistema fonológico del niño no termina de formarse, como hemos visto, hasta los 6 o 7 años aproximadamente. Mientras tanto, el pequeño utiliza una serie de mecanismos de simplificación que es necesario conocer. Estos mecanismos han sido clasificados por el lingüista Ingram, que los divide en cuatro grandes grupos: a) Mecanismos relativos a la estructura de la sílaba.
b) Procesos de asimilación.
c) Procesos de omisión.
d) Procesos de sustitución.
A estos grupos añadiríamos un quinto, a voluntad de la profesora: e) Procesos múltiples.
El interés principal de este lingüista se sitúa en estrategias individuales para el aprendizaje. La idea subyacente es que, si bien las palabras pueden dividirse en unidades menores (sonidos o fonemas) y estos, a su vez, pueden reconsiderarse en función de sus rasgos distintivos, lo que el niño aprende son los sonidos en contexto: uno junto a otro, formando palabras, y no uno tras otro, aislados. Las estrategias de simplificación fonética más utilizadas por todos los niños son: a) Procesos relativos a la estructura de la sílaba. Se trata de la reducción de la sílaba al esquema más simple (consonante + vocal) y también en la reducción del número de sílabas de una palabra. Este proceso puede manifestarse de tres formas: 1. Supresión de consonantes finales. Este fenómeno se da sobre todo en sílabas que presentan el esquema 'Consonante + Vocal + Consonante', como ocurre con 'nariz' ('narí'). Desaparece del lenguaje del niño en torno a los tres años según la lingüista Laura Bosch.
2. Simplificación de grupos consonánticos reducidos a una sola consonante, por ejemplo 'libo' por 'libro' o 'compar' por 'comprar', 'pastilina' por 'plastilina' o 'bujo' en lugar de 'brujo'.
3. Omisión de sílabas átonas, sobre todo al principio de palabra, como ocurre con 'escopeta' ('copeta') o 'bicicleta' ('cicleta').
b) Procesos de asimilación.
2.4. Mecanismos de simplificación fonética - Parte II: b) Procesos de asimilación. En estos procesos se hace referencia a la influencia que un sonido ejerce sobre otro dentro de la misma palabra, produciéndose una asimilación o semejanza de un sonido con respecto a otro. La asimilación suele ser contigua, es decir, que el elemento que la causa se halla junto al fonema afectado, por ejemplo: 'leló' (reloj) o 'bobo' (globo). También puede ser no contigua, esto es, el fonema que causa la asimilación no se halla junto al fonema afectado: 'totora' (locomotora). La asimilación puede ser también progresiva o regresiva, siendo regresiva cuando el segmento afectado es anterior al que ejerce su influencia (como ocurre con reloj y globo), y progresiva cuando el segmento afectado es posterior, como ocurre con 'papata' (patata).
c) Procesos de sustitución. Son cambios de fonemas no condicionados por proximidad que afectan a grupos de sonidos siendo normal la generalización del proceso: 1. Ensordecimiento: ha ensordecido un fonema sonoro por uno sordo. Ocurre con 'popa' (sopa) o 'teto' (dedo).
2. Rotacismo: sustitución de 'r' por 'd' o por 'g'. Ocurre con 'peddo' (perro), 'macaddones' (macarrones), 'cadamelo' (caramelo) o 'peggo' (perro). La lingüista Laura Bosch estudia este fenómeno e indica que a los tres años se observa en el 50% de los niños, y de 4 a 6 años sólo en el 10%.
3. Sigmatismo: sustitución de fricativas por oclusivas. Ocurre con 'tapo' (sapo), 'tapato' (zapato).
4. Lambacismo: sustitución de 'l' por 'd'. Ocurre con 'data' (lata).
5. Lateralización: sustitución del fonema 'r' por 'l'. Ocurre con 'lata' (rata) o 'calacol' (caracol). A los tres años el 40 ó 50% de los niños sufren este fenómeno y a los cuatro sólo el 10%.
d) Procesos de omisión. Son los más simples y, normalmente, los primeros de que disponen los niños.
Consiste en omitir la sílaba o fonema que ofrece alguna dificultad. Así, en lugar de plato se dice 'pato', en lugar de ropa se dice 'opa' y en vez de abre se dice 'abe'.
e) Procesos múltiples. En muchas ocasiones suelen darse conjuntamente varios de los procesos anteriores dentro de la misma palabra, por ejemplo: 'iblo' (libro). Aquí se da un proceso que afecta a la estructura de la sílaba y un proceso de lateralización.
Alteraciones fonológicas: Epéntesis: introducción de un fonema dentro de una palabra. Ocurre con 'toballa' (toalla), 'muncho' (mucho) o 'asquí' (aquí).
Coalescencia: consiste en añadir un fonema al principio de palabra. Ocurre con 'arradio' (radio), 'amoto' (moto) o 'estijeras' (tijeras).
Alteraciones fonéticas: Pueden aparecer errores motrices permanentes, como por ejemplo el ceceo (pronunciar 'Cevilla' en lugar de 'Sevilla', 'c' en vez de 's') o el seseo (pronunciar 'aseituna' en lugar de 'aceituna', 's' en lugar de 'c').
Influencias sociolectales características del dialecto andaluz: Monoptongación: sustitución del diptongo 'ue' por 'o' y supresión del diptongo 'ra'. Decir 'po' en vez de 'pues' o 'pa' en lugar de 'para'.
Conclusiones: 1. El niño configura su sistema fonético de una forma activa y no sólo imitativa, ya sea enriqueciéndolo con nuevas adquisiciones o bien mediante el proceso inverso de reducción, como defienden los partidarios de la fonología natural.
2. Existe un cierto orden en la adquisición de los fonemas de la lengua.
3. El sistema fonológico suele completarse en torno a los seis años. Hasta esta edad el niño es capaz de autocorregirse con notable facilidad, nos referimos a sus propios errores de pronunciación. De ahí la gran importancia que adquieren las actividades escolares encaminadas a favorecer tal autocorrección en esta etapa.
...