traducción es-cat (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Traducción e Interpretación - 2º curso
Asignatura Traducció español català
Año del apunte 2017
Páginas 2
Fecha de subida 03/07/2017
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Sandra Moreno Saez La luna en casa (Pere Calders) El interés por la luna les vino a raíz de oír hablar a la gente mayor. Cada vez eran más frecuentes las conversaciones sobre cohetes y cosmonautas, crecía la pasión por el tema y tomaba cuerpo la división entre los escépticos y los fanáticos. Hasta entonces, la luna había estado, para ambos, un elemento que formaba parte del paisaje, con la misma naturalidad que una cumbrera o un bosque. Ahora: si le daban tanta importancia, algo debía tener, era cuestión de considerarlo.
Cada mañana se levantaban temprano y, antes de ir a la escuela, se paraban un rato a pescar. En un embalse del río de aguas tranquilas vieron el reflejo de la luna, que ya se retiraba. Juan, que pescaba discreto, más que nada para hacer compañía al amigo, tuvo un arrebato analítico.
―Fíjate ―le dijo a Eduardo―, la imagen de la luna está aquí. Si volvemos atrás, la encontraremos en el embalse, y después en el lavadero de casa. Esto quiere decir que, por poco que la ayudáramos, se nos metería en las habitaciones… ―Es así mismo ―le respondió su compañero―. Lo encuentro naturalísimo.
―Sí, hombre. No se trata de ningún descubrimiento sensacional. Pero si instalara la luna en mi habitación (es una suposición), sería un puntazo. Tanto hablar de ir y resultaría que ella habría venido a colocarse en mis pies.
Eduardo estuvo a punto de decir que la idea era infantil, pero de repente vio que no. ¡Y tanto que sí! Si alguien, contemplando la caída de una manzana, había revolucionado la ciencia, ¡Cuántas cosas podrían hacerse teniendo bajo cubierto la cara de la luna! Se animó: ―¿Sabes qué podríamos hacer? Con el tejido de una malla fina, una fibra artificial ultramoderna, probaríamos de capturarla. Hundiríamos la tela en el agua (cuando la luna estuviera dentro), la extenderíamos en el fondo y tiraríamos hacia arriba poco a poco; con la condición de que la densidad de la malla no dejara colar la luna...
[…] ―También hace falta pensar en las consecuencias ―dijo Juan―. Iremos a la luna y, además, encontraremos alguna cosa que nos haga un gran servicio.
― ¿Qué quieres decir? ―le preguntó el padre.
Sandra Moreno Saez ―Quiero decir eso, las consecuencias… todo se aprovecha. Por ejemplo: los espejos que hemos puesto en el huerto nos pueden servir para cazar alondras.
El padre comprendió la profunda buena voluntad y abrazó a Juan. El caso era este: de repente, se sintieron muy unidos, lunas aparte y sin querer anticipar los hechos. Antes de salir de la habitación, le padre le dijo: ―De todas formas, de esto de las alondras, nada de nada. Ya sabes que habíamos quedado en que no cazaríamos pájaros… ...