Tema 9-Relación jurídica (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Huelva
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho civil I
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 27/04/2016
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RELACIÓN JURÍDICA, DERECHOS SUBJETIVOS Y AUTONOMÍA PRIVADA 1. LA RELACIÓN JURÍDICA 1.1.
Concepto de relación jurídica Es aquella relación entre personas que tiene como objeto intereses lícitos y considerados dignos de tutela por el Derecho, de forma que para la consecución de los mismos se atribuyen poderes y correlativos deberes.
1.2.
Estructura de la relación jurídica Los elementos que integran una relación jurídica son: - Los sujetos de relación: son las personas entre las que se establece ésta. Se corresponde con los dos aspectos o posiciones que caracterizan toda la relación jurídica. De ellos uno ocupa la posición de poder, al que denominamos sujeto activo, y otro una posición de deber jurídico, al que llamamos sujeto pasivo. La cualidad que a una persona le confiere ser sujeto de una relación jurídica se denomina titularidad. Cada una de estas posiciones puede estar integrado por un solo sujeto o por una pluralidad de ellos.
- El objeto de la relación jurídica: es la materia sobre la cual convergen el poder del sujeto activo y el deber del sujeto pasivo. El objeto puede ser entonces conductas o comportamiento de otra persona en cuanto pueden ser valiosas para el sujeto activo.
1.3.
El contenido de la relación jurídica El contenido de la relación jurídica está formado por la posición jurídica de los sujetos que se encuentra compuesta por situaciones de poder que llamaremos lado activo de la relación jurídica y situaciones de deber que constituye el lado pasivo de esa relación. Es preciso poner de manifiesto que poder y deber son situaciones genéricas, dentro de las cuales se agrupan figuras diversas entre sí.
- La potestad. Los poderes que el ordenamiento jurídico atribuye a los sujetos van encaminados siempre a la satisfacción de intereses lícitos y merecedores de tutela. No siempre estos intereses son propios, ya que los poderes pueden ser concedidos también para la satisfacción de intereses que son ajenos al titular. Característico de la potestad es la conexión que existe entre el poder y el deber.
Ejemplo típico de potestad son los poderes que se conceden a los padres respecto a los hijos menores.
2. EL DERECHO SUBJETIVO 2.1.
Noción de derecho subjetivo Es la situación de poder reconocida y garantizada a una persona por el ordenamiento jurídico. En todo derecho subjetivo es necesaria la presencia de un sujeto que es la persona a la que corresponde esa situación de poder.
2.2.
Objeto del derecho subjetivo Son todas aquellas realidades que pueden quedar sometidas al poder del titular; en especial la conducta o el comportamiento de otra persona en la medida que para la satisfacción de mis intereses necesito la cooperación de otro sujeto y los bienes.
2.3.
Contenido del derecho subjetivo: las facultades El derecho subjetivo está integrado por unas posibilidades de actuación que se le reconocen o conceden a su titular. Estas posibilidades de actuación se llaman facultades y su característica principal es la situación de dependencia respecto del derecho subjetivo, en el sentido de que no funcionan de un modo autónomo. Por tanto, si se transmite el derecho subjetivo se transmiten las facultades. A veces esas facultades se separan del derecho subjetivo del que formaban parte constituyendo entonces un nuevo y distinto derecho. Cuando las facultades de uno y disfrute de una cosa que normalmente se integran en el derecho subjetivo de propiedad se atribuyen a otro sujeto distinto del propietario, nace un nuevo derecho subjetivo que recibe el nombre de usufructo.
3. LA DINÁMICA DEL EJERCICIO DE LOS DERECHOS SUBJETIVOS 3.1.
Nacimiento del derecho subjetivo El nacimiento del derecho subjetivo se produce en el momento en que éste surge a la vida jurídica por primera vez; el nacimiento de un derecho conlleva a su vez que éste se atribuye a una persona determinada. No debe confundirse nacimiento con adquisición porque no son conceptos sinónimos. La adquisición es el fenómeno que se produce en virtud de la unión del derecho al sujeto que de él va a ser titular.
3.2.
Adquisición del derecho subjetivo: adquisición originaria y derivativa El fenómeno adquisitivo puede producirse de varias formas. Cabe distinguir, en primer lugar, entre adquisición originaria y derivativa. Se trata de una distinción basada en el dato de que la adquisición del derecho sea independiente o dependiente de una relación jurídica anterior.
Es originaria aquella adquisición que se produce sin relación con la titularidad anterior sobre el derecho; es decir, el adquiriente no recibe su derecho de nadie. Es posible que coincida nacimiento y adquisición si, una vez éste nace, se le atribuye a un sujeto por primera vez.
Adquisición derivativa es aquella en la que el derecho del adquiriente se basa en el derecho del anterior titular y deriva de él. Implica siempre la existencia de una relación jurídica entre ambos titulares: el que transmite el derecho y el que lo adquiere. Ello explica que frente a la adquisición originaria, en la derivativa el adquiriente recibe el derecho de su anterior titular en el estado y con los caracteres que éste tenía.
3.3.
Extinción y pérdida de los derechos subjetivos La extinción es la desaparición absoluta del derecho que deja de existir para el titular y para los demás. El poder jurídico que implica el derecho subjetivo desaparece absolutamente no trasladándose a un nuevo sujeto activo. La desaparición del derecho es total y produce sus efectos frente a todos. Supone que el derecho deja de pertenecer a su titular porque lo adquiere otro. Por tanto, el derecho se separa de su actual titular y se traslada a otra persona distinta del que lo tenía.
3.4.
La renuncia de derechos 3.4.1.
Concepto de renuncia La renuncia es la dejación o el abandono de un derecho por su titular, sin transmitírselo a otra persona.
Constituye una declaración de voluntad unilateral, es decir, se produce por la sola voluntad del renunciante; el acto de renuncia es además no recepticio ya que no exige que vaya dirigida a un destinatario concreto.
La renuncia es irrevocable, pues el efecto de la renuncia es la exticion del derecho subjetivo; distinta hipótesis de una renuncia nula o rescindible y, en consecuencia ineficaz, en cuyo caso subsistirá el derecho del renunciante.
4. EJERCICIO Y LÍMITES DE LOS DERECHOS SUBJETIVOS 4.1.
Límites intrínsecos Los límites intrínsecos surgen de la exigencia impuesta por el ordenamiento jurídico de que el titular del derecho lo ejercite de acuerdo con las reglas que la conciencia social impone en el trafico jurídico, vetando su ejercicio de forma desorbitada más allá de la función que le es propia, o de un modo contrario a la lealtad o a la ética impuesta por la conciencia social.
4.1.1.
La buena fe Los derechos deben ejercerse conforme a las exigencias de la buena fe. Significa que los derechos que se atribuyen a los sujetos deben de ejercitarse de acuerdo con un modelo de conducta que el ordenamiento jurídico considera justo, leal y honesto, de modo que infringe la buena fe quien ejercita el derecho en una manera o circunstancia que lo hacen desleal, de acuerdo con los principios éticos que la conciencia social impone al tráfico. Una cosa son por tanto los hechos sobre los cuales ha de valorarse una actuación y otra el significado que debe atribuirse a los mismos. Son los cánones sociales lo que determinan cuando un comportamiento es ético y leal y cuándo no.
Dos son los supuestos calificados específicamente como actos contrarios a la buena fe: - La doctrina de los actos propios. Una de las consecuencias del deber de obrar de buena fe es la exigencia de un comportamiento coherente, lo cual significa que cuando una persona dentro de una relación jurídica ha suscitado en otra con su conducta una confianza fundada en una determinada conducta futura, no debe defraudar la confianza suscitada, siendo inadmisible toda actuación incompatible con aquella .
- El retraso desleal. De acuerdo con dicho límite, un derecho subjetivo o una pretensión no puede ejercitarse cuando su titular no solo ha permanecido inactivo durante mucho tiempo, sino que además dicha conducta omisiva ha despertado la confianza fundada de que el derecho ya no se ejercitará.
4.1.2.
El abuso de derecho En el ordenamiento español, el art.9 de la LAU, ordenaba a los jueces y Tribunales rechazar las pretensiones que implicaran un manifiesto abuso del derecho o ejercicio anormal del mismo. La teoría del abuso del derecho se elabora primero por la jurisprudencia que formuló los requisitos que cuando concurren tipifican un supuesto de abuso de derecho.
Actualmente, la figura del abuso del derecho está contemplada en el artículo 7.2 CC.
Los requisitos necesarios para que se dé el abuso del derecho son los siguientes: 1. Una actuación en el ejercicio de un derecho reconocido por la ley que puede consistir tanto en una conducta positiva como en una abstención.
2. Dicho ejercicio ha de realizarse sobrepasando manifiestamente los límites normales. La norma utiliza dos variables: límites normales y exceso manifiesto. La normalidad en el ejercicio es una cuestión que ha de valorarse según las concepciones de cada época, teniendo en cuenta que límite normal no equivale a límite legal.
Para que haya abuso hemos visto que no es suficiente cualquier mínimo exceso, sino que se requiere que el exceso sea de cierta entidad. Será el órgano judicial quién determine según las circunstancias concurrentes cuando el ejercicio del derecho puede calificarse de abusivo.
3. La actuación puede ser abusiva por tres razones: por la intención de su autor; es decir, cuando se ejercita del derecho con la intención de perjudicar o, al menos, sin un fin serio y legítimo. Por su objeto, entendido como la finalidad perseguida por el acto.
Implica que el derecho se ejercita con exceso o anormalidad. Y por último, por las circunstancias en las que se realice.
4. Dicha actuación debe causar un daño a tercero. El daño ha de ser a un interés que carece de una específica protección.
5. LÍMITES TEMPORALES EN EL EJERCICIO DE LOS DERECHOS: PRESCRIPCIÓN EXTINTIVA Y CADUCIDAD 5.1. Prescripción extintiva La prescripción extintiva provoca la extinción de un derecho real o de crédito por la inactividad de su titular durante el tiempo fijado en la ley, es decir, la no reclamación de un derecho de crédito por el acreedor durante un plazo de tiempo, sin que el deudor lleve a cabo conducta alguna dirigida a su reconocimiento, puede producir la extinción del mismo a través de la prescripción extintiva.
5.2. La caducidad La caducidad se configura como un plazo para el ejercicio de un derecho, potestad, facultad o acción que, una vez transcurrido, provoca su extinción.
En general caducan aquellas situaciones jurídicas que se pueden ver amenazadas en su estabilidad por el ejercicio de la acción.
Como elementos que diferencian la prescripción de la caducidad la doctrina señala los siguientes.1.-La prescripción es susceptible de interrupción; la caducidad no.2.La caducidad es apreciable de oficio por el juez, mientras que la presción tiene que ser alegada por la parte a quién interese.3.-La caducidad no puede ser objeto de renuncia; la prescripción sí.
Caducan según la jurisprudencia:1º.Las facultades, acciones y derechos que afectan al estado civil de las personas.2º.Las facultades o acciones que otorgan un poder para modificar una relación negocial como las acciones para pedir la anulabilidad o la rescisión de un negocio jurídico.3º.Las acciones para el ejercicio de los derechos de retracto.
6.LA AUTONOMÍA PRIVADA Y SUS PRINCIPALES INSTRUMENTOS:DECLARACIÓN DE VOLUNTAD,CONTRATO Y TESTAMENTO Se denomina autonomía privada la facultad de los sujetos de regular sus propios intereses desplazando las normas jurídicas dispositivas. Dicho principio se manifiesta fundamentalmente en la libertad de poder constituir relaciones jurídicas, modificarlas, extinguirlas, así como regular el contenido de las relaciones así creadas.
¿Cuál es el ámbito de la autonomía privada? Este principio se desarrolla fundamentalmente en el campo de los derechos subjetivos de contenido patrimonial, de los que el sujeto puede desprenderse, intercambiarlo por otros bienes, etc...
La autonomía privada constituye un principio esencial en nuestro Derecho, como medio para que el individuo pueda alcanzar sus fines.Comprende que la autonomía privada se conecte con dos instituciones:la primera, la propiedad privada, sin la cual no es posible la autonomía privada.La segunda, las declaraciones de voluntad, entendiendo por tal el acto destinado a manifestar o dar a conocer a otros sujetos la voluntad del que la emite. A través de esas declaraciones de voluntad los sujetos transmiten los bienes, ya para destinarlo al ejercicio de actividades económicas desarrollando la libertad económica, ya para transmitirlos después de su muerte.
La Constitución española conecta la autonomía de la voluntad con la herencia, y la libertad de empresa, pues en dichas normas se consagran los dos instrumentos jurídicos a través de los cuales un sujeto puede decidir el destino de sus bienes. Efectivamente, el hombre puede transmitir en vida sus bienes mediante el contrato que es un acto de autonomía privada caracterizado por la presencia de dos sujetos. Pero igualmente puede decidir a quienes irán destinados sus bienes el día que fallezca mediante otro acto de autonomía privada esta vez, unilateral: el testamento.
El contrato es un inter vivos y bilateral pues exige un acuerdo de voluntades. Es además un acto no formal en el sentido de que dicho acuerdo de voluntades no necesita ser emitido a través de una forma determinada, pues el Código Civil sólo de manera excepcional exige una determinada forma para la validez del contrato. Dicho acuerdo de voluntades y salvo casos muy específicos, no puede modificarse o extinguirse de manera unilateral.
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